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martes, 19 de julio de 2016

ENTREVISTA A ALFONSO SASTRE

Ya lleva 50 años dedicado al teatro, ¿Qué fue lo que le impulsó a dedicarse a ello?

Alfonso:

En  mi caso, el comienzo se da por una vocación teatral. Entré en el mundo del teatro por causas azarosas. Una enfermedad me obligó a tomar reposo y así empecé a leer muchos textos dramáticos. Esto fue posible porque mi padre era actor y las lecturas que yo tuve fueron textos de teatro que había en casa. Y luego ya es una serie de relaciones con problemas que van configurando el que uno acabe siendo un autor de teatro y no otra cosa. No naces con una determinación terrible, sino que es en la vida en la que se producen las contradicciones que van conduciéndole a uno por un camino o por otro. He contado muchas veces un episodio rarísimo que me ocurrió cuando tenía yo diez años y era la guerra civil. Vivía en Madrid, y unos milicianos asaltaron un convento en frente de mi casa, e intentaron quemarlo. Empezaron a tirar libros por las ventanas, y yo que estaba por la calle comencé a recogerlos y me los lleve a  mi casa. Mi vocación empieza por un robo en una biblioteca. (se ríe).  Aquellos libros en vez de quemarlos me los llevé a mi casa. Ahí recogí libros de varios autores que me influyeron mucho. Por último, lo que me determinó mucho, fue que mis padres me hicieron ingresar en un colegio para el Bachillerato, en plena guerra civil con bombardeos todos los días, en el cual éramos pocos estudiantes, y entre ellos estaba Alfonso Paso. Era hijo de un autor teatral y yo hice mucha amistad con él, aunque luego llegó a ser mi enemigo. A través suyo y de su padre, empecé a conocer el mecanismo teatral. Y fue entonces cuando los dos decidimos dedicarnos al teatro. Las primeras obras las escribí en colaboración con él aunque luego seguimos cada uno nuestro camino. Él siguió una línea comercial franquista y  hostil a mi, enemigo en los años disidentes, y por otro lado mi aportación, sin aceptar ningún magisterio, algo de magisterio había en esta relacionó por su parte si no por parte de su padre,  el descubrimiento del teatro, como una metáfora de la vida, como algo que merecía la pena, como proyecto para toda la vida, ahí decidimos, vamos a escribir para el teatro y esto va a ser nuestra vida. Ahí fue, desde entonces todo fue en ese sentido, desde ahí mis batallas fueron por defender esa vocación, ya existía, ya escribíamos a los 16 años 17 escribimos unas obras de teatro, policíacas, intentamos estrenarlas y no lo conseguimos. Muy pocos años después 1945, cuando termina la 2 guerra mundial con la bomba de Hiroshima Nagashaki, escribí una obra sobre la bomba atómica ese tema Uranio 235, componente de esta bomba atómica, 200.00 muertos en unos minutos, uno de los grandes crímenes de la humanidad. En ese mismo año fundamos un grupo de teatro experimental  de Vanguardia, “arte nuevo”, donde estrenaron las primeras obras. 1965 estrenó otra sobre la explosión de una bomba, ante ese clima de destrucción del mundo, tenía 20 años cuando estrené la primera obra, y bajo esa impresión de la era de la bomba atómica, pues esa vocación se fue reformando, el núcleo esta ahí en ese momento.

 
¿Cómo tomaron tanta conciencia social?

Resultado de imagen de alfonso sastre Alfonso: EE.UU. tenia una potencia imperialista que pretendía dominar el mundo a través de la bomba atómica. Con esta bomba se podía destruir el mundo. Vivíamos entonces la guerra fría. En el grupo arte nuevo me doy  cuenta de que el teatro podía ejercer una función mayor que la de lamentarse de las desgracias humanas, o de la de convertir las desgracias humanas en materia artística. El teatro influye en la vida, brotó la idea de hacer teatro para cambiar el mundo. Y es en el año 49 cuando intentamos hacer un teatro de agitación social, hacer algo para influir en la realidad.

 Eva: mi padre era anarquista y pintor, iba a las salidas de las fábricas, el tema social estaba siempre muy presente, la palabra huelga tenía para mi una fuerza muy grande y me hacía llorar. Por eso me involucré en luchas sociales, el mundo tiene grandes injusticias. De niña me influyó el 34 de Asturias. Mi vocación era la medicina y la investigación psiquiátrica. Luego vino la guerra. En tercero de medicina me pidieron medicinas para los presos políticos en burgos. Yo se las pasé a cambio de libros que me dejaron como las uvas de la ira. Tomo conciencia social, hay gente preocupada más o menos clandestina.

 ¿Cómo se lleva el exilio o la prisión teniendo hijos?
( se miran y  deciden quien contesta primero)
Alfonso: Eso estalla en una situación mas o menos dentro de la clandestinidad y todas la amenazas que sufríamos pues más o menos las íbamos sobrellevando y evitando no ser presos y cuidando todo. Nuestra familia funcionaba como una familia cualquiera, nadie desde fuera imaginaría que estábamos tan implicados. Nos vimos de pronto arrebatados a una imposibilidad de continuar nuestra vida total como era, a Eva la detuvieron poco después me detuvieron a mi, los hijos quedaron sueltos, los amigos se hicieron cargo de algunos, de otros en un momento determinado, los ayudaron a salir, Juan el hijo mayor esta en Cuba, Pablo a Roma , Evita acogida por una familia de amigos, y  nosotros en la cárcel, así que estallo completamente todo el sistema, lo demás fue  un intento de recomponer aquello de la mejor manera ,sobrellevarlo lo mejor posible y de volver a  reconstruir una situación mas o menos semejante a la que se destruyó entonces, ese fue el periodo mas patético, más activo de nuestra vida, que hay  cárceles hay  todo tipo de aventuras la parte novelesca si ahora se quiere recordar. Yo he reconstruido una parte de toda esa historia en mis poemas, que hay  un  libro que  se publicó hace poco , obra lírica y doméstica lo publica hiru, un tomo gordo que contiene 5 libros de poemas y  muchos de esos reflejan lo que fue aquella crisis, de la importancia, gravedad de aquélla crisis y la forma en la que la vivimos. La falta de las libertades, falta de democracia, como colea todo aquello, otra vez puestos en libertad y se van uniendo  de nuevo las piezas.
Eva:
Nos involucramos en la denuncia de torturas y en la solidaridad.  Tuvimos muchos amigos.

¿ Cuál es la obra /trabajo /proyecto que más esfuerzo les ha supuesto a lo largo de su carrera?

Alfonso: Ha habido algunos obras que han tenido mas significación en mi historia por factores exteriores a mi, no porque para mi fueran mas o menos importantes, porque de hecho produjeron fenómenos más fuertes, en ese sentido escuadra hacia la muerte, es una obra que estrené en el 53 en Madrid cuya aventura fue muy fuerte porque la censura militar la prohibió, entonces empezó todo por un proceso y la obra esta considerada como una especie de manifiesto antimilitarista y antifranquista, como un panfleto de la juventud contra el régimen, adquiere una significación política mayor a la que yo nunca hubiera imaginado, y esa obra tiene esa importancia, aunque me parezca que es mejor o peor. Yo estimo particularmente como obra de teatro, pero objetivamente es importante por los hechos que desató.
Otra obra es La taberna fantástica porque es una obra que yo escribí y solamente se estrenó 19 años después de haber sido escrita y que tuvo un gran éxito, máximo éxito. Éstas dos obras han sido quizás las más importantes, independientemente de que yo las estime o no.
Eva: yo obra no tengo nada,

Las formas de curar en psiquiatría concretamente a la que yo me dedicaba eran de agresividad visible (electroshock, lobotomías...) vi muchos problemas humanos relacionados con la homosexualidad o una neurosis obsesiva, en los que yo veía que había que darle un tratamiento de otro tipo, y me interesaba mucho lo que les pasaba a esas personas pero veía que el tratamiento que le daban no tenía nada que ver. En ese desconcierto, yo pensé que no tenia vocación de curar, por lo tanto no tenia vocación de médico, si de investigar la fenomenología, lo que ocurría. Y eso es una crisis para mi que hace que yo en cierto modo abandone la medicina. Así me empezó a interesar la sicología y la política. Recupero mi afición por escribir. Siempre he querido escribir cuentos y novelas, de ficción, pero siempre he acabado haciendo literatura de urgencia que yo llamo.  Es decir, igual recogía documentación sobre torturas y se me ocurría un ensayo sobre aquello. O a lo mejor viene la revolución cubana y están ocurriendo cosas y me resultaba interesante ir a grabar a los campesinos cubanos o más adelante lo de Irak y me voy allí... Cuando yo pienso en mi literatura o en escribir cartas, me documento mucho y voy a los lugares donde puedo recoger la información, es una vocación de periodista y de investigadora también, pero siempre de urgencia, por eso le llamo literatura de urgencia, que no debe interpretarse como cosas escritas a lo ligero, no, para mí es tanto o más seria que la otra literatura. De todos modos, siempre voy soñando en escribir cosas que voy dejando de lado, y eso es un poco mi problema. Por eso, bueno, la obra que ha tenido más éxito ha sido Operación Ogro, Diario y Cartas también tuvo mucha repercusión en el momento porque además fue traducido a 16 lenguas y se leyó en muchas partes. Estos escritos hicieron tomar conciencia a mucha gente. Objetivamente, han tenido éxito, pero no son las obras que yo hubiera querido hacer, siempre he tenido otros sueños.
 
¿Cuál es la que con más cariño recuerda?

 Alfonso: bueno, yo creo que ninguna en concreto.

 Pero todo escritor tiene una obra en la que ha puesto más pasión.

Alfonso: he escrito muchas obras, pero seguramente a la que más cariño le tengo es Los hombres y sus hombres, pero no se representó más que por un grupo de teatro experimental de Madrid. Es una obra que es como si no se hubiera escrito. La verdad es que me gustaría que algún día se representara, ahora cuando alguna vez me preguntan que quieren hacer alguna obra mía, tengo el problema de escoger entre las obras que no se han hecho ni han tenido ninguna resonancia. Entonces me suelo acordar de esta obra, que sí está publicada.

En cuanto al ensayo, considero muy importante, y lo digo sin sonrojo, El drama y sus lenguajes. Es una especie de tratado de dos tomos que es una especie de teoría general del teatro y su relación con el lenguaje. No existe ningún libro en la cultura española semejante a ese libro. Lo han leído muy pocas personas, pero creo que es un libro para leer y que me costó mucho trabajo. Yo creo que merecería la pena que se leyera porque introduzco nuevas nociones como “gramaturgia”... que algún día alguien recogerá. Ensayo general sobre lo cómico es otro que me gusta y me parece insólito. Y por último, nombraría Sobre la imaginación que es una trilogía. No son obras ocasionales, son trabajos de envergadura, con un gran propósito.
 
Usted, Alfonso, tiene una gran habilidad para convertir algo trágico en algo cómico.

(ríe) Sí, pero yo como tantos autores. La cuestión tuya es muy interesante. Un drama pasa a ser comedia teniendo en cuenta el estilo. La misma historia puede ser una tragedia o una comedia, y lo que los divide es el estilo con el que se trata. La forma de tratar el tema es esencial. Hay una gran comedia, que es Anfitrión, de Plauto, que yo no lo sabía, pero investigando descubrí que estaba recogida de una gran historia trágica. de hecho, todas las historias se pueden ver de  un modo cómico o trágico. También es cierto que la misma obra, una vez escrita, puede ser cómica o trágica según la representación de los actores. Recuerdo una obra que se titula El cuervo, que estrené en el teatro María Guerrero de Madrid, que no era nada cómica, pero un día me acerqué a verla y vi que el público se reía con mi obra porque los actores, aburridos, la hacían graciosa. Pero en fin, el estilo lo considero primario. El Quijote se pude contar de otra manera y ser una historia estúpida, el estilo de Cervantes es lo que hace que sea una obra maestra.

Sobre la época de la universidad, ¿Cómo le influyeron las reuniones en la Universidad libre de Ganbrinus?

Eva: Esa fue una época muy importante, porque había una lucha clandestina, descubro que la hay pero no tomo contacto con ella. Solamente con aquella gente a la que daba medicamentos. Pero paralelamente a esto, se iba creando en Ganbrinus una tertulia muy interesante, porque la gente que se reunía ahí era gente de distintos sectores, unos escritores, ingenieros, científicos... y realmente había un intercambio de opinión. Era una ventana abierta. Para entender esto, hay que entender que había determinados lecturas censuradas, y que comprábamos a Kafka a escondidas, y salir a Europa era muy difícil.
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La Universidad de Ganbrinus en realidad era una cervecería donde tomábamos algo mientras hacíamos lecturas. Ahí descubrí a Miguel Hernández, autores existencialistas, obras revolucionarias... era una tertulia muy seria que hacíamos durante toda la tarde de los sábados. Fue muy importante, porque era una de las ventanas, íbamos descubriendo una serie de cosas en pequeños focos donde se fermentaban cuestiones importantes.

Sabemos que está muy concienciada sobre el tema de Irak, que ha viajado varias veces allí, ¿Cómo cree que se está desarrollando la política exterior?

 Eva: yo creo que sólo puedo tener una visión amplia y mundial de la política. Lo que está ocurriendo en casa tiene que ver con lo que está ocurriendo en el mundo. En estos momentos estamos viviendo una época del imperialismo. Yo ya lo he seguido de cerca, sobre todo con la guerra del Vietnam. Aunque uno muchas veces cree que ya sabe que es capaz de todo, siempre le sorprende. Para mí, por ejemplo, fue una gran sorpresa la guerra del Golfo. Aun sabiendo que el imperialismo es capaz de todo, de los genocidios mas grandes, aunque sabiendo que miente... aun en aquella guerra en el 91, a mí me sorprendió porque caí engañada a pesar de saber todo esto. A mí aquello me conmovió, uno se había quedado engañado y además lo estaba viendo en la televisión, eso me parece muy importante porque son una serie de vivencias q permitirán la capacidad sensible de tener y dejarse arrastrar por los choques emocionales que producen en el momento determinados impactos. La agresión, que no guerra, de Irak, marca un momento, incluso más grande que Vietnam. Hay muchas cosa que me impactaron mucho, lo que iban a hacer con Irak estaba escrito, se había dicho en el Congreso cuando terminó la guerra Irán-Irak “En Irak hay una socialismo, se está produciendo un fenómeno de desarrollo y es un peligro por la razón estratégica que ocupa y hay que hacerlo regresar a la era pre-industrial”. Todo lo que está ocurriendo en Irak es el desarrollo de esto, y en el 91 es lo que hacen. Estaba dicho, es como el Olimpo de los Dioses, lo dicen en EEUU y ocurre. A mí la situación allí me impresionó mucho, la entraña maléfica del imperialismo, empiezan a destruir. Esto empieza no en la llamada agresión a Kuwait, sino unos meses antes con el bloqueo más destructivo: la sanidad y la educación. Porque es que Irak era un país muy rico y lo compraba todo fuera, por lo que empieza el bloqueo. Son las dos formas de bloqueo criminal. Si se ha seguido de cerca, se verá que es un país que se estaba reponiendo y no se le ha dejado. Luego se ha visto que la cultura es increíble en ese país. Lo que creo que es muy importante a tener en cuenta es que lo que han hecho con Irak lo pueden hacer en cualquier momento con cualquier país de los llamados desarrollados, y lo podían haber hecho con Francia si se llega a oponer –porque no se opuso, sólo hizo un gesto de inconformidad-. En el llamado tercer mundo lo que hacen es impedir que levanten cabeza, que se desarrollen, y en los que se han desarrollado regresarlos a la Edad Media. En Irak la enseñanza era gratuita, estaba desarrollado completamente, todo ese fenómeno me impactó mucho en la medida que irónicamente nos podemos considerar un mundo ‘desarrollado’.

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 ¿Cómo ve que tratan los medios de comunicación todo esto?

 Eva: En estos momentos están jugando un papel más terrible que el de los políticos, hacen lo que le conviene al gran capital porque forman parte de él. No hay un periódico importante que esté solo, forman una gran red. Este mundo controla todo. Ante esta realidad que parece imponerse en el mundo hay otra realidad de la que no se habla: los movimientos populares. La única forma de salir de esas redes son precisamente esos movimientos, porque los partidos están muy desbordados.

Es un problema también de cultura, de saber, de estar informado. Hay medios alternativos para estar realmente informados, pero son muy pocos y no se conocen, tales como Rebelión. Tanto en Latinoamérica como en Estados Unidos existe un movimiento popular. La salida está por ahí, si se crea una organización, aunque es difícil. Ahora existe un ensayo de organización, pero los medios importantes no hablan de ello. Por lo tanto es un problema de educación, de pensar en colectivo. Por ejemplo, yo veo que están ocurriendo cosas importantísimas en Cuba sobre experiencias democráticas en el movimiento popular, pero de esto no se habla nada. Los periodistas aquí tienen un campo tremendo de investigación, aunque también de barreras para publicar. Pero ya no se trata tanto de publicar, sino de crear puntos de resistencia, periódicos alternativos, revistas, cosas nuevas que no sean marginadas sino que se conviertan en puntos de referencia. Por eso yo he creado la editorial

Algo que nos sorprende es que no haya militado en política.

Eva: Yo siempre he apoyado a Herri Batasuna en este país, pero nunca me ha interesado, simplemente apoyo sus causas como apoyo otras. De todos modos yo creo que este sentido de independencia me ha quedado de la infancia. Me parece que es mejor someterse a determinadas situaciones.

Respecto a su editorial, ¿qué tipo de autores publicáis?

Eva: Es como todo, una parte es una idea y lo siguiente es la práctica. Sobre la práctica se hacen las cosas. Al principio teníamos la idea de publicar autores jóvenes de teatro, pero nos dimos cuenta de que no podíamos hacerlo porque eran desconocidos y no vendían. Buscando una fórmula pensamos publicar tres autores contemporáneos muy buenos, y luego meter uno no conocido por medio. Esto ha funcionado muy bien. Así tienen oportunidad de salir publicados. Así hemos conocido gente muy interesante que ha acabado vendiendo muy bien, otros no se han vendido pero los seguimos vendiendo porque nos parece que son buenos. Quiero aclarar que no nos apoyamos sobre subvenciones porque si nos las quitaran acabaríamos cerrando la editorial, por lo tanto no despreciamos ninguna pero si no seguimos editando. Hay dos cosas claras: los autores no pagan por publicar pero tienen una línea política muy amplia que estimulen a pensar. La editorial es un modo de resistencia.

¿Cómo ve la situación del teatro actual?

Alfonso
Hace 30 años podía decir qué tipo de línea había, pero hoy en día no puedo decir nada porque el teatro no tiene ninguna línea divisible. Pasan cosas que parecen partículas que se mueven en la luz del sol que no se sabe si hay alguna línea ahí, porque no se nota nada. No se puede decir que haya algo que va en algún sentido. Ha prosperado la línea del narcisismo, eso sí, los actores son narcisistas, exhibicionistas de sus facultades y su cuerpo, espectacularizan su condición humana y corporal. Los productores de teatro no saben hacia dónde van, sólo hacen muchas cosas sin un camino predecible. Están ocurriendo muchas cosas y no pasa nada (ríe), porque se produce mucho pero no lleva a nada concreto.

Nos hemos enterado de que cuando estuvo en la cárcel escribió Sonetos a un retrete, poemas que le robó la policía en un registro. ¿Qué siente un escritor cuando le roban algo que ha escrito?
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Alfonso: Eso para un escritor es terrible. Mira que me han sucedido cosas, pero esa..., ¡esa fue terrible!
Eva:

Nunca he visto a Alfonso tan encolerizado. Era una cosa, imagina que están registrando tu casa y se lo meten en el bolsillo...

Alfonso: eran poemas preciosos que había escrito en la celda, cada día, al retrete. Al principio me dio asco, y escribí una protesta hacia el retrete. Al día siguiente, me reconcilié con él y le escribí la reconciliación. Pues cada día le escribí un soneto distinto. De pronto, un policía en un registro se los lleva y no los pude reconstruir. Escribí al Jefe de la Brigada Social al día siguiente, con todo el peligro que suponía, pero nunca regresaron a mí.

sábado, 30 de enero de 2016

kapuscinsky, un teórico de la comunicación

  

Fundación para un Nuevo Periodismo


Gabriel García Márquez reunió a un grupo de periodistas para criticar el modo actual de hacer periodismo y crearon la fundación para un Nuevo Periodismo basado en la corriente surgida en los años 60. A raíz de estos congresos celebrados publicaron los Libros del Taller, los Ensayos, las Antologías y los Diálogos. Fueron subvencionados por el Fondo de Cultura Económica. En este primer libro Óscar Escamilla entrevista a Ryszard Kapuscinski, en el año 2002. Hablan, entre otras cosas, de su libro El Emperador. Al entrevistador le llama la atención sus pies pequeños, a pesar de los cuales este hombre trascurrió su vida caminando. En este texto, habla de la globalización, del nuevo periodismo, del mestizaje de géneros, de la dignidad profesional... estos textos son los que ofreció en el taller de Buenos aires, organizado por la FNPi y el bid (banco internacional desarrollo) y la fundación Pro:

El periodismo antes era una profesión de respeto y dignidad, intelectual y política. Políticos como Churchil fueron primero corresponsales en África. Ahí tenemos el ejemplo de  Hemingway. Ahora el periodismo lo dominan los media- worker, los trabajadores para la mass media.
Frente a aquel periodista- escritor el de ahora es un redactor anónimo. El periodista trabaja para el sistema, para la cadena productiva. Es un trabajo de grupo, por lo que se ha perdido el orgullo de lo personal, el ser responsable del texto.

Realidad y ficción, información e interpretación

El periodismo manipula la opinión pública. No hablamos de la censura sino de modos más sutiles de manipulación como elegir una noticia y no otra.  No existe la objetividad pura. Se mezcla siempre la información con la interpretación e incluso la opinión, sin diferenciarlas. Por ejemplo, mucha gente ve los programas de humor y entretenimiento en que dan noticias (me refiero a espacios como caiga quien caiga) dándole el mismo valor que  a un telediario. Los medios de comunicación están tejiendo un mundo virtual y ficticio frente al mundo real. El peligro está en no distinguir lo real y la fantasía.
Vivimos en un simulacro de la realidad, ya lo decía Baudrillard, tomamos por real lo que vemos por televisión, y lo que no sale en los medios no existe. Esta globalización es una especie de “mundo burbuja”, donde vivimos protegidos por una coraza virtual paralela al mundo real. Preferimos wasapear con el amigo a quedar con él en una cafetería porque hay prisa. Damos más importancia al mundo virtual que al tangible. Sustituimos las experiencias reales como jugar en la calle por quedarnos en casa con al ordenando chateando. No vamos al cine, tenemos la película bajada gratis y palomitas caseras. De igual forma en los funerales, en la iglesia, ya no está el muerto presente y se oficia sin el cadáver, porque la muerte es lo único que no hemos dominado aún y que nos da un sopapo cósmico en las narices. No podemos aceptar la realidad de un muerto y hasta los entierros son ficticios. O cuando estamos hablando en la calle y nos suena el móvil, atendemos antes la llamada del móvil (la presencia virtual) que al amigo real del que enseguida nos desprendemos.

En este mundo ficticio creado por los medios se confunde mucho la realidad y la ficción. A veces nos comparamos a personajes de una novela que ni siquiera hemos leído. Vemos a nuestros compañeros de trabajo o de clase como a otros actores de la misma película. Incluso llegará el día que preguntemos a nuestros padres si son actores en el Show de Truman y anuncian productos en el intermedio en que vamos al servicio.

La televisión nos muestra las catástrofes como películas bélicas o juegos de disparos en el ordenador. No nos creemos estas noticias, las vemos lejanas, distantes… no nos afectan, igual que nos resultan indiferentes los muertos de un juego de guerra. Parece que así nos conmueven menos las desgracias y son menos reales y esto va mermando nuestra capacidad de compadecernos de ellas. ¿Y si la guerra del Golfo nunca existió?... ¿Y si la llegada a la luna se hubiese rodado en un estudio de televisión con decorados? Esta confusión (la noche me confunde) se denota también en la gente mayor que te cuenta sus batallitas de guerra mezcladas con la última de Spielberg.

El sicólogo del arte Arnheim habló ya de la confusión entre el mundo real (el tangible con las sensaciones) y el virtual creado por el pensamiento. Un poco como en la caverna de Platón (sombra de idea, la cosa en si, la realidad) o en la película Matrix. Confundimos lo real y la ficción porque la otorgamos a esta valor de autenticidad, la tomamos por real.

Como en el show de Truman JIm Carrey pensaba que su vida era real siendo parte de un programa televisivo o en los programas actuales de Gran hermano o en la película Ed Tv en que una persona autoriza a que le graben las 24 horas del día para un reality . Además, pensamos que lo que no vemos por TV no existe. Y que lo que vemos en ella es palabra de Dios. Pero Kapuscinski reflexiona que no es lo mismo ver las noticas que entenderlas, ni es lo mismo oír que escuchar. Silenciamos el hambre en África o lo retransmitimos como quien va allí de turismo. Y narramos las guerras como juegos bélicos de ordenador. Los medios están tejiendo una aldea global pero superficial, la información llega a todas partes pero esta información se limita a ser frívola y superficial.

Ya no aprendemos sólo por medio del colegio y la familia sino a través de los medios. Los medios tienen -o deberían tener- una capacidad instructiva, educativa. Pero en los medios actuales, se mezcla la información con la opinión, la historia autentica documentada y datada con las distintas versiones interesadas. Conocemos la historia a través de los medios (como la tragedia de Ruanda del 94) ya que los sociólogos e historiadores no tienen la capacidad divulgativa que tienen los medios. Hay tal sobre información que recurrimos a la especialización de los profesionales. No podemos abarcar toda la realidad o lo que entendemos por ella. Por eso, el discurso es fragmentado, superficial, desestructurado, inconexo. Se pierde el sentido de autoría, de trabajo personal (con su coste y esfuerzo) y se convierte en una profesión gregaria. "Sin el pensamiento de los Otros no existimos", opina el autor. "La sociedad no existe sin periodistas ni los periodistas sin sociedad", insiste Kapuscinski. Cuanta más opiniones mejor, pero luego debemos seleccionar las que más se acercan a la verosimilitud del acto noticioso.

El Periodismo es una profesión donde la experiencia no se acumula. Cada nueva noticia es como empezar de cero, por lo que nunca dejamos de estudiar en esta profesión. El mundo progresa, evoluciona o al menos camina, y por ello debemos actualizarnos cada día, estar en la actualidad permanentemente.

El periodismo es una profesión interdisciplinar, donde debemos saber de todo y apoyarnos de muchos conocimientos. Hemos de ajustarnos al modelo y género periodístico. y revisar la información constantemente, lo de ayer puede que mañana este ya muerto y no interese. Además debemos escribir pensando en el lector potencial y no en nosotros mismos.

El gran cambio en el periodismo se debió a la revolución tecnológica, la posibilidad de viajar por el mundo, y la capitalización de la profesión. No hemos de olvidar que el Periodismo es un negocio. No son los ideales los que lo mueven sino el dinero. La tecnología pasó de ser herramienta y un medio a ser, como diría Mc Luhan; el mensaje ("El medio es el mensaje.")  Ya no es la búsqueda de la verdad lo que persigue sino la búsqueda de la venta. Ha perdido importancia, ahora leemos una noticia y no nos influenciamos tanto como en pretéritas épocas. La información es una mercancía más y el periodismo; un mercado. Se pierde la vocación del periodista pues este trabaja por un salario y no por nobles causas. Es una ocupación más y cualquiera puede ser hoy periodista. Del romanticismo al pragmatismo. Al igual que la iglesia, el periodismo se ha vuelto "un templo de mercaderes". Se ha desacralizado. Lo importante es lograr audiencia y entretener, no informar o formar, ni educar.

La humanidad vive pendiente de lo que informamos aunque todavía hay una parte del mundo desinformada, que vive al margen.  La realidad es muy amplia pero informamos de una parte sesgada de ella. El fútbol como opio del pueblo o como "pan et circum". Por ejemplo, publican la muerte de Francisco Umbral el mismo día que la de un futbolista, dándola a esta más importancia y repercusión. El móvil, el correo electrónico, las redes sociales... han revolucionado el sector.  Con Internet se elimina la búsqueda y selección de noticias pues ahora todas vienen de agencias de prensa o de la agenda de noticias. Ahora redactan las noticias, como los monjes amanuenses en la edad media escribían sus códices; copiándola pero sin procesarla mentalmente, sin entenderla, sin contrastarla. Además, el periodista está más pendiente del móvil y la cámara y el ordenador  que de lo que está sucediendo en el momento. Frente al reportero de guerra que viajaba al país de conflicto, ahora los periodistas de guerra van en un 4x4 escoltados por la policía. Frente al periodista que salía a la calle "a buscar la noticia", el redactor de ahora trascribe, copia las informaciones que le llegan a su pantalla de ordenador. No tienen ni idea de lo que informan, sólo obedecen ordenes, lo que deben escribir. Otro problema del periodismo es la inmediatez y la falta de tiempo que elimina la creatividad de los textos y los hace superficiales.  En la prensa sensacionalista se ha perdido no sólo la responsabilidad profesional sino la ciudadana. El becario que comienza no puede exigir nada en la redacción, y se limita a obedecer. La rutina y la monotonía laboral crea un producto final deshumanizado e impersonal y poco estético. No hablamos de una manipulación adrede, muchas veces es simplemente ignorancia de la empresa,(pero la ignorancia de una ley no exime de su cumplimiento). Ignorancia a veces incluso de hasta dónde está Irak en el mapa. La globalización ha aumentado las desigualdades económicas en el mundo, pero a veces se crea una cortina de humo, dando una noticia sensacionalista sobre Belén Esteban. Los juicios de los famosos por vulneración de su derecho a la intimidad, honor y propia imagen tienen prioridad sobre juicios de desahucios por ejemplo.

A veces las noticias obedecen a la paranoia colectiva de la seguridad nacional frente a la libertad. Dan imágenes de terroristas, que siempre son árabes y los delincuentes; negros o extranjeros. Nos hacen ver que el mundo de fuera, el exterior, es un lugar peligroso e inhóspito, con lo que si hiciéramos caso a la TV no podríamos ni salir de casa. Crean la sensación de que "papá" Estado nos protege y vela por todos nosotros y que las fuerzas de seguridad nos protegen de las amenazas terroristas. Por eso se da tanto hincapié en los atentados (como en el 11m donde intentaron vendernos que había sido la banda terrorista ETA para ganar más votos el PP)

La masificación de los medios es una consecuencia de la masificación de todo el resto de elementos de la cultura. Como decía Ortega en la Rebelión de las Masas, la masa vive en la creencia y en ella esta acomodada, sin preocuparse o al menos ocuparse, de tener ideas y un pensamiento crítico. La mayoría de la sociedad vive en la pasividad del "hombre unidimensional" de Marcuse cuyo único deporte es el "sillón boll" o cambiar el programa de televisión con el mando a distancia. Y entonces nos preguntamos, como Umberto Eco se pregunta en su libro Apocalípticos e Integrados; ¿el público recibe lo que se merece en la televisión o es que al poder y al "sistema" le interesa este aletargamiento social? ¿es el publico el que perjudica la TV o la TV la que perjudica al público?

A veces parece que hay un interés orweliano en controlar nuestros actos y opiniones y nuestra libre opinión con la parilla televisiva. Si eliminamos la capacidad crítica y de análisis eliminamos la oposición al sistema. Un Gran hermano donde todos hablen del gran hermano de Mercedes MIlá y el que hable sobre un tema humanístico sea marginado socialmente como le pasaba al personaje de "pastor" en la obra 1984.

La Tv, por otra parte, también puede ser otro medio más de adquirir cultura. Hay programas que ilustran más incluso que un libro, pues en este caso no es el medio sino el contenido. Ponemos la vista atrás y parece que en los 80 había más programas culturales que ahora. Y eso que antes la televisión la conformaban menos cadenas. Parece ser que ahora tenemos más información, más donde elegir, pero el público opta por programas generalistas de entretenimiento banal, vanidad de vanidades. El usuario tiene la última palabra y hemos de confiar en su capacidad crítica para elegir entre tanta sobre información lo más interesante. La televisión se ha especializado y se ofrece para un target determinado, para una segmentación del público al que ese programa le interese. Pero los informativos se han homogeneizado, y se copian modelos de programas de tertulias insulsas y de lo que podríamos calificar "tvbasura". Esto ha creado una diferenciación entre canales culturales, que emiten a todas horas espacios de historia, reportajes etc, y cadenas sensacionalistas, como TV5, que ofrecen contenidos que obedecen más al "interés del público" que al "interés público". (lo que debería interesarnos)  


Nuevo periodismo y la literatura

kapuscinki habla también del Nuevo Periodismo, que fue un nueva forma de narrar las noticias que se dio en los años 60, junto a los movimiento hippie y beat de EEUU. En él hay firmas como Norman Mailer, Truman Capote o Tom Wolfe. En España grandes profesionales como Pilar Urbano, Juan José Millás o Rosa Montero se dedicaban a esta nueva forma de hacer periodismo. Se trataba de “literaturizar” el periodismo o de "periodistificar" la literatura. Se empezaron a escribir crónicas con elementos propios de la literatura, como el relato de Garzón juzgando casos. O la crónica de una niña ahogada en un pozo que relató Isabel Allende. Tom Wolfe tiene un libro llamado el nuevo periodismo, que es el que dio nombre a esta generación. Estos autores intentaron aumentar el número de palabras utilizadas y crear ricas metáforas, hacer menos aburrido el texto a través de los recursos expresivos y estilísticos. El periodismo se estaba volviendo burocrático y tedioso. Truman Capote relata en A Sangre Fría la muerte de una familia en un pueblo de EEUU, la huida de los asesinos y su captura, y más parece una buena novela que un reportaje. A medio camino entre literatura y periodismo, esta forma hibrida bebe de la tradición literaria realista que siempre ha jugado con elementos propios del periodismo.  Antes, el periodista era también escritor. El nuevo periodismo fue estudiado por la sociología postmoderna, por ejemplo en el libro TRistes TRópicos de Claude Lévi Strauss. Estos estudiosos analizaban la confusión e hibridación entre géneros, y entre los límites expresivos del periodismo y la literatura.  Personajes y hechos reales relatados con los recursos propios de la narrativa, algo que cada vez se ve menos en la profesión. La inmediatez de la TV acabó con esta interesante propuesta de escribir, pues la imagen lo da todo y más rápido que la lectura. Pero ni la TV ni Internet han terminado con la literatura.

Esta idea obedece al mismo miedo que se dio cuando se pensó que la fotografía o el cine acabarían con la pintura y el arte clásico, o que la radio y la TV provocarían un cataclismo en las ventas de prensa escrita. Lo que si denota el autor es que cada vez se lee menos y los periodistas están incluidos en ese retroceso cultural. La literatura actual es la propia del best seller, novelas cinematográficas o televisivas de lectura fácil y larga extensión que se venden masivamente ante la caída y crisis de la literatura tradicional. Algunos hablan de la muerte de la literatura, pero ¡se habla de tantas muertes; de la filosofía, de la historia… ¡ (al igual que en la edad media los mileniaristas creían en el advenimiento de un nuevo mesías y del apocalipsis y fin de la historia en el año 1000) Más que por la calidad que ve el crítico en la novela, el público la compra por el "boca a boca", para leer lo que los demás leen, por borreguísimo de masas. Los libros electrónicos no están sustituyendo a los clásicos en formato papel, pues son aún incómodos de leer. Y desde luego la literatura no ha muerto.

Periodista y escritor

kapuscinski trabajó para una agencia de noticias como corresponsal y redactor de periódico. Trabajo duro, mecánico y poco creativo controlado por el jefe, donde se movía con un lenguaje pobre de apenas 800 palabras. Con esa escritura se ganaba el pan, era un trabajo alimenticio. Y luego escribía lo que quería escribir, sus textos creativos. Esta doble vida generaba cierta esquizofrenia. Prefería el texto literario, en el que podía jugar con la imaginación y crear un texto más filosófico. En la escritura literaria debemos encontrar nuestra voz y estilo, lo que no significa que el periodista no tenga también su propia voz. El texto periodístico se escribe y se olvida, al día siguiente deja de ser noticia pero el creativo literario perdura. A veces el texto periodístico nos resulta hasta irreconocible, ¿esto lo he escrito yo?. Todo libro es por principio una derrota para el escritor que se exige mucho así mismo. 

Kapukinski se sentía insatisfecho con el texto periodístico pero orgulloso de sus textos originales narrativos. La literatura es anárquica, tiene reglas pero se pueden hacer licencias poéticas si el resultado es maravilloso. Así es como nació el texto de El emperador. Una crónica periodística donde entrevista al dirigente pero no de forma convencional sino reflexionando abstractamente sobre el poder y los gobiernos. El lenguaje era muy importante, por lo que elaboró un diccionario de vocablos en los que reflejaba la autoridad del emperador con palabras arcaicas. En este trabajo, se sentía su propio jefe, y sobre todo se sentía autor, escritor y no sólo compilador y copista.

La globalización

En otro orden de cosas, Kapuscinski reflexiona sobre la globalización. Según la escuela histórica, la globalización es tan vieja como la historia y siempre ha estado allí en todas las formas de poder. Para otros autores, surgió tras la guerra fría y el fin de la 2GM, partiendo el mundo en Oriente y Occidente.  Conquistamos el espacio y el tiempo y de una sociedad de masas fuimos a una sociedad global, con el triunfo claro del neoliberalismo capitalista. La globalización es un proceso histórico consecuencia de la revolución tecnológica pero también una ideología. Por ejemplo la expuesta por Francis Fukuyama en el Fin del Hombre y la Historia donde el capitalismo no sólo es el menos malo de los sistemas sino el único viable. Pero la integración global crea a su vez más desigualdad económica, la gran brecha en el tercer mundo, y el resurgimiento de los conflictos étnicos y regionales tras la descolonización. Lo importante en este sistema global es la idea de nación-estado. Y a su vez uno de sus fallos consiste en la despersonalización, el extrañamiento, enajenación y alineación a la que somete al hombre. No elegimos a las autoridades que nos gobiernan (no hablo ya de partidos políticos democráticos sino de instituciones económicas como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional)  No elegimos a los dirigentes y parece que nos gobierna un ente invisible. A veces no sabemos ni lo que acuerdan. La masa se desinteresa de la política (se apolitiza) y la multinacional se alza soberana del mundo. La economía tiene vía libre para influir en la política y carta blanca para crear un sistema orwelliano de imposición al ciudadano. Las mafias y organizaciones criminales como la del narcotráfico y la droga campan a sus anchas. La corrupción de ongs o de blanqueo de dinero sucio, las mafias de pateras de inmigrantes, las redes de prostitución, las instituciones de seguridad privada, los mercenarios en las guerras, las guerrillas en los países descolonizados. ...ya no son controlados por la política sino que tienen el consentimiento de las multinacionales económicas. Nadie controla estas formas de violencia o las controla el ente abstracto de lo económico. La privatización ha disminuido el intervencionalismo en las economías mixtas o de mercado. Esto ha favorecido también las dictaduras de partidos únicos pero obedeciendo a estos intereses económicos más que políticos. La nueva burocracia de grupos financieros, las organizaciones e instituciones internacionales son las que controlan el globo y manipulan los medios. Un mundo sin fronteras sicológicas, de raza, de idioma. Un mundo sin límites para la empresa y el capital.  La revolución de las comunicaciones, de internet, de los movimientos migratorios y del éxodo rural han favorecido a ello. El peligro de Internet es que abundan las informaciones pero tenemos poca imaginación para trabajarlas. Además, los problemas de los países en vías de desarrollo no se solucionan con la implantación de internet y otras tecnologías. Ni con la implantación de la coca cola.

Un nuevo mundo surgió tras el 11 s, donde ya no era comunistas contra capitalistas sino el primer contra el tercer mundo. Fukuyama llama el Fin de la historia al fin de los meta relatos políticos, democráticos y humanísticos. Los medios hoy deben entretener, vivimos en un mundo burbuja del show y la sociedad del espectáculo. Si la edad medía vivió sumida en la tristeza y el temor a Dios, la postmodernidad es una gran risa, una carcajada ante la muerte de Dios. El individualismo y el consumismo son los únicos ideales validos. Y la risa es una risa obligada ,como se reían en la época de Pericles, donde la comedía floreció en el momento de mayor crisis y decadencia. 

Aunque para Huntington la historia no acabará hasta que no muera el último hombre. Según el estudioso de la Historia Arnold Toynbee,  Nuevas civilizaciones como la china, india (los tigres asiáticos) o musulmana (que controla el petróleo) amenazan el imperialismo norteamericano.
Para Nye y otros estudiosos vivimos en la decadencia de occidente, emula de la decadencia del imperio romano. y por lo tanto la postmodernidad representaría el comienzo de una especie de nueva edad medía. Y es que realmente o en mi opinión al menos, se dan muchas analogías con la época del Medievo; el oscurantismo intelectual, el periodista- amanuense que copia sin entender y asimilar la información…

una sociedad iconográfica donde no se lee y la enseñanza viene a través de la imagen (la imagen televisiva o del PC), una crisis tremenda en la filosofía, donde hemos sustituido la filosofía clásica por religiones de masa. La guerra actual entre EEUU como defensores del catolicismo contra el islam y sus atentados terroristas nos recuerdan las cruzadas de la edad medía. En vez de filosofía griega, ha habido un auge de las supersticiones y la superchería, la nueva era o new age, el budismo capitalista, la religión comprada en el súper mercado...(más Prozac y menos Platón) Al igual que en la edad media, la sociedad esta globalizada. Si en la edad medía formaba parte de la "Cristiandad" ahora forma parte de la "aldea global". Encontramos más semejanzas; la forma de sociedad en la edad medía era precisamente la aldea. y ante el triunfo de la aldea, el resurgimiento de los nacionalismos, aunque parezca paradójico en un mundo tan internacionalista. Y ante esa idea de mundo inestable, amenazado por los islámicos, surge la idea de seguridad colectiva, seguridad a toda costa, con el precio de menguar nuestras libertades personales ("por nuestra propia seguridad"). Esta seguridad colectiva se aprovecha de nuestro sentimiento de inestabilidad, no ya física, sino sicológica.
El conflicto entre lo local y lo global, (entre nacionalismos y el liberalismo capitalista) se da pues lo local se resiste a lo global. los anti globalización critican por ejemplo que vayamos donde vayamos encontramos un mc donald y una coca cola, en sitios que no tienen para comer regularmente. Podemos vivir en el rincón más inhóspito del planeta que recibiremos la misma información, copiada de una gran agencia internacional, que en nuestra antípoda. 

Buscar lo universal
El autor nos invita a buscar lo universal y atemporal frente a lo local, pero no lo universal como lo que todo el mundo reclama sino como aquello tan importante que podría pasar a la historia, buscar dentro del hecho fenomenológico aquello universal que nos interesa como humanos.
Por eso, la literatura es más universal que el periodismo, porque describe "lo humano", lo que es igual en España que en Chile, en el periodo isabelino que en el gobierno de Allende. Los grandes temas (amor, muerte...) Buscar lo universal dentro de lo pequeño y lo anecdótico, como el periodista que sintetiza las informaciones en su libreta, de forma breve, casi aforística. Volver al periodista que selecciona las noticias y no sólo las copia- pega. Una forma de buscar "el dios de las pequeñas cosas" porque quizá en ellas, en el café de cada mañana, esté lo universal, lo importante, lo trascendente y lo humano. Kapukinski tiene más de poeta que de periodista pues son estos los que más se ocupan del lenguaje. Poetizar el periodismo. El periodista ha de ser autocritico consigo mismo. Escribir lo original, lo que nadie antes ha escrito. Sin embargo, se reconoce así mismo un pobre redactor que se da ínsulas de literato. Del periodismo se podrían sacar historias más increíbles que las que nunca se han escrito en literatura. Cada vez se escribe más, todo el mundo ha publicado un poemario de joven, pero cada vez se lee menos. Todos quieren ser escritores o periodistas.
el corresponsal de guerra

La vida del corresponsal es dura penosa y peligrosa. ¿Qué decir del periodista que se traslada a estas zonas de hambre y miseria? Para el autor la guerra parecía el estado natural de la vida. El corresponsal sufre muchos peligros. Muchos mueren cada año pero hay que afrontar el miedo si queremos informar. En estos lugares reina el caos y puede uno morir fácilmente cayendo por ejemplo en una mina personal. Las minas son armas baratas y fáciles de colocar y quitarlas es caro. Muchas veces las víctimas son niños o ganado. A veces los propios niños soldados las colocan. Les drogan para incorporarlos al ejército. Les roban la infancia a cambio de comida. Los hospitales están lejos de las minas, lo que hace que mueran la mayoría de heridos. Kapuscinski se movía de una guerra a otra como titula uno de sus libros. "En la guerra todos perdemos, todos somos víctimas", se lamenta el entrevistado. Es fácil comenzar un conflicto pero difícil finalizarlo. El periodista debería viajar solo y conocer y adentrarse en la cultura sobre la que informa. No nos deberían influenciar nadie del país. Narrar desde dentro de esa sociedad, teniendo empatía con ellos. Uno no puede narrar la miseria durmiendo en el Hilton, ha de experimentar la guerra en su propia piel.

la censura
La censura existe desde el momento que publicamos una cosa y no otra. Él la conoce bien porque vivió en el sistema comunista. A veces cortamos la noticia para que impacte más la historia. Cuanto más grande sea el medio más censura hay. Sólo se publica la parte autorizada. Uno debe sortear la censura y engañar al sistema dentro del sistema. Muchas veces el periodista cae en la autocensura, la ideología hegemononica del medio es menos importante a veces que la personal (Las circunstancias personales que rodean al periodista). El periodista debe ser excelente en su calidad profesional e intentar ser ético. El periodismo anglosajón concibe la prensa como el cuarto poder y la noticia ha de ser objetiva. Por una parte están los redactores y por otra los columnistas que tienen más libertad creativa, al tener más experiencia. El redactor común escribe las noticias del día.

La escuela europea ve la prensa como un actor en la lucha política, un instrumento del gobierno, con un mayor intervencionismo del estado. La objetividad a veces produce un texto frio y la emoción da fuerza al texto. El periodismo debe estar en la calle, en contacto con la gente.

Tras leer este texto, quizá me haya enamorado de la idea de periodista-escritor que había antes. El periodismo de ahora me parece pragmático, apático y conformista.  El periodista actual debe tener dos virtudes; la atención y retención de datos. Pero no se le pide creatividad, conocimientos en filosofía, originalidad literaria. Parece que mi imaginación es más un lastre que me impide escribir "objetivamente", que es lo que se nos pide; copiar-pegar, volver a reproducir noticias de agenda. Esta subjetividad me impide escribir como un robot plasma realidades, de forma neutral y glacial. La sociedad perdona al criminal, pero no al soñador. ¿Cómo apresar la actualidad si es efímera en un eterno retorno? Me ha quedado claro que el periodista debe leer porque la literatura no pasa de moda, no se desfasa, y siempre habla de los temas universales como el sentir humano. Quizá hallamos evolucionado técnicamente, tecnológicamente y podamos incluso destruir el mundo con una bomba atómica, pero tenemos las mismas dudas que Hamlet o Platón. Moralmente, emocionalmente, siempre somos los mismos, no evolucionamos. Llegara el día en que no sintamos resquemor ético ante la clonación humana. El hombre, capaz de destruirse, no es capaz de quererse lo suficiente para no cometer su propio suicidio. El periodista debe tener conocimientos de humanidades, vocación de escritor, conocerse así mismo, ordenar el caos. Hoy lo raro y trasgresor en el periodista es que lea, tenga ideas propias. Quizá, igual que Kapuscinski sea yo un novelista metido a periodista, al que le baste, le sacie y le de esplendor escribir para sí mismo o para su alma gemela. Nos basta escribir nuestro mundo interior aunque esto no nos sacie el estomago y tengamos que escribir también de forma positivista.  Falta pasión y sentimiento en el periodismo, por pascaliano que suene y peligroso que parezca. No enturbiaría la palabra sentimiento llamando así al sentimiento patriótico o al antinacionalista o a esas confesiones de tocador (prensa preciada de “cardiaca” pero que no llega ni a estomacal por indigestible).  Hay sentimientos auténticos como el maternal, única sangre (la afectiva) con qué entra la letra. Esa intención de plasmar la belleza o el dolor no es ni falsa ni verdadera, pero si es sincera, al menos para mí. Y siento traicionarme a mí mismo cada vez que escribo sin autenticidad, sin sinceridad, como si prostituyera mi capacidad de escribir.

Según este texto, la escritura periodística actual parece un mero transcribir de escribano mal pagado, hastiado en su rutina profesional y refugiado en la norma.  Esa falta de implicación emocional del comunicador se contagia en un espectador que asiste impasible a las muertes “que echan” por la Tv -Hoy toca una de Irak-. Esas imágenes las envolvemos en un halo cinematográfico o virtual para no despertar la conciencia. Podemos llorar con Titanic o con Ana Frank, pero no con estas noticias, más ficticias que las novelas. Imagino un periodismo burocratizado, formalista, impregnado de creencias políticas, dimes y mentís, chismes y chanzas, doxas de prepotentes líderes de opinión o “gatekeepers” como el Urdazi, copias y pegas de mensajes institucionales... y prefiero ni imaginarlo. 
El periodismo es una de las carreras con más paro. El periodismo parece un oficio cruel donde tiras una piedra y salen 7 titulizados que curran en el burger. ¿Cómo no sentirse desazonado y frustrado ante esto?


Y aún peor barrunto la industria editorial que comercia con sentimientos y pensamientos íntimos. Libros que a la semana se apartan del stock del estante, se descatalogan y se queman en pira común, como en los mejores años del nazismo.  Pero el periodismo también tiene muchas ventajas; te permite moverte por el mundo, adquirir conocimientos de todas las humanidades, conocer personas interesantes, estar en el lugar y en el momento exacto, participar activamente de la vida social y política etc. A pesar de esta visión negativa sobre el periodismo, no desisto a seguir estudiando esta carrera. La principal razón de mi vocación periodista; llegar a escribir obras de ficción literaria. Al igual que Kapuscinski me descubro más escritor que periodista.