domingo, 10 de junio de 2018

OTRAS DOS AUTORAS DE NOVELA NEGRA


LARA SISCAR—INÉS MARTÍN-SILVIA BARRERA-IDOIA JAUREGI
Con la vigilante del mar Lara Siscar ya vino a Bilbao y luego con Antonio su pareja. Pero nunca había estado en la biblioteca, con la estatua de Unamuno presente. Lara y Silvia coinciden en el nacimiento, son del 77. Lara riscar nació en Gandia, es periodista, trabaja en televisión. Ha publicado la vigilante del Louvre. Y flores negras. Esta es su tercera novela. Silvia barrera es policía en excedencia, ha escrito el ensayo las claves de redes sociales, y ahora la novela instinto y pólvora. Cuenta la historia de una policía. 


Silvia no lee novela negra, porque tiene bastante con el trabajo. La realidad supera la ficción, le han pasado muchos casos y vivencias personales de homicidios, suicidios, violencia de genero.  Hace una labor en redes sociales. Hace un año se pregunta qué ha hecho con su vida y le cuesta seleccionar las historias. Hay cosas que por secreto profesional y seguridad personal no puede contar o casos ya cerrados sentenciados que puede contar. Siempre hay que defender a las personas, incluso dar la vida por las personas. Ha sido cobarde y le han marcado los casos de violencia, sobre todo en homicidios. No le impresiona el muerto al que se le ha acabado la vida sino el alrededor que sufre. Nadie piensa en la familia, los hijos que se quedan, que hay detrás de eso. Se escondió un poco en la labor de la red, que es dura, pero más cómoda. Estuvo en la desaparición de la peregrina de Astorga, dos meses viendo las gestiones que hacen los compañeros, las pesquisas, que no logran descubrirlo y le piden su ayuda en las redes. Son meses de impotencia para resolver el caso. Las historias, a diferencia de la ficción, no acaban bien. No puedes dar pistas a los malos. Esa desaparición le generó mucha angustia. Las desapariciones son muy novelescas. 



El periodismo también tiene una parte sangrienta y Lara ha trabajado poco en casos sangrientos. Empezó trabajando en Valencia en un programa de crónica negra, lo que llevaba antes el periódico en caso, que lo llevaron ala tele. Lo hacían con humor, para que no les afectaran los casos. El equipo era pequeño y lo recreaban en ficción para aligerar el peso de la tragedia real que estabas explicando a las personas. Eran asuntos domésticos, cosas que te podían pasar a ti y a los tuyos. Hacían humor negro para sobrellevarlo. En su vida no ha habido muchas tragedias, se las inventa, pero no del todo. En el periodismo encontró la idea germinal de su novela flores negras, basada en un hecho real; Una niña de Madrid que se escapó de su casa y fue voluntariamente con un chico que conoció una noche en un pueblo de Badajoz. Quiso volver a Madrid con sus padres y la encerraron en una casa varios meses en 2010 y la estuvieron forzando en la casa, y prostituyendo. La liberó la policía. Hubo un juicio y las personas del pueblo fueron acusadas por la niña de hacer uso de sus servicios y fueron condenados en la sede en Mérida, en Badajoz, pero los absolvieron, porque había testimonios en contra. La declaración de la victima no era suficiente para unas penas muy duras. Era muy difícil saber si una menor tiene 14 o 16 años y eso tiene mucho peso penal. Lo absuelvan ante la duda. No se mete en la sentencia. Pero… ¿cómo puede pasar que a una niña delgada de 14 que parecía de 12 años la estuvieran prostituyendo en un pueblo pequeño y la tuvieran que sacar los de fuera? Ella es de un pueblo pequeño y le impresiono. La ficción permite rellenar los huecos que no sabes con lo que te imaginas, lo que crees que pasó, lo que te gustaría que pasara o no. La novela es ficción, con una base real, pero ha expresado las cosas que más le preocupan, en la cercanía tan extrema de los pueblos pequeños. Estás cerca para lo bueno, pero para lo malo estas observado continuamente

 
La mesa se llama la ficción frente a la noticia. Se mezcla ahora mucho esto. Partimos de hechos reales y damos todo por real, pero hay cosas que no son reales, y nos incomodan. Y la realidad nos parece pura ficción. ¿son los libros los que lo han mezclado géneros o somos nosotros? La literatura no debe tener limites y en la mano del autor está hacer de su capa un sayo y de su libro algo libre. No limitarse a contar lo que ocurrió. Pero no se debe engañar al lector. No darle por veraces unos sucesos que en realidad no lo son porque aportas invención. Hay que deja claro que la historia real es esta y lo que cuenta es inventado. Agradece que sea leído, pero acepta las críticas, no nos gusta a todos lo mismo. Deja claro si es ficción o trabajo periodístico, donde no debes aportar cosas subjetivas. ¿Instinto y pólvora es ficción o mentira? La mayor parte es realidad. Tiene mucho carrete para contar, aunque la memoria traiciona y rellena espacios para darle continuidad. Es real por suerte porque ha crecido como persona y se siente privilegiada de vivir hechos en primera persona y pensar egoístamente que no es la protagonista, sino la que lo cuenta. Valora lo que tiene y lo que la vida le da. Todo es real. Cuenta como estaba todo, puede parecer morboso describir escenas, pero es el recuerdo con el que vivía. Está contado en primera persona y tal como pasaba por su cabeza. Es un relato crudo sobrecogedor. Tiene algo de humor. No lo van a reconocer, habrá casos parecidos de homicidios, pero nunca lo ha visto en un telediario porque es otro punto de vista. algunas han llegado a ser titulares de noticias, como homicidios, pero ha cambiado los nombres. Hay vida policial que no se cuenta, se lleva a casa, pero tiene su morbo e interés. 
 
 

En los dos trabajos aparecen redes sociales, sobre todo en la de la especialista de crímenes por redes sociales. Favorecen contacto entre seres humanos las redes, superando las distancias físicas, son un potencial de plaza de arcadia donde todos con el mismo nivel nos enriqueceríamos unos con otros. Los medios comunicación digitales, las empresas y promociones. Pero tiene una parte negativa. La periodista sigue sufriendo con las redes. Ha anulado su perfil en redes. La periodista ha sufrido acoso en las redes desde 2011. Y la otra autora es la inspectora jefa de la unidad que llevaba su caso. Se conocieron allí. Es consciente de la negatividad de redes, la compra de datos, el bullin de los jóvenes que sufren por redes. A las empresas no les con viene regular esto, cuánto más tráfico y usuarios mejor. Cuando nos ponemos en redes nos auto promocionamos sin pudor. Cuando es cara a cara nos comportamos con humildad. En redes nos Re tuiteamos a nosotros mismos, poniendo fotos, explicando dónde vamos a estar,” si no me gusta que lo hagan los demás no puedo hacerlo yo”. Por eso se quita de redes, parece que te pierdes el mundo si no estas en redes. Sobre todo, los periodistas. Pero ella se entera de todo con los diarios digitales, pero se ha quitado de redes. 

 
¿Es posible seguir la pista a una persona acosadora? A veces cosificamos a las víctimas, otra víctima más. Lara le hizo caso a los consejos para favorecer la investigación. La red es un mundo complejo, técnico, y le asusta la facilidad y alegría con lo que la gente publica sin medir las consecuencias. Es el lugar del cobarde que se esconde en un Nick porque cara a cara no es capaz de decirlo. La red lo facilita y cada vez más. Hay limitaciones técnicas para luchar contra esto al investigar y poner medios y gente. Quiere pensar que los acosadores no son los mejores hackers del mundo. ¿Por qué no se da con ellos? ¿se ramifican? Cuando alguien va en coche vemos qué coche es, hay una matricula y si hace algo la gente ve lo que hace el coche. Pero en internet la matricula se puede esconder por medios técnicos. Queda registrado en el servidor que da servicio, pero si no te dan información, hay otras formas, pero son complejas. Depende de terceros que guardan los registros que no están obligados a dar información. Aunque estén obligados, hay países que no respetan las leyes. Y tenemos la posibilidad de acceder desde cualquier parte del mundo. Los hackers pueden llegar muy lejos. Lo pueden hacer sin ser grandes informáticos. Esas herramientas no están para esconder autores de delitos, sino que para que en países antidemocráticos se proteja a las personas. Estas herramientas estan para proteger esa libertad. Y por eso lo usan. Es licito, es el uso que se le da. Trabajan con la convivencia de Twitter como empresa, dueños de ese campo donde campan a sus anchas. Este ser no sabía mucho de informática, pero tenía medio cementar de perfiles falsos, los activa y en minutos manda muchos mensajes. Y los cierra, no le importan porque son falsos. Aunque pida información a Twitter, como el usuario no está activo non pueden dar los datos. La gente decía; esto lo ha dicho la radio, y tenía seguridad y certeza. Ahora lo contamos en números, esto tiene tantos Likes o lo ha retuiteado tanta gente y esa es la tiranía. Los periodistas tenemos culpa, hemos auto relajado la exigencia cunado trabajados en cabeceras o teles y nos hacemos eco de noticias que no tienen más peso que el que lo han retuiteado 78 personas en un país de 40 millones. A la protagonista le apartan de su trabajo por una ola masiva donde se pide su cabeza por algo que no es culpa. Cuando la masa de Twitter te señala estás perdido porque no tienes respuesta a esas personas que ni les importas; hoy eres tú y luego otro bobo que patine un poco. Cada vez tiene más eco fuerza y ni nos lo cuestionamos. 

 
Es la protagonista una periodista de radio que hace un programa de noche y recibe una llamada de una voz no identificada que no sabe si va a hablar o no, no se atreve a decir algo y luego suena un tiro. Aparece en la contraportada de la novela, que nos dejarán leer. Se ha encontrado en la vida real, disparos en la cabeza, un ajuste de cuentas de un chaval que trafica con drogas. Se oyen gritos de familiares, “vengan ya que nos quiere matar”. Vas a la escena del crimen. No me resuelvas la novela, le dice la periodista, la conviertes la novela en relato. En la ficción mezclamos hechos, pero todo es real, no se queda con nosotros, son cosas que no podemos ni creer. Somos predecibles e impredecibles, la imaginación del hombre sirve para hacer crímenes tanto como para escribirlos los escritores. Si uno lo relata hay otro que lo puede planear. 

 
Coinciden en año de nacimiento y ambas han publicado dos libros. La policía tenia muchas cosas que contar, podía haberlo llevado a una editorial, pero lo auto publicó por miedo a que como era novata se lo cortaran y dieran cuatro datos. Quería contar su experiencia, cosas que no podían quedar en su cabeza, no por el presente, sino por el futuro. Ella tiene claro cómo va a acabar todo esto. Lo ha escrito para decir; yo te lo dije, para advertir. Lo primero era un manual y lo segundo literatura. Yo avisé lo que iba a pasar con las redes.

 
Antes no se metían con ella por el trabajo que tenía, pero el efecto masa contagia, tienen el cuarto poder Twitter, el de la masa. Los hípsters las pone un mal comentario siempre. Hay que saber jugar el juego de las redes. Aguantar el chaparrón durante dias. Son críticas muy destructivas, pero luego se diluye, desaparece. El limite no lo pone el usuario. sino que lo ponen las redes. Deciden cuando colaborar o no. No quitan perfiles que molestan porque les interesa que haya ruido cancha debate, les genera usuarios. Las redes sociales van a decir hasta aquí, nos hemos pasado. No se puede regular, saldrá otra red que lo haga. Al final son las empresas, los servidores los que deben parar esto. El senador de EEUU dio un discurso, pero pensaba; da igual lo que piensen, Facebook tiene un poder infinito. Ellos ponen las normas, veamos hasta dónde quieren llegar. 

 
En el caso de la periodista fue fácil pasar a escritora, en su primera novela. Es una lectora sin filtros ni prejuicios. Lee todo, hasta cuando le dicen que es malo, para ver cuán malo puede ser. De tanto leer hizo la prueba, tanto que habláis de libro mira a ver si puedes hacer una historia. Le manda un relato o novela corta a plaza janes, pero no publicaban relatos cortos. Trabajó en una novela larga entera, cambió la historia, que no tenia que ver con la primera, pero es la vigilante del Louvre del 2015. Tres mujeres giran en torno al cuadro del origen del mundo de Courbet. Es un coño con piernas abiertas. Le impacta a estos personajes inventados. Sus intenciones las dirige más cómoda en personajes ficticios. Flores negras no tiene nada que ver, trató de divertirse, hacer un ejercido de distanciamiento. La vigilante es mas introspectiva, tiene más de ella. La segunda novela es más dialogada, basada en hechos reales, esa historia que se encuentra. Son retos que se pone por hacer cosas distintas.

 
Las dos son profesionales con su trabajo y después escriben. ¿Cuándo le sacan tiempo a la vida? Sale la periodista poco de fiesta, no va de bares, porque si no, no se acaba una novela, las vacaciones las pasa escribiendo. Para la policía es un placer escribir. Con 13 años escribía, no hacia lo que hacían los niños de su edad, y ahora tampoco va de bares. Escribir es una liberación, u lujo. Son otras prioridades. Todos tenemos tiempo limitado, le da tiempo de ir a bares. Es muy caótica escribiendo, sin normas. Si durante dos semanas no quiere escribir no escribe. En ninguna de las dos novelas firma contratos previos, el compromiso de acabar algo que no sabes si ha acabado. No le gusta la fecha de entrega. Había semanas que escribía un montón y otras que nada. Cuando la acabó se la dio y les dijo; hacer lo que queráis. Como no vive de la escritura sino del periodismo lo puede hacer. La policía escribe más por la tarde noche, no puede por la mañana. Le inspira y le viene la vena yo por la noche. Hay semanas que no escribe y otras que hace 120 páginas en 4 días. Siente la necesidad de escribir y lo hace. Tiene etapas más inspiradas que otras. Sacrifica todo lo que tiene que hacer

 

Tiene varias etapas; que se le ocurra, escribirlo, ponerle punto final, publicarlo, firmar… el momento más divertido es acabar, porque lo hizo todo, con la autoedición. Decidió hasta la portada, un dinosaurio muy friki. La segunda novela se siente como si vinieran los reyes magos. Desde niña ha querido publicar con Planeta. Se le paró el tiempo, cuando le dicen; creemos que tienes una historia que contar, cuéntala. Y verlo publicado le ha encantado. Si auto edita lo hace todo sola. Pero si esta con una editorial llegas a un consenso y ellos eligen la portada. Hay que separar la creación y el escribir para la gente que te va a leer. No le gusta mucho la barra de labios en la portada, pero hace un efecto chulo. Que vean el contraste entre portada y libro. Es cosa de márquetin, hay que vender el producto y sin editoriales no hay escritores. Es atractivo para una persona que transita en una librería, no es muy purista en eso. Le gusta cuando se pone a inventar y sale todo de una vez y te lo crees cuando lo escribes y piensas, les vas a encantar. En la revisión quitas paja, haces frases mas sencillas cortas, dices, cómo te metes en eso. La promoción le gusta, cuando habla y hay personas que le gustan. Le emociona. Personas que también hablan en este turno de comentarios, preguntas. 

 
Se refiere al artículo de Antonio lucas sobre los titulos de libros. ¿cuesta titular o no? ¿es cuestión del editor? (Hay autores incapaces de titular, titúlalo como quieras) Es lo último que Silvia pone. Lo que cuentas va dentro, no en la portada, acorta. Lo sugirió ella, poner un titulo potente corto. Es lo más traumático del libro. Habla mucho de instinto y tiene mucho de pólvora. Con la vigilante del Louvre lo tiene claro, porque Diana trabaja allí como vigilante. Le dijeron es raro que nos guste el titulo que trae un autor. Quería poner; titulo de una tragedia rural (o dos) porque no tenía idea de cómo iba a acabar, porque es caótica.  se encariñó con el título, como broma interna bien, pero para vender no. Hay un caso de flor negra en la realidad. Es menos gracioso, pero tiene un poso poético que le queda bien a la novela. 

 
La sanidad jurisdicción educación literatura cada vez es más femenina. El peso de la mujer toma reconocimiento. ¿cómo lo viven ellas desde dentro del telón? En la ciber seguridad lo deja claro, no lo deja caer. Ha vivido situaciones duras, hasta que pide la excedencia. Hay machismo; las mujeres recogen la mesa mientras los hombres se quedan hablando. Mi hermano tiene dos manos como yo. Ha estado cinco años en el ejército y lo ha visto. Ha habido con gente que le dicen; patrullo yo, tu de copiloto, o esto lo hago yo porque soy hombre. Habla de ella no por narcisismo sino por dar su testimonio personal de que se pueden conseguir los sueños y siempre hay un camino que igual no es directo. Hay momentos que quería tirar la toalla. Me retiro, ¿por qué tengo que demostrar que valgo para el puesto cuando otros lo tienen solo por estar alli? Va a tirar adelante hasta que las fuerzas le den. Es una cuestión de educación. Todas podemos estudiar, pero a nivel directivo hay un techo de cristal, en algunos sitios no la llamaban. Compañeros suyos con menos capacidad y formación han accedió a puestos que ella no ha podido. Hay que demostrar cuatro veces más. 

El periodismo está menos masculinizado y todo es más sutil. En las reuniones de contenidos del telediario le cuesta más opinar, no sé si porque la voz es más aguda, pero cuesta mantener interés en las reuniones. Hay un tío al lado que le corta, ¿no estaba hablando yo? Lleva un programa de análisis político con casi todos hombres. No ha tenido discriminación directa, pero sí la sorpresa del arriesgas bien, y le dicen; que controlado lo tiene. A Antonio le dicen; lo hace bien, como si no esperaran de ella nada. Hay un optimismo real, no kits. Habla del gobierno socialista en la Moncloa y de la corriente mundial del movimiento tectónico que nos resitúa a nosotras que esta vez si conseguimos equilibrarnos. Hay que ver los micromachismos sutiles que ni comentábamos porque las dábamos por sentados. Hasta ellas han escuchado más las voces de los hombres. Ellos se cuestionan esta interrelación de ir juntos y acompañarnos. Ellos miran en la misma dirección que ellas. Ha habido jefes que la han apoyado y dado la cara. Hay mucha diferencia de cuándo empezó hace 20 años. El ultimo 8 de marzo fue un símbolo. Lo de Virginia Woolf de una habitación propia. Ahora tus mensajes tienen peso especifico real igual que el de ellos. 

 
¿Qué le parece el nombramiento de Maxim Huerta como ministro? Le hace pensar que todos podemos tener nuestra oportunidad en la vida. Hay que dar a todos la oportunidad de pensar que se merece el cargo. Pero en este gobierno los nombrados han sido un golpe de esperanza y de tomarse en serio las disciplinas en que se elegía las carteras, gente muy valida y formada. Pero llega el de cultura y el nombre no es a priori el de alguien que cuente con la relevancia y preparación previa o currículo con el que se han llenado los otros ministerios. Te sabe mal porque parece que te hacen un poco de menos. El ministerio de cultura tiene entidad propia y no debería tener apellido, ¿Por qué debe ir junto a deporte?, no es cosa de ocio. No hay que tomarlo como algo de ocio. Podemos pensar que el deporte es cosa de salud y meterlo en sanidad. Le hubiera gustado meter a alguien que hubiera epatado y mostrado la misma emoción que han creado otras elecciones. Parece que llega la cultura y dicen; aquí llega el colorín. Esperemos que Maxim Huerta haga que nos traguemos nuestra expresión dubitativa. Nunca se había dedicado una mesa en esta biblioteca a escritoras de novelas negras. Lo ganado es terreno para siempre conquistado, sin retrocesos. 

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