martes, 1 de septiembre de 2026

LA TITULITIS

Tras tus estudios académicos te hallas como al principio; sin trabajo, o con un trabajo basura donde no puedes aplicar tus conocimientos ni tu preparación. Algo falla. ¿Para que hipotecar horas estudiando?

Con la nueva ley educativa de Pilar del Castillo, desapareció la Selectividad de nuestra transición, ese examen en el que te jugabas el futuro y la vocación. Ahora con el pacto de Bolonia nos quedamos sin las asignaturas artísticas, creativas, porque ya se sabe que “el que vale, vale, y el que no; a letras”

 Y para paliar esta grave gravísima crisis educativa sólo se les ocurrió restaurar la revalida franquista incorporando un examen de entrada propio de cada Universidad privada, como en las series americanas.  Exactamente como las pelis americanas de Beberly Hill. Ha vuelto el rollo clasista, que a ver si con tanta chorrada medieval y tanta chorrada seudo filosófica y audiovisual, nos olvidamos de lo más importante; las desigualdades de clases que están ahí.

 “Dios está aquí, esta aquí, la la la, la, la, la....

En el aire que respiro En el aire que me contamina La la la la

Las estrellas hoy nos guían....”

     Y no basta con saberlo.

Recientes estudios nos dicen que hoy en día no sólo cuenta el esfuerzo personal (importantísimo), no sólo cuenta el nivel de estudios (“se colocan” más los licenciados, que ya se sabe que son los más porreros) sino que además de esto cuenta la cara de elfo, el rollo platónico, los sicomagos, el saber venderse, la amargura alegre y el imán personal, entre otras cuestiones.

Aquello del prestigio de las privadas (La del Opus de Navarra) y el desprestigio de la pública (Que regala diplomas) pasó a la historia, es cosa de nuestros padres, o quizá abuelos.

Nuestros padres pretenden arreglar todo diciéndonos “pues oposita, hijo, oposita”. No, es tan sencillo. Además de la fuerza de voluntad, el acérrimo esfuerzo personal que diría Ortega, cuentan las circunstancias, las personas, los demás, los OTROS. ¡Abre los ojos! Ciérralos. ¡Que mareo!. ¡Que anemia!. Pásanos una cervecita, ¿quieres?. Pásame el mechero. ¿ves estrellas? ¿las veo? ¿Ves el firmamento? Lo veo. Allá, con la Gadner y los ratones colorados, y las estrellitas naif- decadentes del firmamento, estrellitas platónicas que nos observan, estrellitas muertas, estrelas; pálidas luciérnagas, estelas voladoras, estrellas fugaces que vienen, van, se desvanecen, nos miran, nos callan, nos otorgan, estrellas al raso.... estrellas de un día... 

        El paro aumenta por la excesiva tecnificación de maquinaria y equipos electrónicos, y por la Revolución Informática; esto favorece a ingenieros, informáticos...y de soslayo a los empresarios.

Este camino de destrucción hacía las Humanidades, y el hombre solo puede acarrear a la larga nihilismo desenfadado, tasas de alcohólicos, desinformaciones y desencuentros.  Todo lo cual nos garantiza una larga y fructífera edad medía. Según mi amigo el tomista; lo que tenemos que hacer nosotros es ser señores y no quedarnos en escuderos.

¡¡Ay, mis pillastres quijotescos!!

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