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lunes, 16 de mayo de 2016

LA MUJER LOCA


La mujer loca es la última novela de Juan José Millas que hemos leído en el club de lectura de Baracaldo. Julia trastoca la realidad, a través de las palabras intenta llegar al meollo de las cosas. Nos creemos que si, que el lenguaje nombra la realidad y nos conformamos con eso pero no nos gusta la jugarreta que a veces hace el lenguaje engañándonos. julia tiene desórdenes mentales y trabaja en una pescadería de la que se va aunque ha tenido relaciones con el pescatero su jefe. El marido y la señora enferma terminal que va a morir esconden secretos. Millás insiste mucho en el lenguaje al principio, luego lo deja aparcado. En su conferencia ya nos habló de lo que le gustaba de niño investigar en enciclopedias. A pesar de sus crisis personales y profesionales ha escrito  muchas novelas. El protagonista empieza también con una crisis de la escritura. Necesita escribir sobre temas nuevos, se dice. Las novelas son una creación lingüística de dentro a afuera, de lo personal y subjetivo se deduce lo objetivo. El periodismo sin embargo, el reportaje se escribe de fuera a adentro, escribir la realidad de las cosas para crear en el lector un sentimiento, una conclusión. Escribir es un placer en la que el escritor es menos que un insecto; los protagonistas y el sujeto son las palabras, el escritor es su objeto, un medio por el cual las historias se expresan así mismas. Las palabras nos manipulan, hacen de nosotros lo que quieren. No inventamos nada. Ponemos adjetivos y sustantivos pero esta ya escrito en la naturaleza el orden de las cosas. es como si al nombrar la palabra rosa nombráramos la idea de rosa que está latente en la rosa en sí, según Platón. Hacemos un uso utilitario de las palabras como comunicación, pero ¿no son las palabras las que nos usan a nosotros? leer literatura es gracias al lenguaje que responde a lo que nos cuenta la historia y posibilita la comunicación. Los académicos se pasan la vida con discusiones lingüísticas sobre las palabras. El lenguaje sigue evolucionando, dinámico y ni nos enteramos. Las palabras nos enredan. Julia es una  equilibrista sin red, sin bisturí ni guantes que se enfrenta a la operación (la operacionalidad) con el lenguaje. El que tiene red, el escritor Millás, tiene miedo de la caída. Julia no lo tiene, no tiene miedo al lenguaje, los locos no tienen miedo. Las palabras nos manipulan. Esta podría ser una novela de suspense, hay un intento de suicidio. Es una novela rara, irregular en el desarrollo. A Julia le molesta analizar sustantivos. La novela es lo que cuenta y como lo cuenta. En ella están los dos Millás que hay dentro de él. El escritor y el periodista. E infinidad de Millás más. Como los esquizofrénicos Millás tiene muchas identidades, personalidad múltiple. La novela decimonónica romántica y realista tenía argumento, la actual no. No se le pide ahora a la novela que tenga sentido de principio a fin. Sabemos lo falaz y el falso tramposo que es el lenguaje. Es una novela con argumento pero que enseguida se desprende de él. La mujer de la eutanasia le dice que no use su historia para escribir el reportaje. La novela no tiene inicio nudo desenlace. ¿Qué hay de realidad o de propia cosecha de Millás?¿existieron la loca y la enferma? La novela no engancha por el tema sino por la forma en que se cuesta y cuestiona el lenguaje, con naturalidad. Ese personaje de la loca no podía hablar así en la realidad. No hay ningún loco cuya locura tenga que ver sólo con la gramática. Millás tiene el humor de la gente de la codorniz (de azcona o mihura) Recuerda a Paco umbral barroco cuando no habla de González. En la novela hay un sencillo, fino humor, absurdo pero no ingenuo.  Mezcla lo real y fantástico aunque sabemos que toda novela es falsa, falso es la heroína y metadona que se mete María en el casco viejo de Kito. La familia de Emérita la enferma hace una farsa entre ellos. La familia de Julia es más real que la familia real. El marido nunca la ha querido a Emérita, ella cree que si, es un matrimonio de convivencia y aquí empieza la serie de mentiras y falsedades. En esa época se casaban con la del pueblo de al lado, el amor ya vendrá luego de casarnos.

Emérita recibe por la noche la visita de ángeles y serafines y las barbas del demonio. La vida es hacer turismo, y hay algo que se sabe de antemano en el paquete turístico, el amor. Ella no la he podido corresponder pero el me ha querido, piensa la enferma, luego descubrió que no le amaba. En el dialogo de Platón en el banquete se describe que el amor no es bueno ni bello, es feo y aspira a lo bello. No es un hombre ni un dios sino un héroe daimon que une lo visible con lo invisible. La misma Julia se enamora de dos caraduras; el jefe que le echa de la pescadería donde trabaja y el marido Serafín de emérita. Ella no está enamorada, simplemente es práctica, no se hace masturbaciones mentales. El de la pescadería le ha servido y ahora a por otro. A Julia le gusta poner apéndices, muletillas a las cosas y los juegos de palabras. El diccionario completo es un juego de quitar y poner. Así opera el lenguaje. Emérita dispara en el sueño, en la realidad quiere suicidarse. Esa parte del sueño es muy literario aunque queda un poco como pegote. Es una novela experimental totalmente. Los protagonistas del libro son Julia, Emérita, Millás o el o el propio lenguaje. El autor queda enamorado de Julia. Juega con el lenguaje. No soy una frase ¿es una frase? es una frase, entonces por qué dice que no es una frase. si la frase es copulativa es que estará follando, tiene sentido genitivo. La frase muda es la de un chiste o anécdota que no dijo nada. La esquizofrenia de Julia es solo hacía las palabras, las palabras la miran mal y siente fijación obsesión por el lenguaje.  Como la chica que hace un viaje experimenta con alucinógenos en el recuerdo de Millás, la chica que fuma porros. A Julia le dan brotes sicóticos, brotes en que no distingue la realidad de la fantasía. Millás agradece que haya en el mundo Julías y brotes psicóticos. Fue a hacer el reportaje en su casa de infancia, Julia es la maría que Millas conoció en el 68, así cierra un ciclo vital. El azar es la necesidad de que ocurre, la coincidencia de que haya un protagonista llamado Millas como él. Millas parece que quiso hacer un ensayo y que lo mete como novela. Un ensayo sobre gramática y un reportaje sobre la eutanasia aprovechado para hacer esta novela. Conclusión, ¿es ensayo o novela o reportaje? Se mete el mismo, algo que no es tan atípico, progresivamente muchos escritores se meten asi mismos en las novelas (Paul Auster, Javier marías, Javier cercas) la novela ha llegado a un punto banal, para contar historias esta ya la tv. La novela de no ficción no quiere tanto contar la realidad, como jugar con un punto experimental. Te encuentras con una obsesión de Millás y de Julia la loca, la novela produce extrañeza. Es mas cerrada de lo que parece, es una metamorfosis que habla de la extrañeza sobre lo cotidiano. Destaca la serenidad con lo que ha metido el tema de la eutanasia, nadie nos hemos escandalizado. La novela tiene un poco de autobiografía y todo lo q cuenta le ha pasado en realidad. Se acerca a Emérita, una enferma que no puede moverse pero realmente le interesa julia la loca. El personaje más complejo, y típico de Emérita recibe la muerte gracias a una droga y se va quedando dormida. Ella no quiere no tocar nada, y que no le tomen datos. Es una señora que lleva mucho tiempo enferma pero intenta amar como forma de amor. La vida es así, sabemos a dónde va el tranvía, pero el espectáculo del amor da sentido a la vida. En la novela hay al menos diez  referencias sobre el amor. La novela acaba con la siquiatra de 80 años que muere. Todos fantaseamos con la muerte de nuestra siquiatra. La siquiatra sabe lo ueq está pensando, si muere se llevara todos los secretos a la tumba, por eso el sicoanálisis no funciona, dura todo lo que te ha contado. Cambias de siquiatra y de nuevo a contar tu vida desde el principio.

Aunque Millas toma a un personaje ficticio como a él mismo, desecha la ficción y toma partido por la realidad. Hay otro Millas que han venido a dar esta conferencia, como el doble de Fidel Castro. Coelho tiene muchos otros. Millas no es el narrador, es una creación de Millas en 3 persona. Mas esquizofrénico todavía. ¿Qué le pasa a la julia, se va con Serafín el marido de la enferma al final?  Millas es honesto con el mismo y con la historia que cuenta. el que comenta un libro no es el mismo que el que lo escribe. Describe las pajas mentales de los esquizofrénicos pero con un discurso lúcido sobre el lenguaje. Julia, Emérita y María le dicen algo sobre si mismo. El narrador no es todopoderoso ni Dios. Se sabe lo que Millás- personaje sabe. Cada personaje tiene una novela. Una versión es que Emérita se suicida porque su marido Serafín esta con julia. La realidad es compleja, muestran la apariencia pero luego hay muchas interpretaciones. En los diálogos con la siquiatra, vemos sus pensamientos, siente más que una locura con las palabras. Es un final cerrado. Los protagonistas no son personas sin las palabras vuelta al lenguaje ya que Millás es profesor de un taller de escritura creativa. Es en el fondo una novela antigramatical, las palabras del diccionario narraban sucesos como en el artículo muerte se contaba aquella anécdota. ¿Cómo escucha un sordo la ser? La novela está llena de paradojas, con el lenguaje y la vida. En otra novela de Millás, el mundo, hace autobiografía de forma más clara y se desnuda varias veces. Las novelas de Millás nacen pensando cosas que son absurdas, pero no lo rechaza esas ideas, tira del hilo, y lo convierte en un proceso creativo. Como el automatismo síquico de los surrealistas. El sicoanálisis le preocupa a este Woody Allen del parque del retiro que es Millás y su manhattan que es el barrio de Salamanca. Millás entra en el inconsciente. Es una obsesión la que tiene Millás Julia por el lenguaje, más que locura. Desde niña veía en chino, fantaseando con sus historias, ella imagina un teatro, se cuenta a sí misma la realidad de forma diferente a como está estipulada. Por eso Julía está loca, no es como las demás. Toda novela surge porque hay algo que no es como nos han contado que es el título de un conjunto de ensayos de Millás sobre política. Millás ha escrito la soledad era esto (interpretado por Charo Lopéz), el jardín vacío, dos mujeres en Praga, el desorden de tu nombre y Laura y Julio. Millás considera que su escritura va a mejor, pues en la madurez vivimos la vida como turistas de paso, superficialmente, gregariamente, como los turistas organizados en un bus. Entraña muchas dificultades escribir un libro, todo el tiempo que lleva y el trabajo para contar solo con la gratificación de que guste a algún lector. Escribir una novela con comienzo y fin es más fácil de hacer que un libro como este. Su objetivo es plasmar la realidad desde la literatura. A Javier Reverte le preguntaron como escribía los libros, y dijo con el culo, no con la cabeza, con el culo sentado muchas veces. Esta novela ha tenido mucho trabajo de investigación y documentación y un gran trabajo artesanal. Tiene un planteamiento de origen, pero empieza a escribir y sigue, no tiene perfilado nada de la novela, no sabe cómo va a terminar. El reportaje es una invención en la novela. Julia, nos embelesa, nos aleja de la realidad de las novelas con parte ficción y realidad, mezcla la novela con el reportaje. Se le puede considerar lo que escribe Millás de nuevo periodismo. Julia tiene el mismo discurso sobre la palabra q Millas, es una proyección de él mismo, la usa para expresar sus ideas. Las palabras no sirven para nada. El disparo de Emérita y toda la parte del sueño no parecen reales. Ficción dentro de la ficción. Julia nos atrapa, emérita nos encariña, nos interesa el sicoanálisis. El final nos deja con la intriga, la realidad está fragmentada, nos quedamos sin saber q pasa con julia y los demás. les perdemos la vista, solo sabemos que muere la siquiatra. No sabemos qué ocurre después con la carnicería, ni con el novio filólogo

Quizá  existió esa chica, Julia que sería estudiante de literatura. Él volcó su pensamiento en esa chica, la tomó como modelo y la identifica con la locura. Julia es el mismo, su falta de palabras, su necesidad de una siquiatra. Esta como enamorado de ella, se ve en la novela. Julia es su propio alter ego, su propia personalidad, el forma parte de una novela policiaca, alguien que busca al escritor, así mismo. María, la chica drogata de mayo del 68 y Julia tienen algo q ver con el mismo. Un esquizofrénico puede saber de gramática, de mates, de mil cosas, es el discurso de Millas. Esta novela es como meter en algodón alubias para que germinen. O un gusano larva que se convierte en mariposa. Una esquizofrénica es repetitiva reiterativa. La locura no estructura palabras ni conceptos, va al grano, a lo sencillo. Esta supuesta estudiante de letras se encuentra con el escritor y quiere conocerle, ser escritora. Su locura es conjugar adverbios y verbos, ese es su brote sicótico. Millas es un poco esquizofrénico también.

El club de lectura sigue. En el verano leeremos la costurera china según Kafka, noticias felices en aviones de papel juan Marsé, el mar de Jon Banville, premio Asturias, lo que echa la lluvia de Francisco Solano, técnica de iluminación Eloy tizon Madrid, el capricho de Nena Jean Echenoz francés, la habitación de nona Cristina Fernández Cubas eeu argentina, gracias por la compañía de Lorrie Moore, 7 casas vacías de Samanta Seunlen, grandes placeres de Ginseppe Seraffia y mujeres y libros de Stephan Bollman, la función de lectura y escritura hablando del feminismo y la liberación mujer; el abanico de seda.



Juan José MIllás, el hombre loco


Juan José Millas vino a Baracaldo, a la casa de cultura Clara Campoamor. Este escritor progre acaba de publicar la mujer loca, un libro desdramatizando la locura y sin embargo me llama pirado cuando le doy para que me firme un libro de Faulkner en vez de uno suyo. Millas consiguió el premio Espasa con dos mujeres en Praga y en el 2007 el planeta con su novela el mundo, en parte autobiografía. Millas es quizá uno de los máximos exponentes de la generación de Mayo del 68. Empieza la conferencia hablando de cómo los periodistas distorsionan las noticias. Según un periodista Millas estaba casado con Carmen Laforet que cuando descubrió su homosexualidad, le dejó. A Millas la tecnología le parece muy bien pero siempre van a necesitar un andamiaje cultural, alguien que las maneje. Los escritores no van a desaparecer. Eso no pasaba con la enciclopedia Espasa. Millas construye sus novelas siempre jugando con el lenguaje y la meta literatura, hablar de la literatura dentro de la literatura. En su última obra la mujer loca, una mujer con rasgos sicóticos piensa que la gramática la persigue. Nosotros mismos nos creemos dueños del lenguaje pero a veces es la lengua quien juega con nosotros. Como la anécdota que cuenta; a través de un teléfono inalámbrico escuchaba las conversaciones del piso de arriba. A las 6 de la tarde siempre pillaba la conversación entre madre e hija, y él se iba a la cocina a apuntar los diálogos en su bloc notas para posibles nuevas novelas. No decían nada de interés. La lengua los movía a ellos, como esos circuitos modernos de los relojes. Si los abrimos los relojes hay circuitos en su interior, impresos como letras en un libro, por ahí se mueven los electrones. Los humanos nos movemos por circuitos establecidos, pero todo es posible, es posible escapar de ello, y ser original.
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En la entrevista de Solís Serrano en a fondo Rulfo, el autor de Pedro Paramo, contó que se recorría México con un magnetofón para así recoger el habla popular, las jergas de la calle. En sus cuentos los personajes hablan con la gente de la calle, aparenta que la gente habla así. No hablamos como en las pelis; miénteme o dime que me amas. Millas cuenta que en su pueblo se contaban historias de un señor que quería vender un caballo pero no se lo querían comprar porque estaba ciego. Se estampó con el caballo, no es que este ciego es que no ve nada.
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La protagonista de La Mujer Loca tiene rasgos sicóticos, una especie de paranoia con el lenguaje. Los locos dicen a veces verdades inquietantes. Solo locos y niños y borrachos dicen la verdad. Las palabras son plastilina para usar de forma determinada. No poseemos las palabras, las palabras nos poseen a nosotros. Hemos creado un monstruo que se independiza, la lengua es un monstruo creado por los humanos, un objeto a nuestro servicio. Hay una relación arbitraria convencional entre la palabra capa y el termino capa. La gramática se da en primero de lingüística. Hay una relación conflictiva con el lenguaje. Es la relación significante significado. Quien posee la palabra poseerá la cosa. Al principio fue el verbo está bien dicho porque aunque en principio fuera la cosa, la realidad, si no tenemos lenguaje para nombrarla es como si no existiese. Ojos que no ven corazón que no siente. El salvaje es feliz sin ser consciente de que es feliz, sin poder nombrar su felicidad. Por eso los límites de la realidad empiezan con los límites de nuestra capacidad de comunicarnos. La capacidad de invención es limitada, hemos de bajarnos los humos, podemos imaginar cosas pero estamos en una jaula o en una red, el lenguaje tiene gritas por donde escapa, es eso de los románticos de que no hay palabras para describir esta realidad. El lenguaje es una herramienta y a veces falla y siempre miente, distorsiona, inventa.
Y hay cosas en la vida que no se pueden expresar, determinados sentimientos o el noúmeno, lo trascendente, Dios no podía nombrarse o representarse gráficamente durante muchos años en muchas culturas. A veces el lenguaje no basta. A través del personaje de esta mujer trastornada Juan José Millas reflexiona sobre la literatura dentro de la meta literatura y reflexiona sobre la gramática y el lenguaje. Por ejemplo, nuestra actitud con las palabras nuevas. Los neologismos a veces son rescates lingüísticos, las palabras de ahora vienen de dialectos y jergas pasadas. Millas habló del diccionario del profesor Manuel Seco, el último gran diccionario. Recordó su enciclopedia Espasa de su infancia y el diccionario Moliner de María Moliner. Su editorial iba cambiando de dueños. Estos llevan 30 años haciendo el diccionario. Cuando la madre filóloga enfermó, para estar cerca de la madre viuda, sus hijos alquilaron un piso al lado de madre y se fueron a trabajar al barrio de la concepción. Millás habló de que tenía en una habitación miles de cajas de zapato con fichas para futuras novelas. Palabras que esperan a ser clasificadas. Hay que incorporar palabras cada 5 años. Unas se van, otras se quedan, como el sujetador wonderbra o el 600 que era símbolo de coche utilitario. A las 11 de la mañana en el vip hablaba Millas de estas cosas y el camarero se quedó alrededor nuestro pensando que hablaban de sujetadores y perversiones sexuales. Millas es un gran aficionado a los diccionarios y enciclopedias. Recuerda su diccionario Clodes editado por sms y por supuesto la enciclopedia Espasa. Consultando estos 100 tomos se pasó sus tardes de adolescencia enganchado a leer enciclopedias. Las enciclopedias están muy bien escritas. Recuerda cuando leyó la entrada de lo que era una mariposa. Las mariposas son gusanos mimetizados con el excremento de un pájaro para evitar que se lo comiera el pájaro. Como todo niño buscaba las definiciones más morbosas y prohibidos; por ejemplo el artículo sobre la muerte. La palabra muerte explicaba que para averiguar si alguien se ha muerto o no está muerto de verdad hay que acercar una cerilla encendida al dedo gordo del muerto, si el dedo se hincha y explota está vivo. Estos artículos de la Espasa que leía a escondidas le formaron como escritor. También relataba la enciclopedia la anécdota de una señora que se iba fuera de Segovia, a una casa de hospedaje. Los mensajeros le dieron este mensaje al marido; vuelva a Segovia, su mujer ha fallecido. Al llegar el marido ya la habían sepultado. El marido pidió que abrieran la lápida y nació un hijo de la embarazada muerta. Este señor vivió muchos años y fue alcalde de Segovia. Así rezaba el artículo sobre la muerte. El diccionario es la casa de fieras de las palabras. La palabra, muy usada en prensa virtual, tiene capacidad para producir un efecto. Esa precisión a la que está obligada el diccionario es lo que le hizo ver que la literatura en última estancia es precisión también. Siempre visita el diccionario como algo extraño. En el Moliner buscas cualquier palabra, y es como un diccionario de uso, te lleva de una palabra a otra. Pero se puede distinguir unos diccionarios de otros según el esfuerzo de precisión al que está obligado el que escribe el diccionario, la precisión del bisturí literario.
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El personaje del propio Milllas escritor es el alter ego protagonista de esta novela. No soy yo sino mi representación. Esta novela cultiva varios géneros; novela reportaje y biografía. El individuo va a hacer un reportaje, sobre la eutanasia, por un encargo de la oficina de morir dignamente (OMD) No es cuestión que me especialice en este asunto tenebroso, piensa graciosamente, pero lo cierto es que esta mujer se va a quitar la vida y hay que descubrir por qué. Va a la casa de la mujer enferma y allí vive una sicótica con delirios de persecución.

A millas le interesa mas la sicótica que la enferma. Ese interés informativo periodístico tiene más de reportaje que de novela. Es una novela meta literaria por la relación original –copia. Rosa o realidad- idea de rosa o palabra. Vivimos en una cultura de la copia, de la simulación, la virtualidad, la apariencia, una sociedad mítica del mitos más que del logos. Creemos que es más real la palabra que la cosa que nombra. Creemos que es más real una video llamada por skype o una conversación por wasap que nuestro amigo en carne y hueso. Por eso vivimos en una cultura de simulacro, de realidad virtual, de apariencias, de la imagen, audiovisual, de las formas, como una especie de caverna platónica (caverna es el nombre de la novela de Saramago sobre un artesano de toda la vida y una multinacional) Tomamos por real el simulacro, el medio. Creemos que lo que dice el tv diario es la realidad cuando solo es un medio para informarnos de ella. Confundimos realidad y ficción en el cine, en las redes sociales, como ese Truman que descubre que su vida no es real sino una serie de ficción. la imagen (la tele, el pc, la tablet) esta sustituyendo la realidad, preferimos wasapear a quedar con el amigo, preferimos las relaciones teleológicas. Por eso la meta literatura, la meta filosofía, el meta arte está tan de moda. Usamos la literatura para hablar de literatura sin hacer verdadera literatura. Sin duda esta generación es la del copia pega del mensaje institucional o el de la agencia efe en vez de la sociedad en la que el periodista salía a la calle a buscar la noticia de interés humano, al contacto con la gente. Millás será de los pocos periodistas que siguen haciendo eso. En su reportaje literario fijo en la sección del País cada semana se reúne con un personaje de interés humano y social; un síndrome de dawn, un desahuciado… esta novela es un reportaje sobre la eutanasia, sobre la locura y por supuesto sobre la meta literatura y el lenguaje.
Millás contó otra anécdota más. Estaba con su mujer en Santander, fue a ver el pasaje de Altamira, reservó un hotel rural, una casa de piedra muy bonita de 5 o 6 habitaciones, todo muy rustico, del XIX. Desayunaba magdalenas de la bisabuela, en el patio interior había al fondo un estanque donde iba a meditar. Se acercaba al estanque y se ponía a cantar una rana, cuando se iba seguía cantando la rana. Luego descubrió que no era una rana sino un artefacto que se activaba con la voz. Los nenúfares eran de plástico, las madalenas de la abuela eran magdalenas industriales del eroski que ponían en un cuenco. Millás se descubrió viviendo en la mentira, hemos estado en una casa del xix, creyendo hacer un viaje al pasado y todo es falso. Y es que en literatura todo es falso, también, pero hay que dar la sensación de que es real, más que de realidad hablamos de verosimilitud. En nuestra cultura de plástico y fastfood las cosas son más copias de las cosas que cosas en sí. Nuestra existencia ha perdido la esencia y ahora todo es apariencia. Primero la apariencia, luego la existencia y por último la esencia. En la filosofía de Platón era primero la esencia, luego la existencia y al final la apariencia. Un giro nietzsiano. Hay más mensajes que nunca pero estos mensajes son todos iguales, pensamiento único, homogeneización social, global. Millás siguió contando anécdotas, mitos, para que entendiéramos su logos; la perdida de lo real, la perdida de la esencia. Richard Serra tiene varias esculturas en el gughem, son de acero y pesan 7 toneladas. Un buen día una de esas esculturas desapareció. Nadie sabe cómo. Se investigó su desaparición, pero como Serra conservaba los moldes hizo otra idéntica y se la regaló al museo. les dio la orden de que destruyeran la obra original si aparecía alguna vez. Pues este original sería considerado como copia.

La legitima es la que tengo los papeles, pero lo ilegitimo y lo bastardo, la copia, acabará sustituyendo lo original. Como esa caverna de Platón donde se cree que la apariencia (las sombras del teatro) son la esencia. Y cuando el prisionero descubre cual es la verdadera esencia nadie quiere escucharle. Preferimos vivir en la mentira.
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En sus ensayos de Freud sobre la novela familiar de un neurótico opina que todos hemos fantaseado con la idea de ser adoptados, por nuestros abuelos, porque si eres adoptado puedes desear a tu madre sin culpa de incesto. Para Millas solo hay dos escritores; los q creen ser hijos de sus padres, o los bastardos que se lo cuestionan. Los primeros podrán escribir el código civil y ser muy realistas pero no podrán nunca escribir madam bobary. Esto quiere decir que la mentira es necesaria y la apariencia y los poetas que expulsó Platón. Solo hay que saber que son copias de la realidad, que son mitos, símbolos, imágenes, no tomarlos como una realidad única. Lo primero en el hombre es su existencia, su vida, y saber que en el hombre hay apariencia y esencia y jugar a equilibrar ambas, equilibrar mitos y logos, cosas e ideas, materias y espíritus. Es como la ropa, ¿qué más da al final si es una copia original o una reproducción? ¿por qué hay que etiquetar a una de verdadera y a la otra de falsa? En el pueblo donde Millás veranea, en un pueblo de Asturias, hay un mercadillo donde venden relojes falsos que funcionan como un reloj de verdad. Se cargan con el movimiento del brazo, lo ha comprado por 20e y ahora presume de reloj. A veces la ropa falsificada dura hasta más que la ropa original de marca. Y es que toda la literatura y esta novela en concreto es una farsa, un simulacro, una ficción. en el periodismo no puedes mentir, decir llevaba bigote si no lo tenía. Lo único que distingue a un cuento de un reportaje es que los datos te vienen de fuera y no puedes inventar nada. Pero también se puede recopilar datos para cuentos igual que para reportajes. La barrera entre cuento y reportaje esta borrada, des limitadas las fronteras. Aquello que puedes poner en un periódico parece un reportaje, y lo que incluyes en un libro parece un cuento. Millás como escritor se lo ha pasado muy bien escribiendo el libro pero también se sufre mucho, es un trabajo de chinos.

Cada dos años en verano como hay poca cosa que contar, al director del periódico se le ocurre llamar 4 escritores y con eso arma un reportaje. El hecho de escribir se percibe como algo raro, nadie llama a 5 ginecólogos y les preguntas porqué se dedican a esto, ¿quien te manda escribir novela? Y parece que el escritor ha de inventarse coartadas de su crimen, por qué escribe. Cuando mejor estamos no sentimos la necesidad de escribir y lo dejamos para mañana, se me ha acabado el boli de punta fina y el estanco está cerrado por defunción o hay que visitar a un enfermo al hospital. Si somos felices no hay necesidad de auto justificar nuestra tragedia en el papel. en cambio cuando estamos mal volcamos nuestro dolor en el escrito. Al día siguiente escribes un folio en vez de medio, y te acabas descubriendo escribiendo 15 líneas al día en un momento mientras tomas un café. Si escribes 7 líneas al día en un año tienes una novela corta. No es tan dificil ser escritor, reconoce Millás. Las coartadas te tranquilizan o de ponen mal humor, llevo 6 meses sin escribir, estoy acabado, la tensión permanente, y se junta el placer que produce escribir y con el sufrimiento de corregir y acabar la novela dichosa.
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Colombia es el país hispanohablante donde mejor se habla castellano, la gente sencilla es la que lo habla, no la culta. Manuel Vicente es un artículo habla de su conexión con la escritura. Algo me obsesiona y escribo a ver qué pasa. No son de fiar los escritores que antes de ponerse a escribir ya saben de qué escribir y tienen la novela entera en la mente. El escritor tiene que sorprenderse al mismo tiempo que el lector según va escribiendo los capítulos. En la novela sobre héroes y tumbas Sábato dice que fue un genio porque fue a la jungla buscando tigres y encontró elefantes. ¿Estamos a rolex o a setas) Madam Curie lanzó la partícula a ver qué ocurría, Cervantes escribió en un lugar del que no se acuerda y le salió el quijote. La importancia del azar y la casualidad en el escritor, más que de un destino predestinado determinista. Millás escribe por obsesiones, lo que los románticos quizá llamaban inspiración. Algo le obsesiona y busca el significado de eso que le interesa. Y trabaja t trabaja, trabajo hay por cierto, pero necesita esa inspiración u obsesión con el tema que le hace estar días escribiendo. “No se que va a pasar en la página siguiente o como va a terminar la novela”, reconoce Millás. Lo que nos hace preguntarnos a su vez ¿Estamos ante un auténtico millas o ante la versión replicante que va a sus conferencias? Todo es copia, simulacro, ficción. lo que ha salido al final es algo real, un libro, pero enmascarado, un libro que no se sabe si es reportaje del País o novela o reflexión sobre la gramática o la entrevista de una loca y de una enferma terminal, o una meta novela… no se sabe si es una esencia o una apariencia, aunque sin duda estamos hablando de una presencia, de una existencia. (la presencia precede a la esencia, como la misma palabra lo dice; estamos antes que somos. Primero es estar en el mundo y luego ser) Millás reflexiona como la loca protagonista de su novela sobre la gramática, el lenguaje, las palabras arcaicas que se pierde el castellano, los arcaísmos, las jergas familiares en desuso… palabras como alienación, capital que desaparecen para dejar sitio a nuevas. Millás no quiere que se pierda la infancia, el pasado o su propia existencia. Por eso sigue escribiendo. Y para no perder el lenguaje sigue dando talleres de escritura creativa. Crear una atmosfera literaria donde hay que pensar la realidad continuamente porque la realidad cambia. Y hay que enseñar también a olvidar el pasado, esas palabras, hay que enseñar a desaprender. Aún hay resistencia a los talleres literarios, es un último resto romántico del escritor que se hace asi mismo. En EEUU todo el mundo va  a talleres igual que todo el mundo va a sicoanalistas. Dicen que escribir no se aprende, pero se enseña para las demás profesiones, no naces sabido. Millás es un profe dominado por el pánico de que sus alumnos descubran que no tiene ni idea de lo que habla. Ese es el mejor taller; aprender de sus alumnos. No puedes enseñar nada si no aprendes nada. Solo sé que no sé nada. Millás crea la atmosfera de pensar la realidad desde nuevos puntos de vista literarios pues la novela está aún por inventar. Sus clases empiezan con qué es esto que llamas literario. La primera clase dura dos horas, se sale de la norma literario, trasgrede hasta la idea o definición de literatura. La literatura tiene que trasgredir y renovarse constantemente, un poema de Ane Sexton empieza; “cuando fuiste mía” Dos millones de canciones empiezan con cuando fuiste mía, pero si a esa frase añades “cuando fuiste mía llevaba bragas moradas” estas ya creando algo nuevo, rompiendo con el tópico. Por eso le gusta las técnicas dadá como el cadáver exquisito o la lluvia tormenta de ideas. Sin olvidar la poética tradicional del cuento por ejemplo en Raymond charles. “Una de esas hermosas tardes de febrero... si es que te importan estas cosas”  anula el tópico. Su taller intenta desaprender lo que conocemos tradicionalmente por literario. No hay una sola forma de construir diálogos, hay muchas.
Un taller es por definición experimental y vanguardista, es así esta profesión en cuestión. Millás no es capaz de quedarse con un libro entre toda su obra, quizá el jardín vacío es la novela en que puso más energía y esfuerzo que luego es devuelta con creces, como quien tiene un hijo y disfruta viéndolo crecer. Los autores que mas le gustan son José Agustín Goytisolo Juan Mayorga. A veces tiene la tentación de otras obras reelaborarlas. Cuando escribimos siempre nos basamos en la tradición y siempre se copia, se plagia, inter textualidad. Su primera novela se publicó en el 75, y parece que lo escribió otro, por el tiempo que ha pasado. La literatura, un poco menos que el periodismo, tiene que tomar referencias de la actualidad. Un texto siempre es dinámico, está en marcha y en movimiento. Millás no se considera de esta generación de mayo del 68 dónde la mayoría han sido profesores aunque su literatura tiene muchos rasgos comunes con la generación. Tampoco le gusta recomendar ningún libro ni rebelar que autores le han influenciado ni confesar sus escritores fetiches y de cabecera. Siempre le preguntan lo mismo. y Millás le responde al entrevistador según si tiene cara de Kafka o sí se ha amanecido con la sensación de que Dostoievski le deja patidifuso. Ya dice que el periodismo en vez de buscar la esencia se queda en las apariencias. Por eso quizá han dicho que se casó con Carmen Laforet hasta que esta descubrió su homosexualidad.  Para el que quiera escribir sólo da un consejo; no te dediques a esto.