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martes, 15 de marzo de 2016

MARUJA TORRES ESPERADME EN EL CIELO

MARUJA TORRES
Maruja torres es una de nuestras escritoras más importantes de la generación del 68 o de la transición. Quizá se la conozca más por su libro Esperarme en el cielo en el que hace un homenaje a sus grandes amigos fallecidos, también escritores; Terenci Moix y Manuel Vazquez Montalbán. Junto a ellos perteneció a la generación de los novísimos de Barcelona (con Pere Ginferrer, Carlos Barral o Rosa Regás) Maruja tiene el Planeta y el Nadal. escribía articulos de opinión en el País. Ha sido corresponsal de guerra en el LíbanoPanamá e Israel y ha cubierto muchos grandes acontecimientos de la historia contemporánea. Reside en Barcelona (España). Desde el 25 de octubre de 2013 escribe su columna de opinión en eldiario.es.
Maruja nació el 16 de marzo de 1943 en el Raval, de familia murciana. Además de escritora es periodista y tiene el premio Víctor serna de periodismo, el de la asociación de prensa de Madrid en 1986 y el Francisco Cerecedo en los 90. Comenzó su carrera periodística de la mano de la escritora Carmen Kurtz como secretaria de redacción en el diario La Prensa, tras realizar un curso de taquigrafía y mecanografía. Más adelante colaboró en diversas publicaciones, como las revistas GarboFotogramasPor Favor y el diario Tele eXprés, entre otros.  En 1981 dejó Barcelona, donde había adquirido fama como periodista rosa o frívola, para recomenzar desde cero en MadridDe 1982 a 1984 colaboró en El País y trabajó para TVE; abandonó El País para pasar a trabajar en Diario 16, cuya columna diaria era una de las más leídas de la prensa de entonces. En 1984, firmó el Manifiesto contra la exposición Tintín y Hergé y por extensión la línea clara.2 Dos años más tarde vuelve a El País. Su incursión en la literatura comienza en 1986, con la publicación de ¡Oh es él! Viaje fantástico hacia Julio Iglesias, seguida en 1991 por Ceguera de amor, ambas "novelas de humor" según definición de la propia autora. Pero fue con Amor América: un viaje sentimental por América Latina (1993) que, como confiesa, aprendió a escribir. En 1988 publicó un calor tan cercano
Y en el 2000 gana el planeta por Mientras Vivimos, que la protagoniza una obra en la que una escritora consagrada pero en crisis (puede ser un alter ego de Maruja Torres ya que sus novelas son seudo autobiográficas) Esta escritora contrata a una chica joven de barriada para que sea su secretaria y le pase las novelas a ordenador. Pero la chica joven, que hoy calificaríamos como “gótica” esconde muchos secretos. La gótica tiene una madre feminista y rara y se junta con gente no muy conveniente como su novio. Al final toda la confianza depositada en la joven adolescente se rompe. Maruja aborda así el tema de las clases sociales y gana 100 millones de e que no está nada mal. Con la obra de la que antes hablábamos, Esperadme en el cielo, gana el premio Nadal en 2009. Después de la guerra entre Hezbolá e Israel, que cubrió desde el Líbano, decidió instalarse en Beirut por un tiempo, y fue allí que escribió Esperadme en el cielo, ganadora del Nadal 2009. Le fue otorgada la Creu de Sant Jordi en 2004 y la Medalla de Oro a las Bellas Artes en 2006.



Su escritura es de una gran agudeza, siempre trata amores corrosivos, parodia sus propias ideas, y le deja al lector grandes frases para el recuerdo. Maruja hace una critica burlona y despiadada a la sociedad de su época, de la democracia. Y en esto se asemeja a su amigo Terenci Moix. Siempre hay en ella el izquierdismo filo comunista, la critica a la burguesía y las mentiras del poder o el abuso de ese poder. La Barcelona de los 60, los 70, los 80, los 90 y el 2000. Maruja tiene un compromiso muy fuerte con la izquierda de este país. famosas son sus criticas a los votantes del pp a los que llamó hijos de puta o sus criticas a Esperanza Aguirre. 
Su educación sentimental y poética corre paralela a la de Ramón Moix (terenci) viendo películas juntos en el cine de los sábados, a finales del franquismo. O viendo pelis y cine de autor en los cine clubs donde a veces veían hasta películas eróticas. Tuvieron infancias en común y de adolescentes eran inseparables. Ambos escribían criticas de películas y Terenci Moix acabó publicando su monumental obra enciclopédica sobre el cine; mis Inmortales del cine. Ella y Terenci trabajaron para la revista Fotogramas en sus inicios. Y coincidían en los baretos de moda del momento que era la gauche divine (nombre de uno de los bares) que era algo así como la movida madrileña pero en Barcelona. Ambos conocieron y recibieron clases nada menos que de Ana María Matute. Y conocieron a todos los escritores de la época. Terenci y ella se intercambiaban libros y discos de música y escribían juntos en la olivetti, la maquina de escribir. El barrio chino fue su colegio, su bachiller y su universidad, los cines y los libros. El padre de Maruja murió cuando ellos estaban en el cine. Se había quedado sola ante el peligro, como la película. Allí descubrió que Dios no existía y por tanto todo estaba permitido en aquella Barcelona de la gauche divine. Franco la visitó en el 40, aún era una ciudad de obispos y avispas. La ciudad estaba en plena excervescencia cultural en los 70, pero la movida barcelonesa acabó con Pujol. Fueron casi 15 años de discotecas, de Barcelona es una fiesta. Y luego todo acabó.
Solía quedar con sus amigos por separado. Con Ramón y Manolo cenaba por separado, no juntos. Montalbán era muy tímido, hasta que llegaba el segundo plato y la segunda copa. 

Es en esta época cuando la editorial Planeta, destino, seix barral están en su mejor época y se empieza a publicar de todo. Se desarrolla incluso la industria del comic y el tebeo español. Es la época en que Carlos Barral padre funda su editorial. Todos los escritores critican lo injusto del régimen. Por ejemplo Montalbán saca su crónica sentimental de España y crecen por doquier las revistas satíricas, humorísticas y de crítica social. Publicaciones de la transición como era el País o Interviú. No se podía hablar de política pero los de esta generación criticaron el régimen del dictador desde un gran sentido del humor, a veces negro. El humor que se basa en la paradoja y la ironía. Muchos acabaron en la cárcel. El barrio chino, el de las putas, era visitado por los intelectuales que se acercaban a los cine clubs, a los café teatro, a las reuniones clandestinas del PCE. Pronto España se les quedó pequeño. Si algo caracteriza esta generación es su cosmopolitismo y sus muchos viajes por Europa. Maruja se puso a trabajar ya desde los 14 años. Había ya leído a Vázquez Montalbán al que conocerá con 24 años en la universidad. Montalbán fue en la universidad abierta de Barcelona muchos años profesor de periodismo. Un hombre caracterizado por su militancia en el partido comunista. Maruja y Montalbán y terenci iban a Biarritz y a Andorra a ver cine y comprar libros. El cine erótico había que verlo en la frontera con Francia, en el país vasco francés.
En esta novela para el recuerdo Manolo y Terenci vuelan en la alfombra mágica de Aladín, vuelan porque Peter Pan aprende a volar con el polvo mágico de Campanilla. Ya no podrá maruja tomar una cerveza con ellos o ir al cine pero allá arriba la están esperando sus amigos.
La situación del periodismo que dejan estos dos autores no es la mejor en la historia de la profesión. Jóvenes explotados, despidos de jóvenes y jubilaciones de viejos periodistas. Despiden al periodista joven pues prefiere uno que sepa buscar en internet y cortar pegar que a uno culto que les ponga pegas o les hablé de ética periodística.  Editores que se arremangaban el jersey para escribir se han puesto un puro en la boca. El periódico era una inversión a largo plazo, no un negocio como el de ahora. Ahora el periodismo es sólo un entretenimiento, algo divertido, que deleita pero que olvida la máxima de Horacio de educar deleitando. El periodismo ha perdido su parte de enseñanza y aprendizaje y de crítica social o capacidad de formular el pensamiento critico. Maruja está jubilada ya del periodismo pero tiene un contrato que la obliga a escribir una columna semanal y varios artículos de opinión. La prensa se ha vuelto auto complaciente, y totalmente monetarista, económica. La maneja la gran multinacional y la publicidad, son estos faldones publicitarios los que deciden que va a ser noticia y que no. Los periodistas no son libres, están endeudados por los bancos y es el dinero el que determina la agenda settin. Y esto como siempre lo pagan los de abajo, las clases obreras, noticias de muertes y desahucios de los que a veces ni se informa. Se ha pasado del periódico como bien público o común a un periódico como negocio privado. Maruja tampoco es partidaria de que el poder político del momento subvencione el periódico para evitar manipulación. la Prensa democrática ya no manipula en interés al régimen franquista pero sigue distorsionando las noticias o silenciándolas o provocando sobre información de noticias banales. Maruja habla del tema israelí, un país que tiene derecho a existir pero siempre que respete los límites que le puso la Organización de Naciones Unidas. Los verdaderos nazis son los israelís que están provocando una masacre y no el grupo terrorista de Hanas. Maruja habla del interés de Obama por prolongar la guerra por sus intereses en el uranio y plutonio de Iran. Maruja no se ha aburguesado y en sus columnas de periódico sigue dando guerra. De hecho sus artículos de opinión se han recopilado en su obra mujer en guerra. Maruja vive actualmente en Vellut. Habló también de los desahucios, la subida de los alquileres e hipotecas, de cómo nos han hecho creer nuevos ricos para que compráramos chalets y apartamentos y ahora nadie puede pagarlos. A pesar de la crisis se siguen construyendo urbanizaciones.
Maruja escribe en los cafés, en los chiringuitos de playa, y hasta en la tumbona. Sigue viajando incansablemente y tomándose sus cubatas.  Para Maruja la literatura no es un consuelo pero sí es un collar que te da apoyo racional y serenidad. La vida es un aprender a envejecer y un no rendirse. Para Maruja Euskadi es una sociedad patriarcal en la que aunque haya mucho coqueteo “no hay quien folle”. Y es que de fiestas con la yet set Maruja sabe mucho, y de las noches cristianas y musulmanas.  Así se despidió Maruja de la conferencia, con este guiño al país vasco. Esperemos tenerla pronto entre nosotros pero por un motivo menos fúnebre.
 
Obras
·         ¡Oh es él! Viaje fantástico hacia Julio Iglesias, 1986, novela de humor
·         Ceguera de amor, 1991, novela de humor
·         Amor América: un viaje sentimental por América Latina, 1993
·         Como una gota, 1995, artículos
·         La garrapata, cuento incluido en el libro Barcelona, un día, 1998
·         Un calor tan cercano, 1998, novela "deseobrigráfica", como la define Torres10
·         Mujer en guerra. Más másters da la vida, 1999, autobiografía periodística
·         El velo y las lágrimas, cuento incluido en el libro Mujeres al alba, 1999
·         Mientras vivimos, 2000, novela, Premio Planeta
·         Hombres de lluvia, 2004, novela "deseobrigráfica"
·         La amante en guerra, 2007
·         Esperadme en el cielo, 2009, Premio Nadal
·         Fácil de matar, 2011, novela negra ambientada en Beirut
·         Sin entrañas, 2012
·         Diez veces siete, 2014
·         Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres, 2015
Premios
·         1986, Premio Víctor de la Serna de periodismo, concedido por la Asociación de la Prensa de Madrid.
·         1990, Premio Francisco Cerecedo.
·         1998, Premio de Literatura Extranjera, por Un calor tan cercano.
·         2000, Premio Planeta en su XLIX edición , por la novela Mientras vivimos.

·         2009, Premio Nadal, por la novela Esperadme en el cielo.11

BLOG MARUJATORRRES.COM

sábado, 30 de enero de 2016

kapuscinsky, un teórico de la comunicación

  

Fundación para un Nuevo Periodismo


Gabriel García Márquez reunió a un grupo de periodistas para criticar el modo actual de hacer periodismo y crearon la fundación para un Nuevo Periodismo basado en la corriente surgida en los años 60. A raíz de estos congresos celebrados publicaron los Libros del Taller, los Ensayos, las Antologías y los Diálogos. Fueron subvencionados por el Fondo de Cultura Económica. En este primer libro Óscar Escamilla entrevista a Ryszard Kapuscinski, en el año 2002. Hablan, entre otras cosas, de su libro El Emperador. Al entrevistador le llama la atención sus pies pequeños, a pesar de los cuales este hombre trascurrió su vida caminando. En este texto, habla de la globalización, del nuevo periodismo, del mestizaje de géneros, de la dignidad profesional... estos textos son los que ofreció en el taller de Buenos aires, organizado por la FNPi y el bid (banco internacional desarrollo) y la fundación Pro:

El periodismo antes era una profesión de respeto y dignidad, intelectual y política. Políticos como Churchil fueron primero corresponsales en África. Ahí tenemos el ejemplo de  Hemingway. Ahora el periodismo lo dominan los media- worker, los trabajadores para la mass media.
Frente a aquel periodista- escritor el de ahora es un redactor anónimo. El periodista trabaja para el sistema, para la cadena productiva. Es un trabajo de grupo, por lo que se ha perdido el orgullo de lo personal, el ser responsable del texto.

Realidad y ficción, información e interpretación

El periodismo manipula la opinión pública. No hablamos de la censura sino de modos más sutiles de manipulación como elegir una noticia y no otra.  No existe la objetividad pura. Se mezcla siempre la información con la interpretación e incluso la opinión, sin diferenciarlas. Por ejemplo, mucha gente ve los programas de humor y entretenimiento en que dan noticias (me refiero a espacios como caiga quien caiga) dándole el mismo valor que  a un telediario. Los medios de comunicación están tejiendo un mundo virtual y ficticio frente al mundo real. El peligro está en no distinguir lo real y la fantasía.
Vivimos en un simulacro de la realidad, ya lo decía Baudrillard, tomamos por real lo que vemos por televisión, y lo que no sale en los medios no existe. Esta globalización es una especie de “mundo burbuja”, donde vivimos protegidos por una coraza virtual paralela al mundo real. Preferimos wasapear con el amigo a quedar con él en una cafetería porque hay prisa. Damos más importancia al mundo virtual que al tangible. Sustituimos las experiencias reales como jugar en la calle por quedarnos en casa con al ordenando chateando. No vamos al cine, tenemos la película bajada gratis y palomitas caseras. De igual forma en los funerales, en la iglesia, ya no está el muerto presente y se oficia sin el cadáver, porque la muerte es lo único que no hemos dominado aún y que nos da un sopapo cósmico en las narices. No podemos aceptar la realidad de un muerto y hasta los entierros son ficticios. O cuando estamos hablando en la calle y nos suena el móvil, atendemos antes la llamada del móvil (la presencia virtual) que al amigo real del que enseguida nos desprendemos.

En este mundo ficticio creado por los medios se confunde mucho la realidad y la ficción. A veces nos comparamos a personajes de una novela que ni siquiera hemos leído. Vemos a nuestros compañeros de trabajo o de clase como a otros actores de la misma película. Incluso llegará el día que preguntemos a nuestros padres si son actores en el Show de Truman y anuncian productos en el intermedio en que vamos al servicio.

La televisión nos muestra las catástrofes como películas bélicas o juegos de disparos en el ordenador. No nos creemos estas noticias, las vemos lejanas, distantes… no nos afectan, igual que nos resultan indiferentes los muertos de un juego de guerra. Parece que así nos conmueven menos las desgracias y son menos reales y esto va mermando nuestra capacidad de compadecernos de ellas. ¿Y si la guerra del Golfo nunca existió?... ¿Y si la llegada a la luna se hubiese rodado en un estudio de televisión con decorados? Esta confusión (la noche me confunde) se denota también en la gente mayor que te cuenta sus batallitas de guerra mezcladas con la última de Spielberg.

El sicólogo del arte Arnheim habló ya de la confusión entre el mundo real (el tangible con las sensaciones) y el virtual creado por el pensamiento. Un poco como en la caverna de Platón (sombra de idea, la cosa en si, la realidad) o en la película Matrix. Confundimos lo real y la ficción porque la otorgamos a esta valor de autenticidad, la tomamos por real.

Como en el show de Truman JIm Carrey pensaba que su vida era real siendo parte de un programa televisivo o en los programas actuales de Gran hermano o en la película Ed Tv en que una persona autoriza a que le graben las 24 horas del día para un reality . Además, pensamos que lo que no vemos por TV no existe. Y que lo que vemos en ella es palabra de Dios. Pero Kapuscinski reflexiona que no es lo mismo ver las noticas que entenderlas, ni es lo mismo oír que escuchar. Silenciamos el hambre en África o lo retransmitimos como quien va allí de turismo. Y narramos las guerras como juegos bélicos de ordenador. Los medios están tejiendo una aldea global pero superficial, la información llega a todas partes pero esta información se limita a ser frívola y superficial.

Ya no aprendemos sólo por medio del colegio y la familia sino a través de los medios. Los medios tienen -o deberían tener- una capacidad instructiva, educativa. Pero en los medios actuales, se mezcla la información con la opinión, la historia autentica documentada y datada con las distintas versiones interesadas. Conocemos la historia a través de los medios (como la tragedia de Ruanda del 94) ya que los sociólogos e historiadores no tienen la capacidad divulgativa que tienen los medios. Hay tal sobre información que recurrimos a la especialización de los profesionales. No podemos abarcar toda la realidad o lo que entendemos por ella. Por eso, el discurso es fragmentado, superficial, desestructurado, inconexo. Se pierde el sentido de autoría, de trabajo personal (con su coste y esfuerzo) y se convierte en una profesión gregaria. "Sin el pensamiento de los Otros no existimos", opina el autor. "La sociedad no existe sin periodistas ni los periodistas sin sociedad", insiste Kapuscinski. Cuanta más opiniones mejor, pero luego debemos seleccionar las que más se acercan a la verosimilitud del acto noticioso.

El Periodismo es una profesión donde la experiencia no se acumula. Cada nueva noticia es como empezar de cero, por lo que nunca dejamos de estudiar en esta profesión. El mundo progresa, evoluciona o al menos camina, y por ello debemos actualizarnos cada día, estar en la actualidad permanentemente.

El periodismo es una profesión interdisciplinar, donde debemos saber de todo y apoyarnos de muchos conocimientos. Hemos de ajustarnos al modelo y género periodístico. y revisar la información constantemente, lo de ayer puede que mañana este ya muerto y no interese. Además debemos escribir pensando en el lector potencial y no en nosotros mismos.

El gran cambio en el periodismo se debió a la revolución tecnológica, la posibilidad de viajar por el mundo, y la capitalización de la profesión. No hemos de olvidar que el Periodismo es un negocio. No son los ideales los que lo mueven sino el dinero. La tecnología pasó de ser herramienta y un medio a ser, como diría Mc Luhan; el mensaje ("El medio es el mensaje.")  Ya no es la búsqueda de la verdad lo que persigue sino la búsqueda de la venta. Ha perdido importancia, ahora leemos una noticia y no nos influenciamos tanto como en pretéritas épocas. La información es una mercancía más y el periodismo; un mercado. Se pierde la vocación del periodista pues este trabaja por un salario y no por nobles causas. Es una ocupación más y cualquiera puede ser hoy periodista. Del romanticismo al pragmatismo. Al igual que la iglesia, el periodismo se ha vuelto "un templo de mercaderes". Se ha desacralizado. Lo importante es lograr audiencia y entretener, no informar o formar, ni educar.

La humanidad vive pendiente de lo que informamos aunque todavía hay una parte del mundo desinformada, que vive al margen.  La realidad es muy amplia pero informamos de una parte sesgada de ella. El fútbol como opio del pueblo o como "pan et circum". Por ejemplo, publican la muerte de Francisco Umbral el mismo día que la de un futbolista, dándola a esta más importancia y repercusión. El móvil, el correo electrónico, las redes sociales... han revolucionado el sector.  Con Internet se elimina la búsqueda y selección de noticias pues ahora todas vienen de agencias de prensa o de la agenda de noticias. Ahora redactan las noticias, como los monjes amanuenses en la edad media escribían sus códices; copiándola pero sin procesarla mentalmente, sin entenderla, sin contrastarla. Además, el periodista está más pendiente del móvil y la cámara y el ordenador  que de lo que está sucediendo en el momento. Frente al reportero de guerra que viajaba al país de conflicto, ahora los periodistas de guerra van en un 4x4 escoltados por la policía. Frente al periodista que salía a la calle "a buscar la noticia", el redactor de ahora trascribe, copia las informaciones que le llegan a su pantalla de ordenador. No tienen ni idea de lo que informan, sólo obedecen ordenes, lo que deben escribir. Otro problema del periodismo es la inmediatez y la falta de tiempo que elimina la creatividad de los textos y los hace superficiales.  En la prensa sensacionalista se ha perdido no sólo la responsabilidad profesional sino la ciudadana. El becario que comienza no puede exigir nada en la redacción, y se limita a obedecer. La rutina y la monotonía laboral crea un producto final deshumanizado e impersonal y poco estético. No hablamos de una manipulación adrede, muchas veces es simplemente ignorancia de la empresa,(pero la ignorancia de una ley no exime de su cumplimiento). Ignorancia a veces incluso de hasta dónde está Irak en el mapa. La globalización ha aumentado las desigualdades económicas en el mundo, pero a veces se crea una cortina de humo, dando una noticia sensacionalista sobre Belén Esteban. Los juicios de los famosos por vulneración de su derecho a la intimidad, honor y propia imagen tienen prioridad sobre juicios de desahucios por ejemplo.

A veces las noticias obedecen a la paranoia colectiva de la seguridad nacional frente a la libertad. Dan imágenes de terroristas, que siempre son árabes y los delincuentes; negros o extranjeros. Nos hacen ver que el mundo de fuera, el exterior, es un lugar peligroso e inhóspito, con lo que si hiciéramos caso a la TV no podríamos ni salir de casa. Crean la sensación de que "papá" Estado nos protege y vela por todos nosotros y que las fuerzas de seguridad nos protegen de las amenazas terroristas. Por eso se da tanto hincapié en los atentados (como en el 11m donde intentaron vendernos que había sido la banda terrorista ETA para ganar más votos el PP)

La masificación de los medios es una consecuencia de la masificación de todo el resto de elementos de la cultura. Como decía Ortega en la Rebelión de las Masas, la masa vive en la creencia y en ella esta acomodada, sin preocuparse o al menos ocuparse, de tener ideas y un pensamiento crítico. La mayoría de la sociedad vive en la pasividad del "hombre unidimensional" de Marcuse cuyo único deporte es el "sillón boll" o cambiar el programa de televisión con el mando a distancia. Y entonces nos preguntamos, como Umberto Eco se pregunta en su libro Apocalípticos e Integrados; ¿el público recibe lo que se merece en la televisión o es que al poder y al "sistema" le interesa este aletargamiento social? ¿es el publico el que perjudica la TV o la TV la que perjudica al público?

A veces parece que hay un interés orweliano en controlar nuestros actos y opiniones y nuestra libre opinión con la parilla televisiva. Si eliminamos la capacidad crítica y de análisis eliminamos la oposición al sistema. Un Gran hermano donde todos hablen del gran hermano de Mercedes MIlá y el que hable sobre un tema humanístico sea marginado socialmente como le pasaba al personaje de "pastor" en la obra 1984.

La Tv, por otra parte, también puede ser otro medio más de adquirir cultura. Hay programas que ilustran más incluso que un libro, pues en este caso no es el medio sino el contenido. Ponemos la vista atrás y parece que en los 80 había más programas culturales que ahora. Y eso que antes la televisión la conformaban menos cadenas. Parece ser que ahora tenemos más información, más donde elegir, pero el público opta por programas generalistas de entretenimiento banal, vanidad de vanidades. El usuario tiene la última palabra y hemos de confiar en su capacidad crítica para elegir entre tanta sobre información lo más interesante. La televisión se ha especializado y se ofrece para un target determinado, para una segmentación del público al que ese programa le interese. Pero los informativos se han homogeneizado, y se copian modelos de programas de tertulias insulsas y de lo que podríamos calificar "tvbasura". Esto ha creado una diferenciación entre canales culturales, que emiten a todas horas espacios de historia, reportajes etc, y cadenas sensacionalistas, como TV5, que ofrecen contenidos que obedecen más al "interés del público" que al "interés público". (lo que debería interesarnos)  


Nuevo periodismo y la literatura

kapuscinki habla también del Nuevo Periodismo, que fue un nueva forma de narrar las noticias que se dio en los años 60, junto a los movimiento hippie y beat de EEUU. En él hay firmas como Norman Mailer, Truman Capote o Tom Wolfe. En España grandes profesionales como Pilar Urbano, Juan José Millás o Rosa Montero se dedicaban a esta nueva forma de hacer periodismo. Se trataba de “literaturizar” el periodismo o de "periodistificar" la literatura. Se empezaron a escribir crónicas con elementos propios de la literatura, como el relato de Garzón juzgando casos. O la crónica de una niña ahogada en un pozo que relató Isabel Allende. Tom Wolfe tiene un libro llamado el nuevo periodismo, que es el que dio nombre a esta generación. Estos autores intentaron aumentar el número de palabras utilizadas y crear ricas metáforas, hacer menos aburrido el texto a través de los recursos expresivos y estilísticos. El periodismo se estaba volviendo burocrático y tedioso. Truman Capote relata en A Sangre Fría la muerte de una familia en un pueblo de EEUU, la huida de los asesinos y su captura, y más parece una buena novela que un reportaje. A medio camino entre literatura y periodismo, esta forma hibrida bebe de la tradición literaria realista que siempre ha jugado con elementos propios del periodismo.  Antes, el periodista era también escritor. El nuevo periodismo fue estudiado por la sociología postmoderna, por ejemplo en el libro TRistes TRópicos de Claude Lévi Strauss. Estos estudiosos analizaban la confusión e hibridación entre géneros, y entre los límites expresivos del periodismo y la literatura.  Personajes y hechos reales relatados con los recursos propios de la narrativa, algo que cada vez se ve menos en la profesión. La inmediatez de la TV acabó con esta interesante propuesta de escribir, pues la imagen lo da todo y más rápido que la lectura. Pero ni la TV ni Internet han terminado con la literatura.

Esta idea obedece al mismo miedo que se dio cuando se pensó que la fotografía o el cine acabarían con la pintura y el arte clásico, o que la radio y la TV provocarían un cataclismo en las ventas de prensa escrita. Lo que si denota el autor es que cada vez se lee menos y los periodistas están incluidos en ese retroceso cultural. La literatura actual es la propia del best seller, novelas cinematográficas o televisivas de lectura fácil y larga extensión que se venden masivamente ante la caída y crisis de la literatura tradicional. Algunos hablan de la muerte de la literatura, pero ¡se habla de tantas muertes; de la filosofía, de la historia… ¡ (al igual que en la edad media los mileniaristas creían en el advenimiento de un nuevo mesías y del apocalipsis y fin de la historia en el año 1000) Más que por la calidad que ve el crítico en la novela, el público la compra por el "boca a boca", para leer lo que los demás leen, por borreguísimo de masas. Los libros electrónicos no están sustituyendo a los clásicos en formato papel, pues son aún incómodos de leer. Y desde luego la literatura no ha muerto.

Periodista y escritor

kapuscinski trabajó para una agencia de noticias como corresponsal y redactor de periódico. Trabajo duro, mecánico y poco creativo controlado por el jefe, donde se movía con un lenguaje pobre de apenas 800 palabras. Con esa escritura se ganaba el pan, era un trabajo alimenticio. Y luego escribía lo que quería escribir, sus textos creativos. Esta doble vida generaba cierta esquizofrenia. Prefería el texto literario, en el que podía jugar con la imaginación y crear un texto más filosófico. En la escritura literaria debemos encontrar nuestra voz y estilo, lo que no significa que el periodista no tenga también su propia voz. El texto periodístico se escribe y se olvida, al día siguiente deja de ser noticia pero el creativo literario perdura. A veces el texto periodístico nos resulta hasta irreconocible, ¿esto lo he escrito yo?. Todo libro es por principio una derrota para el escritor que se exige mucho así mismo. 

Kapukinski se sentía insatisfecho con el texto periodístico pero orgulloso de sus textos originales narrativos. La literatura es anárquica, tiene reglas pero se pueden hacer licencias poéticas si el resultado es maravilloso. Así es como nació el texto de El emperador. Una crónica periodística donde entrevista al dirigente pero no de forma convencional sino reflexionando abstractamente sobre el poder y los gobiernos. El lenguaje era muy importante, por lo que elaboró un diccionario de vocablos en los que reflejaba la autoridad del emperador con palabras arcaicas. En este trabajo, se sentía su propio jefe, y sobre todo se sentía autor, escritor y no sólo compilador y copista.

La globalización

En otro orden de cosas, Kapuscinski reflexiona sobre la globalización. Según la escuela histórica, la globalización es tan vieja como la historia y siempre ha estado allí en todas las formas de poder. Para otros autores, surgió tras la guerra fría y el fin de la 2GM, partiendo el mundo en Oriente y Occidente.  Conquistamos el espacio y el tiempo y de una sociedad de masas fuimos a una sociedad global, con el triunfo claro del neoliberalismo capitalista. La globalización es un proceso histórico consecuencia de la revolución tecnológica pero también una ideología. Por ejemplo la expuesta por Francis Fukuyama en el Fin del Hombre y la Historia donde el capitalismo no sólo es el menos malo de los sistemas sino el único viable. Pero la integración global crea a su vez más desigualdad económica, la gran brecha en el tercer mundo, y el resurgimiento de los conflictos étnicos y regionales tras la descolonización. Lo importante en este sistema global es la idea de nación-estado. Y a su vez uno de sus fallos consiste en la despersonalización, el extrañamiento, enajenación y alineación a la que somete al hombre. No elegimos a las autoridades que nos gobiernan (no hablo ya de partidos políticos democráticos sino de instituciones económicas como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional)  No elegimos a los dirigentes y parece que nos gobierna un ente invisible. A veces no sabemos ni lo que acuerdan. La masa se desinteresa de la política (se apolitiza) y la multinacional se alza soberana del mundo. La economía tiene vía libre para influir en la política y carta blanca para crear un sistema orwelliano de imposición al ciudadano. Las mafias y organizaciones criminales como la del narcotráfico y la droga campan a sus anchas. La corrupción de ongs o de blanqueo de dinero sucio, las mafias de pateras de inmigrantes, las redes de prostitución, las instituciones de seguridad privada, los mercenarios en las guerras, las guerrillas en los países descolonizados. ...ya no son controlados por la política sino que tienen el consentimiento de las multinacionales económicas. Nadie controla estas formas de violencia o las controla el ente abstracto de lo económico. La privatización ha disminuido el intervencionalismo en las economías mixtas o de mercado. Esto ha favorecido también las dictaduras de partidos únicos pero obedeciendo a estos intereses económicos más que políticos. La nueva burocracia de grupos financieros, las organizaciones e instituciones internacionales son las que controlan el globo y manipulan los medios. Un mundo sin fronteras sicológicas, de raza, de idioma. Un mundo sin límites para la empresa y el capital.  La revolución de las comunicaciones, de internet, de los movimientos migratorios y del éxodo rural han favorecido a ello. El peligro de Internet es que abundan las informaciones pero tenemos poca imaginación para trabajarlas. Además, los problemas de los países en vías de desarrollo no se solucionan con la implantación de internet y otras tecnologías. Ni con la implantación de la coca cola.

Un nuevo mundo surgió tras el 11 s, donde ya no era comunistas contra capitalistas sino el primer contra el tercer mundo. Fukuyama llama el Fin de la historia al fin de los meta relatos políticos, democráticos y humanísticos. Los medios hoy deben entretener, vivimos en un mundo burbuja del show y la sociedad del espectáculo. Si la edad medía vivió sumida en la tristeza y el temor a Dios, la postmodernidad es una gran risa, una carcajada ante la muerte de Dios. El individualismo y el consumismo son los únicos ideales validos. Y la risa es una risa obligada ,como se reían en la época de Pericles, donde la comedía floreció en el momento de mayor crisis y decadencia. 

Aunque para Huntington la historia no acabará hasta que no muera el último hombre. Según el estudioso de la Historia Arnold Toynbee,  Nuevas civilizaciones como la china, india (los tigres asiáticos) o musulmana (que controla el petróleo) amenazan el imperialismo norteamericano.
Para Nye y otros estudiosos vivimos en la decadencia de occidente, emula de la decadencia del imperio romano. y por lo tanto la postmodernidad representaría el comienzo de una especie de nueva edad medía. Y es que realmente o en mi opinión al menos, se dan muchas analogías con la época del Medievo; el oscurantismo intelectual, el periodista- amanuense que copia sin entender y asimilar la información…

una sociedad iconográfica donde no se lee y la enseñanza viene a través de la imagen (la imagen televisiva o del PC), una crisis tremenda en la filosofía, donde hemos sustituido la filosofía clásica por religiones de masa. La guerra actual entre EEUU como defensores del catolicismo contra el islam y sus atentados terroristas nos recuerdan las cruzadas de la edad medía. En vez de filosofía griega, ha habido un auge de las supersticiones y la superchería, la nueva era o new age, el budismo capitalista, la religión comprada en el súper mercado...(más Prozac y menos Platón) Al igual que en la edad media, la sociedad esta globalizada. Si en la edad medía formaba parte de la "Cristiandad" ahora forma parte de la "aldea global". Encontramos más semejanzas; la forma de sociedad en la edad medía era precisamente la aldea. y ante el triunfo de la aldea, el resurgimiento de los nacionalismos, aunque parezca paradójico en un mundo tan internacionalista. Y ante esa idea de mundo inestable, amenazado por los islámicos, surge la idea de seguridad colectiva, seguridad a toda costa, con el precio de menguar nuestras libertades personales ("por nuestra propia seguridad"). Esta seguridad colectiva se aprovecha de nuestro sentimiento de inestabilidad, no ya física, sino sicológica.
El conflicto entre lo local y lo global, (entre nacionalismos y el liberalismo capitalista) se da pues lo local se resiste a lo global. los anti globalización critican por ejemplo que vayamos donde vayamos encontramos un mc donald y una coca cola, en sitios que no tienen para comer regularmente. Podemos vivir en el rincón más inhóspito del planeta que recibiremos la misma información, copiada de una gran agencia internacional, que en nuestra antípoda. 

Buscar lo universal
El autor nos invita a buscar lo universal y atemporal frente a lo local, pero no lo universal como lo que todo el mundo reclama sino como aquello tan importante que podría pasar a la historia, buscar dentro del hecho fenomenológico aquello universal que nos interesa como humanos.
Por eso, la literatura es más universal que el periodismo, porque describe "lo humano", lo que es igual en España que en Chile, en el periodo isabelino que en el gobierno de Allende. Los grandes temas (amor, muerte...) Buscar lo universal dentro de lo pequeño y lo anecdótico, como el periodista que sintetiza las informaciones en su libreta, de forma breve, casi aforística. Volver al periodista que selecciona las noticias y no sólo las copia- pega. Una forma de buscar "el dios de las pequeñas cosas" porque quizá en ellas, en el café de cada mañana, esté lo universal, lo importante, lo trascendente y lo humano. Kapukinski tiene más de poeta que de periodista pues son estos los que más se ocupan del lenguaje. Poetizar el periodismo. El periodista ha de ser autocritico consigo mismo. Escribir lo original, lo que nadie antes ha escrito. Sin embargo, se reconoce así mismo un pobre redactor que se da ínsulas de literato. Del periodismo se podrían sacar historias más increíbles que las que nunca se han escrito en literatura. Cada vez se escribe más, todo el mundo ha publicado un poemario de joven, pero cada vez se lee menos. Todos quieren ser escritores o periodistas.
el corresponsal de guerra

La vida del corresponsal es dura penosa y peligrosa. ¿Qué decir del periodista que se traslada a estas zonas de hambre y miseria? Para el autor la guerra parecía el estado natural de la vida. El corresponsal sufre muchos peligros. Muchos mueren cada año pero hay que afrontar el miedo si queremos informar. En estos lugares reina el caos y puede uno morir fácilmente cayendo por ejemplo en una mina personal. Las minas son armas baratas y fáciles de colocar y quitarlas es caro. Muchas veces las víctimas son niños o ganado. A veces los propios niños soldados las colocan. Les drogan para incorporarlos al ejército. Les roban la infancia a cambio de comida. Los hospitales están lejos de las minas, lo que hace que mueran la mayoría de heridos. Kapuscinski se movía de una guerra a otra como titula uno de sus libros. "En la guerra todos perdemos, todos somos víctimas", se lamenta el entrevistado. Es fácil comenzar un conflicto pero difícil finalizarlo. El periodista debería viajar solo y conocer y adentrarse en la cultura sobre la que informa. No nos deberían influenciar nadie del país. Narrar desde dentro de esa sociedad, teniendo empatía con ellos. Uno no puede narrar la miseria durmiendo en el Hilton, ha de experimentar la guerra en su propia piel.

la censura
La censura existe desde el momento que publicamos una cosa y no otra. Él la conoce bien porque vivió en el sistema comunista. A veces cortamos la noticia para que impacte más la historia. Cuanto más grande sea el medio más censura hay. Sólo se publica la parte autorizada. Uno debe sortear la censura y engañar al sistema dentro del sistema. Muchas veces el periodista cae en la autocensura, la ideología hegemononica del medio es menos importante a veces que la personal (Las circunstancias personales que rodean al periodista). El periodista debe ser excelente en su calidad profesional e intentar ser ético. El periodismo anglosajón concibe la prensa como el cuarto poder y la noticia ha de ser objetiva. Por una parte están los redactores y por otra los columnistas que tienen más libertad creativa, al tener más experiencia. El redactor común escribe las noticias del día.

La escuela europea ve la prensa como un actor en la lucha política, un instrumento del gobierno, con un mayor intervencionismo del estado. La objetividad a veces produce un texto frio y la emoción da fuerza al texto. El periodismo debe estar en la calle, en contacto con la gente.

Tras leer este texto, quizá me haya enamorado de la idea de periodista-escritor que había antes. El periodismo de ahora me parece pragmático, apático y conformista.  El periodista actual debe tener dos virtudes; la atención y retención de datos. Pero no se le pide creatividad, conocimientos en filosofía, originalidad literaria. Parece que mi imaginación es más un lastre que me impide escribir "objetivamente", que es lo que se nos pide; copiar-pegar, volver a reproducir noticias de agenda. Esta subjetividad me impide escribir como un robot plasma realidades, de forma neutral y glacial. La sociedad perdona al criminal, pero no al soñador. ¿Cómo apresar la actualidad si es efímera en un eterno retorno? Me ha quedado claro que el periodista debe leer porque la literatura no pasa de moda, no se desfasa, y siempre habla de los temas universales como el sentir humano. Quizá hallamos evolucionado técnicamente, tecnológicamente y podamos incluso destruir el mundo con una bomba atómica, pero tenemos las mismas dudas que Hamlet o Platón. Moralmente, emocionalmente, siempre somos los mismos, no evolucionamos. Llegara el día en que no sintamos resquemor ético ante la clonación humana. El hombre, capaz de destruirse, no es capaz de quererse lo suficiente para no cometer su propio suicidio. El periodista debe tener conocimientos de humanidades, vocación de escritor, conocerse así mismo, ordenar el caos. Hoy lo raro y trasgresor en el periodista es que lea, tenga ideas propias. Quizá, igual que Kapuscinski sea yo un novelista metido a periodista, al que le baste, le sacie y le de esplendor escribir para sí mismo o para su alma gemela. Nos basta escribir nuestro mundo interior aunque esto no nos sacie el estomago y tengamos que escribir también de forma positivista.  Falta pasión y sentimiento en el periodismo, por pascaliano que suene y peligroso que parezca. No enturbiaría la palabra sentimiento llamando así al sentimiento patriótico o al antinacionalista o a esas confesiones de tocador (prensa preciada de “cardiaca” pero que no llega ni a estomacal por indigestible).  Hay sentimientos auténticos como el maternal, única sangre (la afectiva) con qué entra la letra. Esa intención de plasmar la belleza o el dolor no es ni falsa ni verdadera, pero si es sincera, al menos para mí. Y siento traicionarme a mí mismo cada vez que escribo sin autenticidad, sin sinceridad, como si prostituyera mi capacidad de escribir.

Según este texto, la escritura periodística actual parece un mero transcribir de escribano mal pagado, hastiado en su rutina profesional y refugiado en la norma.  Esa falta de implicación emocional del comunicador se contagia en un espectador que asiste impasible a las muertes “que echan” por la Tv -Hoy toca una de Irak-. Esas imágenes las envolvemos en un halo cinematográfico o virtual para no despertar la conciencia. Podemos llorar con Titanic o con Ana Frank, pero no con estas noticias, más ficticias que las novelas. Imagino un periodismo burocratizado, formalista, impregnado de creencias políticas, dimes y mentís, chismes y chanzas, doxas de prepotentes líderes de opinión o “gatekeepers” como el Urdazi, copias y pegas de mensajes institucionales... y prefiero ni imaginarlo. 
El periodismo es una de las carreras con más paro. El periodismo parece un oficio cruel donde tiras una piedra y salen 7 titulizados que curran en el burger. ¿Cómo no sentirse desazonado y frustrado ante esto?


Y aún peor barrunto la industria editorial que comercia con sentimientos y pensamientos íntimos. Libros que a la semana se apartan del stock del estante, se descatalogan y se queman en pira común, como en los mejores años del nazismo.  Pero el periodismo también tiene muchas ventajas; te permite moverte por el mundo, adquirir conocimientos de todas las humanidades, conocer personas interesantes, estar en el lugar y en el momento exacto, participar activamente de la vida social y política etc. A pesar de esta visión negativa sobre el periodismo, no desisto a seguir estudiando esta carrera. La principal razón de mi vocación periodista; llegar a escribir obras de ficción literaria. Al igual que Kapuscinski me descubro más escritor que periodista.