sábado, 24 de junio de 2017

VIDA DE CARLOS DE AGUSTIN CAPITULO 1



Carlos de Agustín nació en la misma calle Bailén en Bilbao la Vieja de Bilbao donde ahora está dando sus charlas filosófico-literarias de entrelineas en la asociación Norai. Esta asociación tiene una cúpula religiosa, pero muchos de sus profesores son ateos o agnósticos, es el caso de Iban profesor de teatro o del propio Carlos. La asociación tiene dos pisos llenos de libros que regalan a la gente, no hay que devolverlos. También hacen un taller de teatro y es escenario recurrente en las oraciones de árabes, africanos o gente de otras culturas. Suelen organizar comidas populares, viajes al monasterio La Canal de Cantabria o visitas culturales. A Carlos sus padres no le apoyaron mucho en su decisión de estudiar periodismo, trabajar en la radio y hacerse filosofo seguidor de García Calvo. A su madre le gustaba Pear s Burck. Quizá de ella heredó su gusto por la lectura. De su colegio Carlos recuerda a un profesor religioso que tenía que decía que una redacción de Felipe II debía empezar diciendo “Felipe II era..”. Cuando un estudiante solo decía Felipe él se ponía debajo de la mesa y decía; Felipe, ¿Dónde está Felipe? ¿quién es Felipe?.. Desde luego no fue el colegio el que le inculcó su amor por los libros.
NOCHEVIEJA EN BAILEN Recuerda una discusión que tuvo con una tía abuela. Aquella nochevieja, retrasmitieron en la TV las chicas de oro y Carlos la señaló que ella no era libre de ver ese programa, sino que se lo habían impuesto los directores de contenido de la televisión. Claro que la abuela se sentía muy libre de apretar un botón u otro en el mando a distancia. Carlos no tiene nada contra esta serie, por cierto. En esa casa vivió la familia de Carlos del 17 al 47, estuvo en ella la madre 30 años y la abuela 80. Recuerda que salían al balcón con los puños en alto mientras desfilaban los republicanos. Recuerda el bar de manolo y la pintada en la que ponía; Marcelino Camacho de Comisiones obreras y Nicolás redondo de UGT ¿Cuándo vais a trabajar?
En una Carlos bendijo la mesa diciendo; que dios nos otorgue por muchos años este odio y que la capacidad de odiarnos aumente de manera progresiva y geométrica otros tantos años más. Mientras lo decía la cruz colgando en el pecho de la abuela se iba manchando con la salsa musa de mahonesa y temblaba en el cuello de la señora. Había llenado la cruz de mahonesa como el milagro de los panes y los peces; era la sangre de cristo manifestándose. La señora entró en estado de shock, traspuesta como una mística. Se tumbó en la cama. Esto no es de recibo ante una chica joven, sentenció. Y después llorando le dijo a la sobrina “me da miedo su ironía”. Este personaje de la familia era tan dictador que ponía en un papel un programa de lo que debían cantar en la mesa y la música New Age de Enya que debían escuchar mientras celebraban la nochevieja. El sobrino joven se escondió en el armario, no quería salir, sal del armario que ha venido tu tío. Luego salió un tío de la ducha medio desnudo, ¿no sabes lo que es la decencia?, le dijo la Bernarda alba. En broma la preguntaron si todavía tenía orgasmo o si acaso había tenido un orgasmo alguna vez, si había sentido gustito. La cena de nochevieja está llena de esos episodios graciosos en que el individuo familiar y no ciudadano explota su artillería de bombas de destrucción masiva. Estas nocheviejas son pequeñas batallas bélicas y resulta que sus primos son propietarios de una fábrica de armas. Es como la película Celebration, en la que los hijos van acusando al padre, pater familis, de haberlos violado de niños. El patriarca había abusado de ellos. ¡cuánta imaginación tienes, te ha costado siempre distinguir la realidad de la ficción!, le responde la madre fría. Todo esto me recuerda al día de reyes en que mi familia me dejó de hablar por decir que unas alubias no eran comida para una celebración navideña y que se había gastado el dinero a lo tonto en un reloj de oro cuando yo me manejo muy bien con el del chino todo a un euro.  Mi tío dejó de hablarme, no podría tomar cafés con él hasta mayo. Y entonces fui al baño y mi abuela aprovechó para decir a la familia que escribía como un nobel, pero no era otra cosa que un pirado. Lo oí todo tras la puerta y luego ella lo negaba todo. En su reunión de ancianos en el círculo burgalés había dicho que tenía una hija enfermera y un nieto loco. Ya he hecho las paces con mi abuela. Soy el único que va a verla a casa y el único con que se mete. Mi madre y mi tío le han regalado una tele de plasma para que no sienta soledad. Mi abuela piensa que me río de la gente. Con 31 años me han castigado por no portarme bien a no tomar café.  
PERIODISMO EN LEJONA: Carlos de Agustín estudió periodismo en la UPV de Lejona. Fue su profesor Urbieta, profesor de historia social de la comunicación. En la época compró un libro de Manuel Vázquez Montalbán sobre la historia social de la comunicación. Eran los tiempos de Mac Luhan o Wiliam Reich (el otro día, en el Aberri Eguna, en la plaza nueva había un tío gritando vivas a Euskadi y a Bilbao mientras Carlos ojeaba un libro de Reich contra el fanatismo y el fascismo nacionalista) Ocurrió unos días antes de los san fermines. En la universidad conoció a mujeres que han sido profesoras mías; Teresa Santos, Nati abril o Begoña Zalbidea o a Legarda. Entonces eran compañeros de pupitre, pero algunos optaron por hacer una tesis para funcionarias de por vida. Carlos no se veía dando durante años el mismo contenido. Son horas y horas repitiendo lo mismo, el mismo programa. Estos profesores tienen que dar cuenta del programa que imparten en el curso al ministerio. Él pudo haber escrito una tesis, pero no se veía dando un año tras año los mismos contenidos. Además, todo esto ha sido inventado para dar contenidos a la nueva masa de estudiantes que entonces poblaban las universidades. El sistema ha creado un mundo en el cual nos pasamos media vida estudiando y nunca trabajando. Tenemos por tanto más conocimientos que nuestros profesores, pero nosotros nunca seremos profesores de nadie. Ya desde niños nos meten al inglés, al euskera, al yudo o al ballet o la guitarra. Los contenidos que se dan ahora en la universidad son los que se daban antes en el bachiller. Esta suavización de los contenidos lo que hace es prorrogar infinitamente los estudios. Ahora un universitario sabe lo que antes sabía un bachiller. En mi caso estudié una carrera porque siempre queda bien en la solapa de tu libro. El que ahora no tiene carrera lo tiene muy difícil para trabajar. No son los tiempos en que te podían contratar de chupatintas o de botones a los 16 años. Ahora todo se ha burocratizado y formalizado y hay que tener varias carreras. 4 carreras y en el paro, le pasa cada vez a más gente mileurista. Además, ya no vale con la carrera. Ahora hay que estudiar el master que no es más que la repetición de una serie de consejos de empresa y haikus del formalismo y la estructura. Como decía el gran Henry Thoreau; los padres de estos estudiantes se endeudan para que sus hijos conozcan las teorías de Adam Smith o incluso las de los socialistas utópicos o los anarquistas. Paradojas del capitalismo. Carlos recuerda cuando dieron la catedra a Nati Abril, en el 82, recién salida de una crisis personal o divorcio. Trabajaba en el periódico Egin, que ahora es Gara. Teresa Santos presumía de que la había prologado su tesis el mismo Luis del olmo. (quizá no fuera él sino parte de su equipo de redactores. Con un equipo de negros es fácil hacer un programa diario de 4 horas) Teresa Santos le dejaba libros cuando sabía que Carlos estaba trabajando en la radio. A veces le llamaba a altas horas de la noche, Carlos…decía con su voz suavecita. Begoña Zalbidea era una hormiga trabajadora, arisca, dura, difícil de penetrar en su interior, quizá porque creció sin padres que murieron muy jóvenes. Con ella trabajó nada más acabar la carrera en el periódico el Hierro, el oficial del régimen (a pesar de que su nombre nos sugiere marxismo), buscando información sobre alcaldes de Bilbao o otra información fotográfica. Esta Begoña fue una de las funcionarias que se rebelaron contra el sistema salarial de los profesores de universidad pues querían estar sindicadas según el modelo del país vasco. Se les conocía por “los Talibanes vascos”. Pedían la readmisión de 20 profesores que habían sido despedidos. Esos 20 años profesores se negaron a que les pagara la universidad del país vasco pues debía pagarles la euskal univertsitatea y convocaron muchas manifestaciones e incluso huelgas de hambre. De esos profesores la mayoría aceptaron las condiciones impuestas, dos hicieron concesiones y les contrataron en la universidad de Sarriko, pero hasta hace poco seguían un par de profesores manifestándose en las puertas de la universidad, no se sabe bien que ha sido de ellos. Legarda era una persona un poco pesada, en su opinión, aunque si le ve por la calle le saludaría efusivamente y le invitaría a tomar algo.  Todas estas profesoras están en edad de jubilarse como Urbina que se jubiló el año pasado a los 75 años o así. Carlos no quiso hacer la tesina. “habré hecho miles de tesinas entre todas las charlas que he impartido en Irún y en Norai en el espacio entre líneas” SI de cada sesión literario- filosófica se hubieran escrito dos líneas ahora tendría un libro de 300 páginas. Durante 20 años ha dado charlas en Irún. Si hubiera habido un chico como yo, escribiendo sus conferencias y ponencias, ahora habría un libro de dos mil páginas. Carlos se graduó como periodista e intentó estudiar por la Uned. Le mandaban los autores griegos, los presocráticos, de forma escrita y oral, en grabaciones. Muchos profesores incluso le invitaban a su casa y le regalaban libros o invitaban a comer.  Carlos empezó a estudiar en la uned, donde Isabel escudero (la mujer de García calvo) examinaba a sus alumnos preguntándoles por una adivinanza. Después de periodismo no quiso hacer la tesis y marchó a Madrid para estudiar filosofía y letras, pero por libre.

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