domingo, 5 de abril de 2020

Muñoz Molina y Elvira Lindo, Tus pasos en la escalera


El padre de Antonio Muñoz Molina era un hombre campechano alegre y tenia ocurrencias, la primera vez que escuchó a su hijo se quedo sorprendido, cuanto habla, en su casa era bastante parco y le sorprendió pudiera sostener un discurso. los padres pensamos que los hijos son superdotados, muy listos y muy tontos, no van a saber desenvolverse en la vida. la ministra Carmen Alborch le dijo estará orgulloso de su hijo, es un gran escritor y le dijo también podría ser un gran hortelano. se presenta la novela los pasos en la escalera. surge después de un andar solitario entre la gente. tenia música, collage, cosas que oía por la calle, era difícil explicar a la gente que era ese libro. lo escribió el verano pasado en Lisboa. Un libro que tenia que ver con el asesinato de Lorca. el ordenador se murió y con él las páginas de su novela. No estaba seguro de lo que estaba escribiendo. Todos los escenarios son reales. Están contados con precisión los domicilios en Nueva york y Lisboa. Estaban hablando con un exiliado, Norman Manea, que vivía en Nueva York y le preguntó que le parecía la prosa de Antonio. y Elvira Lindo dijo que era uno de los castellanos más bellos que ha leído, lo dice con el corazón y así lo piensa, y con objetividad, no porque haya bienes gananciales. ya no es lo que se cuenta sino como están contadas las cosas, el idioma fluye. Qué pena no sepas castellano para disfrutar de esta sintaxis de largo recorrido. Las frases son más cortas. hace un lenguaje mas sincopado. Tiene que ver con el oído más que con otra cosa.

Tus pasos en la escalera es pura ficción, muchas anécdotas las ha trasformado en ficción, cuenta con sencillez asuntos humanos de soledad, deterioro, la edad. le ha puesto un nombre de bolero. es un bolero de Montso, el gitano del bolero. Le pregunta si se sentía seguro en la ficción. Un libro tiene una tentativa de contrarrestar el libro anterior. Crea tensión exterior, si va a ser aceptado o no. sentía un agotamiento mental. Tenía que hacer una ficción con todas las de la ley. ha hecho libros muy desbordados, con mucha historia, también con mucha historia y personajes. En ausencia de blanca guarda muchas concomitancias con este libro. quería hacer una historia limpia, cerrada, con pocos personajes, como una pieza de cámara.  no tenía la sensación de esfuerzo al documentarse, las cosas iban saliendo. los personajes de la novela son reales, salvo los protagonistas. El propio operario forma parte de su vida en Lisboa, se ha leído en el libro. Alexis es muy parecido al tal Alexander. Quería parecerse un poco a Henry James, había muchas novelas de él. Mezcla una superficie tranquila y algo que está por dentro y nunca se acaba de saber que hay, le gusta su historia de fantasmas, otra vuelta de tuerca. Un hombre muy educado, social, muy reservado. una casa que hay fantasmas en un verano luminoso en Londres. le gusta esa manera de insinuar las cosas, como una nota discorde que suena. Esta novela tiene mucho de delirio. tiene un gran interés por la ciencia. Le llamaban el novelista de la memoria. Hay teorías que dicen que la memoria no recuerda lo que pasó sino nuestro último recuerdo. Un amigo suyo trabajaba en un laboratorio en la universidad. La memoria, y esas cosas que damos por naturales, tienen una función muy precaria. lo que interesa a la memoria no es el pasado sino el porvenir. es difícil recordar cosas concretas, recordamos cosas que puedan predecir que va a pasar. Los recuerdos no están guardados como en una biblioteca. recuerda la última vez que lo recordaste. da una sensación de fidelidad que no es verdadera. el oído te permite escuchar unas cosas. La memoria permite construir el cómo ven el mundo los otros.

Nuestro héroe recuerda muchas cosas. Las personas muy mayores se acuerdan de cosas del pasado, no del presente. Esta novela no la leyó hasta que la acabó su esposa. Hay novelas que hay que leer dos veces, como las de Henry James. Refleja un deterioro en la mente del personaje. Hay alteraciones cerebrales muy especificas, que hace que no reconozcas caras. Estoy esperando el fin del mundo, dice el personaje. tiene que ver con su forma de ser. Comparte su casa en un refugio antes de que llegue el fin del mundo, tiene una biblioteca con los libros esenciales, que no necesita otros. el les hizo a sus hijos los 20 libros que tenían que leer en su vida, tenía un afán muy pedagógico. Tiene novelas, poesía, memorias, libros científicos. él sólo tenía vocación de ser un adolescente vago. Quiere tener una idea completa del mundo, que en esos 300 libros esté la explicación de la realidad, de las percepciones humanas, la filosofía, la ciencia, un resumen adecuado, inteligible del mundo, como Montaigne tenía sus libros en su espacio circular. Parece que no se puede uno definir como diletante o vago. Los recuerdos están relacionados con el estrés. que convierten la vida en una pesadilla. No necesitaba darle un trabajo concreto. él vivió en una ciudad en invierno, en nueva york. Contaba el agobio de ir a trabajar en el metro. Una mañana te levantas como un trabajador sin descanso, sometido a tensión muy grande. El trabajo está tomando carácter despiadado. El trabajo se ha vuelto más exigente para mucha gente. Un trabajo que le quita la vida. En una cena de Nochevieja, tomando unas copas, las doce uvas, estaba con miedo de perder el trabajo. Los dueños del mundo no sienten justicia, ni siquiera paternalismo hacía sus empleados, se les explota. El activismo ecologista está muy presente en su libro, ha surgido hace poco en España, hemos sido refractarios con el cuidado del medio ambiente, vamos con mucho retraso, ha habido una burla por parte de la derecha. el deterioro de las cosas, esos aviones que no dejan de pasar sobre Lisboa. Tiene la vertiente ecológica. la eliminación de las especies, la destrucción estúpida. tiene el propósito de vivir la vida con poco, no quiere tener muchos libros, ropa, quiere tener un pequeño huerto en su terraza para criar tomates. no por un carácter monacal sino porque se es más feliz. nadie es más feliz con el ruido, la sobreabundancia. Un mundo de vida que han defendido Montaigne, Fray Luis de león, los epicúreos, estar en el mundo sin tanta abundancia. No hace falta tanto de todo. No necesitas tener tantas series, viajar tanto. Una idea de la contención, del límite. La revolución de los 60 se basa en la eliminación de los limites, hay límites en todo y podemos ser felices en esos límites. Nos gusta comer y beber bien, pasearnos, vivir bien, una idea sensual de la vida pero no despilfarradora. Hay una ciudad presente y otra ausente que es Nueva York. Estaba en Lisboa y había una chica que se sentía muy moderna. Qué cosa más bonita que un puente, sí es un puente de hierro, la belleza es otra cosa. No ha venido para ver otro puente a lo lejos. en Nueva York eres medido por el dinero, la simpatía en un restaurante acaba cuando has dado la cuenta y la propina. te ven, te miran a la cara y saben qué tipo de mesa te mereces. En un restaurante te dan la mesa mala porque no exiges, reservan las buenas para los que exigen. Está presente la desigualdad, la injusticia. Qué porcentaje de jubilado hay en tu libro. Hay escritores que siguen yendo a congresos, y se mueren viajando en un avión. Hay que parar el ritmo. Muñoz Molina quiere tener la lucidez de ya no tengo nada que decir sobre esto, me voy a callar. Alguien tendría que decírtelo si no eres capaz de verlo, esto ya lo has escrito. Se pueden escribir grandes novelas siendo muy mayor. En las películas y el arte también pasa. Han visto a personas muy mayores perder la dignidad por un premio de quinta fila. No tener la ansiedad de estar en la feria tal. Flilip Roth se decía está muy disgustado porque este año no le han dado el Nobel. Te quedan dos años de vida y estás pensado en eso, en ser eterno candidato del novel. Cela ganó el Nobel y se presentó luego al premio Planeta, y se enfadaba mucho sí no le daban el premio de la diputación de alfaguara. Decía el que resiste gana. Le da mucha alegría cuando le dan el premio a otros autores. No necesita un escritor esa validación. Conocían a personas cercanas a Filiph Roth y sabían de esa obsesión de él, se ponía esa imposición, y además no depende de él que se lo den. Sus artículos son más tranquilos, escribe mucho sobre música, arte, sobre ciencia, juguetes que él tiene. Se cansó de ese tono polémico, de tocar cosas en las que era demasiado agrio. Se pueden decir las cosas más claras sin furia. Si escribes contra escribes a favor de otras cosas. Hay muchos hombres de su edad que escriben enfadados. No significa que te comprometas menos con las cosas, es la diferencia en el tono. Tienen la suerte de tener hijos, que les enseñan cómo es la vida ahora. Que el mundo esté gobernado por los varones produce mucha ira. No ejerce como académico, te acompaña hasta la tumba, que te arranca la medalla para dárselo a otro. Varios académicos le preguntaban por el lenguaje inclusivo. No hay límite para la grosería de Trump y esa gente. ¿Entre los varones no hay escritores del montón? Se discutía si las mujeres mediocres no pueden entrar en el canon, por qué una mujer ha de ser excepcional y el hombre no. El que vale no llega a la universidad, no se da la oportunidad. No tiene Facebook, twitter, redes, alguien lo hace por él. Hay cierto patetismo, tu tienes que convertirte en tu propio personaje, decidir en qué sitios vas. le dijeron hace poco que era trendin topic. Se pierde mucho tiempo llevando una página de esas, a él le gusta leer, escuchar música. Un medio como twitter hace mucho daño.

Lindo fue a ver a un preso en una cárcel, y entre esos hombres que hacían gimnasia, bíceps, vio a un hombre mayor que le dijo que era compañero de instituto de Muñoz Molina. le produjo mucha ternura, le dijo que no tenía que ser tan humilde, que había llegado a mucho. Es necesario un nivel justo de vanidad. Mucha gente pierde la cabeza, se vuelve insoportable. Si le hacen negativa se le queda ahí. Fingir que uno es más sabio de lo que es. Una mala critica tiene que amargarte el desayuno, pero no la comida. Y no entontecerte. Es preferible no llegar que pasarse. Cuando escribía La noche de los tiempos pasó una época depresiva, con poca confianza en sí mismo y eso es preferible que el espectáculo de la vanidad. Es molesto ver a las personas cómo se dan mambo así mismas. Una persona joven te enseña el libro y le dices que bueno el libro, pero has alimentado una vanidad que te sirve para despreciarte o para que le vaya mal con su vanidad. El ascensor social se ha roto. Podía haber sido un buen hortelano. Agradece haber tenido muchas ayudas de joven, necesitaba ayuda pública para estudiar. qué posibilidades tenía una mujer de mostrar algo de talento fuera del ámbito privado. qué se hace para favorecer las habilidades artísticas, que haya facilidades públicas. Tantas inteligencias que no llegan a mostrarse. Esos profesores de enseñanza de instituto están haciendo cosas estupendas, eso podría hacer que solo estudien los chavales de familias de dinero.
Muñoz Molina ha cambiado en su forma de ver la vida, ha cambiado en su percepción de la desigualdad, volverte más consciente de lo que significa la desigualdad entre hombres y mujeres, uno tiene los valores que le enseñan y en saber en dónde está y sí está en contra de alguien. Se ha vuelto más sosegado, más demócrata, consciente de la complejidad de todo, con una vehemencia positiva y más escéptico. Ha llegado la igualdad jurídica entre hombres y mujeres pero igual que llega eso se puede perder. se ha vuelto más sensible a la belleza de las cosas, los animales y los niños. No ha sido una conversación como en casa pero espero, dice Elvira Lindo, que les haya servido para conocer a este ser adorable que es Antonio Muñoz Molina.

domingo, 29 de marzo de 2020

EXPLICACIÓN AL CUENTO DEL FANTASMA

Explicación para que no sobre-interprete la crítica el texto o para quién no haya entendido o quiera profundizar en mis metáforas, citas, mi intención al escribirlo y el pensamiento que late de fondo. 

Todo lo que cuento es real, vivido en mi experiencia (incluso los ruidos por la noche), sentido sensorial y emocionalmente y conceptualizado. Aparecen cosas que siempre salen en mis escritos: la bisabuelay el pasado obrero idealizado; el purito etéreo; el gato muerto;el seguir el hilo dorado por el laberinto mental, estas metáforas con la ilación de un discurso se las agradezco a la poetica de C. M. Gaite Tirar del hilo, hilo a la cometa etc.: mi queja a mi siquiatrización, en el texto “ir a robar a Diógenes” refiere a que todos me reprochen síndrome de Diógenes sin habérmelo diagnosticado nadie, pues este desorden es otro tipo de orden censurado, y lo mismo con la diferencia emocional-mental, que debemos deconstruir al modo de Derrida y sin embargo entraron a casa a robarme y tirarme media casa. Esos sueños dorados, reminiscencias en platón, que me traían recuerdos de tiempos mejores con mi familia, como un Cluedo que me tiraron a la basura y sabido es que un Cluedo o un Parchís une mucho a una familia rota.)Sobre todo vuelvo a incidir en este texto en la tópica dela nostalgia por un edén primigenio de pureza e inocencia, pero no entendida al modo cristiano, sino vinculado a la Infancia con mayúsculas, concreta individual mía que quiero universalizar en la metáfora de Peter Pan o niño dorado. Voltaire, Prometeo, Hamlet, Segismundo, Sócrates…no son personajes citados pedante o arbitrariamente como autoridades sino que sirven funcionalmente a la idea de que están presos quizá de sí mismos, por libre imperativo categórico o libre chaladura mental en su caverna de diosa razón, dudas teleológicas etc. (mejor no pensarlas, ser lo más inconsciente al hecho de que moriremos). Igual que V Woolf (con una habitación propia esquizofrénica), L. Carrington, Nietzsche, Hölderlin o Panero (sabiendo este que la puerta siempre estuvo abierta y podía haberse ido en todo momento) han sido presos por su supuesto irracionalismo. Todo el texto defiende el irracionalismo, saltar la escalera de lo racional, que ha sido útil un tiempo como antagonista que nos ha hecho fuertes en la dialéctica y purga interior, para volver a lo que siempre llevábamos con nosotros, que es un interior latiendo inefable, a lo que no conocíamos, que no podemos aprehender, pero está dentro en lo subjetivo y no en esa universalidad objetiva del antiguo.Volver a esa aproximación al origen en Pániker: al río del pre-socrático Heráclitonocheque baña cada noche un alma distinta” es un trabajo personal, solo se hace colectivo el sueño“arrendado de corazón a corazón”. Volver a la vida y al tiempo circular infinito en el instante del kairós y no el de Urano ordenando el Kronos en un reloj del conejo estresado de Alicia. Volver a la naturaleza o a la infancia o a un regreso a un utópico estado inconsciente. Uno idealiza su infancia, el deseo del Uno en el Todo sin ser consciente del todo, decía Hölderlin, al tiempo perdido en Proust, el tiempo recobrado, los paraísos artificiales, el paraíso perdido de Milton (no como alegoría religiosa sino humana)… que uno va construyendo para recordar el auténtico yo, que es el de “tu sonrisa más niña”, la metáfora final de Nietzsche en sus últimos escritos, los más maduros, y por eso juego un poco con el balbuceo gu gú da dá del bebé. El paraíso cristiano queda convertido en flor del geranio es una hipérbole de la cita original de Coleridgeal despertar de mi sueño en el Paraíso solo halle una flor bajo mi almohada” (en mi texto ni siquiera hay almohada, un asidero de  Ortega al naufrago por su mar de dudas.) Despertar insecto es por La metamorfosis de Kafka. El dinosaurio en el mini-cuento de Monterroso. León y camello son antítesis en Maquiavelo y Nietzsche simbolizando las morales de esclavos/ señores. En ese juego Apolo/ Orfeo/ Dionisio/ Prometeo/ Hermes en que juzgaba Nietzsche trascurría el arte griego finalmente nos encontramos porque nos ha estado esperando ese “niño que ríe”, cercano a la inconsciencia y negrura. El juego de la vida quizá sea un juego verbal Eros- Ares-Hades (Amar, guerrear y morir) que son los temas universales de toda creación porque lo son de toda vida.
Puede verse la obra con el pesimismo de una defensa del nihilismo negativo (en lo más pragmático es un ajuste de cuentas con mi familia, la siquiatría, la estructura académica, los funcionarios…) y el asco con el bicho humano y con los que van de ángeles “divinos”, pero se re-esperanza el fantasma en sus propios sueños, sublimaciones autónomas, en lo inocente de su poesía frente a un lenguaje muy peligroso; demagógico, manipulador…. Al fantasma su palabra le da vaho, aliento, vida y todo loque la palabra inspiración tiene dentro de inspirar vida y eros con su parte de placer y dolor, de crear y no de expirar thanatos ahogado en los principios de Racionalidad-Realidad. La musa en el texto es una metáfora secularizada,un símbolo de la creación más íntima del humano, locura o manía transitoria en Platón queno puede quedarse en lafantasía por la fantasía o el desborde sentimental y se trabaja a posteriori, en un tiempo más sereno de asimilación, superación y sublimación de los traumas, engalanada lo último del proceso con una tekné de recursos retóricos. Mi propia palabra poética (más razón poetica de Zambrano, sintiente de Xubiri, emocional que rescogitas cartesiana) Frente al pedorreo social del lenguaje que soplen los vientos, solo se puede calmar a sí mismo con la palabra más inofensiva del mundo que es la dulce, como una libación, poesía.
Es un juego con el espejo de Narciso intentando reflejar mis múltiples yos (partiendo de un ridículo diagnóstico de “esquizofrenia pacífica”) donde rechazo la esencia apolínea y me recreo bailando en la apariencia más dionisiaca, en el juego de roles, la performatividad, el teatro. Pero ojala ni quijotes ni sanchos se reflejaran en el callejón del gato donde se inspiraba Valle Inclán; sino una mezcla de ambos a la vez.
Quiero al cerrar mis persianas sobre todo sellar las lágrimas, de ahí que me reinvente la cita  de Goya la razón produce lágrimas. A mí me hace sufrir el pensamiento a un nivel pasional(y produce ese malestar cultural que vioFreud y siguió la escuela de Frankfurt)Ese cerrar persianas es ponerme limites emocionales con las personas que siempre me decepcionan por esperar de ellas lo que deberían ser y que tampoco son lo que son ¿Quién puede conocerse así mismo en toda su esencia?  Y este cambio, performatividad constante de máscaras y caretas  sociales o propias me lleva a la frustración teórica y a la decepción personal.) También está la idea de fantasmata, de apariencia, de Platón, pero dada la vuelta, ya que hemos dado la vuelta a su ontología y parece que el que tocamos sensorialmente es el mundo real, pero reconocer un origen cerebral al logos no impide seguir esenciando hasta el infinito. Es sólo reconocer humana la creación. Por ello mi texto es existencialista y ataca irónicamente los esencialismos, lo que hago siempre. Extraño en el paraíso es una autoficción de Terenci Moix pero en este texto es extraño al paraíso teológico o incluso panteísta, y de ahí el juego de lenguaje: bichos dentro de Teo-Pan-es. Toda esa imagen de la espuma de afeitar en una concha cara ambigua, múltiple, pandémica y uránica a la par, llena de aristas múltiples, deconstruye el dualismode Afrodita-eros deEl banquete de Platónque separó, sin aceptar su ambivalencia y de ahí que la evasión de su Fedro a un mundo de fantasía intelectual se le quede en plátano de mi frutero de plástico. La morada refiere de nuevo a S. Teresa, pero aquí no sólo es interior.  Esconder mosquitas en la alfombra (reprimir los traumas) y no atreverme a echar a los fantasmas (es necesaria, aunque sea dolorosa, la sublimación) recuerda otra vez a Freud
La señora Lola era la abuela del “bohemio”, antiguos inquilinos de mi piso de alquiler y este último es mi arrendador, al que con un contrato con mi firma falsificada se sigue pagando en negro. Todo en fantasmata. El cuervo del recuerdo y el cuento de la pared con muerto es de Poe, y que sea una pared supuestamente insonorizada es la mentira de mi madre, así como otras alusiones a mi biografía personal: elpadre morosose puede entender en sentido teológico, lo de la Ley Concuera es una ironía ante que mis padres o siquiatra tengan las llaves de mi casa y entren cuando les da la gana etc…) Por estos aspectos personales no lo pienso publicar aun. No sé si se entiende que el oscuro golondrino que vuelve a mi insomnio es mi profesor con su calificación medianina sobre mi sufrido trabajo sobre Gustavo Adolfo y no la inmortal nota de la lira de Bécquer, pues he querido mezclar lo mediocre del uno (con su nombre real cambiado y confundido con Juan Sebastián Bach) con lo sublime del otro.  Hay otras ironías respecto a mis profesores, ya que han ocupado mis desvelos con bastantes injusticias, hasta finalmente expulsarme del master por una falsa acusación de agresión sexista a una compañera, y como estoy harto de defenderme de ella sin respuesta de nadie no se ha merecido aparecer en la prosa poética. Tampoco he reflejado la situación de agresivo acoso que he recibido en este master vocacional y entre adultos, peor que en época escolar (bachiller y universidad al menos era indiferencia, muy de agradecer.) Como diría Wilde: la vida solo es esa vil materia que el escritor moldea para un placer estético, no quería contar mi vida, sino hacer una prosa poetica. Las referencias de los primeros párrafos van todas en la línea del parnaso de los poetas malditos Baudelaire Rimbaud y la poesía pura de Eliot Valery, que como digo en el poema; a mí me dejan frio de tan conceptual y poco emocionales.
Juego dos veces con la cita de Goya “el sueño de la razón produce monstruos”. Pues tiene dos interpretaciones posibles; soñar y dejar de razonar crea monstruos O mitificar la diosa razón produce horrores como la guerra de la Independencia y hasta lágrimas mías tras mis neurosis racionales, que es el sentido por el que ha optado mi texto La divina “comedia” Dante/la comedia humana Balzac. La metáfora de la dádiva maravillosa que un dios da a un mortal pero es demasiado para él y se le escurre entre los dedos no es mía sino de la tradición griega y supongo que ya entonces era una alegoría de esta vida a devolver. Aparecen muchos autores del romanticismo, movimiento con el que más me identifico, y algunos de los que han sido temas de mis análisis en este posgrado. La meta-lavadora es una crítica a la idea de fundamento aristotélico. También me meto con el demiurgo platónico. Y sus traducciones al dios del cristianismo: “Aquí uno tó-do-lo más” es una referencia jugando con el nombre y  grandilocuencia de Tomásde Aquino. Que “no me pueda Torquemar don Tomás” alude a Tomás de Torquemada, a la inquisición y a cómo se excomulgó a Spinoza “maldito entre los malditos”, pues esto del poeta maldito viene de siempre. Gudú es Olvidado rey Gudú de Matute. “Ya no es tiempo de reyes” es la cita original de Hölderlin, pero en mi poesía omitiendo “rey” se le añade la sensación de que tampoco es tiempo de la infancia, Delibes llamó al niño al que le desproveen cruelmente de su jardín de infante “el rey destronado. También le pertenece a Hölderlin “que cambie todo en todas partes” y “ojala no me enseñaran nada las escuelas” añadiendo yo cosas concretas de mi vida personal que le dan cierto humor o menos abstracción al menos. Lo del monstruo marino y todo lo que le sigue es una crítica a Hobbes y su idea del hombre lobo para el hombre en guerra de todos contra todos por un pecado original. Y lo contrapongo  a las ideas que me atraen de Rousseau del hombre bueno por naturaleza, sin propiedad privada, estado, ni juicios del otro (donde empieza el infierno-parrilla del otro de Sartre) que pueden enlazarse con las del Zaratustra de Nietzsche: un estado de unión de Uno con el todo sin conciencia de estar en el (en esas epifanías de trascendencia humana:nirvana, ataraxia, kairós, al nacer balbuciendo sin casi lenguaje diferenciador del individuo respecto al Otro, al morir  sin apenas poder agonizar lenguaje-significado racional…) Autor-inventados es un concepto propio de la autoficción. Intentando secularizar de nuevo el supuesto don que nos da dios y la imagen absurda de un escritor como angelito que solo retransmite lo que le mandan.  Las palomas de Teresa de Castro son un cruce entre Teresa de Ávila y las morriñas de Rosalía de Castro, pues es la misma ventana que se dejaba patriarcalmente la literata para sentir un éxtasis pasivo, sin protagonismo activo en su vida, como el de la princesa de epopeya—épica-hasta el romanticismo. Realidad y deseo va por Cernuda. Y Necesidad y Voluntad es lo que contraponía Schopenhauer: eliminando el deseo eliminas la necesidad que es una carencia, pero eliminar el desear, el soñar, el placer (por evitar el dolor) me parece antinatural. Y lo enlazo con los conceptos de libertad-igualdad de la revolución francesa. El de Fraternidad sigue, como en la época  ilustrada, brillando por su ausencia: la falta de algo emocional, de un corazón… sólo con respeto no se consigue ninguna utopía social. Podría haber insistido en el concepto de igualdad, pero por este problema con estas “feministas” concretas no lo he hecho. Hago un largo encadenamiento de metáforas relacionadas con Alicia en el país de las maravillas que creo que se entienden sin explicación, como defensa de lo irracional.
Recurro a varios cuentos de hadas de los Grimm mezclándolos y de construyendo su esencialismo aún platónico-cristiano y con mística de la feminidad. Efectivamente Leonora Carrington trató de escapar de su siquiátrico de Santander por la ventana anudando las sabanas de su cama y la princesa que dejaba crecer su melena a modo de escala de los príncipes es de la tradición trovadoresca. El fumando espero pertenece a Sara Montiel. Mezclo un nivel culto y otro más popular. Podría haber añadido “ya no espero al fontanero teleológico que me arregle las cañerías” con un sentido erótico pero me pareció demasiado burdo. Casterville es por la historia de Oscar Wilde: un fantasma ridículo que a nadie asusta. Hay referencias a la tragedia griega (toda esta historia, aunque el humor de jugar con el lenguaje le reste drama emocional y el fantasma solo se asuste de sí mismo; no deja de ser un cuento de terror, al menos como yo lo he vivido y sentido.)  Hay mucha intertextualidad con el mundo griego, un lector medio culto las captará, pero quizá deba aclarar que la luna con piel de naranja y navaja es un intercambio de metáforas que me he tomado con Lorca. Su luna de navaja antes de cada reyerta gitana se une a mi naranja para que pueda leerse a dos niveles: uno verá que es poesía concreta, por lo sensorial de la fruta y de lo objetual y quizá a un lector más avispado esta partición en dos medias naranjas le recuerde la del andrógino de El banquete de Platón, pues el fantasma que ni puede afeitarse no tiene genero al ser fantasma, o un género ambiguo, Queerno binario o fluido como se llama ahora. Madre araña llamaba la artista Louise Borgeous a su sobreprotectora madre. Madre parturienta era la de Sócrates, enfermera como la mía, en el fondo los padresnos traen a una vida racional y finita y a esto alude la cicuta, más que un ataque directo a mi madre, lo de castradora es de Freud, también esa alusión a la madre de la Conjura de los necios, visión pos-moderna del quijote, otro tópico recurrente en mi poesía, como todas esas referencias de Borges perdido en laberintos, unidas a las de un Kafka perdido en Procesos (de igualdad feminista, problemas con la justicia terrenal)y Castillos y a las deLarracuando la burocracia de su época le pedía “Vuelva usted mañana” (nada ha cambiado.) La prosa está llena de bichos (serpientes que no llegan a metáfora de demonio, moscas zumbando la conciencia, los gatos que juegan con el hilo, arañan, son suaves y sonríen)La metáfora de la araña da de sí, y la enlazo en por qué castigó la racionalidad de atenea los sueños tejidos por una mortal humana, quizá mejores que los intelectuales. La paradoja es aproximarse al verdadero origen infantil a través del lenguaje de la vía reflexiva (Hegel) Para mí ni todo lo real es racional ni viceversa) Esa reflexión racional adulta lo enfría, la inocente palabra poética lo intenta hacer algo mejor. El lenguaje será circe engañadora, insuficiente para expresar un interior, manipulador y sofista, tergiversador y sujeto a la manipulación en cada receptor (ahora que tiene casi más poder que el autor), pero en mi texto quiero que este muy presente mi escritor implícito, aunque sea un fantasma, y acompañe más que conducir hacía una significación compartida con el intimismo que pretendo y no a sobre-interpretaciones. He intentado equilibrar la parte conceptual con la emocional (razón vital), y mi tragedia con el juego humorístico con las palabras y también un tono elitista culto con groserías a lo Bukowsky como que “el coco, satán y los reyes venían todos a tocarme los cojones.” Se trata de cerrar persianas para protegerse de las personas que me hacen daño no dejándolas entrar en mi vida y estar como en casa en una línea más íntima con el lector y conmigo mismo, bailar desnudo a oscuras siendo este emperador destronado, y no como el del cuento de Andersen, de que va desnudo de la vida a la muerte, y que apenas le dan halo estas 4 fundas (fundamentos) en los que escéptico cree y además seguramente mal hilvanados. Supongo que mucho de lo que ya he explicado ya se ha captado en el poema, pero por si acaso quería asegurarme que se sentía al leerlo casi yo me sentí al escribirlo

EN ESTA CASA HABITA UN FANTASMA


En esta casa habita un fantasma. (Muchos, pues arrastra con cadenas su diagnóstico: “esquizofrénico de múltiples yos, incurable pero pacífico.”) No el fantasma de la señora Lola, ya en paz de dios se la dejara. (A veces nos hablamos, ¡está muy sola y muerta la pobre!
No el des-aparecido del bohemio que insonorizó el gotelé por no molestar con sus soledades de jazz a la man-comunidad (según el cuento del muerto emparedado a las paredes, que tienen oídos y en sus montes: ojos y antena parabólica de espionaje internacional. Lo creen de Allan Poe, pero se lo ha inventado mi madre-vecina.) 
Es un medio licenciado Vidriera a quien ni refleja su pálido espejo ceniciento de bella madre putativa, y que no acierta a afeitarse. No es la más guapa del reino de lémures. Es torpe, rompe todo lo que toca, toma relajantes suaves para dormir reflexiones o sus reflejos, pero tira “las druges” benzodiacepinas por el váter, allá donde no habita la musa; solo la mierda.
¿Qué decir de la musa? Es mi fantasma más cabrón: el profesor-músico Juan José Bach ocupa un lugar intermedio entre la pesadilla erótica y lacalificación- la nota de la lira de Bécquer que regresa, ¡vuelve y vuelve ese oscuro golondrino por mi ventana a cerrar!   Laforet me trae la Nada de mi familia con su fantasmata de tenue arpa.   Las tierras baldías, las tierras bäjas de Nörta (con los dos puntitos que no pueden faltar en Herta Müller para los profesores que solo se fija en las formas y no en el fondo doloroso sin diéresis) con sus Cementerios marinos de lágrimas fluyen en poesías puras que me enfrían, sé que Naturgas cobra caro el corazón. ¡No quiero La flor del mal, rara y muerta, de la poesía, sino aún la revolución! Tanta Temporada en el Divino infierno, sin Parnaso siquiera, precisa ya una Comedia humana ¡Y mi risa de niño!  
Este fantasma no ve la luz del Logos. No le reflejan ni los espejos ni reflexiona en contrición los exemplos. No madruga su ironía de Voltaire ni ilumina nada. Vive con las luces apagadas para ahorrar, con candelabros sujeto a otros siglos, y si viene el divus disco solar cierra fuerte los ojos. De niño venía el coco, el ratón Pérez, satán, los reyes magos ¡y todos a tocar los cojones! No quiere despertar de su sueño, entre vivir soñando y soñando aletargarse, de su siesta de fauno de la que aún puede despertar. 

Se ducha a oscuras para más inefable intimidad. No le gusta su cuerpo etéreo, sin arché ni rex ni ente ni onto ni “sé”   ¡Y es que ni carne ni hueso este fantasmata lo que se ahorra en agua!... El dios de la Razón produce lágrimas
Doña Musa crea monstros sin razón. Unos sin alma, ¡y a este le tuvo que poner un puto corazón! Es Humano, demasiado humano hacerle esto a un fantasma. Su espejo de Narciso se rompe, tanto no poder reflejarle. Y en añicos caen restos de alma (si alguna vez la tuvo o la fue) escurriéndose entre los dedos.  ¡Demasiada dádiva le prestó dios con interés a devolver por cobro revertido! ¡Demasiada fresa envenenada la arpía madrastra!  
La bisabuela en un marco Ikea es la única atrevida a sonreír al fantasma,  preocupada si se acuesta a la madrugada leyendo pornografías de John Keats con sus sátiros. Para todos los demás: he muerto. El fantasma ha cerrado sus persianas en su zulo del comando – Bagaza.

Los fantasmas siguen teniendo problemas con la Justicia divina, con Lanbide y ajustes de cuentas con el pasado, con un padre muy moroso y sin idea de la Themis. Están más vivas estas sombras que los auto-llamados humanos, flotan y tienen menos memoria de pez. Sienten las cosas más adentro al haber menos carne en su congelador, menos ropa en la meta-lavadora a a-tender. Los fantasmas solo se envuelven de ellos mismos, entre corroídas sábanas, pero quieren olvidarse de sí, como se olvida a un rey, ser la ausencia de unGudú este príncipe destronado ¡ya no es tiempo de! 
Ha cerrado sus ventanas y persianas a las palomas de Teresa que vienen sus morriñas a colgar desde Castro. Una vecina y su abuela le espían, la juna desde su alcoba de bruja, la otra desde su próximo castillo de la tercera edad, Entre visillos a lo Sicosis, ¡parturienta de cicuta socrática, castradora presidenta de mancomunidad! Esta vecindad del Otro no permite a los fantasmas alzar sus carteles: “¡Cambie todo en todas partes: no dejen publicidad en el buzón ni basura electoral!” Se lo han quitado sin piedad, y ya no confía en ser un “ser social.” Ni siquiera en “ser.” No abre los tragaluces: entra mucho bicho humano y se toman con uno mucha familiaridad.  No son monstruos marinos con cara de Cromwell y muchos ojos observándole en Gran Hermano su pecado natural. No dan la talla de Mefistófeles para este Fausto, ni siquiera de lobitos feroces Sólo llegan a rebaños de bichos buenos en parrillas que a un fantasma ya no le competen. Los fantasmas ya estánmalditos malditos, y no les puede Torquemar Don Tomás.Aquí-Uno, Tó-lo-más, que ahorra en Naturgas iluminado con candelabros, apagando en chorros su dúctil sangre de cera. Un posmoderno quijote arrastrando su auriga por el súper, Conjurado necio contra el fantasma del capital y la necedad.
Los otros fantasmas no me tienen ningún respeto. Entran sin llamar con La Ley Corcuera, sí con-cuerda o no. Pretenden quedarse aquí toda la vida, se te auto-invitan esos amigos autor-inventados cuando saben que tienes piso nuevo,  y te llegan mensajes de móvil que parlan del vacío, mientras tú le hablas a la Nada de la nada.  

A los fantasmas la nube de afeitar se les escurre entre los dedos, pero llevan pesadas cadenas de racionalidad, grilletes de neurosis y la bola de Atlas, que son una lata. Cuentan rayas en el calendario y arañas en la telaraña, rayuelas de tiza en la pared. Este presidio es mi Realidad y deseo, desde cuando Voluntad y necesidad fueron libres en Igualdad.  ¿Pero sin fraternidad que queréis conseguir?
Yla puerta siempre está abierta. Para todos. ¡Lo sabéis!Todos tenéis llaves de mi casa, toda Norta, mis padres, mi siquiatra… Por si me pasa algo, pero se me pasa todo y la nada, y nadie viene, y me dejan para algún dios que me aguante, como dejó la mans-comunidad de parlar con Lola solo porque hubiera fallecido, ¡runrún de rumores aún se ronronea sobre ella y sus gatos! A veces viene mi familia a robar a Diógenes y por ¡sí aún quedan sueños dorados en mi desván!
Tengo un armario más amplio que la Presley y más vacío que el nihilismo. Ahora caben más libros que nunca,  tengo menos, y me los leo. Juego a veces con los juegos que robaba en los supermercados del Capital que antes no había sacado de su plástico. Y desaprendo lo que ojalá no me enseñaran vuestras escuelas de San Vicente de Paul-Bagaza, para balbucear, por primera vez, y como siempre, gugú da dá.
Mi habitación propia no es propiedad británica de Virginia Woolf sino de un casero al que pagamos en negro, mi firma en el contrato es otra fantasmagoría más. Nada racional es real, todos mentimos, he expulsado a los filósofos de mi Republica, no es invitada la realidad racional a mi agujero de conejo de Alicia, con las agujas de reloj al fin off, ¡le cortaré la cabeza a la reina sin corazones, pero no negaré un victoriano té de locos a la sonrisa suave de mi gatito! 
Siempre he vivido aquí sin saberlo. Nací en este barrio, entre unas cuestas verdes de Norta, en unas casas obreras cayendo del cáncer de su especulación explotada, los gatos de Cheshire se metían por las hendiduras de sus paredes enfermas de aluminosis, sonriendo blancura. Ahora moscas zumbonas tratan de entrar por mis persianas cerradas, seseantes sierpes susurrando sigilos, y así siseando ¡siglos y siglos!, en reconcomios rocosos, rotando y rayando.
Mi puerta sigue abierta con la llave de mi libertad, pero he cerrado los parpados de la ventana a canto y cal. Esta princesa ya no espera al fontanero teleológico ni le molesta  un guisante en su colchón de piedra. Ya no deja crecer su melena para que trepen por ella los príncipes piojosos, ni anuda sus sábanas de fantasma para escapar por ella del siquiátrico. Ha sellado sus labios de fresa tóxica al príncipe azul desteñido en sapo verde, y todo le sale rana. Mi gótico castillo de hadas os defraudaría. ¡No vengáis! Y no nos confundáis con ángeles, ellos tienen alas, pito desde no sé qué siglo, a veces las alas caídas, a veces cosidas a mordiscos… pero nuestro halo lo mueven apenas cuatro viejas fundas mal hilvanadas. Flotamos en un éter intermedio entre el aire contaminado de Norta y la ambrosía de infancia enmohecida, con su teatrillo de marionetas apolilladas y sus hilos enredados meciéndose solos, sin demiurgos de trasfondo. La función debe continuar aunque no queramos, nuestro público lleva siempre la razón, y no le deja al fantasma quitarse sus caretas y cadenas. Mi escualidez de humo de purito no aspira a la taciturna santidad, fumando no espera a Apolo, sólo espera ya un cigarro más, ¡y  ya! A los otros guiñoles en la mascarada les ha descoronado el trono de “ser”, siempre andan performando, y nunca son lo que son o deberían ser.  Los libros me hacen compañía. Si uno no me gusta lo aplasto al suelo sin sentirme mal. No me gusta pisar bichos por bichitos que parezcan. Las sombras dan mucho palique y además los libros me respetan: ya no se derrumban sobre mi cama de quijote mientras hacía el eros con un fantasma retrasado a lo sancho. Ya no soy ese.

Me siguen tratando como a un loco, pero yo no ya no trato con “cuerdos.”  No me verán en actos de Culturas de Norta, quizá intoxicado de libaciones energéticas "que dan alas" aún un poco. Me cubro con mis sábanas lívidas, y sigo rodando, rotando de roles, la vida es puro teatro, danzo por la casa con Dionisio de la mano, ¡y esencio libaciones onanistas de mi libido existencial!   A ningún otro fantasma le importa que baile errante y desnudo por la casa. Ni a mí me avergüenzan mis impúdicos y pandémicos trajes, ¡son solo un par de retales mal cosidos a retazos!, pero este emperador sabe que va desnudo. Si en esencia ya soy invisible a nadie le importará que siga sublimando el vacío, revestido de nuevas nadas, o si mi apariencia se aparece por Casterville, por más que todos los vecinos tengan su parabólica encendida para el partido de mi vida. O la señora Lola aún me quiera escuchar con su sonotone, la mujer no distingue que está muerta y no puede hablarnos a los fantasmas. 

Los fantasmas nos inventamos a otro, trabajamos en olvidar, en pelear con la sombra de Peter pan, con una espada de palo, afilada de letra armada. Mi vecina putativa insiste en conocer con que libro me acuesto cada noche. Pero yo, cada vez más vampiro, duermo por el día, y la noche me atrae con su hechizo de loca: con sus ruidos de niños jugando en el parque y en el parquet, con sus muebles arrastrados por espectros en la hora del lobo, ¡será que no toma la pastilla! Mi sombra persigue coserse a Peter Pan. YouTube se enciende solo, y me pone a Chopin aunque no quiera. El ordenador tiene vida propia, le ha entrado un virus fantasma, y escribe solo. Y por la noche sigue escribiendo en mi cabeza amenazas fantasmas. La Moira habita mi morada, interior y  en sus acondicionados exteriores, viene modosita al principio y acaba oliendo a hado, fatal.  Me cubro con la tela de cuna, ya no hay nanas de ayas ni leche en la nevera, ni siquiera canciones de mamá a la mañanita, solo un cuento de terror sobre la luna de piel de naranja y navaja. Me afeita Selene a tajos la tez, mientras me canto mi balada de muertos con nocturnidad y alevosía, empapando de espuma la bella concha de mi múltiple cara.

Lloro mucho más, eso, como ir en bici por el bidegorri, nunca se olvida, pero lágrimas más de verdad, sonajeros cayendo dulces por la poca gente a quien amo. Nunca se llora por los malos de este cuento, sólo por sus rastros de muertos que nos dejan por perdida la alfombra. Reclaman su presencia, ¡son unos plastas de plastamatas! Por quien menos lloro es por mí mismo, dado que soy mi peor antagonista. Así que supongo que lloro por las hermanitas Brönte esas ¡o yo que sé!
A mi casa quiere entrar la vida, fontaneros, las facturas y abogadas, pero solo está hecha para seres de otro mundo, apariciones que ni son, ni no-son. Y solo suenan como sonajeros de plata y hombres de hojalata. Jamás he sido tan libre y por supuesto jamás he estado más solo, viene junto por lo inefable de las sendas. Nunca me he sentido más preso de mi existencia ida, ni más rodeado de buena gente de papel. No abro la ventana: paso de bichos, de madres-arañas, de brujas del cuento con fármacos y manzanas podridas ¡ay, dulce traición de fresas envenenadas por la bruja! ¡No me pudráis el bicho del alma!
Errante en la noche deambulo, me asusto… y lo acostumbrado en unas perezosas visiones vagando ociosas y maleantes... no quiero daros más el turre di-vagando. Mediréis "no me seas fantasma" por colarme en vuestras noches desanimando como esas otras animas. No soy bicho ni ángel, solo un fantasma; ni escondo mosquitas muertas bajo la alfombra más recóndita, ni me atrevo a echar a los cándidos blanquecinos de casa. Sigo barriendo las heridas, bailando con la escoba que me prestó mamá.

Quizá un día a Prometeo, Segismundo, Hamlet, Sócrates, Edipo y a toda esa gente les dé por liberarse de su condenada alma errante, de sus cavernas de la razón, de sus dioses de barro lógico y arcilla primigenia, ¡pobres becerros deslucidos! ¡Corderitos que no podían desprenderse la piel del lobo! A quienes carecemos ya de piel nos la pela. Lo goza uno en su martirio, quemado de vuestra frialdad fantasmal y algo pesimista con el optimismo de esos bichos en insistir viviendo. ¡Vosotros a vivir, Sócrates a morir, y yo a ser fantasma, es lo que toca!

¡La serenidad con la que un espectro asume la placidez  de la cama…! para despertar gritando ¡Eurekas! entusiasmadas, que luego son ¡chorradas! ¡Paraísos que tornan al alba vulgares flores del geranio! ¡Jardines de Artemisa que solo son plátanos en el frutero de plástico de Fedro! ¡Edenes que solo son recuerdos recobrados, paraísos artificiales, tiempos perdidos aún por recuperar! Un espíritu es extraño al paraíso lleno de bichos dentro de barras de Teo-Pan-es. Solo hubo un paraíso, dorado, el de niño, y ese jamás volverá... y siempre vuelve. Distinto, bañando cada noche un alma diferente, pura o sucia ¿Qué más da? ¡Si meo en la ducha polvo de hada y nadie se percata…! ¡Si aquí ya no soplan vuestros pedorreos en eco, y me acaricia el vaho de mi palabra!  

Este minotauro ha roto todos sus espejos y se niega a salir del laberinto, al monstruo bueno ya no le asustan los tigres, los Castillos, los Procesos, los “vuelva usted mañana”, quizá no lo haya. Y solo tengamos un corazón por custodiar. Por su jardín infinito de Alejandría trata de regresar con el hilo de Ariadna a esa noche de sueño placentero en que se recobra algo que perdimos. Donde Atenea no nos ha convertido aún en Ariacné por tejer sueños mejores, y no hay necesidad de escudos ni lanzas, de sanchos ni de quijotes, donde el espejo al fin te refleja sin distorsiones refractadas en el Callejón del gato, en la que solo hay tiempo infinito, y no es perdido, ni una cuenta atrás, y todo retorna eterno aproximándose a su origen vacío.
El recuerdo es un tic tac, un cuervo de Poe pesado, un ¿para qué despertar? La cama siempre está deshecha para no hacerla gran cosa, los desechos habitan mi musa, que no se lava los dientes, tarde o temprano se pudrirán.
¡Despertar un día lo mismo insecto que dinosaurio, camello que león! ¡Bicho que ángel!, nos da igual a los fantasmas: jamás despertaremos del sueño entre el vivir y el morir, existimos en este más acá; con visos y avisos de allá. Y quizá alguien nos llore al descansar de nuestra condena, como a quién le da por llorar por las Brönte, resucitando sus borduras, robando sus madejas a las parcas para que dejen de tejer hilos de serpientes en sus trágicos macramés. Sé que hay gente así, llorando por las hermanitas esas, y sólo ellos merecen volar en su fantasmagórico instante. Con alas de Hermes mis cadenas me atan a mi suelo de madera, pero mis mantas toledanas ceñidas al cuerpo no me hacen olvidar que Peter me enseñó a volar. 

Dicen que los fantasmas no existen, ni mueren, ni viven, no sé entonces qué cielos hacemos en esta vida, solo servimos para fantasear con nuestro carné de chalado en verborrea,  licenciado para matar.  Es mi casa de los espíritus y me gusta. Era eso o que devoraran mis tripas las fresas del divino Otro, Prometeo en cada noche. Era eso o lastrar la absurda piedra de Sísifo del comer para purgar la roca en diarrea y destruir construir deconstruir camas sin almohada…y así hasta aburrirme sereno de mi absurdo. Era eso o hacer trabajos a la comunidad en una ONG monjil. Era eso... o morir, sin remedio luego. Prefiero mi encierro preventivo que vuestros manicomios: mi casa de locos no es propiedad británica de Leonora Carrington. Ni siquiera mía, los fantasmas vivimos arrendados. Ni de Hölderlin, ni de Nietzsche, ni de Panero, ¡aunque a todos les siga pagando en negro alquileres atrasados!
La puerta siempre estará abierta y lo sabéis, venir cada noche a aseguraros que la droga se ha ingerido por la garganta hasta el más chillón estómago. Sí, me he tragado  vuestra toxica mentira y vuestros cuentos de fantasmas, son historias para no dormir. Otros que habitaron esta casa escondieron sus facturas en mis armarios por no pagarlas y ¡las creía poemas de amor! Sólo eran morosidades del Padre con nosotros. Los fantasmas moramos también morosos de calor humano, nos arrendamos de corazón a corazón. Sólo tú me puedes resucitar, o al menos, ya que no he muerto aún ni he sido nunca en esencia, aliviar mi libre condena con tu risa más niña, no me tengas miedo.  Los fantasmas pagamos el precio de apegarnos a nuestras latas energéticas, sabiéndonos con sábanas para volar pero con grilletes por abrazo.  ¡Recordar cómo volaba mi niño dorado, y no poder ya... con mis ventanas cerradas, a cal herida y llanto! Aún soy joven y mi casa vieja, sigue plañendo libros tristes por sus grietas. Mi morada es tan antiquísima como la lumbre ardiendo en un corazón, latiendo cansado ya de ser primate pretérito en la primigenia noche perpetúa, con todas sus estrellas por nombrar de nuevo. Es lo único que permiten a un fantasma: volar.

jueves, 5 de marzo de 2020

Visita teatralizada al ateneo de Madrid

 Valle Inclán, Azaña, Unamuno, Madame Curie, Einstein, Ortega y algunos otros nobeles dieron discursos en esta institución. surgido durante el trienio liberal, con Larra como primer socio honorifico, Emilia Pardo Bazan fue condesa del ateneo y Valle Inclán vivía aquí, muchos se quedaban a dormir en esta casa donde a veces se escuchaban ruidos y se creía habitaban fantasmas. También se refugiaron los maquis durante la guerra civil. Los falangistas intentaron robar todos los libros de la biblioteca, pero como se necesitarían 400 camiones para llevárselos desistieron de este empeño chulesco, tan hoguera de las vanidades. Los retratos de los presidentes decoran el techo, dividido en la civilización griega, romana y castellana. Donde se juntaban tres intelectuales (forma mas modesta por no decir inteligentes) había un ateneo. La actual presidenta del ateneo nos habla de cómo las mujeres instauraron los debates feministas en una institución que durante el xix fue siempre machista, con presidentes masculinos. Y nos enseña la institución en una visita guiada y teatralizada. de pronto aparece una mujer caracterizada como Emilia Pardo Bazán contándonos que lo que no vendían sus ensayos feministas o la tribuna o sus novelas naturalistas lo vendía su libro de cocina. Valera a Menendez Pelayo decía que no había asientos para mujeres, que no lo permitían las academias y que si la dejaban entrar a la obesa condesa luego querría entrar Carolina Coronado, Gertrudiz Gómez de Avellaneda, Clara Campoamor, Victoria Ken y se convertiría en un akelarre de brujas. Pardo Bazán le escribió a María Teresa León Goiri por su comunión que nunca dejara de escribir. su tía Maria Goiri y su esposo Menendez Pidal fueron otros maestros de  la compañera de Alberti, que no su sombra. Se muestran cuadros de Fortuny, Sorolla y otros pintores de la época. En el ateneo se podía hablar de cualquier todo, acaloradas discusiones en torno al tema de dios (por un voto ganó la postura atea, que dios no existía), políticas, feministas, sobre literatura...exiliada de su patria y de alberti. Fue una de las sin sombrero. 



sábado, 29 de febrero de 2020

LA BÚSQUEDA DE INTERLOCUTOR

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La capacidad narrativa, latente en todas las personas, a veces no se sacia con la conversación y de esta reflexión podía nacer el deseo de hacer literatura, cuando aún no tenemos en mente el interlocutor al que nos dirigimos. Las historias nacen al contárselas a uno mismo pero el objetivo final es que lleguen a alguien, aunque no conozcamos a nuestro receptor. 
Diferencia la autora entre revivir o recordar y contar porque al contar hay que seleccionar los recuerdos de una manera determinada, afectado el recuerdo por el paso del tiempo, el estado del emisor y del interlocutor, la distorsión del lenguaje, la manipulación sentimental, la madurez y nuestras habilidades lingüísticas en el momento de recontar lo vivido. A veces en la escritura podemos ser héroes y atrevernos a decir lo que no dijimos en el momento por tímidos. escribimos para darnos valor o de valer ante los demás, para suplir una existencia rutinaria y reinventar un mundo feliz mejor, "lo importante no es que crea la vida ficticia para vivirla sino para contarla." Podemos trasformar nuestra vida a través de la narración eros. 
 Se cuenta la historia personal de cada uno desde el horizonte experimental, desde lo vivido, pero también desde un canon de lecturas e influencias (cine, música, palabras dichas por amigos), sueños, emociones, invenciones... No importa tanto haberlo vivido como el vivirlo mientras se escribe y se lee. Se suele decir cuando ocurre una catástrofe "quedo uno para contarlo" porque ese superviviente garantiza que la tragedia no se quede en el aire, como si no hubiera ocurrido. Algo muy relacionado con la literatura testimonial.

"pero vengamos ya a la cuestión (...) que se plantea más tarde o temprano con el deseo de romper la soledad; me refiero a la búsqueda de un destinatario para nuestras narraciones." En la conversación oral el interlocutor es condición casi sine qua no, aunque hay personas que hablan solas o con su caballo (como Calígula.) Como decía el padre Sarmiento; la elocuencia no está en el que habla sino en el que escucha (que comparta esa retorica de su emisor y le interese el tema.) Muchas veces el otro nos inspira contar historias del pasado que ya teníamos casi olvidadas y que no habrían surgido sin esa improvisada forma delante de ese interlocutor concreto. sin interlocutor adecuado en el momento adecuado la narración hablada no se da, afirma tajante. el orador, salvo viejos y borrachos, tiene que atenerse a las limitaciones del tiempo y el espacio pero el narrador literario puede quebrarlas, saltárselas e inventar a su potencial interlocutor.
En el siguiente párrafo habla de la narración dentro de la narración, la meta-literatura es tan vieja y actual como la literatura o la humanidad y pone el ejemplo de Las mil y una noches, y habla de los narradores secundarios dentro de una narración, que ella llama interlocutores interiores. la sed de comunicación viene del deseo del hombre de romper su soledad, aunque los escritos no la han remediado ni Gaite ve con buenos ojos esta incomunicación, aunque posibilite la literatura. la literatura sería siempre un sustituto de lo real, que es la vida. La autora subraya el carácter lúdico de la literatura, vista como juego, pero no entendida en esa división mal traída de literatura de evasión o literatura comprometida y politizada. Se ha considerado herejía el reconocer que uno escribe porque le divierte, parece que hay que sufrir para hacer un escrito y no es esto. quien asume la literatura por obligación tarde o temprano acabará dejándola, a la literatura no se le puede fingir devoción pues es una santa que esclaviza al que de veras es escritor, y se lo exige todo por escasa recompensa que obtenga. nunca lo escrito sin especial deleite puede llegar a deleitar a nadie, asevera, pero también hay personas que disfrutan escribiendo y lo hacen muy mal. Leyendo Don Quijote nos da hasta envidia el regodeo y goce de quien lo escribió. quienes dicen que escribir es para ellas como para el obrero levantar ladrillos ofenden al obrero, al escritor y a la verdad, porque la monotonia, lo rutinario, mata la literatura, caracterizada por su originalidad y libertad y porque el trabajo del obrero es un trabajo fisico, aunque exija otro tipo de inteligencia no verbal. de esta forma Gaite quiere abolir la etiqueta de "escritora obrera" tan de boga en su época, igual que había renegado del letrero de "neorrealista" o "novelista social" por su novela Entre Visillos, que sí bien es costumbrista, lo es como crítica. El buen escritor escribe a pesar de la vanidad de su aportación personal, aunque vaya a acumularse en una montaña de libros dormidos, quizá para siempre, en los anaqueles de las bibliotecas. La autora hace una mención a cómo el amigo de Kafka salvó sus libros, que estaban destinados a la destrucción en una pira (aunque ella y su hermana quemaron muchos textos, cuadernos y la correspondencia personal con su padre y su hija Marta, para que no se lo expropiara un extraño, un pelirrojo de Ohaio)
Resultat d'imatges per a "la busqueda de interlocutor"Cuando se refiere al interlocutor no se refiere al público real que ni ella conoce, sino que escribe pensando en un interlocutor ideal, soñado. "El placer del aplauso y la esperanza por el progreso de la cultura existen pero no tiene nada que ver con el placer del Eureka jubiloso de Arquiles, que había encontrado en la soledad la expresión que buscaba."  

LOS MALOS Y BUENOS ESPEJOS. C.M. GAITE


El articulo los malos espejos publicado dentro de La búsqueda del interlocutor y otras búsquedas es una reflexión en torno a la literatura, es por tanto un texto meta-literario, que comienza con un recuerdo infantil de la fascinación que le causaba el momento en que se conocían los dos enamorados de una de las novelas de amor que leía de niña. Le llamaba la atención el recurso literario, inadvertido entonces como artificio, de los elementos análogos que se usaban para crear esa atmosfera amorosa. Compara la decepción que le causaba el desencuentro de esa pareja con los desengaños que posteriormente ha tenido con sus amistades. El desengaño consistía en que aquellas personas sólo querían ser "queridos por sí mismos." Esta reflexión le lleva a cavilar sobre el arte del disfraz, sobre el engaño en literatura (que no deja de ser una ficción) y pone el ejemplo de cómo el rey Felipe V se hizo pasar por un servidor más de la reina María Luisa de Saboya para pedirla matrimonio de esta forma original. O el de las aristócratas centroeuropeas que en la novela rosa se hacían pasar por institutrices, como una Jane Eyre. Viene a concluir en estos primeros párrafos que los enamorados, los interlocutores amorosos, anhelan conocerse pero la gracia de la literatura está en el cómo, en los impedimentos sociales que impedían o alentaban ese amor o cómo ellos mismos jugaban a ser otros para no mostrarse del todo, para que tuviera más gracia el encuentro amoroso, y fuera más un encuentro erótico que pornográfico. En definitiva esta necesidad del otro, del interlocutor soñado, revela la sed de espejos que tenemos, de modelos, de ejemplos, en otras personas o en los libros.
Define los malos espejos como "esos ojos que no saben mirar ni leer más que lo ya mirado o leído por otros." Esta definición la concatena a través de una serie de preguntas retoricas, reflejando lo alambicado del ensayo, lleno de giros del lenguaje. El encuentro con el otro puede ser un laberinto, pero la propia sique, el propio yo, es una "especie de telón engañoso que solamente una mirada ajena podría hacer creíble y reivindicar." Esas miradas del otro interlocutor sobre nosotros son engañosas, peligrosas, pueden actuar como malos espejos, ojos envidiosos, egocéntricos, miradas autocompasivas o dañinas, al igual que hay narraciones eros o vitales (los buenos modelos); hay narraciones thanatos que son los malos espejos. Una mala mirada es por ejemplo creer que ya hemos entendido a un pensador o un escritor y decir "a este ya le he entendido, ya puedo hablar de él, pasemos a otro", las que dejan el tema por zancado y no quieren seguir buceando en la figura y obra que adivina ese texto. Se queja la autora de la "interpretación expedita (...) aumentada por el alud de datos banales, apresurados y siempre de segunda mano", creando "un remolino de datos equivocados sobre datos equivocados", lo que en periodismo se conoce por la espiral del silencio  generada por el exceso de comunicación o la sobre información. La causa de que se sigan repitiendo los malos espejos, mal interpretando a los autores es que ya nadie quiere conocer a una persona ni leer un libro ni siquiera se atreve a hacer un viaje a la aventura, pues "para todo se acude a las guías, a los informes, a los resúmenes." Arriesgarse en literatura o en el amor "entraña siempre un riesgo" pero es "la única forma de inventar o descubrir algo inédito." Hemos de buscar los buenos espejos no quedándonos simplemente con la portada de un disco o la solapa con cuatro datos autobiográficos de un libro ni con un guía de viaje que nos haga de cicerón.
Tanto conocer un libro, una persona o un lugar es un riesgo que hemos de atrevernos a correr por uno mismo, como una repetición del sapere audem de Kant. El buen espejo, la buena mirada, es el ojo "que se aventura a mirar partiendo de cero" y que "otorgarían la posibilidad de ser por la que suspiramos."
Resultat d'imatges per a "los malos espejos"Resultat d'imatges per a "los malos espejos"