miércoles, 14 de marzo de 2018

PRESENTACION DEL POEMARIO SOL DE INVIERNO DE ISABEL GONZALEZ


PRESENTACION DE POEMARIO   “SOL DE INVIERNO Isabel González

No se puede aplaudir en los poemas. A la presentadora le gustó el titulo cuando ella lo dijo. Un sol de verano puede ser caluroso, pero también asfixiante, agobiante, demoledor. El sol de invierno en este Bilbao gris y plomizo y su llegada es un regalo para los huesos y la piel, su presencia es una caricia para el ánimo, nos cambia el cuerpo y espíritu. Mediodía de invierno con sol es una promesa de esperanza maravillosa. La autora no tiene la fuerza arrolladora de juventud ni falta que le hace. Mantiene el mismo entusiasmo e ilusión que una joven. Le acompañan elementos que vienen dados por su madurez, su experiencia, la trayectoria de su vida marcada por varios acontecimientos. Es lo que sugiere el título. Abrimos el libro y nos adentramos en los poemas que contiene. Ha leído los poemas y más de una de vez. Nos propone un ejercicio de imaginación. Habéis quedado una tarde con una persona amiga para tomar un café, hace tiempo que no os veis y os sentáis a charlar. Esa persona os va haciendo muchas confidencias, va abriendo su interior y nos regala trocitos de intimidad. A veces van a sorprender o nos vamos a identificar con ella. En otras ocasiones nos vamos a incomodar, nos vamos a sentir incomodados, pero al terminar la charla nos encontramos más llenos, más completos. Hemos compartido algo tan personal e íntimo como las vivencias de otra persona, sus reflexiones, sus opiniones, las cosas que le llaman la atención de lo que ve de su alrededor. Todo de lo que charlamos con una persona amiga. Es interesante y apetecible leer el poemario sol de invierno. Es muy parecido a ese ejercicio al que nos acaba de invitar. Esa ha sido la experiencia personal de la presentadora. Conoce a Isabel desde hace casi 3 años, han compartido cursos y clases, una afición enorme por la poetisa y la literatura que las une mucho, pero no lo que mas las une es lo cerca que se siente de ella. Han compartido cafés, experiencias e historias. Cuando ha leído el libro ha comprendido mas cosas, pero no solo de la autora, sino también de ella misma. Josu Montero nos dice; “recurrimos a la poesía para decir con palabras lo que no se puede decir con palabras.” Este poemario es muestra de ello. Isabel usa lenguaje poético pero real que nos alcanza, llega y se nos cuela por dentro. Le cede la palabra a Isabel para que sea ella quien nos hable.

Entra dentro de nosotros, en el lugar en que estamos más solos, hay unos poemas y música dentro de una chimenea encendida que solo se apagará con la muerte. Agradece al auditorio su presencia. Es consciente de que han renunciado a otros planes y cosas interesantes y lo valora mucho. Es su primer libro de poemas. La primera vez que se hace algo tiene una magia especial. Una buena amiga decía que cuando le pasa algo por primera vez le deja una huella imborrable, difícil de olvidar. Ha sido receptiva, anotando mental y emocionalmente las cosas que le han sucedido desde esta mañana. Hay un poeta catalán con cuyas palabras ha empezado su intervención, contemporáneo de ella, Jon Margarit, por ese hombre siente debilidad. Se apoya en el para trasmitir sus ideas y sentimientos sobre la poesía. Ese hombre dice, refiriéndose a los poetas: “cantamos al misterio propio”. Queda definir desde donde cantamos, es la búsqueda de cada poeta. Los recitales son un regalo con que no contaba. Recitar ante el público de una sala es una experiencia y más con el silencio con que uno es escuchado. Desde un auditorio nunca llegan dos silencios iguales. El poema penetra en la mente de la persona que está escuchando. Eso es lo que esta sucediendo ahora, un recital, la mejor manera de poder desgranar los poemas de este libro, acompañado por 4 rapsodas. Quiere terminar con una frase de Margarit; “decir los poemas ante un publico me ha descubierto y reafirmado en cuestiones fundamentales. La recomendación de amar a los otros como a ti mismo solo lo he podido llevar acabó con la poesía”. Intentar escribir un poema es para él una forma de amar. Nos trasmite su sentir acerca de la poesía. Presenta a una cantautora que ha venido desde león para envolver los poemas con su música y sus cantos. Txaro, Carmen y Luisi. Todas ellas, la escritora incluido, pertenecientes a la asociación poética Poetalia.

Cada punto, cada coma, es para que la gente se entere de como siente

No sabia que tenia que mimarte como uno de mis hijos

Estar pendiente del más mínimo detalle

Que cuando me vean de tu mano reciban mi hermosura

Y sientan deseos de conocerte

Desconocía que pasaría tantas horas contigo

Como piel de una madre con su criatura

A la hora de mostrarte como me siento

No pensé que tu puesta de largo iba a atemorizarme de esta manera

He de abrir el arca de generosidad, buscar por dentro para dejarte marchar

Una vez que te presentes ya no volverás a ser mío

Es una introducción, no un poema en si mismo. El primer poema tiene su historia. Hace 2 o 3 años estaba sentada entre el público, donde estamos ahora nosotros. Y en el escenario había dos compañeras que presentaban un libro. Estaba con los ojos bien abiertos, ojo plática, viendo esa hermosura. Cuando llegó a su casa escribió este poema que abre el libro:

A mis poemas les gustaría vivir en hojas del libro

Con un brillo de satén

Cuyo tacto acaricie las yemas

Invitando a los dedos a recorrer por ellas

Como hojas que acarician las manos

Mientras los versos dejan desenredar

Y de tanto en tanto una página en blanco

Una foto de hace años

Una flor apagada con querencia de eternidad

Verde macilento en hoja de castaño

¿por qué ha elegido el sol entre cristales? Se siente mas arropada cuando el sol de invierno nos regala su cálido latido.

Sol de cristales en un día de invierno me baña hasta los huesos, me vuelve todo turbia y me da entereza en los dedos, me lubrica, me arropa, me mece en su cuna de luz, me concilia conmigo que siempre fui de luna, sol azul, por lo cóncavo de mi piel me invita a merodear, traspasar su frontera y arrullarme en el fondo mientras contemplo la misericordia de su calor afuera.

¿Por qué va a recitar el poema Sorbo de café? En el se puede condensar un momento o toda la vida Se siente arropada cuando el sol de invierno le regala su luz.

Un sorbe de café, el tiempo de saborearlo, una mirada hacia dentro, pensamiento, convergencia en un momento impreciso de felicidad y sufrimiento, una respiración, silencio de vez en cuando, unos cuantos, la duda de querer seguir, un giro de 180 grados, un desaprender, un te amo.

Delicado y salvaje como el agua.  Si fuera de agua no me pesaría el cuerpo, podría lavarme sin explicaciones, escaparme por sumideros, quedarme estancada cuando estoy cansada, andar con las gotas por cristales, hacer espuma en la playa, caer del cielo, por las caras de los niños, regar el suelo escapando de la fruición de mangueras y subir de nuevo al cielo sin que nadie se enterara, empaparte la ropa que tienes en la ventana, perder las formas, ser redonda cuadrada tragada por la tierra, lavar tus manos mi niño a chocolatadas, ser regato de tu calle, saltar salvaje en cascada, cuando viene la furia pedrusco de duro fuego, apaga fuegos, persuasiva persistente, horadar de rocas y esculpir estatuas, por amor voy a favor de todo, fluyo, canto, desaparezco, renazco, me constituyo, hizo tu ser y no te pido nada, solo por amor el agua es agua

Hoy tengo día de barrer, poema que tiene ironía y humor, algo que no suele tener la poesía y a ella le encanta

Hoy tengo día de barrer, jamás sospeché que esto fuera a sucederme, algo se solaza con suave peinado del parque, me voy sintiendo como cuando acaricio un jersey de terciopelo, he estado enfadada con los suelos mucho tiempo y hoy barro por placer, mi ángel negro, la oveja descarriada que llevo dentro, me han instalado audífonos en el alma y me gritan al unísono: Barre solo cuando te dé la gana

Esta forma mía trasfronteriza de existir, nostálgica, por la falta de raíces, isla a la deriva, va conmigo una tierra de nadie donde todos cabemos, ¿Dónde estan mis hijos? Sobre todo, los que no tuve, los que murieron. ¿Dónde estan mis amores, los que ya no están? Existe una brisa que al morir los cabellos dice palabras eternas con las que escribir poemas. Ese es mi reino, tocan extremos, risa y llanto conviven y se disfrutan por igual, donde sé quien soy, mi mayor riesgo es atreverme a amar, mi instinto, anciana de cabellos de luna, es una que soy yo.

Escribe Isabel: el dolor es la barrera que traza un túnel en mi interior abriendo caminos insospechados por donde empieza a pasar la luz y el aire. Tengo que deciros que en el dolor hay un tiempo nuevo, un antes y un después que marcha al ritmo de nuestra vida de forma inexorable. Cuanto nos cuesta sentirnos vivos e ignoramos lo que significa. Huimos una otra vez aterrorizados por el miedo a sentir, el voltaje de la vida es demasiado alto para nosotros, nos dejamos deslizar por el lado conocido de las cosas, nos subimos al tren de la inercia cada mañana sin apercibirnos de los apeaderos que muestran nuestra vida, en el surco del habito condescendiente, es ya demasiado profundo.

De agua clara y serena inundas el alma y el viento susurra canciones de amor. Como tierra mojada, escarcha de nieve y de lluvia, empapas de vida el corazón. van y van buscándote. Voy detrás de ti como árbol que crece y extiende sus ramas, recorre su cuerpo por su sabia de amor. Eres lo que amanece, eres fuego que quema, iluminas y trasformas lo más profundo.

Tiene una nieta que aun no tiene 3 años y vive lejos de ella, en Aragón y viene mucho a verla. Y esto le pasa a ella cuando ella se va; cuando te vas me dejas una alfombra de luces, una estela de luciérnagas que me alumbran en la noche, huérfana, cuyas incertidumbres nos acechan agazapadas bajo la almohada. Al despertar aguarda tu risa guardada en cada cajita con la que sueles jugar, en el bote de lápices que duermen cansados de caer y rodar, trasportados por tus manos callosas ensayando exactitud. La cuchara con la que comes, el plátano empezado, el babero olvidado, la papilla que comes, en el más lejano rincón trae la luz. Canta esta canción la última que cantamos. Me parece que no existe la separación.

Abatida me mostró sus cicatrices, costuras de dolor, visibles en el presente, hasta el último golpe de emoción, se ocultaba bajo sus heridas, quien me va a querer a mí, no sabía qué hacer con aquel aluvión de amor salado y dulce, las manos se escapaban hasta su piel, luz y hermandad me cubrió inesperadamente, desbordamiento de fuente de mis ojos, mi boca no dejaba de sonreír, ella volvió a repetirme; ¿quién me va a querer así?

Joven mujer negra de piel negra y elásticos huesos camina erguida delante de mí, con su cría pegada al cuello como los animales llevan a las crías en la selva. La civilización nos ha hecho olvidar la necesidad de piel que tienen los cachorros después del alumbramiento. Ajusta un trocito de ébano al brazo de su madre, con brazos y piernas en posición de abrazo. Junto a la enamorada el amor primigenio, yo misma me sentí amada y amando con su sola contemplación. Pensó en su nieta que es blanca y no le falta de nada

Me duele algo que no puede tocarse. Hoy es el día que vendería cualquier parte de mi o a mi entera a cambio de una certeza, aunque fuera falsa. Hoy me perdería sin remordimientos, me encantaría echarme a perder sin arreglo ni medida, desbordar el borde de mí misma, con la vertiente de la cascada, los cabellos los peinen dedos del agua y caerán a no sé donde

Milagro de la complicidad es lo que sintió al leer el poema. Esto me ha pasado a mí. ¡donde esta aquella que siempre pensé que sería? La que dí por hecho, la que odié durante tanto tiempo. la que nunca iba a visitar. Se fue un día sigilosa, de la mano del momento eterno que dura un instante, cuando regresó tuve que expandir las paredes de mi sangre en su casa de antes,

Quiso ponerle los puntos sobre las ies, decirle que aquello no estaba bien, que su vida y sus tempos merecían un respeto por encima de sus ires y venires, de pronto se vio admirando el verde de sus hojas y se sintió cautiva su sonrisa, como si la viera por primera vez, pasó la mano por su barba de tres días. Era su hijo.

Me gusta noviembre, porque empieza por no, palabra difícil de conquistar. Solo con oírlo se me dora el pensamiento, las ideas enrojecen de vergüenza y de deseo de salir de este deseo para mostrar lo esplendorosas que pueden ser antes de dejarse caer como las hojas. Movimiento misterioso que da sentido como ninguno a la vida. Las hijas mueren para que mis pies conozcan lo que es pisar la gloria

Me apetece dar la vuelta a la esquina de mi misma y encontrarme con esa que me mira socarrona a la vez que entro en barrena por la vereda, la que vislumbro por algún rincón, me pone cara de estar diciendo y ¿qué? De mayor quiero ser como ella, y de pequeña por favor, que me lleven a su escuela de incondicionales.

Tiempo pasa y no mira atrás, no volverá el tiempo perdido; nacer, crecer, vencer el miedo para avanzar, extiende tus alas y salta ya, vuela, alto, más allá de las estrellas. No te rindas, hay fuego en tu alma, ya lo verás, entre luces y sombras navegaras, no te rindas, que la vida viva en ti, libera tu mente y entenderás el vuelo

Agujero en forma de lagrimas relleno de ausencias, comienza en corazón y abraza el estómago. Vive conmigo siempre que tu te vas, puntos suspensivas alojado en mi abdomen, me interroga continuamente. Me mantiene ausente de todo. Nada mordiente que ocupa toda mi casa, se adueña de cada instante. Aterriza en mi cabeza y me eleva por los aires. Vacío invasivo, necesito algo en este mundo que me ayude a llenarlo.

Toda mi vida me habían propuesto un beso, me lo han regalado, me lo han impuesto, me lo han pedido, me lo han robado. Llegaste tu aquella tarde, tarde, con tu risa de amanecer, después de rescatar mil recuerdos, dar permiso a la añoranza entre corcheas, llena de presente, dos copas de vino, de risas infinitas, siempre cómplices. Llegó el momento de la despedida, y de tu proposición, acedo ausente de mi cerebro confusa y lo que no esperaba es que me diera un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, Sali como pude del momento, abandonaba mi condición de amiga

Viaje en metro. (No le ha pasado esto, pero encantaría que le pasara) Subo al metro. Mi instinto es más rápido que el asiento libre. Lo ocupo. Observo vaqueros auriculares y móvil a mi lado. Trascurre la rutina del vagón. Repentino traqueteo. Apoyo mi brazo contra el del chaval. Ni él ni yo nos retiramos. El balanceo de la marcha nos acerca a veces y nos aleja otras. Parece que todo mi cuerpo cobra sentido en virtud de ese roce, de su apoyo. Un calor acogedor atraviesa su camiseta y llega hasta mi piel haciéndome sentir en casa. Me pregunto si él lo percibe igual que yo. Pienso que la realidad la altera el que la observa, según la física cuántica. La burbuja que nos envuelve a los dos trasciende toda física. Llega mi estación. Me bajo masticando la cobardía de no atreverle decirle el placer que ha supuesto viajar a su lado.

Este poema no lo elegí yo, llamó a mi puerta y lo dejé entrar. Me senté a tu lado, las sabanas te cobijaban como única compañía. Yo a tu lado preguntándome cuanta soledad podía caber en ese techo, preguntando qué podía hacer yo frente a tanta soledad. Ante lo imposible de poderte salvar o siquiera ayudarte. Me senté a tu lado y te miré una vez más buscando eso solo que tu podías ser, eso único que no logra corromper mi enfermedad. A tu lado toda yo entera, sin fragmentar y descubrir que estar ahí era lo único que deseaba.

Me gustaría irme de aquí y abandonar esta supuesta paz que me ha traído. Recordar el ruido de los coches, la gente, los amigos llamando por teléfono, el afilador, me gustaría irme de aquí, de este silencio forzado, mandado hacer de encargo, le tapa la boca al sol con una nube y no le deja soltar su carcajada de luz, tiene al mar amordazado, castigándole sin olas para que no despierten las sirenas y juro que si no fuera por ellas me gustaría irme de aquí. 

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