martes, 1 de septiembre de 2026

cuentos de sombras y amigos

EL REINO DE LAS SOMBRAS
  Hoy el reino de las Sombras esta de luto. Todos caminan tristes, apagados, indiferentes y grises como colores de esas mañanas que sabes que nada nuevo te traerán. Pero toda esta tristeza es normal aquí, aunque no estén de luto, pues aquí reinan las tinieblas y la soledad. Suena un réquiem que acompaña en sus últimas horas al niño que ya se llevan al purgatorio. Varias viudas lloran, ¡oh Greca tragedia! ,Ante su inmóvil cuerpo. Hoy acaba de morir; el último resquicio de Humanidad, la esencia de la vida, la Ilusión encarnada y con él escapa la esperanza de la caja de Pandora. Con el mueren las utopías y los ideales. Con el concluye el legado de los soñadores y empieza el de los indiferentes, pasivos, conformistas, lánguidos y tristes hombres, envestidos en trajes, tecnología y progreso y soledad. Con el se destruye el idílico amor romántico. ¿Cómo murió? Tuvo la peor muerte, la más lenta y dolorosa, la de la soledad que lo consumió. La del olvido de su existencia, la del abandono forzoso de todo por lo que luchó. Herido y menospreciado, llamado inútil por todos, sangró la Herida y su sangre era roja, porque estaba llena de esperanzas y con ella derramaba la inocencia. Poco a poco se fue convirtiendo en aquellas sombras a las que tanto odiaba, agotando y agriando. Su cuerpo y su voz adquirió ese color oscuro, que lo convirtió en otro mártir mas del embrujo de la gran sombra, la sombra gris y triste de la REALIDAD. Se transformó tanto en espectro, en sombra, que desapareció y  llego el olvido y llego la muerte. Sobre su tumba esta escrita la panegírica: “el último de los soñadores”

Apreté la invitación con fuerza, el mismo rey en persona había tenido la delicadeza de traérmela y no podía faltar a su mascarada. Este rey no tiene ningún reino pero gobierna a todos. Es el monarca de la muerte y de las pesadillas. El encargado de acompañarnos al mundo de ultratumba, cuando llega la ocasión. Y me he enamorado de él, pero eso a una mortal no le esta permitido. Aunque no tenga cuerpo y sea banal sustancia, espíritu inalcanzable e intocable. Lo supe(que me había enamorado de la muerte) desde el primer día. Cuando vino a llevarme, yo estaba muy enferma, tenía un cáncer. Y se abrieron todas las ventanas y puertas, y las persianas se plegaron por arte de magia.

 El estudio (donde mi madre me había colocado la cama en la que estaba postrada) se lleno de luz, pero esta era aun peor que la oscuridad. Era una luz tenue y fantasmal, me cegaba los ojos pero apenas iluminaba la estancia. Y apareció él, vistiendo una oscura y triste capa negra azabache  y una pálida mueca de espanto. Nunca había llevado al a alguien tan bello y puro como yo. Pero era tan pecadora como él. Yo no dije nada y esperé a que él me besara suavemente la voz y me susurrara “ ha llegado la hora “ A mí esto no me sorprendió, yo llevaba esperando y anhelando la sosegada muerte toda mi vida. Cuando perdí mi última esperanza e ilusión, entonces, espere. Y aquí estaba, montada sobre un corcel blanco y alado. Un pegaso en el que el también se subió. Y cogiendo sus riendas me grito que no me soltara a él. Así es como empezó mi viaje de peregrinación hasta las catacumbas del infierno, que habían estado en lo mas profundo de mi ser desde hacía tiempo porque me había enamorado de la muerte.

 CUADRILLAS URBANAS

En la actual globalización los jóvenes se clasifican en dos grupos sociales reñidos entre si, confirmando que la estupidez de la lucha de clases será eterna. Los borrokas son niños de papá reclamando su derecho a fumar porros y decorar su cuarto de Bob Marley, asisten a antros oscuros y escuchan rock en euskera con acordes góticos y ramalazos hippyes, mientras los chunteros consumen pastillas, beben menos, representan a los pijos de marca y a los bacaletas de diseño, les gusta el Tecno, Progresive, asisten a sesiones de djs, se mandan mensajes por móviles... Parece que estos últimos, pijos de diseño, prevalecerán en esta batalla de mentes cuadradas que no aceptan la diferencia o divergencia de self.   

- si, no muy calientes. Bueno, ¿Me escribirás no?-

Tenía gracia, el protagonista no dejaba de escribir en cuartillas poemas que ella nunca leía, sonetos de amor que despreciaba la otra por cursis, de hecho a ella se debía que derramara palabras en papeles, que se corriera de tinta en su cuerpo imaginado en un DN4. Claro que la escribiría, no había hecho otra cosa en la vida; escribir sus caderas en los servicios, escribir su nombre en el bao de un día frío, entre las losas, en un árbol donde dos enamorados firmaron su encomiástico laudatorio. La escribiría, se la inventaría, la cambiaría el nombre, la columbraría al gusto y después la compararía con todas las mujeres, se quedaría sólo, mandaría las cartas sin destinatario a un concurso, ganaría un premio, y después ella moriría para dejar paso a una novia real sólo en el papel.      Me interesa la historia de España, de donde nacen los ríos, cómo nacen las flores, que hay dentro de los cerebros, pero quería entenderlo todo junto, no por separado. Y para enlazar una cosa con otra no hay que pasar el santo día sentado en un pupitre aprendiendo todo de memoria. Muchas tardes hacía novillos y me largaba por allí.

CUENTOS CORTOS

 MARIPOSA LIBRE

Jaime se esconde tras el estereoscopio, analiza la disección de una mariposa para su colección. Olga, la ayudante, le encara – No pienso volver- Jaime se hunde ante el cristal, para no darla el placer de verle llorar. - Ya no estas para andar rompiendo corazones, ya solo los analizas, el tuyo dejó de latir- No permitiría que Olga le fuera con el cuento a su mujer, pero ¿iba a cargársela con el estilete o el ácido? ¡Que absurdas le quedaban las lentes sobre su mar de arrugas! ¡Que viejo estaba! Olga creciéndose en su ensayado monologo de despedida, espeluznante al trasluz del laboratorio, con su pelo rizado y su sonrisa sarcástica como un monstruo de Frankestein que Jaime ha cultivado en su probeta.  El portazo de Olga  retumba en el sótano del ambulatorio, expandido en el silencio de la noche y la oscuridad de la luz de infrarrojos. Se acuerda de los castigos escolares en el cuarto de las escobas, cuanto odió al profesor cuando le arrastró de la oreja al objetar que los artículos no podían abarcar algunos sustantivos. Tenía razón, no puede él con El Amor o La Felicidad. Los átomos son microscópicos y abarcables, y esas palabras demasiada grandes. Si, debía concentrarse en ellos.  ¿Que le pasa hoy? No rinde, la cabeza revolotea en plan insecto entre anuncios de Navidad; debe comprar el pavo, colocar el belén, encender las luces del árbol, comprar regalos. ¡Que pereza!. Se toma un gelocatil, la ciencia lo cura todo. En el Cuento de Navidad de Dickens, aquel severo empresario prohibía a su esforzado notario celebrar las fiestas, él no tiene jefes y por tanto ninguna excusa para no asistir a la cena de la gorda y santa.

Mary Sheley; Frankestein, Stevenson; Mr Heide y el Dr.Yake... el de literatura pedía largas listas de escritores y obras. La luna brilla, él bebe, y un cortocircuito. La turbina de experimentación se para, siente cosquilleo en su espalda, un bulto se abre paso por ella, la ropa cede, el sueño vence, las piernas vuelan, quiere huir, besar el infinito, abarcar por fin esos sustantivos abstractos que le esperan entre nubes. Su piel se vuelve de colores, como arcoiris.

Nace el día de Navidad con la nieve deshaciéndose por los parabrisas de los coches. Varias familias acuden al ambulatorio, el doctor Jaime ya no les recomendará no darse esas comilonas ni indigestiones de turrón. No podrán lucir sus panzas ante sus ojos derritiéndose en celos. - Ha muerto el doctor- se oye por el barrio- con una sonrisa- Y la gente abarrota la sacristía para comprobar más la segunda afirmación que la primera. El viejo sonríe a todos desde  el féretro. – Señora, no sé cómo explicarle que...-- Lo sé, sé el contenido de esta probeta, pero ha sonreído-- zanjó con entereza.

- No, ha volado.- intervino Olga- Tu marido huía de mi, de ti, de si mismo.  Ayer rocíe esta habitación de insecticida, mire la mariposa revolotea revoltosa. La mujer abre el álbum donde coleccionaba mariposas, falta una. Jaime huyó de las palabras, de su propia gusanez de seda en su crisálida. Ahora el pato feo  es cisne y hoy empieza su vida; un día, todo lo que viven, pero intenso. ¡Un día es un día!.

SUEÑO DE UNA NAVIDAD PERDIDA

La luna caía bajo la noche del nuevo año. En el cielo del Bilbao de 1899 la nieve se batía con el humo de los contenedores de basura, de las residencias residuales, de las fábricas.. Las embarcaciones de indianos, los tesoros de los siete mares se desvanecían para siempre en tascas, donde viejos lobos de mar se resentían de sus románticas batallas. Las señoras de la capital no compraban ya perlas escondidas en almejas, la joyería quebró. Y el sol del antiguo imperio se eclipsó. Clara abrió confusa la ventana del caserón esperando ver en su señora aprobación. Su señora dominaba el arduo arte de la amargura. - No, la luz me molesta –replicó la vieja en un amago histriónico-- Pensé que la claridad la despejaría -- excusaba mientras volvía a colocar la ventana en la posición en la que permaneció estos últimos años. Todo seguía igual con tres años más de polvo.  La estancia con el hermano no la hizo olvidar la tragedia, debía enfrentarse con los recuerdos, con la casa, con tres años de retraso. Su piel se tensa cuando Clara evoca el asunto, la anciana se evade y gimotea. El timbre de la puerta suena, menos mal. Clara pensó que su señora andaba mal de la cabeza, todo este tiempo se ha debilitado como un crisantemo marchito. El timbre sonó de nuevo, ¿Quien en su vecindario se apiadaba de ella? Todos creían que esta romántica tenía el final justo a esa libertina vida de amantes y esa casquivana forma de mirar a sus esposos, y esos aires de persona leída que se daba, tornando los ojos bajos en su piel de porcelana. A todos les parecía  gruñona y eso que apenas hacia  2 meses que había vuelto de casa de su hermano. El timbre volvió a sonar y esta vez Clarita se dispuso a abrir, pero en este periodo había hecho de una niña su amiga y confidente y ahora era esa muchacha de apenas diez u once años la que asomaba por la puerta, centrando sus cristalinos ojos, que reflejaban el pasado de la Madam, en la mesa dispuesta para un festín de año nuevo o por lo menos un té y si son posible unas pastas cuando se conoce la tacañería como defecto de la señora.- ¡Ana!—fingió la vieja que en verdad la esperaba como se espera un rayo de luz en un claustro.

- Vine cuanto pude, ya sabe que mi tía no me deja venir a visitarla- si su tía era despreciable, avara y ruin, materialista y conformista, todo lo que se rumoreaba era de su agrado y tenia la enfermedad que Ana llamaba  CRONITIS,  La cual no la dejaba vivir, ni disfrutar el tiempo, temía el paso de este, por eso destruía toda muestra del pasado, incluido el medallón que era lo único que hasta hace poco le quedaba a Ana de sus padres, apenas hablaba con nadie, no dejaba espejo con cristal entero y obligaba a Ana a llevar ropas que negaran el paso de la adolescencia.     Ojalá solo fuera esto, pero lo más horrible que se puede hacer a una persona, aun peor que la muerte, que es privarla de su Libertad se lo hacia a Ana, no la dejaba disfrutar del bien más glorioso que el Destino nos da y no solo libertad espiritual sino física ya que la tenia encerrada, sufriendo que se hiciera mayor. Este, el peor de los pecados no se la podía reprochar pues lo hacia por la noble y justificable causa que es el amor que la tenia, creía que encerrándola y no dejándola ver el sol de la infancia iba a permanecer para siempre con ella e iba  ser su venganza al reloj.

Mas que engañada estaba, pues así solo conseguía atormentarla, que crecieran sus miedos y su odio por su tía a la par de  sus sentimientos idílicos de un mundo lejos de ella, que se cerrara en su interior y que delegara sus problemas creyéndose inútil. Pero la salvación venia junto a su pena pues encontró en la señora Robinson una amiga de alma y en un aparentemente corazón lleno de espinas, otra mujer que ansiaba libertad. Ttambién la vieja había cambiado mucho desde el incidente:

Los padres de Ana querían disfrutar las Navidades con la tía, (la que obtuvo después la custodia de Ana) pero no tenían coche, en todo el barrio solo unos aristócratas con mas titulo que dinero que era el matrimonio Robinson. El marido de la Sra. Robinson accedió a acompañarlos pero en el trayecto el autocar choco y los padres perecieron en el instante queriendo las caprichosas hilanderas de la vida y del cruel destino que el conductor y Ana vivieran para lamentarlo. El señor Robinson no sabia que hacer, estaba nerviosismo y de su cara brotaba un sendero de sangre. Nunca le había visto en un estado tan patético y el nunca en semejante tragedia así que pidió ayuda y aun tuvo fuerzas para llegar a casa y suicidarse.Era un hombre pequeño en una situación grande, le atormentaba el pensar que él había sido el causante de la muerte de dos inocentes personas y hornada de esta preciosa niña.

La Sra. Robinson estaba allí e intento evitarlo y siempre se culpo por que no lo logro, vio morir con sus propios ojos a su marido y su vaga rapidez de reflejos la devolvió de un fuerte golpe. La casa quedo sola y lóbrega sin la vida que el señor la regalaba.Ana nunca la guardo ningún rencor a la Madam, incluso la tiene lastima y esto es mutuo, una relación compasiva agrandada por el amor que se iban profanando. Ana estaba entonces bajo la tutoría de  su tía a la cual había burlado para visitar a su amiga y quien ahora la buscaba por toda la comarca mientras Ana caliente por el fuego de la chimenea que inundaba el salón eduardino  de su amiga a quien confesaba sus sentimientos y la ponía al corriente de las nuevas del pueblo.

Mientras tanto Clarita se preparó para irse y entró Gerard, el jardinero que empezó a besarla. --Ay, quita —dijo molesta—aquí no, espera, que hoy me toca librar. Mientras esperaba nervioso y excitado, Gerard fumaba rubio.

--Con el permiso de la señora y la damita, hoy me prometió el día libre—

--- si, si, vaya—rumió la vieja con la boca llena. Esta vez estaban comiendo caliente y bien. Cuando terminaron, la niña por educación comió menos, se sentaron cerca del fuego cálido de la chimenea. Las entró la zozobra, después de comer los sentidos están mas indispuestos y hace bien una siesta. Pero la vieja recibía pocas visitas y luchaba contra Morfeo para seguir escuchando a su amiga. La niña, con su inocente voz angelical, le contaba todas las maldades que su tía la hacía.

---A veces desearía estar muerta ¿sabes? ¿Nunca te has preguntado para que nos levantamos?—

--- Para quien. Yo me levantaba para él—musitó la dama de hierro que con su lagrimilla cayendo por la cuenca de sus arrugadas ojeras había demostrado que tenía sentimientos. Eso no era un secreto para la niña que sabía que su dureza y amargura era solo un escudo protector. Ambas mujeres empezaron a sentir mucho calor y el ambiente se hizo pesado e insoportable. Como tenso y tedioso. Olía a madera quemada y ambas se acurrucaron en el sofá. Acunadas por el calor y lo tardío de la noche se durmieron. Ya eran casi las doce. La casa estaba ardiendo. --¡Dios mío!. Despertar—pero ellas, desde mi posición egoísta de narrador (que no puede intervenir en la historia para ayudarlas) no me oían, o tal vez no querían oírme. Como si ahí, dormidas por el desengaño de la noche, no quisieran despertar y supieran perfectamente su destino. El reloj sonó. Eran las doce. Mágica hora de brujas y en que las animas, espíritus, fantasmas y almas en general abandonan sus materiales cuerpos perecederos para encontrarse con el infinito de lo indefinible. Del reloj de la pared salía un pájaro cucú que desearía poder hablar el lenguaje de los humanos para avisarlas, desde su posición de dueño del tiempo. En lugar de eso, salió doce veces porque las doce eran. Y las almas de las dos buenas mujeres se mezclaron con las almas del marido y los padres y todas eran invisibles pero existían. Y todas empezaron a bailar mientras se quemaban sus cuerpos en la tierra y sin importarles la hoguera de vidas que tenía lugar abajo se abrazaron y de ese abrazo del infinito se juntaron y se hicieron un solo todo, una sola nada.

La desagradable tía fue la primera que vio quemarse La mansión, aunque todo el barrio con calderos de agua, intento salvarla. Se echo a llorar, en un primer momento penso que aquella niña no debería haberla desobedecido, que no tenía que haber ido a aquel lugar donde la esperaba la muerte...

Pero luego se echo al suelo y se sintió culpable, no sabía como, pero ella había ayudado con sus malos tratos, sus imposiciones, sus faltas de tacto y cariño a que aquellas dos mujeres se hubieran tenido la una a la otra y las dos A la muerte. A la mañana siguiente la casa era cenizas. Y no se distinguían siquiera los cuerpos calcinados de las dos mujeres, como si hubiera sido cierto que con sus almas se hubieran diluido. La mansión que en otros tiempos fue la del cacique del pueblo, la que dio y quito trabajo a todo el barrio. No era tan poderosa ni tan importante. El fuego no distingue al dinero que se funde de la misma forma y la soledad tampoco. Pero aquella mujer ni tuvo tanto dinero ni estuvo tan sola y menos ahora que se habían reunido todos los fantasmas de aquel accidente, allá en el infinito ancho.

Un sollozo ahogado de criada que se había dado cuenta del peligro que tiene dejarse el cigarrillo encendido, si, pero también la esperanzada moraleja de que la muerte solo es un comienzo.

 SOLO VEO CENIZA EN TUS OJOS


Solo veo cenizas en tus ojos. Eran cristalinos, un iris azul cubierto por una fina capa de lino, pero ahora son vidriosos, una botella rota tras una discusión. Ahora no brillan, no tienen luz ni color, son ojos de cenizas prolongados en ojeras de mujer cansada que ha visto mucho, que ha abandonado sus sueños. Creo que no podré sostener mucho tiempo esa mirada. Nos encontramos en el supermercado, compras todas las rebajas, vas cargada de niños, sola, acarreando el carrito del Eroski de forma neurótica. Te has convertido en una vieja lunática. Este último encuentro no tiene nada que ver con tus miradas cuando te cegaban las luces de la discoteca, te mareaban tantas miradas y siempre contabas con una sonrisa para responderlas. Ni siquiera me has reconocido, pero yo no puedo quitarte la vista. Fumas sin parar, cargas vodka y whisky y tus niños no se enteran. Caminas con prisa, pero eliges con total lentitud, prolongando una lenta agonía. Ni siquiera controlas que metes en el carro, que te dejas en el camino. Algunos productos mas tarde ni querrás reconocer que los has metido en un ataque de soledad. De tu frente, tu precioso pelo reducido por el estrés y recogido por un moño donde caen gotas de sudor.  Te va llegando La hora. La cajera espera impaciente porque tu estas absorta y no te das cuenta de tu turno. Juntas su mano con la tuya, por inercia. Pero no llevas dinero. No hay ningún intercambio, solo una llamada de desesperación. Ella no parece entenderlo, solo quiere rutina y tú la estas haciendo despertar de su trabajo. - Son 6600, señora- Ahora te ha llamado señora, no sabe que tu nunca te has casado. Has acumulado niños y problemas, trabajos basura y sueños rotos, pero nunca te has casado. Debe de creer que eres una viuda. Pareces más mayor, no queda rastro de lápiz en tus labios, cuarteados de dolor. Intentas hablar, quejarte, pero ya no pueden despegarse ¿Eh?. Esos labios que me besaron son incapaces de volver a abrirse o de sonreír. Una lágrima cae por tu nariz y tu caes, más frágil que esa lagrima en tu abrigo o el polvo que acumula la caja, y caes encima de la barra transportadora.  Eres tú a quien ha de poner un precio y etiquetar, meter en una bolsa. ¿Cuánto vales? Te imaginas que tu precio ha debido de devaluarse mucho. No te preguntas nada porque la cajera exclama congelada de horror:- Esta muerta- y deja escapar un gemido no de dolor o miedo, sino de imprevisto. Algo que no debía pasar en su caja y aquel día, porque rompe su rutina. Y la de las demás mujeres y algún hombre con prisa. Enseguida se la lleva una ambulancia, aunque la medicina actual no puede curar amores ni combatir muertes de soledad. Pronto la  caja queda vacía para seguir atendiendo más y mas almas que se hunden todos los días en la barca de náufragos de Guericault sin fuerza para escapar y seguir sus sueños. 

EL ARBOL DE NAVIDAD, MICROCUENTOS

 El día que descubrí la verdad sobre los reyes magos, henchido de dolor, monté el belén y me tragué la mula del portal. Rompí los poemas apología de zambomba y los troceé en papeles tan chiquitines que parecían nieve. ¡Que injusto que el misterio sea de barro y los romanos de plástico malo del todoa100! Una duda que siempre tuve es si en el desierto nieva.

El sonido de las fluctuantes ramas se subleva en el viento. Unos críos decoran un árbol de su jardín. El profesor suspira, se le resbala la tiza, mira el reloj y al fin la campana de clase espanta a todos que salen despavoridos. A través de sus gafas, el profesor descubre a un niño cabezón y triste enjuagándose de lágrimas con el envoltorio del bocadillo. Se acerca y el niño recoge los libros. - No voy a salir ahora, me pegarán-  Al maestro le da pena el retraído cabezón medio autista. La mezcla de melancolía y taciturnidad de sus lagrimas le dan grima. Aquel niño, tan misterioso, en realidad tenía una vida austera y pobre y nada había de especial en su existencia. Desde que despertaba, hasta que la luna calmaba su tristeza y conseguía cerrar sus ojos oscuros y ojerosos, su vida giraba en torno a estudiar y estudiar, comer y pasear. Pero era esa mirada la que revelaba que el no se integraba como si ese no fuera el lugar que le correspondía. Como si la pobreza y patetismo de aquel pueblo industrial no encajara con aquel príncipe embutido en piel blanquecina, sobresalientes y desnutridos huesos y sonrisa triste. La campana de la iglesia empezó a replicar, el niño se asusto. Era la misa matutina para las viudas y solteronas feligresas del pobre barrio. La iglesia era el único lugar donde las señoras se sentían tales y no azarosas y añosas trabajadoras para un marido que murió sin agradecérselo y unos hijos que ya la abandonaron. Se pintan y se ponen sus mejores blusas y trajes largos.  Algunas son vestidas por criadas, que aun logran mantener, pero todas, absolutamente todas, tienen los pechos caídos y la piel reseca y el traje las disfraza.  Porque ya no volverán a ser las damas que fueron. Porque su nuevo marido que es la fe no las devolverá su pasado. Y todas tienen la extraña sensación de que ese rosario será el último.

xxx

EL RASTRO DE NIEVE

En las ventanas se agolpa la lluvia como caen hojas a su jardín o lagrimas al recordar. Su nieto aun encofra el hombrecillo de nieve que peligra entre ráfagas. Llegó Navidad con sus vientos polares, fantasmas desvanecidos en muñecos nacarados que el tiempo derretirá. El abuelo coloca figuras del Belén que le recuerdan tanto al mazapán...

El cuco confirma su soledad en la hora bruja. No tardará mi familia, ya verás. - ¿Y por qué la estrella que corona el abeto ya no brilla? Ha pasado un ángel- se engaña. Sus gafas comienzan a empaparse de escarcha. - Este año mi familia vendrá- Nadie...

¿Y el abuelo de la 302? Las enfermeras de la residencia sólo encuentran un rastro de nieve, sus huellas fundidas en el pelele. Cada Navidad un espantajo nival surge de la nada, para horror de su familia nuclear. Todo en él- gafas, bastón- recuerda su cara desencajada de incertidumbre. Estremeciendo segundos helados, susurrando que todos seguirán su suerte.

Cada Navidad volverá este frío helador de redención que se aleja al regresar la primavera.

 

HOMENAJE A LUCIA MARTINEZ ODRIOZOLA

 




Militante del periodismo serio, y del periodismo feminista, proviene de la primera generación de periodismo de la UPV, donde ha sido profesora muchos años de generos del periodismo y periodismo de opinión, junto a otras coetaneas como Nati Abril o Isabel Muguruza y jovenes que empezaban como Tania Arriaga. Era la profesora preferida de todo el alumnado, y siempre la elegían para que les guiara en el trabajo final de carerra o final de master porque era muy competente y benigna. Yo la tuve de profesora de opinión y me puso una matricula de honor. Y realicé el trabajo final de grado sobre la generación kronen y la movida con ella y Tania Arriaga. Solíamos quedar en el Tamarises, emblematica cafeteria irlandesa en pleno corazón de Algorta. Allí me invitaba a un café y repasabamos por octava vez la entrevista a Lucía Etxebarria hasta crear un lenguaje invisible. Fundadora honorifica e imagen de la revista Pikara, que fundó junto a June Fernandez (la del libro Los igobernables) ha sido militante de la ciudadanía de getxo, amiga de Pinilla (a quién tanto promocionó en conferencias y congresos), ha participado en el gutun zuria que se celebró en la alhondiga entrevistando a escritores, asistía a los talleres de Ramiro; y era amiga personal de Maria (la viuda, segunda novia de Pinilla, autora de El mar de Arrigunaga y El escritor y las damiselas, dos biografias sobre el genial autor algorteño)... Mis recuerdos tienen que ver con ese café, que me parecía caro, en la margen derecha, con ese taller humilde donde ella siempre metía baza o con el recuento de novelas que había leído y paises a los que había viajado. Hoy su nombre va asociado al premio de periodismo feminista, a la asociación de periodismo vasco, a las ferias de libros, al molino de Aizerrota y las escuelas de teatro y escritura de Getxo. Nos dejó de repente; se le complicó un trasplante de higado que reaccionaba mal en su cuerpo, murió casi al tiempo que Ramiro Pinilla o mi madre, pero me viene al recuerdo la anecdota que ella contaba que tuvo un accidente de coche con Carlos de Agustín, marques de Marzana, y que por poco no lo cuenta. Hoy su muerte tiñe las páginas del periodismo vasco que tanto debe a esta mujer corpulenta y vivaracha, sincera hasta el extremo y en ocasiones grotesca en su gestualidad. Podemos decir que sobrevivió al accidente de coche y ha vivido para contarlo. 





















Lucía Martínez Odriozola

Lucía Martínez Odriozola
Información personal
Nacimiento3 de diciembre de 1958 Ver y modificar los datos en Wikidata
Bandera de España Guecho, España
Fallecimiento14 de agosto de 2021 Ver y modificar los datos en Wikidata (62 años)
Hospital Universitario de Cruces (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola
Educación
Educada enUniversidad del País Vasco Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónPeriodista y profesora de universidad Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador

Lucía Martínez Odriozola (Guecho, Vizcaya,3 de diciembre de 1958- Cruces, Baracaldo, Vizcaya, 14 de agosto de 2021) fue una periodista española. Primera decana de Kazetari-Colegio Vasco de Periodistas[1]y cofundadora de la revista digital feminista Pikara magazine.[2]

Biografía

Lucía Martínez Odriozola perteneció a la primera promoción de Periodismo de la Universidad del País Vasco (1983). En dicho centro desarrolló su carrera docente a través del Departamento de Periodismo II.[1]

En 2006 fue nombrada la primera decana de Kazetari-Colegio Vasco de Periodistas,[3] y vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). También colaboró con el diario El Correo.[4]

Falleció el 14 de agosto de 2021 a la edad de sesenta y tres años por complicaciones multiorgánicas tras un trasplante de riñón.[5][6]

Publicaciones

Referencias

  1.  Redacción (14 de agosto de 2021). «Fallece Lucía Martínez Odriozola, exdecana de periodistas y cofundadora de ‘Pikara’». Naiz. Consultado el 14 de agosto de 2021.
  2. Martínez Odriozola, Lucía. «Lucía Martínez Odriozola». El Diario. Consultado el 14 de agosto de 2021.
  3. Benito, Ainhoa (14 de agosto de 2021). «Fallece la periodista Lucía Martínez Odriozola». EITB (Bilbao). Consultado el 14 de agosto de 2021.
  4. Redacción (14 de agosto de 2021). «Fallece Lucía Martínez Odriozola, impulsora del asociacionismo periodístico vasco». Crónica Vasca. Consultado el 14 de agosto de 2021.
  5. Iribarren, Maddi Ane Txoperena. «Kazetaritza, antiojo morez». Berria (en euskera). Consultado el 16 de agosto de 2021.
  6. EFE (15 de agosto de 2021). «Fallece Lucía Martínez Odriozola». Noticias de Álava. Consultado el 15 de agosto de 2021.
  7. Odriozola, Lucía Martínez. «Lucía Martínez Odriozola, autora en pikara magazine». pikara magazine. Consultado el 16 de agosto de 2021.
  8. «Lucía Martínez Odriozola». www.eldiario.es. Consultado el 16 de agosto de 2021.



POEMA EXOTICO


 Isabel presley os desea feliz navidad

Brinda por el año nuevo

Con una copita de champan

Y turrón del bueno

Isabel anuncia bombones rocher

Con su mejor sonrisa

La hospitalidad es de oro

Y después todos a misa

 

En la fiesta todo es alegría

Embajadores ministros un juez

Hadas elfos la bruja avería

Todos viendo el discurso del rey

 

Isabel se reclina en el sofá

Y observa el portal de belén

Se siente ya fatigada

Debe ser de tanto beber

Se retira a sus aposentos

Apoya la luz en momentos

Una bombilla tenue

Cansada de tantos eventos

 

Se mira en el espejo

En la aclba arriba dispuesto

Piensa en los niños que mueren de hambre

En su país chino y siniestro

Piensa en esas caritas

En esos vientres abombados

En esos huesos famélicos

En añicos rompe su espejo

Ella siempre la mujer del gran hombre

La nota de color en las fiestas

Pero ahora el espejo roto

Refleja solo sus arrugas de cristal cortante

 

Tanto botox por su cara

Tantos votos para su boyer

Una mujer solo ha de ser

Otra lámpara, la mascara

Que lucir, mujer objeto

Atragantada de bombones

Se nota la piel envejecida

Otra navidad para el olvido

Y a cuentas perdida