jueves, 23 de febrero de 2017

EL INDIVIDUO



¿Qué entendemos por individuo? La idea de individuo nace en nuestra tradición cultural griega. Somos hijos de los griegos. Es una realidad física y metafísica; ese individuo se convierte en ciudadano. Es la base de toda realidad la convivencia con los otros. Estamos condenados a lo social (decía Aristóteles), a la polis. Nuestra realidad es la del individuo ciudadano. La democracia nace en Atenas y con ella la idea de ciudadano como ser con ciertos derechos sociales, humanos. La versión católica dice que el Yo, el ciudadano, nace con Jesús. Jesús era una desviación terminológica de una palabra que significaba” yo soy hijo de Dios”, y esto acabó resumiéndose como un “yo soy”. Hay épocas más individualistas que otras. La era clásica de la democracia y cuando Jesús predica es una era individualista donde el hombre era la medida de todas las cosas como dirá Demócratas. Sin embargo, en la edad medía desaparece esa idea de yo y el hombre está subordinado a su realidad, a su sistema, a su señor y a la tierra, y a Dios. El sujeto no es nada frente al objeto. Esto cambia en el renacimiento, aunque en el barroco se vuelve a imponer la tiranía del objeto. La ilustración y el romanticismo vuelven a ser el triunfo del yo personal, del individuo. en esa época ilustrada- romántica el individuo es cabeza y corazón. Nuestra época ha sustituido la palabra individuo por la de persona. Todos tenemos nuestra personalidad, nos atrevemos a dar nuestras opiniones como verdades teologales. Hemos perdido esa modestia y todos somos súper hombres. Vivimos en la época del yoyismo; yo pienso, yo creo.. una persona iletrada va al museo y dice “que mierda Antonio López”, aunque no lo haya estudiado “es mi opinión y tengo igual de derecho que cualquiera a expresarme” Esa época del yoyismo lo vemos en los anuncios de la publicidad que de ella se aprovechan. Nos hacen creer diferentes y especiales por comprar tal gafas cuando lo cierto es que seguimos siendo rebaño, masa uniforme, segmentada en estudios de márquetin y mercado. Ser persona a veces nos hace olvidar que somos individuos ciudadanos. El que no vota en las elecciones no es individualista, se define como apolítico, pero está de acuerdo con el esatus quos actual ya que no vota una alternativa o un cambio. El ius naturalismo creía que el individuo ciudadano nacía desnudo como tal pero se le iba alimentando de significados variables. Nacíamos con un encefalograma plano, como un disco duro vacío, que se va llenando de datos según como nos van educando, según el súper yo de lo social, padres y maestros. Ser persona ya no es ser ese individuo que nace cordero bueno por naturaleza (rosseau) o lobo malo (Hobbes) sino que está influenciado por los intereses de su tiempo histórico.  Ser persona ya implica que compartimos significados con nuestra sociedad. El individuo es igual para todos, la personalidad es diferente a cada cual. Cada persona es filosofo o músico, pero antes de todo es individuo. El individuo está en la poli, en el ágora, en tanto ser humano. La persona no es esencia de todo ello. Una vez que es individuo se alimenta de algo, bueno o malo, para a ser persona. Los individuos como concepto y forma ideal platónica somos todos iguales. Eres persona y eres diferente, te vas haciendo. Todo individuo es una persona en potencia, puede llegar a ser persona. Los existencialistas decían que la persona no nace, sino que se hace. Ellos empleaban el término “persona”; el hombre como animal vive pero solo el hombre racional existe, se nota existir, cogito ergo sum. El termino persona nos hace dudar. Lo empleaban los psicólogos personalistas, pero creo que se referían más al concepto de “individuo” Lo ideal es ser individuo y lo concreto es ser persona. Hay que tener la base de individuo para ser persona. Y es un poco este el drama de nuestra época; somos personas, pero olvidamos que somos ciudadanos. Nos compramos un coche, hacemos usufructo de los bienes privados, pero olvidamos por ejemplo votar en las elecciones, no nos implicamos en el bien público. Hay que defender lo común e individualidad de ese individuo. Las personas nos hacemos diferentes unos a otros. El concepto de individuo ciudadano es común a todos por el mero hecho de tener realidad. Los movimientos libertarios, la defensa de la individualidad ciudadana, nos trata como individuos y no como personas.  La defensa de individuo es la forma sagrada de convivencia frente a la artificiosidad de la persona con su personalidad que ejerce en sociedad lo que tenga que ejercer. Nacemos individuos y nos separamos en personas. El  animal no tiene inteligencia que sienta. Eso hace que seamos distintos a otra raza de animales. Eres distinto a un gato porque tu inteligencia sentiente te hace diferente. Somos distintos, ellos tienen estímulos, pero no inteligencia. Tienen una  parte con que puedan digerir la realidad pero no la condición humana. En cuanto a estimulo somos parecidos a ellos, en inter relación. El animal no racional no piensa. El animal funciona con cierta filtración de la realidad. Es el estímulo el que le lleva a ir hacia atrás o rechazarte. El ser humano podemos discernir por qué nos vamos o nos quedamos. El animal no sabe, lo hace por estimulo. Los dos tienen individualidad que va por dos caminos distintos. No hay punto en común o de encuentro entre estas dos realidades.

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