jueves, 27 de agosto de 2026

UNA NUEVA ESQUIZOFRENIA: EXCEPCIONALITIS MENTAL


UNA NUEVA ESQUIZOFRENIA: EXCEPCIONALITIS MENTAL




Introducción. Pág. 2

1- Los locos de la historia. Pág. 3-8

2- Neuronas y neurotransmisores. Las pastillas benzodiacepinas. La manzana envenenada y Bella durmiente enganchada. Pág. 8-11

3- Origen de la psiquiatría-sicología. (Hipócrates, Galeno, los medievales, la revolución de la ciencia renacentista-barroca e ilustrada. Su secularización. Nacimiento de la sicología. Psicoanálisis y conductismo.

Terapia cognitivo conductual. Pos-psicología y anti sicología Pág. 11-

4- Los ingresos forzados en psiquiátricos. Los grupos de ayuda. Las dinámicas de los centros de día. Los centros de trabajo protegiendo la explotación. Estigma y exclusión social, académica y laboral. La esperanza. Pág.


La esquizofrenia es la más caracterizada de las locuras. Esta es la visión tradicional que quiero deconstruir. Cuando pensamos en un loco estamos pensando en un esquizofrénico y no en una persona deprimida, con TOC o con cualquier otra “enfermedad mental”. Es una de las diferencias mentales de las que menos se sabe, y una advertencia; no se cura. Se pueden llegar a controlar los síntomas positivos (delirios, alucinaciones, ver, oír cosas que no existen) y negativos (deterioro de las funciones cognitivas, dificultad en las relaciones sociales, abulia, falta de inte, rés) pero nunca se cura del todo. Igual que el psicoanálisis puede durar toda una vida, (hasta que se acabe el billetero, ironizaba Woody Allen, o me case de nuevo con Jane Fonda) Además, “las medicinas” se toman funcionan como simples hipnóticos, sedantes para poder dejar de pensar unas horas, dejar de ir voces y conciliar el sueño. Las voces que el esquizofrénico oye se diferencian de la voz normal (o voces) del pensamiento en forma de monologo que todos tenemos en que se presentan como alucinaciones y para-noias: pensamientos no aceptados en “la normalidad”. Sin embargo, no está claro el límite entre un pensamiento normal y uno esquizofrénico. Todos nos oímos a nosotros mismos y a menudo recordamos insultos o traumas del pasado, voces que nos decían cosas en aquel tiempo y que se han quedado grabadas. Mucha gente oye voces de gente que le insultaba de niño y no son esquizofrénicos. Todas estas modalidades de enfermedades y esquizofrénicas no tienen ni diez años, se han inventado recientemente; bipolar, aspergear, esquizoparanoico, esquizo-tipico, esquizoafectivo (¿falto de afecto?), obsesivo compulsivo, maniaco depresivo...a raíz de las drogas que iban creando las macroindustrias farmacéuticas.

Esta es la razón de que la enfermedad que más voy a explicaros sea la esquizofrenia.

INTRODUCIÓN Lo normal-y lo no normal en la mente .

¿Cómo podría explicaros qué es la enfermedad si no sé qué lo qué es la salud? Un fibroobsesivo que machaca sus músculos 5 horas de gimnasio para gustar a las pavas tiene una enfermedad llamada vigorexia, por mucha salud física en corpore sano que pretenda, y anabolizantes que tome. La enfermedad es la exageración o mengua de lo normal y se producen por exceso o defecto de sustancias en nuestro cuerpo. Ya dijo Aristóteles: buscar el justo punto medio, equilibrar la balanza con la templanza y la normalidad. Para ello habría que definir qué entendemos por lo medio o lo normal: ¿Una persona que se levante a las 8 de la mañana para fichar en un edificio gris, tomar un café al mediodía contestando wasaps, cumplir hasta las 2, comer en un mc Donald y dirigirse en metro al estadio de fútbol a la tarde? La mayoría democrática, la tiranía de la masa, también eligió a Hitler (un loco) y a todos les pareció de lo más normal lo que hizo. Una cosa es el punto medio, y otra el punto mediocre. El mal compartido por muchos es el consuelo de los tontos. Muchas de estas asociaciones para enfermos mentales no buscan La Diferencie. Según Derrida en su concepto deconstructivista diferenciar es reconocer cada individualidad, con sus potencias y carencias. Estos grupos de apoyo piden el igualitarismo-(homogeneizar), la visibilización y que se nos “tolere”. También se tolera la guerra o se toleró a Hitler. También se visibilizan las páginas neonazis en blogs, Facebook y twitter. No pedimos eso, sino el mismo respeto que a cualquier persona. La fraternidad se la dejamos al hermano Fray Fraterno, La Cordialidad a la revolución francesa, La Igualdad a quién trate de globalizar la sana diferencia y la libertad nos la tomamos nosotros. Hemos nacido con ella, por más que haya que seguir peleándola. Lo de que “a los locos” nos amen mucho se lo dejamos a gente romántica como Platón.La sociedad necesita también de personas consideradas enfermas mentales, pues poseen talentos especiale que las personales mediocres/normales no tienen. También necesitan una motivación especial y una estimulación psicológica. No sólo la física a través de psicofármacos o drogas. Y no sólo la estimulación laboral del premio y castigo como si todos tuviéramos que ser simples ratones productivos de l queso para el jefe, y no creadores de nosotros mismos como seres humanos. Te invito a descubrir qué te hace diferente de tu compañero de pupitre, qué le puedes aportar, y qué puede regalarte él a ti. (¿Apuntes de matemáticas por unos de literatura?) La igualdad no sé consigue hasta que no se respeta la diferencia. Por eso no tienen sentido los centros de trabajo que recogen a personas con problemas psíquicos, intelectuales, emocionales, físicos, y de movilidad. Cada persona, con su potencia y su carencia, es diferente. Cuando todos pensamos lo mismo nadie piensa demasiado. Necesitamos locos que cambien la sociedad y no sólo se cambien a sí mismos, soñadores de este mismo mundo pero que lo hagan de forma distinta, gente chillona que revolucione nuestro modo de pensar y trasgreda en el arte. A estos quijotes siempre se las ha tratado muy mal durante toda su vida y luego se les han hecho monumentos, fundaciones, ediciones de sus libros, ideologías y los políticos pronuncian sus nombres en discursos. Ahora los sacan en profesión, pero ellos la llevaban dentro. Ya no pueden revolverse en su tumba si fueron grandes ateos y metidos en una funcional urna, tras una pragmática misa en el tanatorio de carretera, alaban lo cristianos que fueron dentro de su “desvío”. Como a ellos ya no les importa (les importaba) repasemos la historia de algunos locos geniales:

CAPITULO 1 Los locos de la historia

Primero les decían que estaban locos, no les dejaban publicar escritos o “hablar de esto con nadie”, les amenazaban, extorsionaban, violaban a su pareja, les metían en manicomios toda su vida (lo hicieron con Hölderlin…Con Nietzsche y no con Hitler que le mal copió las ideas. La mamá de Leopoldo María Panero le llevó al psiquiátrico de Mondragón, muy asustada de que se fumara un porro) Si esto no era suficiente les exiliaban por dentro y por fuera. Hacían que se suicidaran. Y si no bastaba los mataban (cicuta, daga, hoguera, piedras, torturas, campos de exterminio, armas…) Se sigue haciendo. Luego se les publica en ediciones críticas, se les homenajea, se les lleva flores a un trozo de mármol o estatua, se dan conferencias en su nombre, se pelea por su propiedad intelectual, se crean creencias e ideologías, los políticos usan sus ideas, la iglesia distorsiona sus mensajes y todos ya muertos les queremos mucho.

A) Los locos antiguos

El primer loco fue Platón. El gran iluminado dijo que había que estar algo loco para escribir y creía la locura divina, revelación solo para unos elegidos que al instante conocían bien, verdad y belleza. Las ideas y esencias eran antes que las cosas reales, venían verticalmente, del demiurgo, y los significados eran eternos y universales. ¡Qué chaladura! Y aparte de dividirlo todo en dos, todo lo que surgiera de la cabeza prevalecía sobre el cuerpo (¿No sentimos en conjunto? ¿Sólo en un cerebro?) Así trató de imponer la idea que a él se le metió en la cabeza de “Caballosidad” al pobre caballo que era malo (ósea violento y sexual, una sombra lo que era de lo que debía ser.) No se contenta con salir de su caverna de ignorancia sino que el inspirado vuelve a dar la murga a los esclavos que veían Netflix en la penumbra, como esos testigos de Jehovah que te llaman a la puerta cuando vas por el capítulo tres de la temporada 5. A este homosexual reprimido le debemos el idealismo del amor platónico romántico, la misoginia, la homofobia, la censura al sexo, media construcción de la iglesia cristiana (con Agustín que se pegó otro Banquete de eros con su madre Mónica tras haber dejado embarazada a la africana) Y el sistema totalitario de la República (era anti demócrata). Habría sido un gran poeta en las nubes si no se hubiera metido en política, a montar una dictadura isleña y a expulsar poetas.

Aristóteles tenía un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) con el número 3, parecido al del Platón con el 2,y así se dedicó a clasificar todas las partes de la retórica-poética, la política-ética, la física- metafísica y todo en clasificaciones siempre de tres etiquetas. Por ejemplo: el Ser fundamental causa la materia (No ser) que lleva a la consecuencia final de morir y volver a Ser. O la dialéctica: tesis, antítesis y síntesis. Épica, lirica, dramática. Preparatio, narratio, dispositio, principio, punto medio, final. Y así con todo, desde las tres unidades del teatro hasta el templado modo de cortarse las uñas. De esta forma educó a Alejandro Magno, un príncipe tan ideal que acabó muriendo en una orgía en Alejandría, cuya biblioteca se quemó para desgracia de Borges y contento de Jorge de Burgos (el de El nombre de la rosa): ¡se quemaba La comedía de Aristóteles y el mundo sería por fin un grave valle de lágrimas! Diógenes le pidió amablemente a este borracho Magno Alejandro que se apartara , pues no le dejaba ver la luz solar por sí mismo. Desde entonces es sinónimo de “acumulación de basura” (vivía con solo dos cartones y una linterna) o cínico; perro social. Al vagabundo le molestaba que viniera el príncipe a molestar y encima no dejara un duro en la gorra. Sócrates había sido también un outsider, un marginado social del lumpen, meteco en ostracismo de sí mismo, y se lo cargó con cicuta la mayoría democrática y normal que no soportaba su ironía. Lo de montar academias se les había ocurrido a Platón y a Aristóteles. Todos los que cobraban más por estas clases de filosofía eran “sofistas” O aún peor; “presocráticos”, unos mistificadores de la naturaleza y del panteísmo que no habían entrado aún en el Logos científico. Eso de la academia les parecería genial a los escolásticos medievales, y llenaron las primeras universidades de teólogos. Todo lo demás se podía dar, si cuadraba con Dios. Los romanos no hicieron más que copiar a egipcios, sumerios, galos, iberos, africanos, normandos, celtas, o lo que conquistaran. Y por supuesto a los griegos: donde Aristóteles había escrito “Homero” Horacio puso “Virgilio”, y “Zeus” era ahora “Júpiter”. La democracia o la sabiduría no importaba, los patricios esclavizaron griegos para que limpiaran la domus y educaran a sus hijos mientras discutían en el senado cómo explotar plebeyos, expulsar extranjeros, conquistar el mundo y aun así seguir llamándose República.

SI Platón y Agustín tienen media culpa, la otra media construcción del oscurantismo cristianismo feudal se la debemos a la manipulación escolástica de Tomás del Aquino hacía este Aristóteles. Y así se inventó el rollo de la santa trinidad que (gracias no precisamente a Dios) ya no dais en el instituto. La madre y esposa virgen venía a redimir la pera fatal de Eva, que sí le das la vuelta al palabro es “Ave” y volaba libre. Y el hijo Cristo venía a quitarnos el pecado original de Adán, que si le das la vuelta no es más que “Nada”. Y en medio una paloma, como la de Noé en este valle-diluvio de lágrimas, un ángel o espíritu santo inspirador. Y al final todo el 3 lioso se resumía en 1: papá Dios. A Jesús le tomaban por chalado pues venía a traer la paz. Desde que Abel provocó a Caín, el mundo se mataba entre sí (aunque él mismo dijo: “he venido a sembrar la guerra y no la paz”. Lo entendieron en su época como un Jesús súper estar (sin acento y con dialecto) de la Herriko Taberna que salvaría del yugo romano-capitalista a este pueblo elegido judío errante: elegido para esclavitudes en Egipto, diáspora, dispersión, xenofobia, campos de exterminio con gas como maná caído de la ducha y toda la guerra de ahora hacía Palestina. Debió decepcionarles a aquellos judíos antiguos que Jesús se dejara matar, tanto como a él el silencio divino en huertas y desiertos de su padre. Y por eso siguen esperándole. ¿Era necesario que viniera alguien a quitarnos el pecado del sexo y la violencia según el juicio de valor de otros? Un dios amor pidiendo perdón de parte del dios tiránico del antiguo testamento. El caso es que el tipo multiplicaba panes y peces, los ciegos veían, los locos cobraban la razón, los Lázaros resucitaban…él mismo hizo su último número de mago: ¡ni rastro en la tumba! Un sudario, 4 clavos en una cruz torcida, y 12 apóstoles (a los que había invitado a cenar con lavado de pies incluido) es todo lo que quedaba de aquel numerito, ¡que ni Houdini! Espectáculo de ilusionismo así nunca ha vuelto a repetirse. Costó mucho implantar el cristianismo entre los romanos y sus colonias. En plena caída de Roma, entre “bárbaros” del norte y “moros” del sur, Seneca se corta las venas ante tanta bacanal y orgía decadente, y queda como un estoico que se ha negado el placer pero ha asumido tanto el dolor que necesita suicidarse para demostrarlo. Epicuro buscaba todos los placeres para él y los demás, mejor sí son los intelectuales, evitando las cosas chungas para todos y tampoco se angustiaba si no lo conseguía. Pero los cristianos prefieren a Séneca: aguanta el dolor, sufre, muere en tu cruz diaria, y queda como un mártir. El placer es pecado. Los últimos emperadores (los que queman Roma, se acuestan entre primos, se envenenan, pasan el título a un niño o un caballo) asumen el cristianismo. Los mismos que habían matado a Jesús, perseguido apóstoles, llevado a cristianos a catacumbas, cuevas y circos romanos. Esos mismos ponen una piedra Pedro en el vaticano, aunque siguen tirándosela a la mujer rebelde. A los patricios ricos que sirvieron en guerra el senado les concede villas. Dejan Roma y se van a estos pueblos a explotar campesinos, “conviviendo” con los “bárbaros”. La iglesia cristiana se une a esta explotación feudal, enriqueciéndose de diezmos. Carlomagno era el loco y la excusa ideal. Quién denunciara que lo de Jesús tenía un sentido social, propusiera otra religión o un giro en la norma era quemado en una hoguera inquisitorial. Les llamaban “satanás, bruja, moro, judío, hereje, heterodoxo, infiel, gentil, bastardo, pagano, maldito Espinoza entre los malditos…” a estos locos. Se burlaban de ellos: “¿Te crees un Dios o un Jesús?” A las chicas sexualmente libres siguieron y siguen lapidándolas, aunque Jesús ya diera la cara por su querida Magdalena. Y a los homosexuales se les destina un infierno, de los otros y de uno mismo, peor que el que describe su Juan el amado, el evangelista del apocalipsis.

B) Los locos modernos.

En el renacimiento muchos curas buenos sólo querían que la iglesia fuera más de la gente sin comida y menos de los obispos con sus trajes de seda de púrpura engarzada de diamantes. O modernizar la iglesia desde dentro, que se respetaran otros cultos, que quién quisiera creyera en los antiguos y muchos dioses naturales, que quién quisiera no creyera en nada o incluso divertirse un poco en una Florencia de risas, juglares y comedía carnavalesca. Esta gente sin comida trabajaba desde que salía el sol hasta que veían la luna. No se fijaban en el paisaje, bastante tenían con cultivar remolacha y dársela a los señores feudales. Los curas malos les explicaban lo que el sol significaba sin dejarles a ellos sentirlo por sí mismos. Cuando había una guerra se los llevaban a la fuerza. Los curas malos se quedaban en sus monasterios bendiciendo a los cruzados que mataban moros en nombre de Dios. Cuando volvían a casa estos esclavos de la tierra o/y la lucha armada solo querían desahogarse con un poco de sexo entre ellos, pero esos curas-filósofos oscuros les hacían sentir aún peor: el sexo solo debía servir para tener hijos. Estos curas hipócritas habían hecho de jóvenes todo el sexo que habían querido, pero ya viejos (arrepentidos y convertidos) se dedicaban a criticar la sexualidad de cada cual. Hubo otros curas, mejores personas, que se rebelaron a esta doble moral, pues a los ricos les dejaban hacer lo que quisieran y hasta había curas con mancebo/as. Les parecía injusto que a estos campesinos les quitaran casi todo lo que habían cultivado. Y les vendieran bulos, con mentiras como “sí me lo compras Dios te perdonará tus pecados e irás al cielo”. Tenían que seguir pagándoles si querían que al mes siguiente siguiera en el cielo con Dios su abuelita o su madre, a las que acababan de perder en una peste. Y así empieza el rollo de los que protestaron y reformaron la iglesia en el renacimiento, humanistas que leyeron a los griegos sin iglesia encima y llenaron el arte de color y belleza. En el XVI, en el barroco, reaccionaron volviendo más autoritario el dogma, o haciéndose soldados de la fe como Loyola. Otro tipo de curas buenos también protestaron, pero por dentro. Son los místicos. En el siglo de oro, a Santa Teresa la llamaban la loca de la casa: sentía a su Dios por dentro, entre su hábito de monja y lo llamaba “esposo mío, mi señor”, hablaba con él y le quería. La inquisición quiso matar su dios interior, cerrar sus conventos y quemar sus libros. Ahora la han hecho santa y matrona de los escritores. A los filósofos modernos ya lo habréis dado en clase, aunque ahora seamos todos posmodernos.

En el XVII surgieron otros locos con peluca muy entretenidos en una enciclopedia infinita dando consejos agrarios los griegos sin curas por medio, con la razón, y sin fe, como los del renacimiento. Los déspotas de entonces también se llamaban ilustrados y les recibían en sus salones. Eran nobles que habían leído más que los medievales y renacentistas que sólo se preocupaban de engordar en comidas pantagruélicas, y hacer el paripé, montados a un caballo. Tan poco eran unos pasotas absentistas como los barrocos, sólo preocupados de cobrar impuestos y rentas de sus fincas y reprimir al pueblo. Carlos III en Madrid, Catalina II en Rusia etc. querían ser cultos. Empieza a secularizarse y hacerse laico todo, pero seguían primando su cabezón a sus patas o genitales. Rousseau fue un monstruo con el corazón que a Voltaire, Leibniz y otros les faltaba. Sin él no habría ni democracia, comunismo, anarquismo, romanticismo ni nada, y seguiríamos pensando que sólo somos lobos malos pecadores: que sí nos deja solo el autoritario profesor empezaríamos a guerrear/copular todos con todos. El solitario paseante tuvo la decencia de imaginar un edén con hombres naturales a los que los malos tratan de civilizar y les ponen un palo entre pupitre y pupitre para que los apuntes sean propiedad privada. A estos ilustrados les pasaron por la guillotina sus propios hijos que montaron románticamente una revolución americana, una francesa, una locura del enano pero megalómano Napoleón, una guerra de la independencia en España (con la primera República en las cortes de Cádiz y varios periodos constitucionales, liberales y de sufragio censitario) y todas las revoluciones burguesas de 1820, 1830 y 1849. Y digo burguesas, porque fueron estos las que las montaron, poniendo a todos los campesinos contra reyes, nobles, curas, y demás estamentos. Les decían: ¡os machacan de impuestos, María Antonieta se come pasteles y no os da ni pan! Pretendían que esas tierras pasaran a manos del estado, desamortizarlas y la gente empezó a quemar conventos y bastillas sin saber bien a qué nuevo amo obedecían. Esta burguesía, que se originó en los primeros bancos del renacimiento en Flandes y con el espíritu ahorrador de Kant, vino a decir que el capitalismo había estado ya desde los fenicios, que el mercado se regulaba solo, o con algo de intervención del estado y que se acabarían los feudos y los estamentos y empezarían las clases sociales. A todos los campesinos, en agradecimiento por su fuerza bruta en las revoluciones, los encerraron de nuevos en fábricas llamándoles obreros. Así que les trasladaron nuevamente del pueblo a la ciudad industrial, éxodo rural, cuando no más lejos todavía, migraciones, y sí había guerra…ya sabían su deber con el estado fraterno, liberto e igual. En realidad esta burguesía siempre había estado allí, en la sombra, era la mano invisible como decía Adam Smith pues siempre había habido gremios de artesanos y comerciantes, desde que se sustituyó el trueque e intercambio por la transacción monetaria.

Gracias a los avances tecnocientíficos se industrializó la euroanglozona. Ya no eran los usureros judíos trapichando en callejuelas que olían mal o fabricando suelas de zapatos. Ahora eran grandes banqueros, patronos, financieros, industriosos. Y todo lo que españoles, portugueses, franceses, belgas, ingleses e irlandeses habían descubierto y colonizado (quitándoles su religión, lengua, costumbres, trabajos, todo) se llenó de manufacturas que producían para la metrópoli. La Commonwealth del imperio británico victoriano llegabaasta los Altos Hornos de Barakaldo. Las guerras de descolonización, junto a las guerras tribales, la corrupción de sus gobiernos, y la explotación de las multinacionales, han convertido los genitales y patas del mundo en “el tercer mundo”, sur de nuestro ombligo. Ya no interesaba llamarse reino, sino nación, o mejor aún; imperio o fascismo. El peor de todos fue el nazi. Le sigue el capitalista y luego el comunista. El fin de la segunda guerra mundial, la caída de la URSS y el 11 s son el fin de la modernidad, comienzo de esto actual. Los que sustentan la posmodernidad son los filósofos que sospecharon de todo: Nietzsche de Dios, Marx del burgués, Wittgenstein del lenguaje mismo y Freud del que se llamaba así mismo cuerdo. Tras ellos se ha creado un lío de locos: esencialistas, positivistas, estructuralistas, formalistas, funcionalistas, existencialistas, nihilistas, deconstructivistas, semióticos, cognitivo conductistas, jungianos hermenéuticos, lacanianos, las tres olas feministas con todas sus rupturas políticas, sicomarxistas… todo eclosiona en el mayo del 68. Los obreros se rebelaron contra los burgueses, se habían vuelto demasiado realistas. Pero la dictadura del proletariado tenía como letra pequeña que se refería a la élite, “a los elegidos de Stalin”, no a la voluntad general democrática. Y se tornaron unos realistas-socialistas y unos materialistas muy históricos y didácticos (la ironía es que El Capital lo entiende todo el mundo.) La estructura política controla la infraestructura de la fábrica con una superestructura ideológica. El burgués se quedaba la plusvalía del trabajo obrero. No le paga su trabajo, le explota las horas que quiere, ya sea niño o chica, todo vale para la fábrica textil, le da al final el salario que le convenga. Lo que pretende la élite comunista es quedarse ellos esa plusvalía y repartirla por igual a todos, darles lo mínimo. Los obreros se desmotivan, les reprimen, expulsan a poetas disidentes y las exportaciones no compiten con los bloqueos capitalistas. El anarquismo no quiere esa dictadura del proletariado rico sino abolir el estado y que se auto organicen los municipios solidariamente, pero este ideal en la práctica nunca ha terminado de consolidarse. A unos locos del XIX les dio por destruir maquinas que les quitaban el trabajo y otros a matar burgueses a golpe de pistola, las sufragistas hicieron su aparición casi en bolas en el parlamento inglés y sindicatos y partidos lucharon contra patronales, reduciendo horarios y explotaciones. Los países siguen luchando por sus liberaciones, independencias y diferencias, separándose de los imperios que tratan de unificar. La unión da la fuerza, pero hay que respetar a cada persona diferente que se haya libremente unido. Son muchos los derechos que hemos conseguido y cuando se habla de la explotación del patriarcado deberíamos compararlo a cómo era el romano o medieval. Para calificar de feminazis a la violencia femenina deberíamos haber vivido Auschwitz y cuando consideramos amor bromántico a la violencia en la pareja deberíamos haber sentido como sentía Bécquer. Ahora los de la clase media también queremos ser burgueses sin dejar por ello de ser bohemios y cremas posmodernos. Entre el mayo del 68 y el 11 s hemos acabado con el capitalismo, pero el neoliberalismo de ahora es más cabrón, no para nosotros sino para lo que las multinacionales siguen explotando en colonias. La guerra sigue, con armas más tecnocientificas que nunca, e instantánea y virtual como un juego de PC. La clase media vive mejor y no monta revolución, quizá un 8 de marzo puntual, alguna campaña de un par de días. Nunca ha habido tanta cultura como ahora, nunca tan frívola. El sueño moderno de secularizar el saber se ha logrado, pero se ha vuelto a encantar y mitificar: ya no tenemos una religión, ideología o filosofía sino trocitos de todas, copia pegas de frases de Tao o Mao y eslóganes que quedan preciosos en el Facebook, sin profundizar en nada. Se han logrado algunos sueños de los locos griegos y modernos, y se ha puesto en su lugar a los malos: curas, nobles, burgueses y fascistas de derecha e izquierda . Aunque como siempre tarde: las ideas tardan en asumirse masivamente, pero cuando lo hacen como creencia son imparables, destructoras y creadoras. En vida se ha jodido al loco, pero luego se pone de moda, nos hacemos fans, les damos un Like y la persona humana con corazón acaba reduciéndose a un nombre debajo de una frase descontextualizada. Os toca a vosotros, que sois aprendices en posmodernos, no dejarles en mal lugar. Aunque os llamen locos por atreveros a pensar diferente y libremente, (ni mal ni bien) preguntaros quién era el enfermo mental. ¿El campesino que solo quería hacer el amor con su mujer o el cura que se reprimía y con él a los demás? Preguntaros quienes son los malos en esta historia de locos y decidir qué tipo de loco queréis ser. Os tratarán mejor en vida, no os harán la vida imposible si decís amén a todo, pero quedareis de puta pena en un libro de historia.

CAPITULO 2 Las pastillas: las adormideras de neuronas . El sueño de Bella durmiente

Me empieza a quemar la cabeza. En mi caso una aspirina no lo remedia. Estoy muy cansado cómo para definir una enfermedad. Aunque lleve un par de días sin dormir y esté tan agotado que me dejaría morir en mi cama, no puedo pegar ojo porque mis pensamientos no paran. No puedo interrumpir la creatividad de mi cerebro por medios naturales y necesito pastillas, drogas legales distribuidas en farmacia, recetadas por una licenciada en sicología por la U.P.V. El hilo de mis pensamientos sigue en la rueca ronroneando, incesante, aunque no quiera desmadejar este tejido de neuronas que se hablan unas otras a gritos, a través de unas fibras delgadas, unos filamentos: los neurotransmisores . Se comunican información química pero con tal mala ostia que se interrumpen y no se escuchan. Unas neuronas quieren tranquilizar el cuerpo, descansar el cerebro de eso que los escritores llaman “monologo interior”, que frene su actividad. Es hora de irse a la cama y ya ni dan series familiares por la tele de tarde que es. Hay otras neuronas que se rebelan, quieren verse un capitulo tras otro en Netflix con el portátil sobre la cama. Las neuronas Cenicienta protestan si les ponen una hora de vuelta a las 12: “Precisamente a esa hora salen todas mis amigas, empiezan los litros y ni han abierto la disco”. Las neuronas adolescentes que quieren farra por la noche se llaman Adrenalina y Dopamina (Adry y Dopy para sus amigas). Y las neuronas paternas y aburridas tienen nombres de otra época como Doña Serotonina. Como todas las broncas padres-hijos son a gritos necesitan que por esas membranas y túbulos intervengan e intermedien unas sustancias artificiales: las benzodiacepinas . Por ejemplo, el clorazepato que me administran da la razón a la serotonina (como hacen las siquiatras con el padre que paga la consulta) y frena dopamina y adrenalina y otras sustancias como la creatinina que estimula la energía muscular. Duerme a las neuronas rebeldes, que son las que portan la creatividad, la energía, el dinamismo, la actividad, pero también la paranoia (entendida como para-nos, los pensamientos fuera de la norma, no mediocres) y la excitación que impide el descanso. Por ejemplo la noradrenalina aumenta los latidos del corazón. El problema es que estas benzodiacepinas tienen efecto como ansiolíticos, sedantes, relajantes, tranquilizantes, neurolépticos, hipnóticos o cómo quieran llamarse, pero poco o ninguno sobre la considerada paranoia. La esquizofrenia era la enfermedad del alma, que no ha tenido nombre hasta principios casi del siglo XX (en el siguiente capítulo hablaré del inicio de la sicología, el psicoanálisis y la terapia conductual) Y aún sigue sin tener “cura”, sin entenderse por parte de los propios neurólogos. Sin embargo, se han ido creando una serie de etiquetaciones de enfermedades en los años 80-90 (esquizotípico, afectivo…) paralelo al despegue de la industria de estos fármacos. Actualmente venden como antipsicóticos tranquilizantes en mayor dosis. Un Orfidal o Valium, la pastilla para dormir de una persona “normal”, contiene los principios de diazepina y temazepina. Un Tranxilium, tranquinal, tranax, sanax o Ribotril, porta alplazepina y clorazepina (es clorazepato potásico, de dipotasio o dipotasico). Los principios cumplen idénticas funciones inhibitorias o represoras. La diferencia es que del Orfidal se recetan 2mg y de los otros 5mg. A mí me vendieron el antipsicótico Nemea como “lo último para esta enfermedad”, pero el prospecto es idéntico a Leponex, que me daban antes: sólo ha cambiado el nombre comercial. En 200 mg de clozapina actúan los principios de ona en un transilium. Como indica el mismo vademécum del prospecto Nemea/Leponex: solo tiene efecto sedante. Acción bloqueante de la dopamina (D1, D2, D3 y D5), y muy potente en el receptor D4 potente efecto anti- alfa-adrenérgico, anticolinérgico, antihistamínico y disminución del nivel de vigilia. Estamos hablando de 200 mg en vez de los 2 mg del Orfidal (¡100 veces más!), ¡para dormir caballos! Hay que tomarlo casi dos horas antes pues tarda en hacer efecto y no te garantiza que aunque te la tomes a las 11 de la noche te vayas a dormir a la 1. Quizá lo consigas a las 3. Eso sí, cronometrado con reloj, tiene efecto durante 12 horas, sin despertador que lo frene, te levantas más cansado y con más tensión que la del acostarte, sí es que te levantas. Necesitas estimulantes para ello; Escitaloplam, fluoxetina y antidepresivos, que dejan los niveles de adrenalina, creatinina y dopamina como estaban. Estas pastillas no tienen más efecto sobre la enfermedad que dormir las neuronas momentáneamente, pues no intermedian, no hay interconexión neuronal: sólo inhiben unas, potencian otras. Al día siguiente persiste el problema, sí que crean una serie de efectos secundarios irreversibles para el organismo. Los músculos se relajan, pero a través de estimulaciones químicas (fuertes descargas eléctricas de señales e impulsos nerviosos de forma mecánica y artificial). Durante el sueño se paraliza el cuerpo, la actividad normal neuronal va tan lenta que no se sueña ni piensa en nada (inconscientemente reflexionamos) interrumpido constantes en el pesado y no profundo, sueño La estimulación continuada de serotonina por benzodiacepinas produce somnolencia, confusión y letargia durante el día, ha habido casos de coma. También amnesia anterógrada (no recordar hechos recientes, qué cené anoche), pérdidas de memoria, del hilo del pensamiento, de concentración y déficits de atención, incluso puede llevar al Alzheimer. Ha habido casos de ataxia (se pierde la coordinación de los movimientos), hipotonía (disminución del tono muscular), hipotensión (tensión arterial baja) y depresión respiratoria. Y sin embargo, engordan. También pérdida de apetito, mareos, vómitos, nauseas, y anemias. Produce una fuerte inhibición del deseo erótico, de la respuesta genital (quiere decir que no se levanta), fábrica espermatozoides de mala calidad y a la larga crea impotencia sexual. Produce perdida de felicidad, lleva a depresiones, frena el ritmo cardiaco. Provoca cambios en el humor, intranquilidad, agitación, ansiedad, sudoraciones, irritabilidad, agresividad, delirios, ataques de ira, trastornos del sueño, pesadillas, alucinaciones, psicosis, comportamiento inadecuado, riesgo de suicidio, odio de rebote (al dejar de tomarlo vuelven los síntomas iniciales de la enfermedad) y una fuerte dependencia y síndrome de abstinencia. Como toda droga: engancha.

Los más peligrosos de todos los efectos de la Nemea/Leponex no son los anímicos sino los que afectan a la sangre. Matan los glóbulos blancos de la sangre (los policías que en la serie de El cuerpo humano controlaban la correcta circulación del oxígeno por la sangre rechazando los virus) y te dejan sin defensas. Por ello hay que hacerse un control todos los meses. Al principio todos los días. Te sacan dos tubos y rezan que no haya habido ningún anticuerpo o virus que se haya aglutine en la sangre (agluticonosis) al interactuar esta droga exterminando la mayoría de glóbulos blancos. Esta medicación ha principiado diabetes, leucemias, anemias y ha habido muertos. ¡Así que dos pinchazos y dos tubos llenos al mes! Su éxito consiste en el efecto placebo: se han hecho experimentos entre pacientes con esquizofrenias dandoles un antipsicótico y una pastilla sin ninguna de estas sustancias (un caramelo) y todos sentían los mismos síntomas de mejora (ósea ninguno). Te despiertas con la sensación de que te han dado una descarga eléctrica , como en La aranja mecánica (yo he presenciado practicar estos electroshocks oficialmente prohibidos en manicomios actuales: en la peor unidad de sicosis refractaria del país) No es por desmitificar el mito Nación Prozac, pero la mayoría de antidepresivos tampoco tienen efecto sobre la tristeza profunda sino que simplemente stimulan dopamina, adrenalina y creatinina. Tranquilizantes y antipsicóticos no logran que haya conexión entre neuronas ni firmen la paz las estimulantes y las aletargantes: sólo ayudan a la neurona paterna a dormir a la adolescente. Al día siguiente la misma pelea. Te tiene que despertar un excitante de esta paralización corporal y cerebral drástica. Otra pastilla. No basta un café. He sacado mi carrera a base de redbulls y bebidas energéticas, llegando a tomarme 5 al día, las únicas que me permitían estudiar, ser creativo escribiendo o haciendo trabajando o no dormirme en clase. Claro que la mayoría de los así sicodrogados los tienen cortando papel o cables en cadenas de montaje y no necesitan que sean creativos, sólo productivos. Los encargados van con un palo para despertar al que se h quedado dormido sobre la mesa de rollos de celo, llenando todo de charcos de baba. Suena a película de Charlot en Tiempos Modernos, pero es así de triste. Es la manzana envenenada con la que una sibila siquiatra duerme a Blancanieves. Te despiertan bruscamente, más cansado de lo que estabas, tras un sueño nervioso, agitado e interrumpido y maldices: ¡otro día más! Todo el día lo pasas aletargado, zombi, sin energía para nada, totalmente amodorrado, drogado,  salivando y babeando automáticamente por la boca. No te acuerdas de nada, ni de lo que soñaste ni de lo del día anterior, ya no se te ocurren las ideas geniales de la noche. Cuando te das cuenta de que la bruja te ha dormido para pasar de un padre rey a un marido “azul”, ya es la hora de tomar la nueva dosis. La madrastra serotonina vuelve a gritar a cenicienta: “¡que no son horas las 12 de irte a buscar el zapato que te dejaste en  el Vía Láctea!” Hay bellas durmientes que, a cuenta de este veneno, han dormido más de cien años. Pero ya es tarde. Y como aún ningún príncipe las ha despertado podíamos hasta decir en voz baja: estas pastillas han matado a seres humanos. Cuanta menos droga tomemos mejor, confiemos en lo natural. Y no me refiero a esa gran asesina seudocientífica de la homeopatía. Sus flores de Bach, plantas balsámicas medicinales, opiáceos, cicutas… van acompañadas; quieras o no; de yogas, Pilates, taichís, fendelcrass, danzas, masajes tántricos, reikis, almizcles, inciensos, rollos de Buda y el Tao y el Rudolf Steiner de las escuelas Waldor. Ha habido asesinatos por parte de estos neurópatas androposofos que te clavan agujas, y juegan a doctores de la medicina. Es una práctica prohibida, considerada exotérica y no como ciencia. Pero hay otro tipo de neurotransmisores naturales, que fábrica el propio cuerpo sin necesidad de pastillas: las endorfinas. Cuando tienes un orgasmo, te enamoras, comes determinados alimentados (chocolate, helado), recibes un golpe… el cuerpo tiende a relajarse de forma natural. Tienen el mismo efecto sedante que estos opiáceos y drogas derivadas de la morfina sin causar efectos secundarios ni irreversibles. Los tranquilizantes artificiales llevan un fuerte añadido de alucinógenos, y pueden aumentar paranoias y alucinaciones durante este sueño interrumpido el sueño. ¡Me he salido de la quietamina, colegas, ni mono siento ya! Me he ido desenganchando de estas drogas, su adicción y sus efectos secundarios irreversibles. He conseguido reducir paulatinamente la medicación. No lo sabe la loquera. De los 200 mg pasé a tomar una pastilla de 100. Al cabo de unos meses media, 50 mg. Más tarde la partí en 25 mg. Cambié a Tranxilium de 5mg. y luego dije: ¡a la mierda! Un Orfidal de 2mg, como “la gente normal”. Duermo como Dios (que aún no ha dado señales de vida y sigue roncando), mis 8 horas necesarias y 10 si me las merezco. Y he reducido las bebidas energéticas a dos al día. Cualquier día me tomaré solo un café por leche por la mañana y seré uno de vosotros.

CAPITULO 3 Breve historia de la sicología. Antecedentes. Psicoanálisis . Conductismo

¡Cuánto daño ha hecho Freud! Antes de Freud apenas había sicología o siquiatria. Tal como la conocemos ahora es un invento del funcionalismo y el conductismo, en su alianza siempre con el capitalismo. William James está considerado el padre de la sicología en el XIX, el hermano del escritor de Otra vuelta de Tuerca. (Ese monologo interior terrorífico  de la niñera con sus fantasmas en la que se basó Amenábar la para su película Los Otros) Pero sí al cuento de terror le faltaba otro ingrediente de pánico, un tal Watson funda la sicología conduct sta. (Pero elemental, mi querido Watson, que no se refiere a usted, le diría Sherlock Holmes).

La psiquiatría antigua. Los presocráticos ni se la planteaban: el mundo natural lo causaban fenómenos
naturales, la lógica de los astros, planetas, y algunas de sus cosmovisiones eran protocientificas y otras
contribuyeron a crear el panteísmo y el politeísmo. Nunca te bañas en el mismo río porque ni el río ni tú
seréis lo mismo, pero cada noche eres el mismo enfermo con la misma pastilla (que hoy sarcásticamente no se comercia como Leponex sino como Nemea siendo 100% lo mismo) y siempre es el mismo eterno retorno de lo igual, día tras otro, monótono curso fluvial de valle de lágrimas. La leyenda dice que Eros, o Cupido, dios del amor, e hijo de la Belleza, tuvo un idilio con Sique, la inteligencia del cerebro. Soma era la parte material de ese cerebro (por eso la droga de El mundo feliz de Aldous Huxley se llama como estas benzodiacepinas). De ahí viene psicosomático. Mens en corpore, dirán los romanos. Y es que la sique sin un eros o una filia hacía algo, sin una motivación cariñosa, no funciona, por mucho soma que nos traguemos. Los griegos no sabían cómo tratar esta enfermedad del alma, ya que Platón se ponía muy pesado pero no les daba una solución práctica si a la hija la había violado y dejado embarazada Zeus, un cisne, el patrón o vete a saber quién y se había vuelto loca. ¡Será asunto del Asclepio! (dios de la medicina que los romanos comercializan con la marca Esculapio, de forma parecida a cómo te cambian el nombre de Nemea a Leponex) Así que le levantaron un templo en Cos, en una isla del Egeo, y otro en Epidauro en el Peloponeso. A este hijo de Apolo, padre de todas las artes, le enseñó medicina el mismo centauro Quirón que le aseguraba a Aquiles que nadie le mataría, que no se preocupará del talón, que en un par de días con una aspirinita… Aquel médico o dios o lo que fuera tenía una serpiente enroscada como bata médica, como la sibila o la profetisa del oráculo de Delfos, capaz de profetizar la guerra de Troya, pero no que la celosa mujer de Agamenón la mataría. Estos magos y hechiceros se ponían de incienso hasta las orejas, y se ponían a cantar a Apolo (Casandra se negó al acuerdo sexual con que el dios del arte puro le chantajeaba) Zeus tenía miedo de que el médico pudiera matar a Dios con la ciencia y se lo cargó a él y a toda su familia. Su mujer calmaba el dolor, la hija hacía cuidados preventivos, los tratamientos los daba Panacea (no sé si haciendo honor al nombre), Telesforo era el enfermero encargado de la convalecencia y con los cirujano con nombres como Macaón o Podalorio te debían entrar ganas de salir corriendo del templo c línico. Encima te trataban con hierbitas naturales, como los naturopatas, estan funcionan como placebos: crees que te curarán y te curan. ¡Pero cuidado!: empezaban las sangrías y trasfusiones. Atenea le pasaba sangre de medusa (La pelo-serpiente) y él experimentaba a ver a qué paciente le tocaba la envenenada y a quién la que resucitaba de la muerte. Ensayo error, método empírico, y mientras Hipócrates tomaba notas médicas tras su famoso juramento y lo que era descriptivo pasó a normativo.

No es sólo que estos primeros métodos psiquiátricos fueran acientíficos y subjetivos, ¡es que los que pasaban la aguja de coser y los guantes podían ser Atenea o Apolo, que aún eran ATTS en prácticas! Con este método racionalista-empírico atendieron a los miles de micénicos heridos en Troya, espartanos con heridas de arma blanca… Hipócrates aprendió todo directamente del dios Asclepio y será maestro del romano Galeno, diciendo una gran verdad: ¡Qué breve es la vida para andarse con ostias! Además inventa lo de los cuatro humores hipocráticos (hoy decimos temperamentos), según la sangre que tuvieras tenías unos humos u otros y estabas más o menos chalado; flemático (Persistente pero lenta excitabilidad de interés fuerte), irascible o colérico (excitable), libidinoso o sanguíneo (iluso, romántico) o melancólico (depresivo)… Habría unas relaciones sicosomáticas entre temperamentos y cuerpos y Jung distingue dos tipos de temperamentos en la persona que nos son más familiares; introvertidos y extrovertidos. A Demócrates por ejemplo le arrastraron hasta allí, porque era un filósofo protestón e irónico, un panteísta epicúreo algo cínico. El sabio sentenció: ¡no está loco, solo tiene humor alegre! Pero entremos en la consulta privada que nos interesa:
__Buenos días, Soy la de Preto. He abandonado el gineceo con la sopa en una olla en aceite a cargo de mi esclava. (…)Ya sé que no puedo. (…)Sí, sólo para comprar hilo. No sé lo diga a mi marido, por favor, que me repudia. No tardará de volver de la sauna con sus efebos a los que tanto Logos les mete. El caso es que me duele la cabeza. ¿Estoy embarazada, Doctor? Tengo 22 años, llevo ya 7 críos y esto año no pensaba…no ha ido bien la aceituna. Mis hermanas tienen síntomas raros, creen que son vacas._
El sexólogo-sicoanalista Melampo la tumba en la cama, y la mete el dedo por el útero y mientras esto hace da la chapa que dan todos los médicos: _Los hombres lo tenemos más fácil para mear y para todo: no sangramos, no tenemos partos, no somos histéricos ni nos creemos vacas. Nuestra condición es superior, pero vosotras nos inspiráis. Vuestra pera-manzana pecadora es también nuestra eterna musa. ¡Angelitas mías, ya no mugiréis más!__ Dicho esto, se sube al monte a las tres (con su deseo de genero zoomórfico de vaca) y les mete sustitos como terapia de choque, las emborracha y con nuevas incursiones del dedo médico las demuestra que no son vacas y que pueden gustar a un hombre. ¡Ala, ir a pastar en paz! Galeno, como romano que era, copió todo de Hipócrates, y por su culpa empezaron a hacer biopsias: diseccionar cuerpos ¡vivos! Y durante toda la edad media, los médicos universitarios de Bolonia (no la del plan de ahora) te podían practicar una sangría, clavándote agujas y desangrándote vivo para sacarte el virus infectado y acababas con menos sangre que antes. Durante las pestes bubónicas del renacimiento ver esta operación rudimentaria se convirtió en un espectáculo no apto para todas las sensibilidades de los jóvenes aprendices de medicina. El médico de Pergamo se convirtió en therapeutes. Pero será en la gran biblioteca de la Alejandría de los Tolo-meo donde estudiará a los grandes, entre ellos al griego. Hacía autopsias en Roma a escondidas, profanando tumbas, pues era algo prohibido en aquel imperio que le quería para curarles a senadores y gladiadores las heridas parlamentarias o circenses. No puede entenderse la protociencia y psiquiatría antigua desligada de toda esa filosofía de los dos chalados Platón y Aristóteles que ya os he contado, pues hasta en el cuerpo había órganos con categoría más ideal que otros. El órgano que estudia el siquiatra es la psyché, el arché o principio de la psiquis que entonces era más alma o espíritu (pneuma) que mente. Dentro del cuerpo está el espíritu natural-vegetal con sus funciones digestivas, los aparatos excretores que echan los humores por el aparato urinario fecal etc. con un estornudo expulsas al diablo pero un suspiro te acerca al alma de los dioses) y el sistema hormonal. A su espíritu animal o vital lo entendemos ahora como aparato respiratorio, circulatorio arterial, óseo y muscular. Y el humano englobaría lo cerebral neurológico y nervioso. Creían que el hígado producía la bilis negra con humor negro también y que la sangre trasportaba el alma o pneuma que se recogía de la divinidad respirando (pero es que antes que él se pensaba que en vez de sangre circulaba directamente aire por las arterías), pues estos nos daban el halito de vida. El griego es el soplido de su hado o fatuo, el destino trágico que para él han tejido los dioses. Su gran aportación a la psiquiatría es el diagnostico de los sueños, la importancia de la medula espinal (que Descartes relaciona con el córtex del cerebro) y una catalogación de fármacos o drogas de la época, que van a acompañar a este negocio-ciencia durante toda su andadura, multiplicándose hasta el infinito y más allá. Aristóteles con Sobre el alma ya estaba escribiendo el primer tratado de neurología pues esta ha ido uniendo a la pregunta metafísica siempre, no separándose de la religión y la mitología hasta tímidamente en el renacimiento y solo constituyéndose la psiquiatría y psicología como ciencia autónoma en el XIX.

Ya hemos diagnosticado el problema trastorno obsesivo compulsivo TOC que el pobre filosofo tenía con el 3, así que dividió el alma o sique en tres, vegetal-animal-humano, que se corresponden con cómo dividía Galeno el cuerpo. Y a su vez Tomas de Aquino le copia a Aristóteles, pero lo que al cura medieval le interesa es la parte intelectiva que asocia a lo divino, mientras que el otro era un naturalista (aunque fuera panteísta) planteándose métodos empíricos. En el medievo, los curas malos que ya hemos atendido en este libro de locos, solo leían filosofía si cuadraba con su dios y es lo que enseñaban en las primeras universidades teológicas como la de Bolonia. Hasta el renacimiento no se empieza a cuestionar a Aristóteles (Lope de Vega en el teatro) y lo que es mejor: al Dios de Tomás (los protestantes, Spinoza, Montaigne, Galileo, Newton, Copérnico…y sobre todo Descartes) Descartes dirá que no es un alma divina lo nuestro sino un cerebro racional situado en la medula espinal. Pero es un racionalista y no puede desligarse del neoplatonismo renacentista. Los empiristas Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley, Hume, Stuart Mill.., como Aristóteles, parten sus conocimientos de la experiencia sensible según el método deductivo (a partir del dato real en una investigación de campo establecen una hipótesis. Para el racionalismo, en cambio, había que aplicar la hipótesis a toda realidad estudiada. Es decir que a este se llega a posteriori y no a priori con prejuicios o teorías preconcebidas y las ideas no “existen” antes que el hombre concreto que las imagina. Creían que solo las recordábamos o dábamos forma física, pero que volaban etéreas por el aire divino) Herbart, Beneke, Lotze, Brown son empiristas de lo psicológico que estudian las asociaciones mentales. Para Spencer, Bain y Mill también la realidad eran informaciones o datos archivados por los sentidos en nuestro mente, una tabula rasa a llenar de logos según Descartes, ¡como si nos hubieran regalado una súper memoria de ordenador para guardar experiencias!) Y así se intenta hacer una psicología experimental, separada de la metafísica cristiana, pero no les dejan. El barroco quiere reformar la religión, hacía un intimismo que tiene mucho de protestante. En la ilustración, Voltaire y Rousseau criticarán la religión y Kant separará el fenómeno físico que se puede estudiar con la ciencia y el noúmeno metafísico que se lo dejamos a los teósofos.

B) El psicoanálisis: Freud, su discípulo Jung y el discípulo de este: Lacan

Parece que tener más hormonas estrógenos que andrógenos o testosterona puede determinar ya un género y una orientación sexual. La historia de la misoginia es vieja como el machismo, aunque en Egipto daba igual quién portara la corona de Rá. La iglesia distingue entre el ángel del hogar, hija- esposa-madre -virgen (Evamaría Andrea) y la mujer fatal que se negó al sexo con dios (Lilith) (A la protofeminista, que era mujer de carrera como para irse con dios, la iglesia la llamó madre del demonio y la serpiente.) Había diosas machistas y otras feministas en el mundo clásico. A Venus Afrodita solo le preocupaba lucir bonita. A Atenea quemarse los ojos en la biblioteca y cargarse con lanza a quien se lo impidiera. Artemisa a veces cazaba hombres, con las amazonas. Pero las demás tenían que casarse, aguantar infidelidades, parir hijos, tirarlo al barranco si nacían subnormales o locos: ahora el padre se ha tragado al hijo, ahora escondo a mi hijo, ahora mi hijo se carga a su padre, ¡y todavía tengo que limpiar el Olimpo que Hestia, la de la limpieza, se ha retrasado! La iglesia cristiana, con estos machismos Platón-Aristóteles, la delegó a esclava séptima: del Señor Dios, del señor feudal, del señor cura, del señor marido, del señor hijo y de la señora huerta. En boca del romántico Goethe quedaba “eterno femenino” tan sublime como la rima “el aura Laura” cantada por Petrarca. La mujer era la musa pasiva de un poeta hombre presente y en activo poder. No es mi intención hablar en este artículo del feminismo, sino del psicoanálisis y la terapia conductista. Las mujeres han tenido y tienen más depresiones emocionales y crisis psicológicas que los hombres y millones de motivos más para tenerlas. Sin embargo, era el marido quien iba al cura, alquimista, chamán, médico y doctor agarrándola del pelo, pues ella no podía hacer nada por sí misma. Si se descartaba que era una bruja, se pasaba a analizar los genitales,  les daban unas hierbas mágicas, pero la mayoría moría esa noche de la fiebre posparto no correctamente tratada. El problema vino con las dietas de los naturistas raros, con el psicoanálisis y la terapia conductual (lobotomías, tratamientos de choque, electroshocks, millones de asesinatos) y la llegada de psicofármacos.

Freud es el padre del psicoanálisis y con él la terapia moderna, pues ya hemos visto esa protosiquiatria y esta seudociencia antigua medieval que se dio hasta bien entrado el siglo XVIII, mezclando oscurantistas métodos racionalistas y peligrosas prácticas empiristas o conductistas. “Hizo público” todo lo sentimental, sensual, inconsciente e irracional que el hombre tenía “privado”. (Reprimido- oprimido) Freud fue un burgués conservador y retrogrado, además de cocainómano, con opiniones muy de derecha vienesa como su prejuicio a los gais. Es también padre de una enorme prole de vástagos sin Edipo, el páter familis de una familia feliz de la aristocracia de aquella Viena finisecular y no el padre pero sí el continuador de la heteronorma en el

patriarcado misógino. Freud estaba harto ya de viudas y solteronas en su diván: “sois mujeres, parís hijos y por eso sois histéricas. La compadezco, señora, por envidiar un falo como el mío. Yo soy un patriarca viril de familia respetable, he tenido una gran prole de Sigmunditos. Unos periodistas invertidos me preguntaron ayer sí este puro que siempre me estoy fumando simboliza un falo. Yo, soy un hombre de ciencia, y respondí a aquellos mariquitas de la prensa: - pero, señores míos de la sensacionalista prensa, no busquen asociaciones mentales, no se trata de interpretar un sueño. Yo soy un materialista y realmente a veces un puro solo es un puro. No representa más metáfora. Ya siento que envidien el mío. Su mami les ha mimado mucho, les ha amariconado y la han idealizado hasta el punto de que no se atreven con una hembra. O quizá ha sido dura y varonil con ustedes y se han castrado ustedes solitos. Los enfermos de la libido no saben lo que es que una mujer necesite completarse con tu falo y quizá por eso lo hagan entre ellos. O se dediquen a acumular fotos y libros ya que nadie les enseñó a los 10 años a cagar correctamente: se trata de expulsar, y no conservar las heces, ni siquiera una miradita de despedida al tirar de la cadena. Cuanto más repriman por dentro, menos subliman y más mierda en sique y soma se queda. Se trata de liberar pronto los fluidos, sin enamoramientos ni idealismos. Hay que echar un eros rápido. ¡El tanatos es demasiado doloroso para vivir neuróticos por él! Si os da miedo vuestro papá porque os pegaba no busquéis un príncipe azul más bueno que él. Queridos invertidos, eso es un error: hay que matarlo tan rápido como el eros con la parienta. Una paja con el padre y se os quita la obsesión y la tontería. La sana norma es heterosexual y binaria. El que hagas cosas gay se debe a tu conciencia confundida, a un complejo de Edipo no resuelto: odias a tu padre y te has enganchado a las faldas de mamá Yocasta, que te sobreprotege y se comporta fálica, como un hombre. Pero no te has quitado la obsesión con el padre (Dios, Estado) y lo masculino, y te sigues revolucionando. Ten los cojones de buscar una mujer diferente a mamá y actúa como un hombre, el Rey que eres y el padre que debes ser y que tu niña Antígona sea tus ojos y bastón. Viene a decir. ////// A ti, mi lésbica Electra, te pasa algo parecido, te has encariñado con tu papi Agamenón que no te sacrificó como a tu hermana. Te has cabreado mucho con tu mamá. Deja de culparla, Clitemnestra te encontró un nuevo papá, tu tío, y los hijos se lo pagáis matándolos. (Vuestro padre se ganó que vuestra madre lo matara, se había presentado en casa con la fulana Casandra) Ahora por no traicionar a tu papi que te lo arreglaba todo y todo ¿te vas a ir con las hippis de Safo a buscar ninfas, amazonas, nereidas o qué se yo? Búscate un hombre que te quiera y que te tenga llenita la nevera y déjate de histerias. La histeria de la mujer, la producía la infamación del útero, los muchos partos, el ser infértil, el no poder tener ya hijos, la menopausia, las menstruaciones, la envidia al falo del varón, el reprimir el eros y deseo de su sexualidad (que es lo que la iglesia había enseñado a la campesina) Los ataques de pánico, los gritos, las paranoias, las depresiones, el no querer comer, la abulia, las neurosis (darle vueltas a los mismos pensamientos), la sicosis (la perdida de contacto con la realidad), las obsesiones (la atención a un tema o lugar demasiado tiempo), las convulsiones y agitaciones nerviosas compulsivas y automáticas, las manías…Todo tenía su explicación en lo sexual. Debía darle vergüenza a una dama victoriana de la época acudir a la consulta en Viena de este señor, con esa forma de humillarlas, y dejarlas hablar y hablar durante horas, tomando cuatro notas en un cuaderno. Los sueños tenían su explicación en lo sexual, pues la interpretación de los sueños se basa en hacer conscientes aquello que late en el inconsciente y subconsciente. El Id es la parte animal, instintiva que reprime el yo o el ego (la parte intelectual, racional, consciente) y el súper yo (lo subconsciente, que es la parte sentimental aprendida socialmente) Hay un instinto de eros, sexual, de crear, de vivir, y un instinto de tanatos, violento, de destruir, de morir y matar. Lo que ya había dicho Platón y la iglesia. El problema que Freud ve es que tanto Platón como la Iglesia han reprimido estos instintos sexuales y violentos, los han escondido en una capa inconsciente llena de polvo, pero siguen ahí, a modos de traumas. No dejaban los curas (o el mismo trabajo cosificado) a los serranos disfrutar de su sexualidad intensamente, pero la necesidad y la carencia seguían teniéndola, y cuando no hay sexo uno enferma y hasta muere. No se trataba pues de esconder pulsiones naturales sino de sacarlas a la luz, pero correctamente, sublimándolas, elevándolas espiritualizadas y transcendiendo al fin esa necesidad. Platón le daba con el látigo al caballo desbocado que no se ajustaba a la idea de caballo ideal para trasportar su iluminada cabeza, pero Nietzsche había abrazado el alma de ese mismo rocín que todos llamaban loco.

B) La terapia conductivo conductual
Por desgracia, si con Freud no teníamos bastante sobrediagnósticación, surge una escuela aún peor, que
reacciona ante toda la antisiquiatría que estaba surgiendo en aquel Mayo de esperanza. Y también contra el psicoanálisis: “UTF. Eso es un rollo. Lo de Freud son como 30 tomos… No es práctico. No sirve analizar sueños. No hay que hacerse racionalismos (racionalizaciones llaman ellos a leer filosofía) ni
autodiagnósticos y pajas mentales. Es más sencillo y práctico que todo eso. SI tienes dinero te pagas un
psicoanálisis interminable como Woody Allen que te aconseje sí te debes acostar con Jane Fonda, Mia
Farrow o con la china, pero si has nacido en la barriada de Barakaldo te toca la doctora Alegría de la planta 4 de psiquiatría de la seguridad social de tu zona. Hay que ser prácticos, concretos, y empiristas, así que mira, te vamos a hacer un diagnóstico en el que no vas a estar presente, como prueba me pasas un cuento tuyo y yo lo descontextualizo y digo que Delibes te habla y que oyes voces. Tenemos una lista, elige una: el esquizotípico es más normal, la esquizaafectiva es la que necesitas más cariño, el bipolar tiene dos yos, los múltiples varios, el de personalidad límite es el cortito, el paranoico, el obsesivo maniaco compulsivo…Luego te hacen la receta de drogas. Wundt crea en 1879 el primer laboratorio de psicología en la Universidad de Leipzig, la psicología comienza a estudiarse realmente con el método científico- experimental. Los comienzos tienen su base más próxima en la psicofisiológica, estudios fisiológicos sobre la sensación y percepción, Wundt basa su análisis científico en tres principios experimentales: la artificiosidad (provocar la aparición del proceso, aunque sea metiéndoles en jaulas), que sean verificables o demostrables empíricamente y que todo resultado se revisa según la respetabilidad. Interpreta lo psíquico y físico en estos como procesos anímicos fugaces dos maneras diferentes de referirse a una misma realidad. Lo importante no es conocer el fenómeno en sí, sino «prever» su comportamiento; verificar hechos y comprobar leyes. Es una restricción en el objeto de estudio de la conciencia. Eran más fisiólogos que psicólogos: Weber estudia la vista, el tacto y las condiciones psicológicas indispensables para asegurar la homogeneidad de los datos. El físico Fechner intenta unir y relacionar los fenómenos mentales (psyco) con los corporales (física). La acción de los estímulos no es absoluta sino relativa. Helmholtz sistematiza las sensaciones auditivas y ópticas, basando su estudio en la sensación como primicia de expresión del acontecimiento psíquico. Külpe 1862-1915), discípulo y ayudante de Wundt, presenta como medio de investigación la introspección ydemuestra que es posible estudiar los procesos psíquicos superiores de forma empírica en una sistemática controlada. Él y sus discípulos, la escuela de Wurzburgo ( Ach, Messer, Bühler, Marbe) tratan de confirmar estos criterios logrando una fenomenología de la vida psíquica. A través de la teoría del pensamiento sin imágenes o los estudios sobre la volición se llegó a la investigación de los niveles superiores del psiquismo.

El hermanito pequeño de Henry James, William James, estudió en Harvard como yanqui que era y pragmático como son estos vaqueros y así creó el empirismo radical. Elabora los principios de psicología (1890) pero estudia las religiones para relacionarla con los procesos subliminales de la conciencia y de los fenómenos paranormales, y escandalizó al mundo científico de su tiempo cuando defendió el ejercicio libre de los healers (curanderos o sanadores mentales) y de terapias como la mind-cure. En 1904 publicó «¿Existe la conciencia?» en la revista científica. En su epistemología pretendía abandonar la autoconciencia como una entidad opuesta al mundo material. Tampoco era tan pragmático y tendía a ver fantasmas. En 1907 presentó Pragmatismo: Un nuevo nombre para algunos antiguos modos de pensar , en donde expresa que el pragmatismo es un método para apaciguar las disputas metafísicas que de otro modo serían interminables. ¿Es el mundo uno o múltiple? ¿Libre o determinado? ¿Material o espiritual? El método pragmático, dice, en tales casos tratar de interpretar cada noción, trazando sus respectivas consecuencias prácticas. ¿Que diferencia de orden práctico supondría para cualquiera que fuera cierta tal noción en vez de su contraria? Si no puede trazarse cualquier diferencia práctica, entonces las alternativas significan prácticamente la misma cosa y toda disputa es vana. James tiene cuidado de definir el pragmatismo como método. Por tanto, su libro no conduce a ningún resultado concreto, sino que es un modo de enfrentarse al mundo. Toda su trayectoria vital se ve marcada por una depresión que sufre en su juventud y de la que sale, literalmente, "obligándome a vivir". Así, centra el resto de su existencia en una dicotomía de la que le es difícil escapar, dado que por un lado, sus intentos de convertir la psicología en una ciencia natural le lleva a un incipiente determinismo, pero su idea del libre albedrío y del voluntarismo de la conciencia, idea rebatida posteriormente por su discípulo Münsterberg, le hacen al mismo tiempo partícipe de la idea de que cualquier acto de la conciencia  transformable en una conducta vitalista, de acuerdo con los principios darwinistas en la época, es válida en tanto conduzca hacia la supervivencia La verdad para James no es una propiedad inherente e inmutable a la idea, sino que es un acontecer en la idea según su verificabilidad, un sentimiento agradable de armonía y progreso en la sucesión de ideas y hechos, al tener tales ideas, éstas se siguen unas de otras y se adecuan también a cada suceso de la realidad experimentada. Estas ideas verdaderas cumplen una función fundamental: son herramientas útiles para el ndividuo que lo guían en sus elecciones para dirigirse a la realidad de forma satisfactoria y no perjudicial. Su posesión es un bien práctico; lejos de ser un fin en sí mismo, es un medio para sa tisfacer otras necesidades vitales.2 En síntesis, para William James lo verdadero es lo útil, entendiendo utilidad como lo que introduce un beneficio vital que merece ser conservado. El problema de Ozma Watson nace en el Greenville de NY y funda la psicología conductista en 1914 Dice cositas como que tomando una docena de niños cualquiera, y aplicando técnicas de modificación de conducta, podría conseguir cualquier tipo de persona que deseara: “Dame una centena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger —médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón— prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”. Es conocido también por su controvertido experimento con el Pequeño Albert realizado junto a Rosalie Rayner, su asistente personal. Se graduó en la Universidad de Chicago en 1903 estudiando a los bichitos pues estos salibadores d chuchos nos tratan como tales. Está vinculado a la escuela funcionalista de chicago, capitalista en lo económico pero que ha dado esa arquitectura típica de los años 50 d grandes rascacielos de oficinas de por ejemplo dicha ciudad. Y se pone, como era de prever, a estudiar ratas blancas. Describe la relación entre la mielinización cerebral y la capacidad de aprendizaje en ratas a lo largo de su desarrollo biológico. Se va a la Johns Hopkins a estudiar pajarracos ahora y como aprenden. Pero no veían bien que se tirara a la ayudante colaboradora a la que puso un rascacielos en Chicago y un trabajito de secretaria en la Thompon Company. No le interesa el estado mental interno de la gente (aunque watson nunca negó la existencia de cualquier del mundo privado o íntimo) sino las relaciones entre estímulo y  respuesta, que en el fondo son esas relaciones neuronales mal avenidas entre doña Serotononina y sus díscolas hijas Adry y Dopy que es algo común en todo el vecindario cerebral. Su obsesión es aplicar el estudio científico natural a la psicología. A este niño le acojonó literalmente para comprobar que el miedo es un factor importante y determinante en el aprendizaje impuesto, pero no positivo. Paulov se quedaba corto si podemos meter aún más miedo a la sociedad (guerras mundiales, Trumps, bombas atómicas, sidas, terroristas árabes, aviones en el 11s…) nos haremos amos del mundo.Así que le fue echando la rata por la cara satisfecho por cada muestra de terror y espasmo muscular del crio. Resulta que el niño estaba sano, que era el juan sin miedo del barrio pero le crearon una serie de fobias y pánicos artificiales, como hizo durante toda la edad media el cristianismo. Y esta tortura se la hacen desde que Albert tenía 11 meses y tres días. ¡Hay que tener…ratones! Le presentan al niño una rata blanca al tiempo que un ruido fuerte (golpeando una barra metálica detrás de la cabeza del niño hasta que el niño llorara y gritara y llamara a su mama. “vaya, no eres ya tan hombre, eh, ratita”, me lo imagino diciendo. Posteriormente generalizó su respuesta a otros estímulos: un perro, lana, un abrigo de piel, etc. El experimento gracias al cielo no pudo llegar a término, no alcanzándose la fase de des condicionamiento, debido a que Albert fue sacado de la unidad hospitalaria en que se encontraba antes de su conclusión. Entraron los servicios sociales pues esta humillante tortura china fue un escándalo en la prensa y opinión pública y se expulsó al loco del mundo académico oficial, de la universidad, aunque siguió escribiendo chaladuras y haciendo estos experimentos a escondidas y a solas con su alma. El experimento con el pequeño Albert abrió el debate sobre la ética a la hora de experimentar con seres humanos, contribuyendo al establecimiento de límites legales para este tipo de experimentos. Esta ingeniería de la conducta se prolonga en los Sicologos de EEUU, los del desarrollo, los surcarolinos , la American Psychological Association…

El conductismo o behaviorismo trata los aspectos más deterministas, mecanicistas, de la conducta humana: comportamientos instintivos, actitudes y lenguajes naturales y como fruto del aprendizaje conducido socialmente. Según la etología, tenemos una impronta animal. Pávlov descubre en un perro cómo conducirle hacía un determinado comportamiento. Asocia la campanilla con el estímulo + o premio de un hueso, adquiere por acostumbramiento y generalización el impulso de reaccionar a ella cada vez que suena y cierta neurosis de ansiedad. Si se para, deja de salivar y si se acciona recupera espontáneamente por recuerdo su hábito. A través de experimentos Ensayo y Error con ratones, Thorndike y lashley llegan a conclusiones sobre la conducta humana. Watson nació en la Carolina del Sur de la guerra de secesión. Su padre participó en ella y le debía cascar y se quedó pronto sin madre y aunque era el peor alumno de filosofía en el instituto, en 1894 ingresó en la universidad de Chicago (funcionalista) con su tutor Dewey y. el profesor Angell que le introduce en la sicología radical de James y Loeb. En 1902 escribe tesinas sobre Freud y mutila ratas en un laberinto contráctil. Opta a la cátedra de sicología experimental comparada en la universidad de Baltimore. En 1913 escribe El Manifiesto conductista. “limitémonos a lo observable”. El conductismo como ciencia práctica, empriica. En 1914 Durlap reduce la introspección sicológica a la observación por los sentidos de la conducta. En 1916 empieza a estudiar la educación infantil, metiendo miedo a niños víctimas con “estímulos negativos”. Para él los instintos básicos son la Ira, el Amor y el Miedo. Hay tres reacciones o respuestas (reflejo condicionado) básicas a ellos: según las necesidades de su teoría pansexualista: 1) la manual, motora, dinámica, cinética. 2) la emocional 3) la intelectual. Las primeras palabras que el niño suelta por su laringe son DA DA (Ver Dadaísmo) Defiende este hombre la educación espartana y dura de los padres. Crítica a la conciencia que es un reducto animista, lo que importa es la reacción conductual. Lo cual nos da idea de que en la teoría cognitivo conductual “lo cognitivo” casi es un adorno para quedar bien. En 1920 dimite de su cátedra por el escándalo de su amante y ayudante Rosaly Rayner que le denuncias y su esposa Mari Ickes se divorcia de él. En 1921 ingresa como publicista pionero en la Walter Thompson. Y en 1945 este viejo verde se jubila, pero se lia con otra secretaria. En 1948 tom la conducta de morirse y Skinner le dedica una necrológica. Se inventa el Conductismo lingüístico: si a una niña le das una muñeca y la enseñas a decir “papá”, balbuceará “papá” cada vez que la vea. Y así es cómo se metía a los niños del franquista el “Con 10 cañones...” hasta el gaznate. Pensamos con todo el cuerpo, al menos en esto tenía razón, el pensamiento es una forma de comunicación intrapersonal y lenguaje, en el que hablamos con nosotros mismos. Pero creo que se puede esperar más del ser humano que el solucionar toda su neurosis induciéndole otro lenguaje, como a un robot o ordenador. Aunque marginada del mundo académico (solo Skinner le reverencia) su teoría patentó la importancia de la fisiología en el mundo intelectual, y ayudó a las terapias de conducción emocional y por desgracia sirvió de base teórica a las campañas publicitarias y propagandísticas. El conductismo se empeña en ser una ciencia positivista, natural y empírica, operacionalizada y demostrable en un laboratorio. El estudio de la sicología se reduce al estudio de la conducta observada por un testigo externo (no vale el propio sujeto). Si la conducta es aprendida, adquirida, hay que limitarse a apuntar respuestas a los estímulos y refuerzos, y así todos los complejos se reducen a procesos simples. Demasiado simplista. Watson en su línea ambientalista reduce el aprendizaje al condicionamiento clásico de unos hábitos en constancia ambiental que determinan la personalidad como un sistema organizado, estructurado, de acciones concatenadas entre estímulos-refuerzos. Sólo podemos aspirar a una imagen de este Yo, una sección transversal según lo que hace el sujeto, sin entrar en sicología. Qué paradójico. Dollard y Miller intentan ver cómo pueden añadir el psicoanálisis desde Freud a todo esto, relacionándolo con las teorías de Hull. La personalidad se enseña, instrumentalmente, o quitando y poniendo estímulos al bicho humano. Hay un conflicto entre lo aprendido y los impulsos más primarios que son reprimidos y como no se pueden alcanzar dos fines a la vez, siempre se evitaran situaciones y otras nos atraerán más, pero esto genera neurosis y ansiedad, aunque sabemos liberar esta presión. Al final hay que optar por una de las dos alternativas y evitamos lo que nos asusta. Lo ideal sería que coincidiera lo que esperan de nosotros educaandonos con cómo hemos sido creados, pero esto no sucede. Skinner reduce la personalidad a una creación intelectual que dirige los actos en situaciones de incertidumbre. A medida que se conocen más acerca los antecedentes de los actos, se explican y se puede controlar el futuro” Los puntos de referencia cambian, pero niega variables internas de la personalidad como inteligencia, motivación A los niños se les elabora un calendario. Un huevo kínder de premio si haces la cama. Sin paga si no la haces. Les preparan para el mundo laboral. El libro Dónde está mí queso dice que tenemos dos opciones: lamentarnos, filosofar, rebelarnos, lloriquear y producir en la polea o seguir produciendo y tendremos –o tendrá el jefe- queso. Paulov hace salivar al perro ofreciéndole salchichas y luego va y se la quitas. Así son los conductistas. Skinner en Walden2 (¡que insulto para el romántico Thoreau y su utopía de una cabaña en el bosque!) Elucubra la distopia de un mundo así, donde eliminemos todo lo malo y nos dediquemos a crear
desde niños, dibujando vaquitas y casitas mientras suena Mozart, dentro de un edificio funcionalista con
paredes de colores chillones, y cristaleras enormes pero brindadas para evitar suicidios.
A estas distopias de El mundo Feliz o el Gran Hermano de Orwell ya hemos llegado. Cada día es una batalla por no automatizarnos como el PC, por no hacernos un zombi más de nuestro videojuego, esclavo del wasap, de los desconocidos del Facebook, miles de mails, las sobreinformaciones de la incomunicación. Una lucha porque la tecnociencia no nos haga cosa. Somos monos sobre cuatro patas, quisimos tener alas para ser dioses, ¿y ahora preferimos ser vegetales o rocas de silicio, coltán y metacrilato? La carencia, necesidad, deseo y potencia del alma, el mal que no tiene nombre, no lo puede arreglar un ginecólogo del útero, un electroschock, un sicoanalista que te deje hablar una hora, terapias de choque diciéndote “las verdades”, sicodrogas, tablas de premios y castigos y horarios, consultas en medio de dos padres chillando quién lleva la razón en tu educación y enfermedad. Tampoco lo va a arreglar un ciborg o implantarnos un alma robot. En las distopias como esa l voz narrador y personaje se confunden con las del lector. El conductismo solo funciona si fuéramos ratones o perros. Si solo acatáramos por miedo al castigo y no por propia convicción. Niega el deseo, la parte racional y todo lo que constituye lo humano y nos reduce a nuestras conductas y acciones. Es una dependencia infantil e inmadura a una hetero- normativa, a normas ajenas y nada tiene que ver con el imperativo categórico kantiano o la razón desde Descartes. Es una autoridad que niega toda libertad. Debemos actuar por propia convinción y buscar el placer para nosotros y los demás (inclusive los intelectuales, los mejores) evitando el dolor colectivo e individual y hacer de nuestra forma de actuar racionalmnte un arte hacía la felicidad. Buscar un dios y ética personal y solo obedecer el designio del corazón. La ingeniera del comportamiento socia concibe al hombre como una masa moldeable (quizá culpa de la idea de mente tabula rasaa de Descartes) Frente a estos ratoneros, los los sicólogos de la adaptación o integración como Fromm. Sí, el hombre puede adaptarse a cualquier cultura, pero esto puede convertirle en un ser débil de pensamiento débil. Puede adaptarse a una cultura contra natura o represora de instintos sexuales o sentimentales que le hará un neurótico con perturbaciones mentales (El hombre ha de
adaptarse a la liberalización sexual o a la mercantilización humana a toda costa) No somos esa hoja en
blanco sobre la que escribir unos valores, como en la noción cartesiana- positivista- conductista Si el
hombre pudiera adaptarse a toda situación social o política sin intentar cambiarla o transformarla cuando le daña, no existiría la historia humana. La antisiquiatría no ve el hombre en términos de absoluto, aislado, pero tampoco en términos de masa informa sino de forma realista: social por naturaleza pero también ant isocial, capaz de transformarse él y su mundo. Frente al estatismo de la masa un hombre dinámico, vivo, en movimiento, en situación, en acción y en praxis social y política. Fromm imagina por ejemplo al estudiante del mayo del 68 como este ideal de hombre social y antisocial, adaptado pero también trasformador del mundo.
La pos-psicología. La escuela de Frankfurt hace una revisión de estos filósofos de la sospecha, por eso se les llama sicomarxistas (por Freud y Marx), lo correcto sería nietzschefreudomarxistas . Lo mezclan con el hipismo de la época. Eran los judíos a los que Hitler no había matado y sospechan de los que acababan de sospechar, así que matizan a los tres filósofos para que no vuelva a ver otro genocidio. Adorno, Marcuse , Walter Benjamín, Atusar, Max Weber, Lucas , Habermass, Foucault, David Cooper, Aroon Esterneson, la escuela de Laing… Los símbolos se expresan a través del lenguaje engañador, herramienta el lenguaje y los mitos para explicarnos el significado de la realidad. Para esta escuela a partir del mayo del 68, la esquizofrenia es un yo dividido, que ha creado el miedo y la represión interna. El Proponen un nuevo modelo paralelo y enfrentado al tradicional psicoanálisis. William Reich, Adorno, Marcuse, Habermass, Eric Fromm serán algunos de estos antisiquiatras de la escuela de Frankfurt, sicomarxistas. Proponen la técnica de investirse, de meterse, de penetrar al otro, con empatía. También tienen la teoría del viaje sicodélico. Si “oyes voces” es por falta de confianza para pensar por sí mismo. El psicólogo impone a su paciente su propio estar en el mundo. Pretenden un estado más igualitario y menos dictatorial entre profesional y paciente y una comunicación más interdirecional. Ser neurótico es estar apegado al pasado (según Jung) y el yo se convierte
en el mí. Es necesaria la integración de ese yo en diferenciación con los otros. Vemos el desdoblamiento de personalidad del hombre en novelas como El doctor Jekyll y míster Hide o en El retrato de Dorian gray. Pero para el esquizofrénico amar al otro significa igualarse al otro. Un esquizofrénico que vive apegado a su madre no se distancia de ella, es casi parte de sí mismo. Winnicot contempla la esquizofrenia como un fracaso del desarrollo: vivir dentro de sí mismos. El terapeuta debe en el caso de un paciente esquizofrénico hablarle de su propio caso. El esquizofrénico tiene un pensamiento metafórico (el sí como metáfora) Sullivan dijo que también momentos de histeria y pánico, miedo, mutismo. Leen sobre su enfermedad pero no pueden comprenderse así mismo y encima no tiene derechos ni deberes:

La sociedad les ha etiquetado, llamándoles enfermos por ser diferentes con todo su estigma. Para estos
progres, la familia ha de dejarle hacer su viaje interior e intentar que no se produzcan regresiones. Muchas veces se debe esta diferencia mental por una limitación lingüística, por híper sensibilidad, hogares rotos etc. Laing en El yo dividido lo califica de “proceso autodestructivo en la que se producen las neurosis de trasferencia y alteraciones en la fase anal y oral relacionadas con la paranoia”. “Cuidado con lo que deseas porque se cumple”, decía Kafka. Al evitar el sufrimiento muchas veces caes de nuevo en él, como aquella chica que cuentan llevaba la bomba atómica dentro. En la sicopatología de la vida cotidiana casi no hay diferencia entre estar dentro o fuera, porque todos somos lo mismo. ¿Es esta sociedad la esquizofrénica o somos nosotros? Junto a Heidegger, Sartre , Camus, Simone por el lado existencialista van a ser los que monten el mayo del 68, tras el fracaso de La Comuna de París. Derrida con la deconstrucción ataca frontalmente los esencialismos. Hay que revisar cada palabra que se ha dicho escrito, reinterpretarla y darla un significado actual. Es lo contrario a la contextualización del formalista. Aquí no importa ni el autor ni la obra, sino los símbolos ideas conceptos. Derrida dirá “lo de antes ya no vale si no lo puedo ahora leer en mi experiencia vital” y por eso defenderá el pensamiento diferente, trasgresor, lo que se sale de lo normal. Foucault se dedica a estudiar la historia de la locura y de la sexualidad. Él murió joven de sida. Y a partir de ellos dos vienen Barthes y los postmodernos. Estas reflexiones mías van por la línea deconstructivista y Foucault las calificaría de “discurso del loco”. Pero igual que los reyes giraban la vista hacía sus bufones, juglares y enanos que les representaban comedías, y títeres, siempre hemos necesitado nutrirnos de locuras y divertimentos, como “el loco amor” del sexo libre (ahora diríamos polisexual) con su mayor menor dosis de sublimación y de contacto afectivo humano quizá. Pero en un “follamigo” ¿dónde acaba el “folla” y empieza el “amigo”?

CAPITULO 4- Los ingresos forzados en psiquiátricos. Los grupos de ayuda y asociaciones. Las
dinámicas de los centros de día. Los centros de trabajo protegiendo la explotación. Estigma y exclusión social, académica y laboral. La esperanza

Cualquier persona puede acudir libremente o por la fuerza a una unidad de psiquiatría. Si por ejemplo la
policía pilla a un individuo cometiendo un delito en 24 horas ya tiene la orden judicial de ingreso. En el caso de los “enfermos” mentales es la propia siquiatra la que manda un informe a un juez desconocido por ella, por el paciente, del que no conoceremos más que su firma horrible. Te van a buscar a la cama. Pero no llevan camisa de fuerza como en las películas. Todo trascurre serenamente. No hay locas de Ingrid Bergman. Ni alguien voló sobre el nido del cuco. Todo es asquerosamente normal. Una ambulancia te trasporta a la unidad. En teoría la estancia es de quince días, y sólo puede prolongarse un mes. En la práctica el siquiatra hará de ti lo que quiera. Experimentará todos los tipos de medicación que se le ocurran. Te dejará sin tabaco. Sin libros. Y te romperá el diario y los dibujos que has hecho a la enfermera. Te registran a la entrada, por si traes droga, yo solo traía dibujos, y escritos, y me los trocearon todos. Cuando quise recuperar los cachitos de la basura sonó la sirena y seguridad me devolvió a la habitación. La habitación tiene los metros cuadrados de un cuarto de baño. La cama dura tiene una manta y un colchón de piedra. Hay una pila, como la de iglesia con el agua santa, y un grifo. Un armario con una balda para ropa y abajo los zapatos. Y una mesa donde traen la bandeja con un trocito de arroz cuando te quedas días y días encerrado en aislamiento. Controles diarios de sangre al despertar (ya que la clozapina tiene ese riesgo de anaclutosis) y pinchazos de Resperdal por el culo con una aguja como en la que los tebeos llevan los médicos. Reunión de buenos días, explicando si llevas 800 días o 801, y cuántas vueltas en círculo por el patio cuadrado diste ayer, qué café de maquina te sacaste o sí fue una chocolatina que te quitó una vieja loca, si te dejaron dormir los gritos de “Me muero” de la señora de Irrecuperables y sí hiciste correctamente el crucigrama y el test de seguir una lista de números. Las humillaciones son constantes. El siquiatra desde su prepotencia intelectual te ridiculiza. Las enfermeras se toman familiaridades de mamás vengativas contigo, te castigan o te esconden el tabaco y juegan contigo a chorradas. Depende tengan el día. Tienen cuatro libros para leer, así que tuve que robar en el corte inglés los que necesitaba mi diletantismo. Si te ingresan intenta pasar de las actividades: Test de rochards, comentar un periódico, buscar semejanzas sopas de letra, talleres de peluquería, cocinar espaguetis, hacer figuras de barro, pintar con Marley y plastidecor, analizar la letra de La oreja de van Gogh, jugar al parchís, a la oca, y al trivial… ¡perder el tiempo! Te hacen controles médicos todos los días. Te toman pulso, tensión, peso, medidas, te auscultan, les divierte mucho, antes del café, que algunos cambian por un cigarro de contrabando.

Si tienes suerte te dejan salir por el recinto, luego por el jardín y luego acompañado de un familiar por la
ciudad y un fin de semana cada dos meses a casa de tus padres, a comprobar que la biblioteca sigue en pie. Nostalgia por quienes allí me encerraron ninguna. Odio tampoco. La misma indiferencia que le tengo a la funcionaria de osakidetza que apuntó en mi informe psiquiátrico, sin consultar ningún expediente académico de ninguno de mis estudios: “ha hecho un par de cursillitos de arte, pero sus resultados académicos distan mucho de ser los normales” Es muy fácil y sencillo siquiatrizar injustamente a una persona. Se necesita un siquiatra privado que no conozca a Delibes, aun así vaya de retroprogre y te pregunte: - ---“Y Además de Delibes… ¿Kafka…? ----... ¿Qué cojones, Kafka?...---- ¿Qué si te habla Kafka o alguien más? ¿Qué te dicen esas voces?--- (Podría haber respondido que las voces que oigo son los traumas, los insultos de mi colegio, igual que todos los locos de la historia a los que quemaron no oían más voces que las de quienes les insultaban mientras prendían la llama) ¡La gente se debe pensar que oímos duendes que nos dicen que quememos un árbol! Las diferencias entre un pensamiento neurótico y uno psicótico es la intensidad de la sinestesia (en el psicótico se oye más fuerte la propia voz interior), más constante (runrún, comezón) y difícil de parar de forma natural (incesante) Pero voces oímos todos, la que identificamos con nosotros mismos, el monologo, y las que reproducimos de otras personas del pasado más cercano o más lejano. Muchas veces las contestamos, aunque sepamos que esa persona no está presente, solo el recuerdo de su voz. “Qué sí mamá, ya haré mañana la compra. Ahora tengo sueño” Estoy hablando de la voz interior en el plano fonológico, analizando la intensidad, melodía armonía, tono, y su tiempo de duración. Si nos metemos en el plano semántico o de significamos de esos pensamientos de la voz interior caeríamos en juicios de valor calificativos que siempre son connotativos. ¿Qué es paranoia y que no es noia? ¡A ver si la paranoia la tenía mi sicoanalista privado que no conocía a Delibes! Esta para nos, fuera de lo normal, no saber quién fue Kafka.
Ese diagnóstico toda funcionaria de Osakidetza de psiquiatría lo va a asumir como palabra del mismo
Aristóteles. Habrá constantes cambios de siquiatras, todas recién salidas de la carrera, o en prácticas, sin
ganas de debatir de un Freud que han leído resumido en un PowerPoint. Habrá constantes cambios de
medicaciones. Esta es la mejor. Nemea, mejor que el Leponex. Y se las van pasando de mano a mano como si te estuvieran vacilando en el timo de la estampita. Escoja una mano. ¡Qué no, que está en la otra la clozapina! Una vez diagnosticado te pueden ingresar cuando les dé la gana y tenerte el tiempo que quieran. Y  si además tus propios padres te han incapacitado no puedes hacer nada legalmente. Al estado le interesa que se incapacite legalmente al enfermo mental. Los tutores son los padres, como si mantuvieran la patria potestad, y quienes firman por ti documentos, ingresos, valoraciones psiquiátricas, los que irán contigo a discutir entre ellos a gritos y a humillarte en público delante de la recién licenciada en psiquiatría. Al estado les interesa esta incapacitación hasta que los padres mueren y hay herencias. Unos años antes, todas estas asociaciones para el enfermo mental (en realidad para la descarga de su familia) les propondrán pasarles su tutela a una curatela externa. El enfermo sigue, tal como figura en el contrato de incapacitación “desprovisto de razón”, así que necesita de un tutor externo que le llevé o se lleve las finanzas, la herencia de papá y mamá y le dé en mano el euro para el café de ese día. Es para evitar que haga locuras de gastar mucho dinero. Tener a un hermano en esta situación es ideal si te quieres quedar con toda la herencia alegando que el otro es un poeta sin razón. Me gustaría hablar bien de los psiquiátricos, más allá de que en algunos dejenc fumar en la cama, hagas amigos o tengas biblioteca y no te obliguen a hacer las actividades chorras. Pero es qué aún no he entendido su función. ¿Liberar a la sociedad de los locos? ¿Curar a los locos? No sé qué día ni por qué razón acabó el cruel sadismo de aquel siquiatra de tenerme dos años en aquel infierno encerrado.
Supongo que ya estaba curado. Pero aún me pasé otro par de años ingresando en otros, menos duros, pero igual de absurdos. Existen grupos de ayudas, más allá de la consulta del siquiatra/psicólogo de la sanidad pública, del siquiatra/psicólogo/sicoanalista privado y de los psiquiátricos privados y públicos. Hay organizaciones que dependen de lo institucional y otras menos gubernamentales (ONG), a los que habría que añadir pero sí corporativistas, porque reciben subvenciones y ayudas económicas por todos lados. No tienen trasferencia del lucro que generan estos organismos, pero tampoco me interesa el tema. Juntan a todas las personas con enfermedades psíquicas, intelectuales, emocionales que tienen que hablar, hacer dinámicas, pasarse globos con la cabeza, hacer crisoterapia, ver películas en DVD, ir al monte y visitar iglesias en excursiones que organizan. Hay varias, funcionan como club de tiempo libre y no sirven para nada.

Enseguida se hace una cuadrilla de enfermas mentales que toman el café todas las tardes en el mismo bar, se van a casa a la hora en que yo salgo de fiesta y para ellas la natividad bendita es ir a visitar a la última que han ingresado. Van todas en profesión y luego las monjas santas teresas sorbiendo el mismo café del día anterior suspiran: ¡Cuánto estigma! Hay una exclusión social sí. Lo primero que te dan es un carné de chalado del metro, la tarjeta roja de pensionista, y puedes ir al Guggenheim gratis. La carrera y todo lo que quieras estudiar es gratis. La diputación te da 380 euros en 14 pagas. Claro que esto se lo estaba quedando el cuidador cuando vivía con mi padre. Aquel mísero me daba 100 e de los casi 400 que se ganaba con mi enfermedad. Se podía ir de viaje al extranjero con la novia, dos semanas, dejando la nevera vacía, o con un yogur de esos blancos con azúcar y un trozo de ajo en un plato como insulto. No dejaba ningún dinero y me dejaba solo mi cuidador, con el dinero que se sacaba con mi cuento. Ya es algo que me da igual. Me ha echado de casa. Ha falsificado la firma de un contrato de alquiler. Consulté con un abogado y a una persona con una discapacidad, un grado de dependencia y una incapacitación en la que el padre es el tutor no se le puede expulsar del hogar. Pero lo ha hecho. Me ha prometido todas las ayudas del mundo, y que ellos pagarían el primer año de este alquiler en que me han metido de la noche a la mañana (He sido el último en conocer mi casa, que debía estar ya alquilada desde hace meses, y ha desfilado por ella toda mi familia, a visitar a un fantasma sería) Pero una vez instalada la víctima en la ratonera, la situación cambia, pues no era verdad sino media verdad o posverdad que queda más posmoderno. Ellos pagan la mitad y la otra media mi discapacidad. (Si es que mi padre renuncia a seguir cobrándola él, pues intenta obstaculizarlo patéticamente todo: sabiendo desde hace dos meses que hemos quedado un día para la asistente social la llama el día anterior y tuvo suerte: estaba enferma y la pensión se la sigue quedando) Una vez puestas las facturas a mi nombre, nadie me ha ayudado con la compra, ni siquiera mi padre con la pesada maleta de libros, no les importa los impedimentos que me ponen a las becas de trasporte, y pretenden que con 100 e haga el milagro del pan y los peces. La exclusión social en una universidad por ejemplo se ve en los prejuicios, en los detalles: esa mirada de soslayo, desconfianzas, la extrañeza por lo diferente. Te hace dudar más de ti mismo, pensar que los demás te miran, hablan de ti, te señalan con el dedo, aumenta la paranoia. Les das miedo, y por eso te tratan mal y si te ofenden no es por hacer daño sino por bajarte a un nivel en el que una enfermedad que no comprenden no les imponga tanto. La exclusión laboral es evidente. En un currículo no debe figurar la discapacidad, como tampoco la orientación sexual, tu talla de calcetines o si lees a Shelley o a Yeats por la noche. Becas de trabajo por discapacidad. Ahora que hago un doctorado queda raro tener una discapacidad. Buenos, días, soy el doctor Freud y tengo esquizofrenia paranoide y vengo a defender mi tesis sobre la esquizofrenia paranoide. Los límites entre el cuerdo y el loco están hoy en día más difusos que nunca. En el manicomio de Los renglones torcidos de Dios de Luca de Tena entra un periodista a hacer un reportaje pero no le dejan salir: ¿es un loco que se cree periodista? Dalí jugó a hacerse el loco y nunca unos bigotes proustianos dieron tanto Dólar o materialismo metafísico como él lo llamaba. Lo triste no es Dalí, que es patético, lo triste es la gente que babea sobre la cadena de montaje, cortando papel, pelando cables, doblando propaganda. Completamente drogados de medicación fichan a las 8 en una maquina con sus fotos, se ponen una bata azul y hasta las 2 no salen a comer a un comedor de empresa que cocinan otros “mongolos”, vuelven a sus trabajos y a las 5 de la tarde se van a casa. Una jornada completa, doble que la de un funcionario, intensiva, sin descanso, por la que ganan 3,5 e al día, que son 100 e al mes, pero si te descuentan 1 del menú, o 1 y media, se queda en 75 e. Cada día que faltes, estés enfermo o por lo que sea, no
se paga. Ellos ganan sueldos de más de dos mil e. ¿quién tiene la enfermedad realmente?
La esperanza
Y acabo aquí, porque esta noche ha sido una de las que no he dormido nada a cuenta de la medicación que me produce un sueño pesado e interrumpido y hace efecto a los 4 horas y me tiene dormido 12 horas y drogado babeando el resto del día. Así que como un zombi acabo este trabajo que no es La historia de la locura pero espero os haya hecho pasar un rato divertido aunque sea con un tema tan árido como es la locura o la filosofía que en mi opinión debería darse en este mismo tono divulgativo, sin oscurantismos herméticos o crípticos para una secta de iniciados, un circulo hermenéutico (pero ya veis que en filosofía es inevitable usar esta retorica ampulosa que no dice nada y con la que estos seres enfermos, pocos aptos para la vida practica y concreta e refugian sin dejar de entrar a los no iniciados.) Y es que hay que quitarle gravedad al drama, tragedia a este valle de lágrimas pero a la filosofía o a la sicología les ha tocado comunicar “las verdades amargas de la vida” Y no es lo mismo que te cuente que vas a palmarla un anuncio de la tele del corte inglés que un Hamlet genial interpretado en un teatro. El secreto es que se puede sacar partido a esta supuesta enfermedad, con toda la marginalidad a la que se nos condena, con todo el ostracismo social, el estigma ese palabro tan de  moda ahora, toda la posverdad ósea la mentira de siempre pero ahora convertida en posmoderna que sigue habiendo con esta enfermedad (con los orígenes, con el timo de la medicación, los centros de ayuda, las terapias, el desconocimiento aún de los neurólogos hacía su solución, el oscurantismo y la falta de trasferencia pública que hay sobre cómo prolongan estos ingresos psiquiátricos más tiempo del permitido) y
todo el enorme dolor de huevos y sufrimiento interior, físico y psicológico que los demás y sus micro o
macrodesprecios nos trastornan. Pero ya digo, yo me he sacado una carrera y un master gratis, y el doctorado me va a salir gratis. Aunque el único privilegio que me daban y dan es más tiempo en el examen por lo que solo tenía sentido confesar lo enfermo que estaba minutos antes del examen para que me dieran más minutos y hojas para enrollarme neuróticamente. También tenéis que saber que nadie os va a regalar en nada en el mundo universitario o académico por tener una discapacidad psíquica, física o de cualquier tiempo Aunque sí que es verdad que el examen de ingreso lo tendréis chupado, pues ni siquiera tendréis que hacer un curso de un año que resuma el bachiller si es que no tenéis terminada ni la eso, solo pasar un examen de ingreso a la universidad para mayores de 25 años adaptado a la discapacidad que pasa hasta el más tonto. ¡Y así es cómo tenemos esa universidad masificada prolongación de un sistema educativo ineficaz como es la ESO, en la que se infantiliza al alumno dándote los apuntes ya hechos, se burocratiza y despersonaliza el conocimiento y al final no importa el saber sino el aprobar! ¡Y así es cómo tenemos ingenieros y doctores en la lista del INEM y la cola del paro, cuando antes sólo ser bachiller ya era como ser ministro y cas un título aristocrático que poner en tus libros! Entro gratis a todos los actos culturales, museos de mi ciudad o alrededores, me sale el metro a 30 cts., y el bus y el tren. Solo se trata de ser más listo que este sistema, pero con cabeza y desde dentro, no intentando grandes revoluciones, acaso reformas desde nuestro ámbito laboral, y aprovechando estos fallos irregularidades y contradicciones internas de la estructura. Con negarse a
comprar ropa de las grandes marcas como Nike que facturan las zapatillas y los balones para entrenar fútbol
explotando a niños o negarse a pisar el corteinglés o comprar en Amazon no hacemos nada, pues hay mil tontos que seguirán botando votando la pelota. No vamos a cambiar el mundo así, pero como solo nos dejan cambiar nuestro micromundo llamado vida, al menos nos sentiremos menos locos e inconsecuentes en nuestra vida. negarse a una consulta psiquiátrica puede salvaros la vida pues no hay que hacer caso a la autoridad por la autoridad sin profundizar en que se fundamenta, quién lo dice, por qué, en qué contexto, con qué interés y cómo va a afectar a nuestras vidas. Además la gente cuando tienes una enfermedad te trata diferente, como si fueras tonto, así que puede ser siempre una buena excusa a nuestro comportamiento o conducta “hoy no he tomado la medicación” “ya sabes por lo que estoy pasando” etc., si nos ponemos en plan maquiavélico de que los fines justifican los medios. Ya sé que la enfermedad juega más en nuestra contra que a nuestro favor, pero se trata de investigar sobre ella, conocerla, familiares con ella y luego buscarla las partes positivas o las que pragmáticamente podemos aprovechar. Yo he hecho tres becas de prácticas laborales, y una de ellas ha sido por mi “minusvalía”. Las otras dos eran de acceso normal para cualquier universitario (Luego dicen que hay mucho paro pero la mayoría quedaban desiertas las vacantes por falta de presentaciones, quizá tenga que ver con las condiciones de explotación de estas por parte de muchos empresarios que en vez de renovar contratos fijos van cubriendo las necesidades de la empresa cargando le trabajo en este pobre empresario, muchas veces encargado en tareas para las que no ha sido contratado como si la secretaria administrativa estuviera de baja el tuviera que hacer de comercial, telefonista etc.) Otra ventaja es que si “no tienes uso de razón”, legalmente no eres un sujeto físico y jurídico de derecho, lo cual significa que tu ficha policial y expediente judicial está más impoluto y sin macula que las bragas de la virgen de Begoña. En mi caso tuve una época de cleptomanía selectiva de gran literatura acaparada por el Carrefour, pero en mi expediente pareciera el niño Jesús pues no menciona que haya roto nunca un plato. No te libras del castigo (en mi caso trabajos a la comunidad limpiando una ONG y aprovechándome de su cine gratis, sus viajes por todo el país vasco visitando museos, iglesias, la ciudad y comiendo de gorra… ya que un arresto domiciliario incrementaría mi intromisión y me haría seguir leyendo, lo cual el juez médico consideró inadecuado), pero el castigo siempre será de ese tipo: trabajos a la comunidad si tienes suerte, orden de acudir a un centro de día, a tu siquiatra con más regularidad y en el peor de los casos te llevarán al centro de torturas del psiquiátrico, que no sé si es mejor que la cárcel. Pero legalmente no tendrá consecuencias sobre tu expediente judicial, y no te avergonzaras públicamente cuando ganes el premio Nobel de ese pasado delictivo. Ya que, aunque existe el derecho al olvido en este país, óseo que puedes pedir que se borren todas las noticias e informes sobre estos temas pasado un tiempo (siempre que no sean delitos de sangre, robos de grandes sumas o violaciones), suele ser difícil desprenderte de estos pasados oscuros. La psicología es una ciencia abierta, y dinámica o cambiante pues fluctúan dinámicamente conceptos y teorías diacrónicamente por la historia, como en el resto de humanidades, sobre todo cuanto más sociales y humanas sean. Se trata de conceptos relativos (relativos a su época, su tiempo y su región y quizá con partes más universales) pero no de verdades universales, atemporales, inmóviles y eternas. Esto en la práctica, junto al interés que a partir del mayo del 68 tiene la masa por estas corrientes de sicología y que popularizan en artículos divulgativos incluso las revistas femeninas, significa que se ha ido poblando de teorías absurdas y sicologismos, mezclados muchas veces con lo exotérico, el pensamiento mágico y las corrientes de orientalismo místico, de teosofía cristiana, de sectas sincrónicas, sufís o de cualquier cosa rara imaginable. Términos como “el niño interior”, “el tercer ojo” que vienen más de la mitología o la superchería mística se unen a términos del capitalismo empresarial más pragmático como “los recursos humanos de la empatía”, “la gestión de emociones” “la resiliencia eficaz y productiva”, que unidos al mito del conductismo crean toda esta mística de la oficina con tus amigas en la hora del café cotilleando sobre el libro y buscando donde está su queso. Como vemos, la psicología es una ciencia interdisciplinar, que es un palabro muy de moda en los estudios académicos, pero es que las humanidades siempre se han visto como un corpus conjunto, un todo global, y lo de separar todo en parcelitas estanco, en disciplinas particulares con metodologías y campos diferentes es algo de hace menos de un siglo, que les dio a funcionalistas formalistas y estructuralistas por encajonar y fragmentar el saber. Ahora nos hemos dado cuenta que estábamos llamando a los mismos conceptos con diferentes terminologías queriendo decir lo mismo y decimos esa boutade de multidisciplinar para señalar que la sicología nace de y no se puede entender sin la filosofía como tampoco se puede obviar que esta ha dependido de la metafísica hasta casi el siglo XVIII. Muchos Sicologos pueden escribir a la vez de sociología, pues hay asignaturas como sicologías de masas que tienen su parte de política también, económica, de estudios culturales y lo que se quiera. También es importante el desarrollo de la psicología gestal o de las formas. El test de rochar o de las sombras en que por ejemplo en el que a partir de unos dibujos abres la caja de pandora de posibles siquiatriaciones según las asociaciones de ideas que te sugiera lo que parece ser una mariposilla gay. La psicología aplicada a otras ciencias muchas veces ha sido la gran intrusista entorpeciendo y oscureciendo estas disciplinas, por ejemplo lo denotamos en el biografismo de los manuales de literatura de la época positivista o en la crítica impresionista de obras en los que ya no importaba lo que el escritor había escrito sino que trauma secreto tenía él con su madre. A la objetiva historia también les ha hecho flaco favor el historiador metido a psicólogo del sádico y trastornado Hitler o del enano frustrado de Napoleón. Sin embargo, no deja de divertirme estos simpáticos retratos mentales en los que van caricaturizando a algo tan complejo y rico como es el ser humano. Filosofía y psicología son las que más unidas estan, como ya he indicado, pero todas las humanidades se relacionan porque comparten el rollo. También se inventan nuevas terapias, cada vez más experimental prácticas, gimnasias,… A partir de las revoluciones culturales del mayo del 68 se interesan mucho por oriente, el budismo y taoísmo, religiones moral de esclavos al llevarse a la práctica por atractiva que sea la idea zen tao de un mundo de ambivalencias, autotrascendencia, religión sin dios ni institucionalización, y bellas ideas que manejen. Es una religión del conformismo, del sancho panza, ya que su principal forma de alcanzar el nirvana es eliminado el deseo, el yo, lo racional, eso tan natural del hombre de soñar y desear, de querer un futuro, de tener aspiraciones, deseos, sueños... Si quieres desorden vas a sufrir, no te alejes del rebaño, de la manada, de la religión y la comunidad. Tao dice; si eliminas el deseo eliminas el sufrimiento. El budista quiere eliminar el deseo y no hay más que ver como vegetan los lamas. El único deseo sea no tener deseo. Schopenhauer dijo todo deseo es una necesidad y por tanto carencia. El deseo es una dependencia, esclavitud, un alejamiento de la libertad. Olvidan estas religiones lo natural que en el ser humano es el desear. La taoísta es una religión sobrehumana, como todas. La ley del deseo de almodóvar, el deseo de Cernuda... deseas, quieres, anhelas. Económicamente Maslow habla de las necesidades humanas, sexuales, sentimentales o de identidad del ser. 
Se materializa el deseo de uno en ser feliz y si no entras en depresión y frustración. El deseo te marca.
Bobary es una individualista romántica que desea y por ello sufre. La filosofía zen, la contra cultura de los años 60, de los beats (Kerouac, Allen Ginsberg) nos hablan de renunciar al deseo. Ya no sólo a las
posesiones materiales como decía San Agustín sino a la propia razón, al propio yo y fundirse en el nirvana o la ataraxia o el inconsciente colectivo (olvidando la parte racional que es el ego que es la que ordena este caos del inconsciente) En la novela "El Camino" casi nos imponen que hay que vivir el ahora tan de moda. No estar en el pasado ni en el presente sino en el ahora, como relata el libro Historias del kronen, otra novela x de la generación z o milenians mileuristas de la democracia o c beat o como se quiera llamar. Vivir es por lo menos un deseo de bienestar y de muchas cosas. El deseo se materializa, y si no viene la frustración y la destrucción cuando el deseo no se materializa. Los niños desean todo rápido y ya, lo quieren todo. Tampoco es eso pero no podemos renunciar al deseo, sería ir contra natura. Estos libros autoayuda nos obligan a vivir el presente, el ahora, no pienses, no Future, elimina el ego y el deseo y serás feliz. Podría escribirse la historia de una nueva Enma Bobary o un nuevo Alonso Quijano que intente comportarse como dicen los libros de auto ayuda que hay que comportarse. El pensar en el pasado, para estos libros de autoayuda no sirve (sí sirve,: aprender del error) igual que el conductismo considera racionalizar pensar por ti mismo o rellenar la hora muerta de psicoanálisis citándole filósofos. El zen nos invita a eliminar el ego: superación del yo, de la razón. Cioran en Ese maldito yo habla de la razón consciente que se desarrolla en la identidad. El budista dice; supera ese yo. La religión o la ataraxia griega también. Jung nos invitará a reunirnos con el inconsciente, con el imaginario colectivo, mitos, símbolos y arquetipos. Tenemos un 90% de inconsciente y muy poco de consciente en la mente. Es otra nueva dialéctica; el ego, el yo y el súper yo, o el inconsciente , el consciente y el subconsciente o supra consciente . Este súper yo son los demás, la escuela, los padres, como nos han educado. Incidir en tu yo no depende de ti, te conforma en lo que eres, una escuela u otra te conforma una realidad. El Súper yo lucha contra el yo y contra los otros, contra el ello. Los Otros el ello es lo mismo, el infierno son los otros. Súper yo entra en tu Yo te guste o no, porque somos sociales. Aunque muchos de nosotros somos inadaptados felizmente a lo social. El Ello o id o inconsciente es lo que configura tu yo. Todo lo que no controlas y es irracional; sueños, recuerdos, fantasías, proyectos, el futuro, el pasado… lo pasado o que aún no ha pasado. El inconsciente es el monstruo salvaje de nuestro interior, nuestra parte animal, instintivo Calibán, iracundo y sexual Zaratrusta. Es el niño interior, pasiones humanas, concupiscible, lo irascible de Platón, lo erótico y thanatico de Freud, (principio de eros y de angustia) lo real y social de Lacan, lo dionisiaco y apolíneo de Nietzsche. Este inconsciente no puede salir entero a frote porque nos comportaríamos como animales, como psicópatas. Por eso establecemos un principio de realidad y de razón o racionalidad del que no nos salemos en la vida. Así empieza la neurosis, la sobre valoración de la Razón Ilustrada, de nuestro Yo. Cuando uno vive en lo racional, en el yo, es muy consciente, a veces hasta neurótico. Cuando esa neurosis pierde el sentido de realidad nos convertimos en psicóticos; esquizofrénicos, paranoicos, obsesivos, compulsivos, maniacos, depresivos... pero hay que tener en cuenta que esas reglas de lo que es neurótico y lo que es psicótico son convencionales, aunque no arbitrarias, quiere decir que son construcciones sociales culturales, normas para connotar quien está cuerdo o loco. Y esta visión ha cambiado a lo largo de la historia. El inconsciente es reprimido severamente por el Yo. Para Freud la salida no está allí son en la sublimación. (tengo una fobia social tremenda pero la limpio con el arte.) Sublimas los deseos de amor y angustia, eros y tanatos, creando algo válido culturalmente. El inconsciente sale a flote en la hipnosis como vio Freud o en el mundo de los sueños que tanto gustó a dadaístas y surrealistas. Ese inconsciente es lo que no te atreves a decirte a ti mismo y a tus compañeros de pupitre. El ello está influenciado por el súper yo y por el yo. El súper yo son recuerdos de insultos de tus compañeros, normas sociales que te inculcaron tus padres, cantinelas que te han repetido al educarte, consejos... es el disco duro de la realidad. Un caos que configura una identidad que nosotros prepotentemente creemos ordenada y racional. En realidad nuestra sique es débil y desequilibrada pero a través de la razón la templamos. La sicología de William Reich lo divide todo en cargas, o energías (la carga orgásmica sexual) Sientes el mismo placer y bienestar en el sexo que tomando el sol de frente. Estas energías se revitalizan. Pero hay un lenguaje también inconsciente, el inconsciente colectivo de Jung. La realidad se nos presenta a través de mitos, tipos, arquetipos, símbolos muchas veces inconscientes. Igual que Platón se basa en el Mytos para explicar el Logos, el ser humano tiene una mente que entiende mejor lo gráfico que lo textual, la anécdota antes que lo importante, lo inductivo antes que lo deductivo. 
Por eso en la edad medía la cultura era visual, a través del dibujo y del arte les metían el miedo al infierno en el cuerpo. Una cultura iconográfica como la actual cultura audiovisual. Y esto es lo que estudia la semiótica o semiología de Umberto Eco y toda la hermenéutica interpretativa. Ningún signo es gratuito, gratis, todo tiene un significado detrás, una intencionalidad, una manipulación. Nuestro cerebro entiende antes que el negro sifilítica muerte y todas las leyendas ancestrales de sus antepasados . Es como si existiese una mente colectiva y universal para toda la humanidad; el inconsciente colectivo. Dime que camiseta llevas y te diré quién eres.

UNA SESION DE TERAPIA CONDUCISTA
“Le faltan habilidades sociales”, iba diciendo el padre a la siquiatra como si yo no estuviera presente. “Tiene que aprender a respetar a la autoridad por la autoridad”. ¿Y si la autoridad se equivoca? ¿Y nuestro derecho a decir “el emperador va desnudo”? “Aunque no tenga razón hay que respetarla”, respondió. ¿La profesora del Trabajo final de grado tenía derecho a humillarme y yo no podía responderla? Si el mundo es de lobos habrá que sacar la garra. La profesora se sentía evaluada, al sugerir que debería leerse el libro sobre el que hacía el trabajo para no estar hablando de la nada en las tutorías. Era un librito que se lee en un viaje en metro. Me hacía corregir una y once veces el mismo reportaje, pero al no saber el tema hablábamos del vacío y solo me sacaba errores ortográficos. A veces hablábamos de literatura de adulterio del siglo XIX, muy interesante, pero que no venía al caso. Le puse sobre la mesa los 30 ensayos que me había leído para hacer este trabajo. Ella se disculpaba con su sueldo, lo poco que la pagaba. Estaba muy ocupada con sus columnas en el Berria y sus intervenciones en radio. ¿Y a mí todo eso que me importaba? A mí no me pagaban por hacer este trabajo. A ella sí, y se quejaba. Las funcionarias sustitutas ven peligrar su puesto laboral y por eso se quería desvincular de un trabajo que la superaba intelectualmente, pues cuando me examinaran a mí en el tribunal también la examinarían a ella como tutora. Cuando me echó del despacho fingiendo un ataque de ansiedad me obligó a hacerlo solo. En el informe ponía que yo desde mi libertad había elegido hacerlo sólo. Prometió que abalaría el trabajo fuera lo que fuera, era mentira. Mandó un informe negativo al tribunal afirmando que era “arduo y frustrante” trabajar conmigo, aunque ella había hecho excepcionalmente su trabajo, y que todo lo que allí presentara era fruto de “mi insigne pluma” y no de su supervisión. Esto tenía que quedar claro, no por venganza hacía mí, sino por asegurarse la provisional plaza. Tenía yo que pagar la frustración de aquella neurótica lesbiana, que un día me llamaba joven promesa de las letras y al siguiente que sí me creía el nuevo Shakespeare. Los mismos prejuicios, buenos o malos, hacía mí, sin conocerme. Aguanté todas sus faltas de respeto y la tuve que pedir perdón dos veces, porque a ella lo que le parecía una falta de respeto era una falta de ortografía. Siempre, las malditas formas. Aquella profesora ¿Qué sabía si mientras escribía la grafía formalmente correcta la estaba odiando por dentro? O, si por el contrario la estaba amando en cada falta ortográfica. Al emperador no le importa si va desnudo o no, sólo quiere que no se lo digan.

“Tienes que cuidar las formas” Pero las formas, las palabras, el lenguaje mismo, solo es un instrumento. Lo importante es el fondo. Me puede decir la siquiatra el diagnóstico exacto con el mayor de los eufemismos y me hace daño, y en cambio alguien me puede llamar “loquito” cariñosamente y no me ofendo. No hay mayor insulto que un eufemismo, la forma que se usa para no ofender. El eufemismo hace que a un negro le prejuzguemos el color, vayamos al rincón de las palabras políticamente correctas y al final le llamemos “persona de color”. Con sus amigos se llamarán “negratas” entre ellos. La gente se olvida del significante cuando el significado está lleno de amor, y fraternidad, aunque no haya respeto. Sólo nos fijamos en las formas cuando disimulamos. Uno siente que está respetando al rey cuando le reverencia una y otra vez. Cuando está haciendo el amor a su mujer no siente que la está respetando, simplemente la ama. Se olvida de la forma, sí la hace el amor suave o salvajemente, porque lo importante es lo de dentro. Hablamos de respeto generalmente cuando no hay amor ni fraternidad hacía ese jefe que nos está mandando, igual que nos quedamos en las formas cuando no hay ningún fondo detrás. La profesora se fija en mis faltas ortográficas porque no le importa el contenido del trabajo. Uno se empieza a fijar en cómo está escrita una novela cuando el fondo no le atrapa. Y así vivimos en un mundo de formas y apariencias, de mentiras y formalismos, sin esencia ni sentido, sin significados, sin verdad. Un cáncer es un cáncer, te lo comuniquen con el acordeón o con el txistu. Me es difícil fingir respeto, si no hay fraternidad. No hablo de que el profesor o el padre tengan que ser tu amigo sino de que, en mi caso al menos, siempre hay un sentimiento detrás. Para respetar a alguien debes sentir un mínimo de afecto. No puedo fingir que todo va bien y lo felices que somos sí por dentro estoy odiando a esa persona.

Mi padre vive en la ficción de lo buen padre que es, porque me deja dos rodajas de lomo en la nevera vacía cuando marcha al apartamento en la costa a atender sus negocios. Nunca le importa que esté escribiendo en mi ordenador, sólo que respete un horario, la autoridad y las normales sociales. Mientras cumpla el horario de acostarme a las 12 le da igual si me paso la noche llorando bajo la almohada. Se preocupan los padres si un hijo sale de fiesta, toda la noche desvelada sin dormir, pero en cuanto el chico se va de casa parece que la noche es menos peligrosa y duerme tranquilo. En el fondo lo que quieren egoístamente es no tener remordimientos de conciencia. Proyectan en su hijo su propio miedo como padres. La autoridad se resquebraja, porque no cree en ella misma, tiene dudas de fe, y está desnuda. Pero nadie puede decirle que su traje es invisible. Ni siquiera él mismo. “Hay que respetar a la autoridad, aunque se equivoque”. Si todos pensásemos así jamás se habría derrocado al rey de Francia. “Existen unas normas sociales que hay que respetar. Hasta la alcaldesa de Barakaldo está supeditada a normas” Pero las normas son convenciones creadas por alguien y cuando no te dejan participar de ellas te están marginando. Se tiende a criminalizar a la víctima. "Si está marginado es porque quiere, por no respetar las normas". Tú tienes tu libertad de decir las palabras sagradas del SI y el NO o, tu voluntad y tu noluntad. Pero la mayoría de nuestras acciones no son libres, sino determinadas por las circunstancias. Si te ponen contra la espada o la pared no hay elección posible. Si estás en una habitación dónde te están pegando tú eres libre de huir. ¡Menuda libertad! Si estás en un sistema debes participar de él, pero ¿y si estás tomando un café tranquilamente en Marzana y te empiezan a poner un ruido estridente de rock? Tu libertad es huir, marginarte. Eso no es libertad. El capitalismo nos deja libres hasta que nos rebelamos, y el paternalista proteccionismo entonces se vuelve represor y opresor. A veces el problema está en la propia formulación de esa pregunta. Es una pregunta cerrada que se responde con Sí o NO, pero la vida está llena de maticillos, no es una pregunta en la que sólo te dejan asentir o negarte. Entre la espada y la pared. Si toda mi vida he huido de los que me pegaban en el colegio es porque no había otra opción. Poner la otra mejilla no es una opción válida salvo para el masoca. . También está la de enfrentarte, en la que siempre sales perdiendo. Y la otra, la más inteligente o la única que hay, es huir.

Pero por mucho que te evadas siempre vuelves a aquel matón del patio de colegio al que no te enfrentase, como proyección, como trauma. Y tarde o temprano te enfrentas. Y pierdes, claro. Puedes estar ignorando la dura realidad toda la vida si quieres, pero tarde o temprano te matará. Yo sabía lo que tenía que decir para salir de aquella consulta de psiquiatría, sin crear alarma en mi siquiatra. Pero no me daban los santos cojones de interpretar mi papel en aquel momento. La libertad que nos dejan consiste en ir haciendo una serie de concesiones a la autoridad y al poder hasta que te dicen; jamás trabajarás en ningún medio periodístico mientras nosotros vivamos. O; te internamos en un psiquiátrico. O; te maltratamos toda la vida. 0; somos tan progres que no te suspendemos el trabajo, sino que te obligamos a repetirlo con el mismo tema y la misma profesora en el plazo de dos meses. O; tienes un ictus y te vas a morir en dos meses. Todo esto se hace desde nuestra libertad. Y somos nosotros los únicos culpables de todo esto que nos pasa. Si te echan a la calle es tu libertad, o sí te desahucian, todo se hace en nombre de esa libertad. Quizá podría haber entregado un trabajo hecho en un mes, haber ido a una o dos tutorías y poner una bibliografía de dos libros. Así haría trabajar menos al tribunal y hubiera aprobado seguro. Pero había algo interno, una coherencia conmigo mismo, un imperativo que surgía de las tripas, que me había hecho ofrecerles un Trabajo fin de grado de dos años de trabajo (Se valora el producto final y no ese esfuerzo) Me tuve que trasladar a Madrid por capricho de la profesora ya había conseguido entrevistas de escritoras inaccesibles, niñas prodigio del momento. Y todo para nada. Mi trabajo era ímprobo, pero ímprobo no significa sólo “trabajoso” de leer sino “trabajado” . Era un consuelo. Creían ofenderme comparándome al nuevo periodismo, o diciendo “sólo te ha faltado presentarlo fumando como el loco de la Colina” Pero me estaban alabando. Mi padre me da la libertad de echarme de casa. Ni siquiera puedo disponer de las llaves del desván para que no lo llene de libros, pero él sí tendrá llaves de mi nueva casa. La casa que me están buscando estará entre la de mi padre y la de mi madre para seguir controlándome. No se fían de mí, igual que nadie daba un duro por mí, que podía acabar una carrera. Mi padre es un hombre importante, tiene muchos contactos en la empresa y por eso lo mejor que había podido conseguir era un sueldo de 100 e en una empresa de trabajo protegido. La mayoría de las decisiones que han tomado ellos, sin mi voluntad, han salido mal. (Enviarme al colegio de curas del barrio, lo que más cerca estaba de casa. Meterme a grupos scout para que tuviera amigos. Ingresarme en psiquiátricos.)

Y las que he elegido yo, aunque hayan salido mal, las recuerdo como propias. Equivocarse es el precio de la libertad, pero es peor cuando no eres libre y son los otros los que se equivocan por ti. Cuesta perdonar. Tendré a mi madre todo el día allí llevándome táper de comida. En el fondo quieren que me vaya para vaciarme la habitación de libros y así no avergonzarse de aquel cuarto cuándo enseñaran la casa a los vecinos. La editorial me daba la libertad de trabajar gratis para ellos, renunciando incluso al 5% de los beneficios de mi propio libro (en otros he tenido que comprarme mi propio libro) y no pudiendo publicar mis propios textos hasta pasados 5 años. Primero querían cuatro cuentos y luego cuarenta. Las mil y unas noches os escribo, y sí quieres hago de Sherezade. Aquellas consultas con la siquiatra no servían para nada. Sólo se fijaba en las formas, y en las conductas, como el formalismo y el conductismo, el positivismo y el utilitarismo. En estas terapias te pueden decir “no fumes que es malo”, cambia tu conducta, pero no les importa la conciencia o el pensamiento que hay detrás lo más mínimo. Todo lo que sonara a pensar, a filósofo, ellos lo llaman “racionalizar” La profesora del trabajo no se lo iba a leer y simplemente me decía “resume”. Para estas sabias conclusiones no hace falta tener mil carreras de psicología y periodismo ni once mesteres. En el máster no me cogerían, gracias al gesto tan caritativo de aquel tribunal en poner “no resentado” en vez de “suspendido”. Yo desde  i libertad de pronto tengo un trauma con una familia que me ha sido impuesta, la patada a la calle de esta misma familia, un pasado azul internado en psiquiátricos LIBREMENTE escogidos, la marginación de no tener ningún amigo, el trabajo final de grado suspendido, 32 años (con los que todos los periódicos se pegarían por mi currículo), un trabajo de “negro” sin sueldo, y un máster en el que no me han aceptado. Me dije que era tan libre que me asustaba tanta libertad. ¡Qué libre que fuera! Y sin embargo, cuando abandoné la consulta de la siquiatra de un portazo, a aquella autoridad no le hizo mucha gracia tanta libertad que me había tomado. Y no obstante, la siquiatra, tan vestida de palabras, está desnuda. Como las formas sin fondo. Como los diagnósticos inventados para siquiatrizar las enfermedades del alma, tan diferentes como las personas que de ellas gozan.


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