martes, 3 de julio de 2018

ENTREVISTA MIA EN EL ARENAL. DIA DE LA DIVERSIDAD


Hoy tenemos a Gonzalo Villar, escritor. Acaba de terminar la carrera de periodismo. Y está escribiendo una colección de cuentos sobre temas sociales para el proyecto a largo plazo de sacar un libro con ellos. Por eso le hemos traído hoy a esta carpa del arenal, con motivo del día de la diversidad. 

¿Sobre qué escribe Gonzalo?
Intento en mis escritos reflejar partes personales autobiográficas, lo cual incluye todas las historias de la gente que me voy encontrando. De niño inventaba mundos de evasión. Cuando te vas a un mundo de fantasía es porque este te decepciona. Pero cada vez estoy más convencido de que la realidad ya es suficientemente literaria por sí misma. Estos cuentos surgen de un encargo de la editorial para la que trabajo en prácticas. Siempre tengo que meter la coletilla de lo que hace la ONU en su Plan de Desarrollo por estas vulneraciones de derechos humanos. Soy consciente de que me piden lo “políticamente correcto”, pero las historias son tan dramáticas que la trasgresión siempre va a estar ahí, sin buscarla. Mis personajes son algo planos o estereotípicos, más típicos que tópicos, desde su singularidad pueden convertirse en símbolos universales o portavoces de cada problema. Por ejemplo, hago el cuento de la maltratada-estereotipo, para que puedan identificarse la mayoría de las mujeres en su situación, pero esta mujer tiene rasgos propios, como su pasión por los cuentos de hadas. Y así puedo meter cosas propias. Incluso si me meto en la mente de un ludópata o del violador de la manada trato de que tenga algo humano, no por gusto sino por su sicología propia. En estos relatos hablo del mobbing, los desahucios, el bullying, los ludópatas, el Prestige, el Acuarius…. 0 historias que me han pasado en un psiquiátrico, en un centro de trabajo ocupacional o en una asociación LGTB. Quizá puedan servir de denuncia. Yo en una LGTB me defino como indefinido. 

¿Dónde encuentras estos temas?
El otro día compartiendo los pinchos que nos regalaban de los bares con unas personas pobres sentí que tenía que reflejarlos, para denunciar que la pobreza no es cosa del tercer mundo y que se puede guarecer en los soportales de la plaza nueva o las Sietes calles. Creo que en esta entrevista voy a quedar como “el rojo” que soy, pero cuento la tragedia que me llega al margen de que quede progre o no. En cuanto el individuo entra en contacto con el otro ya tienes drama. Por más que intente contar una historia en positivo (escribe algo alegre, me dice la abuela) y describir a la vendedora de mecheros como una mujer sonriente en todo momento, su tragedia interior se desborda del papel. No es mi culpa que las historias acaben mal, sino de la realidad. Se tiende a criminar a la víctima, como en el caso de la manada o cuando consideras a una persona “victimista”. La gente no entiende que a veces hay circunstancias que te determinan y que la libertad que nos regala el liberalismo económico no es más que un insulto para ellas.  Una condena a muerte prorrogada un día más, tragedias que quizá con el tiempo las podamos ver como comedías. Por eso es importante meter humor, aunque sean desgarro del alma. Cuanto pasa el tiempo una tragedia se relativiza y objetiva, se ve desde fuera e incluso te ríes de ella, pero sin que nadie te fuerce a reaccionar cuando te estás sintiendo impotente. Es la única forma de superar la traumática carga de la mochila, pasar el tiempo. Lo que quizá si sea culpa mía es que cuando me aburro de un relato le suicido al personaje.  Y como su monologo interior es tan parecido al mío propio siempre queda bien. 

¿qué pensarían tus amigos sí leyeran los cuentos que escribes sobre ellos?
¡Se enfadarían mucho!, porque al final no son ellos sino cómo yo los veo. Son una excusa para hablar de mí mismo y del mundo hostil en que me siento marginado. 

¿Para qué seguir escribiendo y leyendo en esta sociedad cada vez más audiovisual?
Porque todo lenguaje, aunque sea el de internet o las pelis, al final se nos queda pequeño. A veces echas de menos en una peli más palabras interiores. También tengo un amigo que no lee los subtítulos de las películas, porque no ha ido al cine a leer. Y claro, no se entera de la historia. Durante toda la edad medía se dominó al pueblo a través de la imagen. El pueblo analfabeto era instruido a la religión con esas imágenes terribles del Apocalipsis. Y no se enteró de la historia bien, como mi amigo. Hay mucha pereza en leer, lo veo cuando entrego un trabajo académico y el profesor tarda meses en leerlo o sólo quiere leer la versión resumida. Noto cierto rechazo a todo contenido profundo o grave, ya sea humanístico o incluso sentimental. Oral o escrito. Es como si “rayara” pensar. A mí me encanta rayarme.  

¿Qué sientes ante el folio en blanco?
A mí lo que me aterra es que se vaya a acabar el papel, gracias a dios esto con los ordenadores no pasa. No, en serio, me puedo pasar horas filosofando y vivo emocionalmente las dialécticas y lo paso mal. Defiendes ideas con pasión vehemente. Pero mejor eso que adoptar con frialdad creencias de otros que crees tuyas. 

Además de relatos, ¿qué más escribes?
Diarios, y reflexiones. No me preocupa la forma, sí no vale como cuento lo cuelo como reflexión, pero siempre sin traicionarme. Tengo un poemario premiado por el Mario Marrodan que se muere de asco a dos euros autopublicado en Amazon. El año en que lo gané debía ser el último en que la viuda regalaba una merendola a los ganadores. Luego el premio ya ha sido económico. También he participado en dos poemarios; uno con la asociación de artistas vascos en sus 70 años y otro que me hicieron comprarme a mí mismo. No es sólo que por cortesía no te regalen un par de ejemplares para la familia, sino que estas editoriales pequeñas se garantizan que al menos los amigos del poeta se compran el libro. Estoy a la espera de que mi editorial saque estos dos libros que he escrito en un mes. No me hace ilusión, son trabajos de encargo. El primero sobre ciudades literarias (“Book towns” con un pasado de poetas o con un presente de venta de libros de segunda mano) Este segundo libro sí me hace más ilusión porque he metido aspectos autobiográficos. Pero ni siquiera participaré del ridículo 5% que se paga al que escribe el libro, que por lo que parece es el que menos culpa tiene. Gané dos veces el de cartas de amor de Cruces. El primero porque era el primer año y nos habíamos presentado cuatro. Lo escribí en un café el último día y lo entregué a última hora. En el segundo premiaron una carta de amor a mi bisabuela, con la que estaba muy unido. Lo metí en su urna. Jamás me hubiera imaginado presentarlo a un concurso. He publicado desde niño en revistas de los Scout, en la revista del colegio Vizcaya, en un fancine de Deusto… También me publicaron un relato en otro libro de un concurso. Y ahora tengo el blog dónde lo puedo regalar todo; culturasdenorta.blogspot.com.es. No encuentro sentido a escribir para uno mismo, siempre quieres que te lean para que te quieran. Cuando te dicen “sí te sirve como hobby o como terapia…” te está diciendo implícitamente que nadie va a leer tu desahogo de víctima. Pero a mí sí me interesa lo que sufra el que lo escribe, su fondo y no sólo sus formas. Y muchas hobby y terapias son compartidas. De hecho, la gente suele preferir hacer el amor al onanismo y los siquiatras ven peligro en auto sicoanalizarse. 

¿Siempre has querido ser escritor?
Sí. La carrera de periodismo la elegí porque filología hispánica tenía mucha gramática e idiomas. Pensé que quedaba bien en la solapa de un libro un título (¡aunque mira lo que aprendió Umbral directamente de Larra de forma autodidacta!). Pero la conclusión de una carrera de comunicación es que está siempre falla, sea por el lenguaje insuficiente, por un emisor pesado o por un receptor que no quieres que le rayes. Siempre he leído en casa, al tener madre depresiva y libros. Parece que el escritor tiene que pedir disculpas por escribir, o hay que buscarle un origen traumático al gusto de Freud, mientras que al panadero no le preguntan por qué hace pan ni a Bush por qué invadió Irak. Supongo que uno está siempre recordando los dos besos en la cara que te estampa la profesora de primaria por tu buena redacción. No conozco lectores que no hayan querido ser luego escritores. Lo que sí por conozco, por desgracia, son escritores que no han leído en su vida.  La carrera de periodismo en Deusto la continué luego en la UPV. Pero todos los lenguajes son válidos, el arte, el teatro… sí nos permiten fantasear. 

Además, participas en muchos recitales y tertulias literarias
Sí, me encanta “la pasarela Cibeles”. Empecé en este mundo asistiendo al taller literario de la Galleta del Norte de la librería Caraba. En plan experimental, dadaísta, juegos con el lenguaje… Era la retórica barroca llevada al surrealismo, juntar palabras en metáforas que no decían nada, regodearse en la forma, sin ningún fondo. El cadáver exquisito, las lluvias de ideas… Decir que se “escribe con palabras” me parece insuficiente. Claro que el panadero amasa con harina, pero no podemos ignorar lo que le ha llevado a amasarlas. No es muy correcto en estos tiempos de materialismo y poetas-obreros revindicar la inspiración, o si quieres locura, del escritor. Pero sin ella no hay juego posible, hay que estar loco para escribir, reconocía Platón. 
Luego empecé a asistir al taller de Josu Montero de historia de escritores, a la vez que iba a clases de historia del arte o el taller de radio que hice con vosotros en Clara Campoamor un año. Empecé a ir a las conferencias de Bidebarrieta, el Azcuna y a trascribirlo todo en mi ordenador para que no se perdiera. (La escritura es memoria que perdura) También voy a recitales de la sociedad Escribe y Lee en Deusto y de la asociación de Artistas Vascos. Unas abuelitas entrañables, pero la poesía, sea aristocrática o sea marginal, no puede ser del club de la Tercera edad.
Con los movimientos alternativos me pasa lo mismo. No me acaban de convencer unos versos anarquistas en una casa okupa compartiendo pinchos veganos y postfeminismo. Su poesía parece más bien Hip Hop o rap, y va tan rápido que no lo puedo trascribir con el ordenador. Lo de Noches poéticas, el bar Zabala, la poesía del abismo, el dock, el k2, más de lo mismo. Me acaba cansando la performance del Manuel encojonado, por mucho que levante los brazos y le aplaudan los Hípster. También he ido a la tertulia de Ramiro Pinilla, que se murió tras haberle sólo podía enseñar un cuento No estoy declarándome culpable de su muerte con esto. Un día llevaré un texto de Javier Marías al taller pasándolo por mío, para que lo despellejen a gusto.  Pero, al igual que me gusta lo literario, me gusta ver obras de teatro o ciclos de cine o ir a museos. También he estudiado unos años teatro. No veo el sentido de estar un año ensayando para que la obra muera allí, pero me encanta meterme en la piel de otros o descubrir los muchos yos de uno mismo. A veces quedo con el filosofo Carlos de Agustín que me habla de sus tiempos de movida, transición y de García Calvo.
En el Luz de gas me permitían recitar poemas, y no había uno por detrás diciendo “como leas más de dos te corto los huevos” o dejándome para la última hora de un sábado en la que ves salir a todo el mundo del local mientras recitas, o echándome del bar de malas formas. Incluso me invitaban a un cubata después del poema. Era carne fresca, y ahora debo ser ya muy conocido, acabas recitando siempre los mismos poemas para que la gente al menos se acuerde de uno. También participo en la revista satírica la Gallina Vasca. Me preguntan sí no tengo miedo de que me vinculen con la ideología abertzale, pero un artículo sobre el amor romántico no tiene afiliación. Aunque no me pagan, he viajado gracias a ellos a Pamplona a un congreso de revistas de humor o al festival de comic de Barcelona. Y siempre consigo acreditación para verme gratis todos los festivales de cine. Estoy más que pagado. Y lo otro, el mundo cultural, lo veo como un club social en el que destrozamos poemas de Blas de Otero. Menos cruel que el del periodismo. 

Pero esta bien que la cultura llegue a todos…
La cultura sí, como juego social. Pero el conocimiento siempre ha sido minoritario y sí me apuras es bueno que sea así. La filosofía eternamente ha sido marginal, porque de esta forma puede contradecir al poder, y decir “el emperador va desnudo”. Cuando todos se aplauden unos a otros el pensamiento no avanza. Se pelean por presentar sus poemarios…Me apena que estas amas de casa de los talleres de escritura nunca lleguen a ser las escritoras profesionales que sueñan ser, como los niños con Messi. Puede parecer una postura elitista, pero es peor vivir engañado, soñar sin saber que sueñas. Quizá en nuestra época no hubiéramos metido al psiquiátrico a Nietzsche. Todos los filósofos han acabado mal. Sócrates no dejó una palabra escrita. Los presocráticos cuatro líneas. En un eterno retorno de lo mismo, los txistularis del futuro Euskadi independiente de dentro de dos siglos verán mi blog y me rescatarán del olvido. Ja. Lo terrible de esto no es que los filósofos vivan vidas de mierda, sino que el poder que los marginó tarde o temprano los instrumentaliza, como pasó con Nietzsche y los nazis. Alguien se apiadará de nuestra soledad e incomprensión en el futuro… ¿y eso a mí que me importa? 

Por último, quisiera leer un fragmento del cuento oscuro de Cuba, ya que es el día de la diversidad étnica esta, sobre la isla como nuestra utopía de solitarios aislados, siempre que un Robinson no trate de colonizar a un Viernes.

DEL RELATIVISMO A LA AMBIVALENCIA MORAL

Critiquilla a la razón pura (teoríca) y a la razón moral (práctica)

La secularización de la moral ha sido uno de los avances más valiosos que nos dejó la ilustración. El paso de la moral hetero-noma (la norma religiosa, la política de fuera.) hacía una ética propia, de dentro. El peligro del imperativo moral de Kant y de la ética autónoma es volverse relativista, al entender cada persona una razón moral diferente. Los de la manada igual no consideraban estar causando dolor. Un catedrático de ética puede ser una persona horrible, con lo cual el intelectualismo moral socrático de que "sí obras mal es por desconocer el bien" se desmonta. Kant invita a la ética subjetiva de cada uno, pero en el fondo invita a Su ética, se cree que todos van a actuar tan éticos como el, y por si acaso las éticas subjetivas subordinadas al utópico tribunal de la Razón Universal, que es el mayoritario buenismo que toque en esa época, como los EEUU a la ONU.

Una ambivalencia entre que lo moral no sea heterónomo sino interno-subjetivo, pero a la vez sea objetivo, que esa ética interna no se aleje mucho del "sentido común" de todos.  

No se puede ser a-moral, porque incluso lo in-moral para unos es otro tipo de moral para otros. Se puede considerar uno contra-moral, pero no al margen de la moral, fingiendo que no existe el otro y su problema ético. igual que no se puede ser apolítico si estamos metidos en la Polis. 

Reeducar al Padrino para que su empatía con el dolor del otro sea hacia todos y no solo a su hija. Desde el siglo XVII a nuestra época, la fría diosa razón pura se ha ido paulatinamente convirtiendo en la razón vital poética sintientemente inteligencia emocional de cada cual, la razón practica o moral se va sentimental-izando y subjetivizando. Con los románticos vuelven todas las corrientes irracionalistas, anteriores al logos. Y allí en lo subjetivo y sentimental de cada cual empezaría el problema moral del relativismo y la solución puesta en cierta ambivalencia moral.
 
Habría que definir que es la razón; la de estado, la de cada cual, la que la pasión no entiende...Y que consideramos intelectual Ego Yo, que Subconsciente Emocional Super-Yo con el otro, que inconsciente sensorial instintivo Id animal. 

¿En qué momento el Logos se ha engreído superior al Mito?¿Cuando sabemos que hemos mordido del árbol de la ciencia y ya existimos con conciencia si seguimos a la vez viviendo instintivamente? ¿Qué siquiatra es capaz de distinguir lo que era propio de la esquizofrenia de Panero y lo que son "momentos de lucidez"? Hoy en día no tendríamos encerrado a Nietzsche y quizá si a muchos catedráticos del positivismo de su época. Para Nietzsche todo nace en el estómago y en la nariz, como el decía. Le ambi-vale lo mismo la sistematización de la fenomenología de Hegel que un poema de Hölderlin. Incluso las leyes matemáticas son convenciones, 2+2 son 4 es innegable, pero porque alguien fantaseó y barruntó estos signos, estos significantes en el alfabeto sumerio. 

Incluso los significados los hemos puesto nosotros, no nace la naturaleza con un sentido ni con leyes naturales, son una interpretación humana, incluso en la especulación científica. y cuando nos muramos se muere todo sentido que le demos. Todo el mundo confunde el referentecon el significado, (Hasta tal punto nos han hecho creer los curas que nacemos con alma. Hasta tal punto nos han convencido los científicos de lo irrefutable de sus teorías e hipótesis), pero cuando se muera la naturaleza seguirá siendo solo el sentido que le den otros. Por eso no creo en los espíritus, almas y otros fantasmas, materias primeras o demiurgos. O creo en ellos mientras lo leo Sueño sabiendo que sueño, decía Nietzsche. Sé que son cuentos y que desaparecerán al dejar el libro. Igual que leo la biblia como la mayor colección de cuentos de género fantástico, como decía Borges. No doy una interpretación literal a la biblia, pero veo a los evangelistas como “la generación Kronen” de su época, aunque fuera una tradición literaria de siglos. En la propia biblia hay un paso del mito al logos, de un dios tiránico y belicoso a un dios amor, de una colección de mitos e historias truculentas hacía unos evangelios en los que un loco o un revolucionario comunista de estos “tomó conciencia”, y dijo; mi palabra es logos de Dios. Yo no puedo honestamente identificar mi pensamiento como ajeno a mí, como palabra de un dios exterior a mí. (Y eso que dicen que la esquizofrenia consiste en “oír voces”) No, yo ya no creo en estos cuentos de hadas. Solo tengo fe esperanza en el hombre. 

ya lo siento. (no llego a intelectual, soy emocional) 

Y aunque creyera en una causa primera, motor inmóvil, esto ¿me tranquilizaría, alcanzaría la ataraxia y el nirvana como aquel que abandonó el partido comunista un día de iluminación bajo el árbol de Buda?, ¿Le serenaría realmente a Bergman leer a Xubiri o seguiría no queriendo morirse como Unamuno? Quizá esa noche se tomaría el pastillazo de un maticillo de logos, pero al día siguiente seguiría igual. y el banquete de Sócrates solo acaba cuando se duermen borrachos. La dialéctica sin síntesis no tiene más sentido que ese ágape conversando entre amigos con unos pinchos. 

Quizá la diferencia clasificatoria sea; 
la literatura se contenta con la Verosimilitud, con un mito o ficción creíble.  
La filosofía implica un compromiso de honestidad con la Verdad.  
La ciencia además de la ocurrencia o la manzana-idea que le cae inspirada a Newton y sus teorías e hipótesis y especulaciones (fantasías) necesita de cierto Empirismo. 
Y la religión, aunque tenga una base intelectual filosófica (escolástica o deísta), acaba siendo cosa de Fe y Sentimiento.  

Pero todas esas verdades y sentidos siguen siendo fantasías humanas, solo que en las distintas épocas de la historia hemos subordinado unas a otras. La filosofía era esclava de la religión igual que ahora lo es de la tecnociencia. No veo tan clara la diferencia entre lo mitológico y lo lógico, la frontera entre lo racional e irracional Cada dia volvemos más al Mitos y nos aproximamos más al origen (presocrático). 

Pero es que, en ese origen, en ese paraíso, entre lobos para unos y entre corderos para otros, al principio no fue ni Dios (sentido significado logos verdad) ni el Verbo (todos estos significantes científicos, físicos, metafísicos religiosos, filosóficos, mitológicos, literarios) sino el Hombre encontrándose así mismo en un paraíso extraño. Con él y esos corderos alobados. El referente es lo único que tenemos, el niño tarda en hablar y dotar de significantes y tarda en crearse su universo simbólico, los arquetipos inconscientes no nacen por ciencia infusa, se van adquiriendo. 

Exagerando Nietzsche consideraba el cerebro una malformación corporal que nos ha hecho superiores en esta lucha antropológica para sobrevivir como especies. Hemos priorizado la esencia ideal sobre el cuerpo material existente, y el bigotudo de Basilea se preguntaba si el origen de toda creación está en un cuerpo enfermo y resentido (pues la razón o principio de realidad siempre reprime instintos de los dos caballos de placer y muerte, eros thanatos, si no son correctamente sublimados

Estaba hablando de su propio cuerpo material sifilítico de anticristo socrático apolíneo proyectándose en el ideal de super hombre dionisiaco que le hubiera gustado ser. Un fantasma, vamos. Nietzsche no estaba más allá del bien del mal, fue un pobre hombre que se iba con prostitutas porque no ligaba y dominado por la madre y la hermana. Yo veo más su muerte de dios como una denuncia y una constatación y a la vez una provocación contra su época, y en su inmoralidad me parece un hombre profundamente moral.  

Todo lo hemos establecido según ese pensamiento vertical; un cerebro que manda sobre lo demás, una jerarquía de arriba a abajo, un mundo de ideas arriba y lo demás, sombrío e infernal, abajo...Pero lo ambivalente es lo horizontal, como las plantas que sienten con todo el cuerpo. El misterio de una materia capaz de soñarse a sí misma y fantasear el mundo. Llamemos a su fantasía auto creadora como la llamemos. 

UNA SESION DE TERAPIA CONDUCISTA


“Le faltan habilidades sociales”, iba diciendo el padre a la siquiatra como si yo no estuviera presente. “Tiene que aprender a respetar a la autoridad por la autoridad”. ¿Y si la autoridad se equivoca? ¿Y nuestro derecho a decir “el emperador va desnudo”? “Aunque no tenga razón hay que respetarla”, respondió. ¿La profesora del Trabajo final de grado tenía derecho a humillarme y yo no podía responderla? Si el mundo es de lobos habrá que sacar la garra. La profesora se sentía evaluada, al sugerir que debería leerse el libro sobre el que hacía el trabajo para no estar hablando de la nada en las tutorías. Era un librito que se lee en un viaje en metro. Me hacía corregir una y once veces el mismo reportaje, pero al no saber el tema hablábamos del vacío y solo me sacaba errores ortográficos. A veces hablábamos de literatura de adulterio del siglo XIX, muy interesante, pero que no venía al caso. Le puse sobre la mesa los 30 ensayos que me había leído para hacer este trabajo. Ella se disculpaba con su sueldo, lo poco que la pagaban. Estaba muy ocupada con sus columnas en el Berria y sus intervenciones en radio. ¿Y a mí todo eso que me importaba? A mí no me pagaban por hacer este trabajo. A ella sí, y se quejaba. Las funcionarias sustitutas ven peligrar su puesto laboral y por eso se quería desvincular de un trabajo que la superaba intelectualmente, pues cuando me examinaran a mí en el tribunal también la examinarían a ella como tutora. Cuando me echó del despacho fingiendo un ataque de ansiedad me obligó a hacerlo solo. En el informe ponía que yo desde mi libertad había elegido hacerlo sólo. Prometió que abalaría el trabajo fuera lo que fuera, era mentira. Mandó un informe negativo al tribunal afirmando que era “arduo y frustrante” trabajar conmigo, aunque ella había hecho excepcionalmente su trabajo, y que todo lo que allí presentara era fruto de “mi insigne pluma” y no de su supervisión. Esto tenía que quedar claro, no por venganza hacía mí, sino por asegurarse la provisional plaza. Tenía yo que pagar la frustración de aquella neurótica lesbiana, que un día me llamaba joven promesa de las letras y al siguiente que sí me creía el nuevo Shakespeare. Los mismos prejuicios, buenos o malos, hacía mí, sin conocerme. Aguanté todas sus faltas de respeto y la tuve que pedir perdón dos veces, porque a ella lo que le parecía una falta de respeto era una falta de ortografía. Siempre, las malditas formas. Aquella profesora ¿Qué sabía si mientras escribía la grafía formalmente correcta la estaba odiando por dentro? O, si por el contrario la estaba amando en cada falta ortográfica. Al emperador no le importa si va desnudo o no, sólo quiere que no se lo digan.  

“Tienes que cuidar las formas” Pero las formas, las palabras, el lenguaje mismo, solo es un instrumento. Lo importante es el fondo. Me puede decir la siquiatra el diagnostico exacto con el mayor de los eufemismos y me hace daño, y en cambio alguien me puede llamar “loquito” cariñosamente y no me ofendo. No hay mayor insulto que un eufemismo, la forma que se usa para no ofender. El eufemismo hace que a un negro le prejuzguemos el color, vayamos al rincón de las palabras políticamente correctas y al final le llamemos “persona de color”.  Con sus amigos se llamarán “negratas” entre ellos. La gente se olvida del significante cuando el significado está lleno de amor, y fraternidad, aunque no haya respeto. Sólo nos fijamos en las formas cuando disimulamos. Uno siente que está respetando al rey cuando le reverencia una y otra vez. Cuando está haciendo el amor a su mujer no siente que la está respetando, simplemente la ama. Se olvida de la forma, sí la hace el amor suave o salvajemente, porque lo importante es lo de dentro. Hablamos de respeto generalmente cuando no hay amor ni fraternidad hacía ese jefe que nos está mandando, igual que nos quedamos en las formas cuando no hay ningún fondo detrás. La profesora se fija en mis faltas ortográficas porque no le importa el contenido del trabajo. Uno se empieza a fijar en cómo está escrita una novela cuando el fondo no le atrapa. Y así vivimos en un mundo de formas y apariencias, de mentiras y formalismos, sin esencia ni sentido, sin significados, sin verdad. Un cáncer es un cáncer, te lo comuniquen con el acordeón o con el txistu. Me es difícil fingir respeto, si no hay fraternidad. No hablo de que el profesor o el padre tenga que ser tu amigo sino de que, en mi caso al menos, siempre hay un sentimiento detrás. Para respetar a alguien debes sentir un mínimo de afecto. No puedo fingir que todo va bien y lo felices que somos sí por dentro estoy odiando a esa persona. Mi padre vive en la ficción de lo buen padre que es, porque me deja dos rodajas de lomo en la nevera vacía cuando marcha al apartamento en la costa a atender sus negocios. Nunca le importa que estoy escribiendo en mi ordenador, sólo que respete un horario, la autoridad y las normales sociales. Mientras cumpla el horario de acostarme a las 12 le da igual si me paso la noche llorando bajo la almohada. Se preocupan los padres si un hijo sale de fiesta, toda la noche desvelados sin dormir, pero en cuanto el chico se va de casa parece que la noche es menos peligrosa y duerme tranquilo. En el fondo lo que quieren egoístamente es no tener remordimientos de conciencia. Proyectan en su hijo su propio miedo como padres. La autoridad se resquebraja, porque no cree en ella misma, tiene dudas de fe, y está desnuda. Pero nadie puede decirle que su traje es invisible. Ni siquiera él mismo.  

“Hay que respetar a la autoridad, aunque se equivoque”. Si todos pensásemos así jamás se habría derrocado al rey de Francia. “Existen unas normas sociales que hay que respetar. Hasta la alcaldesa de Barakaldo está supeditada a normas” Pero las normas son convenciones creadas por alguien y cuando no te dejan participar de ellas te están marginando. Se tiende a criminalizar a la víctima. "Si está marginado es porque quiere, por no respetar las normas". Tú tienes tu libertad de decir las palabras sagradas del SI y el NO o, tu voluntad y tu noluntad. Pero la mayoría de nuestras acciones no son libres, sino determinadas por las circunstancias. Si te ponen contra la espada o la pared no hay elección posible. Si estás en una habitación dónde te están pegando tú eres libre de huir. ¡Menuda libertad! Si estás en un sistema debes participar de él, pero ¿y sí estás tomando un café tranquilamente en Marzana y te empiezan a poner un ruido estridente de rock? Tu libertad es huir, marginarte. Eso no es libertad. El capitalismo nos deja libres hasta que nos rebelamos, y el paternalista proteccionismo entonces se vuelve represor y opresor. A veces el problema está en la propia formulación de esa pregunta. Es una pregunta cerrada que se responde con Sí o NO, pero  la vida está llena de maticillos, no es una pregunta en la que sólo te dejan asentir o negarte. Entre la espada y la pared. Si toda mi vida he huído de los que me pegaban en el colegio es porque no había otra opción. Poner la otra mejilla no es una opción válida salvo para el masoca. . Tambien está la de enfrentarte, en la que siempre sales perdiendo. Y la otra, la más inteligente o la única que hay, es huir. Pero por mucho que te evadas siempre vuelves a aquel matón del patio de colegio al que no te enfrentase, ccomo proyeción, como trauma. Y tarde o temprano te enfrentas. Y pierdes, claro. Puedes estar ignorando la dura realidad toda la vida si quieres, pero tarde o temprano te matará.
Yo sabía lo que tenía que decir para salir de aquella consulta de psiquiatría, sin crear alarma en mi siquiatra. Pero no me daban los santos cojones de interpretar mi papel en aquel momento.  La libertad que nos dejan consiste en ir haciendo una serie de concesiones a la autoridad y al poder hasta que te dicen; jamás trabajarás en ningún medio periodístico mientras nosotros vivamos. O; te internamos en un psiquiátrico. O; te maltratamos toda la vida. 0; somos tan progres que no te suspendemos el trabajo, sino que te obligamos a repetirlo con el mismo tema y la misma profesora en el plazo de dos meses. O; tienes un ictus y te vas a morir en dos meses.

Todo esto se hace desde nuestra libertad. Y somos nosotros los únicos culpables de todo esto que nos pasa. Si te echan a la calle es tu libertad, o sí te desahucian, todo se hace en nombre de esa libertad. Quizá podría haber entregado un trabajo hecho en un mes, haber ido a una o dos tutorías y poner una bibliografía de dos libros. Así haría trabajar menos al tribunal y hubiera aprobado seguro. Pero había algo interno, una coherencia conmigo mismo, un imperativo que surgía de las tripas, que me había hecho ofrecerles un Trabajo fin de grado de dos años de trabajo (Se valora el producto final y no ese esfuerzo) Me tuve que trasladar a Madrid por capricho de la profesora ya había conseguido entrevistas de escritoras inaccesibles, niñas prodigio del momento. Y todo para nada. Mi trabajo era ímprobo, pero ímprobo no significa sólo “trabajoso” de leer sino “trabajado”. Era un consuelo. Creían ofenderme comparándome al nuevo periodismo, o diciendo “sólo te ha faltado presentarlo fumando como el loco de la Colina” Pero me estaban alabando. 

Mi padre me da la libertad de echarme de casa. Ni siquiera puedo disponer de las llaves del desván para que no lo llene de libros, pero él sí tendrá llaves de mi nueva casa. La casa que me están buscando estará entre la de mi padre y la de mi madre para seguir controlándome. No se fían de mí, igual que nadie daba un duro por mí, que podía acabar una carrera. Mi padre es un hombre importante, tiene muchos contactos en la empresa y por eso lo mejor que había podido conseguir era un sueldo de 100 e en una empresa de trabajo protegido. La mayoría de las decisiones que han tomado ellos, sin mi voluntad, han salido mal. (Enviarme al colegio de curas del barrio, lo que más cerca estaba de casa. Meterme a grupos scout para que tuviera amigos. Ingresarme en psiquiátricos) Y las que he elegido yo, aunque hayan salido mal, las recuerdo como propias. Equivocarse es el precio de la libertad, pero es peor cuando no eres libre y son los otros los que se equivocan por ti. Cuesta perdonar. Tendré a mi madre todo el día allí llevándome táper de comida. En el fondo quieren que me vaya para vaciarme la habitación de libros y así no avergonzarse de aquel cuarto cuándo enseñaran la casa a los vecinos. 

La editorial me daba la libertad de trabajar gratis para ellos, renunciando incluso al 5% de los beneficios de mi propio libro (en otros he tenido que comprarme mi propio libro) y no pudiendo publicar mis propios textos hasta pasados 5 años. Primero querían cuatro cuentos y luego cuarenta. Las mil y unas noches os escribo, y sí quieres hago de Sherezade. Aquellas consultas con la siquiatra no servían para nada. Sólo se fijaba en las formas, y en las conductas, como el formalismo y el conductismo, el positivismo y el utilitarismo. En estas terapias te pueden decir “no fumes que es malo”, cambia tu conducta, pero no les importa la conciencia o el pensamiento que hay detrás lo más mínimo. Todo lo que sonara a pensar, a filósofo, ellos lo llaman “racionalizar” La profesora del trabajo no se lo iba a leer y simplemente me decía “resume”. Para estas sabias conclusiones no hace falta tener mil carreras de psicología y periodismo ni once mesteres.  En el máster no me cogerían, gracias al gesto tan caritativo de aquel tribunal en poner “no presentado” en vez de “suspendido”. Yo desde mi libertad de pronto tengo un trauma con una familia que me ha sido impuesta, la patada a la calle de esta misma familia, un pasado azul internado en psiquiátricos LIBREMENTE escogidos, la marginación de no tener ningún amigo, el trabajo final de grado suspendido, 32 años (con los que todos los periódicos se pegarían por mi currículo), un trabajo de “negro” sin sueldo, y un máster en el que no me han aceptado. Me dije que era tan libre que me asustaba tanta libertad. ¡Qué libre que era! Y sin embargo, cuando abandoné la consulta de la siquiatra de un portazo, a aquella autoridad no le hizo mucha gracia tanta libertad que me había tomado. Y no obstante, la siquiatra, tan vestida de palabras, está desnuda. Como las formas sin fondo.