Mis padres se obsesionaron con que tuviera amigos a toda costa. Y se desvivían en llevarme a psicólogos “Estás mejor solo que mal acompañado” se contradecía con “no te quedes solo un sábado a la noche”. La soledad cuando es buscada es un bien inapreciable, te sientes un águila sobre las bandadas de aves, pero cuando es impuesta es la peor de las putadas. Nacemos y morimos solos. Los adultos, que siguen siendo los mismos niños solitarios, tienen sus contactos útiles, conocidos a los que no conocen y con los que comentan estupideces en el trabajo y en el gimnasio. Yo idealizaba la amistad buscando mi émulo, camarada, mi igual, mi hermano, un amigo para siempre como el de la canción de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Pedía demasiado, en mi avidez adolescente de perfeccionismo e idealismo: alguien como yo, un idéntico que no me llamara diferente. Un amigo de sangre y a prueba de fuego: en alguna hoguera de campamento intercambiar nuestra herida, la sangre del dedo. ¡Qué cursi me habían vuelto las series de compañeros de colegio de la televisión y el idealismo alemán! Solo encontré puños y malas palabras por respuesta.
CULTURASDENORTA
Hola, amantes de la cultura. Este blog cumplirá la tiple función de informar, entretener y divulgar contenidos humanísticos. Servirá como agenda de las distintas actividades en el panorama cultural. Publicaré relatos propios, entrevistas a escritores, fotos con ellos, conferencias, presentaciones de libros, artículos sobre filósofos o artistas... https://about.me/gonzalovillar
miércoles, 26 de agosto de 2026
REFLEXION SOBRE LA AMISTAD
AL OTRO LADO DEL ESPEJO DE ALICIA, HISTORIAS DE UN SIQUIATRICO
Exactamente no sé porque estoy aquí.
Mis diagnósticos divergen; carencia de serotonina, exceso de Testosterona,
nulos ejemplos paternos, complejo de Electra, infancia traumática. Hay en el
hospital muchos pacientes. Todos están diagnosticados de múltiples formas. Hay
eskizofrenicos paranoides, esquizotipicos, bipolares- cicladica, palabros que
no me dicen nada, o a los que otorgo otro significado del que de verdad tienen.
Por ejemplo eskizo afectivo es para mi un eskizofrenico falto de cariño. No sé, ni de donde vengo ni a dónde voy, la
medicación me deja sedada. El día es tan
blando como una almohada gigante. Quisiera empotrar mi enfermedad contra el
suelo, pelearme con mi almohada y romperla y llenar el cielo de plumas. El frío
impregna a mis huesos do-lor por todo mi cuerpo ¡vaya vieja maniática a mis 18
tacos!.
Busco entre
las sábanas, que se adhieren cual segunda piel, mi droga;
El paquete de Camel que las enfermeras
me aconsejan no fumar y un libro del que no consigo acordarme, que tampoco debo
leerlo para que no me excite demasiado. Me duelen las cervicales, el cuello, el
vientre.
No sé cuanto tiempo aguantaré y encima
me dicen que no me excite demasiado. Me recuerda a una novela que leí en mi
adolescencia; Un mundo feliz. En ese mundo todos sonreían, pero se prohibía la
ensoñación, el pensamiento (sapere audem) o la melancolía. En ese mundo no
puedes reclamar tu derecho a la tristeza pues enseguida te administran
cualquier droga, el soma, para mantenerme despierta pero adormilada, sonriente
pero rabiosa. A veces odio esta institución y a todos los lokeros, pero en el
fondo les agradezco que me ayuden. A veces les odio, a veces les amo, bipolar
cambio de humor. Pero yo no tengo dos humores distintos, tengo muchos, depende
del día, alguien se tomó la molestia de hacer una lista; flemático, bilidinoso. Etc
Uno de los sicólogos de la clínica me
ha aconsejado escribir este diario, unas absurdas reflexiones, para canalizar
mi odio y mi energía negativa. Yo escribo, me lo recomiende ese o no. A mi antes no me gustaba ni leer ni
escribir. Hasta que en secundaria, el
profesor especial que pasa por nuestras vidas, me descubrió la novela francesa.
Dumas, Madame Bobary, Balzac iban
cayendo a mis manos ardientes de un cariño, que al no encontrarlo en mi
casa, buscaba en ellos. Quizá los libros me han convertido en lo que soy hoy,
una neurótica reflexiva y deprimida, deprimida y suicida de la vida y por
tanto... lectora.
Hace mucho
frío, pediré que suban la calefacción. No me han hecho caso. Ahora me muero de
sueño. No he hecho más que despertarme y ya estoy otra vez cansada. Es este no
hacer nada, el vivir sin vivir en mi, la parsimoniosa monotonía en que funciona
este centro. ¡Tan fácil dejarse llevar por la rutina! ¿Verdad? Acabo de abrir
los ojos y ya los siento pesados, nunca se habitúan a la luz. Abrir párpados es
un mecanismo inquietante y absurdo. Hoy transcurre todo como si llevara aquí
toda mi vida, y quizá la lleve.
Ni siquiera
puedo recordar, esa es mi única enfermedad; lava ardiente de olvido. Hemos
desayunado todos en el estrecho comedor, haciendo varios turnos porque nunca
hay espacio para todos. Vamos pasando en filas, como en la guardería,
mirándonos con aire condescendiente unos a otros. Suspiraba para mis adentros,
por no poder siquiera llevarme un cigarrillo a la boca, el tabaco me excita
mucho y no me conviene. Sin libertad siquiera para matarme a gusto. He esperado soñolienta en el vestíbulo mi
turno de abalanzarme al sucedáneo de café, achicoria, mi suero y mi medicación.
En el sikiatrico
somos unos veinte, el hospital tiene un aire intimo. Aunque llevamos la mayoría
toda nuestra vida aquí, aun no nos decidimos a considerarnos amigos, ni me sé
los nombres de todos, aunque seamos los únicos cabos solitarios a los que
aferrarnos. ¡Orgullo lo llaman! Aquí todo el mundo es orgulloso, nadie esta en
verdad enfermo sino que somos periodistas haciendo un reportaje entre dementes
como en los renglones torcidos de Dios (luca de tena).
La mayoría me
triplica la edad, y todo tiene un aire de asilo, de naftalina en armarios y
calceta de punto insoportable. Cuando acabamos de desayunar, se encienden todas
las luces del hospital a la vez. Esto parece
una atracción de Disneyland porque a las 9 A.M todo el Hospital empieza
a funcionar, como un reloj suizo al que dan la hora. ¡Me niego a ser una rueda
más del engranaje de la maquina de electros! Pienso cosas negativas, juro
arameo contra la psicología, es como la rabieta de un niño pequeño y no conduce
a nada. Ir contra el “sistema” no es más que ir contra mi misma. Este pasillo
es nuestro corredor de la muerte, y yo solo quiero volver a mi celda, y cerrar
los ojos.
Para no ver
esta luz artificial, estas bombillas que
iluminan los pasos cansados de los residentes. Muchos siguen en sus
antiguos oficios. Me gustaría saber que pensaría mi padre, que siempre me ha
inculcado el respeto hacía la autoridad, si le contará cuantos policías,
abogados y políticos se comen las uñas y afirman haber dado el golpe de
Brumario. Quizá pasee por el jardín, o lea algo. En fin, que otra mañana
perdida, como tantas, como todas.
Y no me queda
el consuelo de la noche pues me la pasó adormilada, la medicina me anestesia,
pero a veces también me ha dado insomnio, sobre todo cuando vienen los ataques
de ansiedad, que ni puedo sentarme ni ver la tv ni tumbarme ni dar un paseo. Me
pregunto cuando acabará esta pesadilla. La enfermera me llama para que recoja
el desayuno. Mi única amiga aquí, se llama Helena, me ha pedido que hoy sea
especialmente amable con todos, pues no pueden sospechar nuestro plan. Pensamos
fugarnos, acabar con esto. Acaba de entrar un hombre, al que no conocía,
bastante guapo, pero con un aire a capitalista cabrón engominado que tira para
atrás. Apunta todo en una libreta. Su
mirada es esa de quien se cree al otro lado de nuestro esquizofrénico espejo de
Alicia. Pero él esta en nuestro lado.
El sikiatrico
es un lugar alejado de la modernista ciudad de Reus. Construido prácticamente
al gusto de Gaudí, por su coetáneo y discípulo Pere Doménech i Roura y su padre
Dómenech i Montaner (amigo personal suyo) Se trata solo enfermos de posibles;
empresarios, periodistas, letrados... Es
el caso de mi tío, un afamado abogado. Mi tío debe haber notado mi presencia.
Lo presiento desde aquí, y saboreo como si le estuviera viendo, el espeso humo
de sus habanos cubanos. Siempre fumando
sus preciados farias. En ocasiones sacaba su pipa y tragaba el tabaco negro con
arte o porte de viejo marques. MI
tío sigue ejerciendo, pero casi de forma
simbólica, de vez en cuando le piden su consejo. Mi familia se desatendió hace tiempo de este
viejo que huele a pis contenido y a papilla de bebe, alegando su inestabilidad
emocional. En realidad, a mi parecer, esa inestabilidad es lógica si has vivido
2 guerras, se ha muerto tu mujer y te alimentas de nostalgia. Se ahorraron el
asilo. Este abuelo nos puede vivir cien años y es más económico tenerle un
tiempo aquí, que pagar mes a mes una residencia.
El hospital
clínico Pere Mata para enfermos mentales de la ciudad de Reus amanece con el primer
destello del sol. Esta institución tiene su origen en 1898, en plena decadencia
del 98 y crisis cultural. Cuando el desastre del 98.
La puerta se
entreabre, y huele a cerrado, a siglos atrás. Las modernistas ventanas exhalan
un aroma a podrido y al acercarme a ellas compruebo que están rotas. Un cuco se
posa sobre un cristal, hiriéndose la pata Debe ser un cuco algo
autodestructivo, como todos aquí. Es el último vuelo sobre el nido del cuco, me
río de mi ocurrencia. Un aullido de lobo y la luna escondiéndose envuelven la
oscura estancia. Estoy a 2 velas, no, a 3. Vuelvo a reírme. Para que se hagan
una idea de mi sentido del humor; mi risa se parece mucho a la de Aznar y mis
chistes a los de Tony Blair. Estoy solo, y solo escucho el último gemido del pobre
pájaro. Al fin el desdichado muere y se escucha un grito, un grito humano y
agudo. Ahora escucho de todo, una risa de mujer que estremece y pasos en la
escalera. Realmente hace frío y como un cuchillo helado, esta oscuridad se me
clava en la espalda. El aire sabe
amargo, saboreo la tensión del ambiente. Ummm.
Baja una enfermera y me tranquiliza, huele a chanel nº 5 y su mano, al
besarla, exhala un perfume antiguo, que remonta a los tiempos de la fiebre D´or
catalana.
Subo las
escaleras lentamente. Me paro cada poco, pienso que lo del pájaro solo ha
podido ser una alucinación ¿Y los ruidos? ¿Y la risa? Me he pasado la vida
leyendo a Blam Stocker una y otra vez. Encendía la luz bajo las sabanas de mi
cama y allí me enfrascaba de nuevo, por enésima vez, en la lectura de Dracula.
Quizá solo
sea miedo a enfrentarme a mi tío, el abogado licántropo que con la luna se
convierte en lobo, demonizado por toda
mi familia. Asciendo por la escalinata podrida, rota, sustentada por
viejas y carcomidas maderas descoloridas, de tacto grueso y macizo, acompañado
de la omnipresente enfermera que no me quita ojo de encima. La enfermera se
muestra bastante borde. Una de tantas antipáticas que ni siquiera me dedican
una sonrisa. Rutinaria, profesional. Los
internos reciben vistas diariamente. Tanto tiempo rodeada de pacientes
la han desprendido de las buenas maneras y la simple empatía. ¡Ni un gesto
sonriente hacía quien visita sus instalaciones! Una de esas ásperas y esquivas
mujeres estrechas, que sin embargo tienen las manos suaves, y la voz cálida. Y
ese pelo perfumado que se recogen en moño.
Me he quedado
mirándola como un bobo, y hemos llegado al baño. Un minúsculo cubículo con
ventanas abiertas, a la vista de todos. Allí esta mi tío, observado, rodeado y
quizá estudiado (Como una cobaya de experimentación social) por un séquito de
prepotentes enfermeros. Mira para abajo con resignación y resentimiento,
arrugado, viejo, cansado y oliendo a mierda. Saborea como un bebe su dedo
meñique mientras lee una revista. - Pero
Eso es un crimen ¿Y su intimidad? Cállate
Ideo- me grita la enfermera apática, que hasta ese momento no me ha dirigido la
palabra- y vuelve a tu celda, hoy cenaremos a las 8.
Me gustaría habérmelo encontrado en
otro lugar, la barra de un pub por ejemplo o en mi trabajo, pero, no seas tonta
Odei ¿qué trabajo iban a dar a una esquizofrénica? Después de comer Helena me
ha sacado al jardín para hablar de nuestra gran evasión, pero esto no es un
guión de Orwell, ¿o era orson wells? No va a ser tan fácil. Y además aunque
lográramos escapar ¿Adonde iríamos?
Si no recuerdo mi casa ni a mis padres,
si no tengo infancia,
o no quiero pensar en ella. Conservo solo una foto de boda de mis padres. El
resto me lo han sabido meter entre todos los poros de mi piel, y ahora es
difícil identificarlo. No quiero escribir sobre mis padres. Imagíname libre
como Peter Pan, pero no con pena, no como a una huerfanita patética de novela
de Dickens. Abrazo la foto antigua, en blanco y negro, desgastada, descolorida
y doblada, como si fuera mi único enlace con esta vida. Miro la foto de mis
padres, los ojos de mamá, debía quererla mucho, es lógico que a mi no. Que
guapa era ella, al menos en su boda. La odio, aunque no sé por qué. No me
acuerdo de ella. En esta foto puede ser cualquier princesa el día de su boda,
antes del final, del vals del final, pero hay algo gélido en su mirada. Y él
parece un muerto, con ese rictus tan serio, esas delgadas comisuras en su boca,
tristes y huidizos ojos, su pálido rostro. Él es un muerto. Daría cualquier cosa porque estos espectros
no fueran mis padres. ¿Por qué me
bautizaron Odei? Porque soy como las nubes del cielo que nunca se detienen,
construida de sueños y algodón.
Mis lágrimas no son vanas, sirven para
que siga creciendo la tierra del parterre de este hospital psiquiátrico y la
vida brote. Una nube construida de azúcar y lágrimas saladas de mar, pero ¡tan
solitaria allá arriba!
----------------------Los
recuerdos de Odei se desfiguran en el cristal de la ventana del sikiatrico.
DIARIO DEL TIO DE ODEI
Los recuerdos se resbalan vagos, dolorosos y
nostálgicos surcando como ríos, regando enredaderas por el marco de la ventana.
El cristal se empaña cada Mayo de sombras, de gotas de lluvia, lágrimas
celestes contenidas durante años. Y los que les quedan. Odei y Helena son tan
jóvenes... No saben lo que es llevar aquí toda tu vida, como yo. Quizá no les
queden tantos Mayos de nostalgia, porque con el tiempo la “morriña”, los
recuerdos y los deseos de huir desaparecen, y en su lugar empiezas a valorar la
tranquilidad, el paisaje, como yo. Todo su pasado dejará de existir, difuminado
en imperfectible vapor. Se te olvida el lenguaje de las flores. Yo procuro no
olvidarlo, y cada mañana le hablo a las rosas del jardín. Todos creen que estoy
loco, pero al fin y al cabo, que importa ya lo crean o dejen de creer. Si
quisiera, podría haberme despedido hace tiempo de las tardes de nihilismo y
tertulia, pero no tengo a donde ir. Mi familia deniega de mí y me siento
adolescente perdido, naufrago. A mis sesenta años no he encontrado otra
compañía que ecuatorianas que me atienden y administran mis medicamentos.
Mi mujer es la sombra q se esconde cuando la
enfermera me cierra la puerta y que atormenta mis noches en vela. Pero solo es
eso; sombra que me invade las pesadillas. Ahora al menos tengo aquí a mi
sobrina; sabía que tarde o temprano lo ingresarían. Mi familia, la sociedad es
así con el que se sale de la normalidad. Aun lo recuerdo abrazado a mi, las
pocas veces que me dejaban tocar al bebe regordete. Se
resbalaba gelatinoso entre mis macilentos brazos, mas acostumbrados a sustentar
la pluma de firmar actas, que a acunar bebes. Yo ya sabía que iba a vivir mi
infancia de niño triste repetida en el eterno retorno. Su edad es la más
peligrosa para la salud mental, al contrario de lo que se cree. A los viejos se
nos va la cabeza más de lo debido, cierto, pero en la adolescencia empieza la
autentica esquizofrenia. Siempre había sido callada, más bien taciturna.
Cuando mi hermana se divorció y la llevo al internado
ingles aquel, ya no pudo más. Siempre había sido una excelente alumna, pero
dejó de prestar atención a las clases y a la vida.
Cuando quisieron darse cuenta había confundido a la
directora con Melusina, una bruja de las leyendas celtas. Tiraron del hilo y
salieron todos los años que había pasado invisible, leyendo, muda. Llaman a la
puerta, he de dejar de escribir porque necesitan limpiar la habitación. Quizá
mañana encuentre un hueco para seguir este diario. Por cierto, mañana habrá dos
pacientes menos. Echaré de menos a Odei y a la otra, a Helena, lograrán huir,
como las golondrinas que me abandonan todos los veranos y todos los Mayos
floridos del 68 o del 98.
Por la tarde,
Helena y yo salimos a tomar el té al gran jardín. Hacía frío y había pocos residentes,
solo una mujer vieja leía un libro al revés bebiendo de una taza vacía. Nos
hemos acercado a la verja, como quien no quiere la cosa, pero cuando estábamos
subiendo por ella, alguien me ha cogido por la espalda. En ese momento el plan
se nos ha caído al suelo, y el cielo se detuvo, no quería mirar al enfermero
que nos había descubierto, no por vergüenza, sino por no reconocer nuestro
fracaso. Entonces él me habla con una mueca sonriente, surcada en su cara. -
Tampoco es este tu lugar ¿Verdad?- Me he vuelto y he visto a Ideo, el tipo
esquizofrénico que ha ingresado hace unos días. Me ha dado pena su cara
pánfila, demasiado inocente para este mundo y a la vez he sentido asco y miedo
de su agresividad. No nos ha atacado y parecía educado, así que le hemos hecho
algo de caso. Quería fugarse con nosotras, que tierno. A Helena le ha parecido
una idea genial, pero a mi me ha supuesto un lastre, un imprevisto, algo que
enturbia nuestro plan. Y hemos tenido que cargar con él. Los tres hemos subido la verja y más allá; la
libertad. Helena se ha herido en la verja y ha tenido que llevarla en hombros.
Helena parecía enamorada del chaval, y no he querido devolverla sus miradas de
complicidad, como preguntándome que me parecía su nuevo amante.
. Solo a ella
se le ocurre enamorarse de un esquizofrénico.
martes, 25 de agosto de 2026
El Subterfugio de Carlos de Agustín
Poulet Fafa de Carlos de Agustín.
AGUAPANELA DE CARLOS DE AGUSTIN.
AGUAPANELA DE CARLOS DE AGUSTIN.
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lunes, 24 de agosto de 2026
EL REGRESO DEL DUQUE DE MARZANA

domingo, 23 de agosto de 2026
RELATO UN DIA EN EL CEMENTERIO
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Mi pueblo se vértebra en torno al cementerio. A mi pueblo lo han llamado, y con razón, la ciudad de los muertos. Los viejos parecen fantasmas con sus cadenas y los adolescentes vagan como almas en pena y todos giran rindiendo culto a la muerte. Aquí tenemos una contaminante incineradora que arroja humo por sus fauces de dragón. Y una multinacional de coronas funerarias y flores al por mayor. El cementerio no es uno de esos camposantos prefabricados, según las directrices y planos funcionalistas, laberínticas paredes con vitrinas y urnas de cenizas dentro. No, el cementerio de Norta será de los pocos que aún conservan su idiosincrasia clásica. Al contrario de estas ciudades dormitorios que alejan los lechos mortuorios hasta la salida de los pueblos, como ocultándolos, el cementerio de Norta esta en el centro de la ciudad. A este cementerio se accede por una puerta abalaustrada de hierro con un frontón de piedra donde aparece inscrito una placa con el memento mori que reza: “aquí encuentras tu salvación o tu condena eterna”. Aunque lo amenaza en latín hasta el más iletrado conoce esta profecía. Los norteños que lo visitan se quitan el sombrero al entrar y apagan sus cigarrillos.
Algunos se santifican ante el Bafomet de la entrada
con sus colmillos licántropos y sus garras puntiagudas. Las más piadosas se
echan en la cara unas gotas de agua bendita de la pila bautismal. Después se saluda a Herminio, el enterrador,
con su cara avinagrada y las comisuras en la boca, su sonrisa de hiena, sus
ojos lobeznos, su olor a muerte y las manos callosas y amarillentas. Herminio, agazapado entre las sombras,
acompaña al visitante hasta la tumba que busca y allí él desaparece dejándote
sólo ante el dolor. Herminio abre el cementerio a las ocho de la mañana y a las
ocho de la tarde noche se asegura de que nadie queda dentro de sus muros,
cierra la entrada y guarda sus llaves. Este cancerbero custodia el umbral
durante todo el día, aunque ahora el ayuntamiento le ha colocado un guardia de
seguridad y quiere poner un portero automático en la puerta y un sistema de
protección electrónico que impida a gamberros, saqueadores, locos exhumadores o
necrófilos entrar. Herminio carga los ataúdes que salen de los coches fúnebres
o sostiene en brazos a las mujeres que se desmayan en lágrimas, echa tierra a
la tierra, y junto a los otros trabajadores abre con su pala nuevos hoyos.
Herminio tiene el rostro impasible, parece a simple vista amargado pero no lo
esta, siempre esta ausente en esta realidad, pragmático como un robot
programado para esta tarea. Dicen que tiene cara de póker o de pocos amigos
pero él sólo tiene cara fría y amarilla y comida, mentón con hoyuelo, labios
tensos, ojos penetrantes, arrugas tensas y el rostro siempre en su comedida
imperturbabilidad. Él sólo obedece ordenes. Él sólo cumple con su obligación,
con su deber y su ética profesional le impide compadecerse. Así que ha de ser
aséptico con sus sentimientos, porque ¡estaría bueno que se derrumbara
compasivo con tanta gente como ve desaparecer! ¡tanta gente que daba tanto que
hablar! Y él, con sus propios ojos, les ha visto ser tragados, succionados por
los labios de la tierra. Jamás ha visto nadie a Herminio llorar, ni cuando
enterraron a los gemelos de siete años, ni cuando arrojan los fetos y bebes
muertos al purgatorio de los justos e inocentes, ni siquiera cuando enterró a
sus propio padres. A Herminio se le ha olvidado llorar por pura deformación
profesional. Y él hace esto porque sí no sufriría más, así que bien por
él. - Buenos días, Don Herminio, venía a
traerle estas flores y mis respetos a la buena de Clotilde- le dice el viudo
Aniceto, conocido como el Malas pulgas. Herminio abre la verja y Don Aniceto
que fue en sus tiempos urbanista de Norta comenta algo de cálculos
estructurales para la restauración del pórtico y Herminio no le sabe responder
o no le responde. Aniceto acompaña al enterrador hasta el nicho de su mujer,
aunque conoce el camino de memoria, y allí le pone una mano en la espalda.
- Pase un día por casa, a mis hijas les agradaría su visita. Ya no se te ve por la taberna.
- Alguien tiene que hacer esto, sire. Si no se les
enterrase... los muertos se comerían a los vivos.-
Malas pulgas se queda pensativo ante la tumba de su mujer.
No sabe que decir. Mira a la tumba, mira el reloj, mira sus orquídeas que su
niña le ha comprado en la funeraria, mira el retrato de su mujer, mira al
suelo, mira al cielo, se muerde los labios, le asoma una lágrima, empieza a
llover. Las gotas caen sobre la calva de Aniceto y él quita el musgo que vegeta
sobre la foto de su mujer, lo limpia con la gasa de sus gafas y después besa
dulcemente el cristal. Su boca, sus ojos, esa forma de reír irónica, la risa
tonta que la daba, los ataques de asma y de tos. Todos esos recuerdos le vienen
a la cabeza.
-¡Pero hombre de Dios, se esta usted mojando.-
- Hola, doña María, Rosa. ¿qué? ¿de visitar a los
parientes?
- Sí, hijo sí, como manda la tradición. Hay que honrar a
quienes nos dieron vida. Y a la tarde vendrán los nietos a ver a su abuelo. Hay
que acostumbrarlos desde niños a las realidades de esta vida.
- ceniza somos, ceniza seremos. Dios nos lo da, dios no lo
quita. Yo ya he escogido parcelita. Aquí mismo, junto a mi mujer, ¿para que
marear más a Don Herminio?.
- Uy, enterrar... no, quite, quite. A mí me incinerarán. Imagínese
usted ser recorrido por los gusanos, su cuerpo pudriéndose entre el humus de la
tierra, que le exhumen y sea usted sólo una calavera y un montón de huesos...
¡que prosaico! A mí que me incineren, y que tiren mis cenizas a la mar, al
viento... ¡eso es poético!
- contaminantemente poético, sí. Me dejaré calcinar o
achicharrar como a un perrito caliente. Todo sea por la poesía- comentó Don Aniceto con una sonrisa en la boca.
- Ay, que cosas dice... ¡nunca cambiará!, ¡usted siempre
con sus anarquismos, que parece mentira a su edad!- dice Rosa reprimiendo una
sonrisilla nerviosa- ¡pero ha visto usted a esa! ¡Por aquí todos conocen a ese
par de gitanas! ¡roba las flores y no se corta! ¡que vergüenza! Luego irán a
venderlas por ahí...
- ¿pero no te has enterado? Se murió el faraón. ¿no han
visto a la entrada un panteón ostentosísimo lleno de baratijas y cachivaches
del todo a cien? Son como urracas estos gitanos, todo falso oro de moro, plata
de la barata... ¡una soberana horterada!
El sol de mediodía incide en ángulo recto sobre el
cementerio. La iglesia queda iluminada y el cementerio cubierto de la sombra de
la iglesia, con pequeñas vetas de luz verdina que dan sensación de irrealidad.
El suelo es blanco, las cruces en su mayoría negras. Las madreselvas se comen
los muros de piedra. La tumba del faraón es de mármol oscuro, muy frío y muy
duro. El viento va meciendo las hojas de los cipreses. El aire besa en sus
soplidos a todos los tristes solitarios arrodillados ante las tumbas para
depositar dádivas a sus ancestros. Llueve y las gotas caen sobre las hojas, y
de ahí se resbalan al suelo, formando charcos emponzoñados. La lluvia parece
dadora de vida entre tanta muerte.
A unos metros del cementerio una pareja de niños se besa
refugiados bajo una parra de la lluvia. La lluvia se resbala por la frente del
loco que va danzando con su paraguas y la lluvia picotea como un parajo
carpintero en los paraguas de las señoras de gris. Las señoras de gris parecen
caracoles resguardados bajo sus paraguas, enfundadas en gabardinas, con las
manos en el bolsillo y vaho en el aliento.
El sol sigue dándolo todo, el cielo no deja de plañir y un
arco iris se asoma entre las nubes. Hacía él alzan la vista Aniceto y las dos
señoras.
- Ay, Dios mío de mi corazón, que pena más grande-
- Mírala, ahí la tienes
- ¿Perdón?- Aniceto sigue mirando el arco iris del cielo.
- ay, siempre en las nubes... ¡a su edad!- vuelve a reír
nerviosamente doña Rosa- Esa gitana, mira que gorda, que sucia y como clama al
cielo ¡como si alguien fuera a responderla! Le debe llorar al hijo yonqui,
según dicen.
- no, Rosa, te equivocas. El faraón, recuerda. Se ha muerto
el patriarca y a saber que banco han atracado estas para enterrarle como a un
egipcio con todos sus oros. Y esa que sostiene el churrumbel en brazos debe ser
la viuda. ¡y qué falta de decoro! ¡se pone aquí a amamantarlo! ¡en un santo
lugar! ¡que vergüenza! Ante Dios le da de mamar. ¡que descaro!
La gitana saca un pecho y del pezón succiona el bebé lozano
y regordete, con los mofletes sonrojados. El bebe tira con fuerza. La lluvia
cae entre los pliegues de su ropa y se resbala por el pecho y por el mantón del
niño. El niño berrea. Ea, ea, le canta ella. Una nana de amor, nana, nada, nada
pasó. Duerme mi niño, ea, ea, ya pasó.
Las otras gitanas lloran a voz formando un circo de
histriónicos gritos, altísonos graves y agudos, altos y fuertes- ¡siempre se
van los mejores!- ¡qué solos se quedan los muertos! ¡que solos nos quedamos los
vivos! ¡que sólo ese Dios del cielo que parece autista el pobre! ¡que no se
entera de nada! ¡que aquí nos morimos a montones, y él tan alto, tan arriba,
que no se entera de nada! Pobrecito Dios que esta sordo allá en las
alturas.
Desde la ventana de su azotea, una niña observa todo.
Acaricia una gata siamesa que mira la escena con ojos como platos. La princesa
triste llora y llora, lágrimas de sal, labios de fresa. Lágrimas de cocodrilo,
llanto fácil que se resbala pesado y caliente por sus mejillas heladas. La gata
maúlla a la luna. La niña la besa en el sucio hocico. La vida pasa, nada pasa.
Las gitanas se van en una furgoneta. Don Aniceto es invitado a tomar café por
Doña Rosa, mas Don Aniceto Malas Pulgas alega tener prisa:
- la comida con las
hijas, sí, hoy es Domingo, me toca, lo siento-
- no pasa nada, otro día será, adiós. Adiós. Nos lo tomamos
nosotras bonita, buen provecho Don Herminio, aquí comiendo mal y rápido,
debería salir de este cementerio y hacer más vida social, se nos va a quedar
usted con cara de muerto
- es mi deber-
- pues será si usted lo dice, ¡cuídese Don Herminio! .
Entran parejas al cementerio. Entra un niño que escapa del
juego del escondite. Entra un perro de los prohibidos y lo sacan. Entra la
tribu de las ancianas del lugar a hacer turismo. Atardece. El sol pega fuerte y
el cielo ya ha clareado, casi no hay nubes ni llueve ni amenaza tormenta, en la
iglesia tiene lugar la misa de tarde, por el bidegorri trascurren bicis y
ancianos, unas palomas se posan sobre la tapia del cementerio y allí charlan de
sus cosas, se aproxima la hora de cerrar, Don Herminio ha de sacar al borracho
que se tambalea entre las losas y grita a los que él cree zombis, Don Herminio
se acerca al poeta romántico y le despierta de su ensueño melancólico – vamos a
cerrar- el poeta guarda sus cuartillas, sus lágrimas y su pluma en el bolsillo
y se abrocha la gabardina negra, y le mira al enterrador con sus ojos
taciturnos.
Los ojos del enterrador no son tristes ni alegres, sino duros, parece que carecen de iris, son ojos de fantasma, imagina el poeta, son concavidades huecas de vacío y nada, elucubra el poeta, el enterrador encuentra una pareja besándose tras unos matorrales y les invita a salir. Cuando ya sólo queda él frente a la noche cierra el gran portón soltando el candado y guardando la llave en el bolsillo izquierdo.
La niña, desde su ventana, lo ve alejarse y despedirse de
las dos palomas. Aunque aún son las ocho de la tarde ya han salido las
estrellas, somos reflejos de las estrellas que nos guías, sombras de los que
nos dejaron, ha pasado una estrella, pediré un deseo. Los muertos quieren
salir. Por la noche los muertos se sienten solos y gritan a Dios, y clavan sus
hullas en las cajas de pinos, se ahogan, se sofocan, se queman, arden, ceniza,
les duelen los huesos, no pueden pensar, los muertos quieren resucitar en el
lugar de los vivos, robarles sus almas, besarles en la boca, succionarles el
animo, el anima, comerse su interior, beber de su sangre, volver a la vida. La
niña se apoya en la almohada impregnada de lágrimas, recostada en el marco de la
ventana, ojos perdidos de loca.
- sí, mujer, es que
la vida es así... estaba bien, como una rosa, no he visto hombre más sano, pero
de pronto... pues de pronto te da y te da... esto no tiene vuelta de hoja
- No lo puedo creer. ¿Y ocurrió así...?
- ¡Como te lo cuento! En medio de la calle, cuarenta años
ha que tenía, deja viuda y una pobre niña que ni ocho años tendrá, ay, pero
calla, que aquí sube la madre a recoger a la pobre huerfanita.
- ¿pero la niña está en ese cuarto? ¡Habrá oído toda
nuestra conversación!
- no, estate tranquila. Esta niña no vive en la vida, sino
en las ventanas. Dicen que es medio autista. Dicen que esta locamente enamorada
de la muerte, una niña rara y siniestra, que te mira y te quedas helada. Porque
tiene los ojos como de loca. Los ojos para un lado, los ojos amarillos y
desorbitados. No dejes que te mire, hermana, por aquí cuentan que a quien mira
le visita la muerte. Es una bruja. Y en sus ojos esta la clave.
- ay, calla, que viene Martirio.... Lo sentimos en el alma, vecina, te damos un pésame de condolencia de nuestro más sentido corazón. La niña esta ahí dentro. Ha hecho usted bien en dejárnosla aquí y que no vea al padre.
- el padre esta viajando. No ha podido venir a recoger a la
niña. Dice el siquiatra que hay que internarla sin falta, esta tarde la
llevamos, aquí, en nuestra casa, aunque la demos mucho amor, no podemos seguir
tratándola. Los médicos sabrán mejor como curarla que nosotros que sólo tenemos
el bachiller sacado. Su padre estaba algo reticente, porque la quiere mucho, es
la niña de sus ojos, pero al final ha accedido. Y ahora he venido para
llevármela. En la clínica la van a cuidar.
Las dos mujeres se miran extrañadas entre sí.
Martirio, vestida de negro, abre la puerta.
Dentro no hay Nada. Sólo una ventana abierta, cortinas
meciéndose fantasmalmente y la vista de un cementerio detrás. Herminio cierra la puerta y el silencio habita la
noche.
UN
AQUELARRE
El
Bork se tabalea sobre la arena de la playa, arrastra sus pies que se adhieren
al fango, portando una lanza con la punta rota. Las brujas le patalean y se
aparta de sus uñas picudas y sus dientes afilados. Recita pasajes y salmos de
libros prohibidos, y resplandece ante el ocaso del día, que ilumina su cuerpo
de tinieblas. Sus muecas de bufón y contorsiones de chepa amenizan su discurso,
las risas decrépitas se alzan estridentes en el silencio del claro del bosque
donde se celebra el aquelarre. Las
manos venosas de la bruja mayor portan un cuchillo que desmenuza una piel de
animal. Quimera, la mayor, ya ha perdido un ojo y el otro se cierra y abre en
un tic desgarrador. Morgana, la segunda en edad, tiene ya el pelo tan canoso y
débil que ya se vislumbran muchas calvas en torno a su cráneo Musteriense y sus
labios son delgados, finísimos, en un esfuerzo por servir de cremallera a una
sonrisa de dientes mugrientos, marrones, carcomidos o caídos. La tercera recibe
el nombre de Helvetia y va cubierta por completo, por vergüenza de mostrar su
fealdad que dicen los que penetraron en aquellas mantas sobre su cuerpo, que
estremece al curioso. Unas hadas han desobedecido a sus amas y se han
presentado de incógnito en la noche de
las brujas.
No
deben de mezclarse con esta chusma de satánicas, pero la curiosidad las ha
arrastrado hasta estas lindes del Demonio. Unos Enanos se atreven a enseñarlas
el misterioso monte, ellos también han peregrinado en busca de la magia. Rompen
en alborozos y allí todo es diversión. La cerveza de trébol mezclada con la
leche de Unicornio hace que hoy estén especialmente contentos. Del grupo se ha
alejado una pareja de Endes, una especie en la que es difícil diferenciar al
macho de la hembra, pero ellos se aman. No con pasión como el grupo de troles
que están retozando entre la hierba, sino con una conexión de espíritus que les
prohibe que un beso interrumpa esa mágia. El Basajaun hace su aparición, con
todo su macizo cuerpo peludo de toro. Macho cabrío entre los genios, señor del
bosque, temido por quien no lo conoce y se pierde en él bien entrada la noche.
Ya no se emborracha como antes, ya no asiste a todas las fiestas de los
aldeanos cuando empiezan a cultivar la vid o no va ya a asustarlos y a beber
con ellos el día de la recolección, en Septiembre. Tal vez tenga que ver con
que se ha casado, su mujer es también un genio física y psicológicamente. Su
carácter se mide por la amplitud de sus gritos llamando a su vividor marido,
unos gritos de los que se hace eco todo el bosque y para si sonríe diciendo—Ya
están otra vez esos dos gruñones-
EL CARTERO Y PABLO NERUDA
Ahora que celebramos el centenario de Neruda, quiero invitaros a ver una película que no deja impasible a toda persona que aún tenga “conciencia sentimental” de lo que es ser marginado u explotado. Película destinada a toda persona aún capaz de sentir y de emocionarse en esta era deshumanizada. El cartero y Pablo Neruda es una bella película italiana que trata de la estancia del poeta exiliado en una pequeña isla, punta de la bota. En plena naturaleza, el vate halla la soledad y la inspiración para sus poemas. Se enamora de la belleza del paisaje natural pero sobre todo del paisaje humano. Se hace amigo, camarada o hermano, de la gente “sencilla”. En especial de Mario que es su cartero(y cuya conciencia de clase o dignidad humana le impide aceptar propinas del poeta). Estos pescadores se hallan explotados por los empresarios del lugar. Estos caciques les traicionan prometiéndoles empleos en el periodo electoral y untándoles un pucherazo tras otro después. La fuerza de esta película no esta quizá en lo intelectual sino en el componente emocional, en la carga sentimental. La película trata de la gran metáfora de esta vida y de las pequeñas o grandes cosas que verdaderamente importan en ella. Es una hermosa película sobre el poder de la palabra para trasformar el mundo.
CARTA POLITICA A UN HIJO
HOMBRE SENSIBLE PERO CON CABEZA
No lucho por cambiar el mundo, hijo mío, sino por hallar trabajo, divertirme, disfrutar en la vida de lo bueno y afrontar lo malo. Cervantes era un pobre hombre vivió de realquilado toda su vida, tuvo que trabajar de funcionario el pobre, pasó muchos años en la jodida cárcel y allí con 50 tacos y machacadito escribió el Quijote para evadirse de tanta mierda. A mi José Hierro me parece el verdadero Quijote de esta España. Blas de Otero en el fondo tenía un poco cáncer de huevos, como dice Umbral. Hay niños bien o no bien, o del derecho o del torcido, que se toman el Quijote en plan cómic o tebeo. El quijote es una historia tan trágica que yo leí a Cervantes y tuve com- pasión de él (compartimos pasión, sólo que platónicamente, pues yo no quiero esa “mala vida” para mí ni se la deseo a nadie, la verdad) -----
-----------------------------No voy por ahí riéndome de vagabundos, outsiders del sistema, alucinados, flipados o Miss Lunatics aunque a veces se me escapa una sonrisilla de duende travieso. Yo a todas esas personas las tengo reZpeto que es algo que se echa un poco en falta por ciertos lares. No hay que envolver a la peña en mitologías pero sí respetar. A la gente que ha sufrido, a esas locas que van por la calle pegando voces y limpiando un muro porque dicen “si no, no lo limpia nadie”, no les tengo miedo, ni rencor, ni odio, ni las grabo con mi cámara polaroid para ir de Andy Warhol, ni las fotografío ni cosas así. Bueno, sí los pokemones y ratones colorados se dejan fotografiar vale pero sí no me parece una vulneración del derecho de intimidad, que no ha de vulnerarse con el de intimidación, creo yo, que Amenabar tenía mucha razón en su Tesis, no he visto yo tesina mejor.
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Respeto a personas y no a libros ni a ideas. También lo dice Savater. Platónicamente todos somos de izquierdas (que es muy sencillo decirlo) o nos etiquetan de “pogres” pero ¡la realidad es tan distinta a la ficción....! Por ahí escriben libros de ¿qué tal te sientes siendo de izquierdas y viviendo en un pisito del barrio de mala saña? Pues bueno... Envidiosos, siempre ha habido, siempre habrá, porque la envidia, al igual que la esperanza de Lorca o la de Juan Ramón, se visten ambas de verde y no se pueden ya distinguir donde empieza la juna, donde acaba la jotra.
Europa se ha vuelto una sociedad proteccionista, de la seguridad colectiva, pero en el fondo fondo es porque en esta sociedad nos gusta estar infantilizados. Siempre a una época revolucionaria le ha seguido una reformista. Es la dinámica de toda revolución. Ya contestó Pereda a los estudiantes que le preguntaban por su realismo literario; ¡¡con la edad que tengo por supuesto que mi obra es aristotélica!!. ¿Y si mi padre es aristotélico porque me pedirá a mí mi padre que sea un platónico? Cosa rara esa.----------------------------------------------------------
Ósea que lo aristotélico (y no lo platónico) parece ser el objetivo de una vida feliz, según los curas más leídos. Pero tampoco es así del todo, no se puede afirmar tajantemente nada a un hijo: El ser humano establecido, acomodado (con piso, mujer, perro, libro de Shopenhauer, ventana para pensar) es un aristotélico con la falsa ilusión de ser platónico.
Ósea un profesor de universidad que se pasa el día dando discursos sobre el mayo del 68 para volver luego triste y sólo a su lecho matrimonial. Triste y sólo, sin amo ni collar... si la razón no me lleva hasta dios, igual me lleva hasta a un bar... como san agustin... don insegurini... don angustias.... Políticamente siempre a una época revolucionaria le ha seguido una época reformista. ¿y qué duda cabe de que ahora vivimos tiempos de restauración? En toda Europa gobierna la derecha, quizá porque toda Europa se ha convertido en un geriátrico de lo políticamente correcto y en la sociedad del bien- estar material y el malestar psíquico. EEUU vive su paranoia colectiva de la seguridad nacional, ese miedo a caer en la locura (miedo a pensar distinto) y ese miedo a los “terroristas invisibles”.
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Sin embargo, la esperanza esta puesta no en la vieja Cuba, representante del modelo comunista clásico, sino en países europeos como Holanda con sus partidos “verdes”, ecologistas y marihuaneros. No voy a decirle a mi hijo “Vete a Holanda, que es el paraíso”, pero sí, que es allí donde realmente se esta innovando empresarialmente, (con directivos de letras y así), aunque tampoco se puede afirmar esto tajantemente porque allí, según cuentan de primera mano los conocidos, son muy alemanes, muy racionales y cuando están en la mesa te sueltan “hoy vamos a discutir sobre la globalización”. --------------------------------------------------------------------------------------------------------
Nosotros, los mediterráneos, “los hijos de Serrat”, somos más de interrumpirnos en la mesa y más naturales y espontáneos. La esperanza de la izquierda esta en los partidos “rosa” con la causa gay y en los partidos “azules” de la era de acuario, new age. Esa paleta de colorines es la que el sistema le deja a la izquierda para que se “recicle”.
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El rojo es un color muy violento, ¡tan poco chic!, ¡con tan poco glamour!. El color rojo es un color rudo, taurino, un color de salvajes, y ahora no se llevan los tipos duros y los grandes luchadores de los sindicatos o las pasionarias. No, el rojo ha pasado de moda, porque el rojo era un color violento, color de sangre, color de prosaicos crímenes estatales que tanto enfatizan que hizo Stalin (¿Los de Bush no se cuentan?). Ahora se lleva lo Light en todos los ámbitos músico-festivos, los colorines suaves y poéticos; ¡¡azul, verde y rosa!!!. Sobre colores aún queda mucho por escribir. La derecha ya no es la de hace veinte años. La derecha esta camuflada, va de “centrista”, va de “reformista” y va de “Light”, de suave. ¡Son tus profesores de universidad, querido hijo!. Y en cambio las clases medias se han hecho edad medía. ¡Son tus compañeros de clase, pettit hijo!. La derecha se hace un poco la de izquierdas y la izquierda se hace un poco mierda. Mierda. ------
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La derecha del dictador Bush esta desfasada, hijo mío, es el modelo viejo, y ahora surgimos nosotros, la nueva derecha, la más peligrosa, una panda de bohemios burgueses o BOBO- liberalistas, que decimos; Las máquinas son más listas que nosotros, jiji jaja.... El economicismo tecnocratico positivista yuppie o en una palabra; impresionante funcionalismo (como el juego de los Sims) se adueña de todo y nosotros, con la mano en el pecho cual Greco, decimos “Cabeza, yo te absuelvo” Este neoliberalismo es reducir todo a lo simple y a su función. Por ejemplo si yo me visto de colorines soy reducido a función planta decorativa, decoración del inmueble socialista. Si me visto de burgués mediocre y tomo mi café quizá sea asumido como líder. Sí me pongo gafas y en la última fila soy platónico y por tal; menospreciable. Lo mejor; ser sencillo y hablarle a los profes del partido de la real.
Con un look Umbral sería el tonto de pueblú nacido en Baracaldo. Para todo hay una casilla. Para todo hay una etiqueta. Observo las lógicas tras familiares establecidas en una universidad y me digo que resulta que ninguno de nosotros hemos perdonado a nuestros padres, que todos somos una panda de edipos lo disimulemos más o menos.
Esto es lo que nos hace ser competitivos lobos entre nosotros. Sin embargo, los lobitos buenos cantados por Rosa León y otras; somos los peores, según imaginarios colectivos. Siempre según imaginarios. Para evitar deshumanizar a los trabajadores hay que hacerles creer que ellos son muy diferentes. Un poco el gótico es eso. Cuadros del bosco lo ilustran. Como puede verse en esta pizarrita verde... “Hay que ir poniendo la vista en el gótico” “Hay que ir poniendo la vista en los místicos”, ¿qué quiere decir todo eso? No capizco. Un capuzzino, gracias....
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Es como en el amor; tú has sido la única mujer de mi vida. ¡¡Mentira!!. Todo mentiras. El amor es más o menos nuestra capacidad para el autoengaño. Pero dentro de ese autoengaño esta quien hace el amor bien y quien lo hace de pena. Esta quien sabe follar y los mediocres o medievales....El textualismo quiere analizar todo estilísticamente, y dejarse de “sociologismos” y de “psicologuismos” como ellos dicen. Lo más simple posible todo. Una vuelta al positivismo de “sólo hechos, sólo datos, sólo fechas y sólo números cuantitativos”. En todos los campos del conocimiento se ha emprendiendo una cruzada contra el materialismo didáctico que revolucionó la sociología, la literatura, la filosofía y el mundo. Y esto obedece a un claro interés del Sistema por falsear nuestra historia, por correr un tupido velo sobre la lucha sociata como si nunca la hubiera habido. Como dice Adorno; hoy hay que apuntarse a las campañas, no a los movimientos. Vivimos tiempos en que puedes apuntarte a una ONG pero no puedes salir a la calle a poner barricadas. Y esto es debido a que toda aquella violencia revolucionaria hoy asusta. Y esta bien que así sea. En estos tiempos lights y blandos la izquierda o la derecha ya no van de duras sino de blandas, reformistas y no revolucionarias. ¡No cambies el mundo, cambia tu mundo, tu subsistema vital!. Y a esto se le puede llamar de muchas formas; funcionalismo, positivismo, tecnocracia, utilitarismo o capitalismo pero en el fondo fondo es egoísmo, vagancia y cinismo por nuestra parte. “Ahora que somos cínicos”, significa eso, ¿no? Se acabaron los tiempos de los textos y manifiestos con agresividad verbal: hoy todo es calma, pasividad, serenidad, buen rollito, tranquilidad y buenos alimentos. El hombre blando y metro sexual sustituye al hombre duro. Pero quizá el mundo lo hagan los hombres duros, los que actualmente van a las guerras engañados, los que limpian nuestras calles, a los que explotan en los invernaderos y los que cuidan a nuestras respetables “señoras mayores de la tercera edad”. Nosotros a su lado nos hemos quedado blandos, débiles, esmirriados, apocaditos, con nuestra cara de no romper ningún plato y en el fondo cobardes y amilanados en nuestro reducto new age, en nuestra burbuja acuario y azulina, en nuestro búnker- casa y en nuestro sofá- tanque. Cuando nos lleve la marea, cuando nos lleven estas olas del determinismo hacía el no ser, por favor que no nos arrastre demasiado la corriente....
LOS BOBOS BOHEMIUS BORGUESES
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LA ALTA CLASE SOCIAL
POSTMODERNA; LOS BOHEMIOS BURGUESES
En realidad las viejas estructuras burguesas siguen ahí, pero con otro nombre. Los burgueses se han convertido- reciclado- en bohemios burgueses o BOBOS. Este tipo de burgués es el hippie reciclado por el Sistema que ahora se ha convertido en yuppie. Aquel que antes luchaba por unos ideales, ahora se halla acomodado en su barrio de Salamanca o Neguri. Esta nueva burguesía creció con Mayo del 68 y se educó con los filósofos de la sospecha. Después toma una aptitud revisionista hacía el marxismo y comunismo, una actitud crítica hacía Freud y rebajan el fuerte contenido contracultural de Nietzshce, suavizando de igual forma a Marx y a los de Frankfurt, Althuser etc. El intelectual sólo habla una vez muerto u si habla en vida es como maquina creadora de opinión pública, opiniones segmentadas, puntuales y efímeras, de moda. Opina como para dar chiste, sólo he venido a hablar de mi libro, que se callen, váyanse a la mierda, soy marqués... Declaraciones y declaraciones, entrevistas divertidas y muy humanas.
Esta clase social se confiesa laica aunque de un laicismo heterodoxo ya que resurgen los mitos y arquetipos de la nueva era o ola. Y se convierten según las modas, y creen en Dios según momento y ocasión, y a cada persona hablan según la situación, pudiendo ser camaleónicos y decir a cada cual lo que quiere oír.
Hará falta un Maquiavelo que los retrate, caricature e hipérbole exageradamente para que se den cuenta de su aptitud hipócrita. (pero también con él se reirán de sí mismos y también de él, del Maquiavelo satírico burlesco del absurdo, que los retrate)
Ellos quieren verse reflejados en espejos aunque estos espejos les deformen y les hagan ver que son monstruosos o una panda de frikies. A ellos les da igual, con tal de verse identificados, con patrones de identificación. Por eso aman a Woody Allen por ejemplo, su guiñol y títere particular. Y de igual forma su socialismo es más de cátedra o teórico que real.
Esta in correspondencia entre teoría que predican y el sistema de vida, way of live, que llevan los convierte en una clase hipócrita e inconsecuente con sus ideas, pero eso da igual; las ideas son sólo armas, el lenguaje sólo instrumento concreto y puntual para sus finalidades, y así nace el hermeneutismo.
Una clase surgida a tenor del neo- capitalismo desaforado y de la revolución informática de Bill Gates. Esta clase social es plenamente postmoderna, y se auto caricaturiza así misma comiendo en restaurantes de comida rápida o vegetariana. Asumen su condición de urbanitas con orgullo cívico. Es una de las pocas clases sociales que aún quedan con conciencia de clase, claro que ellas son conscientes de ser la nueva burguesía, la burguesía suave y blanda, la que actúa en la sombra, la que no hace tanto ruido ni lleva sombreros de pluma o de copa. Sus pisos están decorados al gusto minimalista y nunca dan de que hablar. No son estos ricos los que lloran y no son estos empresarios, codeados con la yet set de la crem de la caspa, los que salen en las revistas de moda. A ellos no se les toca. Sólo les tocan los intelectuales, la alta cultura, pues para algo hay clases y... clases. Su credo es el funcionalismo americano con la noción de “rol o función” que cada cual lleva en la empresa. Las empresas tienen todas una estructura, no ya piramidal o de jerarquía vertical, sino horizontal. Es decir; ahora en vez de un jefe tenemos siete, no se cuantos encargados de mini secciones, departamentos y áreas de potenciación del marketing mix. Ventanillas que te llevan a nuevas ventanillas donde dormitan ante una taza de café los funcionarios que siguen ahí desde tiempos de Larra. Vuelva usted mañana. Por no hablar de la cantidad de eufemismos políticamente correcto y de formulas de cortesía con las que disfrazan la realidad. (los derechos humanos por que uno redactaba en el colegio) Sus pretensión de monopolizar todo el campo del conocimiento desde el campo informativo ha creado en torno suyo una teoría de los sistemas funcionales que viene directamente del estructuralismo marxista, pero ya digo; revisionado. Su pensamiento es una mezcla de lo utilitario, lo pragmático y lo tecnocientifico y creen en el progreso (económico, técnico, se entiende) y en la acción, no en la reflexión (en la acción bursátil). Otra de sus características, debido a esa hipocresía que adolecen, es su gusto por eufemismos como “multi- inter o transcultural”, por “persona de color”, “tercera edad” etc. Tratan a las personas como mass groups o segmentos de masas. Practican una ingeniera social conductista viendo a la peña como monada, hormiguitas o bichitos, desde arriba que los ven. Como siempre, a la burguesía la gusta saberse criticada. No me parecen objetos idóneos para su observación, documentación y disección de cadáveres exquisitos en vida. Que se biopsien a sí mismos si es que tienen cultura e imaginación suficiente.
Yo no voy a malgastar una línea haciéndoles el juego, porque para luchar contra esta gente lo mejor es ignorarlos y no comprar sus revistas económicas o del corazón. No hay, para ellos, mayor desprecio que el no aprecio. Y por eso tienen a sus intelectuales de monos de feria, cortesanos con su mecenas, guiñoles y saltimbanquis, juglares y bufones. Y lo paradójico es que todas sus críticas los legitimizan a ellos como burguesía dominante. Criticando a la súper- woman no esta más que consiguiendo lo contrario; que entren ganas a las mujeres de imitar a estas ejecutivas agresivas sin vida social y peleadas en el moobing empresarial. Igual que los tiranos griegos eran aconsejados por los filósofos, los monarcas absolutistas lo eran por déspotas ilustrados, esta burguesía esta legitimada por unos intelectuales comprados y vendidos, los que dan en llamarse intelectuales orgánicos del sistema (los que le escriben los discursos a los políticos por ejemplo o los que diseñan dinámicas empresariales eufemísticas, los sicólogos de los recursos humanos que hacen psicotécnicos a diestro y siniestro para adoctrinarnos al redil de lo políticamente cuerdo o los guionistas de las basura- series de identificación).
No quiero poner ejemplos, pero antes sólo había un programa literario en este país de un señor anarco capitalista que no votaba y luego era amiguísimo del presidente.
Hay otro, ético dice llamarse, muy Amador él, que se descojona de nosotros en cada entrevista que le hacen, que siempre parece fumado y al que veremos en todas las plataformas contra el nacionalismo como si este fuera el verdadero absolutismo que nos asola. El verdadero absolutismo que nos asola, el pensamiento único, es el capitalismo, la globalización. No hay que perder la perspectiva del problema. Es un error de prisma; ETA a algunos les parece un mal menor dentro del mal mayor que es el capitalismo. En cambio para otros es un mal mayor tener a unos locos cargándose a políticos mientras que el terrorismo de estado (el ejercito o la colonización en África) es un mal menor, un mal necesario. Por dar esta opinión puede que se llame apologista del terrorismo pero eso sería como decir que un enciclopedista francés es un teórico de los sant- culottes radicales. Sólo intento ver que escala de importancia damos a los hechos. Miles de muertes en el mundo frente a unas pocas muertes, claro que son más cercanas, nos atañen más. Las vemos. Las otras nos la silencian la televisión. Y ojos que no ven, corazón que no siente. Eso sí, a los grandes hermanos, a los famosillos del corazón les vemos mucho, quizá demasiado, y arremetemos contra ellos en vez de contra Armancio Ortega y otros dirigentes en la sombra de este país. Porque es lo que tienen estas empresas horizontales, que al fragmentar la autoridad, no vemos al enemigo. La profecía de Gran Hermano de Orwell se ha cumplido. Y nosotros, tecno- esclavos, hemos de sonreírle a este sistema, y si nos rayamos o intentamos cambiar el mundo el prozac nos aliviará. Ya hay que ser BO-BOS para querer que hablen siempre de ellos, aunque sea mal.




