sábado, 28 de abril de 2018

MANUEL RIVAS EN BARAKALDO


Barakaldo tiene la comunidad gallega más grande de Euskal Herria. El primer centro gallego en Baracaldo fue el primero de Europa. Manuel Rivas es el principal autor gallego. Escribe en gallego. Es escritor gallego, pero es universal. Sus libros han sido muy traducidos, además sus libros nos afectan a cualquiera de nosotros, los que tengamos su misma sensibilidad. Por eso hoy nos lo trae la casa de cultura de Baracaldo, Clara Campoamor.  

 




Manuel Rivas nace en el 57 en Coruña. A los 15 años se puso a trabajar mientras estudiaba en el centro gallego. Es periodista, estudia ciencias de la información en los años de la transición. En prensa y televisión ha trabajado. Fue el creador del primer semanario escrito íntegramente en gallego; Telma en el 67. Fue el fundador de la primera radio de Galicia, las Mariñas en el 80. Fue director 10 años o más de Luces de Galicia, revista de Galicia, “de cultura, artes y libertades” se subtitulaba. Estuvo un largo periodo sin publicar. Ha vuelto a publicar ahora. Ha rescatado la revista desde hace 4 años, sigue adelante. Es un hombre preocupado por la realidad en torno, activista, fundador de Greenpeace España donde ocupó cargos directivos. Ha hecho campañas de acción directa contra los vertederos de residuos nucleares en la fosa del atlántico. Fue portavoz de la plataforma ciudadana Nunca Maix, durante el desastre ecológico del Prestige. Está implicado en muchas causas necesarias. Forma parte de la academia galega de lengua. En 2011 es doctor honoris causa en la universidad de Coruña. Sus primeros libros publicados son libros de poesía. El primero es “balada de la playa del oeste”, del 85. Millón de vacas del 90 es su primer libro de narrativa, un conjunto de cuentos y relatos. El ultimo ha sido publicado hace 2 semanas, es el manifiesto rebelde contra todo esto. Entre esas dos novelas hay mucha literatura de mucho interés. Los relatos “que me quieres amor, maldita alma, llamadas perdidas”…. Todos esos relatos son recogidos en el volumen “lo más extraño, cuentos reunidos”. También ha escrito los comedores patatas, en salvaje compañía, el lápiz del carpintero, último día en Terranova, qué me quieres amor, Todo es silencio, el Periodismo es un cuento, a cuerpo abierto, Pueblo de la noche, Mujer en el baño, la Bala perdida y la desaparición de la nieve

Polo de la noche y la desaparición de la nieve son poemas. Ha hecho algo de teatro. El libro voces bajas habla de la infancia, los primeros años de juventud, muy interesante. Hay muchas pelis de sus relatos y novelas. José Luis Cuerda rodó todo es silencio y la lengua de las mariposas en 2011, el lápiz del carpintero fue llevada al cine por el director Antón Reixa. Es premio nacional de narrativa gallego y nacional 

 

Josu es el presentador de este escritor en Clara Campoamor, Barakaldo. Le quiere plantear esos primeros años como escritor y los de su infancia. En algunas entrevistas ha leído cosas muy bonitas. La madre era repartidora de leche y el padre albañil, los dos trabajaban a la intemperie. La madre le recomienda buscar trabajo donde no se moje, y este a cubierto. El padre trabajaba de albañil. Los fines de semana había aprendido de joven, cuando era peón, a tocar el saxofón en la orquesta de Coruña. Había salones de baile. De Coruña iba a Ancares, en un camión con remolque, iba la orquesta, trabajaba también los fines de semana. Era un plus. Se decía que los músicos eran como gorriones, que picaban algo de grano en verano, pero en invierno no. Fue la crisis de los salones de arte. Fue el padre emigrante. Ahora se dice que los emigrantes eran de otra forma, nosotros íbamos con papeles. Su padre fue sin papeles, con una recomendación. Compró un billete a través de un préstamo. Manuel tenía 4 meses en el vientre de su madre. La hermana había nacido hace poco, María, le llevaba un año. Vivian en un bajo muy humilde de alquiler. Y decidieron que iría el tiempo necesario para comprar una tierra y hacer una casa. La madre le decía “eso lo dicen todos”. Con esto de los papeles iba a contar que el llego a la zona de Caracas donde desembarcaba. Le habían dicho tú llegas ahí y dices que vas de vacaciones a casa de unos vecinos y si te preguntan dices que eres licenciado. El padre iba preparando todo el viaje lo que iba a decir en la frontera. Dijo que era ingeniero de obras públicas. Era albañil, pero durante un día fue ingeniero de obras. Estaba muy contento. 
 

Dando un salto en el tiempo, el padre hizo la casa. Era una trasmigración. Vivian en el barrio de Montealto en una calle que daba, la manola, a la torre de Hércules. En un bajo. La madre era de viteira. Cuando el vino hizo poco a poco la casa, fue una autoconstrucción. Lo llamaba ranchito como en Venezuela, había una habitación cocina para todos. En castro de villa, cerca de zapatería, en zona de monte, hicieron un campo de golf donde iba un personaje histórico que no nombramos, (Franco). El padre odiaba el futbol. Es la única persona que conocido en su vida que odiaba el futbol. Inventaba todo tipo de estrategias para que no fuera su hijo a ver al deportivo. El vecino le quería llevar. El padre decía “no, porque hoy plantamos repollos”. “No se plantan en esta época”. “Pues aquí lo plantamos”. Fueron al otro extremo, donde hay un antiguo castro celta, un poblado celta donde en el 57 encontraron el tesoro de la viña, una diadema preciosa. Él decía cuando hizo el ranchito aquel que se veía Coruña entera y decía “nunca llegaran aquí”, como una especie de desafío. 

Estaban en esa casa y el niño descubrió que el padre había elegido un sitio estratégico, bajabas a la aldea, al poblado de Leonor, a la tienda en la que estaba la única y primera televisión de color, estaba el hombre del tiempo, Mariano Merina, con gafas de concha y con cara de buena persona y parecía creíble lo que decía, verosímil. A los demás nadie les hacía caso. Todos miraban a ver qué dice este. Salía con una vara y se veían las isobaras y decía “mañana centra el ciclón de las Azores por Galicia”. Apuntaba con la vara y todos se agachaban. La vara pasaba rozando. El padre había hecho puerta para mirar a la ciudad y la otra hacia el monte. Había dias que había que abrir las dos puertas para que pasara el ciclón de las Azores y no se llevara la casa. Es la casa donde Mariano Merina ponía la punta de la vara. 

 

Los inviernos eran larguísimos, no había cambio climático, era el mismo clima siempre. Cantidad de veces andaba el niño Rivas en los andamios, en los tejados. Y volvía con fango, todo empapado y tenían una cocina que llaman la bilbaína, esa cocina de hierro. La madre la única forma de secar aquella ropa era colocar el tendal encima de la cocina, “veníamos todos mojados de la escuela, éramos anfibios”. Y la madre desesperada. No había mucha ropa para cambiarse. Había que secarla. El padre solo tenía un traje. Un día él estaba con los deberes todo aplicado y la madre le dijo; “así me gusta, busca un trabajo donde no te mojes”. Lo tomó como una consigna. Le pareció que el periodismo era ese trabajo donde no se iba a mojar. ¡Vaya equivocación! Si eres periodista de verdad estas mojándote todo el día. Un periodista puede volverse una especie de oficinista. Quería seguir los pasos de su madre

Su literatura tiene que ver con la forma de hablar de ellos y del entorno, son las primeras voces, las voces bajas, el lenguaje que lucha por la vida, que se levanta del suelo, son palabras heridas y zapateadas y destartaladas, palabras de cantico de romería, de alborada de esperanza. La forma de hablar de sus padres estaba llena de ironía, tenía ese componente. Le inspiró esa forma de hablar. Él espiaba las conversaciones entre sus padres. La madre embarazada de Isabel (la tercera) estaba al lado de la bilbaína en la cocina y María y él haciendo los deberes. El padre se sentía enjaulado y cabreado porque llevaba un mes lloviendo y no había entonces seguro de desempleo ni nada y no se podía estar fuera de la obra. El padre un día mirando por la ventana dijo en gallego, ¡qué manera de estar un mes en la cárcel! Le parecía la cárcel un sitio cojonudo por las condiciones. Los niños hacían los deberes e iba la madre y le dice; ¡pues a mi un mes en el hospital! Su hermana y él se miraban ¡ostia, pero qué futuro! Con el paso del tiempo valora esa conversación de sus padres. Samuel Beckett escribe esperando a Godot cuando su madre estaba embarazada. Su madre estaba esperando a Godot. Ya sé de dónde se inspiró Godot y sacó el asunto, y la inspiración



El primer libro que leyó fue escuchar a su madre recitando a Rosalía. En el bajo la manola no había libros. Existía la cultura popular con mucha sabiduría. El padre aprendió lo poco que sabía de escribir y leer en la mili. Tenía una firma característica. El leía solfeo. Era extraordinario. Estaba esa cultura popular. La madre nació en una familia campesina en Corpo Santo. En una aldea o villa, un lugar con una casa campesina, al lado del rectorado del cura que tenia una sobrina. La madre tenía 10 hermanos, 5 niños y 5 niñas. Josefa la abuela murió muy joven. No llegó a conocerla el escritor. El abuelo quedó al cargo de una rolada o tribu de nenos. La sobrina del cura en la tribu tenía mucho aprecio por su madre, Carmiña. Quería enseñarla a leer, pero no era correspondida. La madre quería estar con sus hermanos /as y fueron a varias casas. Tenían para comer. Estaba una temporada en casa del cura. Le empezó a gustar cuando descubrió los libracos de latín y los libros religiosos. En el desván había otros libros. La madre contaba vidas de santos, que para ella eran una especie de libros de aventuras. Alli descubre la obra de Rosalía. Hablaba bastante sola. El abuelo hablaba bastante solo. El propio Rivas habla solo por ahí. Es posible. Ella había momentos que estaba fregando, con la aceleración del grifo y el agua y ella te recitaba; “Adiós ríos adiós fuentes…” Se sabía los poemas de Rosalía. Le parecía que su madre era un ser extraordinario. Era una portadora de cultura dentro y de poesía. La primera literatura que escuchó fue la de Becket que interpretaban a veces, la primera literatura estaba en la lengua de su madre, en la punta de los labios

Tenían ironía, retranca, las conversaciones de sus padres. Ha leído una anécdota sobre el nacimiento del sentimiento o necesidad de la ironía en la vida y literatura. Tenia que ver con un profesor de matemáticas de adolescente que le encontró unos poemas que estaba escribiendo en clase. Y se los censuró. 

 

Hablar del carácter gallego, vasco, catalán son abstracciones que pueden servirnos para la conversación, pero cada persona es una nación, un mundo. Hay una especie de formula, en el carácter, en la propia cultura, desde los cancioneros, en la cultura popular. En Galicia hay una imagen tópica de país triste, con morriña. Pero lo cierto es que tiene más fuerte la pulsión de eros, todo ese mundo de carnaval, de romerías, de fiestas. Es un país muy festivo. Esta esperando en cualquier ocasión la fiesta del goce, la vida, la comida, el sexo, del baile, lo dionisiaco. Hay esa doble historia. Ha habido mucho sufrimiento también, ha sido una historia dramática la de la propia gente y cultura. Podría haber una formula en Galicia que sería la suma de la ironía más saludable, y la melancolía como ironía más saudade. Saudade no es sentimiento de pérdida, de morriña, de nostalgia, de mirar al pasado. Es la morriña propia de la emigración. Es el sentimiento de huir al pasado, y de mirar al futuro, al porvenir, a la utopía, a lo que no has conseguido personal o colectivamente. Es interesante la palabra en ese sentido. La ironía o retranca es un instrumento de autodefensa. No se puede concebir la literatura contemporánea universal sin ese componente de ironía. Hay una inflexión en la historia de la literatura universal que aparece en el renacimiento (Decamerón, cuentos de Canterbury), la picaresca y está en el Quijote y en Shakespeare. Es lo que nos permite hablar de una literatura moderna donde el ser humano es instrumento de libertad en un entorno muy represivo, vigilado y lleno de dogmatismos, muy conectado con las fuentes de la literatura popular. No se puede entender Cervantes Shakespeare el lazarillo la picaresca sin esa fuente popular. Todos conocemos coplas. Las coplas hablan del cura que anda detrás de la criada, la criada que mata al cura, la gente que aprovecha la romería para irse de picos pardos… esa alma popular, esa alma libertaria libre va contra ese mundo dogmático, de tristeza, de miedo. Esta en el propio núcleo de la cultura popular. Hay una conexión entre Gargantúa y Pantagruel y la literatura francesa, es incomprensible sin la cultura popular. 
 

La misa del burro se hacía en carnaval, se vestía uno de cura y le dejaban la iglesia. Subía al palpito, y desde ahí decía como un burro, io io. Ahora sacarían la ley mordaza. La madre decía aquel toriño, para incorporar a la gente, vento a las polas, viento en las ramas. Estábamos en misa y el cura explicaba la santísima trinidad, que no es fácil de explicar. Lo explicaba de la forma más sencilla posible. Esta el padre, que es dios, el hijo que dio la vida por nosotros y el espíritu santo. Y el muchacho decía; ¡ese soy yo! “¿Cómo vas a ser tu? Ya tienes bastante con lo que tienes tu”. Volvía a misa. El muchacho decía soy yo. Trino es el espíritu santo, concluyó el cura. Y lo echó de misa. Quedó siempre el hueco donde estaba el toriño. Cada vez que el cura decía dios padre y espíritu santo todos miraban al espacio vació. Hay una ironía en las viñetas de comic del castellano que bebe del pueblo, de una genialidad modernidad absoluta. La madre tira del niño a la escuela. No quiero ir escuela, porque siempre preguntan cosas que no sé. Hay un dicho gallego que dice; “Ya que lo sabes te lo voy a contar”. Muy útil para los tiempos de hoy. 

 
En el escudo de Coruña antes de la guerra había un libro que desapareció en el franquismo, lo suprimieron y sigue sin libro. No se ha vuelto a reponer. Se ha recuperado porque había imágenes. Se cuenta dentro de los libros arden mal. Es una historia que comienza el libro. Todos dijeron cuando sacó la novela “Ah, otro libro sobre la guerra civil”. Comienza a mediados del siglo XIX, es el viaje de giorgo Borrow, que escribió el mejor libro de viajes por España. La biblia en España era un libro extraordinario. George Borrow va a Galicia. Él va a Galicia porque cuando viajaba de Inglaterra a Gibraltar el barco en que iba al pasar por la costa la Norte sufrió un temporal de tormenta terrible, pensaban que iban a morir, las olas pasaban por encima de la cubierta. Había mucha pobreza en 1845. Aquellas luces daban una esperanza a la tribulación. Se zafaron de la tormenta. El contaba que hizo sus oraciones y si conseguía salvarse volvería a aquel lugar para llevar una biblia. Lo que hizo giorgo Borrow es escribir biblias en lengua romance, castellano. Hasta entonces era algo prohibido con la inquisición. La relación con la palabra de Dios estaba prohibida en la España de la contrarreforma, no sé si ha acabado esa contrarreforma en España. Tenía que ser la palabra de dios a través del sacerdote, no podías tener una relación directa con dios, es la diferencia con las religiones reformadas. Él va con misión de repartir biblias. Le encierran en prisión, le quitan los libros. Tiene una obsesión de llevar una biblia a Galicia. Se la da a un pescador que la salva la vida. Le confunden con el Carlos el rey carlista absolutista. Son liberales. Es un personaje estrafalario que anda por la zona del faro. Anda por ahí el rey carlista. Van los vecinos a por él. Le bajan. Solo sabe hablar inglés. Piensan que esta disimulando, aparentando. Lo encierran en un calabozo y aparece Valenton de Cisterna que había estado de grumete en la guerra de Trafalgar. Los libros arden mal es un tocho. Le ponen un cuchillo en el cuello y le dicen ¿qué es esto? y dice nada, una navaja. Naif. Los que queman los libros quieren encontrar la biblia. Los que queman los libros son muy cultos. La cultura sirve a veces para reprimir y mantener encadenado un pueblo y no para liberarlo. Es la historia dramática de la cultura que trata de contar en los libros arden mal. Ya hemos podido comprobar que a Manuel Rivas le gusta hablar en curvas. El libro era la constitución de 1812. Coruña era zona liberal. Estaba el café de la Esperanza, primer café que se crea alli. A principios del siglo xix. Tenia sus habitaciones y cuartos. Era conocido en toda Europa, lugar de confluencia para masones y gente liberal. Coruña junto con Cádiz eran zona liberal. Había conexión con Inglaterra. Fue la primera línea marítima de correo, había mucho intercambio. Estaba la fábrica de tabacos. La declaración de independencia EE.UU. venia envuelta en hojas de tabaco y se rescribía en Coruña. Colocaron el libro de la primera constitución democrática encima del faro del escudo de Coruña. El libro es como la luz del faro. El libro del escudo desapareció con el franquismo. 

 

En el libro último de terranova tiene una imagen bonita de las libreras. El personaje dice que las librerías son miles de bocas de una pantera universal. Las ciudades existen porque hay librerías tabernas y tiendas de bici. Steiner, el intelectual británico, dice que lo que mas pena le da de estos tiempos es cuando cierran librerías, tiendas de discos, talleres de bicis o teatros pequeños. Estan siendo sustituidas en las ciudades. Es la dicotomía postmoderna que situaron los situacionistas, de la revolución del 68, gente extremadamente lucida muy conectada. Hay dos vanguardias especialmente fértiles, que estan muy vivas, dan lugar a un pensar la existencia por dentro y por fuera, el surrealismo y el situacionismo. El situacionismo habla de lugar y deslugar, en la dialéctica que vivimos en el mundo. En este lugar constituimos un lugar. Lugar es donde existe emoción, memoria, y hay una presencia, es como una línea vertical y otra horizontal, una nos une con el mundo de los muertos y otra con la gente de hoy. Se cruzan y constituyen en el lugar. El mundo está lleno de deslugares, una maquinaria pesada que va desolando el planeta, creando deslugar. Como en la historia interminable, la sombra que amenaza Fantasía. En un aeropuerto estas en des lugar, deseas salir de ahí. Falta el espacio. Hay lugares en que confluimos, pero no hay un espacio común. Las librerías están llenas de gente que va ahí, de generaciones, de criaturas de la imaginación y reales. Son lugares habitados por la realidad e imaginación humana. Lugares de intercambio, de conversación. Las tabernas son escuelas de la vida, donde aprendes cosas fundamentales que no aprendes en otro lugar. Podemos ir ampliando. En los tiempos de hoy un elemento de corrosión en la base de un malestar ciudadano de nuestro modo de vida es la corrosión y desaparición de lugares comunes; asociaciones culturales, de vecinos, sindicatos… Coruña y otras ciudades tenían en cada barrio, en la época de los años 30 y antes, bares y asociaciones. Había un ateneo libertario con nombres maravillosos, la antorcha galaica de libre pensamiento, con una generación consciente de personas. Era la gente en cada barrio que constituía esto. Era esto germinal. Eran escuelas como los sindicatos que fueron derivando a entidades más burocratizadas. No hay que hacer más sangre a la herida. Pero los sindicatos tenían encuentros diarios. El corsario era un periódico que circulaba entre la gente del pueblo. Eran escuelas de libertad, de la democracia. De ahí viene la conexión con las librerías, a medida que estos lugares se cierran lo notas en una ciudad. Hay ciudades enormes, ciudades dormitorios, vas a sitios que son bloques detrás de otros y no puedes hablar de ciudad, la ciudad es otra cosa, donde hay esos espacios comunes. Una utopía más interesante es la de ciudad jardín en forma de círculos. Se llegaron construir vías operarias, ciudades jardín, se intentan en los años 20. En el centro del círculo, frente al modelo feudal (castillo iglesia) estaba la escuela, la biblioteca, el espacio comunitario del gobierno, del consello, del ayuntamiento y después círculos de arbolado y las viviendas y todo esto. Hay que luchar por mantener los lugares frente a esa maquinaria pesada del des lugar. 

 

Hablaba del surrealismo. Hasta hace unas décadas había movimientos de vanguardia de cambiar y trasformar el mundo. ¿qué ha sido de todo eso? Hay una renuncia de los escritores que han aceptado el papel que les otorga la sociedad de consumo capitalista que es el de creadores de novelas de evasión. Hay épocas en que se asocia la creación y vanguardia con la voluntad o compromiso de cambiar el mundo. Como la vanguardia constructivista. Hay esa idealización. Pensabas que, a través de la cultura, del libro, de la trasmisión de esos valores del cultivo, de la rebeldía y de la conciencia crítica, hacías un instrumento para cambiar el mundo. Hay vanguardias que son lo contrario. El futurismo a pesar de su nombre se convierte en un instrumento de vanagloria del fascismo, Marinetti firma el manifiesto, vive la guerra, es misógino, machista, desprecia a la mujer. Había una vanguardia en el año 29 muy interesante en Brasil, cuando se hace el segundo manifiesto surrealista, el Manifiesto antropófago de Oswaldo Andrade; hay que comer todo lo que no se tiene. Es una disposición cultural interesante, aquello que no conoces hay que probarlo. Por eso es antropófago. Muy simpático progresista el manifiesto. Fechado en el 29, el 300 aniversario de la degustación del obispo Sarrilllas, obispo que existió de verdad. El indio tupi que estaba alli vigilando en lo alto de la montaña cómo llegaban los conquistadores. Y en una de las calaveras, en la proa y quilla, bien contento, venia antes de llegar a la orilla y bendiciendo el obispo sarrillas. Saltando brincando, ya llega la comida. Hicieron un txurrasko de Sarrilla. 

 

Todos compartimos esa idea que procede de la ilustración, de que a través de la cultura se va a dar una liberación humana, se va a construir una sociedad mejor. Si hacemos una síntesis con el romanticismo, es una energía de trasformación maravillosa. Después nos encontramos con la contradicción de que la cultura también sirve para tapar, para dominar, hay testimonios tremendos, el primer libro que se hace de la inquisición, el mortificorium, es un manual para quemar a las hechiceras y las brujas. ¿Quiénes eran las hechiceras? En el historial de los aquelarres vascos lo vemos, por ejemplo. Eran las mujeres mas libres en ese momento, que eran heterodoxas, eran las sabias. Las convirtieron en seres maléficos. Gente que encarnaba la cultura popular. Fue una parte terrible de la historia de la humanidad, eso se hace desde otra cultura. Cuando se pone en marcha el nazismo hay intelectuales que lo apoyan. Hay una imagen del prototipo del intelectual, comprometido, que va a luchar por causas sociales, contra la injusticia, los procesos arbitrarios, lo identificamos con la figura de Emile Zola cuando escribe el manifiesto Yo acuso. Era una época de distopia, de retroceso e involución, parecida a lo actual y con el antisemitismo en Francia. Escribe el acuso donde acusa la manipulación política y militar. Es un texto muy comprometido. Pero la historia de Emile Zola es dramática. Se le echan encima lo académicos franceses, le llaman de todo, es un anarquista de atril. Es procesado, escapa y está exiliado en Inglaterra. La segunda parte no se cuenta. Aquí falta gente como Emile Zola. Hay gente comprometida. Hay gente que se embosta en el poder y usa la cultura como medio-. El santo oficio lo formaba la gente mas culta de la época, quienes queman los libros son gente culta, Torquemada, el cardenal Cisneros… Había antinazis como Thomas Man en el nazismo. Pero ¡Cuánta gente en el otro papel!, como en el manifiesto de 43 catedráticos nazis. Heidegger era el jefe de los doctores, comprometido con el nazismo. Brecht es asesinado y Thomas Man escapa. Aparece un nazi que se refugió en España, Care Smith, que inspira al nazismo y a la jurisprudencia más conservadora. No se hace justicia, se busca al enemigo. Los actos del poder son los que marcan la ley. Hay un manifiesto pro-Hitler de los principales intelectuales. ¿Qué pasa con la cultura?, es importante. 
 

El manifiesto lo ha escrito porque tenía necesidad de decir lo que dice ahí. Crea el estado de conformismo, el partido conformista, los activistas del retroceso. Hay un paralelismo con lo que pasa en la naturaleza. No podemos hablar de naturaleza de manera contemplativa. Podemos gozar ante algo que nos maravilla (un árbol, un canto, un lago), pero la naturaleza está siendo sometida a una guerra y violencia por ese capitalismo impaciente que causa estragos a una velocidad como nunca se había producido. Podemos numerar esos estragos. Lo ideal en la naturaleza, la mejor naturaleza es donde no se compite, se comparte. En los bosques, donde hay mas diversidad, hay esa vegetación, animales… hay una relación de bio diversidad. Lo contrario es la bio perversidad. Si vamos a un monte donde solo hay una especie. En Galicia se ha convertido el monte en un mono cultivo de esa especie invasora que es el eucalipto. Le gusta los caramelos de eucalipto, no tiene nada en contra. Eso deja de ser bosque y naturaleza, es mono cultivo. Como el aceite de palma. Destruye la naturaleza. 

 
En el mundo de la literatura y del periodismo se da esa dicotomía. Hay una literatura de periodismo transgénico, de monocultivo. Si uno va a una tertulia donde las 3 personas de ahí dicen lo mismo y se citan y auto animan para reforzar el dogma que se esta exponiendo eso es la voz del poder, eso no tiene nada que ver con el periodismo. La sensación con un buen periódico o buen medio es como cuando pasas a una montaña o un valle con una plantación de robles, cerezos, donde hay zarzas, espinos, selvas, vives los puntos de vista, puedes percibir las contradicciones, la pluralidad, eso es la esencia del periodismo. El periodismo como naturaleza esta siendo sometido a una crisis existencial. Hay una crisis económica, en todos los sectores. Hay crisis derivada de la tecnología pues vivimos una encrucijada tecnológica, se ha profetizado que van a desaparecer los periódicos de papel. A finales de los 70 decían que iban a desaparecer los periódicos locales por los grandes grupos comunicacionales, la globalización. Hicieron una encuesta en Europa, les preguntaron a 60 directores de periódico qué opinaban sobre ese horizonte de extinción abismal que estaban abocados. Todos estaban de acuerdo en que iba a desaparecer la prensa local. Solo dos dijeron que no; El director del periódico, que sigue vivo. Y el otro Álvaro Qunqueiro en el faro de Vigo, “no sé qué va a pasar con la prensa en el resto del mundo, pero el faro de Vigo con la esquela en proa y las noticias en popa el periódico va mejor que nunca.” Hay una superstición tecnológica. La trampa del solucionismo tecnológico. Iba a morir la radio por venir la televisión, iba a desaparecer el disco, ahora la gente vuelve al vinilo (aunque o escuche la música le gusta que vaya dando vueltas el disco…) El mundo no está siendo así. El periodismo se sentenció, se dio por muerto el periodismo. Cada uno con su móvil va a ser como el New York Times. Todo el mundo puede trasmitir, dar información y novedades, pero el periodismo es otra cosa. Es eso, pero es mucho más. Es un bien necesario, no se puede tratar como mercancía. No te puedes hacer rico con el periodismo. Si alguien se hace rico con el periodismo desconfiar. 

 
Dirige la revista en Coruña Luces desde hace 4 años. Es una apuesta por la literatura y la cultura, revista que se nutre de suscriptores, es mensual, de 100 y pico páginas.   No le recuerden el número de páginas. Se quedaron los ejemplares en Barcelona, suele traerlos a todas las conferencias y presentaciones para enseñarlos. Usa técnicas de vendedor. Saca la revista y dice “es la segunda mejor revista del mundo”. La gente empieza a mirar. Se quedan con la idea de la mejor revista del mundo y con la revista. Lo hacen en papel ecológico. Es un trabajo cooperativo. Hay mucha gente joven que se ha incorporado. Mucha gente no tiene dónde publicar. Gente con preparación y buenas ideas. Gente dispersa por el mundo. Aparece por Madrid Barcelona la revista y por un mapamundi maravilloso. Tienen cuatro suscriptores en Nueva Zelanda. Tienen suscripciones electrónicas para esos casos. “Nosotros nos suscribimos para que nos llegue en papel”, le dicen. La revista es pensar el mundo desde Galicia. Lo local y universal es la idea, Miguel Torda es un autor portugués de cuentos de montaña, de alta montaña y decía; “lo universal es lo local sin paredes”. Puedes pensar el mundo, no tienes por qué estar en una gran metrópoli. No por estar en una metrópoli vas a pensar mejor que en una aldea pequeña. Lo necesario es que la idea y la aureola llegue a la cabeza. Creatividad y ganas que ya hay. Su último libro es una reconciliación con el periodismo como ha hecho con la revista luces. La literatura se necesita, es un bien común, como el pan, como el agua. La salida no es la rendición, no es la extinción. Es más periodismo. Frente a este recorte, producción de miedo e indignación la salida no es menos democracia sino más democracia

 
Es una imagen bonita en el mundo. El sistema defiende la libertad y democracia imponiéndolas contra aquellos que quieren llevarla a la práctica. Orwell con la neo lengua decía, “hay que tener cuidado, el próximo totalitarismo puede venir envuelto en la lengua de la libertad”. La palabra liberal es una creación de los liberales españoles, de Cádiz, Coruña. La palabra liberal que se usa en mundo anglosajón es sinónimo de izquierda. De gente mas progresista. Chomsky se define como anarquista libertario. En los periódicos pone liberal Chomsky. Esa palabra es secuestrada y sodomizada para transformarla en lo contrario. En liberalismo económico. Con los eufemismos es tremendo lo que pasa. No es una carga policial sino un desplazamiento de la masa manifestante, que le recuerda a un jefe de la policía portuguesa. Y el decía “ya empiezas con indirectas”, el decía “nosotros no torturamos, sino que causamos des confort al detenido, lo poníamos en cierto des confort, lo incomodamos”. Vivimos en el mundo de los eufemismos. Este mundo necesita más reformas. Antes reforma era una mejora. Hay que hacer otra reforma y dices “no, no tranquilo, si esta bien la cosa”. Como el marinero, en Galicia dicen marinero, no dicen pescador que es el de Cádiz. Estaba en la isla de Ons. Hay que llevarlo. Lo meten en lancha. Lo llevan en la camilla y hay un médico esperando en medio del hall, a este hombre hay que meterlo hielo. ¿más hielo aún? Por eso los gallegos dicen no a otra reforma

 
Hay una trasformación de la lengua interesada. Hay expresiones para referirnos a esa lucha del sistema capitalista con la naturaleza. Palabras como cambio climático, calentamiento global. Son términos con los que se denomina eso con amable imprecisión. Hay una defunción biológica muy sugestiva y sugerente, estándares o bases cambiantes suena muy técnico. Viene a decir que hay que tener cuidado con los estándares de medición. Hablan de la perdida de la memoria ecológica. Hace diez años, cuenta su experiencia, podía ir a la costa la muerte y había una sede balado separación vegetales piedra y en verano te encontrabas con un camino de luciérnagas. Los niños se quedaban fascinados. Veías el camino. Hace 10 años. Ahora vas y no hay ese camino. Te dan ganas de llorar. Hay un bombardeo de herbicidas, pesticidas de transgénicos. Aniquilaron eso y los grillos. Si una persona va por primera vez alli queda maravillada. Y puede decir qué bonito. Pero se está produciendo una degradación que se convierte en normal. Como una palabra normal. Se puede aplicar en otros campos. El conformismo viene por la desmemoria. No es que no te importe el cambio climático. Es un termino tecnocrático. Mejor decir una violencia o guerra contra la naturaleza. Eso nos lleva al tema de la memoria que es esencial. La diosa de la memoria Mnemosine era la diosa de las musas, es algo fértil, no tiene que ver con los trastos del pasado. Es la madre de la danza, de la poesía y de la propia historia, de Clio. Desmemoriados estamos en un café. Se asocia la memoria como algo positivo (Tiene una memoria maravillosa esa mujer) pero también hablar de memoria ahora es como se va a poner a recordar batallitas. Citas pocos autores clásicos cuando habla de sus novelas. Ellos no tienen culpa de lo que escribe. Y a veces cita a su tío Francisco que fue barbero, a veces le llaman del hospital, no es un gran esteticista, pero hay gente que le llama y no tiene pelo. Le llaman para que le cuente historias. Este tío fue al médico, le dolía la cadera, era un gran andarín. Es que aquí dice que usted tiene 95 años, le dijo el doctor. Pero no vine porque tenga 95 años, sino porque me dolía la cadera. El medico se dio cuenta de que estaba ante un filosofo y tuvo que afinar. Es como si tiene todos los naipes de la baraja y le tocan bastantes naipes. Alguna cosa puede ser un principio de párkinson, pero solo un principio. Y cogiendo con pinzas, es posible que tengas algo de alzhéimer. Y el tío dijo, prefiero el párkinson. ¿Y por qué? Cojo el vaso de vino y se me cae del vaso, pero sé dónde está la garrafa. La memoria es saber donde esta la garrafa. 

Se ha ido por los cerros de Úbeda Manuel Rivas. Ahora le apetece leer algunos poemas. Aprovecha cualquier oportunidad para soltar un poema. La gente se le escapa. Tengo aquí unos cuantos… la gente huye. Podrían ser otros, pero ha elegido estos. 

 
La poesía es una construcción estética, el cómo, pero también trasmite información básica sobre la civilización humana que no se puede trasmitir de otra forma y también cuenta historias. Habla de la relación con el lenguaje. El abuelo era este hombre que hablaba solo. Manuel de Carposanto el hablador era el padre de su madre, era un narrador extraordinario. Le fascinaba escucharlo. Trabajaba muchísimo. Hablaba con la tierra o los animales. Por la noche se trasformaba en narrador. Era maravilloso escucharlo. Manuel de Singlas, el otro abuelo, era carpintero. Y la abuela Dominga que era costurera. Dos personajes extraordinarios en su relación con el lenguaje. La abuela hacia sus trabajos que remataba con mucha estética, hacia algún detalle bonito. Bordaba un punto de cruz, y le preguntaba de mientras qué tal la escuela. Cogía la maquina Singer y se convertía en una maquina secesionista. Había correspondencia entre el trabajo y la forma de hablar. El abuelo carpintero no decía nada, absolutamente nada, callada completamente, con una mirada penetrante, iba mas allá del fondo. De vez en cuando decía boh, un boh polisémico, que tenía según el tono un significado distinto; un boh de asombro, de curiosidad, o de boh, redundante

Era de un andar lento, pensativos pies escrutadores de un hombre sorprendido de estar vivo. La ultima obra fue la maquina asombrosa, un carro de un país extraño a nuestros ojos, una aeronave que construyó en un poblacho, era tiempo de ir a la luna a pisarla, midió el trasporte para traerla al valle la luna, por las rutas del estiércol y las algas. Decía boh boh, decía boh, también hacia esquinas, justo el ángulo que necesita el hombre para que no le dispare la historia por la espalda, abrió con el filo de su cuerpo un rincón en la taberna, se respetaba el lugar porque lo había hecho el, hacia dentro, tallando la sombra con su hacha de silencio. Había hecho luz de la lampara con filamentos de su cabello, blanco de zinc y de paz atormentada, hacía con las manos cada cigarro y el humo era pesado, era la cordillera que sostenía un desconocido país encima de las nubes, insertado en el canto en los últimos pájaros, decía boh. Dentro de la noche al pasar la voz sacerdotal falta le hace un responso Manuel, el subió a lo alto de si mismo, la ultima voz en el último andamio, boh, amé aquella música, dedos sinceros recogiendo dedos sinceros que mordieron, los broborillos que germinaban en el suelo, decía boh, nunca nada pidió el carpintero, todo lo hizo el con sus manos, también la sombra para andar el día de marchar, decía boh boh boh.  Tira los papeles Manuel Rivas. 

Nos cuenta lo que son las fiestas populares o furanchos. Le parecen fantásticas. La mujer gallega melancólica triste también sabe divertirse. Breve descripción de Galicia era un libro de la ilustración que censó 3 mil tabernas y 3 librerías a principios del siglo xix. Ahora hay más librerías, pero tampoco hay pocas tabernas. Hay furanchos en el norte, en rías baixas, en el bajo mino, locales que abren ocasionalmente cuando esta el vino, se come lamprea y cosas del lugar. Son lugares donde se canta, no hay televisión y hay compañerismo y hospitalidad. Tiene que ver con la realidad de un país muy fiestero, al que también le amargaron la vida muchas veces

 
Los autores tienen un problema, entre sus muchos hijos tienen siempre alguno preferido. Se refiere a los libros escritos por él y le pregunta por su concepción de la literatura. Son palipidetos. El libro está sometido a la ley de la gravedad. Cerrado es un objeto. Si viene alguien de otro planeta empezaría a ver lo que es, empezaría a existir cuando lo abres, si se produce el encuentro. Estos libros no estan separados. Forman parte de un camino. No escribiría la lengua de las mariposas, si no hubiera escrito poema pan negro a principios de los 80. El poema fue escrito mucho antes. Si no escribiera la lengua de las mariposas no podría escribir el lápiz del carpintero. No podría escribir los libros arden mal, libro de 700 páginas. Tienen esa forma los libros, de circulo concéntricos. Es un mismo libro con partes distintas


Rivas es un literato y hombre de acción. Escribió libros sobre el trabajo en la india de Vicente Ferrer. ¿Qué le aportó ese hombre? Intentas hacer lo que quieres. Escribir también es un activismo. Miguel Torla dice que el primer compromiso de un escritor es escribir, pues todo lo que escribes te compromete. Hay que entenderlo en todos los sentidos. Habla de temas sociales, el silencio también es comprometido. La persona que tenga que hacer la crónica para la revista hola, las relaciones no muy boyantes entre Sofia y Leticia, tiene también un compromiso importante (dicho irónicamente). A veces el compromiso no viene dado por un compromiso doctrinal, tengo que escribir esto, uno está escribiendo. Si estas escribiendo la palabra luciérnaga no lo haces sin pensar en nada, piensas lo que pasa con ese ser maravilloso. La palabra adquiere una condición, se convierte en el ser vivo que es la luciérnaga. Las palabras te conducen a eso. El móvil principal es la vergüenza. No empieza con un discurso o teoría sino con una palabra que sale de las entrañas, siente vergüenza ante algo, porque lo estás viendo. Si te provoca vergüenza hay una toma de conciencia, sientes vergüenza hacia una injusticia. Y eso ya es activismo óptico; ver lo que no se veía. Eso te lleva a un compromiso moral. El libro se titula “rumbo a las estrellas con dificultades”. No conoció a Vicente Ferrer, había muerto ya, pero conoció a un agente que trabaja en la india. Estaba en un recital en Barcelona, en una recitación pública como esta, salió del recital y había dos mujeres que querían hablar con él. Conocía a una de ellas, teresa que era fotógrafa. “Nos gustaría en la fundación Ferrer que te animases a escribir algo de lo que pasa en la india. Te facilitamos lo medios para ir alli, un sitio donde andes para dormir, evidentemente no van a ser hoteles. Te damos los medios, no podemos pagarte. Vives esa experiencia y si te apetece escribir escribes lo que quieras”. Todos tenemos en la cabeza la India entre otros lugares. Había hecho un libro sobre Haití. “La verdad que me gustaría conocer la india”. Estaba pensando el tema de las mujeres en la india, mujeres son diosas allí y a la vez esclavas. Lo podemos hacer. Estaba trabajando en una novela. Ya hablaremos. Os paso el correo. No, es que el avión sale dentro de cinco días. No me da tempo ni ir a casa a Galicia. Se embarcó. Acaba siempre en sitios curiosos. Cuando alguien le propone embarcar embarca. Fue una experiencia muy intensa. Mas que de la vida de Ferrer trata de la gente más vulnerable. Hay un paralelismo entre el pulmón de acero y las librerías, ante la rutina diaria. Pensó en esa asociación, muy apropiada y sugestiva. ¿Por qué está el alli? De alguna forma está viajando. La lectura nos mantiene ese oxígeno, que no es transgénico, nos protege. No es por citar y ser pesado con citas, pero William Faulkner decía, (y eso que era frio en la expresión, parco, de palabras); no os preocupéis porque la literatura os protege.(al final de la conferencia el centro gallego le toca la gaita)

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