viernes, 2 de marzo de 2018

AMORES LEONOR DE RECONDO



27 feb. 2018
LEONOR DE RECONDO – presentada por KIKE MARTÍN
LITERATURA FRANCESA en BIDEBARRIETA
Esta charla surge por una colaboración con el instituto francés en España. Agradecen a los patrocinadores de la temporada que han organizado este evento. Y agradecen también a la editorial Minúscula. Esta escritora nos ha cautivado desde el primer libro, piedra viva que esa su tercera novela tras el príncipe de negro (no traducida aún) y sueños olvidados. Amores es su cuarta entrega traducida. Juan Cardinal es otra de sus novelas y será pronto traducida. Su ultima novela ha sido muy exitosa en Francia. 
 
La autora se dedica a la música de cámara y del barroco. Su apellido delata que tiene orígenes vascos. Sueños olvidados habla un poco de su familia, cuenta la historia de amor de sus abuelos que dejaron su Irún natal para instalarse en Francia por la guerra civil. Su padre ya ha fallecido. Era el pintor escultor Félix de Redondo, que era un niño en esos momentos. Su vida familiar entronca con su vida literaria. Es su vida imaginaria porque en esa parte en España solo estuvo hasta los 5 años. Nació Leonor en el 76 y su padre nació en el 32, se fue en el 36 y vivió toda su vida en Francia. No la habló ni en español ni en vasco. Se integró bien en la realidad francesa. Le contó muchas cosas. Lo hablaba en español, pero había vivido poco en España. Tenia 4 años cuando se fue de aquí. Tiene mucha diferencia de edad con sus abuelos. En 1886 nació su abuelo. Tenían casi un siglo de diferencia y no le conoció. Conoció poco a su abuela española. Todo era como un sueño, algo que la habían contado, peo no conocía lugares ni personajes. Había algo muy emocionante y muy trágico y muy abiertamente luminoso y muy alegre en todos esos cuentos. Así ya de pequeña quería saber sus orígenes. Su padre le conto varias veces la historia de cuando se fueron. Se fueron en el cumpleaños de unos de sus hermanos y la abuela había hecho un pastel de arroz. Lo cocinó, lo dejó en la mesa y se fueron y dejaron el pastel intacto. Ella quería saber quién se había comido el pastel. Empezó a escribir para contestar a eso. A lo mejor se lo estaba comiendo ella el pastel ahora. 

 
Hay ahí algo que pone en marcha la imaginación y la ficción. Escribió esa novela, sueños olvidados, porque era muy importante para ella. Era la manera de encontrar a sus bisabuelos, esa parte de su familia y su historia, pero no es un testimonio, pues hay mucha de ficción. Es una mezcla de recuerdos que le contó su padre y de imaginación y emoción. El silencio dice muchas cosas. Los silencios son cosas que se trasmiten en las familias, junto a historias, palabras y vivencias. Alli hay un material de novela de ficción. ¿Qué le dijo el padre cuando leyó el libro? Se emocionó mucho. Había cosas justas o cosas falsas, pero le daba igual. No era importante eso. La idea era transmitir algo en esta historia que ella no conoció pero que le conto su padre, que se iba a morir con su muerte. Escribiéndola están todos vivos todavía; los abuelos, el padre… Tiene un hijo y quiere que el hijo se lea el libro, quizá no le interesa. Hizo algo para trasmitir una historia que también es la suya. La manera de conocerla era escribirla. Tuvo la sensación de conocer más a los abuelos tras escribir ese libro. Aún no ha hablado con ellos, no le han contestado. El padre le contó sus recuerdos con más detalles. Escribió la novela y el padre la leyó. No podía publicarla sin su consentimiento. 

 
Se publicó en la editorial minúscula en español. Eso fue algo muy emocionante cuando salió la novela. Es una historia bonita. La particularidad en la novela es que hay un diario de su abuela que es ficción. Le da la palabra, para que hable ella de su emoción y hacerla hablar era un encuentro entre ellas. Es la palabra de una mujer en los años 30. En los tres libros traducidos al castellano el amor tiene gran peso. En Piedra viva es ese amor por el monje Andrea del que Miguel Ángel estaba enamorado. Sueños olvidados habla del amor en tiempos de desolación y guerra. Y en amores, la última novela publicada castellana, cuenta el amor prohibido entre unas mujeres que no casa con la época de principios de siglo. ¿Por qué le interesa el amor desde un punto de vista literario? El amor es algo en la vida increíble. La magia de la vida es el amor, el encuentro, la poesía, el deseo. Es difícil escribir del amor, encontrar el vocabulario y las palabras justas, porque es una emoción, tiene que ver con el cuerpo y no es solo anatómico. Le interesa el trabajo de buscar la palabra justa para evocar un sentimiento y el deseo del cuerpo. El amor es el paroxismo de la búsqueda que hizo de las palabras en el libro. Es un libro sobre el amor entre esas dos mujeres. 
 
Pero sobre todo es un libro de la emancipación de las mujeres en los principios del siglo XX, en 1908, en Francia, antes de la primera guerra mundial, estábamos aun en el siglo xix con la iglesia con mucho peso y una educación femenina casi inexistente. Con la primera guerra mundial los hombres van a la guerra y las mujeres cogen más espacio público y social pues antes había poco. Le interesaba describir esa parte de la revolución tecnológica de ese momento; la aparición de los coches, la electricidad. Se mezcla el tiempo antiguo y el moderno con las ideas y la prensa. Muchas mujeres estaban paradas porque no tenían la educación y si se casan y tienen hijos está todo solucionado. 

 
En esta novela hizo un paralelo entre dos mujeres, una burguesa que se ha casado y no tiene hijos y se siente inútil y la criada que trabaja con su cuerpo todo el día y se queda embarazada y es imposible en su situación porque pierde su trabajo y la echan de esa casa con el hijo y está perdida. En esa misma casa hay dos destinos de mujeres a través de la maternidad y su cuerpo y la emancipación que pueden obtener con el conocimiento de su cuerpo. Es conocerse y también ser libre. En amores sucede todo en una ciudad de provincias ceca de París. Si alguien quiere emanciparse en esa época tiene que ir a París. El mundo rural lo hace imposible como la novela madame Bobary de Flaubert. Hay mucho de él. Bobary es unos años antes. Por ley las mujeres no podían trabajar ni votar, no tenían derechos. En París era un poco distinto porque tenían ideas más abiertas y había mujeres con más libertad, pero los hombres les daban dinero, no había autentica libertad. En las capitales de los países hay intelectuales y es más anónimo, es más fácil esconderse y vivir algo prohibido. No oculta las dificultades de la mujer en la época. 

 
En las primeras páginas narra la violación terrible por el señor de la casa a la criada. Tenia claro lo que quería contar; una historia de amor entre mujeres y la historia de emancipación de las mujeres. Es la historia también de un bebe, un niño pequeño, y es importante la concepción violenta de ese niño al principio de la novela. Su historia va a ser muy complicada. Es una criada que vale para todos, hace las tareas de la casa y está a disposición de las agresiones sexuales de sus señores. La libertad sexual de los hijos estaba en manos de esas mujeres porque era menos peligroso por las enfermedades. Es importante el acto sexual en los matrimonios, las mujeres son violadas en sus propios matrimonios. A la protagonista principal la dicen que el sexo es un enredo inmundo, y no encuentra placer en el sexo. Pero el sexo se vuelve otra cosa en la relación de estas dos mujeres. Obedece a la falta de conocerse así misma de la mujer, se casó muy joven porque hay que casarse y él es notario. Tiene que ser un matrimonio muy feliz y la dicen que tienen mucha suerte pero ella no lo ve así. Detrás de esa suerte hay un mundo entero donde la vida sexual se descubre con la otra mujer. Él se va con la criada no porque sea malo sino porque su padre hizo lo mismo, era lo común. La abuela dice que encontrar a su abuelo fue una lotería. Mucha suerte había que tener. Hablamos de mediados del siglo xx. Además, tiene que tener hijos y no los tiene, se siente inútil, fea, infértil. Hay una presión grande alrededor, de sus padres, de su marido y de su situación social. Ba a tener su plaza en el mundo una vez que es madre, una vez que haga lo que tiene que hacer. Ella cree que su cuerpo es incapaz de tener hijos y no es libre porque no se conoce. Es algo muy duro. Puede ser un problema de él también, pero ella lo asume como suyo. Siente mucha culpabilidad. Una historia de amor libre y linda puede pasar, pero no pasa. Estan ambos perdidos, no es que se odien. Él actúa porque es la costumbre obrar así. Ella no ve posible otras posibilidades. Él tiene una concepción machista de la mujer. la mujer le reprocha haberle engañado con la criada y él piensa; “pero si le he engañado con una criada, no con otra mujer”. Eso denota cómo se valora a la mujer en las clases mas bajas. 

 
Para conocerse y documentarse leyó muchos libros de educación de mujeres de finales del XIX. Los burgueses no tenían un espejo. No se veían desnudas ni sus cuerpos enteros. Ahora vemos cuerpos desnudos por todos lados. No podían crear una imagen propia de si mismas sin mirarse. El cuerpo estaba muy escondido, hay muchos vestidos y cosas además del corsé. El sexo era algo escondido, oscuro, profano, que tiene que ver con el pecado del cuerpo. Pensó en esa mujer joven de 23 años, que nunca se ha visto entera o que si quiere verse solo puede ver sus brazos o los senos que crecen. Refleja esa imagen mental. Cuando se casa empieza su vida sexual puede tener suerte y que todo vaya bien, pero es muy difícil. Tiene que ver con la vida sexual y la vida en general. ¿Qué lugar en el mundo puede tener sin conocer su cuerpo? Cuando entiende que la criada está embarazada de su marido alli hay algo de su visión del cuerpo femenino que va cambiando. Va siendo el cuerpo no solo útil sino bello hermoso. Ve a la criada por casualidad, la ve desnuda y allí hay algo en su cabeza que empieza a moverse. Se reubica, cambia su visión del mundo. Se completa. Nace ese niño y ellas dos crecen con esa relación y con la llegada del niño. La criada da luz y conoce su cuerpo. El deseo iba a nacer ahí entre ellas porque es la visión del espejo de sí mismas y de los cuerpos vivos. En la época esos amores homosexuales eran casi imposibles de vivirlos. Es un momento de explosión, de conocimiento del mundo. 
 
La acción de la novela trascurre hace 100 años, compara aquellos tiempos con los de ahora con la revaloración de la mujer. Escribió esa novela cien años antes para ser más libre. La distancia histórica le daba mas libertad para hablar de una historia como esa que habla de amor homosexual o de la adopción o de muchos temas que en la Francia en 2013 no se podían tocar. Había salido la ley del matrimonio homosexual y por el tema de la adopción había muchas manifestaciones en contra en Francia. Toda Francia reflexiono sobre esos temas sociológicos muy importantes. En su generación hay una vuelta de la importancia de la maternidad, más que en la generación de su madre en los años 70. En la liberación sexual tras los 60 la maternidad era una opción, no una obligación. Ahora parece una obligación y se pregunta por qué. Esta novela no da ninguna respuesta, pero le ayudó a reflexionar sobre esta obligación que pone más obligaciones a las mujeres de hoy que ya tienen tantas. 

¿Estamos en la revolución feminista o femenina? Lo que pasa ahora es colectivo. Estamos sorprendidos de cómo empezó el movimiento de las actrices en Hollywood denunciando agresiones. Hay algo de colectivos que están pidiendo reflexionar. Cada uno es libre y único. Hay pasos que no se pueden dar todavía. Es muy importante la educación de los menores, dar ejemplo a las generaciones siguientes. Es un proceso no irreversible, pues todo puede volver atrás, involucionar. Lo cierto es que muchas mujeres quieren que no siga el machismo. 

Algo común a sus tres novelas es la fluidez de su prosa. Da la impresión de que escribe como de manera natural y le sale una prosa elegante, precisa, sin florituras. ¿Es así o está muy trabajada? Es mucho trabajo como en todo. En la fluidez trabaja mucho. Tiene que ver con el activismo feminista y su familia. Quiere entrar en la lengua del libro y no parar de leerlo. Eso es muy importante. Hasta que las frases no quedan naturales y el libro no se desarrolla de manera fluida sigue trabajando. Hay algo en ella que escribe así. No es muy distinto de la primera versión, pero hace muchas correcciones hasta que sea fluido. 
 
Tiene este libro el premio de los libreros, pero esto no tiene en España la importancia que tiene en Francia. Han dicho todos los premiados que es el premio con el que más contento están. Los libreros son los que pasan los libros, por lo que su premio es importante. En Francia son 500 libreros, no son 10 que hablan entre ellos y te dan el premio. Son meses y meses. Al principio hay 25 libros y votan y reflexionan y solo queda uno. Y quedó amores. Fue un momento muy bonito. Los premios le encantan, la ponen contenta, pero les tiene miedo. No quiere recibir esa presión. Ha recibido premios mu importantes, el premio de los estudiantes, por ejemplo. Hay premios de los liceos. Demuestra un nivel cultural diferente en Francia. En España a nadie se le ocurriría poner un premio de esas características. Su prosa puede adaptarse a la mentalidad de los estudiantes. Son premios lindos porque son premios de lectores. En Francia hay muchos premios, pero pocos de lectores. Hay muchos premios de críticos. Los estudiantes son otra generación, tienen 20 años. Conoce pocos estudiantes en su vida. Cuando fue seleccionada para este premio quedaron 5 libros y fue a ver a estudiantes a las universidades y fue muy interesante porque los estudiantes tienen menos dinero que otras generaciones, compran pocos libros y seleccionan mucho. Suelen comprar libros de bolsillo, pero no los grandes, de gran formato. La literatura contemporánea no está solo escrita por hombres viejos. Hay que enseñar que la literatura contemporánea puede ser escrita por ellos, con ellos y para ellos. Fue un dialogo muy interesante. Esta generación quiere seguir leyendo, a pesar de que ahora hay otros recursos audiovisuales.

 
Ahora está pensando en escribir otro libro. ¿Cómo compaginas la música clásica con la literatura? La escribe a huecos, en momentos. Hubo un momento en su vida en que hacia solo conciertos. Ahora toca menos, pero sigue tocando cada día y sigue haciendo conciertos. La literatura tomó un espacio que ella no imaginaba en su vida. La vida escoge su camino y se alegra. Son dos cosas complementarias. Para ella escribir es un lugar de libertad y de creación y en la música es interprete por lo que allí también hay mucha pasión. La música es el momento, el colectivo, el concierto, lo que se comparte con la gente. Cuando escribe está muy sola, pero con los colegas músicos cuando tocan o ensayan hay un dialogo muy bonito que le gusta mucho. Ahora ya no es compositora. En eso ha cambiado su trayecto. Tiene un lado de creación y otro de interpretación en lugares muy distintos del arte. Necesita tener talento para escribir y tocar el violín. Es de una familia de artistas. Vio a sus padres trabajar de artistas. Nunca pudo imaginar su vida de otra manera. Luego hay que encontrar su lugar y no fue la pintura porque su padre era escultor y pintor y su madre también y ella no podía entrar alli porque era sagrado, era el campo de los padres. Tenía que encontrar su campo propio y ahora ha encontrado dos campos. Le gusta la disciplina que impone el arte y el sueño al crear. Tiene que ver con la maestría, lo artesanal, el dominio de una disciplina dejado que pase algo. Cuando uno domina la técnica es más fácil crear. Pero solo técnica no tiene interés. Le interesa que la técnica sea trasparente como las frases. Para que se pueda leer debajo de las palabras.  Piedra viva, años olvidados y amores son los tres libros publicados y traducidos en España. Los libros se publicaron desordenadamente. Sueños olvidados tiene mucho que ver con el País Vasco. Se emocionó con ese libro. Ha habido aquí gente exiliada, por lo que este libro nos atañe. 


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