martes, 23 de febrero de 2016

ORTEGA Y GASSET, LA REBELION DE LAS MASAS

PROLOGO PARA FRANCESES

 EL LENGUAJE
TESIS 1 Este volumen os puede llevar gabachos, amantes de la revolución, a la mala interpretación
Por ejemplo; Entender por el término “MASA” al obrero.  ¿Y por qué? Porque el Lenguaje, esa vieja hembra engañadora miente, es insuficiente, todo vocablo es ocasional... 

TESIS 2 El abuso de la palabra la desprestigia (El exceso de información desinforma en incomunicación, las palabras se las lleva el viento aunque nos aferremos a ellas en la tormenta)

TESIS 3 El sinsentido de hablar Urbi et Orbi, a la Humanité en genérico:Relata la anécdota y comentarios que hacía V. Hugo  a representantes de diferentes países en su gala. Al ver al ingles, exclamó “Ah... Shakespeare”, con el español “Ah.. Cervantes”, con el alemán “Ah.. Goethe” y cuando se presentó el cónsul de Mesopotamia gritó “Ah...la Humanité” 
Escribir a la humanidad; demagogia a nadie dirigida.

EUROPA
TESIS 4 La Unidad homogénea de Europa respetando las particularidades de cada país
Europa funciona gracias al balance of Power o equilibrio europeo, la presión de la opinión pública puede controlarse y de hecho se hace con los medios de comunicación (Ortega es periodista) Es el poder del periodista que manipula la realidad con el lenguaje, la que garantiza al político y económico su sistema. A este le bautiza el gran secreto de los políticos modernos.  Ortega aboga ya una unidad supranacional europea, profecía del realismo histórico y no del idealismo romántico del que huye en sus escritos. 

EL S-NOB

Nos metemos en materia, con la definición del hombre materia o masa. Un hombre hecho de prisa que vive de prisa, vaciado de historia, carente de proyecto de futuro, animal prejuicioso lleno de apetitos y los derechos que él cree propios desde siempre, olvidando que es heredero y lo que se luchó por ellos.
Al hombre masa no le gusta la opera, no tiene opinión política, pero reclama para si el derecho a asistir a la opera y votar. Aunque sea por puro snobismo. El snob – sin titulo- no vive de forma aristocrática, no tiene nada que ver esto con su renta y nivel económico sino con su canon cultural. Existe muchedumbre desde siempre, pero antes no tenían la desfachatez de ocupar los palcos del teatro, llamar cultura al fútbol y los toros, reducir la minoría intelectual y crear el llamado Mass Media, la audiencia, la cultura de grupo, la tiranía de las masas que hoy llamaríamos pensamiento único o ¿Que ha hecho “el Madrid”?.

POLÍTICA EUROPEA El viejo liberalismo no es bueno, ¡Cómo va a serlo si es viejo y es ismo! dice, pero es lo menos malo, evita dictaduras, democracias corruptas y colectivismo (comunismo anarquismo). La doctrina del liberalismo afirma que la libertad interesa, no al individuo, sino a su sociedad. El secreto europeo ha sido garantizar las libertades individuales o nacionales creando una común colectividad.

APOLITICISMO ORTEGIANO Ortega no es un viejo liberal, dice, ya por no ser no es ni republicano. “Ni este volumen ni yo somos políticos” Desengañado de ella, deniega de izquierdas, derechas y se revela a esa “corriente” que se remite a Pascal de que todo escritor escribe política sensu stricto. La misma idea que en los 70 tildaba al poeta que no escribiera novela social protesta de reaccionario. Confiesa que no le interesa (El aristócrata tiene sus miras + altas). Pero el hombre masa vive sumergido en ella, no puede desprenderse de este conjunto de creencias como los términos izquierda- derecha, por qué no tiene visión histórica para pensar por si mismo, sino consignas. ¡Nunca Maix, No a la Guerra, Beeee!

RAZÓN HISTORICA Y VITAL Francia, paradójicamente, tiene una tradición revolucionaria. Ortega rechaza las grandes revoluciones por violentas y sustentadas en abstractos. El materialismo histórico (Marx) afirma que los políticos  manipulan la historia (Mediante el lenguaje) y contra esto, se impone la razón histórica o memoria. Ortega ha conversado con grandes estatuas en París; con la de Descartes discutió sobre su Raison abstracta. Ortega creía en una razón vital e histórica, señora de lo concreto e inmanente, regidora de nuestras vidas, la estatua callaba.

Concluye el prologo resumiendo que ha medido al hombre masa por su adhesión cultural (Pasado heredado) y su capacidad para continuar el “Aristocrático” linaje de la civilización (El proyecto de futuro) y lo ha encontrado indigno heredero.  Define su casi- libro como “Un ensayo de serenidad en medio de la tormenta” (Las palabras se las lleva el viento, pero nos aferramos a ellas cuando hay tormenta)  


 CAPITULO I   EL HECHO DE LAS AGLOMERACIONES
Hecho innegable; advenimiento de las masas al pleno poderío social, a la vida pública. No entiéndase sólo a la política sino a la economía, religión, ocio. Hoteles llenos, teatros que no dan a vasto, aglomeraciones urbanas cuando antes sobraban localidades.  Ante esto el intelectual se sorprende que es su lujo y deporte preferido para pretender entender. Por eso, dice, la lechuza de Minerva tiene dos ojos deslumbrados. El escritor y el filosofo no son visionarios, sólo observadores, curiosos cual lechuza de Atenea.

Diferencia entre minoría selecta y el concepto de masa

La masa es un concepto cuantitativo y visual. Las minorías son asociaciones cualitativas, ya que se reúnen con un proyecto y con un talento. Un grupo de inconformistas se integra de la ausencia de los conformistas; los integrantes de las minorías necesitan sentirse únicas, especiales mientras que los integrantes de las mayorías precisan anular su personalidad por un sentimiento de pertenencia y grupo. En las masas no hay protagonistas, solo coro. Más que un hecho sociológico, parece un problema psicológico, ¿Por qué esa persona quiere ser masa, quiere ser normal, como todos? Esa persona camufla su inseguridad anulando su personalidad, se sabe mediocre y se sujeta en la mediocridad del resto. 
MASA ES TODO AQUEL QUE NO SE VALORA A SI MISMO. Se siente o necesita sentirse como todo el mundo. Detrás de los grupos se esconde miedo; al rechazo, a la soledad, a la exclusión del mismo.   Aunque insiste que nos olvidemos de las clases sociales, porque hay obreros con gustos muy selectivos, con talento y sueños que erguidos del denominador común suelen prosperar (El capitalismo es el hijo del carbonero vuelto yuppie, pero no se refiere a eso, sino a la élite cultural)
Siempre la minoría ha regido sobre el vulgo, hasta la Gran revolución y la revolución industrial en que la masa empieza a imponer sus gestos, reclamar sus derechos y este factor obviamente positivo sugiere a Ortega otro negativo; que se pervierta el nombre de cultura, que por ella se englobe cualquier cosa, se olvide el pasado y nos quedemos sin planes de futuro, ahogados en el relativismo y la vulgaridad del hotel Glamour y la tiranía de masas.  Y además este pensamiento único, esta globalización que ya costaba el periodista, rechaza  la divergencia de opinión, como se decía en los EEUU de la época de Ortega “Ser diferente es indecente”

CAPITULO II; LA SUBIDA DEL NIVEL HISTORICO

Ortega expone  que la única sociedad y cultura sana es la aristócrata, e insiste que no se refiere al estado político(Es demócrata). Por aristocracia no entiende ese Versalles decadente, sino al gentlelman; elegante y correcto en sus maneras, templado y moderado en sus opiniones, selecto y educado en sus relaciones y gustos (El snob sería lo contrario y peyorativo; El In- noble que vive de aparentar lo que no es)
El advenimiento de las masas a la realidad social ha hecho creer que los conceptos de igualdad, los derechos jurídicos y sociales, son intrínsecos al nacimiento, derechos fundamentales y naturales, que se gozan desde el nacimiento (El nuevo snob heredero desagradecido con su herencia, el señorito mimado) cuando no han estado siempre ahí, y basta revisar la historia para comprobar cuanto se ha luchado por ellos. Basta leer la historia contemporánea para sacar la conclusión de que desde la revolución, se ha luchado por la libertad, por el individuo, por abolir la esclavitud del siervo cristiano y convertirle en señor. (Nietzsche) Ahora que el hombre medio se cree señor, podemos decir que toda la historia ha subido un nivel, no sólo por que el ciudadano de la época de Ortega disfrute de una renta mayor, sino porque incluso en el plano emocional se valora más a si mismo. Ortega habla de unos españoles que de pronto se sienten nuevos ricos, se americanizan. Y lo que para él es más preocupante; al surgir la clase media que dirige la vida social, desaparece la elite. Además de subir el nivel histórico, se nivela la sociedad; como nos lo colorea el tango Siglo XX cambalache “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador, lo mismo un burro que un gran profesor, no hay escalafón, los inmorales se han igualao ¿Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón!”

CAPITULO III; LA ALTURA DE LOS TIEMPOS

La vida media se mueve a una altura mayor que en el pasado y a un tempo demasiado vertiginoso, ya que enseguida – confiesa Gasset- le consideran a uno anacrónico, carca, o que no estás a la altura de los tiempos, y te anclas en tu cátedra de Madrid.  Pero no podían decir que este periodista viviera anclado en el pasado ni tacharle de conservador; vivió su tiempo, asistió a la vida cultural de los cafés, tertulias y ateneos del Madrid de la república y franquismo e incluso colaboró con el moderno instituto libre de enseñanza(Giner de los ríos; Dalí, Lorca, Buñuel). participó en el circulo de bellas artes, el liceo, el ateneo... Rechaza por tanto “El cualquier tiempo pasado fue mejor” de la copla de Manrique, pero tampoco esta de acuerdo con la arrogancia con la que el hombre de su época se tilda superior a todo hombre del pretérito.


Para seguir con esta tesis, nos relata el fin del imperio romano, la decadencia a la que se llegó y la compara con la época actual. Sin embargo, en los tiempos de Nerón no tenían constancia de esta involución, al contrario;  se creían en el cenit de la humanidad, igual que ahora. El romano y el hombre del siglo XX ya no tienen ideales, pues creen todo logrado, y su realidad inamovible. Ya decía Cervantes que el camino es siempre mejor que la posada, y Kavafis que lo importante del viaje es el viaje en sí, pero al hombre decadente, acomodado en la posada, se le olvida andar, se aburguesa, muere frente a su televisor. Ya es paradójico que el hombre llame a su época “moderna”, superior a todo pretérito, como si ya no fuera a haber más futuro pos- moderno por delante, se ha quedado sin proyecto de futurición, sin esperanza.
Cuenta que a Lucano o a Séneca se les contraía el corazón al ver las majestuosas construcciones en Roma pues Roma era eterna y nada nuevo habría bajo el sol. Ortega lo llama melancolía de  edificios eternos. Aquí ve Ortega la sustancial diferencia con nuestra época; La decadente Roma se creía eterna, y nosotros sin embargo no sabemos lo que ocurrirá mañana, navegamos en un mar de inestabilidad, en un mar de dudas. Hoy pueden caerse las dos torres gemelas y mañana desaparecer el mundo. Así que aunque la masa vive sujeta a un conjunto de creencias inamovibles y se siente segura, más prospera que cualquier tiempo pasado, lo cierto es que la tierra se tambalea, Europa cambia y nada es fijo o seguro bajo nuestros pies. Así que concluye que en la decadence, de la que ya hablaba  Nietzsche, habitan unos hombres tan paradójicos que se creen en la mayor época de la humanidad. Ante esto su corazón también se encoge cual Cicerón en Roma. En resumen; No es esta la plenitud de la historia, pero nos creemos más que cualquier otra época, superiores, señores acomodaticios decadentes y sin ideales aunque la juventud – nos guiña Ortega-  se siente como un nuevo comienzo, sin estar seguro de no ser una agonía, con fuerza y con temor a esa misma fuerza, críticos consigo mismos. Ese es el hombre por el que aboga Ortega.

CAPITULO IV; EL CRECIMIENTO DE LA VIDA

La vida crece. Con la globalización aumenta nuestro horizonte, nuestras miras espacio- temporales.  Por eso su – nuestra- época es la era de la velocidad, forma de matar el tiempo y el espacio. Sugiere que lo que ha aumentado son nuestras circunstancias, el mundo; entendiéndose por mundo al repertorio de posibilidades vitales. Y así frente a ese enorme mundo, nos achicamos como el superhombre ante la voluntad de poder de su realidad, o el Hamlet ante su mar de dudas.
Vivimos una sociedad decadente, vuelve al mono tema, sin conciencia de serlo. “Vivimos en un tiempo que se siente fabulosamente capaz para realizar pero no sabe que realizar. Domina todo el Mundo (Circunstancias)  pero no es dueño de si mismo (Yo).Con más medios que nunca; va a la deriva”
Vivimos tiempos de incertidumbre en esta época más que en la de Ortega por haber avanzado la mundialización de la que ya habla. A los fascistas y a los marxistas se les ha escapado la vida de sus ideales cerrados, y hoy anda, por ahí suelta, sin ideales. El mundo, dice Ortega, esta carente de proyecto, olvidado de la historia, vacío de pasado y futuro. Y la juventud se entrega al nihilismo, a la apatía y el desencanto de un mundo tan tejido y asentado que carece del más nimio ideal. La vida decrece.

CAPITULO V; UN DATO ESTADÍSTICO    

El pasado, historia, no nos dice que hacer, sólo que evitar. Debemos inventar nuestro destino. La vida soy yo y mi mundo, destino y voluntad, circunstancia y decisión. Vivir es hallarse en un mundo de fatalidad, pero no de forma mecánica determinista y predeterminada, sino con un margen de elección.  Vivir es estar condenado fatalmente a la libertad, a la decisión. La política, no es, sino un proyecto de vida colectivo. Antes la élite” invitaba” a las masas a este proyecto. Ahora las masas arrastran a la élite y eliminan toda oposición. Sobretodo en los países mediterráneos. Sé que Ortega se refiere al fascio italiano, pero aquí no estoy de acuerdo. Afirma que la masa arrastra a la élite y a los políticos en su proyecto, o mejor dicho su carencia de proyecto. Y yo creo que es al revés; Hitler ganó democrática mente las elecciones, le votó la masa, pero gracias a sus campañas de propaganda. Creo que la minoría siempre consigue encauzar a las masas. Por ejemplo; Ortega nos diría que el actual consumismo o la tele basura son efectos de la dictadura de las masas, pero tras los anuncios de publicidad y los programas voyeuristas se esconde una élite de profesionales, quienes de verdad dirigen la opinión pública de la masa; guionistas, políticos, economistas, periodistas...
Vayamos ahora con la estadística; Del año I al 1800 la población no excede los 180 millones. (12 siglos) De ese año a 1914, tenemos ¡460 millones! (No pasa de un siglo)
Ese crecimiento demográfico es la causa primera del advenimiento de las masas, del desbordamiento de todas las infraestructuras culturales y políticas que la civilización había asentado. No era fácil saturar a esos nuevos habitantes del bagaje cultural de sus antecesores, y así nos ha nacido un prehistórico en palacio. Rhatenau lo llama la invasión vertical de los bárbaros.

 CAPITULO VI; DISECCIÓN DEL HOMBRE MASA
El hombre masa a examen: 
Ya profetizaban:  Hegel “¡Las masas avanzan!”, Comte “ La revolución se destruirá a si misma” Nietzsche “Sube la pleamar del nihilismo”  Ortega me dice que si quiero entender mi época la distancie, mirarla con alejamiento ¿Cuanto? El que justo le impida ver la nariz de Cleopatra. Así, de lejos,  observa como estos siglos presenciaron la lucha del liberalismo (Política liberal e industrialismo, y también la ciencia técnica. Los 3 pilares que sustentan el nuevo mundo) por su libertad, habitación propia. La masa halla libertad en todos los ámbitos. Y una vez lograda; “Ancha es Castilla” ironiza Ortega “Viejos liberales entregados al libertinaje”. Antes Vida sólo era Mundo, sólo circunstancias, malas cosechas y dioses que les castigaban. La historia que tiende a la libertad, les ha concedido el señorío, la valoración de si mismos, el giro cartesiano de la realidad al sujeto. Pero se ha “crecido” tanto, que ahora no reconoce haber sido nunca siervo, y cree que los privilegios de los que goza son inherentes a su naturaleza, no agradece la herencia y por tanto, no sabe que herencia dejar. Tras luchar por el feminismo, la mujer- masa actual cree todo conseguido y no sabe que más reclamar, puesto que ha olvidado lo que se reclamaba.

CAPITULO VII; VIDA NOBLE O VULGAR   ESFUERZO O INERCIA

Somos lo que el mundo nos invita a ser, pues vivir es tratar con el mundo. Antes vivir era sentirse limitado, y por ello el hombre se revelaba, sacaba toda su fuerza de voluntad contra el piélago de calamidades del insultante infortunio (Hamlet). Ahora vivir es sentirse expandido, libre, abandonado de si mismo, naufrago en un mar de dudas, ahogado en nihilismo, en la apatía y la inercia. El hombre actual esta satisfecho de si mismo, se siente soberano, puesto que las circunstancias no le aprietan. El aristócrata es el siervo de una instancia superior a él  (su trabajo, el arte, los modales, la corrección...) y jamas esta contento consigo mismo, es un gran critico de sus propios defectos, acerrimo perfeccionista e incansable esforzado, quizá esclavo por propia voluntad.
¿Y que es lo justo; el igualitarismo comunista que otorga al currante y al parásito el mismo pan o el liberalismo que premia el esfuerzo? Ortega distingue entre derechos comunes, como  a la vida, que son naturales (pero gracias al esfuerzo histórico) y generales, de los privilegios, especie de premios para los voluntariosos. El problema es que la masa reclama además de sus derechos los privilegios, como la fama y el reconocimiento social.
Por nobleza se malinterpreta lo estático; el señorito heredero y encima  desagradecido, cuando significa lo contrario. Nobleza o aristocracia son conceptos dinámicos; el reconocido socialmente, el intelectual. Implica esta definición  un esfuerzo insólito, un desarrollo de las virtudes, aunque lo pervierten ciertos “famosos” que ya en época de Ortega se mezclaban en la vida cultural madrileña; los snobs los sin titulo que se pretenden nobles, los pseudo intelectuales.
Nos percatamos de que la mayoría de personas son incapaces de desligarse de su animalidad, y sus necesidades fisiológicas, sólo viven sujetos a las necesidades externas a su propia individualidad, a las circunstancias del mundo. Ortega concluye que el que vive de forma noble es tan esclavo como el que vive de forma vulgar, sólo que el noble- esforzado 1) es consciente de su esclavitud 2) Es esclavo por voluntad propia 3)Es esclavo de su voluntad, y no de sus circunstancias como el vulgo.

 CAPITULO VIII; POR QUÉ LAS MASAS INTERVIENEN EN TODO VIOLENTAMENTE

Ortega sabía que en algunas cosas iba a estar en desacuerdo con él, Nadie piensa lo mismo que otra persona, evidente, pero el problema es cuando esto  deja de ser evidencia y se da el pensamiento único. El hombre- masa se siente completo intelectualmente, ya que esconde su mediocridad como ya hemos dicho con esa falsa y arrogante superioridad. El amor al saber, la filosofía, empieza sabiendo que no sabes nada, el mar de dudas al que se somete cualquier acontecimiento, esos ojos de lechuza siempre atentos del intelectual, pero el hombre- masa al vivir en un mundo de creencias, no se cuestiona nada (No tiene imaginación y no puede tener ideas o ocurrencias, sólo retener ideales) y juzga su circunstancia como verdadera realidad.    Anatole France decía que un necio es peor que un malvado, el malvado descansa a veces, el necio jamas. Y el vulgar proclama el derecho a esa su vulgaridad. cuando todos piensan igual nadie piensa demasiado. 
Hasta ahora el vulgo no había creído tener ideas ni opiniones teóricas, sólo creencias, experiencias... y ahora pretende imponer sus ideas, y no escuchar las demás. La masa es ciega y sorda, cree siempre estar en la razón cuando en la razón no se debería estar de forma estática, sino ser en dinámica, al menos en la razón histórica y circunstancial, en la razón vital de Ortega. El grado de cultura de una sociedad se evidencia en las normas, cuando estas desaparecen (en la libertad artística y la libertad de critica estética) asistimos a la barbarie. Nos compara a ese cura de aldea que rebate al maniqueo sin saber ambos que se dicen. Pero lo peor de esta masa sonámbula es su pretensión de no querer tener razón; la razón de la sinrazón. Tener una idea es creer en sus premisas, supeditarse a ella y a una instancia superior como es el dialogo porque en teoría lo importante no es llevar razón, sino llegar a la verdad. Pero en Europa la última moda es cortar las discusiones por lo sano, imponer la ley del silencio y la violencia.
El hermetismo de su alma de masa gregaria le lleva a rechazar las normas sociales, las reglas del juego de la cultura, dejar de ser civilizado, convertirse en bárbaro e intervenir en todo de forma directa (El poder de las masas; la violencia, las revoluciones...) Antes la violencia era la última instancia – el último ratio- de un discurso agotado (La razón exasperada), ahora es el pan diario, el primer ratio (La exasperación por si misma) la charta magna de la barbarie.
Ortega concluye con el concepto de Civilización que hoy parecemos olvidar; es el deseo de contar con las demás personas, la voluntad de convivencia, la renuncia a ciertas libertades individuales en provecho del bien común, donde empiezan las libertades del resto, la Polis.  Y que la democracia es el mayor gobierno civilizado, en cuanto se expresa unánimemente de forma directa, y el liberalismo la suprema generosidad; el derecho que las mayorías otorgan a minorías, algo antinatural (+ allá de la ley de la selva) y acrobático dice, pero paradójica mente más elegante y aristocrático que la oligarquía (Y se puede aplicar a Franco, por ejemplo) Una democracia es sana en cuanto puede convivir con su enemigo, pero el advenimiento de las masas rechaza toda forma de oposición, todo lo que no sea ella misma.

CAPITULO IX    PRIMITIVISMO Y TÉCNICA

Ortega explica que este ensayo, aunque sociológico, se impregna de sus propias convicciones filosóficas y confiesa que él no cree en el determinismo histórico, la fuerza del destino escrito al que los títeres humanos no podrían revelarse, sino que lo único que determina nuestra vida es nuestra voluntad y acaso el azar. Concibe la vida como la única entidad sustentada de peligro, un drama. Vivir es sentirse vivir (La conciencia de si misma) el descubrimiento incesante del “Conócete a ti mismo” y la realidad social en derredor. Se refiere a la vida como biografía, la que nosotros gestamos en nuestros acciones, y no a la biológica, que nos viene determinada en la sangre, en las circunstancias. Y la historia, como súmun de vidas, es por ello inestable, circunstancial, drama. Y haciendo repaso de ella, comprueba el signo inequívoco de nuestra involución decadente; Desde el renacimiento el hombre ha experimentado interés por las ciencias físicas, pero actualmente los laboratorios encuentran dificultad para captar nuevas mentes, porque el hombre actual es un neardhental emergiendo en un mundo civilizado ya tejido que amenaza derrumbe. El hombre de su tiempo ama el coche, pero cree que nace en los árboles, manifiesta un desprecio hacía la civilización y las ciencias que hacen posible sus privilegios, pero no renuncia a ellos.  Splenger cree que la técnica de la civilización prevalecerá sobre los resquicios y ruinas de la cultura, pero olvida que la técnica también  es ciencia y esta se sujeta en los principios generales de la cultura. Se cree que mientras haya dólares habrá ciencia, esta sólo preocupa en cuanto sus realizaciones practicas, pero la física- química necesita mentes y estas escasean en los circuitos experimentales de Londres Berlín, Viena y París. Si la cultura europea se pierde, la técnica estadounidense será continente sin contenido.  
Ortega no entiende que ante la incertidumbre que en su tiempo sufre el arte o la literatura (A todo se le llama arte) el español no sienta deseos de refugiarse en algo sólido, objetivo y eficiente como la ciencia empírica. La filosofía, dice el autor de ¿Que es la filosofía?, no necesita ese respeto de la sociedad pues se retroalimenta en si misma, cuida su aspecto de perfecta inutilidad (Aristóteles lo dijo) ,mas la física si necesita la simpatía de la población, como la población la requiere a ella. El invasor vertical se aprovecha de la ciencia y no confía en ella, ni se preocupa en continuarla, y esto sólo se lo explica el autor pensando en que los africanos también usan automóviles y se aspirizan. Ha muerto la civilización, la han sustituido sus productos tecnológicos, sus monstruos de Frankenstein.

CAPITULO X  PRIMITIVISMO E HISTORIA naturaleza y civilización

Esta sociedad se cree solo naturaleza, al olvidar el pasado, olvida la civilización y por eso vivimos la ley de la selva y del más fuerte que vivimos.  Son los pueblos de la perpetua aurora; se creen consolidados mientras se derrumban, igual que el hombre masa se cree ya satisfecho intelectualmente mientras vive en un mundo de creencias, y no sus propias ideas, sin percatarse de ello. La civilización es artificial, no se sostiene a si misma y necesita artistas y artesanos con proyectos. El romántico idealizaba el retorno a la naturaleza, en el Walden de Thoreau, el cisne de Leda. De hecho al ver unas ruinas lo primero que sus ojos buscan es la tonalidad verdosa, la incidencia de la luz, lo que recuerda que todo es tierra.
 Sería estúpido reírse del romántico, porque también tiene su porción de razón; tras sus oximorones se esconde un problema de adaptación de su individualismo extremo con la sociedad. El romántico olvida la sociedad, por eso deniega de la civilización, constantemente enfrentado a si mismo y al  mundo. Pero no es romanticismo lo que lleva al hombre masa a desechar su civilización, es su propia estupidez crónica. Todas las civilizaciones, dice Ortega, han fenecido por la decadencia de sus principios, excepto la nuestra, que amenaza caer por la insuficiencia e ineptitud de sus habitantes, Roma murió por falta de técnica y Europa porque, aun teniéndola, la aborrece. La vida se complica cada vez más, y dando el espaldarazo a la historia, recaemos en los antiguos errores. Bolchevismo y fascismo, son en su opinión, dos ejemplos de cómo el hombre masa retorna a lo que ya la historia había digerido y superado.
La revolución de Octubre repitió todos los errores de las anteriores; persecuciones, depuraciones internas, cual Francia de Robespierre, fue lo contrario a un principio de vida, fue un régimen de muerte. La revolución devora a sus hijos, ¿Tal era el analfabetismo de Rusia que no lo sabía?  
Esto sucede porque fascistas y comunistas se declaran antiliberalistas, es decir; abogan por un mundo anterior al liberalismo; una involución. Tampoco estoy de acuerdo ¿El demócrata griego retrocede porque deseche la corriente anterior de la oligarquía? Eso si sería suponer al liberalismo como lo máximo a que la civilización puede optar, ¿No sería en cierta forma renunciar al proyecto de futurición, a nuevas formas de organización de la sociedad? Ortega afirma que Europa debe conservar sus raíces liberales para después superarlas, eso responde a mi duda.  Debido a que el futuro es mucho más importante que anclarse en el pasado, necesitamos aprender de la Historia y evitar recaer en ella, y así superarla.

CAPITULO XI LA ÉPOCA DEL SEÑORITO INSATISFECHO

El hombre masa tiene la sensación de que la vida es más sencilla que antes, cuando en realidad se ha complicado y dejado en manos de cada vez menos élite. Y por ello camina por esa vida con aire de nuevo rico, satisfecho intelectualmente, cerrado a cualquier instancia superior, lleno de prejuicios, cabeza cuadrada. Invasor vertical, bárbaro, menor de edad, niño caprichoso o mimado, indigno heredero, vulgo, masa... Insultos que Ortega dedica a quien olvida que la vida es lucha por si misma, esfuerzo. Ante un mundo con amplio confort y bienestar social, el insaciable hombre masa quiere más y más, y ¡ya!, es objeto del consumismo aunque se crea sujeto en el sistema capitalista que lo devora y alinea. Se divierte a costa del intelectual que intenta sacarle de su inconsciencia y aportar luz, porque en el fondo se aborrece a si mismo y detesta ser critico consigo, y de ahí que se escude en la idiosincrasia mediocre.  El señorito es un libertino que enturbia la palabra libertad, todo se lo han dado hecho desde el nacimiento y al no ponerle limites, sus ansias de infinitos jamas se sacian, más que un inconformista; es un caprichoso.  Todo se le ha permitido, y cree que puede hacer lo que le venga en gana. Ortega opina que no es que no se deba hacer lo que a uno le de la gana, es que no se puede hacer más que lo que se tiene que hacer.  La Voluntad es lógica y madura cuando no lucha contra los avatares del destino, sino que en él se integra; cuando lo que nos estaba destinado y lo que queremos hacer en esta vida coinciden. También poseemos una libertad negativa de albedrío, la que llama Noluntad, negarnos a ver la realidad cual romántico, enfrentarnos al sino contrapuesto a la voluntad.
El destino; lo que tiene que ser y será, no se discute, se acata o no, se acepta o se arrastra cual penosa carga. El destino obliga a hacer  determinadas cosas que tal vez no deseemos, pero en ello consiste ser adulto. El señorito pasa de estas obligaciones, en patética confrontación con el inamovible destino.  Pero no pensemos que se revela al destino con su fuerza de voluntad, no, se deja caer en vagancia y la dejadez escudándose en la libertad de no hacer nada, cuando la libertad siempre es elección entre varias tareas.  “Lo peor que puedes hacer es no hacer nada” dijo cierto poeta beat. En realidad aunque no quiera, el señorito se deja arrastrar por su vendaval de circunstancias, del destino. Igual que el cínico Diogenes que saboteaba la civilización griega, el superrealismo o el surrealista (En opinión de Ortega) afirman su derecho a perderse en el nihilismo, la apatía, el mar de dudas, como ese caprichoso cuyos designios no han sido atajados y se entrega al berrinche.

CAPITULO XII LA BARBARIE DEL ESPECIALISMO

La civilización se sustenta en política liberal y economía científica, de ellas nace la técnica industrial europea.  Esto ha sido la especialización de la ciencia. Desde que nace con Galileo en el XVI hasta Newton no se había producido esa necesidad de especialización, se vivía en el dilettanismo (Interés por el conjunto científico en su totalidad, cual hombre renacentista), que a partir de la ilustración nos segmento la ciencia, de tal forma que no  hace falta conocer el contenido para aplicar el continente. Un ejemplo; los mecanizados. El nuevo hombre científico resulta ser un ejemplo de hombre masa, hermético y lleno de prejuicios, desconocedor de lo que escapa a su especialización. Es una mezcla extraña de elite cualificada sólo para una tarea y masa cuantitativa, e ignorante del resto de disciplinas. Desconoce la fisiología interna de la ciencia que practica, cual autómata que no piensa por si mismo, y por tanto vive en un conjunto de creencias y en el error de creer su circunstancia realidad y su civilización selva.

CAPITULO XIII EL MAYOR PELIGRO, EL ESTADO

Aunque no iba a ser político este tratado, la política no es más que la forma de ordenación social, y la afecta el advenimiento del hombre masa tanto o más que a la cultura. La política siempre ha estado en manos de una oligarquía y de la élite hasta ahora, y así debe ser, opina el periodista, pues estas conocen la historia lo suficiente para no repetir errores, o deberían conocerla. Afirma así en cierta forma la idea de república dominada por los sabios que pretendía Platón, aunque opina que el filosofo debe encargarse de la filosofía y olvidarse de sus pretensiones políticas. Los filósofos son pedagogos, literatos, todo menos filósofos. La masa se ha revelado al estado, a la élite con la intención de sustituirla, como Nietzsche o el arcángel Luzbel pretendían emular a Dios. Las masas solo pueden manifestarse con la acción directa y la violencia, fomentada por los cínicos que la convierten en primer ratio como ya hemos visto.
La revolución francesa fue posible por la contradicción entre el estado y la opinión pública, la fuerza social. La burguesía se adueña de ambas y hace creer al vulgo que es su representación. 
El Estado, otra técnica más, también se especializa y paulatinamente se va impregnando en cada estrato social, se estatifica la vida anulando la espontaneidad de las masas que se abrazan al conjunto de creencias políticas, a las ideologías, dejando para mañana el pensar por si mismos porque cansa. La masa se cree estado, que juzga  como gobierno del pueblo, y hace suya el conjunto de ideas de la élite, llegándose a matar “por la patria” al convertirlo en un asunto personal. Esta burocratización de la vida, militarización de la sociedad, politización de la cultura, intervencionismo estatal, ese nacionalismo, hace posible los fascios y los totalitarismos comunistas. “Todo por el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado” El estado se aprovecha de su fascinación de masas, y estas lo elevan creyéndose en el poder para después ser traicionadas, reprimidas. Así tras el advenimiento de las masas al pleno poderío social se esconden unos interés de una elite más malvada que necia. 

SEGUNDA PARTE CAPITULO XIV ¿QUIEN MANDA EN EL MUNDO?

¿La Globalización económica, las multinacionales, EEUU o esa Europa renovándose?.
En Política lo importante no es la acumulación de fuerzas, pensemos en que Napoleón fracasó en España aun teniendo mayor fuerza de presión y represión, sino el control de la opinión pública para que se acate la autoridad. “Con las Bayonetas, sire Napoleón, se puede hacer todo menos una cosa; sentarse sobre ellas” Ningún golpe militar, ninguna revolución violenta consolidará un gobierno, lo pudrirá.
Todo mando tiene carácter sacro, pues se enraíza en lo religioso, lo trascendental, que sería su trasfondo ideológico. Pensemos en el matrimonio religión- estado del sacro imperio romano de Carlomagno, Napoleón, Franco... incluso las tribus y sus chamanes, o la república, aun laica,  con sus intelectuales.          
Por eso es tan importante controlar la divergencia de opinión, lubricar el “Espíritu” a cada súbdito.  El romanticismo, el nacionalismo, el comunismo... nacen de una élite como ideas y se convierten en ideologías de la masa creyente y gregaria, incluso estas ideas de Ortega, porque la vida no puede desligarse de sus influencias externas, como la política no puede despegarse de lo social.
Asistimos a una época de cambio, tras las guerras mundiales se afirma que Europa ya no controla la opinión pública que se ha liberalizado y pone sus miras en la Way of Live americana, el paraíso de la libertad y las masas. ¿Quien será ahora la nueva Roma mandona? se pregunta Ortega.

Tras el giro cartesiano, el hombre deja de preocuparse por el objeto de su realidad y se cuestiona a si mismo, sujeto del mundo; Vida. Por ello todo vocablo es ocasional, empieza a desengañarse de Dios, del lenguaje como represor de lo instintivo, y desconfía hasta del concepto que no refleja el objeto real sino la idea que de él formamos. Este viene a cuento de que tampoco podemos llenarnos la boca del concepto de Decadencia Europea y Hegemonía Estadounidense, pues no dejan de ser conceptos, y la realidad va por encima de las ideas, supera la ficción. Ortega no quiere discípulos que tomen sus ideas cual creencias y menos augureros del ocaso de Europa. Lo único cierto es que vivimos en una época de incertidumbre, mar de dudas, y que ante el cambio de liderazgo y el consiguiente vacío de poder, el vulgar se entrega a la cabriola alentado por su paternalista estado, cual patio en la hora del recreo.
La situación actual del mundo se resumiría en el chiste (Ortega no olvida el humor en sus escritos) del gitano  desconocedor del padre nuestro, que le dice al cura “ Miré, padre, yo loh iba a aprendé, pero oí un runrún de que lo iban a quitá” Los pueblos viven sin imperativos; ha muerto la razón, Dios, el lenguaje, la moral... y las ovejas gregarias ya ni se comportan como tales; ahora parecen las cabras del gitano.
Todo el mundo, asevera preocupado, esta inmoralizado. Es lo que yo me atreví a sugerir en la redacción de por qué creo que  el hombre actual se cree nietzsiano sin haber leído Nietzsche, cómo critica lo apolineo e ideal, y es incapaz de superar su inmanecia y estupidez congénita, reafirmada señorialmente.

La élite se relaja, ya que antes mandar era una carga, preocuparse por el pueblo cual déspota ilustrado. Pero ahora los fascistas sólo se ocupan de sus campañas de propaganda y dejan gobernar – o creer gobernar- a las masas.  Y las masas se sienten por primera vez en la historia señores y libres, pero esta libertad les ahoga, ya que la libertad a la que estamos condenados es elección y no saben que elegir. De sentirse exentas de trabas, se sienten vacías. Esto es lo que sucede a mayor prosperidad económica; mayor disconformidad o apatía, esto es lo que explica que los grandes revolucionarios y los nihilistas vengan de las clases más holgadas. Europa ya no manda, vale, pero Nueva York y Moscú no la han sustituido, dos potencias que vivían del camuflaje histórico; es decir; que aunque provenían del librecambismo y marxismo europeo respectivamente se creen nuevas, diferentes alternativas al modelo europeo.
Ha bastado un ápice de inseguridad ideológica e inestabilidad política (La caída de las torres) para que el mundo sienta desmoronarse en la tierra sobre la que pisa su conjunto de creencias.  
La sociedad se ha desmoralizado, porque al fallarle las islas en las que se aislaba (Sea Dios, la moral cristiana o la razón) no ha encontrado mejor refugio que el desarraigo, la confusión.
Asistimos al advenimiento de unas masas que andan perdidas en el laberinto de si mismas, porque no les queda otro asidero al que aferrarse. Ya no hay normas ni reglas del juego, ni cultura, ni urbanismo, ni moral, y el hombre esta tan libre que reclama al cielo cadenas, que grita desgarrada a una instancia superior que por favor le devuelva la lógica a su vida, el sentido, el camino, la brújula de orientación, el proyecto de futuro. Porque necesita agarrarse a algo se sujeta en su egocentrismo, egoísmo laberíntico, ya que en la realidad no va a encontrar esa meta, ese fin teleológico, ni logrará calmar su sed natural de trascendencia e infinito. La masa se refugia en si misma, proclama sus derechos a los cuatro vientos, con lo cual sigue sorda y ciega a los derechos de los demás.  La masa tiene miedo a esta libertad, a esta elección, y se supedita a un estado que le ofrece un fin, una empresa que dará sentido a ese vacío en el que se nota naufragar. Una anécdota que ilustra esta desorientación actual es que cuando un transeúnte pregunta a un español por tal edificio, este se presta a conducirle hasta él, como si no tuviera nada que hacer- Esta deseando un viajante que le llene la tarde, y de igual forma las masas confían en el estado para que les reconduzcan hacía un objetivo, fin, su misión, su sentido de vida y esperanza. 
Por lo tanto, la frustración del europeo no es tanto que se vea incapaz como que se cree muy capaz pero le fallan los proyectos, y prefiere dejarse gobernar por el estado. Así se da la paradoja; Nunca cómo hasta ahora Alemania ha tenido ese cáliz de gran potencia, y sin embargo la masa obedece a un fübher.
Todo nacionalismo es una jaula de creencias y mientras el hombre masa “Vive” esa ideología, como si su vida dependiera de ello (En las creencias nos movemos, algunos logran distanciarse de ellas con sus propias ideas), el hombre de letras se siente un pájaro sin alas, y se afirma en el pluralismo europeo donde cabe toda cultura regional, pero ninguna prima sobre otra, cual comercio de ideas.
Se encuentra con que se creía ombligo del mundo, y no es ni insignificante hormiga de algo mucho mayor. Este es el sentido de la nueva Europa; respetar las divergencias autonómicas, apostando por una instancia mayor, lograr entre todos un fin, un proyecto de futuro.
La historia de Europa ha sido, y es, la lucha entre el campesino sin miras (La masa)y el aristócrata abierto de mente, entre la domus y la polis, entre el ius y el rus, ciudad y campo, naturaleza y civilización. Ahora se pretende un agora común, un espacio donde confluyan. Pero para ello tenemos que dejar de ver al estado como una infraestructura estática, y empezar a verlo como lo que es; una representación del pueblo pero representación al fin y al cabo, que continuamente ha de hacerse a si mismo, dinámica creativa.
Pero el estado fascista carece de imaginación, igual que la actual multinacional, y no sabe qué inventar, qué proyecto de futuro entregar a su población. De la misma forma que la Roma decadente, simbolizada por Brutus, asesina a Julio Cesar, soñador de un futuro para el Imperio.

La vida es por lo pronto un caos donde nacemos. El cobarde se refugia en sus ideas y creencias, islas de aislamiento, y de pronto las nota tambalear, se derrumban sus castillos en el aire, se pierde durante un tiempo en un mar inmenso de pesquisas y al fin, se aferra a una nueva idea, a otra creencia y vuelta a empezar. Tarde o temprano se dará cuenta de que vivir es sentirse perdido y que ninguna idea es mejor que otra, entonces se agarrará a la que más verosimilitud aparente y más pueda permitirle ordenar su vida, vivir de acuerdo con una falsa pero necesaria cosmología, de una nefasta pero necesaria civilización. 
 “Las verdaderas ideas son las de los náufragos, estos las valoran realmente” En resumen; Ortega sonríe a un hombre consecuente con sus ideas, critico consigo mismo y la sociedad, perfeccionista, acérrimo esforzado, educado y correcto, que no cree ninguna idea absoluta, que abierto de mirás contempla al mundo sin prejuicios ni creencias o ideologías grabadas entre ceja y ceja, pensando por si mismo, e inventando su futuro diariamente, sin desestimar su pasado, aprendiendo de su experiencia y errores, con las alas volátiles de la imaginación y las raíces terrenales de su razón vital (circunstancial en cuanto histórica y cambiante)

Ortega nos confiesa que todos nos sentimos a veces huérfanos de nuestras ideas, náufragos en nuestras creencias, perdidos navegando en mar de dudas, pero “DE TODOS LOS POZOS SE PUEDE SALIR CUANDO SE ENCIENDE LA CURIOSIDAD POR SABER LO QUE PASA FUERA MIENTRAS UNO SE HUNDE", y sólo supeditándonos a una instancia superior, un proyecto de futurición, un aliento de esperanza, agarrándonos al trabajo  que es lo “que tiene que hacerse”, sin revelarnos al destino ni denegando de nuestra fuerza de voluntad, autovalorandonos sin caer en ese complejo de inferioridad del hombre de su tiempo que se cree en la mejor época y señor de todo, que siendo tan capaz no sabe a que someterse y se refugia en la mediocridad de la masa, en la normalidad. Sólo así; acatando la vida con animo y esfuerzo, las ovejas descarriadas, los perdidos en sus laberintos de egocentrismo o nihilismo,  lograran encontrarse.

Las democracias, la suprema generosidad de la elite hacía las masas desagradecidas, depende de un factor técnico y especializado; las elecciones. Decía Cesar que sin el sufragio universal, sin comicios verídicos, la República no sería más que una palabra. Roma vivía en el pasado(República conservadora), y ahora la concebimos de forma anacrónica, pues miramos siempre al fururo. Cesar tuvo un sueño, un proyecto de futurición, donde promulgaba un estado supra- nacional, no una colonia dirigida por Roma, sino un autentico Imperio, y esa fue la primera idea de una Europa unida. El Estado no es esa infraestructura estática, sino el dinamismo de unos ensimismados que han de inventar su futuro y el de la sociedad que representan. No es el estado ciudad, sino un ente abstracto que no se ve, que incluye toda  la aldea global, todas las regiones pero no se ancla en ningún regionalismo excluyente. Igual que Castilla se une a León, después a Aragón, hasta crear el concepto de España... las naciones tienden a la concentración, a la integración y no a la exclusión, como el hombre necesita a las personas en cuanto animal social.  Es un error fundar la idea de patria en la lengua pues esta puede hablarse lejos de ella o darse otras dentro del país, en torno al territorio pues las fronteras cambian, tampoco desde luego a la raza pues es mestizaje... ¿Entonces que es el estado? Para Ortega nada determinado, es decir; Biológico, geográfico, estático (la lengua, los usos...) , sino indeterminado, voluntarioso, invento que día a día se crea dinámica mente.  En definitiva; la nación, decía Renan, es un plebiscito cotidiano, un ocuparse el hombre de la política no sólo en las elecciones sino siempre, cual antigua democracia griega, puesto que la política es la organización de la sociedad, a la que el hombre no puede desligarse. Lo contrario a hacer de la política otro conjunto de creencias que rigen la vida de la masa, a crear demagogia ideológica, es la invitación a la critica.

Como todo enamoramiento, el nacionalismo se ceba en las naciones con un pasado común y un porvenir por delante, un programa que realizar. Hasta recordar el pasado es hacer memoria, es crear en el presente, y el nacionalismo es la perduración del pasado en el futuro. No pueden faltar ninguna condición (pasado y también futuro común) para que los nacionalistas logren fundar su nación. España cuenta con un gran pasado en Latinoamérica y tiene una raza común, una lengua común, incluso proximidad geográfica. Comparte el pasado, pero no se consolidan como un único estado pues carecen de proyecto de futurición conjunto de programa de vida, porque la política es un plebiscito diario y no sólo glorias del pasado, por eso; el nacionalismo se encasilla en la ideología, el pasado y se olvida del programa y futuro.

Europa superará sus nacionalismos separatistas y se consolidará en unidad continental que respete todas las culturas regionales. Ahora son tiempos de incertidumbre, de expectativa, no se sabe quien manda en el mundo, pero si quien no debe mandar. Los nacionalismos son callejones sin salidas, proyéctense hacía el futuro y se sentirá el tope. Es siempre un impulso opuesto al principio nacionalizador que mueve a Europa a incluir y no excluir.


CAPITULO XV (Último) SE DESEMBOCA EN LA VERDADERA CUESTIÓN

¡Europa inmoralizada!. No creáis a esos jóvenes, dice, que hablan de la nueva moral, o que son amorales porque realmente ser amoral es ir contra la moral, ser inmoral. No estoy de acuerdo con esta idea; Carecer de un tipo de moral no implica estar en contra de ella, igual que no ser cristiano no significa ser ateo, se puede ser de otra religión o agnóstico, y esto debería saberlo Ortega que introdujo el término agnóstico en España.
También critica el excesivo culto a la juventud de nuestros días; las señoras se disfrazan de adolescentes, la moda viene dictaminada por sus designios, pues ser joven esta de moda, han oído que los jóvenes sólo tienen derechos y no obligaciones y todo el mundo se apunta al carro. Los adolescentes emplean el chantaje emocional, y ahora toda la sociedad sufre una época chantajista en que el hombre vulgar, la masa, reclama para si los privilegios de la elite intelectual, poniendo en peligro no sólo el sueldo y las alubias de Ortega, sino todo el saber universal.

EPILOGO PARA INGLESES

El pueblo ingles funciona diferente al resto de Europa; mientras Europa se poblaba de revolucionarios, el regio ingles no abandonaba su corrección,  sus pacificas maneras, su parlamento y democracia moderada. La originalidad británica radica en su forma de ser sociedad, aunque las molleras cerradas de España no tomen nota de esta ejemplar nación, que no nace, sino que se ha hecho a lo largo de la historia. Inglaterra es la nación del silencio, sus habitantes insinúan lo que no se dice, son discretos y prudentes, su idioma consiste en un “maullido discipliente” que nunca se sube de tono.  Ortega ve en Inglaterra el modelo, un pueblo totalmente aristócrata.
El pacifismo ha consistido en su único error, opina, porque ha subestimado al enemigo, y olvida que la guerra es un “excelente esfuerzo de los hombres para resolver conflictos”. Ortega sigue expresando que la guerra no es instinto, sino invento, y que tiende a la paz.
El pacifista cree que para acabar con la guerra no hacer falta sustituirla por una alternativa mejor; LA PAZ. La paz como esfuerzo colectivo diario, no como el simple hueco que deja la guerra. Si la guerra se ha hecho, la paz debe de hacerse en la práctica y no sólo llenarse la boca de ella en los discursos teóricos. El tratado de Versalles, la Sociedad de Naciones han sido dos cadáveres, intentos fallidos de alcanzar una paz “objetiva” y no delimitada por los deseos de las naciones ganadoras. Su error ha sido perderse en un concepto de paz abstracto y estático, cuando se reclamaba un término más dinámico y acorde con la realidad política social  del momento.
El problema de Europa, el obstáculo para alcanzar la paz, es que esta desocializada, incivilizada, que los individuos reclaman su privilegio de paz sin poner nada de su parte para conseguirlo. También opina que es una injuria el que EEUU e Inglaterra y las Brigadas Internacionales se hayan permitido opinar sobre España, están en su derecho, sin informarse bien de la realidad social, esa era su obligación.  El partido laborista ingles rechazó un pacto con los comunistas, un frente común, pero internacionalmente lo pretendía en España, no predica con su ejemplo. Y eso ocurre porque Inglaterra se siente una nación diferente y bien diferenciada del resto de Europa, y se permite, cual EEUU, la intervención internacional, que al igual que el nacionalismo, es un obstáculo al proceso unificador de Europa. 

DINAMICA DEL TIEMPO

Los Escaparates mandan. 
La perogrullada de “poderoso caballero es don dinero” suena cual lamento eterno, no nos acostumbramos a esa fuerza social que ejerce. La visión marxista, el materialismo histórico que pone en su lucha de clases como motor de la historia al dinero y a la economía es sólo un punto de vista, una perspectiva, con sus muchos errores de percepción. Los judíos ahora amasan el dinero y son los amos del comercio y mecenas de la cultura (Sólo pensemos en los directores de cine; Spilver, Roberto Fellinni, Boody Allen...) Tienen dinero y son los amos del mundo, pero en la edad media tenían dinero y eran ratas de la corona católica. El dinero no lo es todo, no es la única fuerza social ni el motor histórico. En tiempos de Cesar los “caballeros” (Burgueses ricos) no accedieron nunca al poder de la república. El idealismo de Hegel contradice esta tesis, y piensa que la necesidad económica antes de serlo, ya ha sido una idea.  Ha habido religiosos, como santa Teresa de Jesús, que pudiendo vivir holgadamente han preferido el recato y la vida austera, esclavos de su vida intelectual o mística, de sus ideas. Ortega sintetiza ambas corrientes, cree que ha habido épocas más volátiles e idealistas que el actual materialismo y consumismo, y se pregunta si un robot con prótesis de silicona se vistiera de joyas ¿Sería la mujer más envidiada de nuestra sociedad?    

LA JUVENTUD

Las formas biológicas, masculino o femenino, joven o viejo, son las primeras instituciones a la que la civilización somete. Resulta curioso analizar en que época histórica ha primado más el afeminamiento (Egipcios maquillado, matriarcados, diosas madres), la vejez (Grecia de filósofos que sólo lograban serlo en su senectud)  La adolescencia como se entiende hoy, una época vital llena de privilegios y derechos sin más obligación e imperativo que  “vivir a tope sin el pensar en el mañana ni en el pasado, ni escuchar la experiencia”, surge en 1890 en vertiginoso ascenso hasta hoy. Desde los románticos (Con su culto al viaje iniciatico, las peregrinaciones de Childe Harrot, Werther...) , pasando por Arthur Rimbauds prodigios hasta desembocar en Lluvia de Estrellas y las series de adolescentes de institutos.   Cualquiera nos dirá que vaya tontería eso de que la adolescencia como tal nace a finales de siglo  XIX, pues recordará a los efebos griegos. Todo se organizaba en torno a ellos, como ahora, pero a ellos se les exigían obligaciones (Participaban en las Olimpiadas, se educaban en la rígida disciplina Espartana) y tenían un tutor homosexual que los conducía por su senda de aprendizaje. El patriarcado romano del pater familis les somete al núcleo familiar y tampoco pueden revelarse. El romanticismo tampoco fue un tiempo de jóvenes pues aunque hay rebeldía y peterpanismo, se mira hacía el pasado idealizado cual viejo con añoranza, se suicidan en masa, se vestían de modo caduco y palidecían cual crisantemos muertos. Los románticos eran niños viejos.
La era de la razón era la era de la razón de la experiencia, del rostro de Voltaire pellejo de calavera, ¿donde andaban los jóvenes? A los jóvenes les preocupaba ser adultos, se esforzaban por emular a sus mayores, esperaban su aprobación, temían su enojo. ¡Cuan distintos a los de ahora! Y el cambio acontecido es sorprendente; ahora los adultos quieren retornar en su pegaso alado a la niñez, las mujeres se visten de quinceañeras, la cultura de la juventud eterna impera en todos los estratos sociales. Y este triunfo se presiente en la actual dictadura del cuerpo y la moda. Antes se rendía culto al espíritu, al intelecto, a las ideas, a lo apolineo y hoy es a lo inmanente, a lo corporal, a lo tangible. Nadie quiere ser mayor, ser viejo no mola, la voz de la experiencia raya cantidá. Ortega no le parece mal que se viva el momento, pero si que no se piense en el futuro ni se aprenda del pasado, y deja una pregunta retórica muy ilusa ¿Qué será de los futbolistas actuales cuando cumplan cuarenta años? y le respondo yo; montarán una tienda de artículos deportivos, seguirán forrados de pasta, se comprarán una isla y se reirán de Ortega.

¿MASCULINO; FEMENINO; AMBIGUO?

 Ortega ha vivido siempre esclavo confiesa, ya dejamos claro que un intelectual es esclavo de su propia voluntad y curiosidad, de los ojos de la lechuza de Minerva, pero se refiere a que en su época aun regían los adultos y debía someterse a ellos, y ahora que se han invertido los roles, es viejo y por tanto no existe para la sociedad.
Ahora se ocupa, ¡Vaya entretenimiento!, en darle sexo a cada época histórica. Con el inicio de la escritura y la historia se acabó el matriarcado de la diosa madre- naturaleza, y comenzó el sometimiento. Aunque se idealice a las damas en los sonetos (Siempre la mujer vista por un hombre, no por ella misma), lo cierto es que en la realidad se las maltrataba. En Grecia desde el gimnasio hasta el agora, desde las orgías de efebos hasta las comidas familiares, todo eran hombres, la mujer no podía ni salir de casa. Safo o Aspasia, mujeres que se destacaron entre ellos, lo lograron al “masculinizarse”, al adoptar la visión de los hombres y no marcar su propia diferencia. Hasta la Venus de Milo es una figura ambigua, un atleta con pechos. La edad media por supuesto fue varonil, guerrera y la mujer intenta emularle, ser la Walkiria, la amazona musculosa, pues las damas de Camelot, femeninas, son fruto del romanticismo y no de la edad media. A finales de la edad media y en el renacimiento la mujer crea “la corte”, el amor cortes, sin saber que con esa “cortezia” frente a la “clerenzia” varonil anterior, inauguran la edad moderna y el concepto de sociedad actual. Los trajes de los hombres empiezan a imitar a los femeninos. Impera la peluca, los polvos,  se extienden los trovadores, los enamorados (Celestina), surge el amor en Occidente, se extiende el culto a la virgen María. Este culto a la mujer no llega a ser matriarcado, es sólo afeminamiento del hombre. El culto al físico masculino no se había extendido desde la época griega tanto como ahora, pero no es porque la mujer encuentre atractivo la figura musculosa y atlética del hombre, sino porque al igual que en la época griega es el hombre quien empieza a sentirse atraído por el efebo. Y la mujer olvida su feminismo (Ortega esta a favor del feminismo, pero sobretodo de la feminidad) y se “masculiniza”, adopta el rol de la guerra, el fútbol y los automóviles.

MAS SOBRE ORTEGA

Nos interesamos por las ideas del hombre, no por las creencias que asientan su vida; nos perdemos su historia personal, sólo escuchamos sus abstracciones. Las ideas, sean axiomas científicos o ocurrencias disparatadas, brotan del asomo de duda, que se sustrata de creencias y fe que no pensamos. Tenemos ideas pero somos creencias. Son nuestro mundo y ser. En ellas nos movemos, vivimos y somos.
Al pensar las creencias las convertimos en ideas y nos hacemos consecuentes con ellas. Son el resultado de nuestro quehacer intelectual frente a las creencias que tomamos como realidad misma. No recaemos en que se originaron como ideas. El científico no basa su vida en los prefectos de su ciencia sino en las creencias que no se plantea. Si hacemos inventario de sus creencias, esclarecemos su historia vital.
Consideramos verdaderas (O al menos verosímiles) las ideas cuando corresponden con nuestra política interna, nuestra inteligencia que sobretodo es imaginación. La humanidad tras siglos de “Cultura de ideas” no sabe que hacer con ellas, a que fin, causa teleología dirigirlas. Brújula, sentido, asidero....
Separemos la vida intelectual dictada por nuestra fuerza de voluntad de la vida determinada por la fatalidad.

El abuelo materno de Ortega fundó El Imparcial. Este nace en 1883 en Madrid, hijo de periodistas. Estudió en Deusto y en Madrid, donde se doctora en Filosofía y Letras. En 1905 viaja a Alemania para estudiar filosofía y conoce a Simmel, Cohen, Natorp (Escuela neokantiana) Aunque se dice que pertenece a la generación del 98, pertenece a la de la república; Gabriel Miró, Azaña, J.Ramón Jiménez, Picasso, Ramón Gómez de la Serna... Con su cátedra en la Universidad de Madrid, estalla la guerra civil y se exilia a Francia, Holanda, Argentina, Portugal... En 1948 funda con su discípulo Julián Marías el instituto de Humanidades. De ideas liberales, cree en un liberalismo socialista, simpatiza con Pablo Iglesias (con el de entonces). En 1914 crea la Liga de Educación Política Española a favor de la restauración  y el 33 la Agrupación al Servicio de la República, con Gregorio Marañón y Pérez de Ayala.
“La cortesía del filosofo es la claridad, yo me confieso de esos; que de lo oscuro hacía lo claro aspiran”
Su influencia en la lengua española es inconmensurable. Intentó con su racio vitalismo superar tanto el idealismo de Hegel como el materialismo histórico de Marx, compaginar el racionalismo y el empirismo, acercar Nietzsche y a Kant, consolidar la idea de una razón circunstancial y vital. La filosofía no es sino el estudio de la realidad –Mundo- por los ojos, la perceptiva (De un caleidoscopio de múltiples prismas o un espejo de infinitos ángulos) de su interlocutor – Yo -. Yo y mis circunstancias. Cogito, ergo sum; pienso, luego existo. Las cosas dependen del sujeto (Cierto) pero el sujeto pensante es independiente de las cosas, de su realidad (Falso) La realidad radical no es otra que la vida de cada cual, en el sentido de biografía y no de biología, la vida de cada cual. Yo soy yo y mis circunstancias y si no la salvo a ella, no me salvo yo. (Meditaciones del Quijote)
La Antigüedad y edad media fue realista (Confía en ese Dios omnipotente que dirige sus vidas, y anula el sujeto. La naturaleza supera al hombre) y desde el giro cartesiano la edad moderna se convierte en idealista, cree más en el sujeto pensante que en su realidad.
Por otra parte, no cree en el determinismo (Escrito en el destino, los genes...) de esta vida sino en la fuerza de voluntad, que no se revela al destino. “El hombre es forzosamente libre; debe elegir y decidir” decía 20 años después Sartre “El hombre esta condenado a ser libre y los otros son el infierno”
La razón vital es narrativa (El hombre esta condenado a ser novelista)  y siempre actúa contando. 
Ortega aporta la visión de su realidad fragmentada en artículos de periódicos, quizá porque ni él se atrevía a dar una visión total y absoluta de su sistema filosófico.

Julián Marías, su discípulo y amigo, confiesa que él empezó a leerlo con este libro en 1928. Lo cuenta igual que yo lo he sentido al leer su Rebelión de las Masas "No sabía exactamente que era un filósofo, y su nombre me llegaba unido de vago prestigio. Iba por primera vez a leer a Ortega, era una aventura. El adolescente se va dando de alta” al mundo de la literatura. Sentía un oscuro temor de no entender bien, de que aquella lectura superara su bachillerato” Marías destaca la intima proximidad del autor cuando se dirigía su público “Me esta hablando” , hacía pensar y se llegaba a la conclusión de que descubría evidencias. La filosofía esta más cercana del joven, que en ella ve un sentido. De los 17 a los 22 años. Justo. Tras leer las notas de Arte y Filosofía del Espectador se agrandó su mundo,  tembló su tierra ante lo que Ortega llamó la ciencia general del amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario