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viernes, 22 de julio de 2016

EL HUMOR PARA FERNANDO Y DAVID TRUEBA Y JAVIER GOMA


Esta conferencia la han dado el director de cine Trueba y Javier Goma, filósofo. Javier goma es  escritor especialista en filosofía, recibió el juan march de ensayo, es profesor de derecho e hizo oposiciones de letrado del estado, trabaja en la fundación juan March desde hace 12 años. Es licenciado en filosofía y derecho. En el 2003 recibió el premio nacional de ensayo 2004.

David Trueba y su hermano Fernando Trueba son directores de cine y tv, periodistas y novelistas. Han hecho películas como soldados de Salamina (de Cercas), la niña de mis ojos, obra maestra, los peores años de nuestra vida, carreteras secundarias, airbar o too much. Por vivir es fácil con los ojos cerrados recibió el premio goya 2013. Ambos conferenciantes hablaron de la ironía, la broma, el sarcasmo y la ridiculización.
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Aristóteles decía…No cites A Aristóteles que aquí solo mencionamos a personajes conocidos. Kant decía que el humor es la trasformación de una ansiosa espera en la nada, en el anonadamiento. El humor es la trasformación en nada, hacer pequeño lo grande, relativizarlo, aligerarlo. El humor no se da en personas narcisistas o con ego de la muerte, por eso no se da en los totalitarismos políticos, los dictaduras no tienen humor pues estas les mengua seriedad, trascendencia. Jorge de Burgos en el nombre de la rosa dice que no hay que darle al hombre humor ni risa para que no se rebele contra el orden de las cosas. El humor es sanador, necesario para vivir, representa el eros o el placer frente al thanatos, la muerte, el temblor, el principio de angustia. El humor es la liberación súbita de la energía erótica del cerebro, la relativización del absoluto absolutismo, la filosofía de la ambivalencia, debido al efecto de descomposición que tiene. El totalitarismo censura humor, al ego no le gusta que se rían de el, lo religioso no acepta criticas ni discrepancias. Trueba recordó el poema que la vida iba en serio de Gil de Biedma y el ensayista aquella frase de Camus; la única opción moral es el suicidio. Incluso en Marx hay cierta frivolidad metafísica.

Fernando habla de su hermano David Trueba. El día en que su padre muere aparece una prima que no viene en años y dice ¿molesto? ¿Vengo en mal momento? Es un chiste bueno pero cruel. La figura moral de su padre forma parte ya de la mitología. El humor parece venir en mal momento cuando se da una situación seria como la muerte. ¿Cuándo es conveniente hacer chistes y cuando no? Con el humor pasa un poco como con el sexo. Los místicos como Santa Teresa llegaban a Dios por el camino estoico del dolor y la mortificación, incluso la tortura del propio cuerpo. Pero también llegaban a Dios a través del placer y de hecho algunos de sus poemas dirigidos a Dios parecen literatura erótica. Todo esto del eros ya lo hablaba Platón y Freud pero en nuestra época es cuando más se ha estudiado con filósofos como Bataille o Foucault en historia del sexo.  ¿Cuándo el erotismo se convierte en pornografía? ¿Cómo separar el amor pandémico y sexual del amor uránico ideal? ¿Quién traza la línea entre lo sensual y lo mental? Pues con el humor pasa igual. Hay que ponerle ciertos límites. Cuando es conveniente un chiste y cuando el humor sobra por lo grave de la situación. El erotismo o el humor se pasan de la línea, subvierten los límites en algunos momentos. Cuando pasas la raya legitimas esa raya. El límite en tensión es recurrente con el humor. En el totalitarismo es dónde menos humor hay, porque esta censurado, prohibido, hay miedo. Y sin embargo es cuando más necesario es el humor. Humor para reírse por no llorar de aquella España de alpargata durante el franquismo, de aquella España de pandereta.

El humor existe como supervivencia, sigue existiendo. Un letrero en grande pone libertad, y sale Rajoy. Se da por supuesto la libertad en una democracia. Hay un cartelón que pone libertad y a todos extraña. Pensé que iban a prohibir algo. No se dice libertad expresión para que alguien diga algo sino para que no lo diga. Por eso Platón en su dictadura republica prohibió el paso a los poetas, se expulsó a los arlequines. En la edad medía el mester de clerecía estaba bien visto y los juglares en cambio eran cosa del populacho y luego de las damas de la época de cortesía y el renacimiento. El mester de clerecía era serio y el de juglaría era divertido, popular, erótico festivo. La palabra erótico festivo aúna lo sexual con el humor, y es que están muy relacionados. El humor es una forma de eros. En los totalitarismos como el nazismo no se puede hacer chistes. Aunque se haya visto tantas veces a Charlot haciendo de Hitler, aunque ahora lo ridiculicemos…aquel bufón histriónico preparaba sus discursos como los de un showman. Y el público lo veía serio, sin reír. La formalidad, la seriedad fue la semilla que gestó el nazismo. Intentar hacer otro valle de lágrimas como el medieval. Hitler quería ser el nuevo Carlomagno. Lo mismo pasaba con las parodias de Stalin. Si querías seguir vivo podías hacer un chiste del vecino pero no ridiculizar un régimen. El humor desacraliza y hace las cosas llevaderas y hace pensar al pueblo y elegir por si mismos. En la comedia de Aristóteles, que por desgracia no ha llegado hasta nuestros tiempos, se pierde el  respeto a Dios y a la muerte. Todos se ríen. La gente rie incluso ante el sufrimiento de los protagonistas. No se ríen de lo bien que lo hace Charlot sino de sus errores y torpezas y caídas de pato donal, de las cosas malas q le pasan, igual que en buster keaton, el gordo y el flaco y groucho Marx. Porque nos digan lo que nos digan, nos reímos siempre de la gente y no con la gente. Tal es nuestra ¿cruel? naturaleza humana. Para mucha gente reírse de Hitler ahora es una forma de superar todos los traumas, de vengarse. El humor se prohíbe en escenarios tensos y problemáticos. Es en las épocas de crecimiento burgués y económico cuando más tiene efecto. El capitalismo ofrece al ciudadano la capacidad de escoger, y entre esas muchas opciones puede escoger el humor. Por eso han proliferado en las televisiones los programas de humor, las tv series con risas enlatadas, los clubs de la comedía… a la burguesía o clase medía le gusta ser retratada con cierta dosis de humor. Los políticos ven los videos en que aparecen guiñoles haciendo de ellos y no les parece del todo mal, se divierten con ellos y es una forma de que el pueblo se familiarice con sus políticos. En el franquismo aparecían las primeras películas del destape, con aquellas grabaciones en zoom y trávelin, donde señoras de piernas grandes eran perseguidos por el paleto que va tras ella. Alfredo landa o Ozores o Paco Martínez Soria se quedaban el verano de rodríguez a perseguir suecas. Era un humor infantil, a lo Mortadelo y Filemón, castizo, simple, banal, no doloroso y apto para todos los públicos. Es ese humor políticamente correcto de las series de familias felices y luego está el humor más intelectualizado, fino, más elevado; el humor inglés. Hay muchos tipos de humor; verde (erótico), negro, rosa…tiene muchos colores. El director de contenidos de tv piensa; como son tontos el público vamos a entretenerles. Así el humor puede ser una forma de pan et circum. Pero el humor es también una forma revolucionaria, contra la autoridad, contra un pobre señor o contra una víctima. Todos podemos ser objetos de un chiste. El humor puede derrocar un gobierno pero también puede hacer que demonicemos a una persona por un interés político. Es enfermizo hacer humor de las doctrinas terroristas o hacer humor sobre alguien más débil q tú. El humor deja de serlo cuando es sometimiento al otro, cuando se ríen de ti y no contigo. Mark tain o Woody Allen decían que el humor es tragedia más tiempo. Y es que el tiempo todo lo cura, salvo la muerte.  

Tengo que irme a los ángeles pero hago escala en las torres gemelas, un huracán devastando todo, es un ejemplo de humor en redes sociales sobre una catástrofe. Hasta pasados 15 días por lo menos el humor no se tolera cuando ha habido una tragedia como el 11s. Es inhumano hacer humor sobre las victimas pero hay gente a la que le gusta el humor negro, agrio. España es un país que tiende a hablar siempre mal del vecino. Cualquier suceso, un penalti o un atentado al rey o un accidente de tren tiene su eco y repercusión. Enseguida se hace un chiste. Hay chistes que se venden ya preparados como si fueran droga. Los chistes de Freud los preparaba él días antes. “Nunca la muerte de un presidente de un país te pile sin tener la esquela preparada” se decía en la época de las teorías conspiratorias de Kennedy. jfk no se esperaba este final, han matado a Kennedy. Eran teorías cospiranoicas. Tener preparado la esquela de Fidel castro no tiene mérito. O decir; ¿sabes que Isabel y Fernando al final se casan y el Titanic se hunde? ¿y que la película porno acaba con que los dos se casan? Hay algo sagrado en el humor. Es necesario respeto a lo que rezan a ala, a buda, a Dios, a Mahoma cuando hacemos los chistes pero por otro lado nos estamos habituando a los cinturones llenos de bombas, y a los atentados en capitales y centros turísticos y es lógico que todo eso nos de miedo. Parece que un dios con rayas va matando a la gente, como en un videojuego pero llevado a la realidad. Usemos nuestra libertad de expresión, pero tengamos en cuenta que podemos herir la sensibilidad religiosa por ejemplo. Hay que lograr un punto medio entre la libertad de expresión y el respeto a la otra cultura, a su libertad religiosa, a sus costumbres.. Hay una necesidad de límites para el humor pero los limites no son fijos, sino cambiantes, al igual que evoluciona la sociedad.  El humor no debe producir dolor ni a mí ni a los demás, sería una buena ley. O como decía Kant o Jesús; el chiste que hagas al otro sea el mismo que quisieras que te hicieran a ti. Pero es que a todos nos gusta reírnos de los demás y que no se rían de nosotros. Esto del humor, personal y social, es temporal. El primer día tras el accidente no cuentas el chiste pero acabará habiendo un chiste de lo más trágico en las redes. Aquel ¿molesto? de la prima de David y Fernando Trueba lo dijo sin saber que se había muerto el padre. Si lo hubiera dicho adrede y queriendo el chiste no vendría a cuento. El chiste contado entre amigos, el chascarrillo, no produce dolor. Este mismo chiste en la pantalla de San Mames produce dolor. La pedófila es una materia tan repugnante que hace irreverente e intolerable el chistes. Cuando hay dolor no hay una forma de hacer chistes con eso. Influye el espacio tiempo y la forma en que las personas discurrimos históricamente. Se siguen haciendo chistes dónde se fomenta la exclusión de gitanos pobres (aporofobia) a los gays o discapacitados. Hay que intentar no producir dolor. Que el chiste no sea cruel. Tenemos muchos avances morales aunque una moral parecida a otras épocas porque la moral avanza más lenta que la tecnología. En esto del humor hay que tener buen gusto y tratar de no herir. Pero por supuesto que tenemos que reconocer la libertad de expresarnos y reírnos de la vida. Hay libros quemados y prohibidos, libros de humor que no debían hacerse. Gente que fue fusilada por hacer un chiste. El humor atenta contra los absolutos, contra lo sagrado. Por eso en las caricaturas de revistas como la francesa en la que atentaron, hay tanto problema entre el derecho a hacer el chiste y el respeto a las creencias personales. ¿se pueden hacer chistes de alá cuando hay una sociedad fundamentalista que las detesta? La religión es un totalitarismo peor que el político, aunque no tan terrible como el económico.

Hubo chistes que ofendieron a Stalin, a la URSS y a los q lucharon por la guerra. Los humoristas hacen su trabajo y su humor te puede gustar más menos, pero es el ofendido el que tiene que darse cuenta de que tenemos la libertad de hacer chistes. El Athletic se ofende si alguien grita ¡este equipo es una mierda!

En este proceso evolutivo occidental conocido como mundialización de la cultura o globalización o occidentalización del mundo compramos por seducción y persuasión, lo que se hacía por coacción y guerra antes. El capitalismo es una dictadura pero encubierta. Al igual que la de Hitler es una dictadura votada en democracia (Borges decía; la democracia es el abuso de la estadística) es una dictadura invisible, como la de una adición, porque nos obliga a comprar y consumir creyéndonos nosotros que lo hacemos libremente o por libre albedrio y voluntad. Junto a esa tiranía del capital surge como acción reacción la critica a ese mundo capitalista. Los chistes se hacen de la vida y costumbres de esta sociedad de masas que retrató Warhol ironizándola. Hay mucha auto crítica en Occidente, es la cultura más auto crítica del mundo. La Europa nihilista fue crítica con los medievales ilustrados modernos renacentistas. Se criticó a la razón pura, al eurocentrismo, se sigue haciendo critica de la política, de la cultura…el  multi culturalismo que da menos importancia a lo occidental y más a lo de fuera es una invención occidental también. Fernando bromea con que hay que comprar el paquete entero, que se lleven a África los mac donal y la coca cola pero también nuestra cultura auto critica. Somos ambiguos en la defensa. Fernando habla de lo que hicieron los irakis con Salman Rushie, todo aquello de perseguirlo para matarlo y prohibirle el paso fue intolerable. Había una obligación moral de cargarse a ese tio si lo encontraban. Los censores lo primero que censuran es el humor. A veces se les puede comprar. Los dictadores, los censores, son enfermos mentales, pues lo primero que pierde el enfermo mental es el humor. El humor surge en sociedades adelantadas. Civilizadas. En sistemas con valores políticos, y niveles mas personales e individualistas. Cuando el país evoluciona se producen chistes rápidamente. En los países atrasados y feudales no hay humor. Se hacen chistes contra tendencias sexuales, contra aspectos físicos. Chumi chumez dibujaba gente sin piernas. Se hacen chistes de putas o de los de lepe. Y siempre la necesidad de límite entre el humor de buen y mal gusto. El código penal  persigue a los que critican a las minorías marginadas, las que atentan contra los derechos. Ahora se hace un chiste de un policía o un negro, el siguiente paso es matarle al día siguiente. Ahora se mandan twist de políticos imbéciles. El humor es igual de malo o bueno que la seriedad, depende del uso. Muchos chistes se dirigen a los famosillos, falete, Tamara, los ridiculizamos porque nos creemos mejores que ellos, porque nos gusta verles caídos ofendidos. Hay que hacer chistes contra alguien que se pueda defender. Intentar con empatía ponerte en el lugar del otro (del  enanito, gangoso, gay)en la Grecia arcaica clásica que admiramos podían matar al extranjero o a la mujer. Podían tirar al hijo por un barranco si salía deforme o con alguna discapacidad. Antes de hacer un chiste de mal gusto te inhibes a ti mismo. Ya un chiste de lesbianas no te hace tanta gracia cuando te pones del lado de la víctima, cuando tienes empatía con el sufrimiento ajeno, la compasión es ver la perspectiva del otro, el chiste del marica que no hace gracia a los gays. La sociedad más crítica invoca el humor. Revistas como la gallina vasca, el jueves o karma publican páginas con el chiste o la historieta de la semana.

Parodiamos las pelis de escuelas militares, de obispos: son las 10 de la mañana, queréis ser obispos pues habéis venido a sufrir, atravesar campos llenos de baptisterios botafumeiros. En Alemania se siguen haciendo anuncios de tv en los que se busca un ideal de perfección. Aparece una embarazada y una voz va diciendo; será rubio, tendrá ojos azules. Ese anuncio es más peligroso de lo que parece; será de derechas, será amigo de Hitler, será ario y perfecto.

A un humorista antisistema le preguntaron ¿qué te ha parecido irrupción de podemos en el panorama político? creo que hay q matarlos a todos ahora antes de que tengan guardaespaldas, y se conviertan en políticos profesionales, respondió. Un miembro de podemos se sintió ofendido. Fue una broma pues es de los nuestros, el humorista votaba a Podemos. No sería lo mismo si lo dice un etarra. Si lo hubiera dicho del pp no hubiera molestado a uno sino todos. El político de Podemos los denuncio por amenazas, el juez dejo de atender casos de desahucios por ese caso. Es una broma, pero el humorista Alber le dio 100 e al de podemos. En España hacen muchos chistes sobre catalanas tacaños, chistes sobre fontaneros, los de lepe (los del pueblo mandaran una nota, no hagáis chistes de nosotros).. También los chistes de “estaba un inglés, un francés… y el español que siempre la caga”. En un articulo del periódico Cataluña de reba se publicó que habían violado a una chica en los invernaderos de Almería y enseguida protestaron de que hacían mala imagen de Almería. Pero es que hay que contextualizar la violación, porque no la violó en un ascensor en Madrid, en algún sitio habría de violarla y la violó allí en Almería. Hay chistes sobre guardiaciviles imagen, Robles y Olmo, con cara de lelos. En Andalucía es donde más chistes se hacen, las chirigotas de Cádiz. Fernando habló de los chistes de Katerine Herburn en la fiera de mi niña y que los chistes representan estereotipos. El humor certifica el tópico del gitano deshonesto, de la lesbiana camionera, del gay palomo cojo o de la mujer maltratada. Y a veces seguir fomentando esos estereotipos hace más daño que bien. Como los chistes de casados. El matrimonio era una institución para toda la vida cuando la esperanza de vida era de 40 años, se moría en la guerra o en el parto, no con 80 años. Tras el vals de bartholdy o mendelson de la boda ella dice; no me he gustado nada el tonito en que lo has dicho lo de si quiero. Se amplía el chiste a los matrimonios gays. Fernando habló del maltrato de género y la gente que mata a su familia por imitación de lo que ve en TV. La poli va a casa, investiga, saca al hombre de la casa…¿pero de que género es el maltrato cuando lo hace una pareja gay? ¿quién es el hombre y la mujer allí?. La sociedad se equivoca cuando intenta aplicar el código penal en vez de una educación del corazón sentimental. No puedes obligar por ley a que la gente haga chistes con respeto o que el humor sea bueno y crítico. El mejor humor se hace a costa de si mismo, pero es mucho más frecuente el humor hacia los demás. Un maestro de ese reírse de uno mismo puede ser Mister Bean o el propio Woody Allen que se caricaturiza así mismo en sus películas, se reinventa, actúa como el personaje de él mismo que se ha creado, como los demás quieren que actúe. Un esperpento, dicho en el buen sentido de la palabra, de sí mismo. Otro chiste que le contaron a Fernando de niño; papa, ¿por qué lleva una bandera española en el retrovisor?, para que no se le olvide q es español. Hay que crear una limitación al humor cuando es una ofensa a víctimas del terrorismo, hay que estar en el punto de vista de las víctimas. A Irene Villa la volaron la pierna una bomba los de ETA, se hace un chiste de ella. Es una cuestión de sentido común. Hay que establecer límites al humor con la ley.

Se produce crisis en el consejo de ministros para endurecer las bromas sancionando con  el código penal. Hay una demanda de chistes buenos de gente con más gusto y tacto pero se siguen haciendo chistes sobre judíos, holocaustos, y estos se deberían prohibir. Hay una norma legal penalizando por negar el holocausto. No hay suficiente distancia para el humor cuando la tragedia acaba de producirse. Pero ahora podemos hacer chistes sobre lo que ocurrió en la bastilla y en la revolución francesa. Incluso de genocidios y persecuciones. La comedia es tragedia más tiempo.

Hay límites en el humor cuando se refieren a asesinatos, o a alguien que sufre. Lo que es reciente duele porque hay víctimas. La civilización judía ha sido la eterna víctima del resto del mundo, primero con la diáspora, con el exilio, encuentran la tierra prometida, los encarcelan en Babilonia, los persiguen los cristianos en la edad media, los matan los nazis, los atacan los israelitas… y sin embargo es un pueblo que sabe reírse de si mismo y que nos ha traído humoristas como Groucho Marx o Woody Allen. Se ríen de su propia desgracia, sin molestar a los demás.

Fernando Goma contó que en Cervantes es donde empieza el humor en nuestra literatura. Ha escrito un catálogo sobre Cervantes para la biblioteca nacional. En esta novela siempre hay dos niveles; el grave, idealista y de seriedad representado por la locura de Quijote (persigue un absoluto, no tiene humor, es serio y grave) Y un segundo nivel que es el humor, el humor popular representado en Sancho Panza y su familia, en el barbero, en el cura, en todos los personajes secundarios que se ríen de Quijote. Quijote representa la seriedad del renacimiento y Sancho el humor trágico y negro (el reír para no llorar) del barroco. Es en el barroco cuando España peor estaba económicamente, con muertos de hambre e inanición, cuando sin embargo más chistes circulaban entre el pueblo. En la celestina también se ven los dos niveles, tanto de humor como de eros. El amor platónico y uránico de Calixto y Melibea frente al sexo vulgar, cómico, pandémico. Dos niveles que se mezclan en la novela del quijote y en el teatro de la celestina. El humor del pueblo es ordinario y bajo. Y en los nobles casi no hay humor. El barroco se reía del renacimiento, el pueblo se reía de las ínfulas de este caballero andante o noble venido a menos. Igual que las putas y la celestina se reían de Calixto y Melibea. Los dos niveles (pueblo y señores) se ha dado siempre como decía Marx, la historia de vencidos y vencedores pero hay obras como el perro del hortelano (de Lope de Vega, llevado al cine por Pilar Miró) en que los dos niveles se rompen y mezclan (Diana enamorada de un plebeyo). Lo sagrado no tolera el humor. No hay humor en lo absoluto. Y lo profano, que es el pueblo, usa el humor para bajar un poco lo sagrado, para sentirse por un momento más cuerpo y carne que alma. Para desahogarse de la corrupción de un sistema político de basurero de plásticos. Ya decía Jorge de Burgos en el nombre de la rosa; si encontrarán el libro de la comedía de Aristóteles perderían el temor a Dios, la esclavitud, el feudalismo, la explotación en este valle de lágrimas

 

 

sábado, 12 de marzo de 2016

Un día en el cementerio. Historia de Fantasmas

                                                                       Don Herminio enterrador
Mi pueblo se vértebra en torno al cementerio. A mi pueblo lo han llamado, y con razón, la ciudad de los muertos. No es sólo que aquí los viejos parezcan fantasmas con sus cadenas o que los adolescentes vaguen como almas en pena, sino que toda la vida de mi pueblo se organiza rindiendo culto a la muerte. Aquí tenemos una contaminante incineradora que arroja humo por sus fauces de dragón. Y una multinacional de coronas funerarias y flores al por mayor.
El cementerio no es uno de esos camposantos prefabricados, según las directrices y planos funcionalistas, laberínticas paredes con vitrinas y urnas de cenizas dentro. No, el cementerio de Norta será de los pocos que aún conservan su idiosincrasia clásica. Al contrario de estas ciudades dormitorios que alejan los lechos mortuorios hasta la salida de los pueblos, como ocultándolos, el cementerio de Norta esta en el centro de la ciudad.
A este cementerio se accede por una puerta abalaustrada de hierro con un frontón de piedra donde aparece inscrito una placa con el memento mori que reza: “aquí encuentras tu salvación o tu condena eterna”. Aunque lo amenaza en latín hasta el más iletrado conoce esta profecía. Los norteños que lo visitan se quitan el sombrero al entrar y apagan sus cigarrillos. Algunos se santifican ante el Bafomet de la entrada con sus colmillos licántropos y sus garras puntiagudas. Las más piadosas se echan en la cara unas gotas de agua bendita de la pila bautismal. 
Después se saluda a Herminio, el enterrador, con su cara avinagrada y las comisuras en la boca, su sonrisa de hiena, sus ojos lobeznos, su olor a muerte y las manos callosas y amarillentas. Herminio, agazapado entre las sombras, acompaña al visitante hasta la tumba que busca y allí él desaparece dejándote sólo ante el dolor. Herminio abre el cementerio a las ocho de la mañana
y a las ocho de la tarde noche se asegura de que nadie queda dentro de sus muros, cierra la entrada y guarda sus llaves.
Este cancerbero custodia el umbral durante todo el día, aunque ahora el ayuntamiento le ha colocado un guardia de seguridad y quiere poner un portero automático en la puerta y un sistema de protección electrónico que impida a gamberros, saqueadores, locos exhumadores o necrófilos entrar. Herminio carga los ataúdes que salen de los coches fúnebres o sostiene en brazos a las mujeres que se desmayan en lágrimas, echa tierra a la tierra, y junto a los otros trabajadores abre con su pala nuevos hoyos.
Herminio tiene el rostro impasible, parece a simple vista amargado pero no lo esta, siempre esta ausente en esta realidad, pragmático como un robot programado para esta tarea. Dicen que tiene cara de póquer o de pocos amigos pero él sólo tiene cara fría y amarilla y comida, mentón con hoyuelo, labios tensos, ojos penetrantes, arrugas tensas y el rostro siempre en su comedida imperturbabilidad. Él sólo obedece órdenes. Él sólo cumple con su obligación, con su deber y su ética profesional le impide compadecerse del dolor ajeno.¡estaría bueno que Don Herminio llorase por cada muerto que lleva al hoyo!. Así que ha de ser aséptico con sus sentimientos, porque ¡estaría bueno que se derrumbara compasivo con tanta gente como ve desaparecer tragada por la tierra! ¡ Y él, con sus propios ojos, les ha visto ser succionados por los labios ávidos de la tierra. Jamás ha visto nadie a Herminio llorar, ni cuando enterraron a los gemelos de siete años, ni cuando arrojan los fetos y bebes muertos al purgatorio de los justos e inocentes, ni siquiera cuando enterró a sus propio padres.
A Herminio se le ha olvidado llorar por pura deformación profesional.      

 - Buenos días, Don Herminio, venía a traerle estas flores y mis respetos a la buena de Clotilde- le dice el viudo Aniceto, conocido como el Malas pulgas.
Herminio abre la verja y Don Aniceto que fue en sus tiempos urbanista de Norta comenta algo de cálculos estructurales para la restauración del pórtico
y Herminio no le sabe responder o no le responde. Aniceto acompaña al enterrador hasta el nicho de su mujer, aunque conoce el camino de memoria, y allí le pone una mano en la espalda.
- Pase un día por casa, a mis hijas les agradaría su visita. Ya no se te ve por la taberna.
- Alguien tiene que hacer esto, sire. Si no se les enterrase... los muertos se comerían a los vivos.-  

Malas pulgas se queda pensativo ante la tumba de su mujer. No sabe que decir. Mira a la tumba, mira el reloj, mira sus orquídeas que su niña le ha comprado en la funeraria, mira el retrato de su mujer, mira al suelo, mira al cielo, se muerde los labios, le asoma una lágrima, empieza a llover. Las gotas caen sobre la calva de Aniceto y él quita el musgo que vegeta sobre la foto de su mujer, lo limpia con la gasa de sus gafas y después besa dulcemente el cristal. Su boca, sus ojos, esa forma de reír irónica, la risa tonta que la daba, los ataques de asma y de tos. Todos esos recuerdos le vienen a la cabeza.
-¡Pero hombre de Dios, se esta usted mojando.-
- Hola, doña María, Rosa. ¿qué? ¿de visitar a los parientes?
- Sí, hijo sí, como manda la tradición. Hay que honrar a quienes nos dieron vida. Y a la tarde vendrán los nietos a ver a su abuelo. Hay que acostumbrarlos desde niños a las realidades de esta vida.
- ceniza somos, ceniza seremos. Dios nos lo da, dios no lo quita. Yo ya he escogido parcelita. Aquí mismo, junto a mi mujer, ¿para que marear más a Don Herminio?.
- Uy, enterrar... no, quite, quite. A mí me incinerarán. Imagínese usted ser recorrido por los gusanos, su cuerpo pudriéndose entre el humus de la tierra, que le exhumen y sea usted sólo una calavera y un montón de huesos... ¡que prosaico! A mí que me incineren, y que tiren mis cenizas a la mar, al viento... ¡eso es poético!
- contaminantemente poético, sí. Me dejaré calcinar o achicharrar como a un perrito caliente. ¡Todo sea por la poesía!- comentó  Don Aniceto con una sonrisa irónicamente romántica en la boca.    
- Ay, que cosas dice... ¡nunca cambiará!, ¡usted siempre con sus anarquismos, que parece mentira a su edad!- dice Rosa reprimiendo una sonrisilla nerviosa- ¡pero ha visto usted a esa! ¡Por aquí todos conocen a ese par de gitanas! ¡roba las flores y no se corta! ¡que vergüenza! Luego irán a venderlas por ahí...
- ¿pero no te has enterado? Se murió “el faraón”. ¿no han visto a la entrada un panteón ostentosísimo lleno de baratijas y cachivaches del todo a cien? Son como urracas estos gitanos, todo falso oro de moro, plata de la barata... ¡una soberana horterada!
                                     El sol de mediodía incide en ángulo recto sobre el cementerio. La iglesia queda iluminada y el cementerio cubierto de la sombra de la iglesia, con pequeñas vetas de luz verdina que dan sensación de irrealidad. El suelo es blanco, las cruces en su mayoría negras. Las madreselvas se comen los muros de piedra. La tumba del faraón es de mármol oscuro, muy frío y muy duro. El viento va meciendo las hojas de los cipreses. El aire besa en sus soplidos a todos los tristes solitarios arrodillados ante las tumbas para depositar dádivas a sus ancestros. Llueve y las gotas caen sobre las hojas, y de ahí se resbalan al suelo, formando charcos emponzoñados. La lluvia parece dadora de vida entre tanta muerte, parece orín sempiterno de los ángeles o mana celestial emanado del cielo. A unos metros del cementerio una pareja de niños se besa refugiados bajo una parra de la lluvia. La lluvia se resbala por la frente del loco que va danzando con su paraguas... La lluvia picotea como un pájaro carpintero en los paraguas de las señoras de gris.
Las señoras de gris parecen caracoles resguardados bajo sus paraguas, enfundadas en gabardinas, con las manos en el bolsillo y vaho en el aliento.
El sol sigue dándolo todo, el cielo no deja de plañir y un arco iris se asoma entre las nubes. Hacía él alzan la vista Aniceto y las dos señoras.
- Ay, Dios mío de mi corazón, que pena más grande-
- Mírala, ahí la tienes
- ¿Perdón?- Aniceto sigue mirando el arco iris del cielo.
- ay, siempre en las nubes... ¡a su edad!- vuelve a reír nerviosamente doña Rosa- Esa gitana, mira que gorda, que sucia y como clama al cielo ¡como si alguien fuera a responderla! Le debe llorar al hijo yonqui, según dicen.
- no, Rosa, te equivocas. El faraón, recuerda. Se ha muerto el patriarca y a saber que banco han atracado estas para enterrarle como a un egipcio con todos sus oros. Y esa que sostiene el churrumbel en brazos debe ser la viuda. ¡y qué falta de decoro! ¡se pone aquí a amamantarlo! ¡en un santo lugar! ¡que vergüenza! Ante Dios le da de mamar.
La gitana saca un pecho y del pezón succiona el bebé lozano y regordete, con los mofletes sonrojados.
El bebe tira con fuerza. La lluvia cae entre los pliegues de su ropa y se resbala por el pecho y por el mantón del niño. El niño berrea. Ea, ea, le canta ella. Una nana de amor, nana, nada, nada pasó. Duerme mi niño, ea, ea, ya pasó.
Las otras gitanas lloran a voz en grito formando un circo de histriónicos gritos, altísonos graves y agudos, altos y fuertes- ¡siempre se van los mejores!- ¡qué solos se quedan los muertos! ¡que solos nos quedamos los vivos! ¡que sólo ese Dios del cielo que parece autista el pobre! ¡que no se entera de nada! ¡que aquí nos morimos a montones, y él tan alto, tan arriba, que no se entera de nada! Pobrecito Dios que esta sordo allá en las alturas.    
Desde la ventana de su azotea, una niña observa todo. Acaricia una gata siamesa que mira la escena con ojos como platos. La princesa triste llora y llora, lágrimas de sal, labios de fresa. Lágrimas de cocodrilo, llanto fácil que se resbala pesado y caliente por sus mejillas heladas. La gata maúlla a la luna. La niña la besa en el sucio hocico. La vida pasa, nada pasa. Las gitanas se van en una furgoneta. Don Aniceto es invitado a tomar café por Doña Rosa, mas Don Aniceto Malas Pulgas alega tener prisa:
-  la comida con las hijas, sí, hoy es Domingo, me toca, lo siento-
- no pasa nada, otro día será, adiós. Adiós. Nos lo tomamos nosotras, bonita, buen provecho Don Herminio, aquí comiendo mal y rápido, debería salir de este cementerio y hacer más vida social, se nos va a quedar usted con cara de muerto
- es mi deber-
- pues será si usted lo dice, ¡cuídese Don Herminio! .

Entran parejas al cementerio. Entra un niño que esta jugando al escondite con otros niños y en realidad quiere huir del mundo. Entra la tribu de las ancianas a hacer turismo. Atardece. El sol pega fuerte y el cielo ya ha clareado, casi no hay nubes ni llueve ni amenaza tormenta, en la iglesia tiene lugar la misa de tarde, por el bidegorri trascurren bicis y ancianos, unas palomas se posan sobre la tapia del cementerio y allí charlan de sus cosas, se aproxima la hora de cerrar, Don Herminio ha de sacar al borracho que se tambalea entre las losas y grita a los que él cree zombis.
Don Herminio se acerca al poeta romántico y le despierta de su ensueño melancólico – vamos a cerrar- el poeta guarda sus cuartillas, sus lágrimas y su pluma en el bolsillo y se abrocha la gabardina negra, y le mira al enterrador con sus ojos taciturnos.

Los ojos del enterrador no son tristes ni alegres, sino duros, parece que carecen de iris, son ojos de fantasma, imagina el poeta, son concavidades huecas de vacío y nada, elucubra el poeta. El enterrador encuentra una pareja besándose tras unos matorrales y les invita a salir.
Cuando ya sólo queda él frente a la noche cierra el gran portón soltando el candado y guardando la llave en el bolsillo izquierdo.

La niña, desde su ventana, lo ve alejarse y despedirse de las dos palomas. Aunque aún son las ocho de la tarde ya han salido las estrellas, somos reflejos de las estrellas que nos guían, sombras de los que nos dejaron, ha pasado una estrella, pediré un deseo. Los muertos quieren salir. Por la noche los muertos se sienten solos y gritan a Dios, y clavan sus hullas en las cajas de pinos, se ahogan, se sofocan, se queman, arden, ceniza, les duelen los huesos, no pueden pensar, los muertos quieren resucitar en el lugar de los vivos, robarles sus almas, besarles en la boca, succionarles el animo, el anima, comerse su interior, beber de su sangre, volverse a la vida.
La niña se apoya en la almohada impregnada de lágrimas, recostada en el marco de la ventana, ojos perdidos de loca.
 - sí, mujer, es que la vida es así... estaba bien, como una rosa, no he visto hombre más sano, pero de pronto... pues de pronto te da y te da... esto no tiene vuelta de hoja
- No lo puedo creer. ¿Y ocurrió así...?
- ¡Como te lo cuento! En medio de la calle, cuarenta años ha que tenía, dejando viuda y una pobre niña que ni ocho años tendrá, ay, pero calla, que aquí sube la madre a recoger a la pobre huerfanita.
- ¿pero la niña está en ese cuarto? ¡Habrá oído toda nuestra conversación!
- no, estate tranquila. Esta niña no vive en la vida, sino en las ventanas. Dicen que es medio autista. Dicen que esta locamente enamorada de la muerte, una niña rara y siniestra, que te mira y te quedas helada. Porque tiene los ojos como de loca. Los ojos para un lado, los ojos amarillos y desorbitados. No dejes que te mire, hermana, por aquí cuentan que a quien mira le visita la muerte. Es una bruja.
- ay, calla, que viene Martirio.... Lo sentimos en el alma, vecina, te damos un pésame de condolencia de nuestro más sentido corazón. La niña esta ahí dentro. Ha hecho usted bien en dejárnosla aquí y que no fuera al entierro.
- Su padre esta viajando. No ha podido venir a recoger a la niña. Dice el siquiatra que hay que internarla sin falta, esta tarde la llevamos, aquí, en nuestra casa, aunque la demos mucho amor, no podemos seguir tratándola. Los médicos sabrán mejor como curarla que nosotros que sólo tenemos el bachiller sacado. Su padre estaba algo reticente, porque la quiere mucho, es la niña de sus ojos, pero al final ha accedido.
Y ahora he venido para llevármela. En la clínica la van a cuidar. 

Las dos mujeres se miran extrañadas entre sí.
Martirio, vestida de negro, abre la puerta.
Dentro no hay Nada.

Sólo una ventana abierta, cortinas meciéndose fantasmalmente y la vista de un cementerio detrás. 

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