martes, 19 de julio de 2016

ENTREVISTA A ALFONSO SASTRE

Ya lleva 50 años dedicado al teatro, ¿Qué fue lo que le impulsó a dedicarse a ello?

Alfonso:

En  mi caso, el comienzo se da por una vocación teatral. Entré en el mundo del teatro por causas azarosas. Una enfermedad me obligó a tomar reposo y así empecé a leer muchos textos dramáticos. Esto fue posible porque mi padre era actor y las lecturas que yo tuve fueron textos de teatro que había en casa. Y luego ya es una serie de relaciones con problemas que van configurando el que uno acabe siendo un autor de teatro y no otra cosa. No naces con una determinación terrible, sino que es en la vida en la que se producen las contradicciones que van conduciéndole a uno por un camino o por otro. He contado muchas veces un episodio rarísimo que me ocurrió cuando tenía yo diez años y era la guerra civil. Vivía en Madrid, y unos milicianos asaltaron un convento en frente de mi casa, e intentaron quemarlo. Empezaron a tirar libros por las ventanas, y yo que estaba por la calle comencé a recogerlos y me los lleve a  mi casa. Mi vocación empieza por un robo en una biblioteca. (se ríe).  Aquellos libros en vez de quemarlos me los llevé a mi casa. Ahí recogí libros de varios autores que me influyeron mucho. Por último, lo que me determinó mucho, fue que mis padres me hicieron ingresar en un colegio para el Bachillerato, en plena guerra civil con bombardeos todos los días, en el cual éramos pocos estudiantes, y entre ellos estaba Alfonso Paso. Era hijo de un autor teatral y yo hice mucha amistad con él, aunque luego llegó a ser mi enemigo. A través suyo y de su padre, empecé a conocer el mecanismo teatral. Y fue entonces cuando los dos decidimos dedicarnos al teatro. Las primeras obras las escribí en colaboración con él aunque luego seguimos cada uno nuestro camino. Él siguió una línea comercial franquista y  hostil a mi, enemigo en los años disidentes, y por otro lado mi aportación, sin aceptar ningún magisterio, algo de magisterio había en esta relacionó por su parte si no por parte de su padre,  el descubrimiento del teatro, como una metáfora de la vida, como algo que merecía la pena, como proyecto para toda la vida, ahí decidimos, vamos a escribir para el teatro y esto va a ser nuestra vida. Ahí fue, desde entonces todo fue en ese sentido, desde ahí mis batallas fueron por defender esa vocación, ya existía, ya escribíamos a los 16 años 17 escribimos unas obras de teatro, policíacas, intentamos estrenarlas y no lo conseguimos. Muy pocos años después 1945, cuando termina la 2 guerra mundial con la bomba de Hiroshima Nagashaki, escribí una obra sobre la bomba atómica ese tema Uranio 235, componente de esta bomba atómica, 200.00 muertos en unos minutos, uno de los grandes crímenes de la humanidad. En ese mismo año fundamos un grupo de teatro experimental  de Vanguardia, “arte nuevo”, donde estrenaron las primeras obras. 1965 estrenó otra sobre la explosión de una bomba, ante ese clima de destrucción del mundo, tenía 20 años cuando estrené la primera obra, y bajo esa impresión de la era de la bomba atómica, pues esa vocación se fue reformando, el núcleo esta ahí en ese momento.

 
¿Cómo tomaron tanta conciencia social?

Resultado de imagen de alfonso sastre Alfonso: EE.UU. tenia una potencia imperialista que pretendía dominar el mundo a través de la bomba atómica. Con esta bomba se podía destruir el mundo. Vivíamos entonces la guerra fría. En el grupo arte nuevo me doy  cuenta de que el teatro podía ejercer una función mayor que la de lamentarse de las desgracias humanas, o de la de convertir las desgracias humanas en materia artística. El teatro influye en la vida, brotó la idea de hacer teatro para cambiar el mundo. Y es en el año 49 cuando intentamos hacer un teatro de agitación social, hacer algo para influir en la realidad.

 Eva: mi padre era anarquista y pintor, iba a las salidas de las fábricas, el tema social estaba siempre muy presente, la palabra huelga tenía para mi una fuerza muy grande y me hacía llorar. Por eso me involucré en luchas sociales, el mundo tiene grandes injusticias. De niña me influyó el 34 de Asturias. Mi vocación era la medicina y la investigación psiquiátrica. Luego vino la guerra. En tercero de medicina me pidieron medicinas para los presos políticos en burgos. Yo se las pasé a cambio de libros que me dejaron como las uvas de la ira. Tomo conciencia social, hay gente preocupada más o menos clandestina.

 ¿Cómo se lleva el exilio o la prisión teniendo hijos?
( se miran y  deciden quien contesta primero)
Alfonso: Eso estalla en una situación mas o menos dentro de la clandestinidad y todas la amenazas que sufríamos pues más o menos las íbamos sobrellevando y evitando no ser presos y cuidando todo. Nuestra familia funcionaba como una familia cualquiera, nadie desde fuera imaginaría que estábamos tan implicados. Nos vimos de pronto arrebatados a una imposibilidad de continuar nuestra vida total como era, a Eva la detuvieron poco después me detuvieron a mi, los hijos quedaron sueltos, los amigos se hicieron cargo de algunos, de otros en un momento determinado, los ayudaron a salir, Juan el hijo mayor esta en Cuba, Pablo a Roma , Evita acogida por una familia de amigos, y  nosotros en la cárcel, así que estallo completamente todo el sistema, lo demás fue  un intento de recomponer aquello de la mejor manera ,sobrellevarlo lo mejor posible y de volver a  reconstruir una situación mas o menos semejante a la que se destruyó entonces, ese fue el periodo mas patético, más activo de nuestra vida, que hay  cárceles hay  todo tipo de aventuras la parte novelesca si ahora se quiere recordar. Yo he reconstruido una parte de toda esa historia en mis poemas, que hay  un  libro que  se publicó hace poco , obra lírica y doméstica lo publica hiru, un tomo gordo que contiene 5 libros de poemas y  muchos de esos reflejan lo que fue aquella crisis, de la importancia, gravedad de aquélla crisis y la forma en la que la vivimos. La falta de las libertades, falta de democracia, como colea todo aquello, otra vez puestos en libertad y se van uniendo  de nuevo las piezas.
Eva:
Nos involucramos en la denuncia de torturas y en la solidaridad.  Tuvimos muchos amigos.

¿ Cuál es la obra /trabajo /proyecto que más esfuerzo les ha supuesto a lo largo de su carrera?

Alfonso: Ha habido algunos obras que han tenido mas significación en mi historia por factores exteriores a mi, no porque para mi fueran mas o menos importantes, porque de hecho produjeron fenómenos más fuertes, en ese sentido escuadra hacia la muerte, es una obra que estrené en el 53 en Madrid cuya aventura fue muy fuerte porque la censura militar la prohibió, entonces empezó todo por un proceso y la obra esta considerada como una especie de manifiesto antimilitarista y antifranquista, como un panfleto de la juventud contra el régimen, adquiere una significación política mayor a la que yo nunca hubiera imaginado, y esa obra tiene esa importancia, aunque me parezca que es mejor o peor. Yo estimo particularmente como obra de teatro, pero objetivamente es importante por los hechos que desató.
Otra obra es La taberna fantástica porque es una obra que yo escribí y solamente se estrenó 19 años después de haber sido escrita y que tuvo un gran éxito, máximo éxito. Éstas dos obras han sido quizás las más importantes, independientemente de que yo las estime o no.
Eva: yo obra no tengo nada,

Las formas de curar en psiquiatría concretamente a la que yo me dedicaba eran de agresividad visible (electroshock, lobotomías...) vi muchos problemas humanos relacionados con la homosexualidad o una neurosis obsesiva, en los que yo veía que había que darle un tratamiento de otro tipo, y me interesaba mucho lo que les pasaba a esas personas pero veía que el tratamiento que le daban no tenía nada que ver. En ese desconcierto, yo pensé que no tenia vocación de curar, por lo tanto no tenia vocación de médico, si de investigar la fenomenología, lo que ocurría. Y eso es una crisis para mi que hace que yo en cierto modo abandone la medicina. Así me empezó a interesar la sicología y la política. Recupero mi afición por escribir. Siempre he querido escribir cuentos y novelas, de ficción, pero siempre he acabado haciendo literatura de urgencia que yo llamo.  Es decir, igual recogía documentación sobre torturas y se me ocurría un ensayo sobre aquello. O a lo mejor viene la revolución cubana y están ocurriendo cosas y me resultaba interesante ir a grabar a los campesinos cubanos o más adelante lo de Irak y me voy allí... Cuando yo pienso en mi literatura o en escribir cartas, me documento mucho y voy a los lugares donde puedo recoger la información, es una vocación de periodista y de investigadora también, pero siempre de urgencia, por eso le llamo literatura de urgencia, que no debe interpretarse como cosas escritas a lo ligero, no, para mí es tanto o más seria que la otra literatura. De todos modos, siempre voy soñando en escribir cosas que voy dejando de lado, y eso es un poco mi problema. Por eso, bueno, la obra que ha tenido más éxito ha sido Operación Ogro, Diario y Cartas también tuvo mucha repercusión en el momento porque además fue traducido a 16 lenguas y se leyó en muchas partes. Estos escritos hicieron tomar conciencia a mucha gente. Objetivamente, han tenido éxito, pero no son las obras que yo hubiera querido hacer, siempre he tenido otros sueños.
 
¿Cuál es la que con más cariño recuerda?

 Alfonso: bueno, yo creo que ninguna en concreto.

 Pero todo escritor tiene una obra en la que ha puesto más pasión.

Alfonso: he escrito muchas obras, pero seguramente a la que más cariño le tengo es Los hombres y sus hombres, pero no se representó más que por un grupo de teatro experimental de Madrid. Es una obra que es como si no se hubiera escrito. La verdad es que me gustaría que algún día se representara, ahora cuando alguna vez me preguntan que quieren hacer alguna obra mía, tengo el problema de escoger entre las obras que no se han hecho ni han tenido ninguna resonancia. Entonces me suelo acordar de esta obra, que sí está publicada.

En cuanto al ensayo, considero muy importante, y lo digo sin sonrojo, El drama y sus lenguajes. Es una especie de tratado de dos tomos que es una especie de teoría general del teatro y su relación con el lenguaje. No existe ningún libro en la cultura española semejante a ese libro. Lo han leído muy pocas personas, pero creo que es un libro para leer y que me costó mucho trabajo. Yo creo que merecería la pena que se leyera porque introduzco nuevas nociones como “gramaturgia”... que algún día alguien recogerá. Ensayo general sobre lo cómico es otro que me gusta y me parece insólito. Y por último, nombraría Sobre la imaginación que es una trilogía. No son obras ocasionales, son trabajos de envergadura, con un gran propósito.
 
Usted, Alfonso, tiene una gran habilidad para convertir algo trágico en algo cómico.

(ríe) Sí, pero yo como tantos autores. La cuestión tuya es muy interesante. Un drama pasa a ser comedia teniendo en cuenta el estilo. La misma historia puede ser una tragedia o una comedia, y lo que los divide es el estilo con el que se trata. La forma de tratar el tema es esencial. Hay una gran comedia, que es Anfitrión, de Plauto, que yo no lo sabía, pero investigando descubrí que estaba recogida de una gran historia trágica. de hecho, todas las historias se pueden ver de  un modo cómico o trágico. También es cierto que la misma obra, una vez escrita, puede ser cómica o trágica según la representación de los actores. Recuerdo una obra que se titula El cuervo, que estrené en el teatro María Guerrero de Madrid, que no era nada cómica, pero un día me acerqué a verla y vi que el público se reía con mi obra porque los actores, aburridos, la hacían graciosa. Pero en fin, el estilo lo considero primario. El Quijote se pude contar de otra manera y ser una historia estúpida, el estilo de Cervantes es lo que hace que sea una obra maestra.

Sobre la época de la universidad, ¿Cómo le influyeron las reuniones en la Universidad libre de Ganbrinus?

Eva: Esa fue una época muy importante, porque había una lucha clandestina, descubro que la hay pero no tomo contacto con ella. Solamente con aquella gente a la que daba medicamentos. Pero paralelamente a esto, se iba creando en Ganbrinus una tertulia muy interesante, porque la gente que se reunía ahí era gente de distintos sectores, unos escritores, ingenieros, científicos... y realmente había un intercambio de opinión. Era una ventana abierta. Para entender esto, hay que entender que había determinados lecturas censuradas, y que comprábamos a Kafka a escondidas, y salir a Europa era muy difícil.
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La Universidad de Ganbrinus en realidad era una cervecería donde tomábamos algo mientras hacíamos lecturas. Ahí descubrí a Miguel Hernández, autores existencialistas, obras revolucionarias... era una tertulia muy seria que hacíamos durante toda la tarde de los sábados. Fue muy importante, porque era una de las ventanas, íbamos descubriendo una serie de cosas en pequeños focos donde se fermentaban cuestiones importantes.

Sabemos que está muy concienciada sobre el tema de Irak, que ha viajado varias veces allí, ¿Cómo cree que se está desarrollando la política exterior?

 Eva: yo creo que sólo puedo tener una visión amplia y mundial de la política. Lo que está ocurriendo en casa tiene que ver con lo que está ocurriendo en el mundo. En estos momentos estamos viviendo una época del imperialismo. Yo ya lo he seguido de cerca, sobre todo con la guerra del Vietnam. Aunque uno muchas veces cree que ya sabe que es capaz de todo, siempre le sorprende. Para mí, por ejemplo, fue una gran sorpresa la guerra del Golfo. Aun sabiendo que el imperialismo es capaz de todo, de los genocidios mas grandes, aunque sabiendo que miente... aun en aquella guerra en el 91, a mí me sorprendió porque caí engañada a pesar de saber todo esto. A mí aquello me conmovió, uno se había quedado engañado y además lo estaba viendo en la televisión, eso me parece muy importante porque son una serie de vivencias q permitirán la capacidad sensible de tener y dejarse arrastrar por los choques emocionales que producen en el momento determinados impactos. La agresión, que no guerra, de Irak, marca un momento, incluso más grande que Vietnam. Hay muchas cosa que me impactaron mucho, lo que iban a hacer con Irak estaba escrito, se había dicho en el Congreso cuando terminó la guerra Irán-Irak “En Irak hay una socialismo, se está produciendo un fenómeno de desarrollo y es un peligro por la razón estratégica que ocupa y hay que hacerlo regresar a la era pre-industrial”. Todo lo que está ocurriendo en Irak es el desarrollo de esto, y en el 91 es lo que hacen. Estaba dicho, es como el Olimpo de los Dioses, lo dicen en EEUU y ocurre. A mí la situación allí me impresionó mucho, la entraña maléfica del imperialismo, empiezan a destruir. Esto empieza no en la llamada agresión a Kuwait, sino unos meses antes con el bloqueo más destructivo: la sanidad y la educación. Porque es que Irak era un país muy rico y lo compraba todo fuera, por lo que empieza el bloqueo. Son las dos formas de bloqueo criminal. Si se ha seguido de cerca, se verá que es un país que se estaba reponiendo y no se le ha dejado. Luego se ha visto que la cultura es increíble en ese país. Lo que creo que es muy importante a tener en cuenta es que lo que han hecho con Irak lo pueden hacer en cualquier momento con cualquier país de los llamados desarrollados, y lo podían haber hecho con Francia si se llega a oponer –porque no se opuso, sólo hizo un gesto de inconformidad-. En el llamado tercer mundo lo que hacen es impedir que levanten cabeza, que se desarrollen, y en los que se han desarrollado regresarlos a la Edad Media. En Irak la enseñanza era gratuita, estaba desarrollado completamente, todo ese fenómeno me impactó mucho en la medida que irónicamente nos podemos considerar un mundo ‘desarrollado’.

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 ¿Cómo ve que tratan los medios de comunicación todo esto?

 Eva: En estos momentos están jugando un papel más terrible que el de los políticos, hacen lo que le conviene al gran capital porque forman parte de él. No hay un periódico importante que esté solo, forman una gran red. Este mundo controla todo. Ante esta realidad que parece imponerse en el mundo hay otra realidad de la que no se habla: los movimientos populares. La única forma de salir de esas redes son precisamente esos movimientos, porque los partidos están muy desbordados.

Es un problema también de cultura, de saber, de estar informado. Hay medios alternativos para estar realmente informados, pero son muy pocos y no se conocen, tales como Rebelión. Tanto en Latinoamérica como en Estados Unidos existe un movimiento popular. La salida está por ahí, si se crea una organización, aunque es difícil. Ahora existe un ensayo de organización, pero los medios importantes no hablan de ello. Por lo tanto es un problema de educación, de pensar en colectivo. Por ejemplo, yo veo que están ocurriendo cosas importantísimas en Cuba sobre experiencias democráticas en el movimiento popular, pero de esto no se habla nada. Los periodistas aquí tienen un campo tremendo de investigación, aunque también de barreras para publicar. Pero ya no se trata tanto de publicar, sino de crear puntos de resistencia, periódicos alternativos, revistas, cosas nuevas que no sean marginadas sino que se conviertan en puntos de referencia. Por eso yo he creado la editorial

Algo que nos sorprende es que no haya militado en política.

Eva: Yo siempre he apoyado a Herri Batasuna en este país, pero nunca me ha interesado, simplemente apoyo sus causas como apoyo otras. De todos modos yo creo que este sentido de independencia me ha quedado de la infancia. Me parece que es mejor someterse a determinadas situaciones.

Respecto a su editorial, ¿qué tipo de autores publicáis?

Eva: Es como todo, una parte es una idea y lo siguiente es la práctica. Sobre la práctica se hacen las cosas. Al principio teníamos la idea de publicar autores jóvenes de teatro, pero nos dimos cuenta de que no podíamos hacerlo porque eran desconocidos y no vendían. Buscando una fórmula pensamos publicar tres autores contemporáneos muy buenos, y luego meter uno no conocido por medio. Esto ha funcionado muy bien. Así tienen oportunidad de salir publicados. Así hemos conocido gente muy interesante que ha acabado vendiendo muy bien, otros no se han vendido pero los seguimos vendiendo porque nos parece que son buenos. Quiero aclarar que no nos apoyamos sobre subvenciones porque si nos las quitaran acabaríamos cerrando la editorial, por lo tanto no despreciamos ninguna pero si no seguimos editando. Hay dos cosas claras: los autores no pagan por publicar pero tienen una línea política muy amplia que estimulen a pensar. La editorial es un modo de resistencia.

¿Cómo ve la situación del teatro actual?

Alfonso
Hace 30 años podía decir qué tipo de línea había, pero hoy en día no puedo decir nada porque el teatro no tiene ninguna línea divisible. Pasan cosas que parecen partículas que se mueven en la luz del sol que no se sabe si hay alguna línea ahí, porque no se nota nada. No se puede decir que haya algo que va en algún sentido. Ha prosperado la línea del narcisismo, eso sí, los actores son narcisistas, exhibicionistas de sus facultades y su cuerpo, espectacularizan su condición humana y corporal. Los productores de teatro no saben hacia dónde van, sólo hacen muchas cosas sin un camino predecible. Están ocurriendo muchas cosas y no pasa nada (ríe), porque se produce mucho pero no lleva a nada concreto.

Nos hemos enterado de que cuando estuvo en la cárcel escribió Sonetos a un retrete, poemas que le robó la policía en un registro. ¿Qué siente un escritor cuando le roban algo que ha escrito?
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Alfonso: Eso para un escritor es terrible. Mira que me han sucedido cosas, pero esa..., ¡esa fue terrible!
Eva:

Nunca he visto a Alfonso tan encolerizado. Era una cosa, imagina que están registrando tu casa y se lo meten en el bolsillo...

Alfonso: eran poemas preciosos que había escrito en la celda, cada día, al retrete. Al principio me dio asco, y escribí una protesta hacia el retrete. Al día siguiente, me reconcilié con él y le escribí la reconciliación. Pues cada día le escribí un soneto distinto. De pronto, un policía en un registro se los lleva y no los pude reconstruir. Escribí al Jefe de la Brigada Social al día siguiente, con todo el peligro que suponía, pero nunca regresaron a mí.

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