martes, 23 de enero de 2018

EL HOMBRE QUE SE ENAMORÓ DE LA LUNA TOM SPANBAUER

En estos años más puritanos, más pacatos que los de antes Spanbauer tiene el mérito de publicar una novela salvaje y trasgresora como esta; el hombre que se enamoró de la luna. Cambia la novela no por ella sino porque cambian los lectores. Es una novela muy prescindible de comprar, de leer. Es difícil entender que haya gustado tanto a la gente porque no creo que pueda trascender en un futuro para dar ejemplo o como aprendizaje de un adolescente, aunque el género que utiliza para contarnos esta historia sea la de la bildurs-roman. Ese género inventado en el romanticismo en el cual un adolescente o joven madura y se hace adulto. Las vidas de santos dan ejemplos, pero esta novela no. Es profundamente inmoral, lo cual la convierte en muy moral. 
 
Es curiosa la forma en que describe al ser humano, sus sentimientos, mezclando el registro mágico y realista. Define la naturaleza, como se siente él en ella. Describe la discriminación racial, y eso ha pasado de verdad. Sigue su idea de escritura peligrosa. Todos los buenos novelistas parten de la propia experiencia, no los vendedores de bestseller. Por eso conectan, te hablan, te dicen cosas. Compara su técnica y estilo literario, su estrategia a la hora de escribir, con los cuadros de Francis Bacon. Bacon es autor de retratos, pero se basaba en fotografías para realizar los retratos. Él dice, la fotografía soy yo. Pone el ejemplo de este pintor porque le gusta, y porque es especialmente arisco y violento en la trasformación de los personajes. A partir de la fotografía hace retratos muy distintos de la fotografía. Los conocemos más en la fotografía que en la vida real. Los personajes de sus novelas son sus cuadros. Se trata de convertir la realidad en arte. Bacon pinta a partir de la foto, pero la transforma, vuelca la imagen sobre su sistema nervioso. Produce la sensación de que es más fiel al espíritu del personaje que la fotografía. Él es la fotografía y los personajes de sus novelas son sus cuadros. 
  
Lo primero que hace es mentir sobre su historia y su propia vida. La novela es la mentira que hace más verdadera la verdad. Encuentra la verdad mintiendo sobre ella. Se coloca el escritor en lugares complicados y es difícil hacer un tratamiento realista de ello. A partir de ahí miente. La novela se desarrolla a finales del xix y principios del xx. Han existido personajes tan extremos. Tiene un ritmo que te va llevado, escuchas la novela como escuchas una música. Aunque una música machacona y repetitiva. Tiene mucho ritmo y una composición musical expresiva. En su rollo de escritura peligrosa tiene 4 reglas sobre esta. “Si realizas un viaje en caravana siempre usa los mismos caballos”. Utiliza formulas repetidas haciendo referencia a uno o varios temas centrales, creando una sinfonía que va creciendo. Eso se ve cuando observa a Aida escribiendo en el círculo de luz que se repite o el Denteru que se repite y lo remueve. O la canción del hombre de la luna. Lo de los búfalos. Lo va repitiendo machaconamente todo con el ritmo de la melodía Mueve- mueve. Es una técnica de escritura que se puede poner en marcha. Tiene que ver con la esencia que quieres contar y luego hace variaciones de los tópicos para hacer esa música.
En la primera página o dos ya te lo está contando todo. Luego va desplegando esas historias. En las 11 primeras páginas lo cuenta absolutamente todo de pe a pa y luego lo despliega en círculos concéntricos; el incendio en el local, como van a morir congeladas, que a unas las van a cortar las piernas y las otras van a morir, y luego va con la pata de palo. Su padre no es aquel que cree serlo. Me tragué lo del padre, porque el protagonista también se lo creyó. Luego no es lo que era. Luego folla con la madre. Da pena la escena en que descubre que no es lo que él cree ser.  Todo lo convierte en ritos, todo es un poco sagrado en la novela. Tampoco era indio al final. Va a la reserva india. Se creyó que era indio, que follaba con el padre. Deja helado cuando se folla a la madre. No sabemos de quien son los hijos. Mas que lo que cuenta es como lo cuenta. Pensaba que estaba mal traducido, porque hay frases incompletas. Pero es una forma de escribir para que te concentres más. El que lo ha traducido lo ha hecho bien. Esa es la lengua quemada; escribir pasajes de forma incorrecta, retorciendo el estilo para descolocar al lector. 
  
Hay momentos más esenciales en la historia, en lugares mágicos como cabeza de búfalo o la falsa montaña. Tiene que ver con el rollo místico, y está libremente escrito a posta. La moralidad se la pasa por el forro. Habla de la sexualidad, de cosas que aún no aceptamos y vemos inmorales. A su supuesta madre la utiliza. Es su madre y no quiere al hijo. La madre folla con el hijo. Hay poca moral de convención social, pero tiene prejuicios morales muy fuertes. El sexo puede ser libre y no tiene por que ser inmoral. El lenguaje soez le sobra en muchos momentos. Exageradamente aparece la palabra follar. El sexo puede ser abierto, habla de sexo homosexual, de sexo con su padre, con su madre, cuando le violan, cuando llega al puticlub y le utilizan sexualmente en el cobertizo. El no sufre. Es traumático para cualquiera que le violen a los 10 años. Pero él no sufre cuando se prostituye. La madre le está cuidando y ella no le hace caso, ahí sufre el chaval. Se ve el sexo como algo místico. Esta novela publicada ahora y en EE.UU. sería una novela políticamente incorrecta. La leemos desde nuestra perspectiva del 2017 de una persona de 50 años, que ha vivido los 80. Nos impactan las historias, no que fuera homosexual o que ella tuviera una sala de citas sino cuando se folla al que cree que es su padre o a la madre que sabe que es su hijo y tiene relaciones con él aun así. A los blancos se les llama los tibors, para ellos el sexo es como la muerte, morir y matar. El sexo siempre va unido al pecado, la culpa, la condenación eterna pero los indios lo ven más libre. Habla de la libertad de cuerpo. La convencional era la visión que tenían los padres del autor y los mormones y los cibors y luego hacen lo que hacen. Eso es falsa moral e hipocresía. En el siglo xxi en una sociedad abierta, la pederastia sigue siendo inmoral, el incesto sigue siendo inmoral. Sexo libre muy bien, se permite hasta cierto punto. Vivimos en una sociedad muy hipócrita. Él se quita esa hipocresía. No lo ha escrito en versión moral o no, el sexo lo ve como afectividad. Tenía afecto a los hombres que hacen el amor con él y el hombre del pueblo con el que folla le ve como a un protegido. Hay un excesivo tratamiento del sexo, está hecho a posta, va buscando decir algo, trasgredir. 

Parece que nos dice; que pacatos seguimos siendo en el sexo. Los protagonistas en la novela están extra expuestos a todo tipo de violencia. Sale la polla y el mete-mete en todas las páginas, es muy reiterativo. Hay una escena de ternura con su padre cuando escucha la luna en su corazón. El protagonista tiene sus contradicciones. “Es mi padre y me excita, ¿Cómo me va a excitar siendo mi padre”. El protagonista se tira a todo el que se menea. Ahora tenemos más sensibilidad a las agresiones violentas en general y a las agresiones sexistas en particular. El tema central es la violación, aunque parece que él no le da importancia. Tarda un año para recuperarse de esa violación. Luego él viola a la protagonista Aida. Al final de la novela ella le mata. Esas son las dos violaciones que hay en la novela.
La novela en el fondo es un cuento de hadas, hay buenos y malos. Él no permite que la viole el malo y va donde él. Si hay consentimiento no hay violación. Cuando se cargan al malo él folla con su madre. Es una curación. Lo hacen para protegerse, darse calor. La escena en que le corta las piernas es de un gore absoluto. Con un poco de opio que le trae, se acuestan los dos en medio para darse calor y protegerse. En la reserva india Pluma de Búho le salva, le absorbe la enfermedad. No es una novela de realismo mágico. Utiliza metáforas mágicas, pero no es comparable a 100 años de soledad. El escritor era homosexual y había sufrido, eso se nota en todas las páginas de la novela. La novela es una mezcla de western y cuento de hadas, va buscando su identidad ¿Quién es?, ¿Cuál es su lugar en el mundo? Le llaman cobertizo, pero en realidad tiene un nombre indio que no sabe lo que significa. Los personajes que se encuentra le van dando respuestas, va descubriendo a los que cree que son sus padres y madres. Él no lo era tan liberal como aparentaba ser. Luchaba contra la moral política de la época. Pero era de puertas para afuera. En el fondo tiene mucho deseo de mandar, de ordenar. Los personajes (Ida alma) todos tienen sus luces y sombras. La madre deja constancia de lo que pasa ahí. Va contando la historia de todos, los nombra a todos, con nombres y apellidos y con sus objetos. A muchos lectores nos gustaría haberlo visto en cine. La novela habla de la importancia de crear nuestra propia historia.
La novela se muerde la cola. Al final de ella, va a un bar travestido y empieza a contar la historia. Ya no existe ese pueblo. El mensaje final es que cuando no queda nada quedan las historias. Hace una descripción del típico pueblo americano. Recordamos la escena cuando iban a la tienda del chino a comprar el opio. Intenta que la novela no llegue a través de la mete sino de lo físico. Por eso usa lo erótico, y cómo nos llegan los paisajes, las imágenes, el desagrado que te llega es un desagrado físico. Describe la sed en un pueblo del oeste a la tarde; ve el agua, tu eres el agua, describe la sed y la sensación de beber, como el cuerpo lo coge y sólo es un párrafo. Llega a través de lo físico y no de lo intelectual.
Teru teru se hace visible invisible en la página 24. Llama teru al juego con el pájaro. Teru teru era el artista del engaño. El zorro coyote le sigue alejando del nido. ÉL se parecía a ese juego. Buscaba sin saber lo que estaba buscando. El engaño es que actúas como si buscaras el teru teru pero nunca lo consigues. Porque no tenías que alcanzar el teru teru sino que tenías que serlo. Si no querías que te vieran no podrían verte. El protagonista se vuelve invisible. Los hijos aprenden el teru teru, el juego del engaño. Tiene puntos hasta graciosos. Mucha gente lo ha comparado con el macondo de Márquez, porque propone un sitio fantástico. Crea un lenguaje, unos personajes y un contexto, crea un universo fantástico, diferente, no el que estás acostumbrado a leer en una novela. La novela es muy descarnada. Le sobra violencia y sexo por todas las esquinas. Es tan descarnada que tiene que jugar con la ternura porque si no sería infumable. Hacen un trio entre el, arbur y la otra. Todo el rato ellos repiten; “nos ayudamos nosotros a los otros, no importa todo lo que nos haya caído, quedamos nosotros.” Les pasan cosas tan duras que si no hubiera ternura no podría leerse. Lleva al límite todo, y sobran muchas cosas. Son 456 paginas. El indio loco le dispara. Casi vomitaba con la descripción de cuando le cortan las piernas, y la dentadura de madera. No recomendaría la novela esta a nadie.
Spanbauer daba clases de escritura creativa y en ellas hablaba de lo desagradable, de lo que no queremos hablar. Hay autores muy bestias, no se trata de un realismo mágico, cuando lo lees sientes esa sensación de asco. Ha costado leerla. Y eso que leo cualquier cosa. Los verdaderos cuentos de hadas son desagradables, asquerosos. El original de la sirenita, por ejemplo. Los personajes se buscan así mismos y atraviesan lugares oscuros. Confrontados a esos lugares, acabamos reconociéndonos a nosotros mismos. Como defensa de la novela la verdad es que se le lee fácil, no cuesta leerla. Pero choca con nosotros porque no queremos ver esas cosas, no es normal que folle con la madre. EL padre le enseña la técnica de energía de cómo follar sin eyacular, es puramente tántrico. No es correrse y a correr, nunca mejor dicho. El sexo no solo es placer en la novela, sino que tiene un significado místico. Tras 15 botellas de wiski ¿a qué tipo se le levanta? Algo falla en todo esto, en el pacto de verosimilitud, y es que hacemos una lectura realista de una novela no realista. El tratamiento no es realista. Habla de algo real pero no con tratamiento realista. No es una fotografía, es una creación. Es un pastiche de cosas, cuando habla de los conocimientos ancestrales mete una chapa... Esos inventos, esos rituales sexuales, de indios, se los enseña el padre… Todo es simbólico en la novela. Pero se pasa dando explicaciones, es repetitivo. Da un efecto de ritmo, de música, de pesado. Después de la introducción va decayendo. Abusa de las referencias. Como lector te aburre. No iríamos a su taller.
Él nos confronta con nuestros traumas; vamos dejando atrás cosas que no hemos superado, que las dejamos en el inconsciente. Considera su escritura parecida al método Stanislasky; hay que identificarse con el personaje psicológicamente y quebrarse un poco por dentro. Tiene un punto sanador esta novela, terapéutica. Se retrotrae a un momento del pasado a recordar y se pone a mentir y para eso hay que encontrar la voz del narrador. Cuando tengas esa voz todo se hace solo. Todas sus novelas son en primera persona. La historia contada en primera persona tiene una forma de expresarse muy particular. Cuando tiene la voz del personaje se pone a escribir. El libro es casi poesía. El traductor debe traducir respetando el mundo imaginario indio y el lenguaje que emplean. Cuando habla él es lo más difícil de traducir. Y el protagonista habla todo el rato en idioma indio. Las palabras salen de su boca. Todo lo describe muy físico.  En primera persona suelen ser un tueste las novelas, lo atractivo es la tercera.
Estuvo el autor tres años en el estudio de literatura en Colombia con Stephen Spender como maestro en la universidad. Él dice que la poesía es la forma de situar una palabra junto a otra, con la relación que guarda con el espacio y la palabra que tiene al lado. Hay una relación reciproca entre ambos. En prosa todas las palabras llevan una señal “no me mires a mí, el relato va por ahí”. Spanbauer escribió narrativa con la forma de escribir poesía, la energía de las palabras que ponemos al lado. No te fijes en las palabras, la historia que creas. Cuando te pones a mirar la forma es que algo falla en el fondo, que no está enganchando. Si lo escribe de forma lineal sería un tocho. Lo bonito es la forma de contar algo, no lo que cuenta. La novela es ese espacio en blanco que nos queda cuando decimos algo. Todas sus novelas son iguales. En otras novelas es menos extremo, pero los temas son los mismos, y el estilo el mismo. Son experiencias autobiográficas, personajes que se buscan y se encuentran. Hay muchas cosas que  escandalizan; a madre le manda hacer otras cosas, le pone en el cobertizo para ganarse la vida, eran tiempos difíciles. Juzgamos al libro por el sexo y por la mentalidad de ahora. Pero si te vas a una reserva india el sexo lo ven diferente. No hay que interpretarlo de forma realista o histórica. Es una elaboración metafórica de algo. Tiene escenas hirientes. Personajes inmorales que en el fondo tienen su moral, “mi familia eran tibors que no parecían tibors. No son como los mormones”. Llega al fuerte donde están las filas, las muchedumbres de indios, para que les den el racionamiento. Cuando se cuela en el matadero ve matar animales.
Es un libro escrito en el 91, una crítica bestial contra EE.UU. es muy actual. Es muy triste que les den una casa con media ventana a los indios. Se lo gastan en alcohol, aunque viven en régimen de subsistencia. Cuando vienen los negros y la madre le defendió, dices que del todo mala no es. Sus amigos del pueblo se van. Los músicos negros van a beber como los demás. Se van los mormones y sus amigos. Se pintan la cara con corchos y ahora todos somos negros. Por eso en el fondo la novela es moral. Lo que es inmoral es el uso del sexo unido a pecado, muerte, corrupción. Así veían el sexo los mormones, que eran los primeros que iban luego al prostíbulo. El critica la moral sexual, revindica una nueva moralidad sexual. Ha follado con su hermana. Pero hay mensajes morales; mantén tus promesas, mantente limpio. Tiene sus partes oscuras, sus contradicciones.
Es un final feliz porque él se encuentra así mismo. A partir de ese día nunca he estado solo. Se convierte en travesti. Se cierra el círculo. Cuando va a falsa montaña él muere ahí, esa lechuza que planea es su espíritu. El otro muere en Cabeza de Fábula. Es una novela redonda, cierra el círculo. Acaba abrazado a ese que forma parte de nosotros. Acaba con la canción. Toda esa parte es una reivindicación de una nueva moral. Los seres humanos se encuentran en un bar, una luz en la oscuridad. Y acaba con la canción del hombre enamorado de la luna. El búho ve el bar, hay luz en la oscuridad. Revindica a la hermandad de gente que se reúne a contar historias, a hablar, es un punto de civilización. Es el encuentro con lo bueno, con la luz, después de todas las barbaridades que pueden hacer. Es una voz ingenua, cándida, tierna, en el fondo y piensas; ¡qué cosas dice o piensa! Es una voz muy cruda pero tierna, con ese punto de ingenuidad al interpretar las cosas mezclado con la crudeza. Es atrapar la vida antes de que ella te atrape a ti, es cuestión de supervivencia. 

Los 8 personajes no tienen carisma, ni fuerza en la historia. Hay bestiales personajes que hacen cosas bestiales. Hay unos 33 personajes de una cierta significación. Tienen mucho peso los personajes secundarios con descripciones muy someras; maldito perro, el médico… He tenido la tentación de estar todo el rato queriendo apuntar las frases, pero eran muchas. “Se soltó el pelo, se levantó las tetas y le sirvió un wiski”. Es una frase genial. Son 450 paginas densas. Es difícil leerla en 10 días. Te pegas un atracón sin sentido. No es una cuestión de costar. Cada cosa necesita su tiempo. Puedes leerla en un día, pero no disfrutas ni lo pillas. No repetiría esta lectura. Si cogemos más bagaje cultural o más elevado la disfrutaríamos más. Hay que leerla con tranquilidad. He tardado todo el mes para leerla, aunque ya la había leído. Con una indigestión no se disfruta. Hay muchos descosidos en la novela y le sobran páginas. Se le va la mano con el argumento ese que es de culebrón. Lo hemos leído más con la cabeza que con lo físico. Se va la frescura del principio, te lleva a un mundo desconocido con un lenguaje, te lleva a otro camino. Al releerlo ya no hay sorpresa, ni boca abierta. Es una crítica a la cultura americana, le duele en los negros, los indios, el sexo. ¿se ha escrito para escandalizar, para vender 100 mil libros o como catarsis personal? Suena a Bukowsky, otro maldito rechazado. Es un autor realista extremo. Muestra la realidad más turbia, la sangre, el matadero. En Bukowsky no hay esa elaboración narrativa. Elige a los mormones porque son la antítesis de los indios. Tiene que haber un prostíbulo. Los que están fuera de la moral, los que tienen el prostíbulo no trabajan, se lo pasan muy bien. El prostíbulo parece un lugar de placer, un servicio público, con prostitutas en el paraíso.  La novela es dura. Las condiciones de todos son duras. Hay inmoralidad hasta en el registro de propiedad. Cuando habla del cementerio. No es un autor de bestseller. Las críticas en EE.UU. le ponen a parir. Es una novela de culto aquí, que conocen 4. Se le silencia en EE.UU. A la gente no le suena el autor de nada. El guardián entre el centeno la primera vez que lo lees choca mucho, y luego es un libro de culto. El guardián lo conocemos todos porque le hemos conocido, le hayamos leído o no. Sabemos cosas de Sálinger, pero de este no sabemos nada, es un autor secreto. No lo ha escrito para dar la nota, o ser el más escandaloso o vender muchos libros. Es difícil de encontrar en Bilbao. No está en la casa del libro. La ciudad de los cazadores tímidos o lugares remotos no los encuentras. Los pides y te esperas sentado a que te lo traigan.    El mismo mar amos oz, forma poemas, es una novela que leeremos en el siguiente taller de lectura.  

 wikipedia:

Tom Spanbauer nació en Pocatello, Idaho en 1946. Fue criado en una familia católica de granjeros de origen alemán. Era homosexual, el padre era represor. Inició sus estudios en la universidad de Idaho y los continuaría años más tarde en la Universidad de Colombia Nueva York.  Monta un taller de escritura, lo que él escribe es literatura peligrosa. Recoge material de su propia vida. Ahora tiene 72 años. Para escribir hay que vivir, observar y escuchar. Parte de su propia experiencia y su violación y se compara con Francis Bacon.  Antes de trasladarse a la costa Este, paso tres años en Kenia. En Nueva York se casó, se divorció, y sobrevivió como pudo con pequeños trabajos que compaginó con la escritura de su primera novela, poco conocida, Lugares remotos. Con la segunda, El hombre que se enamoró de la Luna, consiguió renombre internacional. Tras este éxito se instaló en Portland, Oregón, donde imparte clases de literatura y sigue escribiendo. Su tercera novela fue La ciudad de los cazadores tímidos, que recoge probablemente instantes de su propia experiencia como inmigrante del lejano oeste en la Gran Manzana. En 2006 publicó Ahora es el momento, que gira en torno a la huida de un adolescente de finales de los años 60 desde su ciudad natal, llamada Pocatello, como la del autor, hacia California en busca de una existencia distinta” (Wikipedia).

Escritura peligrosa  Spanbauer ha definido su aproximación a la literatura como escritura peligrosa (dangerous writing en inglés) y la enseña en su propio taller de escritura de Portland, bautizada con el mismo nombre. El escritor más famoso surgido de ella es Chuck Palahniuk y en parte está basada en la filosofía minimalista de Gordon Lish, quien a su vez fue maestro de Spanbauer. La escritura peligrosa usa ciertas técnicas literarias que enfatizan el minimalismo, y su nombre hace alusión al hecho de escribir sobre temas que causan miedo o vergüenza en el escritor, con el objetivo de explorarlos y expresarlos de la manera más sincera posible. Por este motivo, la mayor parte de las obras que siguen esta técnica están narradas en primera persona y tratan sobre determindados temas como los tabúes culturales. Aparentemente puede no parecer algo peligroso o atrevido, pero lo es. Cuando las palabras que uno cree verdaderas sobre sí mismo finalmente se escriben, consiguen un poder que ya no controla exclusivamente el escritor. Estas palabras dejan ver a todo el que las lee el corazón desnudo del escritor, se convierten en entidades separadas, un documento inacabado sobre quién las escribe.1
En el ensayo No perseguir a Amy (She Breaks your Heart), Chuck Palahniuk explica las técnicas de la escritura peligrosa analizando para ello el cuento corto The Harvest escrito por Amy Hempel, el mejor ejemplo de escritura minimalista según Palahniuk. 
Las reglas fundamentales de la escritura peligrosa son cuatro:
Los caballos: Si realizas un viaje en caravana, siempre utilizarás los mismos caballos. Con esta metáfora Spanbauer se refiere a utilizar ideas repetidas durante la narración para que todos los personajes y situaciones hagan referencia al tema central de la misma, como una sinfonía que va creciendo y nunca pierde su línea melódica original.
Lengua quemada: Escribir ciertos pasajes de una forma incorrecta, retorciéndolos con el objeto de que el lector vaya más despacio y preste más atención, o tenga que volver atrás en el libro para aclararlas y enfrentarse al concepto que se quiere transmitir. Un ejemplo se puede encontrar en la primera frase de La ciudad de los cazadores tímidos: Las cosas empiezan donde no sabes y terminan donde sabes. Registro de ángel: No juzgar a los personajes ni definirlos burdamente con términos abstractos. No describir algo como terrible, alegre o simpático, sino dejar que el lector saque sus propias conclusiones basándose en los hechos y las apariencias. Ir al cuerpo: Una historia debe ser una sucesión de momentos vividos con todo detalle, describiendo las sensaciones para que parezca que se puedan tocar, para que sean casi físicas. Un ejemplo de esto se puede encontrar en El hombre que se enamoró de la luna, cuando su protagonista dice: Plantado en medio del río, tus pies y tus piernas aullarían de dolor, la sangre te subiría tan rápido como pudiera subir la sangre, poniendo tanta distancia entre ella y el río como la sangre pudiera poner.
 
Lugares remotos (Faraway Places, 1988); ed. en castellano: Barcelona, Muchnik, 1995.
El hombre que se enamoró de la Luna (The Man Who Fell in Love with the Moon, 1991); ed. en castellano: Barcelona, Muchnik, 1994. En España tuvo dos titulos (hay una versión teatral de la novela)
La ciudad de los cazadores tímidos (In the City of Shy Hunters, 2001); ed. en castellano: Barcelona, Poliedro, 2002.
Ahora es el momento (Now Is The Hour, 2006); ed. en castellano: Barcelona, Mondadori, 2007.
I Loved You More (2014)

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