jueves, 6 de julio de 2017

EVOLUCION DE LA NOVELA



La historia del genero de la novela viene desde los griegos y romanos hasta el romanticismo y nuestra época, aunque la primera novela moderna se considera al Quijote. La novela decimonónica se dio desde el final de las guerras napoleónicas de 1812 hasta 1914, inicio de la primera guerra mundial. La novela del siglo XIX es lo que entendemos por novela en sentido clásico. Si decimos novela enseguida nos viene a la cabeza obras como Guerra y Paz. El final del antiguo régimen concluyó con el alzamiento de la burguesía. Estos novelistas tuvieron vidas desgarradas por el hecho de quedarse escribiendo. Hay muchos desconocidos entre la literatura rusa, la americana y los grandes pensadores alemanes.
Las multinacionales controlan el mundo de la edición Editan los libros que se vendan, produzcan beneficios. Las grandes novelas del XIX no las publicaría nadie.  Siempre existen editoriales donde prima la literatura al negocio, pero son las minoritarias. Acantilado Tusquets la compró la multinacional alemana Berstelmann del grupo planeta. Anagrama la ha comprado feltryneli. Jorge herralde fue el traductor de Acantilado editorial Su creador fundador falleció hace unas semanas. Janima balcourva catalán falleció el 24 agosto.
Ahora han reditado el mundo de ayer de Stefan zweig. Este escritor, de origen judío, acabó suicidándose Vivió en Viena y fue biógrafo de maría Antonieta Se suicidó con su mujer. Su obra más conocida es Carta a una desconocida, aunque escribió textos políticos e históricos llamados el mundo de ayer. Ahora se ha hecho famoso por la película sobre su vida. Antes se podía hacer panfletos con el ciclostil Hacer panfletos en una empresa de artes gráficas. Ahora las Tablets permiten escribir anotar. Surgen los bestsellers, que podemos descargarnos gratis de internet, pero aún soy de los que necesita tenerlos en papel, anotarlos, subrayarlos con lápiz o boli, oler los libros y que ocupen un espacio, siempre habrá libros, aunque no haya poetas. Ahora se han puesto de moda los autores pre nazismo, como Von molke que planeó un atentado contra Hitler. En Gallimard, la editorial francesa, se ofrece la colección de clásicos pleiade. Se reditan clásicos como George Simenon, Joseph roth o Chautebriand. La literatura es un país común para los letra heridos. Es una república de las letras Estas editoriales pretenden hacer cada libro distinto, con ilustraciones Los libros de poemas se presentan diferente a las novelas. La mayoría de best seller se publican ahora en Tusquets planeta Anagrama Seix barral. Acantilado es una editorial que está apostando por libros más minoritarios.  Buscamos una edición reciente, y compramos un libro más por la editorial que por el autor Parece que muchas solo quieren publicar libros de éxito. He ojeado estos libros de acantilado y publican cosas que se venden menos, arriesgan más. Es como ver una peli comercial en los multicines o escoger una buena película de autor.
Las editoriales y las productoras de cine compran los derechos de los escritores de novela negra e histórica actuales. Buscamos en tiempos de crisis novelas evasivas con las que escaparnos a la dura edad media o poner piedras en la pirámide de Keops, parece que cualquier tiempo pasado fue peor y que siempre hay gente peor que nosotros. Por eso se lee este tipo de literatura. Ante una sociedad en crisis triunfan los ensayos de autoayuda que recomiendan como triunfar con los chicos y como adelgazar tomando mandarinas. Los escritores actuales publican el mismo libro en 5 editoriales diferentes En la feria del libro podemos ver estands especializados por autores y el autor nos firma un autógrafo y nos da un consejo vital. La editorial Planeta tiene los derechos de las novelas de Stefen Zweig Muchos escritores jóvenes que empiezan, jóvenes promesas, no pueden acceder a esas publicaciones, y publican en internet. Vivimos el tiempo de la auto edición. Te editan si te pagas tu él libro y asumes los riesgos de poner en venta por números de ejemplares. Luego los vendes en ferias, alquilando un puesto en la plaza nueva o acudiendo con tu poemario a otras presentaciones de libros de otros autores. Tiras una piedra y te salen 5 poetas. Yo diría que hay más escritores que lectores y si cada escritor comprara al menos 10 libros de otros autores al año la crisis estaría más que solucionada. El problema es el ego, el problema es que nos ha convencido el sistema de que todos somos artistas en potencias, que todos somos genios. Y esto empieza en la educación especial y creatividad donde sí, fomentan nuestra creatividad, pero también el deseo de fama fácil sin esfuerzo. Cualquier persona tiene publicado un blog y a veces comparten los mismos poemas chorras. Y ya no digamos en las redes sociales, tipo Facebook, donde los contenidos que compartimos son videos de gatitos, noticias alarmistas que nos hacen tener miedo al terrorismo y a salir a la calle o incluso los mismos chistes malos de siempre. Si cada persona tuviera un blog personal sería imposible leerlos todos. Se lee más pero peor. Ya no se valora el esfuerzo, el arte conseguido con trabajo de pongamos por ejemplo un cuadro de Antonio López. La serigrafia de una lata de sopa Cambell o de tomate Orlando y la mona lisa con bigotes que se hace en diez minutos se vende más cara que el paisaje hiperrealista de las vistas de Madrid. la trasgresión se ha impuesto como norma y todos debemos ser creativos, trasgresores, innovadores y emprendedores. El arte nunca ha tenido como ahora tanto exceso de egocentrismo y narcisismo. Aquello del dadá de epatar al burgués se ha convertido en ley general cuando uno escribe una obra de teatro o hace una película; tiene que ser novedoso, escandaloso, como la Perfonmance, cuanto más rompa nuestros esquemas mentales mejor, y se hace cada mierda…
Otro tema son los derechos de autor y de propiedad intelectual. Pensamos que la cultura debe ser gratuita como si fuera una obligación del estado el divulgar la cultura, que lo es, pero no valorando el esfuerzo del artista que es un artesano más, un trabajador más. Cualquier novela o película la tenemos en cinco minutos descargada con cualquiera de estos programas emule aren torren. Pensamos que internet nos ofrece un mundo gratuito y libre y el corta y pega se convierte en la norma. El novelista actual ve una obra que a él le ha costado años en unos minutos bajada de cualquier ordenador, y aún critican el tema de la jubilación y el estatuto del artista. Nunca ha habido más censura y autocensura como ahora y el editor contrata a los autores que sabe van a vender. Hay ciertos temas tabú, ignorados, por la espiral del silencio. Nótese como hemos pasado de la novela circunstancial, de la vida nocturna de Madrid, por ejemplo, del retrato generacional y la Literatura con mayúsculas al subgénero del thriller policiaco e histórico, meramente evasivo y en el que no hay ningún mensaje filosófico. Hemos pasado de la colmena a las sombras de gray o el código da Vinci. Los autores miran hacía internet como el futuro, allí serán publicados, incluso los textos más minoritarios. Siempre hay un roto para un descosido.
A los traductores nadie los conoce, apenas se les paga. Los traductores trabajan a destajo, es una profesión poco valorada y no seamos tan inocentes de ignorar que todo escritor tiene su equipo de negros, al menos los que le ayudan a documentarse para esas novelas históricas que devoramos en el trayecto del metro de nuestra casa al trabajo. El negro siempre es alguien poco pagado y poco remunerado, es el que hace el trabajo duro y encima ha de ver como la gloria y la fama se la lleva otro. Hay que estar muy fuerte psicológicamente para trabajar de negro y que los laureles se los lleve otra persona. También sabemos que los premios importantes están amañados, que se deciden antes de celebrarse, que se pactan con el editor, que llama al escritor unos meses antes; te vamos a dar tal premio, prepárame una novela así y así. No digo que los premios menos importantes lo estén. Es más probable que estén amañados premios como el Planeta que el concurso de tu pueblo que hacen anualmente. Generalmente designan a una serie de personas como jurado, y cada juez lee x número de obras, no puede una persona leerse todas, obviamente.
Hay premios de primera y premios de segunda porque también hay dos mundos o muchos dentro del mundo de los escritores. No podemos comparar a la señora ama de su casa que va a un taller de literatura a soltarse y hacer sus pinitos a un escritor profesional. Se marca cierta distancia entre el mundo profesional y el de ocio. Nunca darán el premio Adonais o Hyperion de poesía o el Planeta de novela a estas señoras sesentonas que crean clubs de lectura y asociaciones poéticas del barrio. Es una barrera sutil, psicológica, pero existe tal barrera. ¿cómo se pasa de un mundo a otro? Pues no lo sé, imagino que acudiendo a muchas fiestas, conociendo a muchas gentes, saber moverse en el momento adecuado y el lugar adecuado y con las personas adecuadas. No hay mayor enchufismo y amiguismo que en el mundo literario. No es tan tajante como “vamos a hacer de esa persona anónima una persona famosa”; pero si que se suelta; me han nombrado jurado de tal premio, ¿por qué no te presentas? Y así todos soñamos con nuestros 25 minutos de fama que quizá nunca lleguen. La mayoría de libros que han pasado a la historia ahora serían auténticos fracasos editoriales y mucho de lo que se publica ahora habría sido olvidado y considerado de segunda. Y al final es una mezcla de azar y suerte, trabajo, esfuerzo, promoción y morro. ¿quién decide lo que es arte y lo que no? ¿El público mediatizado por los medios, los críticos vendidos a los intereses económicos del periódico…? El debate es viejo y sigue en el candelero. ¿por qué unos triunfan y pasan a la historia y otros se olvidan y quedan en el camino?  
Los libros nunca han estado tan baratos como ahora, pues como mucho te pueden costar 20 e. En una cena no te importa gastar 20 e, en un libro sí. Eso dice mucho de como valoramos la cultura en este país. Hay buenas y malas traducciones. Es recomendable comprar el libro en ferias de segunda mano y mercadillo si el libro es original en castellano, pero si es una traducción hay que ser más selectos y buscar una buena. La mayoría de traductores son gente que se dedica profesionalmente a la escritura, otros escritores, y la traducción les sirve para evolucionar con el lenguaje.
El libro cambia a quien lo lee, si es un buen libro. No nos deja indiferentes, para bien o mal. Ya decía Whitman; quien toca un libro toca a un hombre de carne y hueso. Hay una leyenda negra sobre cierto tipo de literatura que sigue asociada al romanticismo del poeta maldito. Por ejemplo, los poetas beats. El que mató a Lenon llevaba en el bolsillo el libro del Guardian entre el centeno.  Siempre resulta que el que ha matado a su mujer en el vecindario era un vecino ejemplar que no daba nunca de que hablar. (quizá por miedo a cuando salga de la cárcel) A veces las personas intelectuales son las más malvadas, en esto no acertó Sócrates con su intelectualismo moral. Un catedrático de ética puede ser un ser depravado. También sabemos que es bueno leer, está bien visto. quizá en el pasado se asociaba más la literatura a la trasgresión. No solo los poetas malditos sino esas mujeres que leían novelas románticas y libros prohibidos eran mal vistas. Eran la literata, la mujer de letras, la perdida, la rara, la solterona... Pero actualmente la literatura está asociada a la virtud. Que chica más culta y más buena que lee novelas. Nos han vendido que la literatura es anarquía, como decía Baroja, pero también puede ser alienación, también a veces obedece a modas pasajeras, a intereses económicos y leer no nos hace más libres. Leer te permite viajar sin moverse del sitio ni gastar dinero, incluso trasladarte a otras épocas, y es por eso que el nacionalismo se cura leyendo y viajando. Pero no nos hace igual de libres leer el Mein Kampf de Hitler que el diario de Ana Frank. Sigue habiendo maniqueísmo. Sigue habiendo buenos y malos. Alguien al que le conmueve Ana Frank nunca mataría a los judíos. O quizá sí. El lector en el fondo es un caníbal que devora el pensamiento de otra persona, un cotilla que se mete en la vida de los demás. Quizá por eso está asociado a los tímidos e introvertidos; busca la conversación en el libro (o virtualmente en chats y redes sociales) que no encuentra en el cara a cara. Somos antropófagos unos de otros, y más en el mundo literario donde una persona se abre emocionalmente o intelectualmente para ser juzgada por los demás y ser invadida su espacio vital. La literatura a su vez es un robo, como decía Proudhon que era toda propiedad; nos apropiamos de la sabiduría de otra persona, o de su experiencia, y no me refiero al plagio directo o su eufemismo la intertextualidad, sino el hecho obvio de que no podemos escribir libres de influencias. Todo nos condiciona al escribir, desde lo que hemos leído mientras escribíamos hasta que veíamos por televisión, el tiempo que hacía o si era invierno o verano. Otra cosa es que no seamos conscientes de todo esto cuando escribimos. A veces los críticos, y más los psicoanalíticos y freudianos, te sacan mil interpretaciones que tu ni habías pensado en ellas al escribir el poema. Te empiezan a sacar complejos psicológicos, psicopatologías, intenciones morbosas o de manipulación que quizá tú ni sabías que tenía tu obra. Pero sí, existe la falsa creencia de que leer nos hace mejores personas, personas más humanas y no es así. Y esto lo creemos porque siempre se ha asociado la literatura con la virtud y con los valores. Y cuando vemos un autor que no es moral, que es contra moral o anti moral, lo elevamos a categoría de poeta maldito. Es la literatura que no debemos leer, y en ella está el marqués de Sade o Nietzsche o gente que tenía una versión distinta de la vida que no era la oficial. La literatura nos puede hacer buenos o malos, libres o esclavos. Por suerte cada vez hay menos listas de libros prohibidos. Ahora habría una lista de libros ignorados o olvidados. Y basta que te prohíban algo para que quieras leerlo.
Maquiavelo fue en su época un escándalo, eso de que había que salvar el estado antes que el alma, que el gobernante pudiera mentir, matar, robar, ascender en los estamentos como lo que hoy llamaríamos “trepa” …. Y no hablemos de los pintores renacentistas, los filósofos griegos. Fue un escándalo Darwin con la interpretación de las especies de 1831 (publicado en 1859). Que el más fuerte o el más adaptado sea el que triunfe en la evolución humana, que vengamos del mono, que nuestro origen sea animal... fue toda una trasgresión Copérnico al decir que nos movíamos alrededor del sol, Galileo al decir que la tierra no era el centro del universo. O los descubridores de continentes (Colón, Magallanes, Elcano..), Descartes con su giro cartesiano (de Dios y el objeto al sujeto individual) Fue una revolución el que descubrió los grupos sanguíneos o el ADN, la interpretación de los sueños de Freud de 1900 (que existiera una sexualidad infantil, la histeria femenina, el complejo de Edipo y Electra) La de autores calificados de rojos y prohibidos que surgieron después de Marx, los movimientos obreros… el romanticismo, la filosofía materialista y vitalista de Nietzsche… Esto nos hace pensar que la historia humana avanza gracias a la trasgresión, pero todos estos trasgresores no solo han destruido el mundo cultural y la civilización anterior, sino que han propuesto un nuevo modelo, unas nuevas coordenadas. y las obras que ahora se venden como trasgresión se quedan en la trasgresión anecdótica, en la destrucción de lo anterior sin proponer crear nada nuevo. El primero que pinta los bigotes a la mona lisa es un genio, el segundo es un serigrafista. Esa es la diferencia entre Gutenberg y los miles de impresores y editores que en el mundo ha habido. La diferencia entre el artista y el mero artesano. Entre Platón y los copistas medievales. La cultura avanza cuando se da cuenta de que es una mera convención, un simulacro entre personas que quieren ser civilizadas, un acuerdo o como diría Rousseau; un contrato social. Freud descubre que el inconsciente es superior al consciente, que somos animales, ante todo.  Nietzsche nos recuerda que toda filosofía parte de un hombre concreto con venas y estómago. La religión se ha intentado apropiar de la cultura, pero ahora hemos pasado de la secularización a la orfandad sin Dios. No hay sentido de la vida, y parecemos congratularnos de celebrar el nihilismo destructivo y materialista. Estamos orgullosos de haber matado a Dios, y con él, la muerte de la filosofía, la historia, la novela o lo que se quiera. Hemos pasado de los autores de la sospecha a los autores de la constatación. Se sospechó que el mundo no era racional ni real. Pero no hemos aún descubierto entonces qué carajo es.  Fujuyama en el último hombre habla del fin de la historia al haber triunfado el capitalismo, pero en todas las épocas se han sentido que eran el final, la culminación, la mejor de las épocas como los años 20 o el final de la civilización (los milenaristas del siglo 1000), como si la historia hubiera avanzado hasta dar con el momento actual. Todas las épocas han sido tan ombligistas y etnocéntricas de considerar su época el fin o el comienzo o la cima de una época. Por supuesto que la historia no ha acabado ni el capitalismo es el mejor de los mundos posibles o el menos malo de los sistemas. Hacía donde vamos no lo sé, pero siempre se va hacía alguna parte, aunque sea hacía la nada más heideggeriana.
La novela empezó en Grecia como evolución del cantar épico y la epopeya de los bardos y aedos. Ovidio escribió las metamorfosis donde se mezclaba lo fantástico y lo real. La odisea, la Ilíada, la Eneida, están llenos de una mezcla de mitos y logos, de filosofía y religión. El teatro griego surgiría ante la crisis. En las épocas más prosperas triunfará la tragedia clásica y en la crisis la comedía pues necesitamos reírnos de nuestras desgracias. (la época con más hambruna y muertes de inanición en España que fue el barroco generó “el siglo de oro” y todos los literatos del barrio de los Austrias) Prueba más de que escribimos ante el sufrimiento, la duda, la sospecha, el dolor, el malestar en la cultura y no cuando somos felices.  La comedia latina y griega (Aristófanes, Sófocles, Eurípides, Plauto…) era de una imaginación portentosa y no solo estaba relacionada con “el pan et circum” sino que era una literatura de calidad. Esta literatura está llena de la filosofía clásica, esa mezcla de platonismo y aristotelismo. Los romanos serán los primeros periodistas y publicaran novelas que son crónicas de guerra como los diarios de Cesar o crónicas políticas, de la vida parlamentaria de los patricios de Roma. Lucrecio Petronio… la novela siempre ha mezclado lo imaginario fabuloso y fantástico con los hechos reales o lo pragmático inmanente. Se dice que el quijote es la primera novela moderna pero la novela ha existido desde siempre, si abarcamos como tal a mucha de la literatura que se hacía. Es curioso que la primera novela se considere a una que quería criticar la novela anterior. Desde su trasgresión destruía el mundo renacentista de los libros de caballería, pero proponía un mundo nuevo; el de la picaresca barroca. Igual que Madam Bobary, la otra “gran novela”, refleja el cambio entre el romanticismo y el realismo. Y ambos protagonistas, Enma y Alonso Quijano, son precisamente seres humanos a los que le costaba distinguir la realidad y la fantasía. El quijote está lleno de hechiceros, de brujas, del mundo religioso y mágico que venía de la edad media. La novela de caballería venía del romancero popular y de los mesteres de clerecía y juglaría, de las epopeyas de aquellos héroes medievales (el cid, Fernán González, Alejandro Magno, Carlomagno…) La novela pasó de aquellos héroes reyes y princesas al pueblo, poco a poco, durante el barroco. En obras como el lazarillo o la celestina empieza a coger protagonismo el pueblo, aunque esté siempre ha estado ahí de fondo, de escenario de estos personajes épicos. Siempre ha existido una literatura elevada, relacionado con lo eclesiástico y la nobleza y una literatura popular. Igual que existía el amor cortés y uránico junto al amor pandémico y sexual de los esclavos, las prostitutas y el pueblo bajo. Esta distinción se ha hecho hasta nuestra época y no es lo mismo leer un best seller éxito de público que una obra con la valía de la crítica. Hay clases… y clases. Borges fue un maestro en mezclar estas dos literaturas pues lo mismo te encontrabas una historia de navajeros y aventureros que se inventaba que había estado documentándose como un erudito en obras clásicas. La novela histórica es un ejemplo de esta mezcla de las dos literaturas; tiene la erudición y el personaje importante históricamente por una parte y el retrato de la intrahistoria popular por otra. Borges mezclaba lo documental con lo fantástico, lo real con lo imaginario. Enma Bobary era una mejor muy dada a mezclar realidad y ficción, porque la buena literatura refleja ese conflicto entre lo ideal y lo material, platón y Aristóteles de nuevo. Borges era un visionario, un crítico de la literatura clásica, un erudito y un creador de relatos fantásticos.  Quizá cuando pensamos en literatura la primera imagen que nos venga a la cabeza sea la de este hombre que renunció a su vida real por la ficción, que mordió el árbol de la sabiduría perdiéndose el de la vida. La segunda imagen que me viene a la cabeza si pienso en literatura es la del otro ciego, Homero. 
Tras la ilustración, viene el romanticismo y es en esta época donde el periodismo se extiende a las clases bajas. Las novelas se publicaban en los periódicos a guisa de folletines. Uno tenía que comprar el periódico o la revista siguiente para enterarse de como acababa la novela. La lectura pasa de ser colectiva y en voz alta, como fue toda la edad media, en los conventos, a ser silenciosa y personal. Y al ser personal parece que lo emocional prima sobre lo intelectual. Y ya no importa la copia, la mimesis, ser fiel a la realidad, al modo de Aristóteles, sino innovar, inventar, trasgredir. La novela romántica trata de emocionar, apela a lo sentimental. La lectora romántica mantenía correspondencia con su autor favorito. Las sabihondas pedantes de Moliere, las despostas ilustradas de la época, como Catalina II de Rusia, organizaban salones para comentar estas novelas. Es el antecedente de los clubs de lectura actuales. La novela mantenía la intriga y la trama y despertaba interés en leer la continuación. Se llenan los periódicos de escenas lacrimógenas y dramáticas. La literatura romántica no trata de ser realista o mimética, sino ser de evasión, como la novela histórica actual con la que tanto se parece. Por eso que sus escenarios sean la edad media, los cementerios, escenas de amor y de infidelidad conyugal, otros países, lugares exóticos (el mito de la España diferente, la india, el lord Byron en Grecia…) Los paisajes lejanos, envueltos en neblina, los castillos escoceses de Walter Scott… pero también empieza a hacerse otro tipo de literatura. Aparecerá al comienzo del siglo XX la literatura finisecular; Baudelaire, Rimbaud, Apollinaire. Estos simbolistas, dandys, eran gentleman, hombres de mundo, siempre relacionados con la marginalidad y el malditismo. Son el comienzo de la literatura que no hemos de leer, pero autores “prohibidos” o “malditos” existen desde que Diógenes se balanceaba en un barril de vino o los cínicos, llamados como perros o canes, orinaban a los filósofos de renombre. Es un romanticismo despojado de lo idealista que viene de Nietzsche que es un romántico que critica lo romántico.  Surge el parnasianismo, el simbolismo, el dandismo elegante, La vida es sueño, y el opio y la absenta es la realidad, dice en sus Memorias de un consumidor de opio Thomas de quincey. (La Cocaína éter morfina heroína la consumían muchos escritores y personajes de ficción como Sherlock Holmes, que está en el origen de la novela negra y que Borges comentaba que era el autor que más le había marcado) De Holmes a Agatha Christie y de ahí a las sagas escandinavas de novela negra actuales solo había un paso. Era el espíritu decadente y sibarita, snob, elitista, del fin de siglo, el art noveau, lo modernista, el art decó, el origen de todas las demás vanguardias; surrealista, futurista, cubista, dadaísta, abstracto, metafísico… También surge la novela fantástica gótica y se rescatan las sagas nórdicas. Aparece Poe y los crímenes de la calle Morgue y sus relatos de terror, o el castillo de Usher y luego Drácula, Frankenstein… Estas novelas tienen su exposición, su acción, su desenlace y son el origen de lo que ahora llamamos novela; la negra y la histórica.  La novela histórica nace en el romanticismo, pero se empieza a exigir en ella fidelidad a la realidad, verosimilitud y es entonces cuando los realistas anteponen el dato y la historia y lo real a lo fantástico. Y la literatura política nace también con el realismo. Ya no trata de evadir o emocionar sino de concienciar, se vuelve social, exige compromiso y una postura ética sobre la realidad al lector. La novela romántica siempre seguía el mismo esquema; Chica joven pero muy honrada encuentra banquero o príncipe muy rico Se enamoraban ambos. Ya sea celebrándolo como en las Bronte o criticándolo como en Jane Austen. Sin embargo, la novela realista no refleja escenas de amor uránico e idealizado sino pandémico, realista; ¿qué pasa en un matrimonio de conveniencia como el de Madame Bobary? La novela dieciochesca romántica da paso a la decimonónica realista que es el retrato de esas infidelidades conyugales. La novela realista sigue donde lo dejó la romántica; tras el vals de la boda llega el día a día, lo cotidiano, la monotonía… La novela siempre ha sido moral, siempre ha habido una moraleja, unos valores que se intentan inculcar. Pero esos valores han ido cambiando. De la condena a la vida ligera de Madame Lescaut o la dama de las camelias hemos llegado a la celebración del sexo libre. El bueno siempre consigue compensación y el malo castigo, igual que en los cuentos de hadas, pero hemos cambiado nuestro concepto del bien o del mal, se ha liberalizado; más allá del bien y el mal. Hasta el punto de que la novela del siglo XX se ha creído amoral, ha convertido la trasgresión moral en la norma. No solo se trasgreden los temas sino la forma, el continente. Y así la novela del siglo XX ha buscado la experimentación. El género de novela se ha vuelto permeable a todo, multi disciplinar, hoy día a todo llamamos novela. El cambio más evidente es el del narrador; de la primera persona de un narrador omnisciente, de un Dios, a un narrador presencial o testimonial que sabe de lo que sabe. Que comenta su “doxa”, su perspectiva de realidad, su primitivismo pero no quiere sentar catedra ni imponer la verdad ni hacer un sistema cerrado hegeliano. Ahora no aguantamos esas descripciones y enumeraciones larguísimas que se hacían en el siglo xix. Porque para eso está el cine, la fotografía. La novela es ahora un flechazo, algo que impacta, cuatro imágenes que se queden en la cabeza y una retórica vanguardista.  Y en el fondo siguen el mismo esquema que las telenovelas venezolanas, las chicas buenas se casan en premio a su bondad como en las novelas adolescentes o se prestan al erotismo de un millonario como el de las sombras de Gray. Los malos acaban sus huesos en la cárcel, esto lo vemos en la novela policiaca, negra y el thriller. Exceptuando grandes joyas como son la saga Milenium. Con la novela histórica hacemos justicia histórica y sigue habiendo el maniqueísmo de buenos y malos, la diferencia entre Hitler y Ana Frank. Peor ya decía Oscar Wilde que la novela no tenía que ser ética sino estética pero siempre tendemos a condenar al soñador y salvar a Barrabas como si nos creyéramos Pilatos.
Lo de dividir en los géneros actuales que conocemos la novela nace en esa época del realismo Salgari julio Verne (la Semana en globo, de la tierra a la luna), Mark Twain.. inauguran el género de la ciencia ficción. H g Wells escribe la guerra de los mundos (que luego Orson Wells leyó por radio como si nos hubieran invadido los marcianos y la gente se lo creyó, igual que se creen ahora que vivimos en un mundo inestable, inseguro y lleno de yihadistas) Wells escribió también la máquina del tiempo, y el hombre invisible. Este género alcanza su esplendor con las distopias que todos conocemos; el mundo feliz de Huxley, el gran hermano de Orwell, rebelión en la granja, Blade runner o ¿sueñan los androides con ovejas eléctricos? 0 Fahrenheit. Son novelas que hablan de un futuro hipotético donde la falta de valores de nuestro mundo nos ha llevado hasta allí. Este género, que ahora es de frikies y minorías, se puso muy de moda en los años 50, 60, 70 y hasta los 90… surgía junto a la contestación beat y hyppie, el experimentalismo formal, el discurso político panfletario de la novela social. Era como hacernos ver a donde podíamos llegar con la tecnificación de todo, la alienación, la deshumanización. Pero ahora este tipo de novela está en crisis porque a nadie le gusta que le metan el dedo en el ojo, que le critiquen una realidad que ya no es futura, sino que es su realidad diaria. Esas personas que leen la novela en el metro no quieren que les recuerden lo explotadas que están, sino que les ofrezcan lugares de evasión. El gran Hermano ahora no tiene sentido escribirlo porque ya todos vivimos en él. También surge la novela histórica y de terror (antecedente del thriller, policiaca y negro) y las novelas de humor y el género rosa como ahora lo conocemos.  Actualmente no hay normas de que es o no es la novela. Las obras de ahora son concebidas fuera de su estética pues se mezclan los géneros.  Leemos ahora lo que menos se parecía a una novela en la antigüedad. Se abren nuevos caminos experimentales pero la vanguardia y la trasgresión también acaba cansando. Igual que nos saturamos de novela social ahora nos podemos saturar de novela postmoderna. La novela aún está por inventar. Y siempre hay algo nuevo bajo el sol.

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