domingo, 5 de noviembre de 2017

POETAS DE GUATEMALA

De 1898 a 1944 en Guatemala hay dictaduras. En el 44 hay una década de gobierno democrático en que se produce una regeneración cultural intelectual. Del 55 a los años 80 90 vuelve a haber dictaduras. La más larga fue la de Manuel Estrada Cabrera, el señor presidente de M A Asturias. Le continúan dictaduras militares. Tras la dictadura de Jorge Ubico 31 44 hay ese oasis democrático o paréntesis. Vuelven los exiliados, entre ellos Asturias que publica esta novela y que en el 30 había publicado leyendas de Guatemala. Revindica lo nacional, las raíces, el folk, la propia mitología. retrata las costumbres precolombinas. Cesar Brollon, Asturias y otros forman la generación de los años 20 llamada Tepeus, que en maya chiclé significa “los formadores o creadores”. La revista Acento unía la poesía con la crítica social y la dirigía el poeta Otto Raúl González desde el 42, dos años antes de la democracia. En el 47 Luis Cardosa regresa del exilio y crea la revista de Guatemala. Se ocupa de temas civiles, políticos y sociales, influyendo en Centroamérica. En el 54 la CIA promueve otro golpe de estado, el de Jacobo Árbenz Enrique Díaz. Alaide Foppa se vino a vivir a Guatemala. Pero con la dictadura se exiliaron de nuevo Otto, Alaide Foppa, Cardenal, Monterroso, y Asturias. prosiguen dictaduras de mucha violencia y muchos son asesinados o metidos en la cárcel. Cardosa y Salomón de la Selva, con su soldado desconocido, son los poetas principales. Y ambos vivieron de jóvenes en EEUU y se alistaron en el ejército británico en la gran guerra. 

Luis Cardosa nace en 1904 y publica en Berlín un libro, Luna Park, poema instantáneo del siglo xx, prolongado por Ramón de la serna que es un adalid de la experimentación y las vanguardias en los años 20. En el 26 publica Maelstroms films telescopados. El alma de Rubén Darío es un lirio entre las páginas del libro, pero quedo emparedado entre los muros del rascacielos. Fue un activo militante de izquierdas. Tras la revolución del 44 volvió al país a dirigir la revista de Guatemala, símbolo del progresismo. Ocupo funciones en el gobierno de Jacobo Arne. Al volver a su país ya no era su país, había cambiado y no se acordaban de ellos. No se adaptó a vivir a aquí y tras el golpe del 54 se exilió a México donde murió en el 92. 
  
Guardo en el corazón ciudades más grandes que New-York   
Con rascacielos, hangares, catedrales, puentes           
Y barcos, aeroplanos y trenes,                           
Listos a marcharse por la red de mis nervios             
A mis Áfricas ecuatoriales,                               
A mis vírgenes parques estelares,                         
A mi submarina Atlántida.                                 
Guardo el rescoldo                                       
Que me dora dulcemente como el pan el horno,             
De un fuego remoto                                       
Ancestral calor que fundió el oro del sol                 
En el vientre de mi América,                             
Bronce moreno y ácido como soy yo,                       
Y en su centro, diamante sobre ónix,                     
Refulgente anhelo, ombligo de la raza,                   
Oscilante a pesar de la violencia,                       
Y tan grande que, como el espacio, parece no existir
Los rascacielos no tienen almenas, ni tiendas, es cosa trágica, los arlequines de Picasso, las manzanas de Cézanne llevan zapatos las náyades y zapatos de Chaplin. Vienen sin contemplación al mundo, la manzana de la tentación confunde lo irreal e irreal, palpo el libro con sueño, alquimia. El arlequín es una persona seria. El infinito me interesa mas que las compañías de Hugo, madrugador que en la plaza pública, pone el revolver frente la belleza, manos en alto, cae el collar de perlas, decapitan los sueños con una pistola de sol a sol      
Tuércele el cuello a la oda y la retórica, fuego sin tiempo, de ahora mismo amor entre perseguidos, ¿de qué sirven en vano destino las epidemias? Muchacha del océano te detesto como en mayo un glaciar, fénix de hielo, te nombro, no te olvides, viven en botes de basura, la demencia de un notario diciendo que no existe lo inefable.  
 
Otto Raúl González 1921 2007 creo la revista acento, uniendo la lírica con la crítica a la realidad social del momento. Durante la década de los gobiernos de Arévalo Bermejo y Jacobo Árbenz, hasta que este último fuera derrocado con una acción militar promovida por la CIA (hace pocos años desclasificaron los documentos que lo confirman), muchos tuvieron que emigrar.  González escribiría desde México la mayor parte de su obra y es considerado uno de los grandes literatos de su país
 
dadle,
dadle mil golpes,
dadle mil golpes al diamante;
siempre,
siempre seguirá siendo,
siempre seguirá siendo diamante.

Dadle,
dadle mil golpes,
dadle mil golpes al pueblo;
siempre,
siempre seguirá siendo,
siempre seguirá siendo el pueblo.
Porque el pueblo en duro como el diamante.

Encerradlo,
Encerradlo bajo mil candados,
Encerradlo bajo mil candados al aire;
Siempre;
Siempre permanecerá,
Siempre permanecerá siendo el aire.

Encerradlo,
encerradlo bajo mil candados,
encerradlo bajo mil candados al pueblo;
siempre,
siempre permanecerá
siempre permanecerá siendo el pueblo.
Porque el pueblo es libre como el aire.

Matad,
fusilad,
ametrallad la luz;
siempre,
siempre continuará,
siempre continuará habiendo luz.

Matad,
fusilad,
ametrallad al pueblo;
siempre,
siempre continuará,
siempre continuará habiendo pueblo.
Porque el pueblo es inabarcable como la luz.

Invención de los nombres más preciosos
Deliberadamente no quiero
No queremos aprender ni repetir los nombres
De la sierra ni la fecha ni el lugar de los encuentros
Porque sé porque sabemos
Que en todas partes son los mismos
Por eso es que invento que inventamos
Nombres más precisos nombres más preciosos
Pues el sitio donde cae un guerrillero
Bien puede llamarse Paso del Arcángel Rebelde
Cerro del Águila que nunca Desciende­­
Montaña del Valor a Toda Prueba
 Pico de la Estrella que se Oculta Jamás

Isabel de los Ángeles ruano 1945. Salió pronto de Guatemala porque sus padres se fueron a México donde conoció a los exiliados españoles como León Felipe o Luis Cernuda, al que dedica un poema en su muerte. Cuando vuelve a Guatemala publica Coriatides. Escribe pese a sus trastornos mentales que le hacen deambular por las calles. En las plazas vende desodorantes, perfumes y poemas. Viste de hombre. Sigue viva. Ella así misma se llama Pablo. 

LOS DEL VIENTO
Nosotros, los del viento,
los que llevamos versos incrustados
al centro del timón de nuestra sangre.

Nosotros, los portadores de enredaderas turbias
nacida en lo incierto de la raza.

Sí, los que llevamos el destino broquelado
más allá del color de nuestro sexo,
más allá de las voces de la herencia,
más allá del dolor de nuestro grito.

Sí, iremos cantando, cantando,
como si germinaran las palabras
y no fuera prestado nuestro aliento;
como si en verdad la luz nos recubriera
y no tocara la muerte a nuestra puerta.

Desde el corazón al alma
nos vemos royendo nuestras propias ansias,
nosotros, los seres de la tarde aniquilada,
los del perdido otoño, los del viento,
los que llevamos nuestra vida
más atada a los cielos que a la tierra
y que vamos cantando, desde siempre, cantando.

MIS MANOS
Estas manos mías conocen la ascención suprema
y la más burda ignominia.

Son como dos relámpagos audaces
o como dos humildes golondrinas cautivas.

Se entrecruzan en una plegaria o aman
con santidad o con delirio
y se asustan del fuego
y chocan contra un rostro.

Estas manos mías saben mentir
y son urgentes. Me han dado la pasión sublime
y la ternura de un ángel de luz.

Tienen reminiscencias de ala desteñida
y saben de los surcos del vuelo
Conocen todas las fiebres.

Viejo solitario de la tarde,
te veo con tu vaso de ron, escribiendo
tu tristeza de niebla, trajinante
como una yegua loca, sorbiendo lentamente
una lágrima gris, deslucida, amarillando
junto a la briosa estación del verano.

Te veo envuelto en papeles oscuros
en el departamento quieto, separado
de la ciudad, caminando en sigilo,
viendo que gota a gota se te escapaba el cielo,
huyendo en la bruma metálica de la lluvia,
resguardado en los terribles potros que cabalgaban
tu antiguo vicio de llorar despierto.

Te resucito en las pavesas alejadas
en las remotas playas del insomnio acezante
y en los inquietos torbellinos de espera.
De niño te encuentro en un caserón deshabitado
y siento crecer en ti brillantes mariposas,
el júbilo de los cuerpos desconocidos
deseados en cualquier parte.

Te quiero en ese resplandor de miedo voluptuoso
donde nació el acento melancólico,
en las ventanas del sueño, en ese gemir suave
de adolescente incendiado en el otoño,
te quiero en el vaivén de habitaciones olvidadas,
ignorado en escalerillas fantasmas,
martillando una angustia sin nombre,
tragando besos sucios a hurtadillas del día,
comprando una primavera inexistente
bajo un silencio de sombras y sábanas revueltas.

Te busco guarecido en oscuros cinematógrafos,
hundido en cualquier esquina, pensativo,
rumiando tu ingenuidad desmelenada,
sentado en algún bar, fugitivo en derrota,
oyendo un vulgar silbido de jauría,
almacenando siluetas, rompiendo espejos falsos,
lanzando amargas flechas sin respuesta.

Y te gustaba pasear sobre los puentes,
sentir correr los ríos, oír el mar,
te esfumabas con las volutas del ocaso
y mirabas de vez en cuando a las estrellas.

A veces te dolía la vida, casi recuerdo tu gesto,
tu voz taciturna, aquellos ojos que se perdían
tras una lejanía invisible,
tus manos desgranadas en las puertas del alba,
la canción siempre hirviendo en tus torres de espanto,
el violín cabizbajo que reptaba tu ensueño
la máquina de escribir que te seguía
y los discos de jazz disfrazándose en la penumbra.

Entonces añoro las cortinas regadas en torno tuyo,
ese misterio vacío, esa leyendas de avenidas esparcidas,
la guitarra del viento acompañada de roncas voces,
las vacilantes perspectivas de los desvanes macilentos,
el suicidio de peregrinas campanas desquiciadas
desapareciendo en las esclusas derruidas del tiempo.

Añoro las dispersas ansiedades que desgarraron
tu vibrar de avecilla desgajada al invierno,
tu displicente recorrido de espermas apagadas,
la aguja que rompía tu vibrante relámpago,
la cuchilla del sexo trepanndo tus nervios,
tu tibio abrazo dulce de ruiseñor tremendo,
las noches en que el mundo te crujía insepulto
tras una cordillera de plumajes azules,
la rosa que perdiste en las veredas náuticas,
la emoción presentida, los caminos abiertos
a tus zapatos que hollaban las inciertas regiones
donde un ancla de bermellón ataja los placeres prohibidos
tras las puertas abiertas desbocadas al sueño.

Te siento pasajero, de una inmensidad amorfa
viviendo en las filas de los que retan, en esa
difícil soledad de ir cargando una cantidad de absurdas cosas,
entre fórmulas aparatosas y obligadas,
en una pirámide de aburrimientos continuados,
y el hastío de ir repitiendo historias
en evasiones que se esconden en laberintos
dislocados, en ese rugir sordo que nace y quema,
en la protesta que vuelca y hiere
junto a las murallas.
Porque llega la hora en que ya nada importa
y entonces explotaron tus versos, te regaste
como una erupción incandescente, como una lava violenta.

Porque morías en la secuencia de las semanas
de disecadas focas, en las farolas mudas
que quiebran los anhelos caracoleantes,
en los lechos abandonados, en los cocodrilos
de taxidermia inconclusa, en los años que doblan,
en ese instante de ya no sorprenderse,
en ese susto repentino que arrasaba, desolador,
temible, en la repentina voz que aullaba
exigente, profunda, en un fluido de fiebre
como una líquida plataforma que te llevara.

Ahí estaban las azoteas del hielo,
el grito partiéndose en pedazos,
la atribulada pesadumbre de repartirse,
de huir, de esconderse en suburbios pedregosos,
de ser frágil, de humo, efímero, de sólo aventar
un ruego caldeado en disgregados cristales,
en un frío que recorría callejones sonámbulos,
intemperies agonizando bajo epilépticos alambres
sincronizados al fúnebre estertor.

Y te esfumabas en la sangre disuelta de los cadáveres morados,
en la serenidad del paseante
que violaba las tiránicas ataduras, en la fiera,
inextinguible antorcha que encendías, en la valiente
y dolorosa actitud de ser tú mismo.

POEMAS DE ARENA
Me postre e las puertas, ciudad, torres de mundos silenciosos, calles, plazas frias y desoladas, venia del campo, no me había extraviado, la esperanza había muerto, como una oración en el último salmo de los humillados
Mendigare en las ciudades de otoño y sol y agua, del día venidero, provengo de los territorios olvidados, digo a is hermanos la verdad, nos cortaran la lengua, mendigare la risa de los niños, la alegría del corazón, en nombre de los versos, regada canción de palabras de arcoíris de mi ante usted.

Alaide foppa
Nació en Barcelona 1914 Guatemala 1980. Vino joven cuando la democracia. Es hija de guatemalteca y dramaturgo argentino. Su infancia adolescencia las pasa en Barcelona Argentina Italia. En el 44 vuelve con sus padres y adquiere nacionalidad guatemalteca. Con el golpe se exilia en Méjico, es profesora en la facultad de filosofía y letras en la universidad autónoma de Méjico y profesora de literatura mexicana y sociología. Funda con Elena Poniatowska, de origen polaco, la primera revista femenina de Méjico. Es una mujer activista con el grupo de mujeres contra la represión. En el 80 vuelve a ver a su madre y desaparece. Por testimonios posteriores de los implicados se sabe que la secuestraron, torturaron y mataron. Su cuerpo no ha padecido. Fueron los grupos militares bajo la orden del general Luca que la hizo desaparecer. 

Nuestra juventud camina triste sendero, perdido en el bien prospero, carga sin futuro, mundo sin mañana, futuro oscuro, camino inseguro, espanto de noche sombría, solitario canto. 

Poemas del Camino:
Juego de niños. Recuerdo una excursión al lago con mi familia en mi infancia. Era una mañana y el camino era claro, por los caminos, brillaban verdes los valles de cipreses y álamos temblorosos. Reía de impotencia hiriente, pasaba una nube, al lago íbamos.
El lago. Mirada en la pupila, niños gritan de alegría, corren en la orillan, llenas los ojos de maravilla, la mano dibuja rostros que el mar se lleva y deja al tirar una piedra espejeo en el lago.
Un baño de agua bella, la piel lisa de niños que ríen, nadan, se tiran en la orilla, mojan sus cabellos, los peces inquietos juegan con los pies que se asoman entre la blanca espuma, la tarde es pequeña, el lago resplandece bajo el sol, corren tras una mariposa, con la mano ahuyentan el vuelo susurrante, aleja a todos de su lado, los niños no quieren entrar al castillo ni lanzar flechas a los enemigos.
Retorno. Imágenes claras del día, el lago en silencio, se oculta la luna, brilla el cansado silencio tenue de los niños dulcemente, un día en el lago, la vida parada 

Ana María Rodas (Guatemala 37) destaca en el feminismo revolucionario, da nuevas visiones al amor y erotismo. Publica poemas de la izquierda erótica en el 73. Recibe el premio nacional de literatura M A Asturias en 2000. Es periodista y activista. Desde2015 es ministra de cultura en Guatemala. Y deportes, como aquí información y turismo. Escribe el fin de los mitos o sueños entre su obra erótica Poemas de la izquierda erótica en 1973. Seguido luego escribe «Cuatro esquinas del juego de una muñeca» en 1975, «El fin de los mitos y los sueños» en 1984 y «La insurrección de Mariana» en 1993. Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias 2000, Premio Libertad de Prensa 1974, de Guatemala, Primer Premio en el Certamen de Cuento de Juegos Florales México en 1990 y Primer Premio de Poesía en el Certamen de Juegos Florales México, Centroamérica y el Caribe en 1990. Tiene una forma de escribir cotidiana y sencilla 

Domingo 12 de septiembre, 1937
a las dos de la mañana: nací.
De ahí mis hábitos nocturnos
y el amor a los fines de semana.
Me clasificaron: nena? rosadito.
Boté el rosa hace mucho tiempo
y escogí el color que más me gusta,
que son todos.
Me acompañan tres hijas y dos perros:
lo que me queda de dos matrimonios.
Estudié porque no había remedio
afortunadamente lo he olvidado casi todo.

Tengo hígado, estómago, dos ovarios,
una matriz, corazón y cerebro, más accesorios
Todo funciona en orden, por lo tanto,
río, grito, insulto, lloro y hago el amor.

Y después lo cuento.
Estamos hechos de recuerdos

Estamos hechos de recuerdos                   
de un pelo rubio                               
de un pecho                                   
              de cuatro                       
              cigarrillos                     
              moribundos.                     
De rítmicos movimientos.                       
                                               
El ron se hunde, ruidoso, en la garganta       
-10,000 células muertas-                       
y el deseo ametralla                           
en los dedos.                                 
                                               
                                               
3. Asumamos la actitud de vírgenes             
                                               
Asumamos la actitud de vírgenes.               
                  Así                         
                  nos quieren ellos.         
                                               
Forniquemos mentalmente,                       
suave, muy suave,                             
con la piel de algún fantasma.                 
                                               
                  Sonriamos                   
                  femeninas                   
                  inocentes.                 
                                               
Y a la noche clavemos el puñal                 
y brinquemos al jardín                         
abandonemos                                   
esto que apesta a muerte.             

6. Limpiaste la esperma

Limpiaste la esperma
y te metiste a la ducha.

Diste el manotazo al testimonio
pero no al recuerdo.

Ahora
yo aquí, frustrada,
sin permiso para estarlo
debo esperar
y encender el fuego
y limpiar los muebles
y llenar de mantequilla el pan.

Tú comprarás con sucios billetes
tu capricho
pasajero

A mí me harta un poco todo esto
en que dejo de ser humana
y me transformo en trasto viejo.

Sueños de una madre. cubre en alas a todos sus hijos, los que no saltaran amorosos, matriz inmersa pulsa al matriz del universo entero
Sincera alegría de miserias, me gustan las fresas y las personas. me caen mal los hipócritas crueles y estúpidos, no pudo vivir, estoy hecho de palabras, uso la tinta de papel a mi manera, no haré un ensayo de los conjuntos matemáticos. Encontraré otra forma de expresarme, soy yo y como tal actuó, no pertenezco a otros. Me acepto con mis huesos y penas. Asomo al mundo. Aquí estoy yo aunque no me vean
Me acuerdo y soy arrebatada celosa voluble con lujuria. ¿con 37 años esperan que mi cerebro y glándulas actuaran como el ciprés de un cementerio?

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