lunes, 8 de febrero de 2016

ANTONIO LOPEZ, ¿UN POBRE HOMBRE O UN GENIO HIPERREALISTA?

Antonio López, Antoñito, es famoso sobre todo por sus cuadros de la gran vía donde buscaba diferentes luces y era tomado por un loco o un pobre hombre, pero también por sus cuadros de su pueblo, los bodegones de su casa (neveras, alacenas…) De la gestación de su cuadro del membrillo trata la película El sol del membrillo de Víctor erice y tampoco olvidemos cuadros como el retrato a su tío pintor o a su mujer en la bañera o a las esculturas de sus nietos que se han expuesto en la gran vía, pero esta vez bilbaína. Ahora lo conocemos por el retrato que ha hecho de la familia real, como ya hicieran Velázquez y Goya.

Antonio López nace en Tormelloso en el 36. Se casa con la pintora María Moreno y tiene dos hijas; María y Carmen, que aparecen en sus cuadros. Empieza a pintar con 12 años. El padre de Antonio quería que fuese labrador como él y la madre de Antonio, pero influenciado por su tío, también pintor, Antonio López torres, acude a la academia de San Fernando con 15 años. Es famoso el cuadro que hace de su tío en su casa familiar en el 80. Acabará la carrera en el 55. La pareja de pintores se traslada a Arguelles pero antes han estado viviendo en el pueblo pues después de terminar la carrera de bellas artes en San Fernando, la pareja sufre precariedades económicas.

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CUADROS DE TORMELLOSO
Sus primeros cuadros los hace en el pueblo, son retratos de su familia y personajes del pueblo. El retrato de sus abuelos Simforoso y Josefa del 55 o el de sus padres en el 56. Crea el cuadro Novios del mismo año, en el que retrata a sus amigos Emilio y Angelines. Un cuadro que nunca terminó porque la pareja se divorció. En el 60 pinta el retrato de Pablo. En el 59 bodegón con pistola, el otoño en Tormelloso del 61 o la calle Santa Rita. Los motivos de sus primeros cuadros serán el erotismo, los retratos de bodas o los labradores de trigo y cebada de su pueblo. En el 61 retrata a su mujer también pintora. Se retrata junto a ella en su cuadro Mari y Antonio en el 81. Retrata mujeres en la playa y la cocina de su  casa del pueblo en el 80. Retrata el mundo rural de las películas de Berlanga o los cuadros de Rafael Zabaleta y  Vazkez Diaz
Antonio López se encierra en su casa con diferentes modelos. La mejor modelo; su mujer. De una modelo coge los pechos, de otra la cintura y así va creando un retrato que es mezcla de todos y que no es de nadie. Trozos de distintos modelos en un mismo cuerpo. Retrata la taza del váter, un urinario mugriento. Primero lo dibuja en lápiz y luego al óleo. Su objetivo es hacer de lo ordinario algo extraordinario, y que la pintura trascienda pero siempre reflejando la realidad.
CUADROS DE SU FAMILIA
Empieza entonces a retratar a su familia y los muebles de su casa, pinta su cuarto de baño, o su cocina, incluso su nevera llena de productos del mercado fácilmente reconocibles (cuadro del 91). Otro cuadro de esta primera etapa es Josefina leyendo del 53 o la cena (71-80) o conversación. Bombardeos, Niño del 53. Aparecen Chimeneas desnudas que parecen torres medievales. Su escultura Cabeza de griego con vestido azul del 58. También pinta a su hija María López Moreno. En el cuadro de la cena aparecen platos, trozos de pollo, queso, botes de medicina, cubiertos, huevos duros, hasta un yogur Danone y la imagen distorsionada de su familia. Y es que su familia será su motivo principal (Cabeza de Carmencita del 65 al  68) o Carmen (2001 2007) o María de pie  (65) o Mari y Antonio del 61 o Andrea comiendo del 2004. Retrato de Carmencita, hija, en la azotea de su casa. Carmecita jugando del 60. Su hija juega con muñecas en una balaustrada y un muro, un  paisaje con chimeneas al fondo. Retrata así a su familia pero también la ciudad. También es precioso el cuadro de su hija el día de su comunión.

BODEGONES Y CUARTO DE BAÑO

Retrata puertas, abrigos oscuros, la nevera de hielo del 66, empieza a pintar la luz que entra por la ventana, en ventana de tarde (74 82) o en ventana grande (72) Aparecen ya en estos cuadros el Vacío, el juego de luces y sombras, las puertas que anticipan habitaciones íntimas. Retrata su alcoba, su retrete, su baño (68- 71) de nuevo la nevera de hielo (66) (retrata el volumen blanco de la nevera), la Luz eléctrica (70), el Interior de estudio (71), el aparador 65, nevera nueva en casa del 94, alacena 62. Cocina 80. Retrata el círculo familiar del microcosmos de la casa. Estudio de puertas del 70. Cuarto de baño del 73. A su Mujer lavándose (61 y 68), la Fresquera 60, otro Baño 69 71, un Bodegón en el 81, Vaso flores en el 65. Retrata su huerto con flores y frutos. Y el cuadro de los sueños del 64. Habitaciones íntimas y Objetos cotidianos desde varios puntos de vista

En el 61 pinta su famoso cuadro de los Membrillos que aparecerá en la película el sol del membrillo del 92 de Víctor Erice (marido de la escritora Adelaida García Morales y director también del espíritu de la colmena) Pinta en esta segunda etapa muchos bodegones. De Calabazas en el 94, de Frutas verduras 88, de Membrillo y conejo 68. La piel rugosa de la calabaza, y el membrillo arrugado sugieren nuevos volúmenes. La película se llevó premios en el festival de Cannes y retrata unos días en la vida del pintor pintando los membrillos de su jardín según el sol que hiciera. En la película aparecen amigos del pintor, sus libros del renacimiento y el cuatrocento (una influencia suya) y hasta unos japoneses que fotografían la casa y el trabajo del pintor.

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VISTAS DE MADRID Y LA GRAN VIA
Empieza a pintar sus paisajes y vistas urbanas de Madrid, los más famosos son los de la gran vía (paralelos a las trilogías urbanas de Madrid de Francisco Umbral); Atocha en el 64, Norte de Madrid maliciosa del 62 al 64,  La Capital del 87 al 96, Vallecas desde la torre de bomberos del 90 al 2006, desde terraza lucio 69- 90, la sierra de Madrid… Madrid se multiplica por cuatro durante el tiempo que Antonio lo pinta. Vista desde torres blancas 74- 82, desde callao, desde Madrid  sur 65- 85, Campo moro  90- 94, Gran vía agosto 9 horas, 2009- 2011, Mujer mirando aviones 53 estación de Chamartín, Madrid desde Atocha, calle embajadores del 64, desde ventanas del mirador, Madrid desde capitán haya 87- 96, ciudad y cielo, desde torre lucio 90,  Madrid desde Callao o desde la ventana del hotel Capital. Un ambiente bello pero opresivo y caótico aparece en sus cuadros de frescura comedida.  Se trata de ofrecer una realidad que asombre pero que no deje de ser real.

Otro cuadro famoso es el de su mujer María en la bañera del 68 donde aparece completamente desnuda. Y por supuesto el retrato de la familia real, un encargo de los reyes.  Antonio también hace esculturas de hombre y mujer de bulto redondo como las cabezas de bebe, de su nieto, que se han expuesto en la gran via bilbaína. (sus nietos de 9 años, hijos de María) Crea esculturas de adán y eva y hombre y mujer 78 94,  con madera policromada y acero


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El trabajo obsesivo y metódico de Antonio López era visto en la época como el comportamiento de un chalado, alguien que se sentaba en la gran vía a ver pasar el tiempo y pintar la ciudad según las diferentes luces del día. Para la mentalidad del empresario y el trabajador ¿qué dinero aportaba, que sentido inmediato tenía ese trabajo obsesivo y meticuloso? La mentalidad positivista y utilitaria no entendía su método de trabajo. Antonio se sabía el nombre de todas las calles.

Por ello la visión que tenemos de Antonio López como de un pobre hombre. Sus retratos de Madrid testimonian la arquitectura moderna de esta ciudad a la que venían los emigrantes del éxodo rural. Antonio López trabajaba a horas fijas según la luz que quisiera reflejar y muestra los rascacielos incipientes de la época en una pintura que siempre hacía al aire libre. La luz cambia dependiendo de la hora. Por eso el cuadro es siempre inacabable, nunca se termina como infinita es la ciudad. Su arte es atemporal y es de un tiempo muy concreto, el franquismo en ciernes y la transición. Obsesivo y perfeccionista, Antonio López tarda hasta 15 años en pintar alguna de sus vistas de Madrid, y es por eso que costó tanto que expusiera Antonio López. Antonio ha desempeñado su trabajo con modestia y obsesión. En 1985 le dan el príncipe de Asturias. Antoñito no acaba de terminar sus cuadros que son un retrato del envejecimiento del tiempo. Pinta sus bocetos sobre lienzos, frescos, bodegones…

HIPERREALISMO; EL ARTE COMO UNA FOTO
La pintura hiperrealista intenta que el cuadro parezca una foto. La foto hecha con cámara oscura tiene más precisión que el ojo humano y percibe lo que este no capta. Captar el momento decisivo que decía el fotógrafo Cartier Bross, la estación del año concreta, el momento en que se refleja la luz que el necesita. Si la luz se le había escapado esperaba al mes siguiente. Ser mimético y fiel a una realidad que muta, que tiene vida propia y va cambiando. En el arte de Antonio López nunca nos bañaremos dos veces en el mismo río como decía Heráclito. Intentar aprehender la realidad que es intangible, inaprensible, esquiva, lejana a nuestro intento de reflejarla con exactitud y precisión.
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INFLUENCIAS
Su pintura es materica e influenciada por el informalismo abstracto europeo y el expresionismo abstracto de EEUU y el tachismo, pero sobretodo es hiperrealista. Busca reflejar la realidad, como los realistas, pero de forma obsesiva, total, lo más real posible.
Para él la pintura es el arte de la lejanía y la escultura la de la cercanía.  Es influenciado por el pintor Luis Gordillo y por pintores como Velázquez, Miguel Ángel o Goya, Tiziano, Rafael y los prerrafaelistas. Influenciado por Alberto Durero y los frescos romanos de Pompeya y el templo de Apolo en Atenas (y es que en el 55 viajó a Italia con el ministerio de educación y después a Grecia). Antonio López iba y va mucho al prado a copiar a los clásicos para aprender de ellos.  Sus influencias llegan hasta el arte griego y el renacimiento italiano, el cuatrocento (Masacio, pero de la Francesca) y el arte flamenco holandés del XVII. Del renacimiento coge su perspectiva y del impresionismo coge la captación de la luz y el hecho de pintar al aire libre. También le han influenciado las vanguardias (el surrealismo) y la abstracción. El realismo futurista y metafísico de Cama Sirani o de George de chirico
A Antonio le gusta también el realismo socialista ruso o Richard stess y sus obras metálicas y hasta el arte de Oteiza. El realismo soviético buscaba la propaganda de ideas políticas manipuladas por el poder totalitario pero el realismo de Antonio López busca la libertad y los nuevos aires de la democracia y la transición. Su arte bebe de las vanguardias también pero las supera y sus bodegones no pueden entenderse si no conocemos el arte de Cezzane y la influencia que tuvo en el cubismo. En el arte de López se refleja el arte cubista de Picasso y sus señoritas de Avignon o el Guernica. El cubismo le enseña a Antonio a pintar según qué perspectiva cojamos, que punto de vista usemos, el plano dividido en cubos, el arte como algo geométrico y matemático, a veces simétrico. El hiperrealismo, al igual que el cubismo, es un arte frio, objetivo, objetivista, sin pasión, intelectual. Un arte más frio que la nevera que retrató Antonio López donde solo vemos productos alimenticios, sin pasión ni emociones.
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Su arte retrata primero el arte rural y luego el urbano, la vida cotidiana de los habitantes de la corte. Se considera un pintor de pueblo, su pueblo le gusta mucho más que Madrid. Es su pintura un arte documento, pues testimonia una realidad, un tiempo histórico pero no vemos en su pintura imaginación o sentimientos al modo romántico. Si de algo peca su pintura es de demasiado objetiva, demasiado realista, demasiado fría. Pero es que este es el objetivo del pintor. Antonio ha expuesto en galerías de Nueva York, su pintora es reflejo de la época de la transición y ha expuesto la modernidad española en el panorama artístico mundial. Sigue teniendo varios proyectos en mente porque Antonio empieza varios cuadros a la vez sin saber cuándo los acabará. Su pintura se apodera el tiempo concreto y del tiempo abstracto. Como los antiguos impresionistas él busca el naturalismo, reflejar la naturaleza y la realidad copiándola del natural. Por eso pinta a plen air, al aire libre.  Muchos de sus cuadros son de formato grande.  Antonio expone en los mejores museos del mundo y en colecciones particulares y públicas.

TECNICA
Su pintura, gruesa y muy empastada al principio, se va haciendo cada vez más fina y ligera, adelgaza la carga materica y usa una pintura menos pastosa.  El carboncillo le permite reflejar la esencia del claro oscuro, el juego de luces, graduar los volúmenes en blanco y negro. Sus personajes aparecen quietos, hieráticos, estáticos, no hay movimiento (como vemos en las esculturas a sus nietos, durmiendo o con los ojos abiertos) No trastoca, no distorsiona la realidad, la muestra tal cual es (o la ve él) el ojo distorsiona la vista pues no es redondo y no capta las líneas horizontales de forma tan fiel como la cámara de fotos. Roland Barthes decía que la fotografía mata la realidad. Todo lo retratado por la cámara es la foto de algo ya muerto, de un tiempo que jamás volverá. El tiempo pasa y envejecemos, es el mensaje que nos quiere dar Antonio López. El protagonista de sus cuadros es Madrid y la luz. El ritmo lento en que se germina un membrillo en el membrillero. Su arte, como el cubismo, depende del espacio temporal y espacial que cojamos. El motivo es lo de menos; un membrillo, una cama donde nacer dormir y morir, elementos cotidianos que se elevan a categoría de arte, como una nevera llena de alimentos. Carmencita cenando o un conejo desollado encima de la mesa cuando van a cenar, un gato durmiendo. Y siempre la luz, fría luz de la nevera o cálido amanecer en la gran vía madrileña. A Antonio le encanta retratar objetos, bodegones. La presencia humana siempre esta latente en sus cuadros pero nos habla más de la ausencia de presencia humana. La pintura de Antonio nos habla de la deshumanización de las ciudades grandes, del hombre sometido a vivir alienado y enajenado en una metrópoli caótica.

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La ciudad de Madrid es al final ratonera del individuo, un ente que le apresa en su caos urbano. Antonio seguirá acudiendo con su caballete, como los impresionistas, a captar la luz casi de forma científica. La luz del instante, estar en el momento y lugar preciso para captar un momento, una vida, en su plenitud, una instantánea que nunca más se repetirá, una vida que es inabarcable. Es el pintor español más importante de nuestra época, un clásico como Goya o Velázquez pero aún vivo y en la historia de la humanidad pocos pintores habrá en el mundo como él. 

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