miércoles, 14 de marzo de 2018

MAS POEMAS POR EL DIA DE LA MUJER


¿Y si dios fuera mujer? Benedetti

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
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Y dios me hizo mujer Gioconda belli

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,

ojos,

nariz y boca de mujer.

Con curvas

y pliegues

y suaves hondonadas

y me cavó por dentro,

me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

y balanceó con cuidado

el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

y me inyectó con ella

para que irrigara

todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños,

el instinto.

Todo lo que creó suavemente

a martillazos de soplidos

y taladrazos de amor,

las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

por las que me levanto orgullosa

todas las mañanas

y bendigo mi sexo.
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Este poema si soy rara se publicó en Laberinto íntimo de Ester barbona. La autora nació en Barcelona en el 70. Es filóloga y poeta. Recitaremos sus poemas el viernes en el recital bidarte.

Si soy rara por intentar sembrar en el camino semillas de alegría.
Si soy rara por sonreírle a la vida aunque me lo ponga difícil.
Si lo soy por creer que el mundo es un ser vivo que tiene derecho a recibir,
no sólo a dar.
Si lo soy por prestar oídos al pulso de la naturaleza
en lugar de a los engañosos cantos de sirena de la sociedad.
Si defiendo que la ayuda no se compra ni se vende,
sino que se presta.
Si me emociona el retorno,
cada año,
de una golondrina al nido que la vio nacer.
Si me indigna ver a una mujer con las manos ajadas de trabajo mal recompensado.
Si me duele el niño de mirada marchita
que se cruza en mi camino.
Si soy rara por pensar que a la humanidad le queda una esperanza
mientras haya una sola persona que lo crea.
Si consiguen embelesarme el sonido de una nota,
el arrullo de un mar en calma.
Si no escucho las palabras
porque me pierdo en la voz que las pronuncia.
Si soy rara por despertar,
a media noche,
con la urgencia de un verso prendido en mi boca.Si soy rara por creer que el corazón me da la libertad y la razón me la quita.Si soy rara por vestirme de payaso para robar una sonrisa amiga.
Si lo soy por mirarme en unos ojos con la esperanza de verme reflejada en ellos,
entonces,
sí.

Entonces confieso que soy rara,
y.
Isla ignorada gloria fuertes
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Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
sola sólo
.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño
pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla,
sois vosotros mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!
A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo
.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz
que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo
.
Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro
sé todo, porque vino un mensajero
y me dejó una cruz para la vida
para la muerte me dejó un misterio

Había pocos hombres cuando se creó la residencia de Cruces. Pensaban que era un hotel de lujo. En la seguridad social entonces estaban pocas personas. Los autónomos maestros y curas no entraban en ella. Las mujeres ganaban igual que los hombres, pero les daban a ellos mejores puestos. Y ellas lucharon a brazo partido. Había dos mujeres médico, que lucharon mucho por el feminismo e incluso las hacían versos.  Carmen Martínez en 2009 escribió estribillo de un lamento. (está en un libro poemas encontrado en 2009, por lo que sería de alguien muerta) El 9 de diciembre del 2003 fue el centenario de Dolores Ibarruri. Escribieron un poema en el que debían hacer mención al cuerpo (tu cuerpo también habla, tu pelo, ojos y boca)
El 8 marzo es el día de la mujer en que se lucha contra el maltrato y a favor de la igualdad. La justicia debe perseguir al maltratador. Los derechos de igualdad deben ser reconocidos a la menor tardanza. También hay hombres feministas, hombres que han sido criados entre mujeres y que reconocen que sin ellas no habríamos ni nacido. En la asociación recomiendan el libro de Juana Adelia caballero de los celos. Una de las poetas nos cuenta que su madre trabajaba para dar de comer a su familia en una fábrica textil en Elorrieta. Estaba en la CNT cuando estalla la guerra. Ahora la dedica un poema para la revista Decires de Deusto bidarte de la asociación escribe y lee. Otra de las poetas reconoce que ha trabajado desde los 12 años y tiene ahora 73 años, pero ahora hace lo que quiere. Otra poeta encontró la historia de una mujer rimada. Le gustó tanto que memorizó el poema. El poema habla de una mujer entrada en carnes, y vieja pero enamorada de un joven. Ella tenía 50, el 22. La vieron casada, salir con el chico guapo de la catedral vestida de puntillo. Es el moreno de su pasión. El amor me corre por las venas, las mujeres deben aprender de mí, de querer como los locos, en este amor de mayo y abril
En su último poemario Isabel González habla de las cosas cotidianas de la vida de la mujer trasformando y cambiando los titulos. No sería quien es si no hubiera tenido 3 hijos y uno de ellos no se hubiera muerto. El marido era un musico y le dio mucho amor, un regalo de amor, que lloró el día de su muerte.
Inconscientemente escarbé la tierra, la limpié de los posibles restos, del conato de raíz, de lo que pudiese germinar. En cierto modo me sentí como una madre inquieta que viajaba con angustia a Londres a abortar. A la tierra volverá espumosa. La violencia es la negación de poeta. Se me subió la garganta de un salto. Me fui llenando de un olor de raíz fecunda y humus. El útero danzaba como una medusa. Ese nuevo estatus del si me acomodaba

Federico García Lorca defendía las injusticias del tiempo. Bernarda alba es una locura de lutos. A una mujer por tener un amor de juventud se le crucificaba en el pueblo, si tenía un novio de un año y luego la dejaba se quedaba a vestir santos. La mujer debe tener libertad y de eso habla el romance de la pena negra de Lorca.
Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

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Me asomo a la ventana en la calle Miramar. Veía el mar y los barcos salían. Pasaba ratos asomado a la ventana mirando las vistas bonitas. Me gusta ver la playa y mirar a la de la minifalda. Estoy viendo el mar con mucha agua salada. Me gustaría ser marinero. Sigo viendo el mar y las putas. Sentado en el salón, hoy está lloviendo, le digo a mi mujer; “cómprate unas botas altas y una minifalda” ¿quieres que parezca una puta? He metido la pata hasta la pezuña.

Rosa Díaz es una poeta que trajo a Bilbao el querido y añorado Pablo González de Langarica. Esperando a Gertrudis es un poema enorme, es todo el libro. No son varios poemas sino una larga sonata poética
La gente te dice cosas feas. La gente no sabe de qué va ser poeta. Lo asocian con flores, mariposas de colores y lunas llenas. La gente sabe poco del silencio y la soledad, de defender los derechos violados brindando un escrito. Platón intentó expulsar a los poetas y eso que era ancho de espadas. ¿¿qué saben ellos del precio que pagan los poetas por burlarse? ¿qué saben ellos si nunca se han atrevido a desnudarse? Carlos Launaz. (Sócrates llamaba Platón ancho de espaldas) Carlos launaz le hace un homenaje a la poeta Gómez Sierra, que tuvo Alzheimer y murió. Quiero abrazarte querida amiga, por la amistad que me regalaste, la sonrisa, y tu canción, tu apoyo a la escritura, tu sencillez y tu hermosura
Hay mujeres endiabladamente seguras, mujeres al cuadrado y submarinas, para pernoctar y emborracharse. De cuerpo entero y gasolina, de caña de azúcar y ron, escondidas como foca en regata abierta, endiosadas o de mentes perfectas o mujeres para el amor, afroditas
Este poeta nació en una familia humilde, de padre trabajador, y madre ama de casa. Enamorada sin volver la vista atrás. Esperando a mi galán de cielo iluminado, le he visto llegar. El cielo iluminado, y tú te acercas a mí. Hay estrellas, y quiero subir al cielo. Otro poeta, Fernández Ayala recitó estos versos; mujeres fuertes como rocas, seguras, luchan por su edad, iluminan el lugar donde van, son cariñosas, te cuidan como cristal rabioso, las mujeres son el tesoro más precioso

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