martes, 1 de septiembre de 2026

MUCHAS HORAS CON MARIO

 A mi madre

TODA UNA VIDA CON MARIO

Yo no puedo más con este niño, que parece tonto el pobre. Mírate, Mario ¿Qué has hecho con tu vida, dime? Ha acabado la clase. Ha sonado el timbre y todos habéis salido al recreo. Hasta aquí normal. Tus compañeros, la gente corriente y moliente, juega a fútbol, pero tu no,¡claro! ¡Mario siempre el diferente! ¡Mario en su mundo! Mario parezca que vive en una realidad paralela. ¿Cómo va a dar unos chutes Mario a un balón? Eso sería rebajarse y aterrizar, volver a tierra, dignarte a hacer lo que hacemos el común de los mortales.... ¡Mario y su mundo! ¡Mario en la luna!. ¡Mario siempre en las nubes, que no sé que se te ha perdido allí la verdad!. Porque igual estas pensando sobre cosas la mar de sencillas, pero que te quedas callado y todo el mundo piensa que debes pensar cosas muy trascendentes y difíciles y nos haces pensar y eso te da un dolor de cabeza... que no puedes ni imaginar, hijo, me tengo que tomar gelocatil para aguantarte y hasta prozac para no deprimirme contigo, que me llevas por el camino de la amargura, ¡hay que ver que chico!. Es lo que tu dices: la reflexión es a la mente lo que la flexión al cuerpo y si una no esta habituada a dar vuelta a las neuronas pues cuesta moverlas, están como atrofiadas, paralizadas, estáticas, estancadas y tu las haces moverse, casi volar.

Ósea que te quedas patidifuso, como absorto y ya coges fama de filosofillo o de algo así, no sé explicarme, que a mí siempre me han fallado las palabras. Porque a veces me explicas esas cosas que sacas de los libros y me digo... ¡pero si esto es una obviedad del sentido común! ¡esto es de Perogrullo, la ciencia del sentido práctico! ¡ si esto lo sabe hasta la Juani que no tiene ni el bachiller sacao la pobre! ¡ay que ver en las cosas en las que pierdes el tiempo y desperdicias la vida! Ya me dirás tú para que sirve la filosofía en este mundo más que para entretener a cuatro vagos y maleantes, sin oficio ni beneficio, que no tienen donde caerse muertos. ¿Para que me servirá a mi conocer a los epicúreos si yo ya disfruto de la vida sin necesidad de que me lo diga nadie? Y tu que los les, no disfrutas de la vida. Hete ahí que paradójico. Dime si eso es una paradoja, una tautología, una contradicción o como vosotros decís. Leer es como tener sed y ponerte a comer, que me pica la pierna pues me rasco el ombligo, ósea que tu quieres vivir, me insistes, y en vez de eso te veo todo el día inmerso en tus libracos y manómetros, ¡ya me dirás tu si eso es vivir, hijo, porque yo eso no lo veo por ningún lado! Será que soy muy ignorante de los libros pero muy sabia de la vida. En la luna de Valencia estas todo el santo día, niño, que no te enteras de nada, mi alma, estas aparbadito mi pobre, a medio cocer, te faltan hervores y tornillos y eres un sinsorgo, siempre te ha faltado consistencia e integridad, eres un insulso, un “sin sustancia”, un cabeza de chorlito, un cabecita loca, un parlabartos de feria y barraca, porque una cosa es lo que lees y escribes y otra como vives; todo veleta, haciendo lo que los demás quieren, que te tratan como el pito de un sereno, ya me dirás tu donde metes la teoría de la moral de señores esa en tu vida real.

Y a mi, mi vida, ¿qué quieres que te diga?, me da pena y como una cosa muy dentro verte así, tan poco seguro de ti mismo, tan débil, tan trozo pan siempre, tan ¡triste amapola!. Que de niño esta bien ser como un niñito Jesús, rubio, potxolon, inocentón, todo apocado y tímido, pero que luego hay que sacar pelotas (o en su defecto ovarios), afrontar esta vida, crecerse en lo malo o en lo bueno, en la salud o en la enfermedad, vamos, vivir como quien dice. Ósea que hay que tener coraje y valor y agarrar a los toros por los cuernos y las cosas como vengan.

Hay una frase que lo dice muy sabiamente; hay que tener valor para cambiar las cosas que podemos cambiar. Serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar. Y sabiduría para distinguir entre lo que podemos cambiar y lo que no. Hay que pasar por todas las cosas, vivirlo todo sin apegarte a nada.

  De mayor hay que madurar, Mario, hacerse adulto, hacerse un hombre hecho y derecho, un hombre de provecho, tomar conciencia, hijo, concienciarse que la vida es dolor y son lágrimas, y que tu no puedes soñar cosas bonitas porque luego te llevas los chascos que te llevas. No puedes estar todo el día colgado en la parra porque luego te caes del guindo, ¿me comprendes? ¡Hay que espabilar!. Un par de bofetadas bien dadas es lo que a ti te ha faltado, hijo, y ahora no me vengas con tus traumas de maltratado, porque no, es superior a mis fuerzas. Una jarra de agua bien fría te arrojaba yo a ver si así espabilabas de una santa vez. Ósea que no me vayas de Jesucristo, que en este mundo no se puede ir de bueno porque te roban la merienda, en este mundo no vayas de Mesías y de que “yo no he roto un plato en mi vida” porque no, porque a los inocentes como tu verlos y comerlos con patatas es todo uno. Pero igual tienes vocación de mártir, hijo, que siempre he pensado que tú de cura tenías futuro, ahí ibas a estudiar tu todas las filosofías que quisieras hasta jartarte. Si no me fueras tan critico, pesimista, negativo y protestón ya te habríamos colgado la sotana y aparcado en el monasterio más cercano, porque para hacerse uno cura lo de menos es tener vocación, lo importante es que no te gusten mucho las chicas y te guste la vida reflexiva, que te hagas más pajas mentales que de las otras. Eso es lo importante para ser cura hoy en día y te lo dice una cristiana de toda la vida, hijo, que sabe como funcionan las cosas de este mundo y las de allá arriba si me pones. Y tu cumples las dos condiciones, ósea que déjate de opios del pueblo, y hazte del Opus que esos te sacan las castañas del fuego siempre, hijo, son como una gran familia de la mafia, que te colocan y todo en el mundo laboral y hasta te casan con un buen partido. ¿qué más se puede pedirle a la vida? Como decían en mi pueblo... lo único que se necesita para ser feliz es “una buena cama, un buen trabajo y una buena moza”, porque allí es donde vas a pasar la mayor parte del tiempo, es de sentido común lo de ser feliz, hijo, y no cosa de libraco gordo de petete. Porque dime tu que partido hago yo con un niño que no hace deporte ni ninguna vida social y que encima pasa del inglés. ¿a dónde lo meto yo? Que si me dijeras que en tal empresa quieren críticos de la sociedad ahí ibas de cabeza y sin pensármelo dos veces, pero las empresas quieren publicistas que digan “que bello es vivir, que bonita la vida, la vida es móvil, móvil es vodafone, las nubes huelen a ausonia” etc, ósea que a los contra sistemas y antisociales no se les quiere en ningún lado, hijo, ni en pintura, ósea que yo seré una tonta útil de este sistema como tu dices pero tu eres un listo inútil, que no sirve para nada, precisamente por esa manía tuya de no creerte siervo. Pero todos somos siervos unos de otros, todos nos usamos los unos a los otros y eso ha sido así desde la noche de los tiempos, desde que el mundo es mundo, y no me digas que has venido tú, triste amapola, a cambiar lo que siempre ha sido, es y será. Normal que te amargues si quieres cambiar formas de pensar que son así desde siempre, y que no tienen vuelta de hoja. Y que no hay que darlas más vueltas.  Tu estás en tu esquina del patio, que siempre fuiste un esquinado de la vida.  El hangar es enorme pero tú tienes ya asignado tu rincón. Das miedo a la gente, todos te esquivan, eres el bitxo raro del colegio. Había tantos candidatos... tenían al afeminado (que mira que ya es desgracia para su madre), y a muchos otros especimenes, a cual más rarito, que ahora estas generaciones salen todas “freaks” como decís ahora, unos monstruitos sociales, unos frankesteins raritos...pero tu te has tenido que llevarte la palma por autista, hijo, que siempre te lo he dicho y no me haces ni pajolero caso: hay que abrirse, hay que adaptarse como los animales a sus clanes.

 

Y allá donde fueres haz lo que vieres, y tu donde vaya Vicente y la gente, y no a tu bola, que siempre te me sales de la tangente y por eso te irá todo mal en la vida. Hay que adaptarse al medio como animales, aunque eso te cueste mares de lágrimas. Actualmente el individuo no es nada y todo lo es su colectivo, pero dime tú... ¿cuándo ha sido diferente esto? Hay que ver, con lo que tu valdrías si fueras menos raro... Todos tus compañeros al principio querían conocerte porque Mario, todo hay que decirlo, serás lo extraño que quieras pero eres muy guapo (y esta mal que lo diga una madre, pero es que si no lo dice una madre... ¿quién te lo va a decir?) Sí, hijo, guapo sí eres, y sí fueras menos raro te casábamos y todo. No es que seas un guapo normal, no, eres un guapo de película, tan calladito, igualito a James Dean no me vayas a decir... que me miras así, con esos ojazos penetrantes y esos misterios que te das de chico interesante y me digo que en el fondo.... ¡que no te he parido tan mal al fin y al cabo, vamos!. ¿no te das cuenta que ser intelectual es sólo otro tipo de belleza, tener un estilillo como de Sean Conery vestido de armani? Ser intelectual es otro rol y otra línea de cosmética y no el esfuerzo que tu haces, que te dejas los ojos en los libros, eso es ser idiota sin más. ¡Ay, que monada y ricura de chaval y que pena más grande, dios mío de mi corazón, que te me hayas perdido y desviado por la mala senda!. Las otras madres a la salida del colegio me paraban y todo para decirme que vaya estilito que te gastas, siempre lo he dicho y redicho y no me cansaré de decirlo; llevas la ropa con mucha percha, hijo. Pero como te digo una cosa te digo la otra. Vistes muy desaliñado, que vaya vergüenza, ¿que van a pensar en el barrio? Que tu no compras en mercadillos como otros, que algo decentes ya somos y ya me las veo yo a fin de mes para que tu puedas ir estiloso al colegio. Seremos pobres como ratas pero decencia nunca nos ha faltado. Pero tú ni caso, que las habladurías hacen daño te digo y tu que nada, y ala, todo el día te tengo vestido de cucaracha o de urraca o de lo que te vistas, con esas camisetas negras, uy, vaya yuyu que das, no pareces humano, hijo, a veces me asusto de verte entrar en casa de tal guisa, como si se me apareciese el espíritu diabólico o algo así. Ay, que dejado que vas, hijo mío, dejado a la mano de Dios, todo desaliñadito ¡pobre!, que no pareces de buena cuna sino carnaza de barrio, esa es una de las penas más grandes de mi vida: no haberte sabido inculcar el chic que debe estilarse en la buena sociedad, en la crem de la crem que es donde tu deberías estar.

Ser intelectual simplemente es ser buena persona y un caballero o gentleman con modales de mundo, y a los eruditos salvajes no se les quiere en las cenas de recepción por muy listos que sean. Es así, así de frívolo es este mundo, ¿por qué no lo aceptas de una vez? Porque nos has salido piojoso, que le vamos a hacer, escrupuloso, con las miras muy altas, a veces hasta me digo que pareces hijo de un marqués, y que tenías que haber nacido en la Zarzuela o así, con lo principito que eres. Da para atrás ver a un chico vestido así de pajarraco, de ave de mal agüero, todo el día con el ceño fruncido, la cara avinagrada, ¡que amargor la entra a una de ver a un tentetieso como tú, que parece que te vas a caer si le soplan, que te va a llevar el viento!, ¡veleta, más que veleta!, que cualquier día te da uno de tus mareos y adiós muy buenas Mario, y te nos vas en aire y en lágrimas, porque ya te digo que tu un día amaneces en una cuneta y sales en los sucesos del “caso”, que eres un caso, hijo. Tu acabas en un descampado un día o te nos tiras al arroyo.... y ¿cómo quieres que no me asuste con las bajadas de tensión que te dan de tanto estrés como gastas?

 

Las taquicardias, los desmayos, los desvanecimientos... siempre has sido un enfermizo, un blanquecino, como si tuvieras huesos de cristal. Ya te digo; más problemático que una niña tonta, ¿no te digo yo.? 

Mario, echa para atrás ver a un adolescente esmirriado como tu (no me comes nada, hijo) y encima vestido de negro, que eso es lo que más te adelgaza.  Tu señor padre hace mucho que ya murió y ya se sabe que el muerto al hoyo y el vivo al gozo, pero tu parece que sigues enlutado de por vida y eso que en el entierro me dijiste aquello de que eran “convencionalismos sociales”, ¿tu te crees?, ¡el entierro de tu señor padre, que era un santo varón, y tu con tus rollos de rojeras! que lo recordaré toda mi vida, el disgusto que me diste, hijo, ay Jesús, Jesús. Y tu erre que erre, a vestir de negro, el más cencerro del rebaño es lo que eres tu, corazón mío, que te faltan tornillos, un par de tuercas, se te va la olla, la pinza, que estas como una cabra loca trotando en el campo. El negro adelgaza, lo dice el diseñador ese de la TV, te hace un look a calaverico o cadavérico o como se diga, pero tu nada, enlutado todo el día, con esas camisetas de heavis o de gótico o de lo que sean.  Tú vas a acabar muy mal, Mario, te lo digo yo, de verdad, vas aviado por ese camino. Todo lo ves de negro, como tu camiseta, todo esta mal, todos nos engañan; la publicidad, el gobierno, el Sistema... ¿te crees más listo que los demás, Mario? Pues eres el más tonto del pueblo, pa que lo sepas, que te lo digo yo que sé de estas cosas sé rato largo, ¡tan listo para unas cosas y tan triste amapola para otras...! Mira, hijo, no te metas en política, no te busques más líos (que bastantes tienes ya en tu cabeza), no pretendas destacar, que aquí como suele decirse todos somos pobres y de pobres no hay quien nos saque y cada cual arrima un poco el ascua a su sardina y así es como vamos tirando.  ¡ Tu a ver, oír y callar y santas pascuas. Tu en tu casa y Dios en la de todos y aquí no ha pasado nada. No se puede ir por el mundo de victimas porque te comen, hijo, te comen. ¡Que de golpes en la vida vas a llevarte, Mario, porque estas muy engañado, pero que muy equivocado! Y tu dale que dale, erre que erre, caiga quien caiga, te da igual arre que so. No se puedo ir de aparbado como tu, hay que espabilar, te queda mucha escuela de la calle a ti, mucho de la vida por aprender, y un par de hervores te faltan, y mucha experiencia, eso, que la diabla sabe más por puta vieja que por diabla. Te lo dice una vieja, y las viejas saben lo suyo, un rato largo. Y que pareces caído del manzano, hijo, que pareces nuevo, como si te hubieras caído de la parra, o de un mundo platónico e ideal y te estuvieras llevando unas ostias morrocotudas. Y la culpa quizá ha sido nuestra, tanto contarte cuentos de hadas y mira.. ahora te crees que la vida es así, de color de rosa.  Pero la vida no es como dicen en los anuncios de colonias o en las películas de amor, no, no te creas todo lo que lees en los libros, que la mayoría los escribe el diablo o fumados como tu, que es peor. Que la vida es luchar por la vida, y dolor tras dolor, y ostia tras ostia hasta que te caigas del guindo de una vez por todas, y te quites la venda que te nubla los ojos, y se te desvele toda la oscuridad de este mundo de una puñetera vez. Y una vez que sabes que todo esta mal, pues da igual, tu a lo tuyo, tu a currar, y a no quejarse, porque es peor, sólo sirve para acrecentar el mal, para hurgar la herida y para escarbar en la mierda con acritud. El Sistema, como tu dices, no hay Dios que lo mueva, porque las cosas son así y punto, y sanseacabó, y punto en boca, y no hay que pensarlas, y tú le das vueltas a todo, y me tienes ya mareada, que quieres que te diga, que te aguanten en el partido comunista ese si quieren, que a tu madre ya la tienes frita. 

Que si esto es colorao tú lo ves negro y si es negro pues tu de color rosa, que si tu hermano esta feliz con el móvil... ya vas tú, envidioso de ti, a decirle que es cancerigeno, que sí globalización por aquí, que si anarco capitalismo por allá, a joder la marrana, Mario, que es lo único que sabes hacer.

Son cosas de mayores y no hay que meterse, te lo he dicho siempre, ¿te lo he dicho o no te lo he dicho, Mario? En las cosas de los adultos no hay que meterse y cuando seas mayor comerás huevo...

Que a ti lo que te gusta es marear la perdiz, darle vueltas una y otra vez a lo que para nosotros es así y no se piensa siquiera, ni se cuestiona, es algo que se da por supuesto y ya esta, a todo has de darle vueltas, es como un gusto por llevar la contraria por raíz, radical que eres, llevar la contraria por el mero hecho de llevarla, quejarte por quejarte, hablar por hablar como quien dice. Y luego esta esos textos que escribes... ¿tu te crees que puedes rayar así a un pobre lector que te lea? Muy bien si te sirve para descargar todo ese odio, rabia y lágrimas de impotencia pero a nadie le importa lo que tu sufras, entérate de una vez. Yo no sé como nos odias tanto, Mario, si nosotros tus padres nunca jamás te hemos insultado ni tratado mal, no me seas tan hipersensible, susceptible y quisquilloso, que a todo le sacas punta, eres de lo que no hay, eres un “caso” raro, no te voy a comprender nunca. Vale, que tu padre te zurraba, bueno ¿y a quien no le ha pegado su padre con un cinturón? ¿A quien no le han tirado al suelo entre su padre y su hermano y le han dado de patadas? ¿A que chaval, dímelo tu, su madre no le ha pegado una bofetada o arañado o intentado clavar un tenedor? Son cosas que pasan hasta en las mejores familias, y no por ello te creas un “niño maltratado” o un “especial”, ¡chorlito que eres un chorlito!, que quieres ser “especial” y no sabes ni como, que sólo tratas de llamar la atención, es lo que te pasa... y por eso te inventas traumas y que te pegábamos en casa, siempre con esa inventiva que te gastas y esa imaginación tuya tan desbordante que tanto nos abruma a los que vivimos en la realidad. Y no vayas por ahí contando nada de que te pegábamos, eso son asuntos familiares y privados, de paredes hacía afuera tu chitón y cada casa ya sabe que se cuece en su cocina, y no hay dos familias iguales, ósea que no me vengas con resentimientos, porque no, nosotros te hemos mimado lo indecible, te hemos dado todos los juguetes que has pedido, y te hemos comprado todos los libros que querías... ¿Qué puedes recriminarnos, pues?

 ¿A ver, que es lo que te ha podido faltar en esta casa? ¿qué es eso tan malo que te hemos hecho para que tengas esas carencias emocionales tan fuertes? El psicólogo ya me puede decir que has nacido en una familia fría y sin amor, que nunca te has sentido querido y todos esos cuentos chinos, que yo lo que creo es justo lo contrario; que te hemos querido demasiado y por estas siempre, como alma en pena, como un osito de peluche, demandando cariño y afecto de la gente. Un mimado eres tu y no un huerfanito como a ti mismo te ves.  El problema eres tu, eres tu, el problema eres tu, el problema eres tu... grábatelo bien fuerte en tu cabeza, y no nos des la vara con tus problemas. Que nos puedes reprochar que no te hemos hecho ni caso, bueno...., que nunca estábamos por casa... vale, también te lo acepto, que hemos sido unos padres pasotas... tienes toda la razón, pero eso es porque no hemos sabido hacerlo mejor contigo, nos hemos perdido tanto en tu proceso educativo que ya, siento mucho decírtelo, hemos tirado la toalla, allá te desenvuelvas, y aquí ya no nos mareas más.. .Nosotros no estábamos preparados para tener un “genio” en la familia, ya ves tu hermano...bien normal que es y poca guerra que nos da, que con todo se conforma, y a todo nos sonríe, y no le pide más a la vida, él llega se enchufa la Tele, se evade, y ya esta... juega un partido de fútbol con sus amigos, se fuma algún porro y ya esta... eso es la vida. Y lo otro dar vueltas como un crio tonto en un tiovivo. Y aunque el pueda parecer conflictivo porque sale de casa y sale de noche, aquí el único problema, la oveja negra de la familia, has sido siempre tu... Que él quema papeleras, y hace la “kale borroka” como tu dices, bueno.... es natural, es la edad, que va de macarra y pega a los chavales... bueno, al menos descarga su agresividad y luego en casa es un angelito. Pero tú que no sales de casa eres el problema, tu que no sabemos nunca por donde cogerte ni con que pinzas, eres el problema, el caso inclasificable, el problema sin nombre, el malestar psíquico que Freud no desveló jamás, eres una patología con patas, eso es lo que eres tú, Mario, un caso clínico, el problema eres tu, el problema eres tu, el problema eres tu y no esta sociedad, que quede bien clarito y si no te lo escribo con sangre en la cara. Deberías aprender de tu hermano, usarle de modelo; siempre con chicas, que igual no presta atención en clase... pero tiene amigos que le llaman para ir a fumar porros o al ciber, y tu en cambio has jodido toda tu vida con la cultura, con los libros, yendo a esas clases tan raras de teatro, todos esos libros sólo contribuyen a hacerte como el Quijote; cada día más loco. Estas trastornado, Mario, tu no tienes problemas, tu eres el problema entérate bien. Tu eres el problema, tu eres el peor enemigo de ti mismo, tu eres tu principal problema, Mario.  Que es muy fácil echar las culpas a los demás, a la sociedad y ser un antisocial... pero la culpa la tienes tu, con tu aptitud “negativa”, que la culpa es enterita tuya y tu te la comes y si estas como estas es porque quieres. Que si España va mal es culpa nuestra y no de los políticos, eso lo sabemos todos, así que no sé porque tienen que meterse con Aznar que era un santo varón y el mejor gobernante que ha tenido este país. Mira, cuando te llevamos al psicólogo ya te lo dejo clarito; la culpa nunca es de la mayoría, nunca es del conjunto de la sociedad o del pueblo porque vivimos en una democracia, lo cual significa que lo que diga la mayoría va a misa y las minorías a callar, que donde manda capitán no manda marinero, y existe una cosa llamada jerarquía y autoridad que tu nunca has querido entender ni que te entre en la cabeza. No sé si por qué eres tonto o te haces el tonto. La culpa siempre es de las minorías por no saber adaptarse a la mayoría. Es decir; que tu debías “hacerte normal”, que tu tenías que haberte hecho como todos y jugar a fútbol y adaptarse a lo que dijeran los demás, y si no lo has hecho y te has obcecado en ser diferente y especial, ahora no nos vengas con reclamaciones, que toda la culpa es tuya, tuya y sólo tuya. Así que habértelo pensado antes de coger un libro, la cagaste Burl Lan Canster, y ahora no me valen arrepentimientos. Y me dirás que de niño tu no sabias, que no sabias que ibas a sufrir tanto por ser diferente, que entonces eras inocente y simplemente quisiste ser tu mismo y no como te diseñaran los demás... pero no me vale, yo no creo en la inocencia natural ni en esas pamplinas que sólo desembocan en el anarquismo (¡si todos fuéramos buenos, como tu dices...¿para que necesitaríamos un estado corrupto o un sistema judicial que juzgue a los considerados como malos? ¿no te das cuenta que es más fácil pensar que hay malos y buenos y así etiquetar a la gente en blanco o negro?) Tu eres diferente y raro y punto y siempre lo has sido porque te ha dado la real gana, no eres victima de nada, más que de ti mismo. Así que ahora atente a las consecuencias de ser tu mismo. ¿No querías libertad? Pos ala; tanta libertad como querías ahora estas SOLO, SOLO, SOLO, SOLO. Recuérdalo bien; tus compañeros de clase hasta te ponían ese mote; el SOLO. El tonto del pueblo que prefería estar solo a mal acompañado, mira tu, ¡ni que meara éter aquí el figura!. Ni que los demás le diéramos asco, ¿pero quien te has creído que eres, hijo?  Y le has cogido odio y asco a los demás. Y me puedes protestar que con ocho años tu no podías defenderte cuando te pegaban en la escuela o cuando te dábamos nosotros para el pelo por no saber defenderte... pero es que a ostias se aprende, y no hay mejor medicina que el palo, mano de santo ya te digo yo, que he educado así a todos tus hermanos. Y la letra con sangre entra, y cuando entra demasiado la letra en uno, también se quita con palo, y quemándote los libros, cual Quijote, porque no se puede pecar ni por exceso ni por defecto, sino que hay que estar siempre en la justa medida, en el punto medio, en la normalidad, y tu siempre has sido un obsesivo y un extremista y un radical y por tanto; una especie de terrorista de la cultura.

El psicólogo ya te lo dejo claro; o te adaptas a los demás o te quedas solo. Y tu ya has elegido. Así que ahora a lamentarte al muro de las lamentaciones. Y luego... ¡que cosas horribles escribes, hijo, que feo que escribes!, que eso ni es estético ni es ná. Una no entenderá de arte pero veo un bodegón con uvas y pan y me digo ¡eso es arte! ¿por qué? Porque son cosas que hay en la vida, que se pueden tocar o comer, son cosas materiales y por tanto reales... y en cambio veo un cuadro de Picasso, que no lo voy a adorar sólo por quedar bien con las amigas, yo en esto soy muy sincera y digo lo que veo (como Santo Tomás), y no me parece arte, me parecen cuatro garabatos de un niño consentido, cuatro rayas abstractas ahí puestas, una cosa muy rara... y lo que me digo es que el hombre ese tenía que estar muy mal del coco y de la azotea para pintar cosas tan raras, feas y angustiosas. No me cuestiono la guerra civil, no hijo, por ver esos caballos raros, lo que me cuestiono es la salud mental del pintor. Así es el ser humano, entérate de una vez. Que para ver un Gernika ya me pongo el telediario, y en cambio ¡ay!, no me compares eso con un paisaje bien realista que parece que podrías meterte dentro del cuadro y todo. Eso es lo que entiendo yo por arte; la naturaleza, lo que ya es, lo que refleja lo que es, lo realista, lo que tu llamas mimético o eso.

 

Y en literatura me pasa lo mismo; necesito los libros para evadirme y no quiero los que me hagan pensar, prefiero imaginarme un lugar o a unas personas y que trascurra acción, una trama o algo, que sentir que el escritor me esta hablando sólo a mí, eso es muy angustioso hijo, el escritor en un libro tiene que callarse y punto, no sé si me entiendes, no sé a donde vas tu contando tu vida, tus pensamientos, tus sueños y tus movidas que a nadie nos interesan porque ya tenemos nuestras paranoias particulares. A nadie cuentes tu dolor porque todos tenemos bastante con lo nuestro, hijo. ¿lo entiendes ahora? Que parece que no lo quieras entender.

Y si la poesía no son palabras bonitas... apaga y vámonos, ya me dirás tú que es entonces la poesía. Recuerdo lo que me soltaste, que la literatura se escribe con sentimientos, buenos o malos, eso para ti daba igual, porque ya es un juicio de valor absurdo. Pero es que ese juicio moral como tu dices es lo más importante de la literatura; hay escritores que te hacen sentir bien y que todo va bien y esos son los buenos... y luego están los que te da cosa leerlos, que se te ponen tripas corazón de lo mal que lo ha pasado el que te lo cuenta, y nunca piensas “joe, pues vaya sociedad en que vivía” sino que piensas “vaya tipo, ¿de donde ha salido? Parece de Marte porque no acepta las cosas más básicas y cotidianas de este mundo como puede ser que en un ascensor seas algo educado con tus vecinos y que él ya te dice hipócrita” A ti te pasa como a tu padre Mario, que no escribes del todo mal, pero ay que ver sobre que temas escribes, estas resentido contra todos y así te sale lo que te sale... Yo no puedo leer tus escritos, de verdad, me ahogas con tus paranoias y esas cosas raras que sacas de los libros, antes muerto que sencillo es tu lema, y yo te digo... escribe sencillo, escribe de amor... y tú “sí, mamá”, “sí, mamá” y ni pajolero caso, a seguir escribiendo barroco. Ay que ver... ¿pero como vas a escribir de amor si no lo has vivido? ¿Cómo alguien como tu va a escribir sobre cosas bonitas si lo ve todo feo? ¿cómo vas a escribir de la realidad si estas en las nubes? ¿cómo vas a escribir de las gentes como yo si estas metido en tu cascarón y en tu huevo?

Yo te digo, mira, aprende de Gala, que quizá no le entienda mucho pero... ¡escribe tan bonito y tan suave...! ¡Con tanta pluma y buen hacer...! Todo es precioso, Dios es Paz, Dios es Amor, este es el mejor de los mundos posibles y España va bien como un niño con Zapatero nuevo, disfruta de tu vida y no le des más vueltas... pero tu tienes que sacar siempre el lado oscuro de todo y amargarme con tus malos rollos y tus historias, ¡ay, que desperdicio de muchacho! No hacemos futuro de ti, eh mario, no hago carrera contigo, pobre hijo mío, pobre hijo tonto! Mal rayo me parta si he sabido comprenderte alguna vez, hijo.  Da penita ver a un joven con toda la vida por delante y que ya piensa en cosas raras, porque ya me dirás tú como tenía que tomarme que cada dos por tres me amenazaras con tirarte por la ventana o por el viaducto de Madris (que bien hizo el alcalde en vallarlo, esa era la solución ideal, muerto el perro se acabó la rabia, si no hay puente no hay suicidas por consiguiente).  Te tenía que esconder las pastillas, ya sé que es cosa de los sicólogos que te han cargado de ellas, pero una cosa es el uso y otra el abuso, que en esto Aristóteles es el único que tenía un poco de razón (el punto medio, Mario, busca siempre el equilibrio y la templanza y te irá todo mejor) Pero tu no tienes medida, Mario, eres un obsesivo, lo mismito te tiras ahí en la cama vegetando todo el santo día que te encierras en tu cuarto a hacer que estudias y a fumatear todo, que me pones el cuarto perdido. ¡ay que asquito! ¡Vaya toxicidad y peste que arrojas! ¡que malos humos! ¡cuánto odio cabe dentro de tu cabecita pudriéndote las entrañas y carcomendiote la bilis del hígado! Porque es lo que a mí me extraña, como siendo tan “bueno” de niño eres tan “malo” ahora. Si no habrías sido tan iluso y soñador de niño ahora no estarías tan desengañado, eso esta claro. Si no te hubieras llenado la cabeza de pájaros ahora no te creerías un cuervo maldito. Si no hubieras edificado castillos en el aire hoy no se te caería los castillos de arena a manos llenas. Porque los castillos uno debe hacerlos en tierra, con los pies en la tierra, y una buena base de hormigón y no empezando la casa por el tejado. Tu no vives el presente, una de dos; o te recreas en el pasado añorando no sé que época idealizada que tienes de los románticos o te ensueñas en un futuro que ya me dirás tú de que manga te lo sacas. Y en esta sociedad lo que importa es el directo de las televisiones, el ahora, este instante y lo demás son cuentos de vieja y ganas de marear la codorniz. Tu te crees ya con cuarenta años, una profesión liberal, el pelo a lo Umbral, gafitas de pasta de intelectual y viviendo en Malasaña, y no es así, eres aún un niño y debes vivir lo que te corresponde, que tiempo habrá de hacer todo lo que ahora haces. Y que nadie te lo ha pedido, porque no te paga nadie los artículos que escribes ni parece que lo hagas con ese animo de lucro, y no entiendo bien entonces porque trabajas... los que dicen que sólo creen en la vocación y no en la obligación lo hacen para ser unos vagos de por vida viviendo de las rentas, pero tu te excusas en que es tu vocación para trabajar el doble como un pringado, no hay quien te entienda. Eres como los japoneses, que para quejarse del estrés laboral se ponen a trabajar el doble. Eres la contradicción en persona, una duda con patas eres tú. Ni tu mismo te entiendes, estoy segura de ello. Yo si me pusiera a darle vueltas al coco también llegaría a la conclusión de todo lo que desconozco de mi misma y de que sólo sé que no sé nada pero por suerte, me acepto tal y como soy, y no me pregunto siquiera si soy yo misma o lo que los demás quieren que sea. Simplemente vivo y ya esta, sin hacerme preguntas que sé que nadie me va a responder. ¡que quebraderos de cabeza contigo, hijo1, nunca hemos sabido por donde cogerte, ni tu padre que para eso tenía maña, y aquí la mala de la película siempre yo... parece que me habéis visto cara de Bette Davis, seré de ideas conservadoras como decía tu padre pero tengo los pies en este mundo, piso tierra, hijo, y no me verás nunca con la cabeza volada en el éter o en el no sé donde. En esta casa me ha tocado ser la mala porque tu padre que ¡poco hombre nos salió...!, ay que ver,  y tú rana saliste, como él, igualico al padre, todo el día “volado” o “flipado” como decís ahora, que te viene el santo a la cabeza todo el día como a la loca de Santa Teresa. Que no supo enderezarte bien tu padre, hijo, ponerte bien en  cintura, que a ti todo lo que se te pegue es poco, eres de los que sólo entienden a ostias, y aún así nos gritabas encaramado a la lámpara de la sala que a ti te podrían matar pero no matarían tu espíritu. Y cosas así que me decías de niño y me dejabas patidifusa, de piedra. Lo dicho; un mártir, nos has salido un loco, que de todo tiene que haber en la viña del señor después de todo,  uno de esos locos que hacen de su causa su vida, un obsesivo y un fanático. Que parece que te gustaba que te pegáramos, que masoquista que eres hijo, para así sentirte aún más la victima. Ay, que ver, que asco de niño mal criado. Y la culpa no es nuestra por haberte educado mal, porque tu nunca te has dejado educar, siempre te has educado tu sólito, así que no puedes culparnos de nada, absolutamente de nada. 

Tu eres de los que se tropiezan mil veces en la misma piedra, más tonto y te marchas a casa de la comadrona en vez de a la nuestra, a ti hay que pegarte una ostia buena para despertarte. Una castaña morrocotuda que te des en la vida es lo que pides a gritos con tu aptitud, no sé puedo ir de victima por la vida. Es como cuando te bañabas con agua caliente, pues así uno se amodorra, y no señor, hace falta un buen chorro de agua fría para espabilarse cada mañana.

Pero lo paradójico es que te hemos pegado, te hemos insultado, te hemos llevado a sicólogos, te hemos dado al final por perdido... y tu sigues en tus trece, te juro que no he visto caso igual, que a ti te queman en una hoguera y aún así nos sales volando en plan fantasma para seguir haciéndonos sentir culpables. Eres peor que Juana de Arco o la loca tu. Y no vamos a entrar en tu juego de las culpabilidades, porque toda victima necesita un agresor y ese es el papel que nos has endilgado, a tu padre el rol de tirano kafkiano y a tu madre el papel de madre castradora, o de mujer fatal, pero eso sólo son imaginaciones y exageraciones tuyas, no hay nada de eso, son sólo fantasías y fantasmas tuyas. Todo esta en tu mente, el que estas loco eres tu, tu eres el problema, tu eres el problema, tuya toda culpa.

Tu eres el problema, tu tienes la culpa de todo.  Es que hijo serás muy listo para los estudios pero un inútil para todo lo demás, para la vida práctica y real. Sí, mucho desengaño existencial y mucho nihilismo pero luego no sabes ni freírte un huevo frito, y yo es que no puedo más de decirte que pongas más orden en tu vida. Orden, sí, cohesión social, estructura económica, organización política y lo que quieras, pero es que es Orden lo que todos necesitamos. No me vengas con Cosmologías, Mario, no me vengas con Cosmologías que de un sopapo te borro la Cosmología posmoderna esa de la cara. Me da igual que el mundo haya surgido del caos, yo no te hablo de mitologías, te hablo de tu vida; y orden es lo que necesitas. Poner límites a tu cerebro, una razón castradora y no esa fantasía enfermiza y esa imaginación desbordante que nunca sabemos por donde va a salir y eso es lo que nos da miedo de la gente imaginativa. Yo lo único que te digo es que ordenes tu cuarto para así tener más arregladita la cabeza, no te hablo de otros temas, que tu ya lo relacionas todo, y no señor, el pan pan, el vino vino y ¿Marx?: un señor al que nadie ha dado vela en este entierro. No saques a coalición a Marx que esta muy a gusto criando malvas y no tiene ni voz ni voto en este asunto domestico y los asuntos de casa en casa se quedan, pues ¡nos han merengado!, ahora me vas a venir tu a hablarme de lo malo que era Franco, ya tuve que aguantar mucha palabrería absurda de tu padre, que sería un santo, no te lo discuto, pero a pesado... a plomizo... no le ganaba nadie. No sé como me dio la Santa Lucía paciencia que es la madre de la ciencia, ya sólo me falta ponerle una vela a  Santa Rita, a la de los casos perdidos. Que eres un caso, hijo, y además un caso perdido, una causa perdida.  No me quedan santos ya para pedirles ayuda en como tratarte, me he quedado agotada contigo.. y cuando te fuiste de casa fue el desahogo más grande que en mi vida me han dado ¡lo celebré con champán, hijo! Por fin descansó mi cerebro que nunca ha querido ser libre ni pensar por sí mismo, que esta bien como esta, y no tienes derecho a querer cambiármelo. Lo que esta claro es que donde manda capitán no manda marinero porque sí no este barco se iría por la borda y tu, aún siendo el mayor, te has creído con derecho a decirme como tenía que educarte. Imagínate que yo hubiera ido ante mi señora madre a decirla que no quería aprender las buenas formas, que no quería doblar la servilleta en la mesa porque me parecía un “convencionalismo” de los tuyos. Pues me hubiera matado a ostia limpia, Mario, que lo que dice la madre va a misa y san se acabó el cuento. No se puede vivir del cuento, que ser escritor no da más que disgustos.

Mareada me has tenido, chico, que he tenido que leer todos los libros sicoeducativos esos para saber que hacer contigo. A mal traer me has llevado toda tu vida, Mario, me das mas guerra que un hijo tonto (que hasta esos, los deficientes, son más cariñosos que tú que eres un palo tieso). Ay, Mario, por la calle de la amargura me has llevado, a mal morir, Mario, vamos, me has llevado al colmo de los extremos, a plantearme si te quiero y todo, Mario, ósea que imagínate, que el amor de madre es incondicional o eso dicen pero tu me has puesto la cabeza como un bombo, nunca he sabido que hacer contigo... si dejarte en un convento, en un manicomio o que te adopte una de esas educadoras especiales que hay para “genios”. A nosotros, los de nuestra generación, no nos han preparado para tener hijos especiales, de verdad, es algo que nos desborda. Ya es que he tirado la toalla, te lo juro, Dios proveerá, que sea lo que Dios quiera, yo ya he hecho todo lo hacible e imposible por hacer de ti un hombre normal, bien educadito, con plante, con temple, pero no puedo más, Mario, ahora ya Ancha es Castilla, haya te las veas con la Vida que te va a vapulear, Mario, que te van a matar a ostia viva igual que en el colegio.

 

La gente es mala, Mario, muy mala, y a los que no se ponen corazas de duros, a las tristes amapolas como tú... a palo vivo, Mario, a ostia limpia con ellos. ¡que todos los palos que te lleves en la vida sean los que yo te he dado, hijo! Ya veras, ya veras... y si no... al tiempo el tiempo que es tan sabio. Mira, tu tendrás mucha palabrería (que en mi tiempo tú serías un parla barato, que en mis tiempos lo tuyo se llama incontinencia verbal y se curaba a fuerza de cuarto oscuro y reglazo bien dado entre los dedos) pero no tienes fuerza para enfrentarte a esta vida. Ya de la palabrería barata estoy escaldada, Mario, con tu padre ya tuve para decir basta y aún no más... Tu padre, otro que de tal palo cojeaba, igualitos, ¡vaya sinsorgo!, acabaras como tu padre que lo mató la literatura, que lo enloquecieron los libros... A mi no me preocupa que leas esos libros tan raros, que seas el mejor en la escuela, que saques todo puro dieces, porque los libros te están trastornando la cabeza y te hacen ver molinos donde sólo hay unos padres que no han sabido educarte porque les desconcertabas desde siempre, con tus manías, y tus cosas especiales de niño hiperactivo y problemático. Y no puedes decir que tu madre es una iletrada como otras, porque a mi me gustan mucho las novelitas de Gala, ya te lo he dicho, y tengo mi culturilla general como suele decirse... Ay, que ver, que hombre es Gala, ¡que bonito todo!, dice unas cosas que sí señor, que no se las entiende, pero que llevan razón, ¿sabes?, de bonitas que son llevan toda la razón. Eso es escribir, lo que tu haces es marear la perdiz, apabullarme la cabeza de historias, marear a quien te lea o a quien te escuche... ¡Con lo guapo que estas calladito! ¡lo que me gustas cuando callas y pareces ausente! Lo guapo que estas en la cama, Mario, cuando yo te acostaba, te daba el beso de buenas noches y repasábamos juntos la oración, ¿te acuerdas? “jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto que te doy mi corazón” ¡que tiempos aquellos, virgen del amor hermoso!

Ay, que lejanos tiempos... Por entonces aún eras normal, Mario, un chico sano y feliz sin angustias de libros ni nada y que simplemente te acostabas cuando debías acostarte, todo a sus horas y desayunabas sin cuestionarte si esa palabra viene de “des- ayuno” o de desagaitas. Te prefería sin conciencia, que quieres que te diga, te prefiero calladito y dormido, en la cama durmiendo como un angelito.

Por mucho que lo niegues eres el vivo retrato de tu padre, de tal palo tal astilla. Cuando le conocí era como tú, Mario, y yo hice un hombre de él y si la muerte no se lo hubiera llevado le habría quitado todas esas rojerías del cuerpo. Cuando le conocí era como tú, todo apocadito en un rincón, sin amigos, ¡había vivido en un internado de dominicos, ahí es nada! Ya me dirás tú si eso no fue traumático, pero yo le enderecé e hice de esa piltrafilla, un hombre como Dios manda. Yo cambie a tu padre, hijo, y con el tiempo llegue a quererlo y todo. Pueden decir que era un calzonazos, pero lo que era es un hombre bueno, como tu, pero que hay que hacerlo malo para que no se lo coman los demás. Había estudiado todo letras, como tú, pero él letras de verdad, latín y griego sabía, y leía en francés, no como tú que lees las flores del mal en edición de bolsillo y así no se pude ser políglota ni del mundo ni nada.

Que tienes que saber inglés, Mario, y dejarte de filosofías baratas, que el inglés es lo que manda en el mercado. Sí, será una neolengua, una jerga economicista y desvirtuada en toda su gramática hasta hacerse puramente instrumental, pero hay que amoldarse a ella, hijo, que uno sólo no es nada contra el sistema, el sistema siempre va a seguir igual y los in comformistas acaban pues como desde Sócrates hasta el Ché; o locos o asesinados o quitados de en medio en definitiva. Y yo no quiero eso para ti sino que seas normal y te contentes con lo que hay, no te digo feliz, que tu nunca podrás serlo (bien lo sé y lo sufro), pero sí al menos en “contentura” como yo digo, en contentura con el mundo que te ha tocado vivir. Si no es Franco es Bush pero tiene que haber un orden social, que esto no puede ser Gomorra y Sodorra. Es una pena la verdad el desperdicio que has hecho de tu talento, podías haber estudiado una ingeniería que es lo que pide ahora el mercado pero no... tu a estudiar cosas raras....que no sirven para nada y me diras que servir sólo sirven los esclavos y yo te responderé que más esclavo que tu no he conocido, porque te pasas el día esclavizado ante una pantalla o un libro, que así te nos vas a quedar más cegato aún, peor que Borges acabas tu, que ya ves, tanto Nobel, tanta gaita, y luego confiesa que su única pena en la vida, de lo único de que se arrepentía es de no haber sido feliz en la vida. Los libros te hacen ser un pobre infeliz, Mario, eso es tan viejo como el Quijote.

Eres poquita cosa, pero te has cerrado tanto dentro de ti en tu cascarón, tanto, tanto te has cerrado que ya no hay quien pueda abrirte el corazón, ni siquiera yo que soy tu madre. Si tu pasas de las personas, ellas acaban por dejarte a tu mundo, en tu salsa, Mario, y bien triste es eso.  Igual que Jesús cuando se pira al templo huyendo de sus mayores. ¡Siempre huyendo de la vida! ¿Cuándo la vas a afrontar de una vez?

¡Atrévete a vivir, hijo!. Mírate. No puedo entender qué haces ahí, en tu escondrijo de hurón, comiéndote la cabeza, llenándote el corazón de rencor hacía todos. El odio, el resentimiento, es como una de esas infectas polillas que se comen la madera. Rumian y rumian las ratas de tu interior y sueltan una babilla asquerosa, una bilis putrefacta que te va comiendo por dentro. Los amargados la palman del hígado que ahí es donde reposa la bilis, hijo, aunque a ti no te haya interesado nunca la anatomía que también es otra humanística por si no lo sabes, el hombre es ante todo cuerpo, que no flotamos en el vacío suspensos, Mario, que no somos cerebros con patas y todos cagamos y meamos. La depresión es una hiel que te amarga y te pudre el interior. Has estado deprimido mucho tiempo, mi vida, auque no te dieras cuenta, aunque pensaras que el problema estaba en los demás, que el infierno eran los Otros. Pero el problema eres tu, el problema eres tu, el problema eres tu. Te has encharcado los pulmones de rencor hacía todos, los tuyos y los ajenos, ya no sé ni si nos quieres, Mario, siempre lo has pagado con tus pobres padres que sabes que te quieren y nos hemos desvivido porque tuvieras una buena educación, un ambiente social favorable, y amigos, Mario, que los amigos son como ramas del árbol de la vida, ya lo sabes, unas se van podando, otras se las lleva el viento pero siempre te quedan ramas con las que sabes que puedes contar, aunque los vientos de tu vida no soplen favorables.

Mario, no me quiero ir por las ramas, pero es que se trata de eso de tener ramas en la vida, contactos, conocidos que te puedan sacar las castañas del fuego en un momento dado, todos nos usamos entre nosotros. Y ahora me vendrás con tus teorías de amigos ideales, pero quítate esa palabra de la cabeza, que no hay “ideales”, que Platón esta muerto y es una calavera con gusanos, que hay lo que hay y punto. Y hay que conformarse y donde no hay más contigo Tomás. Tienes que prolongarte en ese árbol, hacer de tus amigos extremidades de tu propio cuerpo, báculos para sostenerte en esta vida tan incierta donde nunca sabes que vientos van a correr. Sí, que serán amigos útiles, amigos para usar, colegas y conocidos, vale, pero de esos también hay que tener aunque a ti no te guste usar ni que te usen. No sé puede ser tan ético y pensar siempre en lo “ideal” y en lo que “debería ser”, hay que funcionar con una ética más de andar por casa, más pragmática, más de “necesito apuntes de este pues me amigo con él”, “esta tía vive a dos manzanas de la mía pues me caso con ella”, así es como funcionan las cosas, Mario. Y el problema eres tú por querer que las cosas sean de otra forma a como son. El problema eres tu, el problema eres tu.

Ramas y raíces, Mario, porque aquí tienes tus raíces, por mucho que no te gustara tu pueblo, ya sé que Baracaldo es horrible, no es el palacio de Sissí precisamente, lo reconozco, a feo e industrial no le gana nadie, pero siempre lo he dicho con mis amigas, que tu tenías que haber nacido príncipe, hijo, con esos aires que te das, todo el día altivo, has nacido aquí y de donde no hay no se puede sacar, mejor confórmate con lo que tienes y no aspires a una Leticia Ortiz, porque esas no se dedican ya a besar ranas para convertirlas en príncipes. Desengáñate.

 

Llorar no mata ni engorda, no es nada malo ni bueno tampoco, no lo sublimes, yo que soy enfermera te lo recomiendo, pero no lleva a nada, no sirve de nada llorar, es como llover sobre mojado, lágrimas de cocodrilo le parecen a la gente, llanteras de niño consentido y mimado como cuando te tirabas por el suelo retorciéndote en la alfombra porque te pegábamos. Eso es que no estas bien, cariño, que lo has pasado muy mal en la escuela o que se yo, no sabemos si un cura te habrá violado o algo, que no es normal me lo repito, que yo hablo con mis amigas en la cola del pescado y a la salida de clase y sus hijos no son así, se conforman con el bokata de nocilla y hacen amigos cuando sea y con quien sea, y son más felices. Reconocemos que te hemos hecho sufrir, Mario, pero no trates de buscar culpables, para no aceptar tu culpabilidad en este embrollo de tu vida. Que no existe la bondad natural en el ser humano; tu naciste así de raro y de complicado y así te ha ido, ya te lo advertí, poco más podíamos hacer. Tu naciste malo por naturaleza (bueno... malo no, pero raro sí) y ya no hay quien te cambie.

No puedes ser un buenazo y un inocentón, siempre calladito como si fueras a molestar al hablar. Eso es lo que me hace sufrir tanto hijo, que a los débiles se los comen no más los ven venir, que ven un carapotxolo por la calle y van a por él. Y tú en el fondo no eres más que eso, el tonto del pueblo, hijo, que siempre lo has sido, que se esta riendo todo el colegio de ti y me duele, como madre, en lo más profundo. Que ahora se llama “bulling o bobing o algo así, por gusto de los americanos que a todas nuestras cosas las rebautizan, pero toda la vida eso se ha llamado ser el marginado de la clase, sufrir acoso. Y la culpa es tuya, por auto- marginarte, por no querer ser como somos tus padres, unos ciudadanos de paz y de bien, o como tus compañeros de clase. Cuando te digo que llores en casa es por algo hijo, que no son convencionalismos sociales ni nada, simplemente te digo que los sufrimientos hay que pasarlos con los que te quieren, con tu familia y que fuera ver, oír y callar, que es una frase que repetía mucho tu abuela. Deja de llorar, hijo, me preocupa más que te enganches a la depresión que a la nicotina. Mucha gente tiene el cuerpo ya diezmado por el tabaco, pero tener el alma putrefacta, eso es muy triste, Mario. Luego de ahí ya no se sale, te lo dice una que a raíz de lo de tu padre digamos que no las ha tenido todas consigo. Y se ha sentido un poco culpable de su muerte, ya sabes que me pasé 7 horas frente a su ataúd hablando con él y que un tal Delibes trascribió mi monologo y lo andan por ahí representando... vaya, y ahora me esta pasando algo parecido contigo, ¿a ver si va a ser cierto eso que dicen de que la historia es pendular, cíclica, ondulante y no hace sino repetir sus mismos errores?

Mira hijo, es como si tuvieras la solitaria o algo así, ¿me entiendes? Y por eso has sido siempre un solitario, porque lo llevas dentro, como tu padre, eso se nace así, no se puede hacerlo uno, es tu culpa por haber nacido así. Te compadeces a ti mismo, cada lágrima que te resbala por la cara sólo va a llevarte a más lágrimas. ¡Claro que es bueno llorar!. Es hasta saludable desahogarse pero siempre que se quede en eso; descargarse de malos rollos y volver a vivir, aunque sea sufrir, aunque la vida sólo engendre dolor y más dolor. ¡Hay que tener coraje para afrontar lo malo de la vida! Que no todo es vino y rosas, hijo, ni princesas y castillos.  La tristeza envicia, ¿no lo sabías? Los pacientes que se pasan la vida de psicólogo en psicólogo, como tú, desarrollan una especie de vinculación hacía su patología. Por eso los sicólogos siempre dicen que la terapia es larga, el proceso arduo... ¡mentiras! Te tienen bien pillado para que sigas pagándoles, para que le cojas gusto a eso de divagar sobre tu vida en un diván. (y lo llaman diván porque allí los pacientes divagan, ¡que de cosas te estoy descubriendo a nada que me pare en el sentido de lo que decimos casi inconscientemente sin pensar en por qué lo soltamos!)

La tristeza te tiene enviciado porque en el fondo te parece muy poético la melancolía, ¿me equivoco?. He leído todos tus poemas, ni nihilistas, ni desenraizados, ni desgarrados, ni angustiosos ni expresionistas ni intimistas ni ostias así, son simplemente egocéntricos, narcisistas, autocomplacientes, autocompasivos como el cerdo que se regodea en sus lodos. La literatura te tiene atrapado, porque siempre has sido obsesivo y un atrapado, y la literatura se alimenta de obsesiones.... pero la vida, no, la vida tiene que ser saludable. Y por salud entiendo una mente sana en un cuerpo sano y lo demás: bagatelas y excusas, y lo demás es ruido y silencio. Por eso te digo que haya donde vayas, quiérete a ti mismo, hasta que no te quieras no vas a querer a nadie, hijo, ni te vamos a querer, y es muy triste que tus padres reconozcamos que ya nos da igual lo que sea de tu vida. Me he quedado más ancha que larga después de soltarte toda esta “chapada”, ahora... esto te digo... haz lo que quieras, si quieres irte para siempre y no volver a vernos, allá tu, pero que sepas que nosotros no te hemos hecho nada malo, nos lavamos las manos y que te juzgue Dios que es el único que puede juzgar, y tus profesores y tus compañeros de clase que quede claro tampoco te han hecho nada malo, que toda la culpa de todo lo que te pasa es tuya y de nadie más. Ahora ya siento más limpia la conciencia y me puedo ir a fregar los platos. Bon boyage, querido hijo, dile agur a tu tristeza en vez de bon jour. Que allá donde tu vayas tu tristeza te seguirá.

CARTA DE LA NOVIA

Vives en tu puto mundo, tío anormal, date cuenta, como si vivieras en un anuncio de compresas continuo, catate de una vez del asunto. No se puede ser así, Mario, a quien pone la mano le cogen el brazo entero, a quien pone la otra mejilla le dan un par de ostias y arreando, ya solo te falta poner el culo o servirlo en bandeja para que te jodan bien jodido. Vas como ausente por los pasillos del instituto. Este no es tu lugar, ok, y ¿cuál lo es? Vayas donde vayas vas a ser infeliz, empieza a catarte que como no cambies de aptitud... lo tienes muy chungo. El problema no es haber nacido en Baracaldo. Sí, es un pueblo horrible, fabril, súper feo, ¿y qué? Ya tienes nieblas de Manchester, ya tienes muelles abandonados para inspirarte, deberías agradecérselo a la diosa Azar. El problema no es haber nacido en Euskadi.  Sí, la gente es cerrada y el ambiente anda tenso, ¿y qué? ¿acaso te influye en tu vida cotidiana? No le eches siempre la culpa a los demás. Serás lo antinacionalista que quieras, Mario, pero no seas hipócrita, no te engañes a ti mismo, ese no es la cuestión. El problema no está en tus viejos, siempre discutiendo.

Si, es muy fácil hacerte la víctima toda la vida y escudarte en un trauma de hijo de separados, lo difícil es perdonar todo eso y seguir viviendo, no olvidarlo, no, pero sí perdonarlo para poder seguir viviendo, que sí no siempre te va a quedar eso ahí dentro, impidiéndote crecer. Te entiendo, tío, o intento comprenderte. Ya me has contado que tu casa es un infierno, que vuelves y sólo hay broncas y marrones. No aguantas a los viejos, crees que les odias, sólo quieres alejarte de ellos, pero el problema lo llevas contigo. Vas a ver a tus aitas en todas las personas que te caigan mal, un mal gesto te va a recordar los histerismos de tu vieja, una mala mirada la aptitud pasota de papá. Tienes que empezar a perdonar, que no olvidar, y sobretodo aprender a perdonarte a ti mismo. Ir de victima es una aptitud cobarde ante la vida. Vas de víctima, no me digas que no. Llevas en tu jeta escrito con tinta imborrable “pongo la otra mejilla”. Y eso personas y perros lo olfateamos en el aire, la depresión se huele y se huye, Mario. 

Siempre has sido un niño alegre, un jilguerillo, he visto tus fotos en el viejo álbum de familia y casi no te reconocía. Quien te ha visto y quien te ve, ¿a dónde vas triste de ti?. En esa foto se te veía feliz, Mario. Una cara de angelote, hasta eras rubio, fíjate, con lo moreno que eres ahora. No tenías los ojos apagados, apocados, tristes, como ahora que pareces un perro sin amo y sin collar y sin nadie que le lama las penas. En esa foto tenías unos ojos verdes, verdes que te quiero verdes, de esperanza, curiosos, un hálito mágico inundaba tu iris de luz, y eso se irradia, Mario, la luz interior alumbra a los demás. (¡que poética me pongo, eh! ¿a que te mola este rollo bollo?) 

Cuando ya no miras a otros ojos: malo, es como si algo tuvieras que esconder, como si te avergonzaras de ti mismo, y eso le da miedo a la gente. Las personas no son malas, Mario, son cobardes como tú, tu tienes una fobia social de aupa que no puedes con ella, un pánico escénico, miedo a las masas, timidez, apocamiento, llámalo como quieras. Esta bien tener reflejos, ¿Sabes? Esta bien cubrirte la cara con las manos cuando te hacen el amago de pegarte (al hacer esto siempre se reían de ti en el patio del colegio), ósea no quiero decir que este bien o mal, quiero decir que defenderse es instintivo, también los animales lo hacen o todo ser humano cuando teme que un coche le vaya a atropellar o que le vayan a clavar una navaja. Bien, porque tener miedo es lo normal ante las situaciones de amenaza real, pero tu tienes el miedo ya metido en el cuerpo, has vivido tantas situaciones extremas (que sí palizas, que sí lo de tu casa, broncas, movidas con las mafias del barrio...) que ya te sale ese mecanismo de defensa hasta en las situaciones en que no existe un peligro real. Siempre a la defensiva, de victima y de victima con escudos, eso es de lo que vas, y tus escudos son muchos y variados; puedes ser borde, puedes evadirte ante un cuadro o una sinfonía de Chopin, todo eso son escudos para huir que es una forma indirecta de defensa, pero no se puede estar toda la vida defendiéndote de amenazas fantasmas e invisibles y siempre con miedo. Intenta olvidar todo lo que has vivido y empieza de nuevo, tío, borrón y cuenta nueva, expulsa todo lo que tienes dentro y luego te quedaras limpio, nuevo, como un recién nacido dispuesto a seguir recibiendo las pequeñas “muertes” diarias de la vida.  Los que te pegaban en la escuela, trata de comprenderlos y ponerte en su lugar en un ejercicio de empatía, también tenían su miedo.... su miedo a la rareza, a lo diferente, al empollón que les mira con rencor, como juzgándoles desde una altura superior, desde otro aura, desde otro nivel de percepción de la realidad, desde arriba. Porque aunque tu sintieras que mirabas a tus compañeros desde abajo, ellos sentían que los juzgabas desde arriba. Créeme que es así.  Mírate tío, mírate en ese espejo. Estas alelado, en babía, nunca te has dado cuenta de cómo anda el patio, pero has jodido tu vida y nos rayas a la peña que tienes al lado. Te lo digo porque en el fondo me das pena y te quiero. Sólo piensas en ti, en lo mal que te va, pero te compadezco, padezco contigo, siempre hemos estado juntos y lo sabes, aunque no quieras verlo. Que estoy aquí, para lo bueno o lo malo, y aunque ahora lo pases mal intento ayudarte.  Siempre huyes de las cosas, te pierdes todo, es como cuando salíamos por el Casco viejo de Bilbo... Tú, con tu cara de muermo, que me rayo, que me rayo, bebiendo tu pijada de licor de fresa, me daban ganas de tirarte el kalimotxo a la jeta. Le quitas el rollo a cualquiera, ¿eh?, ahí, con tu cara de pringado y los brazos cruzados, y yo invitándote a chupitos para animarte.... ¿para animarte? ¡A ti no te reaniman ni con electroshock conductistas de esos.! Anímate, reanímate, revive, revival, renace, reconstrúyete después de haberte deconstruido.  Pero vive, tío. Estas podrió tío, podrido de tanto quejarte de tu vida y no hacer nada. Un vegetal, un aparbado, es lo que eres. Todo te raya, todo te asquea y así nunca vas a ser feliz Mario, siempre serás un pobre hombre. Bueno ya esta, me he descargado y eso era todo lo que quería decirte, ala, ya sabes que sí te vas a Madrid ya me has visto el pelo y que sí te quedas...

bueno, que ya hablaremos de lo nuestro, no me gusta estar aquí escribiendo, es como si me faltara el lector, es como cuando te hablo y ni puto caso, una sensación muy rara, tío, de vacío, de que hablo a las paredes, de que nunca seré leída.  Venga, un besito, mi txiki. ¡Cuídate y anima esa cara!

 

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