sábado, 18 de agosto de 2018

EL INFIERNO DEL ACOSO Y LA MURALLA DE JOKIN DE HONDARRIBIA


1de octubre día de todos los santos.

                     "Prefiero la paz eterna al infierno de mi colegio"
                                    "Seré libre"  "Mis pies se pararán, pero continuarán mirandoos mis ojos" 

Jokin camina sereno por la muralla de Hondarribia. Impávido sonámbulo, alucinada alma errante de errores ajenos. Sigiloso niño haciendo una trastada en la nocturnidad y alevosía del inmolador en primer grado. Recorre angostas calles, sombra más del camino. Sube la antigua ciudadela con sus pies tullidos, se cae, se derrumba, en un viacrucis calvario, hasta su  liberación final.   En vano se aferra a la muralla pétrea de cuyo abrazo áspero se aparta. Anda fatigosa, pesadamente. Caminar es un proceso rutinario, dar un paso tras otro, pero él dará esta noche el último paso cruzando el umbral final. La ikastola tiene verja y puerta cerrada,  barrotes de cárcel y un preso dentro clama al cielo: “Mi pecado es haber nacido” Jokin se siente Jesús, ¿por qué me has abandonado en este valle de lágrimas tan solo? Ni el viento responde. Llega al límite de la muralla, pero su reino ya no es de este mundo.   Quiere coser su sombra a su espalda para hacer menos ruido. Camina torpe, odiándose así mismo. Todo le asusta. Le han hecho tener miedo: El canto de un grillo, la palidez de una luciérnaga, esa falsa calma y silencio quieto de su vecindario familiar y respetable. Las luces apagadas. De noche todos los gatos pardos maúllan mientras los camioneros de basura vacían contenedores. Su vecindario duerme el sueño de los justos. De noche nada es lo que parece y todo resulta amedrentador. Un borracho se retuerce por las calles, sujetándose la tripa, arrastrado, vomitándose a sí mismo. La noche se llena de presencias amenazantes, ruidos inquietantes y sombras que acechan. Su decisión es irrevocable, ya no puede echarse atrás, un paso más, sólo uno. 

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Jokin atraviesa la oscuridad, sordo y ciego a las vetas de luz abriéndose paso. El mar también ruge y la brisa le sopla la nuca. Un viento serpentino se queja soplando veletas en los tejados y arremolina su pelo. Siente frio, escalofríos, las orejas enrojecidas, el corazón achicado y contraído, acobardado en su pecho dolorido. El viento es hierro que le abrasa a fuego vivo su alma congelada. Su pecho se derrite en agua de lágrimas. Se está haciendo pis, como cuando se meaba encima en el autobús camino a una excursión y todos se reían de él. La andereño le gritaba; “Yo no puedo ser tu madre” Le vienen a la cabeza todas esas risas crueles, punzantes sobre su cuello. Le tocaban las orejas y se las movían diciendo “txolo txolito”. Una saliva amarga se le ha clavado en la garganta. Los recuerdos taladran. Quiere huir de esas voces,  recuerdos, insultos. 

 
Ante una agresión solo hay tres salidas. Cristo (con el que los curas le habían hecho identificarse de niño) pone la otra mejilla a sus enemigos, aunque él había venido a hacer la guerra y no la paz. Cuando se deja matar le pide a su Dios que les perdone porque no saben lo que hacen. Pero él no les iba a poner su nalga derecha en bandeja y quedar como un mártir. La segunda opción es enfrentarse, pero su honda no iba a derribar a estos Goliats que sólo entienden el lenguaje de los puños. Los sapiens evolucionados se defienden con la palabra de Polifemo, haciéndoles creer que es Nadie él que les ataca. Jokin no quería devolver ojo por ojo, caer en la bajura moral del otro. La violencia sólo llama a más violencia, los jóvenes airados son hijos de la ira. Sus acosadores querían que se rebajara al puño pero él no quería hacer daño ni a una mosca.  La solución más racional parecía ser la de huir, no había hecho otra cosa en la vida que escapar y evadirse. Pero a modo de proyección y trauma, tarde o temprano regresaban sus risas llenas de baba para enfrentarlas en el recuerdo.  

Le llevaban el puño a los ojos haciendo el amago de pegarle para divertirse con su reacción y sus reflejos. Él se asustaba como damisela.  Las ventanas de su colegio se agolpan de lágrimas, mudas de toda palabra. El viento se lleva todo, menos el recuerdo. Quizá hay algo morboso en adivinar sus últimos pensamientos, pero en vida a nadie le importó lo que Jokin pensara. Nadie le tendió una mano amiga. Le tiraban al suelo y le pegaban como a un cuerpo sin rostro, un saco de boxeo donde descargarse,  un trozo de carne que vapulear. La memoria esquiva lo que duele, y trata de borrarlo y censurarlo. Pero Jokin ha liberado la caja de Pandora del recuerdo: cuando dejó escapar la esperanza ya nada fue lo mismo.
 Resultado de imagen de infierno
En la entrada de la ikastola una placa rezaba; “Quienes entréis aquí abandonar toda esperanza” El infierno de los Otros está aquí en la tierra. La Bestia es el hombre y su nombre es legión. Tienden sus compañeros sus garras peludas de uñas afiladas y puntiagudas. Clavan sus colmillos licántropos, ávidos de sangre. Un tribunal inquisidor le condena a la hoguera del aquelarre. Cuelgan sus sangrientos miembros con el peso de una cadena, y le queman en el fuego. Le flagelan, torturan y escupen el pelo. Le comen la cabeza creyendo, como las tribus africanas, que así les pasará su cerebro de empollón. ¡Le habéis matado, matones, lentamente, gota a gota! Estos abejorros después de matar mueren. La herida sólo a vosotros hiere, pero no podéis evitar herir por vuestra naturaleza de moscas cojoneras, ladillas que succionan sangre e inocencia. En cada agresión mordéis más vuestro propio aguijón venenoso. Como zumbidos en la oreja, los recuerdos duelen. Jokin era la miel que atraía a los zánganos. En su mierda se revolvían estas mosquitas muertas, más muertas cada día. A Jokin no le aterraba la ilustración del infierno de una lectura piadosa, ni una pintura negra. Le han quemado en un infierno terrenal, hoguera de vanidades. Se había hecho un Juan sin miedo, a vueltas de todo, cuando venían él ya había vuelto, pero ¿Hasta cuándo puede resistir un corazón humano? 

En su pira arde como un crucificado que clame a Dios o una bruja que invoca al demonio.  Los diablos entonaban un réquiem en su entierro en vida. Lloráis plañideras hipócritas después, ¡Oh greca tragedia! Espectros y esperpentos hacen de su cuerpo aposento. Resucita la infecta carne del mundo pecador, tuberculosis degenerativa que va cebándose en los pulmones de la tierra, bubones llenos de peste granjeándole el corazón. Como un cristiano al que se come un león; un judío errante carbonizado en su campo de exterminio de pueblo elegido, al que le llueve el maná divino de la cámara de gas, o un feto que nace muerto pero bautizado. La victima agoniza y suplica sin dignidad ya que le aplasten su cabeza por piedad, para dejar de sufrir. Resulta patético el charco de sangre, la resistencia del cerebro a morir. Han arrasado con las briznas de hierba del parterre original y el campo está yermo y quemado. En el jardín del paraíso los jinetes del Apocalipsis trotan indomables en caballos negros por un desierto ahogado de silencio. El hombre es un lobo sanguinario que nunca sacia en su avidez.  Un cáncer devora la anatomía del mundo. La calavera quiere llorar y no puede: sus ojos los recorren los gusanos. Tampoco recuerda cómo era eso de reír. Sus compañeros de colegio bailan una danza macabra, con Jokin en el centro. Es su diferencia y rareza la que queman, es lo distinto lo que asusta. Se va quemando en este aquelarre improvisado, mientras chutan balones contra su cabeza o le obligan a pasar un pasillo de manos alzadas que le golpean la cabeza. ¿Sientes ya el dolor del fuego? Le tiran de la oreja un día y otro, como una tortura china, soplándole en la nuca y susurrándole; Solo, Solo, siempre vas a estar solo.
Aquella disciplina inglesa en pleno siglo XXI, era el castigo más exquisito de una civilización refinadamente sádica de chavales. Le escupían el pelo, le tiraban al suelo, le cubrían de patadas. Su cerebro no podía aguantar tantas descargas de silla eléctrica. Sujetan sus ojos con pinzas, como en una manzana mecánica, para que vea todo el dolor del mundo. Resuenan a su espalda risas sarcásticas, histriónicas, de monos hirientes y miméticos. Perros de pelea que al olor de la sangre se excitan y devoran con más crueldad y saña.  Le señalan con el dedo, y le llaman frikie y flipado. Le pasan su corrupción y él los redime. Se ha cansado de ser la víctima y los agresores se han olvidado de que lo fueron. 

 Resultado de imagen de infierno

En Norta-rribia esta mañana la nieve se desliza pegajosa por las calles empedradas. Los quitanieves arrastran capas de escarcha por la plaza y la barren las porteras hasta el bordillo de las aceras.  La nieve huele a recuerdo de navidad. Jokin fue el muñeco de nieve de sus compañeros, un tentetieso derribado en el patio, hecho de paja y nieve. Un pelele  hinchable con su kit de mearse de miedo en los pantalones. Les regalaron por navidad esta marioneta a los niños malcriados y ellos la destrozaron y cortaron la cabeza. Los recuerdos caen, copos de nieve, y el viento mueve el cadáver inerte de Jokin como una veleta más.  El pasado duele y hay que darle algún sentido, no demasiado absurdo en nuestro esquema mental. Los árboles se van desnudando de frio y la muralla se llena de hojas en el otoño de sus vidas. 

Jokin vuelve esta noche como un espectro de Shakespeare a señalar con el dedo a sus asesinos. Nos trae malas conciencias y unas cuantas noches en vela más. No arrastra ninguna sabana ni cadena con bola. Jokin se ha quedado en el camino. Peter Pan cansado de volar, voló por última vez.  Batalló contra su propia sombra. Un beso de Peter Pan me trae el viento y su polvo mágico de hada en las alas. Se despide de los niños perdidos de la generación Botellón que amadrinó, y que ahora seguirán sin él hasta convertirse en adultos grises y estresados. Peter ya nunca crecerá para ver cómo sus padres le han  sustituido por otro niño. Wendy nos pinchó con su dedal mágico en el dedo,. De Nunca Jamás no se regresa. Never more, susurra el cuervo al viento,  que esto no se repita. El viento sopla a Jokin como el último beso de mamá. Y en el aire se  esparce el polvo de alas. Un canto de sirenas, circes y calipsos, que han quedado afónicas a la tragedia. Los adultos perdieron su inocencia, y juegan a soldados, ganadores y vencidos, fuertes y débiles. Niños viejos que en sus alcobas quisieran venir a este reino de fantasía pero han olvidado cómo volar y soñar. Jokin nos amenazó: “Yo seré libre y quedarán mis ojos mirando”. Juzgando a sus inquisidores y verdugos. La ventana se empaña de lágrimas, muchos años de auto inculpación. Pero al fin a Jokin le han brotado alas y voló. Ha dejado de ser niño, pero también de crecer. Ha regresado al jardín de infancia en que los niños eran inocentes, sin colegios que los malearan. 

                         Su madre no le dejaba mancharse en el barro del parque. Todo era “caca”. Le prohibió jugar con las mariposas, tirarse por la pendiente del río y perseguir al viento. Aprendió a arrancar las flores, disecarlas en herbarios y dejar de olearlas. Dejó de vivir y aprendió a juzgar la vida, se acostumbró a que las preguntas nunca se contestaran. Aprendió a hablar para después callar en la escuela.  Nunca tuvo una infancia feliz, pero a veces se recuerda como un dios que encantaba a la naturaleza de mitos y pensamientos mágicos. Adán o la Nada dado la vuelta. Su infancia era la nada. Le espabilaron, se cayó al final del manzano, o le tiraron del árbol de la vida. Creció más rápido que los otros niños, quizá había nacido ya niño viejo. Fueron los demás los que le tiraron su cántaro de lecherita al suelo. La comadrona le dio una hostia sagrada para despertarle de su sueño placentario y luego la vida fue golpe tras golpes. Le despertaron violentamente del sueño de bella durmiente. Se evadía en sus fantasías, pero los compañeros le bajaban de de la nube y parra. Le llamaban “triste amapola” pero él no quería madurar como una manzana que se pudre hasta caer. Siempre la maldita manzana con gusano: el pecado, la conciencia, la ciencia cayendo sobre Newton, la que hizo despertar a Blanca nieves a un sueño eterno, la que Guillermo Tell disparó contra su Padre al arrancarse sus ojos de Edipo, cegados de luz. Manzana de logos que sabía ácida, verde, que te quiero verde, como Peter Pan,  los ojos de Minerva, la esperanza. Le obligaron a morder una manzana envenenada y agria, cada chiste verde amargaba más y podría más su presunción de inocencia. 

 
A sus profesores les molestaba su candidez. A sus compañeros les asustaba su pureza. Su timidez se antojaba prepotente, sus silencios incomodaban, sus ojos daban miedo. Naces en pañales, sin pan en el brazo, y los demás te juzgan.  Hay circunstancias que nos determinan. El criminal no nace con un gen maligno o un chip de delincuente marginal sino que se hace en un entorno desfavorable. No hay naturalezas demoniacas ni pecados originales. Los genios nacen en familias con más recursos culturales, que lo posibilitan. No nacemos buenos o malos sino inconscientes, espejos de cómo nos miran otros ojos ajenos. No hay destino fatal y hay que seguir queriendo el mundo y no sólo el subsistema y la parcelita que nos ha tocado. 

Enseguida se criminaliza a la víctima, se culpa al marginal de su marginación en nombre de la Libertad condicional que nos da el capitalismo de consumir. La estatua de Nueva York señala una libertad económica y un sueño americano que algunos rechazan porque les quita la luz del sol, y así se condenan a sí mismos al ostracismo. Quizá para ellos la libertad es algo más que cambiar de canal con el mando a distancia, pero los convertimos en cigarras culpables de su suerte y expulsadas del hormiguero. Cabras locas y desempeñadas que se salen del rebaño que bala el gregario canto gregoriano. A veces el pastor de almas tiene compasión por su lobito bueno y abandona un momento a las demás ovejas en busca de su hijo prodigo. A veces se les concede RGIs, migajas del sistema, a estos parásitos sociales del lumpen. No entienden los pastores de su Dios Capital Estado que a veces no tenemos nosotros solo la culpa de que nos marginen, como no la tiene él que nace en la pobreza. 

 
Pero los propios siquiatras culpabilizan, criminalizan a la víctima del bullyn,  La misma histeria de culpa la han aprovechado estos nuevos curas, gurús del “orfidal del pueblo”. Derrumban en terapias de choque los recursos autodefensivos de la sique de estos niños, piensan que su neurosis desaparecerá si juegan al golf y hacen deporte como los demás. Los psicoanálisis quedan reservados a las hijas de la burguesía a las que hacen sentir fatal hablándolas de sus fases anales, electras y edipos. Pero a los hijos de obrero se les destinan terapias conductistas, más prácticas y útiles, sin el rollo ese de racionalización y filósofo. Si fuma quitas el tabaco y listo. La conducta negativa acabará por irse con estímulos negativos, correctivos, como si esta no fuera consecuencia de una conciencia compleja detrás.  Se trata de que los ratones sigan girando en la polea, produciendo, tras el queso que reparte el jefe, profesor o laboratorio farmacéutico. En el redil normativo de la cordura políticamente correcta dejamos por miedo nuestras cabezas, para que la confiesen y aconsejen. Los psicólogos le decían a Jokin que no se adaptaba. No lograba aprender el eusquera, palabras difíciles que se atragantaban en su cerebro. No tenía a nadie con quién hablar, obligado al ostracismo y voto de silencio, aunque ardía de palabras dentro. Le llamaban el santito, por su carácter sumiso, y le hicieron su esclavo. No tuvo nunca amigos, sólo relaciones sadomasoquistas. Llevaba en la frente un sambenito, un estigma de Caín, un cartel de marginado. Había intentado siempre huir. En la carta que había dejado a sus padres escribió: ¡Quiero ser libre! 

Jokin se ha llevado su dolor y secretos a la tumba. Unas velas brillan a los pies de la muralla, como una lucecita de amor, para demostrarle al descreído preadolescente que hay personas con corazón que ponen velitas y que la llama es eterna. Ahora su familia ha sido noticia y han llenado su casa de cámaras y periodistas que enredan por todas partes. Han atestado la puerta de mensajes de condolencia, coronas funerarias, cartas de apoyo... parafernalia de rendir culto al muerto cuando se le ha marginado toda la vida. ¡Hipócrita cultura en torno a la muerte! En el chopo del jardín Jokin se balanceaba en un columpio, que ahora se mece en silencio. El jardín parece abandonado y mustio tras su muerte, dejado a la mano perezosa de Dios, y las arañas caen del columpio desolado. Han encendido la chimenea y salen volutas de humo. Las madreselvas se han enredado en el jardín florido, escenario de sus juegos y su paraíso infantil, el jardín de los secretos. Allí perdía el tiempo contemplando musarañas y leyendo libros que aumentaban más su locura, según los psicólogos, pobre quijote.
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Fuí amigo de Jokin. Me da miedo su suicidio valiente y cobarde y me he enterrado en vida. Le llamaban calavera por su cara famélica, siempre triste. El espectro de Jokin me visita y atormenta mi insomnio. Me he identificado con él, y hasta creo que me ha poseído como a los místicos. Jokin no quiere irse de mi cabeza propensa a las obsesione,  irrumpe en mí la lluvia agolpada en la ventana. Sus lágrimas caen por sus mofletes sonrosados y enturbian mis propios ojos. Fui cómplice de los golpes que le daban en el estómago. Su mancha de sangre no se borra en la pared. Jokin había escrito; “Aunque mis pies ya no puedan andar, seguiré mirándolos con mis ojos”. Su mirada acusadora llora por todos nosotros. Nos dejó su sudario de llanto. Su espíritu me llama desde el otro lado del espejo, y pide al mundo que deje de llorar. El valle del Bisasosa se ha teñido de sangre, es imposible  lavar la conciencia o las manos. Vemos la noticia desde el frio monitor de televisor, pero su tragedia se nos desborda y es imposible secar la sala. Su figura lánguida y taciturna se ha convertido en un mueble más de mi salón.
 
Jokin era un pato feo, su único crimen fue no tener el cuello erguido de los cisnes negros. Un Kalimero que nunca dejó de llorar. Siempre iba agachado y encorvado, con la mirada al suelo y los ojos huidizos y perdidos, y una sonrisa tímida que nos iluminaba. Se acoplaba a los grupos pidiéndonos con sus ojos tiernos que fuéramos sus amigos. Su vocecilla sonaba como la de un moribundo que aún conserva algo de ilusión en la retina. “El hombre es bueno hasta que lo cambian”. Solíamos reflexionar sobre la inocencia natural. Rousseau Nietzsche… nos llevaban a altas reflexiones, en la fraternidad de las confidencias y lágrimas compartidas. Él era mi camarada, mi hermano, mi igual. Y aunque él era yo mismo, le negué siete veces siete. Le di el beso de Judas y le traicioné. Renegué del profeta mártir crucificado. Iban a pegarle y yo decía que no le conocía de nada para que no me golpearan a mí. Fui un cobarde, sabía quiénes le acosaban por internet y en el patio pero no dije nada a nadie. Los profesores lo excusaban: “son cosas de niños”. Los psicólogos le culpaban a él y a su carácter difícil. Él ha logrado volar y liberarse para siempre de su cabeza, que era la que más le golpeaba. Quizá no ha sido más que otra huida más. La cárcel del mundo sigue en pie, con nuevas víctimas y agresores. Él sólo quería ser libre, un espíritu libre ni bien ni mal pensante, ¡Oh, libre!     
 
Ahora es nuestro fantasma y se ha vengado. Nos hace sentir culpable. El odio le fue matando. Le hicimos carne de cañón, cabeza de turco al que golpear y descargar nuestros problemas como en los juegos bélicos de ordenador en que se dispara a muñecos de trapo que no sienten. Un títere manejado con nuestros hilos. Un tonto útil o inútil al que culpar de todo, chivo expiatorio y  cordero de dios. Le ataban los cordones a los zapatos para verle tropezar. Le pegaban patadas. Miles de latigazos de toallas mojadas le golpeaban en los vestuarios tras la gimnasia. Le hinchaban de patadas sin ningún problema de conciencia. Le perseguían con pistolas de agua, y  de balas de goma, y si hubiéramos tenido armas como en EEUU se habría montado aquí una masacre. El propio Jokin habría emprendido a tiros contra sus crueles compañeros y sus profesores, que hacían la vista gorda y desatendían del problema.  Le perseguían por toda la ciudad con un láser para quemarle los ojos, o le echaban colirio en los ojos y él manoteaba ciego. Le amenazaban con navajas y le llenaron el móvil y el correo electrónico con amenazas. Él se metía en chats para hacer amigos, pero allí también le insultaban y le hacían la vida imposible.  En el comedor le escupían en el plato. Era el perro al que los niños crueles ponen latas en el rabo. Le tiraban a los charcos. Jokin cogió miedo a los balones de fútbol, todas las pelotas iban destinadas a su cabeza, y no podía pasar por una calle con niños. Cuando se acercaba a nosotros le negaban el saludo, se apartaban de él, no le invitaban a ninguna fiesta. El divertimento era verle humillado y vejado. Otros compañeros le dedicaban su látigo de indiferencia, y le ignoraban, pero la mayoría le insultaba directamente. Se divertían dejándole en vergüenza delante de la profesora. Le apuñalaban traperamente por la espalda, vacilándole con hachazos, como sierpes mordiéndole viperinas, ceceantes, susurrantes y ladinas. Le atacaban por detrás, cobardemente, envenenándole de odio la manzana.
Jokin se sentía basura, inferior a una mota de polvo. Desde niño le robaron los bocadillos de la merienda. Le insultaban, perseguían y acosaban por toda la ciudad. Estaba amenazado de muerte y de violación. En las clases de natación le hacían aguadillas. Le robaban la ropa en los vestuarios. Se reían de su cuerpo, criticaban su ropa. Se metían con el nivel económico de sus padres. Le llamaban españolito porque le costaba aprender el eusquera. Le rompían su diario y sus escritos. Le robaban los deberes. Juzgaban hasta el menor gesto que hiciera. Le pegaban mocos en su gabardina. Cuando él pasaba apartaban la vista. Su moral se fue hundiendo, le hacían el vacío en todo sitio. Era divertido tirarle al fango, al barro, a los charcos. Más bajo no podía caer. Les divertía empujarle para verle chillar afeminadamente. Le abofeteaban, le tiraban del pelo y le clavaban las uñas, le agarraban del cuello…. Sembraron en él una cantinela de insultos que cada noche le martillaba la cabeza. Sólo podía pararla con tranquilizantes por la noche. Le daban ataques de ansiedad y su sueño era pesado, poblado de pesadillas y fantasmas. Le manipularon psicológicamente. No fue una mano invisible. Tienen rostro  los que le empujaron aquella noche de la muralla al vacío. Hundieron su autoestima maltratándole  y le hicieron odiarse así mismo. Había aprendido a callarlo todo. A veces su voz insegura trataba de quejarse, pero nadie la escuchaba. Dependía del juicio de los demás. ¿El karma del odio volverá a sus agresores? Se sentía un aborto fallido, un error de la ciencia, un niño probeta que sale mal, un fallo genético. Le hicieron creer que era distinto, diferente al resto, alienígena aterrizado en nuestro patio de colegio de otro planeta. Su reino no era de este mundo. Para unos era un retrasado mental aunque algunas profesoras le llamaban geniecillo despectivamente, les chocaba que el niño no supiera eusquera pero fuera tan brillante en literatura. Jokin se sentía de sobra en esta vida, su delito era haber nacido. Los distintos no tienen derecho a existir en este mundo homogéneo de pensamiento único y excluyente. Me gustaría que Jokin hubiera desaprendido todo lo que nos enseñaban las escuelas, de-construyendo la mala educación. Deseo que haya regresado a ese jardín en que fue feliz e inconsciente. Ya ha dejado de huir, su cabeza descansará de otra noche de voces. No sé si ha encontrado al fin la libertad, sí realmente ha conseguido volar. He topado, amigo Sancho, con esta muralla entre Jokin y el mundo, ¡un muro de vergüenza!  

 

Email de una compañera de colegio de Jokin.
Cuanto más tiempo pasa peor me siento. Un gusano se come mi interior por no haberte defendido. Hace ya un año de lo ocurrido  pero hoy, no sé por qué, me ha venido otra vez el flash, se me ha vuelto a agolpar todo en la mente. He estado todo el día comiéndome el coco, dándole una y otra vuelta de tuerca al mono tema. Me sentía hecha polvo, de bajón, plof, no tenía fuerzas ni para levantarme  de la cama. Sí me levantaba era para dar vueltas sin sentido de un lado al otro del cuarto. Me emparanoio. Ya no vivo en mí. Me preparaba un café cargado. Pero recordaba su cara. Esa noche  me invitó a bailar con él en la fiesta... Me miró con su carita de niño bueno, ojitos de gato, de cordero degollado, perdidos, de loco, pero dulces. Estaba triste y lánguido, pero sus retinas verdes, ilusas. ¡Que movida! ¿Por qué recuerdo tanto sus ojos, tía? Tenía razón, ya lo creo. “Mis ojos seguirán mirándoos aunque se paren mis pies” Era una amenaza, un mal de ojos, la maldición pesa sobre todos nosotros. Su forma de mirarme, me daba miedo. Aún me aterra la forma en que me mira. Sin decir nada. Y yo tampoco. Ni el siquiatra sabe hacerle desaparecer de mis pesadillas. Me descubro ahora conociéndole, a veces pienso que le quiero, otras le odio. ¡Si no le hubiera rechazado! No teníamos que haberle dejado solo en la fiesta. Le hice un desplante. Y ya no le  volví a ver más. Ahora tengo su imagen grabada en la mente, entre ceja y ceja. El fantasma pulula por toda la casa. Me despedí de él insultándole. Le aparté con asco e indiferencia. ¡Me cebé con él! ¡Qué crueles podemos llegar a ser!  Me odio, me doy asco a mí misma, todo lo que le pasó al chaval…Y cada vez que veo su cara en el telediario se me atraganta la comida. Me pide que baile una danza macabra con él, pero yo le aparto, le empujo y salgo llorando de la habitación. No puedo olvidarle. Un día se borrará de mi insomnio su cara, y esta conciencia como mosca zumbándome la oreja. Cada mañana ahogo mi cabeza en el agua de la ducha, pero no se va el pepito grillo, y mis manos salen más sucias cuanto más me las lavo. Las paredes están manchadas de sangre, y el polvo y la mierda no cabe ya bajo la alfombra. Me he desahogado contigo, perdona la chapa, no sé si esta noche dormiré con esta comedura de cabeza. 

jueves, 16 de agosto de 2018

CAMINOS ENTRELAZADOS DE FILOSOFIA Y CIENCIA


El sujeto a través del lenguaje (significantes, continentes, formas, palabras, números, artes) dota de significados (contenidos fondos ideas esencias verdades) al objeto referente (Naturaleza y el Otro), que no lo tiene per sé. 


El referente del mundo objetual VIVE antes que nosotros tomemos CONCIENCIA de él con nuestro LENGUAJE-LOGOS. Quizá viva con sus leyes naturales y su armonía interior,  pero esta armonía no es consciente de sí misma, no existe hasta que nosotros la HACEMOS EXISTIR dotándola de nuestros significados y esencias. En este sentido un referente natural real material es anterior a la existencia humana que crea las esencias e ideas, incluida la de fundamento y final.

Antes de notarnos existir, antes de desarrollar el habla, el milagro de la vida sensorial nos antecede. Aunque nos encontremos con un logos que otros han creado antes, y un objeto en torno y un Otro, nuestra vida material individual es lo más importante que nos encontramos. Y es anterior y precede a todo el mundo simbólico e ideal (por cientifico que lo pretendamos) que queramos soñar en ella.  El significante del lenguaje nos da la ilusión de que ese referente lleva en sí mismo significados connotativos, subjetivos, espirituales, mágicos, mitológicos… o otros más científicos, materiales, objetivos, denotativos y lógicos. Pero ambos; ciencia y religión son mitos en nuestro logos, nunca se da el paso total de uno a otro: lo fisico enraiza con lo metafisico al final. Y el idealismo del espiritu con el materialismo del que se quiere desprender.  

 

VISIONES DE DIOS


Explicación o mayor confusión sobre mi poema de la manzana 
En la penumbra de mi cuarto trato de buscar a Dios entre librejos de escolásticos. Vengo ya con el prejuicio prevenido: Unamuno murió sin encontrar respuesta, ni a través de la su propia Fe ni del mismo Logos ajeno, que hojeo ahora compulsivamente para tirar al fuego. Al menos había merecido la pena la búsqueda. “Lo que quiero es no morirme”. Sólo silencio, Dios no intervenía. No respondía su monologo constante. El dios de Blas de Otero, más humano y social, no por ello contestaba. Antiguamente se prohibía mentar el nombre de Yavhé, pues siempre era en vano. Pero al darle forma humana no dejó de dar miedo a aquellos esclavos de la tierra, atemorizados con las representaciones del infierno en las iglesias. Los iconos románicos eran tan espigados y famélicos como el idealismo platónico de San Agustín. Y las vírgenes blancas y puras del gótico eran tan rechonchas como el materialismo aristotélico o el propio Santo Tomás, convertidos ambos al banquete después de una vida licenciosa.

El dios mitológico del antiguo testamento se comportaba como un anciano tiránico y colérico que castigaba a su pueblo elegido con diluvios universales y destrucciones del mundo que había originado. ¡Pobre judío errante, que siempre ha sido elegido para caerle mana divino y duchas de gas! Continuando nuestra ingenua andro forma de Dios, a aquel dios de barbas le salió un hijo revolucionario de greñas; a Jesucristo Súper Star le tomaron por comunista. Sigue el mito. El Cristo del nuevo testamento es el hijo que trata de redimirnos y salvarnos. Pero el perdón no sería necesario sin la histeria de culpa anterior. Lutero creía que en esa confesión (en la que te perdonan  al instante todo) y en esa relación con Dios no tenía que intervenir ningún sacerdote. Entre el mitos/logos y el hombre no es necesaria una intermediación externa. La lectura misma pasa de ser colectiva en los monasterios a individual, silenciosa, más personal, sentimental. Se le sigue dando forma humana; un dios hecho a nuestra imagen y semejanza, del corazón, igual que la razón que se va sentimentalizado, haciendo más humana y vital.  El hombre se relaciona a solas, íntimamente con su Dios sentimental. En el barroco se radicalizará esa relación del fiel con Dios en los místicos. Pero la ilustración tratará de quitarle esa forma humana, y convertirlo en idea objetiva, ¡si había explicado los fenómenos fisicos científicamente creyó poder también explicar la metafísica al modo aristotélico!   

Quizá el pecado original no esté en morder la manzana del sexo y la vida sino en nombrar este hecho. El fallo está en el propio lenguaje, en el logos, en el tomar conciencia, llamar árbol de ciencia al de la vida.
 Eva acede a la tentación de su serpiente material, y por mucho que los escolásticos misóginos la condenen, sobre ese sentido de culpa se erige la iglesia. Necesita de la histeria psíquica del fiel. Lilith rechazó al hijo de dios y la iglesia la considera una pérfida mujer fatal, madre de demonios y serpientes. Pero Eva continuó la estirpe, el complejo de Caín y del pecado.
Para arreglar el asunto, el que nos va a quitar la conciencia de culpa y pecado no puede ser un pecador, tiene que nacer de una virgen, (Con la santa trinidad se enlaza de paso con el triángulo de Aristóteles. En un vertice la premateria, en otra la materia y en otro las ideas. Y los tres vertices se tocan: materia que potencia ideas pero que vienen y van hacía la premateria) 

Cristo traía el Logos de un Dios Amor para redimir el pecado que, según la iglesia, nos trae la serpiente (el cuerpo) y no el árbol de Dios (mente), ¡por mucho que este Dios diera muestras de comportarse mucho peor que la otra si hacemos una lectura literal de la biblia! No se trata de culpar ni a uno ni a otro. Pero aún menos a nosotros mismos. No sería necesario que viniera el Logos y Cristo a perdonarnos si no hubiéramos creído primero histéricamente mítico al árbol y que el pecado era morder la manzana que nos ofrecía la serpiente. Lo único que hicimos más en ese paraíso fue ponerle nombre al mordisco. No sería necesario el logos si no hubiera mito que derribar, ni un dios ni el otro, ni perdón sin la culpa.  

El pecado no es morder la manzana de la vida sino llamarla M-A-N-Z-A-N-A y creer así significarla según venga del árbol mítico, idealista y espiritual de Dios o ofrecida por la serpiente lógica, materialista y científica del suelo y las cosas. La vida y la manzana no tiene significado en sí misma. El significante nos ilusiona con que el referente tiene un significado o una esencia anterior a nosotros. Que nacemos por y para algo.

Idealismo Platón: El ser humano nace con alma e ideas por ciencia infusa. Nosotros al ver una manzana recordamos, descubrimos la idea anterior por revelación, iluminando la sombra, ideando la materia, deduciendo a través de nuestras ideas....el mito de la religión.

Materialismo Aristóteles. La naturaleza también tiene su armonía y las cosas su alma, sus leyes naturales. Nosotros descubrimos científicamente causas y reacciones objetivas entre un fundamento ideal metafísico, que potencia materia que causa ideas inductivamente…el mito de la ciencia.  

Significamos el referente, de forma idealista -mitológica o de forma materialista- lógica, hasta el punto de olvidar que el referente no tiene ninguno de esos significados por él mismo. Que no son más que palabras que nos ilusionan de significados.  

A un dios con forma humana también se le puede culpar, incluso matar o encontrarlo muerto. También podemos convertir a Dios en idea, en logos, en teísmo ilustrado, en el dios de Aristóteles, Spinoza, Kant y Einstein y manejar conceptos de fundamento, causa primera, motor inmóvil, lavadoras, manos que alimentan peceras… y no por ello nos serenamos. Con esto se acaba en una secta teosófica, en la locura o el suicidio.

La luz me ciega y quiere arrancar mis ojos de Edipo, pero luego me hago a ella. Siento deseos de volver a la caverna y liberar a los esclavos entre sombras, ¡mejor dejarles allí! La manzana me ha caído, este referente de Mi Vida subjetiva y de mi Realidad y Otro objetivo. 
No tenía más gusano dentro que haber querido nombrar (con este estrecho significante del lenguaje) un sabor (¿mitológico, lógico?, ¿mentiroso, verdadero?) que le he descubierto y que no acepto que sea solo mio, subjetivo y no objetivo, que a los demás no les sepa igual. 
¡La manzana, la pobre, no tiene un significado ella misma!  La misma manzana le ha caído a Newton y aún no lo puede demostrar empíricamente con su ciencia. Guillermo Tell disparó una flecha al Padre, pero erró el tiro. Y sigue edipico. Hamlet no ha matado tampoco al espectro este de Papa Estado-Capital y mama Iglesia.  La misma manzana la mordió Blancanieves con pretensiones literarias de dormirse aún más en la mentira de su torre de marfil y en la verosimilitud de su cuento de hadas. Steve Jobs la ha convertido ahora en símbolo y verdad de ordenador, pero su realidad virtual tecnológica no es más que otra ficción mágica con pretensiones lógicas de código binario de programación divina.  

lunes, 13 de agosto de 2018

TRIO METAFISICO EN EL PARAISO. POEMA DE VIDA Y MANZANA



TRIO METAFISICO EN EL PARAISO
                                                  Poema de vida y manzana
                                            (Dedicado a Zuhaitz y Sofia, teosoficos y antroposofos de la poesía)

No vi primero al árbol ni al gusano.
Vi algo a lo que no llamaba: eran muchas, pero sólo me cayó una
La mordí primero, curiosa y tentada
Y luego la nombré
Ahora cada vez que muerdo la Vida sabe más al nombre que al primer sabor.  

Caía de un árbol de vida, al que llamé ciencia.
No podía ya paladearla sin nombrarla 
Cada vez la veía con más luz y más nombres
La luz primero me cegó arrancándome los ojos, pero luego me acostumbré a ella
El sabor de las siguientes ya no fue el mismo, sabían más al nombre.  

Primero culpé de esto a la serpiente arrastrándose abajo, pero enhiesta de lengua
Creyendo al árbol Dios, y que yo lo había creado a mi imagen y semejanza,
(Cuando sólo le había dado nombre), culpé después al árbol, soberbio allí arriba.  
Sólo se oía mi voz culpando:                                            El árbol callaba sin intervenir.
                                     Y la serpiente me seguía sacando su lengua sin palabras  
Llegué a echar la culpa a la propia manzana
                                                Pero… ¡El pecado fue nombrarla! 

La manzana solo era la manzana, cada vez con más nombres
Sí añoraba tanto la primera: Esa era la mejor Y la peor sería la última
Todo y Nada me aterraba
Las sombras serpenteantes y las ramas al viento
Y para quitar el miedo soñaba con regresar al árbol sin nombre 
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Me estremecí, había Otro allí
Adán la llamaba diferente, pero la había descubierto yo
Y me la quedé para mí.

En cambio a Eva no le bastó con degustarla ella
Le engañó para que también la mordiera, hasta hacerle tragar su nombre 
Y él humilló a la manzana y se río de ella, pero siguió mordiéndola
A mí me insultó aún más
Ellos continuaron la estirpe del pecado original, del estigma de Caín.
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Los tres fuimos expulsados del edén
Por la serpiente. O por el árbol de ramas aladas. O quizá nos fuimos nosotros
Cubrimos de palabra la manzana desnuda
Y con una verja al árbol de vida
Para que nadie lo robara, ni siquiera nosotros mismos  
Hemos tardado en darnos cuenta de que del mordisco y del nombre
ni el árbol ni la serpiente ni la manzana tienen sólo la culpa
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Ellos Dos siguen pasándosela de boca en boca
Vienen de un mismo cuerpo y por eso se buscan y huyen 
A veces me piden que los Tres seamos Uno
Una misma manzana
Lo que les divierte no es la manzana sino metérsela al otro y quitársela
Somos infelices desde que la nombramos.
Sabe a más Nombre pero no mejor
¡Ojala nuestra última manzana sea como la primera!  
A la que no dábamos nombre. 
¡Oh, volver allí! 

       Lilith  (G. Villar)

LIBRO Y LIBERTAD. LUCIANO CANFORA

LIMONADAS VERANIEGAS DEL DUQUE DE MARZANA



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                                             "LIBRO Y LIBERTAD". LUCIANO CANFORA.

               El profesor italiano de Humanidades, Luciano Canfora (Bari,1942), realiza una declaración de amor hacia los libros. Desde las primeras páginas del presente ensayo valora el papel de las bibliotecas y el bloqueo a la consecución del gozo como lector en la aparición de la tecnología y en la burocracia institucional con la que se trata a ese objeto amado que sostiene entre sus manos. 

SAINT MALO


10 SAINT MALO
Visitamos esta ciudad con su fortaleza, pueblo, playa turística, e islas vecinas. Saint Malo siempre ha sido tierra de corsarios. Tenemos la visita con la guía Aurelia y luego una hora libre. En el siglo XIV Jacquiet Cartier descubre Canadá. Los barcos llegaron de Saint Malo a Terranova por primera vez a pescar bacalao, pero no ballenas. Aquí también nació Francois Rene de Chautebriand. Entras por la puerta de san Vicente a Saint Malo, una isla más grande que san Michel y también amurallada.

 
  

EL MONASTERIO EN ROCA DE LA ISLA DE SAN MICHEL Y CANCALE Y LAS OSTRAS


8 Monasterio de San Michel.
Este monasterio en pleamar se convierte en isla. Los cimientos de este monasterio escarpado en la roca del acantilado los hacen piedra sobre piedra. El bretón lo hablan aún pocos de los viejos monjes que aún lo habitan. Tienen hasta un cementerio nuevo dentro. Llegamos al monasterio a través de 400 metros de lanzadera que comunica la isla con tierra. Aquí se dan las mareas más altas de Europa. Unos días al año con las mareas de equinoccio (marzo agosto y septiembre) durante una hora el monasterio se quedaba sin acceso aunque por poco tiempo. Las mareas se provocan por la atracción de la luna y hoy es luna llena. El coeficiente de marea no es muy fuerte, hoy es de 71, tendría que ser de 100 para volverse isla. Tiene una abadía en la cumbre y un pueblo abajo. Primero hicieron la capilla, luego la abadía del siglo X y luego el pueblo del XI. 

 

NANTES, EL PUERTO, JULIO VERNE Y ROCHEFORD

6-NANTES
Es una urbe de 330 mil habitantes, y contando la zona son unos 600 mil. Es una de las ciudades más grandes de Francia. La sexta metropolitana y la ciudad con mejor empleo del país. Depende de la región Loira atlántico, que sería la provincia, y de la región de Loira, que sería la autonomía. Se remonta a la edad de bronce. Los celtas llevaron sus ritos prerromanos en el 2 3 a c. La llamaron Condericum, la ciudad donde converge el rio Lebre, y se junta con el Loira. Por ese río y mar, siempre ha sido eje de comunicación y comercio. Es una ciudad con un patrimonio cultural e histórico importante. Es el cuarto puerto del país. Portus naonetas lo llamaron los celtas, la tribu celta que dio nombre al pueblo. Coux san Pere es la zona de los bulevares, y las galerías son lo más fotografiado de esta ciudad ahora turística. A la entrada de la ciudad hay una estatua de Luis XIV antes de cortarle la cabeza. Solo hay 3 o 4 estatuas de éste rey, pues las destruyeron casi todas con la revolución francesa. Surgen nuevos palacios a finales del XVIII, cuando tiran y destruyen sus murallas. La puerta de san Pedro es el único vestigio de la muralla medieval. Tuvo mucha importancia a finales del medievo. Fue ducado de Bretaña y Francisco II el rey de Francia instala aquí la sede de la corte y se casa con la duquesa de Bretaña. El barrio en torno al rio se dio al comercio. Se alza la bandera bretona. Forma parte Nantes de la región administrativamente del Landa, pero históricamente pertenecía a Bretaña. En sus castillos los duques de Bretaña concentraban todo el poder. Nantes se disputa entre el reino de Aquitania o del Loira y el de Bretaña. 

 

viernes, 10 de agosto de 2018

CIUDADES MEDIEVALES DE VANNES RENNES Y DINARD

5 Ciudades medievales de Vanees, Rennes y en Dinard

Esta región de Bretaña está llena de rituales y leyendas. El valle de Vanees es navegable hasta su desembocadura, en saint Malo. VANNES fue ocupado en la prehistoria. Surge en el XI la ciudad en la mota castral una fortificación sobre el cerro, rodeado de un foso de estacas. Entre los siglos XI y XII. La región es comprada en 1293 por el conde de Bretaña. En 1357 en la guerra sucesión se adhiere definitivamente al ducado de Bretaña. La muralla es defendida de los ingleses. Se construye el castillo. Y en el siglo XV se moderniza, y adopta artillería. Se rinde Bretaña y se anexiona con Francia. En XVI se llena de actividad artesanal, en el puerto del rio Gus se abastecen de telas. El castillo torreón tiene una muralla de 3 kilómetros, que rodea la ciudad. Es declarada la muralla en 1896 monumento histórico, y nos sirve para entrar al casco viejo de Vannes. 
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Vannes y Renne tienen 2 mil años de historia. Los romanos conquistaron la zona en el siglo I a c y fue sede episcopal, y tiene privilegios desde el medioevo en el siglo v. La fundación vino con la marea. Un barco botó y se paró aquí y en ese sitio fundaron la ciudad. Estas ciudades se construyen al final de golfos y bahías, con terreno desagredado del mar. No tenían miedo al mar sino a lo que llegaba de él, los vikingos arrasaron con la ciudad de Vannes en más de una ocasión y la amurallaron, pero solo queda el 70% de la muralla. . En el XIX se plantea la idea de derribar la muralla para crecer la ciudad, y porque no era necesaria y la compran para hacer sus casas. El ayuntamiento tenía que comprar la muralla y las casas y por eso no la derribó. Pasamos por la puerta de san Vicente Ferrer, santo valenciano y patrón de la ciudad. En 415 llegó y un año después murió pero es el patrón de la ciudad. Podemos hacer un botellón con las sidras achampanadas que nos han regalado en la sidrería ecológica. Miércoles y sábado hay un mercadillo intramuros y en el puerto deportivo otro de libros. El arco de entrada a la catedral y a la ciudad es san Pedro. Descubrieron Terranova los bretones. La catedral tiene las cenizas de Vicente Ferrer, dominico. Son gratis las iglesias, los italianos y españoles cobran. Antes en la estación de Harry Potter no se podía hacer fotos por no estropear la madera, pero desde que cobran 4 e si  que se puede. También hay un local con un cartel del matrimonio Vannes que eran unos artesanos comerciantes tan queridos en el pueblo que le dieron nombre. Visitamos la plaza Gombetta. En la puerta de san Vicente vuelve a aparecer el escudo de Bretaña. Tenía San Vicente Ferrer el don de la ubicuidad, quizá porque sólo pasaba un año en cada sitio. Celebran un mercadillo de comida flores y libros. En la plaza se celebraban torneos y ferias. Mi padre debería haber dado la historia imparcialmente y no solo la historia de los dominicos, porque se entusiasma cuando le hablan de san Vicente Ferrer, dominico. 

Llegamos a DINARD La iglesia es del siglo XII, gótico flamígero, dónde estaba la basílica de san salvador, a la que hacen modificaciones. Del gótico al barroco se va conformando la plaza salvador, la calle Jerzual, calle gremial de artesanos medievales, que une el puerto con la ciudad. Fue un puerto comercial muy importante, acceso al centro de la ciudad. Es una calle estrecha y hay un fuente desnivel acercándote al puerto, lo malo es la cuesta. En el puerto hay un paseo fluvial. La puerta de la ciudad antigua nos adentra en la calle de artesanos y tenderos de Jerzual. En la calle cordería hacían zapatos de punta largos. La torre del reloj es del siglo XV, de 45 m alto, con una campana ofrecida por Ana de Bretaña a la ciudad. Son de pago las visitas. Con 11 mil habitantes la ciudad, su centro histórico está a partir de la calle santa clara, y la calle y torre del reloj. El reloj se quemó en el incendio del 24 mayo de 2017. 

 
RENNES es la capital del ducado Bretaña. Destaca el palacio de justicia, el palacio de la gendarmería donde tuvo lugar el proceso al general judío Deyfrus injustamente sometido a un tribunal de guerra por temas racistas, y del que Zola se solidarizó en su famoso Yo Acuso. Varios puentes cruzan el río de la ciudad, y lo comunican con la plaza del Hotel de la Ville y la Opera, la plaza de la constitución y el casco antiguo medieval. Hay una catedral y varias iglesias, pero la catedral de Rennes es la más famosa. A la noche se ilumina, con un teatro de luces y sonidos en la que representan toda la historia de la catedral y la ciudad. Llegas a la parte vieja, a la plaza santa Ana, que comunica con la calle San Michel, que es la zona en que se reúnen los jóvenes a beber. Lo llaman la calle del sed, porque es la calle con más bares y pubs por kilómetro cuadrado, y de noche da hasta miedo pasar por allí y sus callejones oscuros y solitarios, sus casas medievales con artesonados de madera y pizarra. Las abombadas casas parecen al punto del derrumbe y se apoyan unas a otras, para contrarrestar pesos.  Atraviesas la antigua puerta, los techos de pizarra indican dinero. En la torre santa Catalina de Medicis se puede ver todo el puerto y el mar. El rio protesta, al desviar su cauce para ampliar la ciudad de ensanches, tarde o temprano se desbordará. Los jardines anglais son preciosos, más a la francesa que a la italiana. Fue un pueblo celta en su origen. En el café nos ponen frutos secos como tapas para que tengamos sed y pidamos otra. Por la Borgoña estuvo Bertrand de Gereschin, en la muralla baranda, los centinelas bajaban del puesto, en la escuela industria en 1780 estuvo allí Víctor Hugo. 

 

LA HUERTA BIOLOGICA DONDE SE HACE LA SIDRA DE BRETAÑA


4. HUERTA biológica de la sidra
Desde 2012 existe esta huerta ecológica de sidras naturales. Las cogen las manzanas cuando caen del árbol, sin maquinas. La temporada es de octubre a noviembre. 4 chicos alternativos la recogen y hacen la sidra. Ponen redes en el suelo para cogerlas más fácil, y protegerlas de la tierra ensuciadora. Meten las manzanas en cajas verdes y en la prensa las pisan semi mecánicamente. Tienen 400 árboles y otro huerta a 600m. Crecen allí dos tipos de árboles. Ponen un plástico en los árboles para que las hormigas y bichos hagan allí sus casitas en el árbol y luego quitan el plástico. Se quedan pegadas. Recogen 60 toneladas de manzanas. Esto supone 30 mil zumos de manzana, sola o mezclada.

 

EL CASTILLO DE CHAMBORD


3. El castillo de Chambord
Es el castillo más grande del Loira, a orillas del río Loira, entre jardines y lagos. Francisco I cazaba en el bosque y se tomó este castillo como una residencia de verano, y de caza. Tenía 400 departamentos. Desde el 81 es patrimonio nacional de la Unesco. Lo diseña un arquitecto italiano, el mismo que san Pedro del Vaticano en Roma. La escalera interior sigue un diseño del propio Leonardo Da Vinci, invitado de honor del castillo. En la planta baja hay 8 cuartos, que dan a una escalera de caracol doble con la que se suben los tres pisos del castillo. En 1519 el primer conde de Chambord compra estos terrenos cenagosos sobre los que se alza el palacio. El castillo, rodeado de lagos, parece de cuento de hadas. Ahora es el museo conde de Chambord, pero fue el santuario de Francisco I, que vivía en el apartamento superior y desde su terraza veía unas vistas preciosas; el castillo rodeado de su lago y jardines. El rey tenía que cruzar el puente levadizo para entrar a su mansión. En las  salas de visita cubiertas tenían lugar los desfiles de la realeza y nobleza desde el siglo XI hasta el XVIII. Bóvedas. Cualquier persona no podía cruzar el puente levadizo.